viernes, 30 de octubre de 2020

¿El Bautismo Lava Los Pecados?




La mañana de Texas ya era cálida y cada vez más cálida. Un amigo se había detenido para saludar y le pregunté cómo pensaba gastar lo que prometía ser una cálida mañana. Él respondió: “Iré a la ferretería y compraré un helado”.

Mirándolo con curiosidad, le dije: “No sabía que pudieras comprar helado en el hardware”.

Él respondió: “No. Primero voy a la ferretería. Luego voy a comprar un helado. Dos actividades distintas “.

Esta conversación se basa en una ambigüedad semántica: ¿la compra de helados se coordina con ir a la ferretería o está subordinada a él? La gramática no responde la pregunta o la ambigüedad no existiría. Cualquiera podría ser el caso.

Una instancia un poco más complicada ocurre en Hechos 22:16. El pasaje ocurre como parte del testimonio personal de Pablo. Él relata cómo le han enviado a Ananías en Damasco. Ananías pronostica el ministerio que Dios ha planeado para Pablo, y luego dice: “Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre.”

Las personas que creen en la regeneración bautismal, incluidas las del movimiento Stone-Campbell, apelan a este texto como evidencia de que el bautismo lava los pecados. Dado que los verbos “se bautizan” y “lava tus pecados” se unen por un "y", estas personas asumen que el lavado debe unirse al bautismo. Parte de este punto de vista es compartido por Jack Cottrell , quien postula que ‘Los dos verbos principales en la oración, que son imperativos, son ‘bautízate y [kai] lava tus pecados,’ se unen con [kai] en un solo evento.”

Esta lectura del texto es posible, del mismo modo que pude entender que mi amigo dijera que compraría su helado en la ferretería. Simplemente porque es posible, sin embargo, no hace que la lectura sea necesaria. Ser bautizado y lavar los pecados pueden ser eventos distintos.

Hechos 22:16 contiene dos verbos finitos, ambos están en la voz media. El inglés no tiene una voz media, solo una activa (en el que el sujeto está actuando) y una pasiva (en el que se actúa sobre el tema). En la voz media, el sujeto actúa sobre sí mismo o en su propio interés. Estos verbos medio no son fáciles de traducir en Hechos 22:16 . Sin embargo, Ananías no está diciendo “sé bautizado” y “lava tus pecados”; está diciendo algo más como “bautízate” y “lava tus pecados”.

Cada uno de los dos verbos está unido a un participio aoristo. La función del participio aoristo es especificar una acción que es anterior al verbo principal. El primer participio es “levantarse”, y el segundo es “invocar el nombre del Señor”. Cada uno de estos participios define la acción de su verbo principal: “Levántate, y bautízate,” y “lava tus pecados invocando su nombre “.

¿Cuál es la relación entre que Pablo se bautice y se lave sus pecados? Los dos verbos se unen con la conjunción de coordinación kai, que se puede traducir y o también. Normalmente esta conjunción se coordina, pero el efecto semántico a veces es subordinación. En otras palabras, el versículo es ambiguo. Se puede leer de tal manera que el bautismo produce o lleva a lavar los pecados. También se puede leer de tal manera que el bautismo y el lavado de los pecados son actos distintos, ambos de los cuales se ordenan por igual.

Sin embargo, una consideración inclina la balanza, haciendo que la segunda lectura sea más probable que la primera. Esa consideración es la presencia de los participios. Los participios ya están definiendo acciones que están subordinadas a cada verbo principal. Si la intención de Ananías hubiera sido subordinar lavando los pecados al bautismo, entonces bien podría haber usado una construcción similar. El hecho de que él no indicara que lo más probable era que quisiera entender el bautismo y el lavado como actos que eran distintos en vez de estar unidos.

En otras palabras, Cottrell probablemente se equivoca cuando dice que kai (y) une estos dos verbos en un solo evento. Él está ciertamente equivocado si piensa que eso es lo único que Kai puede estar haciendo. Es posible, y creo probable, que kai se esté coordinando con eventos distintos. Si eso es así, entonces el versículo se traduciría algo como esto: “¿Y por qué estás esperando? Habiéndote levantado, bautízate; también, lava tus pecados, invocando el nombre del Señor.”

Para ser claros, Hechos 22:16 no es un texto de prueba contra la regeneración bautismal. No niega que el bautismo lava los pecados. Por otro lado, tampoco afirma claramente que el bautismo lava los pecados. Es semánticamente ambiguo. Probablemente no está abordando ni el orden secuencial del bautismo y el perdón ni su orden de dependencia. Es muy probable que los yuxtaponga como dos actividades que Pablo fue responsable de completar en el futuro inmediato.

Por Kevin T. Bauder

Publicado inicialmente en Evangelio Blog.

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2020/10/el-bautismo-lava-los-pecados.html

Confusiones de un Pelagiano

 



Cree y afirma que toda la humanidad fue 



1. "Yo David Cab Creo que los seres humanos no nacen con pecado".

Respuesta: 
- Salmos 51.5: "...en pecado me concibió mi madre."
- 1 Reyes 8.46: "...porque no hay hombre que no peque.."
Romanos 3.23: "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."
- Romanos 5.12: "... el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron."

2. "Yo David Cab creo que todos los seres humanos pueden salvarse".

Respuesta:
Salmo 143.2: "...no se justificará delante de ti ningún ser humano..."
- Juan 3.16: "... para que todo aquel que en él cree, no se pierda..."
Romanos 3.10-12: "No hay justo, ni aun uno... No hay quien busque a Dios... No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno".

3. "Yo David Cab creo que Cristo murió por todo el mundo, no solo por unos cuantos".

Respuesta: 
- Juan 10.14-15: "Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas."
- Juan 10.27-28: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano."
- Juan 17.9,20: "Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son... Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos".

4. "Yo David Cab creo el bautismo limpia pecados".
 
Respuesta:
- 1 Juan 1.6: "...la sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado".
Catecismo de Heilderberg: ................................................ P.72.  ¿Es el lavamiento, la purificación misma de los pecados?
R.  No: (a) porque sólo la sangre de Jesucristo y el Espíritu Santo nos limpia y purifica de todo pecado. (b)
(a) Mt. 3:11; 1 P. 3:21; Ef. 5:26; (b) 1 Jn. 1:7; 1 Co. 6:11

5. "Yo David Cab creo que los hombres no nacen con ninguna naturaleza pecaminosa".

Respuesta: 
- Salmos 51.5: "...en pecado me concibió mi madre."
- 1 Reyes 8.46: "...porque no hay hombre que no peque.."
Romanos 3.23: "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."
- Romanos 5.12: "... el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron."

6. "Yo David Cab creo que la fe sola no salva".

Respuesta:
- Romanos 3.28: " Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley".
- Gálatas 3.24: "... a fin de que fuésemos justificados por la fe."
- Efesios 2.8-9: "...Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."
- Romanos 1.17: "Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá."
- Gálatas 3.11: "Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;"


lunes, 26 de octubre de 2020

La Naturaleza Humana en sus Cuatro Estados




La naturaleza humana en su cuádruple estado

Pensamientos sobre la visión de Agustín sobre la voluntad

En su famoso libro, "Human Nature in Its Fourfold State", el puritano escocés, Thomas Boston (1676-1732) nos dice que los cuatro estados de la naturaleza humana son: 

(a) Integridad primitiva. 
(b) Depravación total.
(c) Recuperación iniciada. 
(d) Felicidad o Miseria Consumadas.

Estos cuatro estados, que se derivan de la Escritura, corresponden a los cuatro estados del hombre en relación con el pecado enumerados por Agustín de Hipona: 

(1) Antes de la caída: capaz de pecar, capaz de no pecar (posse peccare et posse non peccare).
(2) Después de la caída: no puede no pecar (non posse non peccare).
(3) Regenerado: capaz de no pecar, (pero aun) capaz de pecar (posse non peccare et posse peccare).
(4) Glorificado: incapaz de pecar (non posse peccare).

El primer estado corresponde al estado del hombre en inocencia, antes de la Caída; el segundo, el estado del hombre natural después de la Caída; el tercero, el estado del hombre regenerado; y el cuarto el hombre glorificado.

Cabe señalar que en los cuatro estados, el hombre es libre de elegir qué hacer o no hacer de acuerdo con su voluntad. Su voluntad es libre porque no es forzada u obligada desde afuera. Sin embargo, su voluntad está determinada por sus propias inclinaciones morales. Esto significa que mientras que el hombre glorificado siempre elegirá hacer el bien porque la inclinación de su corazón es siempre glorificar a Dios; el hombre caído natural siempre hará lo que es malo (a los ojos de Dios), porque sus motivos nunca son puros y nunca para glorificar a Dios.

Antes de la Caída, el hombre podía elegir hacer el bien o el mal, su corazón y, por tanto, su inclinación y disposición, siendo inocente y no contaminado por el pecado. Pero el estado de Adán era mutable y cuando Satanás tentó a Eva, y luego a través de Eva, lo tentó a él, eligió pecar contra Dios al comer del fruto prohibido y así cayó de la condición de inocencia.

- Citado de Pilgrim Covenant Church


He aquí algo de lo que el propio Agustín dijo al respecto.

Las capacidades originales del hombre incluían tanto el poder de no pecar como el poder de pecar ("posse non peccare et posse peccare"). En el pecado original de Adán, el hombre perdió el "posse non peccare" (el poder de no pecar) y retuvo el "posse peccare" (el poder de pecar), que continúa ejerciendo. En el cumplimiento de la gracia, al hombre se le quitará el "posse peccare" y recibirá lo más elevado de todos, el poder de no poder pecar, "non posse peccare". Cf. Sobre corrección y gracia XXXIII.


ENCHIRIDION de Agustín, CAP. 118 .-- LAS CUATRO ETAPAS DE LA VIDA DE CRISTIANOS Y LAS CUATRO ETAPAS CORRESPONDIENTES DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA.

"Cuando, hundido en las más oscuras profundidades de la ignorancia, el hombre vive de acuerdo con la carne sin ser perturbado por ninguna lucha de la razón o la conciencia, este es su primer estado. Después, cuando por la ley ha llegado el conocimiento del pecado, y el Espíritu de Dios aún no ha interpuesto su ayuda, el hombre, esforzándose por vivir de acuerdo con la ley, se frustra en sus esfuerzos y cae en el pecado consciente, y así, siendo vencido del pecado, se convierte en su esclavo ("porque de quien un hombre es vencido, de él es sometido a servidumbre" (4)); y así el efecto producido por el conocimiento del mandamiento es este, que el pecado obra en el hombre toda forma de concupiscencia, y él está involucrado en la culpa adicional de transgresión intencional, y eso se cumple lo que está escrito: "La ley entró en ese la Ofensa podría abundar ". (5) Este es el segundo estado del hombre. Pero si Dios lo mira y lo inspira con fe en la ayuda de Dios, y el Espíritu de Dios comienza a obrar en él, entonces el poder más poderoso del amor lucha contra el poder de la carne; y aunque todavía hay en la propia naturaleza del hombre un poder que lucha contra él (porque su enfermedad no está completamente curada), sin embargo, él vive la vida de los justos por la fe, y vive en la justicia en la medida en que no cede al mal. la lujuria, pero la conquista por el amor a la santidad. Este es el tercer estado de un hombre de buena esperanza; y el que avanza en este camino con piedad constante, alcanzará finalmente la paz, esa paz que, después de que esta vida haya terminado, se perfeccionará en el reposo del espíritu y finalmente en la resurrección del cuerpo. De estas cuatro etapas diferentes, la primera es ante la ley, la segunda es bajo la ley, el tercero está bajo la gracia, y el cuarto está en plena y perfecta paz. Así, también, la historia del pueblo de Dios ha sido ordenada de acuerdo con Su voluntad, quien dispone todas las cosas en número, medida y peso. (6) Porque la iglesia existía al principio antes de la ley; luego bajo la ley, que fue dada por Moisés; luego bajo la gracia, que se manifestó primero en la venida del Mediador. Ciertamente, no es que esta gracia estuviera ausente anteriormente, pero, en armonía con los arreglos de la época, estaba velada y oculta. Porque ninguno, ni siquiera los justos de la antigüedad, pudo encontrar la salvación sin la fe de Cristo; ni a menos que lo hubieran conocido, su ministerio podría haber sido usado para transmitirnos profecías acerca de Él, algunas más claras y otras más oscuras a pueblo ha sido ordenado según su voluntad, que dispone todas las cosas en número, medida y peso. (6) Porque la iglesia existía al principio antes de la ley; luego bajo la ley, que fue dada por Moisés; luego bajo la gracia, que se manifestó primero en la venida del Mediador. Ciertamente, no es que esta gracia estuviera ausente anteriormente, pero, en armonía con los arreglos de la época, estaba velada y oculta. Porque ninguno, ni siquiera los justos de la antigüedad, pudo encontrar la salvación sin la fe de Cristo; ni a menos que lo hubieran conocido, su ministerio podría haber sido usado para transmitirnos profecías acerca de Él, algunas más claras y otras más oscuras s pueblo ha sido ordenado según su voluntad, que dispone todas las cosas en número, medida y peso. (6) Porque la iglesia existía al principio antes de la ley; luego bajo la ley, que fue dada por Moisés; luego bajo la gracia, que se manifestó primero en la venida del Mediador. Ciertamente, no es que esta gracia estuviera ausente anteriormente, pero, en armonía con los arreglos de la época, estaba velada y oculta. Porque ninguno, ni siquiera los justos de la antigüedad, pudo encontrar la salvación sin la fe de Cristo; ni a menos que lo hubieran conocido, su ministerio podría haber sido usado para transmitirnos profecías acerca de Él, algunas más claras y otras más oscuras que fue dado por Moisés; luego bajo la gracia, que se manifestó primero en la venida del Mediador. Ciertamente, no es que esta gracia estuviera ausente anteriormente, pero, en armonía con los arreglos de la época, estaba velada y oculta. Porque ninguno, ni siquiera los justos de la antigüedad, pudo encontrar la salvación sin la fe de Cristo; ni a menos que lo hubieran conocido, su ministerio podría haber sido usado para transmitirnos profecías acerca de Él, algunas más claras y otras más oscuras que fue dado por Moisés; luego bajo la gracia, que se manifestó primero en la venida del Mediador. Ciertamente, no es que esta gracia estuviera ausente anteriormente, pero, en armonía con los arreglos de la época, estaba velada y oculta. Porque ninguno, ni siquiera los justos de la antigüedad, pudo encontrar la salvación sin la fe de Cristo; ni a menos que lo hubieran conocido, su ministerio podría haber sido usado para transmitirnos profecías acerca de Él, algunas más claras y otras más oscuras.ni a menos que lo hubieran conocido, su ministerio podría haber sido usado para transmitirnos profecías acerca de Él, algunas más claras y otras más oscuras.ni a menos que lo hubieran conocido, su ministerio podría haber sido usado para transmitirnos profecías acerca de Él, algunas más claras y otras más oscuras".

De esto concluimos, nuevamente con Agustín, que:

- Los hijos de Dios son impulsados ​​por su Espíritu para hacer todo lo que se debe hacer.
- Son sacados por él, de un estado no dispuestos a sí ser dispuestos.
- Después de la caída, se debe solo a la gracia de Dios que el hombre se acerca a Él.
- Es debido solo a la misma gracia que Dios no se aparta ni se aleja del creyente.
- Sabemos que nada bueno que sea nuestro se puede encontrar en nuestra voluntad.
- Por la magnitud del primer pecado, perdimos la libertad de la voluntad de creer en Dios y vivir una vida santa.
- Por lo tanto, "no es del que quiere, ni del que corre" - no porque no debamos querer y correr, sino porque Dios efectúa tanto el querer como el correr.

Tomado de la Revista Monergista.


¿Qué dice el Catecismo de Heidelberg?
Domingo 3

P&R 6
P. ¿Creó Dios a la gente tan mala y perversa?
R. No. Dios los creó buenos (1) y a su propia imagen,(2) es decir, en verdadera justicia y santidad,(3) para que verdaderamente conocieran a su creador,(4) lo amaran de todo corazón, y vivieran con él en felicidad eterna, para alabarle y glorificarle.(5)

(1) Gen. 1:31; (2) Gen. 1:26-27; (3) Ef. 4:24; (4) Col. 3:10; (5) Sal. 8

P&R 7
P. ¿De dónde proviene entonces esta naturaleza humana corrompida?
R. Proviene de la caída y desobediencia de nuestros primeros padres, Adán y Eva, en el paraíso.(1) Esta caída ha envenenado de tal manera nuestra naturaleza(2) que todos somos concebidos y nacidos en una condición pecaminosa.(3)

(1) Gen 3; (2) Rom 5.12,18-19; (3) Sal 51.5

P&R 8
P. ¿Pero estamos tan corrompidos que somos totalmente incapaces de hacer ningún bien e inclinados a todo mal?
R. Sí,(1) a menos que seamos renacidos por el Espíritu de Dios.(2)

(1) Gen. 6:5; 8:21; Job 14:4; Isa. 53:6; (2) Juan 3:3-5

VERDADES PARA APRENDER
  1. El hombre fue creado bueno (Gén 1.31), ya que el pecado no formaba parte de él; no había ninguna “semilla” de desobediencia en su conciencia. No era inocente en el sentido de inmadurez, sino en el sentido de impecabilidad. Su mente no contenía ningún mal pensamiento; el mal no había penetrado en su conciencia.
  2. Fue creado a imagen y semejanza de Dios, no en el aspecto físico, ya que la divinidad no tiene cuerpo, sino en el aspecto espiritual, moral e intelectual (Gén 1.26-27). Como similar al Creador, él era responsable y libre para ser y seguir siendo bueno, de lo contrario no sería apto para ser virrey de Dios.
  3. Dios creó y destinó al hombre para ser su siervo, en perfecta armonía con Él como servidor privilegiado en el Paraíso del Creador. La caída lo descalificó, haciéndolo siervo de sí mismo, despreciando su diseño original: glorificar a Dios y gozar de Él por siempre (Ef 4.24; Col 3.10; 2 Co 3.18).
  4. Como ser responsable, y en perfecta sintonía con Dios, no podía desobedecerle, aunque, como ser libre, sí podía hacerlo, sabiendo que, al hacerlo, rompería relaciones con su Señor y, en consecuencia, dejaría de ser su siervo. Con libertad de pecar, aunque podía dejar de hacerlo, Adán pecó comprometiendo a todo el género humano, vinculado a él por el Pacto de Obras, firmada con Dios (Gén 3; Rom 5.12,18-19).
  5. Como resultado de la caída, toda la humanidad cayó en su antepasado representativo y corporativo. La descendencia de Adán y Eva nació alejada de Dios y desastrosamente separada de Él (Sal 51.5; Gén 5.3).
  6. Estamos totalmente impedidos, sin la gracia regeneradora de Cristo, de hacer el bien según los propósitos finales de Dios, especialmente los bienes relacionados con la comunión de la criatura con el Creador (Gén 8.21; Gén 6.5; Job 14.4; Job 15.14-16,35; Juan 3.6; Is 53.60). 
  7. La misericordia de Dios, efectuada en la muerte vicaria de Cristo, que hizo posible nuestra regeneración, nos permite reconciliarnos con Dios (Juan 3.3,5; 1 Co 12.3; 2 Co 3.50). Fuera de Cristo y sin él, el acceso a Dios es imposible.

CRISTO ES LA CABEZA PACTUAL DE LA NUEVA CREACIÓN




Cuando Dios creó a Adán, lo hizo cabeza pactual de toda la raza humana; es decir en sus actos frente a los mandamientos de Dios estarían todos los seres humanos, ya sea para bendición o maldición. Como Aarón, que diezmó a Melquisedec estando en "los lomos" de Abraham (Heb 7.9-10), como las diez tribus de Israel reclamaron que David era su rey (2 Sam 19.43), o como cuando se dice que Dios salvó a su escogido, dando a entender que era su pueblo (Hab 3.13), como cuando se dice que "...se dará al pueblo santo del Altísimo la soberanía, el poder y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo..." pero se está hablando de Cristo (Dan 7.27), o como cuando se habla del "cuerpo de Cristo" como de Cristo mismo (1 Cor 12.27), así como se dice que "Cristo es cabeza de la Iglesia" (Ef 5.23), o como cuando se dice que "Abraham es el padre de todos los hijos de la fe" (Gá 3.7); así en Romanos 5.12-19 Pablo presenta a Cristo como cabeza pactual de los creyentes (salvados por la fe en Jesucristo) en contraste con Adán, la cabeza pactual de la vieja creación, por quien se dice que "el pecado entró al mundo (raza humana)".

La Biblia de la Reforma dice, en su comentario de Romanos 5.14:
"Adán, el primer hombre, fue designado por Dios como representante de toda la humanidad (con la excepción de Cristo), y con su pecado perdió la justicia para todos aquellos a quienes representaba ("todos los hombres" Ro 5.12,18; "los muchos", Ro 5.15,19). De la misma manera, Dios hizo a Cristo la cabeza representativa de una nueva humanidad, para que su obediencia hasta la muerte pudiera obtener la justificación de ellos. Inherente a esta enseñanza es la idea de que la restauración provista en la salvación debe seguir el patrón de la constitución original de la humanidad delante de Dios, pero de una manera en la que Cristo triunfa donde Adán fracasó (Ver 1 Co 15.45-49; Heb 2.14-18)


Piensa cristiano!! 

miércoles, 21 de octubre de 2020

El Estado moderno de Israel (1948) y la restauración profética







Un análisis desde la escatología reformada y el preterismo parcial

Introducción

Desde mediados del siglo XX, particularmente a partir del establecimiento del Estado moderno de Israel en 1948, diversas corrientes teológicas —principalmente de orientación dispensacionalista— han sostenido que dicho acontecimiento constituye el cumplimiento directo de las profecías veterotestamentarias sobre la restauración de Israel, especialmente aquellas contenidas en los libros de Ezequiel y Daniel. Esta interpretación ha influido de manera significativa en la escatología evangélica contemporánea, vinculando el desarrollo político moderno del Medio Oriente con el desenlace de la historia redentora.

Sin embargo, desde la perspectiva de la teología reformada clásica esta lectura resulta hermenéutica y teológicamente insostenible. El presente artículo sostiene que las profecías de restauración de Israel fueron cumplidas históricamente en el retorno del exilio babilónico (siglos VI–V a.C.) y, de manera definitiva, en la persona y obra de Jesucristo, y que el Estado moderno de Israel carece de significancia escatológica normativa dentro del marco bíblico.

Marco hermenéutico: profecía y cumplimiento histórico

La hermenéutica reformada insiste en que la profecía bíblica debe interpretarse, en primer lugar, desde el contexto histórico y redentor en el que fue pronunciada. Tanto Ezequiel como Daniel profetizan en el contexto del exilio, dirigiéndose a un pueblo desarraigado, despojado de su tierra, su templo y su identidad nacional. Las promesas de restauración, retorno y reedificación responden directamente a esta coyuntura histórica concreta.

Ezequiel 39:25 anuncia la restauración de la “cautividad de Jacob” y el retorno misericordioso de Dios hacia su pueblo. Daniel, escribiendo algunas décadas después, interpreta las profecías de Jeremías sobre los setenta años de desolación como cercanas a su cumplimiento (Dn 9:1–2). Estas promesas no apuntan a un evento distante de miles de años, sino a una restauración histórica identificable.

Desde esta perspectiva, el retorno bajo el decreto de Ciro, la reconstrucción del templo y de Jerusalén bajo Zorobabel, Esdras y Nehemías, y la reanudación del culto sacrificial constituyen el cumplimiento histórico directo de estas profecías. Este cumplimiento ocurre dentro de un marco temporal coherente con el patrón profético bíblico y no deja un “vacío profético” que deba ser llenado por un evento moderno como el de 1948.

Restauración, arrepentimiento y fidelidad al pacto

Un elemento central en las profecías de restauración es la dimensión espiritual del arrepentimiento y la renovación del pacto. En los relatos de Esdras, Nehemías, Daniel y Hageo se observa claramente que el retorno del pueblo va acompañado de confesión de pecados, restauración del culto, obediencia a la Ley y un renovado temor de Dios.

Este patrón es teológicamente significativo. En la Escritura, la restauración nunca es meramente geográfica o política, sino esencialmente pactual y espiritual. Por ello, desde la cosmovisión reformada, resulta problemático identificar como cumplimiento profético un movimiento nacional moderno que surge, en gran medida, desde el sionismo secular y que explícitamente rechaza el mesianismo de Jesucristo.

La ausencia de arrepentimiento nacional, de reconocimiento del Mesías y de fidelidad al pacto bíblico impide identificar al Israel moderno como la restauración descrita por los profetas.

La dimensión mesiánica y cristológica de Ezequiel

La teología reformada subraya que las profecías del Antiguo Testamento encuentran su consumación última en Cristo. Ezequiel 34, al anunciar al “siervo David” como el Pastor del pueblo, trasciende claramente la restauración postexílica y apunta a una figura mesiánica.

El Nuevo Testamento identifica explícitamente este cumplimiento en Jesucristo, quien se presenta como el Buen Pastor (Jn 10). De este modo, Ezequiel no proyecta un futuro Estado político, sino la restauración definitiva del pueblo de Dios bajo el reinado del Mesías davídico.

Desde esta óptica, Cristo es el verdadero Israel, y la Iglesia —compuesta de judíos y gentiles creyentes— participa de las promesas hechas a Abraham no por etnicidad, sino por fe.

La destrucción del templo y la escatología del Nuevo Testamento

La escatología reformada se caracteriza por un preterismo parcial, según el cual muchas profecías escatológicas del Nuevo Testamento tuvieron cumplimiento en el siglo I, particularmente en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.

El discurso de Jesús en Mateo 24 anuncia la destrucción del templo como un evento inminente para su generación. La referencia a la “abominación desoladora” se cumple históricamente en la profanación romana del templo, confirmando que estas profecías no deben proyectarse arbitrariamente hacia el futuro lejano.

Este hecho es crucial, pues implica que el sistema templo–sacrificial quedó definitivamente abolido, y con él cualquier expectativa legítima de una restauración cultual futura separada de Cristo.

Israel, la Iglesia y el pueblo de Dios

Desde la teología del pacto, no existen dos pueblos redentores ni dos planes de salvación. El apóstol Pablo afirma que los verdaderos hijos de Abraham son aquellos que participan de la fe (Gál 3:6–29). Romanos 11 no enseña una restauración política futura de Israel como nación incrédula, sino la preservación de un remanente elegido por gracia.

Así, el pueblo de Dios no se define por fronteras políticas, sino por la unión con Cristo. La Iglesia no es un “paréntesis” en el plan divino, sino la continuidad histórica del Israel redimido.

Conclusión

Desde la cosmovisión reformada representada por reconocidos teólogos como R. C. Sproul y Kenneth L. Gentry, el establecimiento del Estado moderno de Israel en 1948 no constituye el cumplimiento de las profecías de restauración de Ezequiel y Daniel. Dichas profecías hallaron su cumplimiento histórico en el retorno postexílico y su consumación definitiva en Jesucristo.

La escatología bíblica, lejos de centrarse en desarrollos geopolíticos modernos, proclama el reinado presente de Cristo, la consumación de la redención en su obra y la formación de un solo pueblo de Dios, compuesto de judíos y gentiles unidos por la fe. En consecuencia, 1948 carece de significado escatológico normativo dentro del marco bíblico y no debe ser interpretado como un hito profético.




domingo, 18 de octubre de 2020

¿Quién hizo cesar el sacrificio y la ofrenda?



Un análisis reformado de Daniel 9:27 frente a la interpretación dispensacionalista

Resumen

Daniel 9:27 constituye uno de los textos proféticos más debatidos dentro de la escatología cristiana. Tradicionalmente, el dispensacionalismo ha interpretado este pasaje como una referencia a un anticristo futuro que interrumpirá sacrificios restaurados en un templo aún no construido. En contraste, la teología reformada —particularmente en su expresión preterista parcial— sostiene que el pasaje encuentra su cumplimiento histórico–redentor en la obra de Jesucristo y en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. El presente artículo analiza Daniel 9:27 desde esta perspectiva reformada, evaluando críticamente la lectura dispensacionalista y demostrando la coherencia bíblica de una interpretación cristocéntrica e histórica del texto.

Introducción al problema hermenéutico

La pregunta habitual —¿Quién hará cesar el sacrificio?— presupone un cumplimiento futuro del texto. Sin embargo, una lectura atenta del contexto bíblico y del desarrollo de la revelación sugiere que la pregunta correcta es: ¿quién hizo cesar el sacrificio y la ofrenda?. Esta reformulación temporal no es meramente retórica, sino hermenéutica, pues evita proyectar al futuro aquello que el Nuevo Testamento presenta como ya cumplido.

Daniel 9:27 en su contexto histórico y pactual

El capítulo 9 de Daniel se inserta en una oración pactual, donde el profeta clama por la restauración del pueblo conforme a las promesas dadas por Dios. Las setenta semanas describen un marco redentor que culmina en la venida del Mesías, su obra expiatoria y las consecuencias históricas de su rechazo.

El texto afirma:

“Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda…” (Dn 9:27).

Desde una lectura reformada, este versículo no introduce un paréntesis escatológico, sino que concluye el programa mesiánico iniciado en Daniel 9:24.

“Confirmará el pacto con muchos”: una lectura cristológica

La expresión “confirmará el pacto con muchos” encuentra un claro eco en el lenguaje del Nuevo Testamento. Jesucristo, en la institución de la Cena del Señor, declara:

“Esta es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mt 26:28).

El uso del término “muchos” conecta Daniel 9 con Isaías 53 y con la teología del nuevo pacto desarrollada en Hebreos (Heb 8–10). Cristo es presentado como:

  • mediador de un mejor pacto (Heb 8:6),

  • portador de la sangre del nuevo pacto (Heb 12:24),

  • cumplimiento definitivo de las promesas pactuales.

En esta línea, Jesucristo es el sujeto principal de Daniel 9:27, no un anticristo futuro.


“Hará cesar el sacrificio y la ofrenda”: cese teológico y cese histórico

Cese teológico en la cruz

Desde la perspectiva reformada, los sacrificios del Antiguo Testamento eran tipológicos y provisionales. Con la muerte de Cristo:

  • el sacrificio perfecto fue ofrecido una vez y para siempre (Heb 10:10–14),

  • el sistema sacrificial quedó abolido en su validez redentora,

  • Dios dejó de demandar sacrificios animales.

En este sentido, Cristo hizo cesar el sacrificio al consumar aquello que los sacrificios anticipaban.

Cese histórico en el año 70 d.C.

No obstante, los sacrificios continuaron materialmente durante aproximadamente cuarenta años después de la crucifixión. Su final histórico ocurrió con la destrucción del templo de Jerusalén por los ejércitos romanos en el año 70 d.C.

Jesús mismo vinculó este evento con Daniel:

“Cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora… entonces los que estén en Judea huyan” (Mt 24:15).

Lucas interpreta esta profecía de forma explícita:

“Cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado” (Lc 21:20).

Autores como Josefo confirman que, durante el sitio final, el sacrificio diario fue interrumpido por falta de animales, sellando así el fin del sistema cultual. Josefo refiere que en Agosto del año 70 d.C. el general Tito "...al saber que el sacrificio diario en el templo se había interrumpido por falta de corderos, y que toda la gente (judía) estaba por ello en zozobra..." (Paul L. Maier, 1992, "Josefo: Los Escritos Esenciales", Pág. 339) el general Tito invitó a los rebeldes judíos a salir del Lugar Santo para que no lo profanaran. Pero ya era demasiado tarde.

La “abominación desoladora” y el desolador

Desde la cosmovisión reformada, la “abominación desoladora” no apunta primariamente a un evento futurista, sino al juicio histórico de Dios sobre Jerusalén. El “desolador” es el instrumento del juicio —Roma— actuando bajo la soberanía de Cristo, quien vino en juicio contra la ciudad que rechazó al Mesías.

Tabla comparativa: Daniel 9:27


Evaluación teológica final

La interpretación dispensacionalista de Daniel 9:27 requiere introducir elementos ausentes en el texto: un tercer templo, una restauración sacerdotal y un anticristo futuro con funciones pactuales. En contraste, la lectura reformada:

  • respeta el contexto histórico,

  • armoniza Daniel con el Nuevo Testamento,

  • afirma la suficiencia de la obra de Cristo,

  • reconoce el año 70 d.C. como cierre judicial del antiguo orden.

Conclusión

Desde la cosmovisión Reformada, Daniel 9:27 no anuncia un retorno a los sacrificios, sino su abolición definitiva. Jesucristo confirmó el pacto, hizo cesar el sacrificio por su muerte expiatoria, y el juicio histórico sobre Jerusalén selló ese cese de manera irreversible. El pasaje no apunta a un futuro anticristo, sino al clímax redentor de la historia bíblica y al tránsito del antiguo pacto a su cumplimiento pleno en Cristo.


¡Piensa en esto cristiano!
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viernes, 16 de octubre de 2020

POR QUÉ NO ESPERAMOS UN TERCER TEMPLO EN JERUSALÉN




Doce razones por la que un creyente cristiano no debe esperar un Tercer Templo en el moderno Estado de Israel. Se asume que el lector conoce la Biblia. 

1.  Jesús es el Nuevo Templo. Juan 1. 'Y puso su "tabernáculo"' Juan 1.

2.  El sistema sacrificial fue puesto a un lado por el Nuevo Pacto.

3.  Cristo limpió el templo significando su desaparición. "uno mayor que el templo está aquí". Mateo 12.

4.  Cristo le dijo a la samaritana que el medio para llegar a YHVH era Él, ya no el templo, ni el monte de los samaritanos. Juan 4.

5.  Cristo rasgó el velo del templo por su sacrificio significando su destrucción eminente y el acceso directo a Dios. "Esto es el velo de su cuerpo". Hebreos 10.20.

6.  No hay texto directo en el NT que diga que se construirá un tercer templo, incluso los Rabinos debatían en el Segundo Templo si el templo perfecto vendría del cielo. Efectivamente Apocalipsis dice que la Nueva Jerusalén desciende del Cielo. como en Esdras 4. Ahora hablar de Israel sin tener en mente el templo era inconcebible en los tiempos de Cristo. Es decir que si la Nueva Jerusalén desciende del cielo eso implica que el templo también. Esto se puede claro en Apocalipsis. "Ya no hay necesidad de templo" dice Juan el revelador.

7.  Pablo, donde habla sobre los Judíos en Romanos 9-11 no habla de Templo y sacrificios, donde se regresa a un Antiguo Pacto sacrificial así negando la eficacia del Sacrificio perfecto. Juan 1:29.

8.  Regresar al sistema de sacrificios es negar la perfección de Cristo. Hebreos 8-10

9.  Pedro dice que nosotros somos piedras en el nuevo templo cuya PIEDRA Angular es Cristo. 1 Pedro 2

10. Pablo dice que los cristianos también somos el templo de Dios en base de estar ligados a Cristo. 1 Corintios 3

11. Dios destruyó el templo en el año 70 D.C. cumpliendo con la profecía de Cristo. Mateo 24.

12. Cristo es el Nuevo Templo, nosotros edificadores. Efesios 2.20.


Estas son unas de las pocas razones por las que no debemos esperar un tercer templo en Jerusalén. La base es lo que dice YA la revelación del texto. 

'Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí'. - Mateo 12:6

Si habrá un Templo en el supuesto Milenio ¿También habrá sacrificios de animales?

Ezequiel menciona la restauración de las órdenes de sacerdotes y levitas y describe instrucciones para los sacrificios:
“A los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc, que se acerquen a mí, dice Jehová el Señor, para ministrar ante mí, darás un becerro de la vacada para expiación.” - Ezequiel 43.19
Lo que dice Scofield sobre los sacrificios que serán ofrecidos en ese tercer Templo del milenio es también interesante tener en cuenta. Es la nota de pie de página de Ezequiel 43.19 :
“Tales sacrificios, si en realidad se han de ofrecer, serán de carácter recordatorio. De acuerdo a esta posición, los sacrificios contemplarán de forma restrospectivamente la obra de nuestro Señor en la cruz, así como las ofrendas del Viejo Pacto contemplaban el futuro del sacrificio de Cristo. Por su puesto, los sacrificios no tendrían valor expiatorio. La referencia a los sacrificios NO DEBE TOMARSE LITERALMENTE en vista de que esas ofrendas son dejadas de lado, pero debe considerarse como una presentación de la adoración que hace la Israel redimida, en su propia tierra y en el Templo del milenio, usando términos que resultaban familiares para los judíos en la época de Ezequiel.” (1)
Al respecto del Templo y los sacrificios tenemos dos observaciones, Antonio A. Hoekema nos dice:
"¿Habrá alguna necesidad de seguir ofreciendo sangrientos sacrificios de animales después de haber hecho Cristo su sacrificio final, al cual apuntaban todos los sacrificios del Antiguo Testamento? La respuesta habitual de los dispensacionalistas a esta objeción es que durante el milenio estos serán sacrificios MEMORIALES, sin valor expiatorio, ¿Pero cuál sería el valor de volver a los sacrificios de animales como memorial de la muerte de Cristo después de que el Señor mismo nos diera la Santa Cena como memorial de su muerte?" (2)
Y ante la interpretación de los antes mencionados sobre la LITERALIDAD del Templo del Milenio pero la NO LITERALIDAD de sus sacrificios, Hoekema nos dice:
"Si los sacrificios no deben ser entendidos literalmente, ¿por qué hemos de tomar literalmente el templo? ¡Parecería que el principio dispensacionalista de la interpretación literal de la profecía del Antiguo Testamento es aquí abandonado, y que una piedra fundamental, crucial para todo el sistema dispensacionalista, ha sido dejada de lado!" (3)
Ezequiel no da indicaciones en estos capítulos de que él esté describiendo algo que sucederá durante un milenio previo al estado final: Una interpretación de estos capítulos que concuerde con la enseñanza del Nuevo Testamento, y que evite lo absurdo de proponer la necesidad de sacrificios animales MEMORIALES en el milenio, da por sentado que Ezequiel está aquí describiendo el glorioso futuro del pueblo de Dios en la era por venir en términos que los judíos de ese tiempo entenderían.


Si se tiene en cuenta que su culto previo al cautiverio se había centrado en el templo de Jerusalén, es comprensible que Ezequiel describa su futura bendición con cuadros de un templo y sus sacrificios. Los detalles respecto al templo y a los sacrificios deben ser entendidos de un modo no literal sino figurativo.


De hecho, los capítulos finales del libro del Apocalipsis hacen eco de la visión de Ezequiel. En Apocalipsis 22 leemos de la contrafigura del río que Ezequiel vio salir del templo, cuyas hojas eran para curación (47:12):
"Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y a otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones".
Lo que tenemos en Ezequiel 40 al 48, por lo tanto, no es una descripción del milenio, sino un retrato del estado final sobre la nueva tierra, expresado en términos del simbolismo religioso que conocían Ezequiel y sus lectores.


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Notas Bibliográficas:

(1) Biblia Anotada de Scofield, 2001 Broadman & Holman Publishers, Pág. 754
(2) Antonio A. Hoekema, La Biblia y el Futuro, Capítulo XV "Un Analisis Crítico del Premileniarismo Dispensacional", Pág. 232
(3) Ibie Pág. 233

domingo, 11 de octubre de 2020

-Si la Doctrina no es Relevante, Cualquier Doctrina Puede Prevalecer-




Decir "no quiero doctrina" es tan igual como decir "no quiero la Palabra" y todos los cristianos conscientes sabemos que "Jesús es la Palabra". Entonces es una incongruencia pretender "querer a Jesús y no querer doctrina". Esto es un absurdo propio de quienes fueron formados con sermones cuyo título fue "la letra mata". Si la Doctrina no es Relevante, Cualquier Doctrina Puede Prevalecer.

Y cuando propongo que “si la doctrina no es importante, entonces, cualquier doctrina prevalece”, estoy diciendo que “quienes no han decidido qué doctrina cristiana (ortodoxa) seguirán, entonces cualquier doctrina (liberal o mística) los va a regir”. Estos cristianos corren el riesgo de caer en cualquier viento de doctrina, sean movimientos místicos o liberales. Sea que caiga en el neopentecostalismo o en el progresismo cristiano.

Hace un tiempo yo escribí un artículo sobre la frase de un pastor neopentecostal que decía: “la Biblia no fue creada para entenderla, sino para obedecerla”. Esto está muy relacionado con una característica de varios grupos evangélicos peleados con lo académico, a quienes yo llamo “evangélicos anti-intelectuales”. Los mismos que dicen que “la letra mata”. En conclusión, son grupos, muchos grupos evangélicos, que están diciendo “no queremos doctrina, queremos a Jesús”. Pero esto es una trampa.


¿Qué pasa si no valoramos la doctrina?
Si la doctrina no es relevante, y la experiencia sí, o simplemente le damos a todas las doctrinas el mismo valor, sean doctrinas ortodoxas o falsas doctrinas, entonces terminaremos creyendo y practicando cualquier doctrina que “nos parezca” agradable al momento, después de todo es “una buena experiencia”. Esto aplica también para quienes han abrazado doctrinas ortodoxas por simple moda, pero que tarde o temprano las abandonarán cuando se les presente una “mejor experiencia”.

¿Es importante exponer las falsas doctrinas del liberalismo teológico, del progresismo cristiano y del neopentecostalismo?
Sí. Pero si nuestra premisa es que “la doctrina no es importante” o que “la doctrina no es relevante”, como líneas arriba expresé de muchos grupos evangélicos que están diciendo “no quiero doctrina, quiero a Jesús”; como dice John Gresham Machen (1881-1937), “la exposición de las enseñanzas del liberalismo y el cristianismo, en consecuencia, no pueden estimular el interés hoy” (1) ¿Por qué? Porque para quienes no están interesados en doctrina por ejemplo, los Credos y Confesiones son simplemente “expresiones de experiencias religiosas”. Esto constituye una gran frustración para los que vemos estos movimientos desde afuera: ellos no quieren doctrina, no quieren saber la verdad.

Usted va leer por ejemplo que muchos liberales proponen que “debemos estar abiertos a creer que estamos equivocados en alguna de nuestras doctrinas o creencias cristianas”. Este argumento da por sentado que uno puede tener dos mil años de historia cristiana creyendo a base de hojarasca, mitos, leyendas, experiencias religiosas de hombres, etc., pero no sobre La Verdad, porque después de todo “mi creencia podría estar equivocada”. 

Esto es casi como decirle a un ateo que: “puedes tener razón sobre esto y aquello, mientras que yo equivocado” (¿un cristiano diciendo que puede estar equivocado sobre la existencia de Dios?). Te imaginas tener un dialogo con un musulmán y pensar que “quizá sea cierto lo que propone el Islam, después de todo -yo puedo estar equivocado-”. Entonces los simples y corrientes cristianos, que desechan la doctrina, terminarán abrazando “todo viento de doctrina” que aparezca porque será una nueva experiencia a vivir.

Entonces, si estamos frente a una masa enorme de evangélicos que no les interesa aprender doctrina ¿Crees que les interese saber sobre el liberalismo teológico, sobre las propuestas del cristianismo progresista, cuando ni siquiera las doctrinas ortodoxas el cristianismo les interesa? Apuesto a que no, no les interesa.

De hecho no les interesa, en absoluto. Porque les dará lo mismo creer en una doctrina ortodoxa o una liberal, pues para ellos “no es relevante”. Esto explica porqué una página de memes tiene más likes y seguidores que una página de artículos teológicos, o porqué una publicación sobre el divorcio de Guillermo Maldonado tiene más likes que un artículo sobre la Inerrancia de la Biblia. O porqué una simple publicación de César Castellanos llega a más de mil reacciones. 

En otras palabras, y citando nuevamente a Gresham Machen, “las enseñanzas del Liberalismo... pueden ser diferenciadas de las enseñanzas del Cristianismo histórico en la medida de lo posible, pero (para quienes la doctrina no es relevante) ambos, en el fondo, pueden ser iguales”. Si viviera hoy, en nuestra época, frente al gran movimiento neopentecostal, Machen diría: “las creencias y practicas del neopentecostalismo... pueden ser diferenciadas de las enseñanzas del Cristianismo histórico en la medida de lo posible, pero (para quienes la doctrina no es relevante) ambos, en el fondo, pueden ser iguales”; ¿Triste no crees?.

Conclusión
Somos llamados a exponer las falsas doctrinas del liberalismo, advertir del “veneno del progresismo cristiano” que se esparce por todos lados, sea en iglesias o instituciones para-eclesiásticas, y somos llamados a advertir que el neopentecostalismo es el caballo de troya introducido en la iglesia evangélica con el gran potencial para generar ateos en serie, anti-intelectuales y cristianos místicos amadores de sí mismos... pero más que eso somos llamados a enseñar doctrina en nuestras iglesias acompañando esta actividad con la de hacer vida de Iglesia en las disciplinas de congregarse y orar. 

Es lamentable que muchos pastores están arrastrando a muchos jóvenes a vivir peleados con lo académico viviendo como los anti-intelectuales de antaño, y hoy son presa de quienes querían cuidar. Entonces "si las doctrinas ortodoxas son relevantes, esas doctrinas te regirán".

Oremos, porque los cristianos progresistas no están de brazos cruzados, tienen un plan y lo llevan a cabo. La religión del liberalismo, con toda su pseudoteología ha estirado sus tentáculos para agarrar a tus jóvenes. Pero debemos hacerle frente.

¿Qué harás tú?


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(1) John Gresham Machen (1881-1937), “Cristianismo & Liberalismo”, Pág. 28 (Edición en Portugués)

sábado, 10 de octubre de 2020

LOS TRES GRANDES DESAFÍOS DEL PENTECOSTALISMO CONTEMPORÁNEO




LOS TRES GRANDES DESAFÍOS DEL PENTECOSTALISMO CONTEMPORÁNEO

Pentecostal Anónimo

Como miembro de la tradición pentecostal, escribo este artículo con profunda gratitud por el legado que hemos recibido, pero también con pesar y preocupación por las desviaciones que amenazan con diluir o incluso destruir la vitalidad espiritual y doctrinal de nuestro movimiento. Identifico tres grandes desafíos que considero urgentes y que requieren discernimiento pastoral, reflexión teológica y un retorno a la centralidad de las Escrituras y del Espíritu Santo.

1. El Neopentecostalismo: una mutación doctrinal

En las últimas décadas, hemos sido testigos de un preocupante fenómeno: el surgimiento del neopentecostalismo. No se trata simplemente de una evolución del pentecostalismo clásico, sino de una mutación que lo ha desfigurado. Las doctrinas de la "teología de la prosperidad", la "confesión positiva", la "batalla espiritual territorial", la "renovación apostólica" y la "teología del dominio" han tomado protagonismo en muchas iglesias, a menudo bajo un disfraz carismático.

Este nuevo enfoque tiende a desviar la atención del Cristo crucificado y resucitado hacia el éxito personal, el bienestar material y experiencias sensacionalistas. El Espíritu Santo ha sido reemplazado por un emocionalismo subjetivo que reduce la experiencia de lo sagrado a un espectáculo. Como bien advirtió Donald Gee, uno de nuestros padres teológicos: “El Pentecostés que no produce fruto espiritual ni santidad es un Pentecostés sin fuego verdadero”.

No es solo una desviación doctrinal, sino una alteración de la esencia misma de nuestra fe: la obediencia humilde al Dios soberano y el poder santificador del Espíritu. La Palabra de Dios se interpreta muchas veces de forma arbitraria, sin contexto ni reverencia, para justificar prácticas cuestionables. En palabras de Pablo: “Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias” (2 Timoteo 4:3).

2. La búsqueda del poder humano: el carisma sin carácter

Uno de los peligros más sutiles que enfrentamos es la politización del liderazgo eclesial. No hablo del poder de Dios, sino del deseo de poder humano. Hay quienes han hecho del púlpito una plataforma para el ascenso personal, para el ejercicio de influencia y control sobre otros. El liderazgo carismático ha sustituido al liderazgo piadoso. Se exalta el talento, pero se descuida el carácter.

Lamentablemente, estamos viendo surgir “profetas de la corte” que solo proclaman lo que los “reyes” —es decir, los líderes influyentes o los mecenas de turno— desean escuchar. Esta dinámica es totalmente ajena al modelo de liderazgo cristiano enseñado por Jesús, quien dijo: “El que quiera ser grande entre vosotros será vuestro servidor” (Mateo 20:26).

Como decía el pastor pentecostal Frank Bartleman, testigo del Avivamiento de la Calle Azusa: “El secreto del poder espiritual está en el quebrantamiento, no en la popularidad”. Cuando el liderazgo eclesial se convierte en un medio para la autoexaltación, hemos perdido el rumbo. El Espíritu de Dios no unge para el espectáculo, sino para el servicio.

3. El pospentecostalismo: tradición sin fuego

El tercer desafío, quizás el más silencioso pero igualmente devastador, es lo que llamo el pospentecostalismo. Se manifiesta en iglesias y creyentes que aún se identifican como “pentecostales”, pero han perdido la pasión por la llenura del Espíritu, por los dones, por la oración ferviente y por una vida santa. Conservan la forma, pero han perdido el fuego. Son, en el lenguaje de Pablo, quienes "tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella" (2 Timoteo 3:5).

Muchos de nuestros jóvenes han crecido en iglesias pentecostales, pero jamás han experimentado un genuino mover del Espíritu Santo. Otros se han vuelto indiferentes, influenciados por un escepticismo académico que menosprecia nuestra herencia espiritual como emocionalismo anticuado. Esta es una ironía dolorosa: despreciar la llama mientras aún nos llamamos “pentecostales”.

El teólogo Gordon D. Fee, él mismo un pentecostal erudito, escribió: “No es posible entender al Dios del Nuevo Testamento sin tomar en cuenta el poder del Espíritu en la vida de la Iglesia. Si quitamos eso, traicionamos al texto”. No necesitamos un pentecostalismo superficial, sino uno renovado en profundidad espiritual, conocimiento bíblico y humildad doctrinal.


Conclusión

El pentecostalismo nació en oración, hambre de Dios y pasión por la santidad. Fue un movimiento de renovación espiritual, no una estrategia de mercado. Si queremos mantenernos fieles al legado que el Espíritu nos confió, necesitamos reconocer estos desafíos con humildad, arrepentirnos de nuestras desviaciones y volver al primer amor. No basta con conservar las formas; debemos clamar, como Elías en el Carmelo: “Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios” (1 Reyes 18:37).

Que el Señor avive su obra en medio de los tiempos (Habacuc 3:2), y que el pentecostalismo del siglo XXI no se convierta en una sombra del pasado, sino en un fuego auténtico, humilde, lleno de verdad y poder.



domingo, 4 de octubre de 2020

¿PROGRESISMO CRISTIANO? ¡NO GRACIAS!




¿Qué busca el "progresismo cristiano"?

Pese a las vueltas que le dan los adherentes a esta corriente postmoderna (liberal), en el fondo buscan "reformar" la fe a través de ideas actuales sacadas del posmodernismo (secularización) ¿El cristianismo necesita reformarse?

Al mismo tiempo, buscan hacer una especie de "reivindicación" de la verdad más allá de la historicidad verificable y lo evidente que es para los cristianos dos mil años después de Cristo cada una de las verdades contenidas en La Verdad de nuestro cristianismo. Pregunto ¿La verdad que creemos los cristianos conservadores, no es la verdad bíblica? Los progresistas cristianos postulan que "creemos cosas que aunque están escritas en la Biblia, más específicamente las verdades descritas allí, puede que no hayan sucedido de esa forma...".

Cuando alguien se inicia en esta religión, lo hace con la idea de que "puede haber sido de otra forma", y no necesariamente como los cristianos conservadores lo creemos por ya dos mil años.

Las iglesias históricas recogen o llevan mucho de tradición, la misma ICAR es muy apegada a la tradición cristiana y hasta la hace su autoridad, pero los cristianos progresistas se van al otro lado, al otro extremo. Ellos "cuestionan" toda tradición cristiana.

Hay una férrea voluntad en ellos, principalmente en sus caudillos, de cuestionar la tradición cristiana, son insistentes en algo que ellos usan mucho que es la "diversidad humana". Hablan de "diversidad dentro de la fe", pero no tanto en diversos enfoques teológicos como los que nos ocupa la escatología o la soteriología, sino más bien se refieren a una "diversidad de interpretación de las verdades bíblicas" que son no negociables para nosotros, pero para ellos sí lo son.

Su causa encuentra eco entre las minorías, porque hablan mucho de "justicia social" y presenta a las iglesias históricas como que "nada hemos hecho por sanar al herido, acompañar al marginado, y defender o cuidar la naturaleza (sobrevalorándola)".

¿Justicia Social?
Eso suena bastante noble. En boca de los políticos modernos parece un slogan de campaña electoral. De la misma forma, los justicieros sociales se identifican rápidamente con el progresismo cristiano, porque ven en este colectivo una oportunidad para "hacer algo" por los más necesitados. Pero ¿Crees que la Iglesia no ha hecho su papel en esta área del encargo demandado por Dios?

Casi todos los cristianos progresistas que han pasado por este blog me han acusado que "no evangelizo", que "no hago nada por los homosexuales marginados", que "nada hago para evitar que la gente sea victima de racismo", etc. Casi siempre es una falacia de generalización apresurada, porque ellos nada saben de uno, y al vernos detrás de un teclado escribiendo, creen que uno no tiene familia, no tiene un trabajo, no tiene una iglesia donde congrega y sirve, creen que uno no evangeliza o no tiene un ministerio de servicio en la iglesia local. En fin, se apresuran a juzgarnos, cuando ellos alegan que "no debemos juzgar".

Principalmente los veo como restando todo lo que hace un equilibrio en los atributos de Dios, y enfocándose solamente en el "amor de Dios".

Los cristianos progresistas creen profundamente que el centro de la vida es el mandato de "amarse unos a otros" (Juan 15:17), pero evidentemente lo hacen en desmedro de los otros mandamientos de Dios en su Palabra.

Esta es la razón por la que la mayoría de cristianos progresistas resaltan y promueven valores como la "compasión", la "justicia", la "misericordia" y la "tolerancia", a menudo a través del activismo político. Pero al haber perdido el enfoque del resto de mandamientos de Dios y restarle a Dios sus otros atributos de santidad y justicia, chocan de frente en temas cruciales como por ejemplo, la no confrontación de pecados como el homosexualismo. 

Si ellos han decidido ser tolerantes con las personas homosexuales, y no solo tolerantes, sino que "los llaman" a ser parte de sus iglesias "inclusivas", en aras de esa "compasión e inclusivismo", no confrontan al pecador con su pecado, y esto deviene en una necesaria tergiversación de las verdades explícitas de la Escritura a fin de ser políticamente correctos. De ahí que los cristianos progresistas son bien vistos por colectivos seculares abiertamente progresistas, ecologistas, feministas, etc.

Creo que en Perú, los cristianos progresistas son mucho más numerosos de lo que nos imaginamos, están por allí dispersados entre nuestras iglesias, parecen como tramando su próximo golpe contra el cristianismo conservador.

Lo que nos queda a nosotros es, mostrar su error desde una plataforma firme, pero con amor. Porque si amamos exponemos la verdad y la verdad debe ser dicha con amor, pero el amor no debe impedir que la verdad sea dicha. Pero estemos alertas, la serpiente anda buscando a quién morder.

" Pero temo que, de alguna manera, su pura y completa devoción a Cristo se corrompa, tal como Eva fue engañada por la astucia de la serpiente." - 2 Corintios 11.3 NTV

¿PROGRESISMO CRISTIANO? ¡NO GRACIAS!

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