martes, 29 de agosto de 2023

LOS BECERROS DE ORO DEL NEOPENTECOSTALISMO




UNA CRÍTICA A LA ADORACIÓN SINCRÉTICA EN LA IGLESIA CONTEMPORÁNEA: El becerro de oro y la crisis de la adoración centrada en el hombre

“Haznos dioses que vayan delante de nosotros…”
—  Éxodo 32:1

Introducción

La cuestión de la adoración nunca ha sido un asunto secundario en la Escritura. Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo, Dios no solo demanda ser adorado exclusivamente, sino también ser adorado conforme a Su voluntad revelada. El episodio del becerro de oro en Éxodo 32 constituye una de las advertencias más severas de toda la Biblia respecto al peligro de deformar la verdadera adoración mediante elementos producidos por la imaginación humana.

Resulta significativo observar que Israel no estaba intentando abandonar completamente a Yahvé para entregarse formalmente a otro dios. El lenguaje de Aarón es revelador: “Mañana será fiesta para Jehová” (Éx. 32:5). El problema no consistía meramente en reemplazar a Dios, sino en intentar adorarlo por medios que Él nunca había ordenado. Israel quiso representar visiblemente al Dios invisible, adaptando la adoración divina a categorías culturales, emocionales y sensoriales más cómodas para el corazón humano.

Ese mismo peligro continúa presente hoy. En diversos sectores del evangelicalismo contemporáneo —particularmente en expresiones neopentecostales altamente emocionalistas— la adoración corre el riesgo de desplazarse desde la centralidad de la Palabra hacia la centralidad de la experiencia. El culto deja de ser principalmente un encuentro reverente con el Dios santo y se convierte progresivamente en una experiencia diseñada para producir impacto emocional, estímulo psicológico y satisfacción sensorial.

El problema fundamental del becerro de oro

El pecado de Israel en Éxodo 32 no fue un simple error litúrgico. Fue una distorsión teológica profunda. El pueblo deseaba un dios visible, manipulable y cercano a sus preferencias. Aunque habían presenciado la gloria divina en el Sinaí, no estaban satisfechos con caminar por fe; necesitaban algo tangible.

Aquí se revela una realidad permanente del corazón humano: el hombre caído constantemente intenta reducir a Dios a categorías controlables. Como observó Juan Calvino:

“El corazón humano es una fábrica perpetua de ídolos”.

La idolatría bíblica no comienza necesariamente con imágenes físicas; comienza cuando el ser humano redefine a Dios según sus deseos en lugar de someterse a Su autorrevelación. Por eso, el becerro de oro representa mucho más que un acto pagano aislado. Es el paradigma de toda adoración que mezcla verdad divina con invención humana.

Aarón y el liderazgo que cede a las demandas del pueblo

Uno de los aspectos más solemnes del relato es el papel de Aarón. Él sabía perfectamente el mandamiento:

“No te harás imagen…” (Éx. 20:4).

Sin embargo, cedió ante la presión popular. El liderazgo espiritual abandonó su responsabilidad pastoral y permitió que las preferencias del pueblo definieran la adoración.

Aquí emerge una advertencia relevante para la iglesia contemporánea. Existe una diferencia entre pastorear al pueblo de Dios y simplemente satisfacer sus expectativas religiosas. Muchos líderes, aunque sinceros, terminan moldeando el culto según: tendencias culturales, exigencias de crecimiento, impacto emocional, o dinámicas de entretenimiento.

El peligro no siempre radica en negar doctrinas fundamentales, sino en desplazar gradualmente el centro del culto desde Dios hacia la experiencia humana.

La adoración bíblica y el principio regulador

La tradición reformada históricamente ha sostenido el llamado “Principio Regulador de la Adoración”. Este principio enseña que: Dios mismo determina cómo debe ser adorado.

No significa que toda circunstancia moderna sea pecaminosa. La Escritura distingue entre: elementos del culto, y circunstancias del culto.

Elementos del culto

Son aquellas prácticas explícitamente ordenadas por Dios: lectura y predicación de la Palabra, oración, canto congregacional, sacramentos, ofrendas, confesión y acción de gracias. Estos constituyen el corazón del culto cristiano.

Circunstancias del culto

Son aspectos organizativos necesarios para realizar el culto: horario, iluminación básica, uso de micrófonos, disposición del local, temperatura, tecnología funcional. Estas circunstancias no son actos de adoración en sí mismos, sino ayudas prácticas subordinadas al propósito principal del culto.

El problema surge cuando las circunstancias comienzan a dominar los elementos esenciales. Cuando: la estética eclipsa la predicación, el espectáculo reemplaza la reverencia, la emocionalidad sustituye la verdad, o la figura carismática del líder desplaza la centralidad de Cristo, el culto empieza peligrosamente a parecerse más a una producción humana que a una adoración bíblica.

El emocionalismo y la búsqueda de experiencias

La Escritura jamás condena las emociones. El verdadero culto involucra afectos santos: gozo, reverencia, gratitud, quebrantamiento, esperanza. Sin embargo, la Biblia nunca presenta las emociones como fundamento de la verdad. En muchos contextos modernos, la autenticidad espiritual se mide por intensidad emocional: “sentir fuego”, “caer”, “experimentar atmósferas”, “desatar sensaciones”.

Pero el Nuevo Testamento insiste repetidamente en que la fe viene por la Palabra de Dios (Ro. 10:17), no por manipulación psicológica. La iglesia necesita recordar urgentemente que la presencia de Dios no depende: de luces, volumen, atmósferas místicas, ni técnicas emocionales.

La gloria de Dios se manifiesta supremamente mediante: la proclamación fiel de Cristo, la obra del Espíritu Santo, y la obediencia reverente a Su Palabra.

La santidad de Dios y la reverencia en el culto

Detrás de toda la discusión sobre adoración se encuentra una verdad fundamental: Dios es santo. El problema del becerro de oro no fue meramente metodológico; fue una ofensa contra la santidad divina. Israel intentó acercarse a Dios sin someterse plenamente a Su revelación. La iglesia contemporánea enfrenta el mismo peligro cuando la familiaridad excesiva reemplaza el temor reverente. Un culto completamente centrado en la comodidad del hombre inevitablemente reducirá la majestad de Dios.

Como señaló R. C. Sproul: “El problema central de la iglesia moderna es que ha perdido de vista la santidad de Dios”.

Cuando la santidad divina desaparece del centro del culto: la predicación se trivializa, el pecado se minimiza, la reverencia se desvanece, y la adoración se transforma en consumo religioso.

Una exhortación pastoral a la Iglesia

Esta reflexión no debe conducirnos a un espíritu arrogante ni meramente polémico. El objetivo no es despreciar a creyentes sinceros que quizá nunca han sido instruidos cuidadosamente sobre estos asuntos. Muchos cristianos aman genuinamente a Cristo aun en contextos eclesiales deficientes. Es decir, hay hermanos sinceros en dentro del neopentecostalismo que necesitan conocer la verdad.

La verdadera respuesta pastoral no es el orgullo doctrinal, sino el llamado humilde al arrepentimiento y a la reforma continua de la iglesia según las Escrituras. La pregunta central no es: “¿Qué tipo de culto nos gusta?”. Sino: “¿Qué tipo de adoración agrada verdaderamente a Dios?”

Conclusión

El relato del becerro de oro permanece como una advertencia permanente para el pueblo de Dios. La idolatría no siempre consiste en rechazar abiertamente a Dios; muchas veces consiste en intentar adorarlo según nuestras preferencias en lugar de Su voluntad revelada.

La iglesia contemporánea debe examinar cuidadosamente si su adoración: está centrada en la gloria de Dios, gobernada por Su Palabra, y marcada por reverencia y verdad, o si progresivamente ha adoptado formas de espiritualidad moldeadas más por la cultura contemporánea que por las Escrituras.

La necesidad de nuestros días no es una adoración más espectacular, sino una adoración más bíblica; no una iglesia más entretenida, sino una iglesia más santa.

“Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”
— Juan 4:24

¡Piensa en esto cristiano!



DIOS VIVE EN EL PLANETA KÓLOB



Secretos que los Mormones NO Quieren que Usted Sepa

Secreto 11: El mormonismo afirma que Dios vive en un planeta cercano a una estrella llamada Kólob:


El fundador del mormonismo, José Smith:
“Y vi las estrellas, y que eran muy grandes, y que una de ellas se hallaba más próxima al trono de Dios... y el nombre de la mayor es Kólob, porque está cerca de mí, pues yo soy el Señor tu Dios... “Y así habrá la computación del tiempo de un planeta sobre otro, hasta acercarte a Kólob, el cual es según la computación del tiempo del Señor. Este Kólob está colocado cerca del trono de Dios...”. [Perla de Gran Precio, Abraham 3:2-3, 9]


Lo que dice la Biblia:
"tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué". (1 Reyes 8.43)

"Reinó Dios sobre las naciones; Se sentó Dios sobre su santo trono". (Salmo 47.8)

"Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?". (Isaías 66.1)

“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre”. (Mateo 6:9)

La Biblia enseña que Dios reina sobre las naciones desde Su santo trono en el cielo. Aunque sabemos que la presencia de Dios está de alguna forma únicamente en el cielo, las enseñanzas de la Escritura también dejan en claro que Dios es omnipresente (presente en todas partes y en todo tiempo). Desde el principio de la Escritura, vemos que la presencia de Dios se movía sobre la tierra, incluso cuando aún estaba desordenada y vacía. Dios llenaba el mundo con Su creación, y Su presencia y gloria continúan habitando toda la tierra. Hay muchos ejemplos a través de la Escritura de la presencia de Dios moviéndose sobre la tierra, interactuando con Su creación.

Hebreos 4:13 dice, “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Jeremías 23:24 exclama, “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” El Salmo 139 es un asombroso estudio sobre la omnipresencia de Dios. ¿Dónde Vive Dios? Dios no mora en un lugar físico, no mora en un planeta como el nuestro.

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Si crees que estamos mintiendo, ingresa a YouTube y checa que hay un himno mormón a Kólob: Si a Kólob Pudieras Acaso Hoy Volar.


miércoles, 16 de agosto de 2023

Mormonismo: los hombres y mujeres que llegan a ser Dioses tendrán sexo e hijos por la eternidad




Secretos que los Mormones NO Quieren que Usted Sepa
Secreto 10: El mormonismo enseña que los hombres y mujeres que llegan a ser Dioses tendrán hijos por la eternidad:

El mormón Hunter dice:
“... los Dioses debían ser padres de hijos espirituales así como nuestro Padre celestial y nuestra Madre celestial fueron los padres de la gente de esta tierra”. ["El Evangelio a Través de las Edades", p. 120]

El mormón McConkie dice:
“Los mortales que logren vencer todas las cosas y alcancen la máxima exaltación vivirán eternamente en unidad familiar y tendrán hijos espirituales, convirtiéndose así en Padres y Madres Eternos... La divinidad no es solamente para el hombre; es para los hombres y mujeres, juntos”. ["Doctrina Mormona", pp. 517, 844.]

El mormón Pratt dice:
“En el Cielo, donde nacieron nuestros espíritus, existen muchos dioses, cada uno de los cuales tiene su propia esposa o esposas... Cada Dios, por medio de su esposa o sus esposas, cría una numerosa familia de hijos e hijas... porque cada padre y madre estarán en condición para multiplicarse para siempre.

“En cuanto cada Dios ha engendrado muchos millones de espíritus masculinos y femeninos, y su herencia celestial llega a ser muy pequeña para acomodar cómodamente a su gran familia, él, en conexión con sus hijos, organiza un mundo nuevo... a donde él envía tanto espíritus masculinos como femeninos para habitar tabernáculos de carne y huesos...

“Si el Padre de estos espíritus... hubiese obtenido para sí mismo, por medio del pacto eterno del matrimonio, muchas esposas... el período requerido para poblar un mundo sería más corto... en proporción al número de esposas... si requiriera cien mil millones de años poblar un mundo como este... es evidente que, con cien esposas, este período se reduciría a sólo mil millones de años”. ["El Vidente", pp. 37, 39]


Pero la Biblia dice:

“Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. (Hebreos 9:27)

"Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo". (Mateo 22.29-30)

Estimado lector, la Biblia y el sentido común indican que la vida para casarse y tener hijos es esta, luego de la muerte y más aun en la Resurrección no seguiremos reproduciéndonos, esto es una invención del mormonismo, propio de una gran imaginación como lo es el resto de sus enseñanzas y creencias. 

¡Piensa en esto!

viernes, 11 de agosto de 2023

Como el relámpago sale del oriente - Kenneth L. Gentry, Jr



Los cristianos están muy conscientes del significado histórico-redentor sin paralelo de la encarnación, la crucifixión, la resurrección y la ascensión de Cristo. Estamos igualmente bien informados de Su victorioso derramamiento del Espíritu Santo sobre la Iglesia en Pentecostés. Sin embargo, muy pocos creyentes están apercibidos del significado del derramamiento de la santa ira de Cristo sobre Jerusalén en el año 70 d. C.


El Antiguo Testamento está repleto de signos y símbolos que prefiguran la obra de Cristo.
Aún así, los acontecimientos del año 70 d. C. ocupan un lugar importante en la profecía del Nuevo Testamento, sirviendo como una dramática consecuencia de la primera venida. El holocausto del año 70 d. C. aparece en varias profecías en el Evangelio de Lucas (Lc 13:32-35; 19:41-44; 21:20-24 y 23:28-31). Además, no solo es el tema de muchas de las parábolas del Señor (por ejemplo, Mt 21:33-45; 22:1-14), sino que es incluso la causa de Su triste lamento por Jerusalén (Mt 23:37). Y ese lamento introduce uno de Sus más largos discursos registrados, uno que inicialmente se centra en ese trágico año (Mt 24–25).

Consideremos el significado del año 70 d. C. en cuatro áreas:

Corrobora la autoridad de Cristo
La catástrofe del año 70 d. C. es el resultado de la palabra profética de Cristo, lo que corrobora Su autoridad mesiánica de una manera dramática. El año 70 d. C. demuestra que Su profecía no es solo una palabra verdadera de Dios (Dt 18:22) sino una palabra de juicio contra el pueblo de Dios.

La petición de los discípulos de una «señal» que marcara «la consumación de este siglo» (Mt 24:3) es lo que suscita el Discurso de los Olivos en Mateo 24 y 25. Hasta el 24:34, Jesús se enfoca en la destrucción de Jerusalén: la devastación de la ciudad santa y la conflagración de su santo templo se convierten en «la señal del Hijo del Hombre en el cielo» (v. 30, RV60). De modo que, cuando el holocausto del primer siglo estalla sobre Israel, definitivamente manifiesta la autoridad divina de Aquel que está ahora en el cielo (ver Mt 26:59-64; Lc 23:20-31).

Muchos cristianos no entienden el significado de la venida de Jesús sobre las nubes en Mateo 24:30 por dos razones. Primero, no están familiarizados con los pasajes apocalípticos del Antiguo Testamento en los que los juicios divinos se manifiestan con venida de nubes (Is 19:1). Segundo, pasan por alto las pistas interpretativas en Mateo 24: la mención de la destrucción del templo (v. 2), el enfoque en Judea (v. 16) y la proximidad temporal de todos los eventos entre los versículos 4 y 34 (v. 34). De hecho, Jesús advierte a los mismos hombres que lo juzgaban: «Desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, y viniendo sobre las nubes del cielo» (Mt 26:64b).

Ciertamente, así es como la Iglesia primitiva leía Mateo 24. Refiriéndose al año 70 d. C., Eusebio destaca «el pronóstico infalible de nuestro Salvador en el cual Él expuso proféticamente estas mismas cosas» (Historia eclesiástica, 3:7:1).


Concluye la antigua economía
El Antiguo Testamento está repleto de signos y símbolos que prefiguran la obra de Cristo. Sin embargo, la naturaleza misma de esa era tipológica exige que esta fuera un paso temporal hacia la plena conclusión redentora e histórica que Cristo propició , una etapa pasajera que avanza hacia un gran clímax. En efecto, la vitalidad del nuevo pacto no podía estar contenida en las restricciones del antiguo pacto de un pueblo étnico, una tierra geográfica y un templo tipológico, ya que «nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden» (Mt 9:17a).

El Nuevo Testamento frecuentemente señala este cambio inminente en la administración pactual. Por ejemplo, Hebreos 8:13 declara: «Cuando Él dijo: “Un nuevo pacto”, hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer». De hecho, el libro de Hebreos advierte a los judíos conversos que no se regresen al judaísmo, especialmente «al ver que el día [año 70 d. C.] se acerca» (Heb 10:25). Tal apostasía los regresaría a una copia material y a punto de desaparecer de la verdad, porque Cristo ha llevado al pueblo de Dios a «un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos» (Heb 9:11; cp. 9:24). Dejando a un lado las estructuras del antiguo pacto, el año 70 d. C. asegura el esquema final del nuevo pacto.


Confirma el ministerio a los gentiles
La Iglesia primitiva estuvo tentada a descansar satisfecha en la misión judía (lo atestigua la experiencia de Pedro en Hechos 10-11). Con el creciente ministerio de Pablo, esto comienza a cambiar. Este importante cambio de enfoque de una misión judía palestina a una misión gentil mundial es finalmente sellada en el año 70 d. C.

Regresando a Mateo 24, vemos que a raíz de la destrucción del templo, Cristo enviará a Sus «mensajeros» (angeloi en griego, aquí son mensajeros humanos) «con una gran trompeta y reunirán a Sus escogidos de los cuatro vientos» (Mt 24:31a). Así que, en la caída de Jerusalén, el jubileo final (ver Lv 25), la salvación eterna, será declarada para todo el mundo. Ahora que las restricciones del antiguo pacto son eliminadas para siempre, el mundo se convierte en el campo de misión para la Iglesia.

Ciertamente, Pablo relaciona proféticamente el éxito final de la misión a los gentiles con la «caída» de Israel, es decir, su tropiezo con Cristo y la consecuente destrucción del año 70 d. C. Porque su caída es «riqueza para el mundo» y su fracaso es «riqueza para los gentiles» (Rom 11:12). En verdad, el «excluirlos a ellos es la reconciliación del mundo» (Rom 11:15a).


Nos confronta con Su severidad
El año 70 d. C. enfatiza la realidad, no solo de la bondad de Dios, sino también de Su severidad. Pablo advierte a los que se autodenominan el pueblo de Dios: «Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en Su bondad; de lo contrario también tú serás cortado» (Rom 11:22).

La «severidad» que cae sobre los judíos en el año 70 d. C. muestra el juicio de Dios sobre su incredulidad y rebelión. Aunque Israel tenía una herencia gloriosa (Rom 9:3-5), aunque su «raíz es santa» (Rom 11:16), esta severidad ilustra trágicamente las consecuencias de fallar en una responsabilidad santa. Todos debemos aprender la lección aquí expuesta: «A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandará de él» (Lc 12:48b). El juicio de Israel en el año 70 d. C. enfatiza la impresionante obligación que resulta del llamamiento divino. Pero mientras Israel se marchita bajo el calor abrasador de la severa ira de Dios, los gentiles florecen en las frescas aguas de la buena misericordia de Dios (Rom 11:12,15; Hch 13:46-47). Tal es la bondad de Dios. No obstante, los gentiles también deben tomarse en serio la lección, «porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonará» (Rom 11:21).

El fantasma del año 70 d. C. persigue el registro del Nuevo Testamento (siendo profetizado frecuente y vigorosamente). Su ocurrencia impacta dramáticamente la historia del primer siglo (siendo uno de sus eventos más fechables y catastróficos) y confirma importantes verdades históricas y redentoras (la autoridad suprema de Cristo, la conclusión de la economía del antiguo pacto, la naturaleza universal del Evangelio y el juicio de Israel) e imparte importantes lecciones prácticas para nosotros (nuestro alto llamado conlleva obligaciones santas). Haríamos bien en aprender de los caminos de Dios entre los hombres.

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Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
El Dr. Kenneth L. Gentry, Jr. Es un ministro presbiteriano jubilado, autor de numerosos libros de teología y estudios bíblicos y conferencista que ha hablado en toda América, en el Caribe y en Australia. Es un cristiano conservador, evangélico y reformado.

miércoles, 9 de agosto de 2023

CALVINISMO: LA SOBERANÍA DE DIOS Y LA RESPONSABILIDAD HUMANA

 




¿Frustró el hombre la voluntad de Dios? Una lectura reformada de Mateo 23:37

Texto clave:

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” — Mateo 23:37

¿Qué problema plantea este pasaje?

Este versículo ha sido utilizado frecuentemente por quienes sostienen una visión arminiana o semi-pelagiana de la libertad humana. Argumentan que, si Dios quiso reunir a los hijos de Jerusalén, pero no pudo porque ellos “no quisieron”, entonces la voluntad del hombre puede prevalecer sobre la voluntad divina.

¿Frustra entonces el hombre el plan de Dios? ¿Puede la voluntad humana anular la soberanía de Dios?

Desde una perspectiva bíblica y reformada, la respuesta es un claro no.

Voluntad revelada vs. Voluntad decretiva

La teología reformada distingue entre dos aspectos de la voluntad divina:

  1. Voluntad preceptiva o revelada: Lo que Dios desea y manda en su Palabra (por ejemplo, que todos los hombres se arrepientan, cf. 2 Pedro 3:9).

  2. Voluntad decretiva o soberana: Lo que Dios ha determinado eternamente que suceda, según su consejo inmutable (cf. Efesios 1:11).

En Mateo 23:37, Cristo está expresando su deseo revelado y pastoral, no un decreto frustrado. Está lamentando cómo Jerusalén —especialmente sus líderes religiosos— ha rechazado la voz de Dios hablada por los profetas y, finalmente, por el mismo Hijo encarnado (Hebreos 1:1-2).

Como explica Juan Calvino:

“Dios extiende sus brazos a un pueblo rebelde, no porque su voluntad pueda ser frustrada, sino para que se vea más claramente su justicia cuando ellos lo rechazan.”
(Comentario sobre Isaías 65:2)

¿Quiénes son los “tus hijos”?

Jesús dice: “quise reunir a tus hijos”, refiriéndose al pueblo del pacto (israelitas), mientras que el sujeto de la negación es Jerusalén, es decir, la autoridad religiosa que representa a la ciudad. Como señala el teólogo John Gill:

“Es como si dijera: yo, por medio de mis ministros y profetas, intenté reunir a los hijos de Jerusalén; pero tú, Jerusalén —tú, sus gobernantes— no lo quisiste.”
(Exposition of the New Testament, Mateo 23:37)

La Biblia explica este patrón

Este lamento de Jesús no es nuevo. Isaías ya había profetizado el rechazo obstinado del pueblo:

“Extendí mis manos todo el día a un pueblo rebelde, que anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos.” — Isaías 65:2

Este rechazo constante ilustra cómo la humanidad caída resiste voluntariamente la gracia externa de Dios —lo que la teología llama el “llamado general” o “externo”—, pero nunca puede resistir eficazmente su llamado interno (cf. Juan 6:37, 44).

En contraste, Hechos 13:48 muestra la eficacia del decreto divino:

“...creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.”

Reflexión teológica

Como enseña R.C. Sproul:

“Dios no obliga a nadie a creer contra su voluntad, pero transforma esa voluntad mediante su gracia eficaz.”
(Chosen by God, 1986)

La soberanía de Dios no cancela la responsabilidad humana, sino que la sostiene. Dios puede lamentar genuinamente el rechazo de los hombres y, al mismo tiempo, cumplir soberanamente su propósito eterno sin error ni frustración.

Herman Bavinck lo expresa con claridad:

“Aunque los reprobados no se salvan, no es porque el poder de Dios falle, sino porque Dios los deja a su propia voluntad rebelde, que él no está obligado a cambiar.”
(Dogmática Reformada, Tomo II)

Conclusión: Dios no falla, el hombre sí

Mateo 23:37 no es un obstáculo para la doctrina de la elección soberana. Más bien, revela el corazón compasivo de Dios que llama incluso a los rebeldes. Pero también afirma la justicia de su juicio cuando estos persisten en su incredulidad.

Dios no está limitado por la negativa humana. El plan eterno de redención no depende de las fluctuaciones del corazón del hombre, sino de la fidelidad del Dios que salva “según el puro afecto de su voluntad” (Efesios 1:5).

Aplicaciones para hoy

  1. Predica con compasión, pero sin ansiedad. El resultado no depende de ti, sino del Dios que da crecimiento (1 Corintios 3:7).

  2. Descansa en la soberanía de Dios cuando veas rechazo al Evangelio. Jesús también fue rechazado.

  3. Ora por corazones que Dios puede abrir, como el de Lidia (Hechos 16:14). Ningún rechazo humano es más fuerte que la gracia eficaz del Espíritu Santo.

“La soberanía de Dios no cancela la responsabilidad humana, sino que garantiza la victoria de su plan redentor.”

– R.C. Sproul

¡Piensa en esto cristiano!

¿IGLESIA DE DIOS O EMPRESA FAMILIAR?






¿Iglesia de Dios o Empresa Familiar?

La iglesia es el cuerpo de Cristo, llamada a ser un faro de verdad y santidad en el mundo. Sin embargo, en algunos contextos contemporáneos mayormente neopentecostales, se ha desvirtuado su naturaleza, transformándose en una estructura dominada por intereses familiares y personales. Este fenómeno, lejos de ser un detalle menor, tiene profundas implicaciones teológicas y espirituales.

Características de una Iglesia Manejada como Empresa Familiar

Cuando una iglesia opera más como un negocio familiar que como una comunidad de creyentes, ciertos patrones son evidentes:

  1. Nepotismo Pastoral: El liderazgo eclesiástico es dominado por un núcleo familiar. El "pastor principal" es el patriarca, y los demás cargos son ocupados exclusivamente por sus hijos, esposa o familiares cercanos, sin procesos de ordenación claros ni formación teológica rigurosa.

  2. Predicación de una Visón Humana en Lugar de la Escritura: En vez de fundamentarse en la exégesis bíblica y la sana doctrina, las enseñanzas giran en torno a la "visión" personal del líder, minimizando o reinterpretando los principios históricos de la fe cristiana.

  3. Mujeres Pastoras en un Rol de Autoridad: En contra de las enseñanzas claras de la Escritura respecto al liderazgo eclesiástico (1 Timoteo 2:12, Tito 1:5-6), estas iglesias suelen otorgar a las esposas del pastor y otras mujeres de la familia un papel de liderazgo pastoral.

  4. Propiedades y Recursos a Nombre de la Familia: Los bienes de la iglesia están registrados a nombre del pastor y su círculo familiar. Esto genera una falta de transparencia financiera y la imposibilidad de rendición de cuentas.

  5. Autoridad Incuestionable del "Ungido": Se promueve la idea de que el pastor es un "ungido de Dios" que no puede ser cuestionado ni disciplinado, malinterpretando pasajes como 1 Crónicas 16:22.

  6. Presión para el Diezmo y Donaciones Constantes: Se manipula a la congregación mediante el mal uso de textos como Malaquías 3:8-10, enseñando que la prosperidad depende de la entrega financiera a la iglesia.

  7. Cobros en Diferentes Actividades: No solo se colecta dinero en los cultos, sino también en reuniones de varones, damas, jóvenes e incluso en la escuela dominical infantil.

  8. Falta de Transparencia Financiera: No hay informes claros de cómo se administra el dinero, y la congregación ignora en qué se invierten los recursos.

  9. Estilo de Vida Lujosa: Mientras muchos feligreses enfrentan dificultades económicas, la "familia pastoral" disfruta de viajes, autos de lujo y comodidades sin un sustento laboral externo.

Advertencias Bíblicas Contra el Falso Liderazgo

La Biblia no es ajena a este problema. En 2 Pedro 2:1-3, se nos advierte sobre falsos maestros que explotan a los creyentes para su beneficio personal:

"Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme." (2 Pedro 2:1-3, RVR1960)

Respuestas a Objeciones Comunes

1. "La Biblia habla de dinastías sacerdotales, como la de Aarón."
Es cierto que en el Antiguo Testamento la función sacerdotal era hereditaria, pero en el Nuevo Testamento el liderazgo de la iglesia se basa en la vocación, el llamamiento divino y la formación doctrinal, no en la genealogía (1 Timoteo 3:1-7).

2. "No debemos tocar al ungido de Dios."
Esta afirmación se basa en una mala interpretación de 1 Crónicas 16:22. En el Nuevo Testamento, todos los creyentes son ungidos por el Espíritu Santo (1 Juan 2:20), y los líderes pueden ser corregidos (Gálatas 2:11-14, 1 Timoteo 5:20).

3. "Si no das tu diezmo, Dios te maldice."
El diezmo en el Antiguo Testamento era un mandato para Israel, pero en el Nuevo Testamento la enseñanza central es la generosidad voluntaria (2 Corintios 9:7). Ningún pasaje enseña que un cristiano será maldecido si no diezma.

Aplicación para la Vida Cristiana

El creyente debe ser sabio en la elección de una iglesia donde congregarse. Algunas señales de una iglesia sana incluyen:

  • Predicación centrada en la Escritura: No en experiencias personales ni en filosofías humanas (2 Timoteo 4:2-4).

  • Liderazgo basado en el carácter y la formación: No en la herencia familiar (Tito 1:6-9).

  • Transparencia financiera: Se informa a la congregación cómo se usan los recursos (2 Corintios 8:20-21).

  • Rendición de cuentas: Los líderes están sujetos a corrección y disciplina (Hebreos 13:17).

Conclusión

La iglesia de Cristo no es un negocio personal ni una empresa familiar, sino una comunidad de santos que proclaman el evangelio y glorifican a Dios. Los creyentes deben estar alerta y evaluar su congregación a la luz de la Escritura, asegurándose de que su fe no esté siendo explotada por intereses humanos.

Como dijo Martín Lutero: "Cuando la Palabra de Dios es oscurecida, la corrupción entra en la iglesia". Que cada cristiano busque congregarse en una iglesia fiel a la verdad, donde Cristo y Su Palabra sean el centro absoluto.

¡Piensa en esto, cristiano!


martes, 8 de agosto de 2023

EL DIOS MORMÓN: UN NIÑO Y MORTAL QUE LLEGÓ A SER DIOS POR OBEDECER EL EVANGELIO




Secretos que los Mormones NO Quieren que Usted Sepa
Secreto 09: El mormonismo dice que un hombre llegó a ser Dios por obedecer verdades del evangelio.


Diario de Discursos:
“Recuerden que Dios, nuestro Padre celestial, quizás fue una vez niño, y mortal como nosotros, y se fue elevando paso a paso en la escala del progreso, en la escuela del adelanto; ha avanzado y se ha superado, hasta llegar al punto donde se encuentra ahora”. [Diario de Discursos, vol. 1, p. 123]


Hunter:
“Los profetas mormones han enseñado continuamente la sublime verdad de que Dios el Padre Eterno fue en un tiempo un hombre mortal, que pasó por una escuela de vida terrenal, similar a la que estamos nosotros pasando ahora. Él llegó a ser Dios —un ser exaltado— mediante la obediencia a las mismas verdades eternas del Evangelio que hoy se nos da oportunidad de obedecer... Así Él creció en experiencia y continuó creciendo hasta alcanzar el estado de Divinidad... llegó a ser Dios por absoluta obediencia a todas las leyes eternas del Evangelio...” [El Evangelio a Través de las Edades, pp. 104,115]


Lo que dice la Biblia:
“Dios no es hombre, para que mienta; ni hijo de hombre para que se arrepienta: Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”

- Números 23:19

Estimado lector, apelamos a su inteligencia, si usted lee la Biblia, se dará cuenta que el mormonismo miente descaradamente, haciendo de Dios lo que su fértil imaginación puede divagar.

¡Piense en esto!


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