Una respuesta bíblica e histórica al unicitarismo contemporáneo
Dentro de algunos movimientos pentecostales unicitarios se enseña que Dios es una sola persona que se ha manifestado en diferentes “modos” o “formas” como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Según esta perspectiva, Jesucristo sería el Padre encarnado y el Espíritu Santo sería simplemente otra manifestación del mismo ser divino singular. Como consecuencia de esta doctrina, se afirma que el verdadero bautismo cristiano debe realizarse exclusivamente “en el nombre de Jesús”, rechazando la fórmula trinitaria de Mateo 28:19.
Esta enseñanza, conocida históricamente como modalismo o sabelianismo, fue rechazada por la iglesia antigua por considerarla incompatible con el testimonio completo de las Escrituras. El propósito de este artículo es examinar bíblica, histórica y teológicamente esta cuestión, demostrando que el Nuevo Testamento enseña claramente la distinción personal entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, así como la legitimidad de la fórmula bautismal trinitaria.
1. El problema doctrinal del unicitarismo
La doctrina unicitaria sostiene que: Dios es una sola persona; que Padre, Hijo y Espíritu Santo no son personas distintas; que “Jesús” sería el nombre único de Dios manifestado en distintos modos.
Históricamente, esta posición guarda estrecha relación con el modalismo defendido por Sabelio en el siglo III. La iglesia primitiva rechazó esta enseñanza porque destruía la distinción interpersonal revelada en las Escrituras y terminaba confundiendo las relaciones eternas dentro de la Deidad.
Como señala Robert Letham:
“El modalismo fracasa porque niega las relaciones personales reveladas entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.” (The Holy Trinity, 2004)
La doctrina cristiana histórica no enseña tres dioses, sino un solo Dios en tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
2. Mateo 28:19 y la fórmula bautismal
El texto central del debate es:
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”
(Mt 28:19)
El unicitarismo afirma que el término “nombre” en singular implica que “Jesús” es el nombre único del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Sin embargo, esta interpretación no surge naturalmente del texto.
El significado de “nombre”
La palabra griega utilizada es: ὄνομα (onoma). En la Escritura, “nombre” frecuentemente significa: autoridad, carácter, representación, dignidad, identidad. Por ejemplo: “Santificado sea tu nombre” (Mt 6:9). Aquí Jesús no enseña a repetir fonéticamente un nombre específico, sino a honrar al Dios verdadero mismo. De igual manera, en Juan 17:6 Jesús dice: “He manifestado tu nombre a los hombres…”. Esto no significa simplemente revelar una palabra fonética, sino revelar el carácter y la persona del Padre.
Como explica D. A. Carson:
“En la tradición bíblica, el nombre representa la persona misma, su autoridad y su carácter revelado.”
(The Gospel According to John, 1991)
3. El singular “nombre” y la Trinidad
Lejos de favorecer el modalismo, Mateo 28:19 constituye una poderosa evidencia trinitaria. El texto no dice: “en los nombres”, sino: “en el nombre”. Sin embargo, inmediatamente distingue: al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. Esto revela simultáneamente: unidad de esencia divina, y distinción personal. B. B. Warfield observó correctamente:
“La fórmula bautismal une a las tres personas bajo un único nombre divino, colocándolas en igualdad de dignidad y autoridad.”
(Biblical Doctrines, 1929)
El texto no enseña que las tres personas sean una sola persona, sino que participan plenamente de la misma naturaleza divina.
4. ¿Contradicen los Hechos de los Apóstoles a Mateo 28:19?
Los unicitarios apelan frecuentemente a textos como: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo…” (Hch 2:38). También citan: Hechos 8:16; 10:48 y 19:5. Sin embargo, estos textos no necesariamente describen una fórmula litúrgica exacta pronunciada durante el bautismo.
El significado de “en el nombre de Jesús”
En el libro de Hechos, la expresión: “en el nombre de Jesús” tiene principalmente un sentido: confesional, cristológico y de autoridad. Es decir: los creyentes eran bautizados reconociendo a Jesús como Señor y Mesías. Esto los distinguía: del judaísmo incrédulo, de los discípulos de Juan y de otros grupos religiosos. Como señala F. F. Bruce:
“Ser bautizado en el nombre de Jesús significaba identificarse públicamente con su autoridad y señorío.”
(The Book of Acts, 1988)
Por tanto, Hechos no reemplaza la fórmula trinitaria de Mateo 28:19, sino que enfatiza el reconocimiento de Cristo como el Mesías prometido.
5. La evidencia trinitaria en el Nuevo Testamento
La doctrina de la Trinidad no depende exclusivamente de Mateo 28:19. Toda la revelación del Nuevo Testamento muestra simultáneamente: unidad divina y distinción personal.
El bautismo de Jesús
En Mateo 3:16–17 aparecen simultáneamente: el Hijo siendo bautizado, el Espíritu descendiendo como paloma, y el Padre hablando desde el cielo. No son simples “modos” sucesivos, sino personas distintas actuando al mismo tiempo.
Juan 1:1: “Y el Verbo estaba con Dios…”. La expresión “con Dios” implica distinción personal.
Juan 17: Jesús ora al Padre como alguien distinto de Él mismo.
2 Corintios 13:14: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.”
La estructura trinitaria del pasaje es evidente. Como afirma R. C. Sproul:
“La Trinidad no es una invención filosófica posterior, sino la conclusión inevitable del testimonio total de las Escrituras.” (What Is the Trinity?, 2016)
6. El testimonio histórico de la iglesia primitiva
La evidencia histórica también contradice la idea de que la iglesia bautizaba exclusivamente usando la expresión “Jesús” como fórmula ritual. La Didaché (finales del siglo I o inicios del II) declara:
“Bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”
Esto demuestra que la fórmula trinitaria existía desde los primeros tiempos del cristianismo apostólico. Además: los credos antiguos, los padres apostólicos, y los concilios ecuménicos, rechazaron consistentemente el modalismo.
Conclusión
La afirmación de que Jesús mandó bautizar exclusivamente “en su nombre” surge de una lectura reduccionista del libro de Hechos y de una comprensión inadecuada del lenguaje bíblico sobre el “nombre”. El Nuevo Testamento enseña claramente: un solo Dios verdadero; y tres personas divinas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los textos de Hechos enfatizan el bautismo bajo la autoridad y confesión de Jesucristo como Señor, mientras que Mateo 28:19 preserva la fórmula bautismal dada explícitamente por Cristo. Por tanto, el bautismo cristiano histórico y bíblico debe realizarse:
“en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”
Negar esta realidad no solo distorsiona la doctrina del bautismo, sino también la revelación misma de Dios en las Escrituras.
¡Piensa en esto cristiano!
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Bibliografía
- D. A. Carson. The Gospel According to John. Grand Rapids: Eerdmans, 1991.
- F. F. Bruce. The Book of Acts. Grand Rapids: Eerdmans, 1988.
- Robert Letham. The Holy Trinity. Phillipsburg: P&R Publishing, 2004.
- B. B. Warfield. Biblical Doctrines. Edinburgh: Banner of Truth, 1929.
- R. C. Sproul. What Is the Trinity? Orlando: Reformation Trust, 2016.
- Didaché. Traducciones varias.