"La justicia social, es también un concepto que algunos usan para describir el movimiento dirigido hacia un mundo socialmente justo. En este contexto, la justicia social está basada en los conceptos de los derechos humanos e igualdad, que implica un mayor nivel de igualitarismo económico, a través de impuestos progresivos, redistribución del ingreso, o incluso la redistribución de la propiedad. Estas políticas pretenden lograr lo que los economistas del desarrollo se refieren como una mayor igualdad de oportunidades de la que pueda existir actualmente en algunas sociedades, y la obtención de igualdad de resultados, en los casos donde las desigualdades incidentales aparecen en un sistema procesalmente justo".
lunes, 30 de noviembre de 2020
jueves, 26 de noviembre de 2020
Cristianismo Cultural Y La Agenda Globalista
"Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: -No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado."
- No te han respetado, tus leyes nacionales no han acatado.
- No sirven (no adoran) a los dioses de Babilonia, los dioses del Rey.
- No adoran la estatua que has levantado.
- El rey Nabucodonosor es una autoridad, y toda autoridad ha sido impuesta por Dios, tenemos que obedecerle.
- El rey nos ha dado un buen puesto, debemos devolverle el favor.
- Después de todo ¿Qué problema hay con doblar la rodilla…?
- Estamos en un país extranjero, sigamos sus tradiciones, Dios nos comprenderá.
- Solo nos arrodillaremos aquí ante esta pieza de oro, no estamos siendo tan idolatras…
- No estamos haciéndole daño a nadie.
- Hay que obedecer, sino el rey tomará represalias contra nuestro pueblo.
- Delito: NO contratar personas gays en instituciones religiosas (colegios, universidades, institutos), a pesar de ir en contra de sus principios bíblicos?
- Delito: que las Escuelas ayuden con “consejería especializada” a las personas que luchan con su identidad sexual a encontrar paz con su propia biología.
- Delito: Que las universidades y/o colegios religiosos rechacen a estudiantes o personal administrativo o profesores abiertamente gays, casados (homosexuales) o solteros basados en la explícita postura bíblica que lo rechaza.
- Sanción: se retirará la acreditación a escuelas y universidades que siendo religiosas rechacen (se nieguen a admitir) alumnos o profesores gays.
- Sanción: Quitar por ley, todos los beneficios económicos estatales a las instituciones religiosas que se nieguen a contratar profesores y/o tener alumnos abiertamente gays.
- Delito: Ayudar a una persona que desea abandonar la homosexualidad ya sea desde una iniciativa personal o de alguna institución religiosa o civil.
- Obligación: Emplear homosexuales, incluso en la planilla de la Iglesia.
- La promulgación de leyes que reconozcan a los homosexuales y miembros de la comunidad LGBT+ como una “etnia” o como un “grupo culturalmente diverso”. Entonces ¿puedes referirte a ellos como “pecadores”?¿Si eres pastor puedes negarles el matrimonio, el bautismo o la Santa Cena en tu parroquia?
- Delito por Discurso de Odio: decir que la homosexualidad es pecado.
¿QUÉ TIPO DE CRISTIANO ERES?
El Peligro del Cristianismo Cultural
“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.”
—Mateo 15:8
En nuestros días, uno de los mayores desafíos para la iglesia no proviene de fuera, sino de dentro: es el fenómeno del cristianismo cultural. Se trata de una forma de fe superficial, vacía de compromiso real con Cristo, que se acomoda más a los valores del mundo que al llamado radical del Evangelio.
¿Qué caracteriza a un cristiano cultural?
-
Vive por valores distorsionados.
Persigue la comodidad y la prosperidad por encima de la justicia, la santidad y la verdad (Amós 6:1; Mateo 6:33). -
Se acercó al cristianismo como una solución rápida.
Creyó que Dios arreglaría sus problemas si hacía “una oración” o se bautizaba, sin comprender el llamado a negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir a Jesús (Lucas 9:23). -
Tiene una fe transaccional.
Cree que Dios le debe tranquilidad y bendiciones materiales como prueba de su amor, y se frustra cuando las dificultades llegan (Juan 16:33; 1 Pedro 4:12-13). -
Minimiza el señorío de Cristo.
Está dispuesto a aceptar a Jesús como Salvador, pero no como Señor de su vida (Romanos 10:9; Lucas 6:46). -
Lucha por decidir entre el fútbol o la playa y la adoración dominical.
La comunión con los santos es negociable, no una prioridad (Hebreos 10:25). -
Muestra una fe sin raíces o sin fruto.
Como en la parábola del sembrador, cree por un tiempo, pero abandona la fe ante la prueba o es ahogado por las preocupaciones y placeres del mundo (Lucas 8:13-14). -
No se distingue del mundo en su administración del dinero.
Gasta como todos, se endeuda sin reflexión, y da poco o nada al avance del Reino (Mateo 6:21; 2 Corintios 9:6-8). -
Sujeta la Escritura a su juicio personal.
Vive por interpretaciones subjetivas y emociones momentáneas más que por convicciones bíblicas claras (2 Timoteo 4:3-4). -
Es indiferente ante la decadencia moral.
Guarda silencio frente a temas como la ideología de género, el aborto o la corrupción, temiendo parecer “intolerante” (Efesios 5:11; Isaías 5:20). -
Tiene una mentalidad consumista.
Piensa que Dios debe adaptar su “producto” a sus necesidades, y la iglesia, a sus preferencias (2 Timoteo 3:1-5). -
Relativiza la verdad.
Considera que las antiguas enseñanzas bíblicas deben evolucionar con los tiempos y ser aprobadas por la mayoría (Isaías 40:8; Romanos 12:2). -
Cuestiona la Palabra en lugar de someterse a ella.
Decide qué partes de la Biblia son aceptables según su juicio y contexto cultural, en vez de dejarse moldear por ella (Salmo 119:105; 2 Timoteo 3:16).
El diagnóstico de Cristo
Jesús fue claro y directo con los creyentes tibios de Laodicea. Su mensaje sigue vigente para los cristianos culturales de hoy:
“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente... te vomitaré de mi boca... Porque dices: ‘Soy rico, y me he enriquecido, y de nada tengo necesidad’; y no sabes que eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.”
—Apocalipsis 3:15–17
El cristianismo cultural no es una forma débil de cristianismo verdadero, sino una falsificación peligrosa. Es un engaño del corazón que puede llevar a muchos a creer que están en el camino de la salvación, cuando en realidad han construido su fe sobre arena (Mateo 7:21–23).
¿Qué hacer entonces?
La respuesta no es legalismo ni condena, sino arrepentimiento y reforma personal y eclesial. Necesitamos volver a la Palabra, al discipulado intencional, a una adoración centrada en Dios y no en nuestras emociones o preferencias. Como dijo Leonard Ravenhill: “La Iglesia primitiva oraba por diez días, predicaba por diez minutos y miles se convertían. Hoy oramos por diez minutos, predicamos por diez días, y pocos se arrepienten.”
Es tiempo de despertar.
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.”
—2 Corintios 13:5
lunes, 23 de noviembre de 2020
¿Jesús es el Padre Eterno?
Una refutación bíblica y lingüística del modalismo unicitario
Uno de los textos más utilizados por la teología unicitaria para defender que Jesucristo es literalmente Dios Padre encarnado es Isaías 9:6:
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado… y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
Los defensores del modalismo argumentan que el título “Padre Eterno” demostraría que Jesucristo no es una persona distinta del Padre, sino el mismo Padre manifestado en carne. Sin embargo, esta interpretación no resiste un análisis serio: del hebreo bíblico, del contexto literario, de la teología mesiánica, ni de la revelación completa de las Escrituras.
Lejos de enseñar que el Hijo es idéntico a la persona del Padre, Isaías 9:6 exalta la eternidad, autoridad y carácter mesiánico del Hijo prometido. El unicitarismo, al ignorar el trasfondo semítico del texto, termina confundiendo títulos funcionales con identidad ontológica.
1. El término hebreo: “Abi-Ad”
La expresión traducida como “Padre Eterno” es: אֲבִיעַד (’Avî-‘ad) y está compuesta por: אָב (ab) = padre, y עַד (‘ad) = perpetuidad, eternidad, duración eterna.
Muchos hebraístas coinciden en que el sentido no es: “el Hijo es la persona del Padre”, sino: “Padre de eternidad”, “Fuente de eternidad”, “Poseedor eterno”, o “Protector perpetuo”.
El uso semítico de “padre de”
En el hebreo bíblico, “padre” frecuentemente describe: origen, fuente, poseedor, protector, fundador, o caracterizador de una cualidad. Por ejemplo: “padre de fortaleza”, “padre de sabiduría”, “padre de misericordia”. Como explica Franz Delitzsch:
“La expresión no identifica al Mesías con Dios Padre, sino que lo describe como el poseedor y dispensador eterno de vida y bendición.”(Commentary on Isaiah)
Asimismo, Edward J. Young afirma:
“El Mesías es llamado ‘Padre de eternidad’ porque es el autor y sustentador de la eternidad para su pueblo.”(The Book of Isaiah, Vol. 1)
Por tanto, el título describe una función real y mesiánica, no una identidad personal dentro de la Trinidad.
2. El error fundamental del unicitarismo
El unicitarismo, entonces, toma un modismo semítico descriptivo y lo transforma artificialmente en una declaración metafísica absoluta.
3. El contexto inmediato de Isaías 9:6
El pasaje describe: un niño nacido, un hijo dado, un rey mesiánico prometido. Isaías está utilizando títulos reales y exaltados típicos del lenguaje entronizatorio del Antiguo Oriente. Como explica John N. Oswalt:
“Los títulos de Isaías 9:6 describen el carácter y reinado del Mesías, no una disolución de las distinciones personales dentro de la Deidad.”(The Book of Isaiah)
Además, el propio libro de Isaías distingue repetidamente: a Yahvé, de su Siervo mesiánico. Por ejemplo: Isaías 42, 49, 53. Por tanto, sería completamente incoherente interpretar Isaías 9:6 como una negación de toda distinción interpersonal.
4. La revelación progresiva y el Nuevo Testamento
El error unicitarista se vuelve aún más evidente a la luz del Nuevo Testamento. Jesús distingue constantemente: al Padre, de sí mismo.
Juan 17.5: “Padre, glorifícame tú al lado tuyo…”. Aquí existe: comunión interpersonal, no mera actuación modal.
Mateo 3.16–17: En el bautismo de Jesús aparecen simultáneamente el Hijo, el Espíritu, y la voz del Padre. No son “modos sucesivos”. Son personas distintas actuando al mismo tiempo.
Juan 1.1: “Y el Verbo estaba con Dios…”. La preposición griega: πρὸς (pros), expresa relación personal y comunión. Como señala Daniel B. Wallace:
“Juan 1:1 distingue claramente entre el Logos y el Padre, mientras afirma simultáneamente la plena deidad del Logos.”(Greek Grammar Beyond the Basics)
5. El consenso de la ortodoxia histórica
La interpretación unicitaria fue rechazada desde los primeros siglos de la iglesia. El modalismo de Sabelio fue condenado porque destruía: las relaciones eternas entre Padre, Hijo y Espíritu Santo; y convertía la Trinidad en simples manifestaciones temporales.
La iglesia histórica entendió correctamente que: Isaías 9:6 afirma la deidad del Mesías, pero no enseña que el Hijo sea la misma persona del Padre. B. B. Warfield escribió:
“La doctrina de la Trinidad surge de la totalidad de la revelación bíblica, no de textos aislados mal interpretados.”(Biblical Doctrines)
6. El verdadero significado de “Padre Eterno”
La mejor interpretación del título es: “Padre de eternidad”, es decir: fuente perpetua de vida, rey protector eterno, sustentador mesiánico de su pueblo. El título enfatiza: eternidad, autoridad, y cuidado paternal. No enseña: “Jesús es literalmente Dios Padre”. Como explica Gleason Archer:
“‘Padre eterno’ no significa que el Mesías sea idéntico al Padre celestial, sino que es eternamente paternal en su gobierno y cuidado.”(Encyclopedia of Bible Difficulties)
Conclusión
Isaías 9:6 constituye una poderosa afirmación: de la deidad, eternidad, majestad, y reinado mesiánico de Cristo. Pero no enseña modalismo ni unicitarismo. La expresión hebrea “Abi-Ad” pertenece al lenguaje semítico de títulos descriptivos y debe interpretarse: lingüísticamente, contextualmente, y teológicamente. El unicitarismo yerra gravemente al: ignorar el uso hebreo de los nombres compuestos; confundir atributos con identidad personal; y aislar un texto del resto de la revelación bíblica.
La doctrina cristiana histórica sostiene coherentemente que: el Hijo es plenamente Dios, eterno, y uno en esencia con el Padre, pero distinto en persona. Isaías 9:6 no destruye la Trinidad. La confirma indirectamente al revelar la plena deidad del Mesías prometido.
¡Piensa en esto cristiano!
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Bibliografía
- Franz Delitzsch. Biblical Commentary on the Prophecies of Isaiah. Edinburgh: T&T Clark.
- Edward J. Young. The Book of Isaiah. Grand Rapids: Eerdmans.
- John N. Oswalt. The Book of Isaiah. Grand Rapids: Eerdmans.
- Daniel B. Wallace. Greek Grammar Beyond the Basics. Grand Rapids: Zondervan.
- Gleason Archer. Encyclopedia of Bible Difficulties. Grand Rapids: Zondervan.
- B. B. Warfield. Biblical Doctrines. Edinburgh: Banner of Truth.

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2020/11/jesus-es-padre-eterno.html
¿Bautismo de Niños?
martes, 10 de noviembre de 2020
¿Con quién habla Jesús cuando ora al Padre?
Una de las preguntas más importantes que debemos hacernos al examinar los Evangelios es esta: ¿Con quién habla Jesús cuando ora? Para cualquier lector del Nuevo Testamento, la respuesta parece obvia: Jesús ora al Padre. Sin embargo, para quienes sostienen la teología unicitariaria —que niega la Trinidad y afirma que Jesús es el mismo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, solo en diferentes "modos" o "manifestaciones"— esta pregunta representa un gran desafío.
Lo que vemos en los Evangelios
En varios pasajes del Nuevo Testamento, Jesús ora al Padre. Aquí algunos ejemplos:
-
En Getsemaní, antes de ir a la cruz:
“Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.” (Mateo 26:39) -
En su oración intercesora por los discípulos:
“Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” (Juan 17:5) -
En la cruz, en su agonía:
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46)
Todos estos textos muestran una interacción personal: Jesús habla con el Padre, no consigo mismo. Esta es la base de la doctrina cristiana de la Trinidad: un solo Dios, tres personas eternas y distintas.
¿Qué responden los unicitarios?
Los defensores del unicitarismo (también conocidos como "modalistas") intentan explicar estos textos diciendo que cuando Jesús ora, no lo hace como Dios, sino como “hombre”. Según esta lógica, la “naturaleza humana” de Jesús ora a su “naturaleza divina”, que sería el Padre. Pero aquí surge un problema grave: se está separando las naturalezas de Cristo como si fueran dos personas.
Este error no es nuevo. En el siglo V, fue condenado como nestorianismo, la herejía que enseña que Jesús tiene dos personas: una humana y otra divina. La ortodoxia cristiana ha sostenido siempre que Jesús es una sola persona con dos naturalezas (divina y humana), sin confusión, sin mezcla y sin separación. Decir que su humanidad hablaba con su divinidad como si fueran dos personas distintas socava la unidad personal del Hijo.
Las implicancias teológicas
Cuando un unicitario afirma que Jesús ora a su “yo divino”, termina admitiendo algo que niega: una relación real entre dos personas divinas. Si hay diálogo entre el que ora y el que escucha, hay distinción de personas. Por tanto, al negar la Trinidad, caen sin darse cuenta en errores aún más antiguos como:
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Adopcionismo: Jesús fue solo un hombre adoptado por Dios.
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Apolinarismo: Jesús tenía cuerpo humano, pero no alma humana.
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Arrianismo: Jesús fue creado y no es eterno.
Todas estas herejías fueron rechazadas por la Iglesia primitiva porque socavan la verdadera naturaleza del Hijo de Dios.
¿Con quién habla Jesús?
La Biblia responde claramente: Jesús, como el eterno Hijo de Dios encarnado, ora a su Padre celestial. Él no estaba orando consigo mismo, ni era un ventrílocuo divino. La oración de Jesús al Padre demuestra una relación intra-trinitaria real, amorosa y eterna.
Ignorar esta verdad bíblica y confundirla con filosofía religiosa moderna es rechazar el testimonio mismo de Cristo. En palabras de Jesús: “Yo no he venido por mi cuenta, sino que el Padre me envió” (Juan 7:28-29).
Conclusión
Negar la Trinidad no solo deshonra la revelación bíblica, sino que nos aleja del verdadero evangelio. El Dios de la Biblia es trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y solo en el misterio glorioso de esa Trinidad encontramos un Salvador que ora por nosotros, un Padre que nos ama, y un Espíritu que mora en nosotros.
domingo, 8 de noviembre de 2020
¿El Padre se Encarnó en el Hijo?

"Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios (Padre), enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;"
"No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del (Dios) Padre.
@ElBlogDeJesusParedes
lunes, 2 de noviembre de 2020
Pelagianismo ¿Otra Vez?
domingo, 1 de noviembre de 2020
¿Los Seres Humanos son Buenos por Naturaleza?

"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, Incurable, ¿Quién lo conocerá?" - Jeremías 17.9 BTX












