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jueves, 28 de enero de 2021

¿SI LA GRAN TRIBULACIÓN ES MUNDIAL DE QUÉ SERVIRÍA "HUIR A LOS MONTES"?









Un análisis exegético, histórico y apologético de Mateo 24:15–18


Estamos completamente seguros de que la gran tribulación Mateo 24 fue local, es decir circunscrita a una área geográfica de Judea ya que una forma de salvarse (de esa calamidad) sería “huyendo a los montes”.  

En mi país hay un pueblo que ha sido azotado por los fenómenos de la naturaleza en más de una ocasión. Me refiero a Yungay, una localidad de Áncash que fue sepultada por un alud el 31 de mayo de 1970, un domingo a las 3:25 de la tarde.

Los sobrevivientes fueron, en su mayoría, quienes se encontraban en las montañas aledañas o aquellos que lograron correr hacia ellas a tiempo. Entre estos se encontraba el científico Mateo Casaverde, quien, acompañado del geofísico francés G. Patzelt y de su esposa, se hallaba en Yungay en el mismo instante del sismo. La descripción que ofrece de la catástrofe es verdaderamente conmovedora:
“Íbamos de Yungay a Caraz cuando comenzó el terremoto, cerca del cementerio. Al detenernos, escuchamos un ruido profundo que venía del Huascarán y vimos una enorme nube de polvo: el nevado se estaba viniendo abajo. Eran alrededor de las 3:24 de la tarde. Comprendimos que el único lugar relativamente seguro era el cementerio, ubicado sobre una colina, y corrimos hacia allí... Desde lo alto alcancé a mirar Yungay justo cuando una gigantesca ola de lodo, de decenas de metros de altura, se abalanzaba sobre la ciudad. Parte del alud pasó a pocos metros de nosotros y el cielo se oscureció por el polvo. Cuando todo terminó y miramos atrás, Yungay había desaparecido por completo, junto con miles de sus habitantes.” 
Como narra esta historia, y como muchos otros testigos oculares me lo han contado, “correr al cementerio” fue una de las pocas formas de salvarse ¿por qué? Porque estaba situado en una zona alta, donde el alud no pudo alcanzarlos. 

Uno de los puntos más debatidos dentro de la escatología cristiana es la naturaleza de la llamada “gran tribulación” anunciada por Jesucristo en el discurso del Monte de los Olivos (Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21). La interpretación futurista y dispensacionalista dominante en gran parte del evangelicalismo contemporáneo sostiene que dicha tribulación sería un evento global, universal y futuro, inmediatamente anterior a la Segunda Venida visible de Cristo.

Sin embargo, una lectura atenta del texto bíblico —especialmente de las instrucciones prácticas que Jesús da a sus discípulos— plantea una dificultad significativa para esta interpretación. En particular, el mandato de “huir a los montes” suscita una pregunta hermenéutica fundamental:

Si la gran tribulación fuera mundial, ¿qué sentido tendría huir a un lugar específico?

Este artículo sostiene, desde una perspectiva preterista parcial, que la lógica interna del texto exige entender la gran tribulación como un evento histórico, localizado y pactual, cumplido en el siglo I con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.

1. El mandato de huir y su presuposición geográfica

Mateo 24:15–18 declara:

“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.”

Este texto contiene indicaciones geográficas precisas:

  • Judea

  • Montes

  • Azoteas

  • Campos

  • Casas

Estas referencias carecen de sentido si se presupone una tribulación de alcance planetario. No se huye de un juicio global desplazándose unos kilómetros, sino únicamente de una calamidad localizada.

La orden de Jesús presupone:

  1. Un peligro concreto y delimitado.

  2. Una zona de riesgo identificable.

  3. Una posibilidad real de escape físico.

Esto es incompatible con la idea de una tribulación mundial simultánea.

2. Lucas como clave interpretativa: Jerusalén rodeada de ejércitos

El principio hermenéutico clásico Scriptura Scripturam interpretatur exige permitir que los pasajes paralelos se expliquen mutuamente. En este sentido, Lucas 21:20–22 resulta decisivo:

“Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse… porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.”

Lucas elimina toda ambigüedad:

  • La “abominación desoladora” equivale a Jerusalén sitiada por ejércitos.

  • El evento es histórico, no simbólico.

  • El juicio está dirigido contra “este pueblo” (Israel del siglo I).

Así, Mateo, Marcos y Lucas describen el mismo acontecimiento, desde perspectivas complementarias.

3. La lógica de la huida: analogía histórica y principio universal

En situaciones históricas de destrucción localizada, la huida hacia zonas elevadas ha sido un medio racional de preservación de la vida. Catástrofes como asedios militares, aludes, inundaciones o invasiones permiten supervivencia cuando existe distancia geográfica respecto del epicentro del desastre.

Jesús no está describiendo un colapso cósmico, sino una conflagración histórica que permitiría obediencia práctica a su advertencia. El mandato de huir no es simbólico ni espiritualizado: es literal, urgente y concreto.

4. Testimonio histórico: la huida a Pella

La evidencia histórica confirma que los cristianos del siglo I entendieron las palabras de Jesús de forma literal y actuaron en consecuencia. Eusebio de Cesarea (siglo IV), considerado el principal historiador de la Iglesia primitiva, escribe:

“El pueblo de la iglesia de Jerusalén recibió el mandato de abandonar la ciudad antes de la guerra y habitar en Pella, en Perea, por una revelación transmitida a los dirigentes. Así, los creyentes emigraron de Jerusalén, y la justicia de Dios vino sobre los judíos…”
(Historia Eclesiástica, III.5.3)

Este testimonio es crucial:

  • Confirma una interpretación preterista temprana.

  • Muestra que la Iglesia primitiva no esperaba una tribulación mundial futura.

  • Demuestra que la profecía de Jesús fue obedecida y cumplida.

5. Implicaciones hermenéuticas y teológicas

Si la gran tribulación:

  • Permitió huida geográfica,

  • Afectó específicamente a Judea y Jerusalén,

  • Fue anunciada como juicio contra “esta generación” (Mt 24:34),

  • Y fue reconocida como cumplida por historiadores cristianos tempranos,

entonces resulta metodológicamente insostenible proyectarla a un futuro global indefinido sin violentar el texto.

La interpretación futurista:

  • Desconecta el discurso de su contexto histórico inmediato.

  • Ignora las instrucciones prácticas de Jesús.

  • Introduce supuestos ajenos al texto bíblico.

Conclusión pastoral y apologética

La pregunta inicial permanece con toda su fuerza:

Si la gran tribulación fuera mundial, ¿de qué serviría huir a los montes?

La respuesta es clara: no serviría de nada.
Precisamente porque sí servía —y sirvió—, debemos concluir que Jesús hablaba de un juicio histórico localizado, no de una catástrofe global futura.

Esto no minimiza la seriedad del pasaje, ni niega la Segunda Venida futura de Cristo en gloria. Al contrario, honra la fidelidad profética de Jesús, quien anunció un juicio concreto que se cumplió exactamente como lo dijo.

Además, esta lectura fortalece la confianza del creyente:

  • Cristo gobierna la historia.

  • Sus palabras no fallan.

  • Sus advertencias no son vagas ni simbólicas sin anclaje real.

La gran tribulación fue real, fue terrible y fue definitiva para el orden del Antiguo Pacto. Pero también fue la confirmación histórica de que Jesús es el verdadero Profeta, Señor y Juez de su pueblo.

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mateo 24:35)



¡Piensa en esto cristiano!



domingo, 13 de diciembre de 2020

¡Vengo Pronto! ¿Apocalipsis Ahora?




Juicio pactual, sangre profética y cumplimiento histórico en Apocalipsis: una lectura preterista parcial.

Resumen

Este artículo analiza el juicio descrito en el libro de Apocalipsis desde una perspectiva preterista parcial, argumentando que dicho juicio no se dirige a una ciudad futura o a un sistema político escatológico distante, sino a Jerusalén del siglo I como la capital apóstata del antiguo pacto. Mediante un análisis intertextual entre Apocalipsis y los Evangelios —especialmente Mateo 23— se sostiene que la acusación de “la sangre de los profetas” identifica inequívocamente a Jerusalén como el objeto del juicio divino. Asimismo, se examina el marco temporal explícito del libro (“pronto”) y se muestra que el cumplimiento histórico en los eventos del año 70 d.C. constituye una vindicación de la fidelidad profética de Cristo, sin negar por ello un juicio final y una Segunda Venida futura.

Introducción

El libro de Apocalipsis ha sido, a lo largo de la historia de la Iglesia, uno de los textos más debatidos del canon neotestamentario. En la escatología popular moderna, particularmente dentro del dispensacionalismo futurista, el juicio descrito en Apocalipsis suele proyectarse hacia un escenario global futuro, desvinculado del contexto histórico original de sus primeros lectores. Sin embargo, tal lectura enfrenta serias dificultades exegéticas, históricas y teológicas, especialmente cuando se consideran las referencias explícitas al tiempo cercano (“pronto”) y la identificación concreta de la culpa pactual imputada a la ciudad juzgada.

Este estudio sostiene que el juicio de Apocalipsis debe interpretarse primariamente como un juicio pactual histórico, dirigido contra Jerusalén por su persistente infidelidad, culminada en el rechazo y asesinato del Mesías y de sus enviados. Lejos de ser una innovación moderna, esta lectura se apoya en la continuidad profética entre el Antiguo Testamento, las palabras de Jesús y la revelación dada a Juan.

La acusación central: “la sangre de los profetas” (Apocalipsis 18:24)

Apocalipsis 18:24 declara de la ciudad juzgada:

“Y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.”

Esta afirmación no es genérica ni simbólicamente abierta a cualquier ciudad futura. La Escritura ofrece un testimonio unánime respecto a dónde fueron perseguidos y asesinados los profetas del Antiguo Testamento. Textos como 1 Reyes 18–19; 2 Reyes 9; 2 Crónicas 24; Jeremías 38; Lamentaciones 2; y Nehemías 9 coinciden en señalar a Israel —y particularmente a Jerusalén— como el lugar donde se derramó sangre profética de manera sistemática.

Jesús mismo confirma esta realidad histórica cuando declara:

“No es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén” (Lucas 13:33).

Por tanto, cualquier interpretación de Apocalipsis 18:24 que desplace esta culpa hacia Roma, una Babilonia futura o un sistema político moderno carece de base bíblica y contradice el testimonio explícito de Jesús.



Continuidad con el juicio anunciado por Jesús (Mateo 23:34–36)

La clave hermenéutica para comprender Apocalipsis se encuentra en Mateo 23:34–36, donde Jesús pronuncia una sentencia judicial inequívoca:

“Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra… De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.”

La correspondencia temática y verbal entre Mateo 23 y Apocalipsis 17–18 es innegable. En ambos casos encontramos:

  • Acusación por la sangre de los profetas

  • Responsabilidad pactual acumulativa

  • Juicio inminente

  • Delimitación generacional

Apocalipsis no introduce un nuevo acusado, sino que desarrolla y ejecuta la sentencia ya pronunciada por Cristo. La “gran ramera” de Apocalipsis 17:6, “ebria de la sangre de los santos”, es la Jerusalén apóstata, no una entidad futura desconectada de la historia redentora.

La lectura pactual: Jerusalén como esposa infiel

Desde la perspectiva profética veterotestamentaria, Israel es descrito reiteradamente como la esposa del pacto (Isaías 1; Jeremías 2–3; Ezequiel 16; Oseas). Cuando esta esposa rompe el pacto, los profetas la denuncian con lenguaje de adulterio y prostitución cultual. Apocalipsis se inscribe plenamente en este marco simbólico.

Como afirma David Chilton, Jerusalén es la “gran ramera” no por razones meramente políticas, sino porque violó el pacto, persiguió a los mensajeros de Dios y finalmente dio muerte al Hijo.

El juicio descrito entre los años 66 y 70 d.C. constituye, por tanto, los “días de retribución” anunciados por los profetas y confirmados por Cristo.

El marco temporal: “pronto” e inminencia pactual

Uno de los elementos más contundentes del libro de Apocalipsis es su marco temporal explícito (Ap 1:1–3; 22:6–10). El término “pronto” no debe entenderse como inmediatez cronológica absoluta (horas o días), sino como inminencia pactual dentro de una generación viva, conforme al uso profético bíblico.

Es metodológicamente improcedente extender este lenguaje para abarcar milenios sin vaciarlo de significado. El cumplimiento histórico en el año 70 d.C. respeta tanto el lenguaje del texto como la expectativa de sus primeros destinatarios, quienes enfrentaban persecución real y juicio inminente.

Juicio y restauración: una visión equilibrada del Apocalipsis

Conviene matizar que Apocalipsis no es únicamente un libro de juicio, sino también de:

  • Vindicación de los santos

  • Entrega del Reino al Cordero

  • Transición del antiguo al nuevo orden pactual

El juicio sobre Jerusalén no es el fin último, sino el medio histórico mediante el cual Dios inaugura de manera definitiva el reino inconmovible (Hebreos 12:26–29). Esta lectura preserva la dimensión redentiva del libro y evita reducirlo a una mera crónica de destrucción.

Distinción necesaria: juicio histórico y juicio final

La interpretación preterista parcial no niega:

  • La Segunda Venida futura, corporal y gloriosa

  • El juicio final universal

  • La consumación escatológica de todas las cosas

Lo que afirma es que Apocalipsis no describe primariamente esos eventos, sino un juicio histórico previo que tipifica y anticipa el juicio final. Confundir ambos planos conduce a errores hermenéuticos graves y a la deshistorización del texto.

Conclusión

El análisis intertextual, histórico y pactual demuestra que el juicio descrito en Apocalipsis se dirige contra Jerusalén del siglo I como la esposa infiel del antiguo pacto. La acusación de la sangre de los profetas, el paralelismo con Mateo 23, el lenguaje temporal de “pronto” y el cumplimiento histórico en el año 70 d.C. conforman un cuadro coherente y bíblicamente sólido.

Lejos de desacreditar la fe cristiana, esta lectura vindica la fidelidad profética de Cristo y preserva la integridad del lenguaje bíblico. El problema no reside en el texto, sino en los sistemas que se rehúsan a permitir que la Escritura interprete su propio horizonte histórico.

Apocalipsis no anuncia el fin del planeta, sino el fin de un orden pactual. Y en ese juicio histórico, el Cordero fue vindicado, su Reino establecido y su palabra confirmada como verdadera y fiel.

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-David Chilton, "Días de Venganza": 
"Sólo Jerusalén era culpable de "toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra (de Israel)", desde Abel en adelante. Históricamente, fue Jerusalén la que siempre había sido la gran ramera, apostatando constantemente y persiguiendo a los profetas (Hechos 7:51-52); Jerusalén fue el lugar donde los profetas fueron muertos: como dijo Jesús mismo: "...no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! (Lucas 13:33-34). La "Demanda de Pacto" de Juan era verdadera y efectiva. Jerusalén fue encontrada culpable de todos los cargos, y desde el año 66 hasta el año 70 d. C., sufrió los "días de retribución", el derramamiento de la ira de Dios por haber derramado sangre inocente durante siglos."

miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Cuándo Será el Fin de Los Tiempos?



A continuación una lista (sin verificar) de probables predicciones de todos los tiempos sobre ¿Cuándo será el fin del mundo? que me pareció interesante compartir, y si usted conoce las fuentes nos puede ayudar a corroborarlo. 

Nota especial: Creemos que cuando los discípulos le preguntaron a Jesús "¿cuándo será el fin?" ellos no se estaban refiriendo al "fin del cosmos", o "fin del mundo"; sino al "fin de la era mosaíca o de la ley" que daría lugar a la "era mesiánica".


1. PABLO, EL APÓSTOL
Pablo. A través de muchos pasajes es claro que él pensó que él vería el regreso de Jesús en su tiempo. En su famosa “escritura del arrebatamiento” en 1 Tesalonicenses 4:17, el hecho de que haya dicho “NOSOTROS los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire...” nos dice que él pudo haber estado esperando ser parte de eso. Pareciera que lo que su espíritu estaba percibiendo era la destrucción de Jerusalén y, tal vez, su propio martirio. 2 Tesalonicenses 2:1-2 nos da a entender que este era un tema de conversación muy común, aún en su día. “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar...”. 

2. CLEMENTE DE ROMA
Después de que Pedro y Pablo fueran hechos mártires, fue Clemente quien se convirtió en el obispo de Roma. En el año 90 D.C., él dijo que en “cualquier momento”, Jesús iba a regresar. Esto no sucedió.

3. AGUSTÍN EN HIPONA: (354-430 D.C.) 
Predijo que Jesús definitivamente regresaría en el año 650 D.C. También se equivocó.

4. IRENEO: (130-202 D.C.) 
Predijo junto a otros dos líderes Cristianos conocidos, de que Jesús estaría regresando en el año 500 D.C. Uno de ellos utilizó las dimensiones del Arca de Noé como su plantilla. Se equivocaron.


5. Año 1000 D.C.
Diversos ministros y el Papa profetizaron el fin de los tiempos. Hubieron disturbios en Europa asociados con esto e, incluso, peregrinos regresaron a Jerusalén. Estaban equivocados.


6. Años 1005-1006 D.C.
Hubo una hambruna terrible en Europa que se extendió grandemente y se vio como una señal del fin. No lo fue.


7. EL PAPA INOCENCIO III
Por años él habló con un lenguaje apocalíptico, esperando generar la 5ta cruzada, para capturar a 
Jerusalén. Él dijo que el final vendría en el año 1284 D.C. a exactamente los 666 años después de que se fundó el Islam, lo que él denominó el anticristo. Estuvo equivocado.

8. Año 1033 D.C.
Muchos de los que profetizaron el fin, en el año 1000 D.C., lo cambiaron para este año basándose en eran 1000 años después de la muerte de Jesús, en lugar de 1000 años después de Su nacimiento. Todos se enfermaron con el virus apocalíptico. Estuvieron equivocados.


9. Año 1346 D.C.
La Plaga Negra se llevó aproximadamente la tercera parte de Europa y esto fue visto como una señal “definitiva” del fin. Irónicamente, el fervor religioso de ese día produjo que los Cristianos mataran a todos los gatos pues decían que tenían que ver brujas — lo que produjo una abundancia de ratas, lo que terminó propagando la plaga. Trágicamente estuvieron equivocados.


10. CRISTOBAL COLÓN
Él tenía un libro de profecías y, basándose en investigaciones cautelosas, predijo el fin del mundo para el año 1656 D.C. Se dio cuenta que estaba equivocado.


11. MELCHIOR HOFFMAN
Líder influyente en la iglesia. Anunció que Jesús regresaría en el año 1533 D.C. exactamente 1500 años después de Su ejecución y estableció la Nueva Jerusalén en Strasburg, Alemania. Estuvo equivocado.


12. JOHANNES STOFFLER
Matemático/astrónomo alemán. En el año 1499 anunció que, basado en combinaciones planetarias únicas, el 20 de febrero de 1524, una gran inundación envolvería al mundo. Fue respaldado por más de 100 folletos de otros líderes. Cuando esto sucedió, hubo revueltas y cientos de muertes.

13. ¿MARTÍN LUTERO?
Predijo que el fin del mundo no sería después del año 1600 D.C. Después, tuvo otra fecha que vino y se fue. También estaba equivocado.


14. JOHN NAPIER
Matemático famoso, estudio el Apocalipsis y dijo que el fin vendría en el año 1688 D.C. y, luego, lo cambió al año 1700 cuando no sucedió. Equivocado otra vez.


15. JOHN WESLEY, JOHN CALVIN, JOHN KNOX Y JOHN WYCLIFFE

Todos tuvieron fechas que iban y venían sobre cuándo sucedería el fin. Aparentemente, hay algún tipo de conexión con el nombre JOHN y los últimos tiempos.


16. COTTON MATHER
Ministro Puritano Americano Famosos, quien escribió 450 libros y tratados, se graduó de Harvard, y se convirtió en pastor a los 16 años. Él profetizó que el fin sería en los años 1697, 1716, 1717 y 1736. No sucedió. 17. 1666 D.C.: Hubo gran temor entre los Cristianos Europeos, pues la plaga de 1665 había destruido mucho de Londres, luego, el Gran Fuego de Londres vino y destruyó 13,200 hogares, 87 iglesia, incluyendo la Catedral de San Pablo. Por ser un año que terminaba en 666, la mayoría de personas estaban convencidas de que era el fin. No lo fue.


18. Año 1669 D.C.
Creyentes primitivos en Rusia creían que el final sería en ese año, así que 20,000 se quemaron hasta la muerte para protegerse del anticristo. Tenían mucho celo, pero fue trágico y erróneo.


19. MARY BATEMAN
No fue famosa anteriormente, pero en el año 1806 produjo un alboroto, pues tenía una gallina que ponía huevos que tenían escrito, “Cristo ya viene”. Se descubrió que estaba escribiendo en los huevos y luego los ponía nuevamente en el oviducto. Luego llamaba a las personas para ver a la gallina ponerlos. Errada en muchísimos niveles.


20. ¿JONATHAN EDWARDS?
Propuso diferentes fechas para el inicio del milenio.


21. MADRE SHIPTON
Mística famosa quien dijo que se le había sido mostrado que el fin del mundo sería en el año 1881. Su influencia era grande, pero estaba equivocada.


22. Año 1910 D.C. EL COMETA HALLEY
New York Times reportó que el conocido astrónomo Francés, Camille Flammarion, creía que el cometa “impregnaría la atmósfera y posiblemente sacaría la vida del planeta”. Las personas se apresuraron en comprar máscaras de gas y “pastillas del cometa”. Especialmente, Chicago estuvo bajo temor completo. La Constitución de Atlanta reportó que cuartos de seguridad estaban siendo preparados y que aún ojos de las cerraduras estaban siendo cubiertos. Después del hecho, el titular del diario Chicago Tribune fue: “Aún Estamos Aquí”.


23. LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ
Tenían las fechas de 1914, 1915, 1918, 1920, 1925 y el 1945 para el Armagedón y la venida de Cristo. Equivocados.


24. WILLIAM MILLER
Fundador de los Adventistas, tuvo la fecha inicial del 21 de marzo de 1844 para el regreso de Jesús y, luego, diversas otras fechas después. Jesús no vino.


25. HERBERT ARMSTRONG
El Fundador de la iglesia de Dios Universal dijo que el rapto sucedería en el año 1936. Luego lo cambió las fechas tres veces.


26. HAL LINDSEY
Logró llevar el Fin de los tiemp-itis a otro nivel con su libro más vendido en 1970, titulado: “El Extinto Gran Planeta Tierra”. Nosotros y el planeta aún estamos aquí.


27. TIM LAHAYE y JERRY JENKINS
Esencialmente, retocaron el libro de Hal Lindsey a una serie de ficción llamada Lo que Quedó Atrás, que vendió 65 millones de libros y se convirtió en una película. Aún estamos aquí.


28. CHUCK SMITH
Fundador de Calvary Chapel, profetizó que el año 1981 sería el tiempo para el fin de los tiempos. Estuvo equivocado.


29. PAT ROBERTSON
Un líder de la iglesia carismática, profetizó que el fin vendría en 1982, algo que no sucedió.


30. LESTER SUMRALL
Un gran líder Pentecostal, que escribió un libro titulado “Yo Predigo 1985”, para decir cuándo Jesús iba a regresar. Luego, tuvo un libro titulado: “Yo Predigo 2000”, pero también se equivocó.


31. JACK VAN IMPE
Ha estado profetizando el fin de los tiempos desde aproximadamente el año 1970. La gran tribulación debió haber empezado en el 2001, según el último cálculo que leí.


32. JOHN GRIBBIN y STEPHEN PLAGEMANN
Escribieron el libro más vendido, titulado: El Efecto Júpiter, donde nos advierten que el 10 de marzo de 1982, un alineamiento de los planetas en el mismo lado del sol detonarían una serie de eventos cósmicos, que culminarían en un terremoto en las orillas de la Falla de San Andreas, que destruiría a Los Ángeles. La fecha llegó y el Observatorio Griffith en Los Ángeles se inundó de llamadas. El libro también había sido respaldado por Hal Lindsey. Un año después, el autor escribió: El Efecto Júpiter Reconsiderado y también fue un libro más vendido, comprobando que el Fin de los tiemp-itis es una enfermedad irracional.


33. Año 1919
Albert Porta, un meteorólogo, predijo que durante diciembre de 1919, un punto solar enorme destruiría la tierra debido a una llamarada electromagnética en el sol, por causa de un alineamiento 
extraño de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Neptuno. No 
sucedió.


34. RICHARD NOONE
En el año 1990 escribió un libro titulado 5/5/2000: Hielo-El Último Desastre, aquí predijo que las capas de hielo polares se derretirían y sumergirían grandes partes de la tierra porque Mercurio, Venus, Marte, Jupiter y Saturno se alinearían con la tierra por la primera vez en 6000 años. Estaba equivocado.


35. EDGAR WHISENANT
Ingeniero de la NASA retirado, escribió un libro titulado: 88 Razones de Por Qué El Rapto Será en el 1988 basándose en pistas numéricas estudiadas. Vendió millones. Cuando el año 1988 pasó, él lo cambió al año 1989 y, aún así, vendió muchísimos libros. Luego lo cambió a 1990, luego a 1992, luego a 1993. Los que tenemos el Fin de los tiemp-itis, realmente somos inocentes.


36. GARY BLEVINS
Autor que escribió: 666: La Advertencia Final en 1998, dijo que Ronald Reagan sería echado al lago de fuego, que el rapto ocurriría, que Jesús regresaría y que satanás sería atado por 1000 años. Estaba equivocado.


37. HAROLD CAMPING
Un locutor americano y evangelista, primero dijo que el fin de los tiempos sucedería en 1994, pero no se detuvo cuando no se cumplió. Siguió sacando nuevos libros y nuevas fechas, hasta que terminó diciendo que la iglesia sería raptada el 21 de mayo del 2011. Ganó millones con sus libros y, luego, gastó millones tratando de advertirle al mundo de lo que vendría. Estuvo equivocado muchas veces.


38. Año 2000 D.C.
El fallo técnico Y2K se predijo por la mayoría de las voces proféticas, esto nos llevaría al fin de los tiempos. No sucedió.


39. JONATHAN CAHN
Autor, vendió millones de libros diciendo, “la suerte ha sido echada” y el fin formal del America Cristiana está aquí. Él se subió al carro de la “luna de sangre”, pero lo que predijo no sucedió. Él está equivocado y especialmente equivocado sobre América.


40. JOHN HAGEE y MARK BILTZ
Lanzaron sus libros declarando que el cuarteto de lunas de sangre marcan el fin de los tiempos. Vendieron miles de libros. Estuvieron equivocados.


Bibliografía:
ENLOW Johnny, 2018, "Levántate", Pág. 161-167

http://textosfueradecontexto.blogspot.com/2019/03/cuando-sera-el-fin-de-los-tiempos.html?m=1

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A esta lista hay que agregar a Armando Alducin, David Diamond, Gary Lee y los cientos de hermanos que cada vez que ven un suceso "apocaliptico" dicen "Cristo viene pronto las señales estan cumplidas".

viernes, 4 de enero de 2019

La Abominación que trae Desolación


Eusebio Sobre la "Abominación Desoladora"
Conocemos a Eusebio, que vivió entre el 263 y 339 y que es una pieza clave a la hora de conocer nuestra historia primitiva. Es decir, sus escritos sobre la Iglesia de los primeros siglos es tan útil que podríamos decir que nos ayuda a entender algunos aspectos de nuestras creencias hoy. Es cierto que hoy parece que los teólogos de Facebook quieren hacer que los padres de la Iglesia crean lo mismo que ellos, cosa poco creíble puesto que muchos temas doctrinales hoy fueron temas en un estado de "evolución" en los primeros siglos del cristianismo.

Uno de esos temas es lo referente a las "Profecías de Jesucristo" sobre "Los Últimos Tiempos". A decir verdad, los cristianos hispanohablantes en materia de escatología son en su mayoría dispensacionalistas. Creo que por cada diez amigos evangélicos que tengo, sólo uno o dos no cree en el Rapto secreto de la Iglesia y el Milenio.

Esos mismos cristianos latinoamericanos, es decir los ocho restantes, carecen de conocimientos de historia de la iglesia, y de lo que se creía con respecto a las profecías. Yo mismo tengo apenas pocos años estudiando la Historia de la Iglesia y cada vez me llevo más sorpresas.

¿Qué dice Eusebio sobre la "Abominación Desoladora"?
La "abominación que trae desolación" de plano la tenemos dibujada en nuestras mentes como un episodio que sucederá en el futuro después de nosotros, en lo que los evangélicos le llaman "los últimos tiempos". Esto por la cargada predicación dispensacionalista y por las películas y series sobre "el fin del mundo". Pero la Iglesia, al menos la Iglesia histórica no siempre creyó lo mismo. Es cierto que nunca hubo un consenso, pero lo cierto es que Eusebio nos deja claro que desde los primeros cristianos hasta él, siempre creyeron que "la abominación desoladora" no es algo futuro que aun no sucede, sino más bien, es algo que ya sucedió.

Jesucristo profetizó la destrucción de Jerusalén y el Templo, y a esto le llamamos "La Gran Tribulación". En el contexto de los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas la "abominación desoladora" se menciona como un evento que tenía que suceder en el templo judío, y era la señal de la total y plena destrucción. O también dicho de otra forma, la "abominación que trae desolación" era en sí mismo la destrucción de Jerusalén, del Templo y de los judíos que "traspasaron al cristo".

¿Cómo lo dice Mateo?
"Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá." Mateo 24.15-21
¿Cómo lo dice Marcos?
"Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno; porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá." - Marcos 13.14-19
¿Cómo lo dice Lucas?
"Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra (tierra conocida), e ira sobre este pueblo (judíos). Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan." - Lucas 21.20-24
Usted va a leer que sobre la "abominación desoladora" y "la gran tribulación" que son (1) eventos futuros que aun no se cumplen, o que es (2) una profecía de doble cumplimiento. También algunos aseguran que (3) una parte de la profecía habla sobre la generación de Jesucristo, en el primer siglo; y la otra parte habla del tiempo final antes de su "segunda venida", pero los futuristas/historicistas no se ponen de acuerdo donde termina las profecías para "aquella generación" y dónde empieza las profecías para nuestros días.

Si la "abominación desoladora" es algo a futuro, entonces ¿qué es lo que pasó en el 70 A.D.? 

Noten que Marcos y Mateo dicen que la señal para "salir huyendo de Jerusalén y Judea" es la "abominación desoladora", mientras que Lucas dice que esa señal es "Jerusalén rodeada de ejércitos".

Eusebio de Cesarea dice:
"En los relatos que escribió Josefo se describen con toda exactitud los males que en ese momento sobrevinieron a todo el pueblo judío en todo lugar; cómo principalmente los habitantes de Judea fueron agobiados hasta el extremo de las desgracias; cuantos miles de jóvenes y de mujeres, juntamente con sus niños, cayeron a espada, por hambre y por muchos otros tipos de muerte; cuántas y cuáles ciudades de Judea fueron sitiadas, cuan grandes desgracias, y más que desgracias, presenciaron los que fueron en su huida a Jerusalén, ya que era la metrópoli más fuerte; el desarrollo de la guerra y lo que tuvo lugar en ella en cada momento; y, finalmente cómo LA ABOMINACIÓN DESOLADORA que proclamaron los profetas se asentó en el mismo templo de Dios, en gran manera notable antiguamente, y entonces sufrió todo tipo de destrucción hasta su desaparición final por el fuego." (1)
Así como usted lee, Eusebio en el siglo III entiende que los acontecimientos sucedidos en Jerusalén en el 70 A.D. es el cumplimiento de las profecías de Jesucristo. En el mismo libro de "Historia Eclesiástica" (en la página 98-99 Libro VII, 1-2 hasta el 9) el historiador nos muestra la creencia de la iglesia de aquel entonces, de que la "Gran Tribulación" que vino sobre Jerusalén, sobre "aquella generación" que mató al Salvador, vino precedida por una señal de "la abominación desoladora" que no era otra cosa si no el sitio de Jerusalén por los romanos.

Una revisión de los comentarios de la Biblia Comentada de Scofield (2001) sobre este punto no ofrece una exégesis, ni siquiera trata los acontecimientos ubicados en el tiempo, en lugar de ello dice del verso de Mateo 24.15 que será algo a futuro, es más; dice que todo Mateo 24.4 al 33 es una respuesta a la segunda pregunta de los discípulos: "¿Qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?" pero también dice que hay pasajes con "doble cumplimiento".

¿Por qué los discípulos preguntarían a Jesús por su "segunda venida" cuando ellos aun ni sabían que Él se iba a ir? ¿Qué hace pensar que los discípulos entendían al cosmos como nosotros si lo que ellos esperaban era el "siglo del Mesías" y en realidad preguntaban por "el fin del siglo de Moisés? Los judíos esperaban un reino mesiánico, no el fin del cosmos. 

Una Tribulación que Sucedió y no Volverá a Suceder
Jesús mismo dijo que esa "Gran Tribulación" era algo que hasta entonces no había sucedido y luego no volverá a suceder jamás. Si esto es así ¿Es correcto entonces creer que vendrá un posterior tribulación mundial? Si Jesucristo mismo en su profecía aseguró que "aquella gran tribulación nunca hubo en el mundo ni volverá a suceder" ¿Cómo es que Scofield dice que es de "doble cumplimiento"? ¿Cómo hacemos encajar en las profecías de Jesús esa idea de un "rapto"?

¡Piensa!
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(1) Eusebio de Cesarea, "Historia Eclesiástica", Pág. 94 Libro III.5.3, CLIE 2008



http://textosfueradecontexto.blogspot.com/2019/01/la-abominacion-que-trae-desolacion.html?m=1

sábado, 28 de julio de 2018

¿En la Segunda Venida hay "dos" sub-venidas?



¿Enseña la Biblia sobre el Rapto? ¿Enseña el Rapto, Pablo, en 1 Tesalonicenses 4.15-17 cuando dice: “seremos arrebatados”? ¿La Venida del Señor será en “dos eventos” separados por un espacio de tiempo de siete años? 

Sí leemos en el contexto del verso 17, o si le prestamos atención siquiera a los títulos que los editores de las Biblias le han puesto al pasaje, veremos que inicia en el verso 13 con el título: “La Venida del Señor”. Luego, en el desarrollo del pasaje que Pablo habla a la Iglesia de Tesalónica, les afirma que LOS QUE QUEDARÍAN VIVOS HASTA LA VENIDA DEL SEÑOR… SERÁN ARREBATADOS. No dice que "serán arrebatados" y después será "la venida del Señor". Esto significa solo una cosa: no hay sub-venidas sino una sola, no son dos eventos sino uno solo.

La Mayoría de versiones de la Biblia en sus diferentes ediciones tienen como título: “La venida del Señor”. Usted lo puede ver en la aplicación Biblegateway en la versión RV1960 inicia en el verso 13, así también la LBLA, la NTV lleva de título “La Esperanza de la Resurrección”, también desde el verso 13. 

Versiones antiguas como Nacar-Colunga en el verso 13 lleva de título “La Resurrección de los Muertos y la Parousia”, así también la Traducción en Lenguaje Actual dice “El Regreso del Señor”. La Reina-Valera de 1977 lleva de título en el verso 13: “La Venida del Señor”. 

Aquí les copio el texto: 
La Venida del Señor 
“(13) Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. (14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (15) Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. (16) Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. (17) Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. (18) Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.” - 1 Tesalonicenses 4.13-18

El asunto es que cuando lees una versión dispensacionalista, como la Biblia De Estudio Scofield, te encuentras con los siguientes títulos: 
Título en el versículo 1 del capítulo 4:
“La Vida Modelo y la Esperanza del Creyente”
Título en el versículo 13 del capítulo 4:
“La Revelación del Arrebatamiento de la Iglesia” 

Este es un claro ejemplo de como se ha inducido a generaciones completas de creyentes por más de un siglo a leer que “el Rapto" es un evento distinto o aparte de la Segunda Venida, o Venida Final de nuestro Señor Jesucristo. Esta lectura inducida fuerza a concluir que se mencionan “dos eventos” en este pasaje. Pero no es así. Esto es ignorar de manera forzosa que no hay ninguna secuencia que mencione dos tipos de descensos de Cristo en el mismo pasaje. Por el contrario, existen pasajes donde la secuencia de los acontecimientos indican UNA SOLA VENIDA pública en la que "los creyentes son arrebatados" en pasajes como los siguientes: 
“(6) Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, (7) y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, CUANDO SE MANIFIESTE EL SEÑOR JESÚS DESDE EL CIELO CON LOS ÁNGELES DE SU PODER, (8) en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; (9) los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, (10) cuando VENGA EN AQUEL DÍA para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).” - 2 Tesalonicenses 1:6-10 RV60 
“(1) Pero con respecto a LA VENIDA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, Y NUESTRA REUNIÓN CON ÉL, os rogamos, hermanos, (2) que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que EL DÍA DEL SEÑOR está cerca. (3) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, (4) el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. (5) ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? (6) Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. (7) Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. (8) Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de SU VENIDA.” 2 Tesalonicenses 2.1-8 RV60 

La lectura dispensacionalista tiene un método inverso que da preferencia a lo implícito para reinterpretar lo explícito. Lo anterior fue un claro ejemplo. Así mismo, su método inverso da preferencia a las diferencias antes que a las semejanzas. 

La teología cristiana se caracteriza por diversos tipos de lenguajes de la Biblia así como a la personalidad, destino y propósito de los escritores y las cartas los cuales dan como resultado variados tipos de explicación de un mismo evento o doctrina. De ahí que tenemos 4 evangelios que narran hechos muchas veces de distintas formas, por ejemplo los 4 tienen una inscripción semejante pero distinta del letrero que se puso en la cruz de Cristo. 

La hermenéutica común lo que hace es basarse en la semejanza para argumentar que se trata del mismo evento en vez de buscar las diferencias para afirmar que son diversos eventos diferentes. La doctrina del Rapto hace exactamente lo contrario, busca las diferencias entre pasajes, las cosas que mencionan uno que otro no mencionan y las afirmaciones aparentemente contrarias entre diversos pasajes (lo pasajes en que Cristo viene "con" su pueblo y los que viene "por" su pueblo) en vez de buscar las semejanzas entre ellos, incluso a pesar de que múltiples pasajes hablan del evento en que los creyentes son arrebatados con características dadas solo a la Segunda Venida. 

La Biblia menciona diversos pasajes en los cuales el versículo en el que los creyentes son arrebatados tiene características atribuidas a la Segunda Venida. Ejemplo, Según Hebreos 9.28 la aparición visible y física de Cristo (Segunda Venida) es para salvar a los que le esperan (los que son arrebatados). 
“…así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y APARECERÁ POR SEGUNDA VEZ, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” – Hebreos 9.28 RV60 
Según Tito 2.13 se nos dice que debemos ESPERAR la bendita esperanza (en la que los creyentes serán arrebatados) y la manifestación (pública y) gloriosa del Señor Jesús (en su Segunda Venida). 
“…aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.” – Tito 2.13 RV60 
En 1 Tesalonicenses 3.13 se menciona que debemos tener nuestros corazones afirmados para la VENIDA del Señor "CON TODOS SUS SANTOS", el pasaje dice que la reunión de Cristo con nosotros (en la que seremos arrebatados) es precisamente en la Venida CON SUS SANTOS (Segunda Venida). 
“(12) Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, (13) PARA QUE SEAN AFIRMADOS vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, EN LA VENIDA de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.” 
Una vez más, 1 de Tesalonicenses 4.13-17 habla de un único evento: “La Venida del Señor”, en la que “LOS QUE QUEDARÍAN VIVOS HASTA LA VENIDA DEL SEÑOR… SERÁN ARREBATADOS.” 

Por dos mil años los cristianos han leído y encontrado un solo evento en la Segunda Venida y más específicamente en 1 Tes 4.15-17, en el que no hay forma de separar en dos sub-venidas separadas cada una de ellas por siete años (el Rapto y la Segunda Venida). 

No fue sino hasta que apareció la nueva revelación darbynista (que fue difundida principalmente por la Biblia de Estudio Scofield) que rompió la armonía de leer este y otros pasajes de las Sagradas Escrituras como la ortodoxia lo ha hecho en la historia de la Iglesia Cristiana por veinte siglos.

Y tú ¿Cómo lee las Sagradas Escrituras?

¡Piensa en esto cristiano!

jueves, 26 de julio de 2018

Doctrinas y prácticas inferidas de las Escrituras





Doctrinas y prácticas inferidas de las Escrituras

La Iglesia cristiana a lo largo de su historia ha sostenido diversas doctrinas y prácticas que no siempre aparecen formuladas en la Biblia mediante una afirmación explícita. Sin embargo, esto no significa que dichas doctrinas carezcan de fundamento bíblico. Muchas de ellas se derivan legítimamente de las Escrituras mediante lo que la tradición reformada ha llamado “buena y necesaria consecuencia”, principio afirmado por la Confesión de Fe de Westminster.

Esto significa que algunas verdades teológicas se obtienen al considerar el testimonio completo de la Escritura, comparando pasajes y entendiendo su coherencia interna. De esta manera, la Iglesia ha reconocido doctrinas y prácticas que, aunque no siempre estén expresadas en un solo versículo de forma directa, surgen naturalmente del conjunto de la revelación bíblica.

A continuación se presentan algunos ejemplos.

1. La Santísima Trinidad

La Biblia no utiliza de manera explícita la palabra “Trinidad”. Sin embargo, esta doctrina fundamental del cristianismo se deriva del testimonio total de las Escrituras. Aunque el término no aparezca literalmente en el texto bíblico, la doctrina central de la Iglesia acerca de la Trinidad surge del estudio cuidadoso y completo de la revelación bíblica.

Alguien podría preguntar cómo es posible creer en la Trinidad si la Biblia no menciona ese término de forma directa. No obstante, debemos recordar que la propia Biblia tampoco se denomina a sí misma “Biblia”. Este nombre proviene del griego biblos, que significa “libros”, y se utiliza para referirse al conjunto de escritos que componen las Sagradas Escrituras. El uso de este término no introduce una idea ajena al texto bíblico, sino que simplemente describe de manera adecuada la colección de libros inspirados.

De manera similar, el término “Trinidad” es una formulación teológica que busca expresar una verdad revelada en la Escritura: que Dios es uno en esencia y que existe eternamente en tres personas —Padre, Hijo y Espíritu Santo—. Así, la doctrina de la Trinidad no es una invención posterior, sino una forma de resumir y explicar fielmente la enseñanza bíblica acerca de la plena divinidad del Hijo, su comunión eterna con el Padre y la realidad personal del Espíritu Santo.

La Biblia afirma claramente tres verdades:

  1. Existe un solo Dios.
  2. El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios.
  3. Estas tres personas son distintas entre sí.

Al considerar estas afirmaciones juntas, la Iglesia formuló la doctrina de la Trinidad para expresar fielmente lo que la Biblia enseña.

Por ejemplo, en Mateo 28:19 leemos:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”

Asimismo, en el bautismo de Jesús vemos a las tres personas divinas manifestándose simultáneamente (Mateo 3:16–17).

Por tanto, aunque el término “Trinidad” no aparezca en la Biblia, la doctrina misma surge necesariamente del conjunto de su enseñanza.

2. El bautismo como señal de entrada a la iglesia visible

En el Nuevo Testamento se observa un orden ordinario en la vida de la iglesia: aquellos que creían en el evangelio eran bautizados y, posteriormente, se integraban plenamente a la comunidad cristiana. Este patrón muestra que el bautismo funcionaba como la señal pública de fe y de incorporación visible al pueblo del pacto.

A partir de este principio, la iglesia ha entendido que la participación en la Cena del Señor corresponde a quienes ya han sido bautizados, es decir, a aquellos que han hecho una profesión pública de fe y han recibido la señal del pacto como miembros de la familia de Dios. Aunque la Escritura no establece esta norma mediante un mandato explícito, la práctica se deriva de una inferencia legítima basada en el orden que el propio Nuevo Testamento presenta para la vida y comunión de la iglesia.

Hechos 2:41–42 muestra este patrón:

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados… y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

A partir de este patrón, muchas iglesias han entendido que el bautismo es la señal pública de incorporación a la comunidad del pacto, lo que normalmente precede a la participación plena en la vida sacramental de la iglesia, incluyendo la Cena del Señor.

3. El domingo como Día del Señor

El Antiguo Testamento estableció el sábado como día de reposo dentro del pacto mosaico. Sin embargo, en el Nuevo Testamento observamos que la iglesia primitiva comenzó a reunirse el primer día de la semana, en estrecha relación con la resurrección de Cristo.

Aunque no encontramos un mandato explícito que ordene congregarse el domingo en lugar del sábado, el testimonio del Nuevo Testamento muestra con claridad que los cristianos se reunían en el primer día de la semana para el culto, la enseñanza apostólica y el partimiento del pan. Por ello, la iglesia ha entendido que el llamado “Día del Señor” surge como una práctica fundamentada en una inferencia bíblica, basada en el patrón que presentan las Escrituras sobre la vida y adoración de la comunidad cristiana.

Por ejemplo:

Hechos 20:7 dice:

“El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba…”

1 Corintios 11.20 dice:

          "Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena dominical (del Señor)."

Y en 1 Corintios 16:2 leemos:

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo…”

Además, en Apocalipsis 1:10 se menciona el “Día del Señor”.

A partir de estos testimonios, la iglesia histórica entendió que el día de reunión cristiana pasó a ser el domingo, como celebración de la resurrección de Cristo.

4. La participación de toda la iglesia en la Cena del Señor

Cuando Jesús instituyó la Cena del Señor, el grupo presente estaba compuesto por los apóstoles. Sin embargo, el Nuevo Testamento muestra que este sacramento pertenece a toda la iglesia.

En 1 Corintios 11:26 el apóstol Pablo escribe a la congregación de Corinto:

“Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

El contexto muestra que Pablo se dirige a la iglesia como comunidad, sin hacer distinción entre hombres y mujeres en cuanto a la participación en el sacramento. Por ello, la Iglesia ha entendido correctamente que la Cena del Señor es para todos los creyentes que forman parte del cuerpo de Cristo.

5. Ofrendas y generosidad cristiana

El Antiguo Testamento establecía el diezmo dentro del sistema de Israel. En el Nuevo Testamento, en cambio, la enseñanza apostólica enfatiza principalmente la generosidad voluntaria y gozosa.

El apóstol Pablo enseña en 2 Corintios 9:7:

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

Muchos cristianos han adoptado el diezmo como una guía práctica para su generosidad, pero el Nuevo Testamento pone el énfasis en la libertad, la gratitud y la disposición del corazón, evitando cualquier forma de manipulación o presión económica.

6. El bautismo de los hijos de creyentes

Dentro de la tradición reformada, muchos cristianos sostienen la práctica del bautismo de infantes basándose en la continuidad del pacto de Dios a lo largo de las Escrituras.

En el Antiguo Testamento, los hijos de los creyentes recibían la señal del pacto mediante la circuncisión. En el Nuevo Testamento, el bautismo aparece como la señal del nuevo pacto.

Colosenses 2:11–12 establece una conexión entre ambos:

“En él también fuisteis circuncidados… sepultados con él en el bautismo.”

Asimismo, en Hechos 2:39 Pedro declara:

“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos…”

También encontramos varios ejemplos de bautismos familiares en el libro de los Hechos (Hechos 16:15; 16:33; 1 Corintios 1:16).

A partir de estas evidencias, muchas iglesias han entendido que los hijos de creyentes también deben recibir la señal del pacto. No obstante, es importante reconocer que esta práctica ha sido debatida entre cristianos fieles a la Escritura.

Conclusión

La teología cristiana no se construye únicamente a partir de afirmaciones explícitas aisladas, sino también mediante una lectura cuidadosa y sistemática de toda la Escritura. Algunas doctrinas surgen de manera directa de textos claros; otras se derivan legítimamente de la armonía y coherencia del mensaje bíblico.

Por ello, cuando la Iglesia formula doctrinas o establece prácticas basadas en inferencias bíblicas sólidas, no está añadiendo algo a la Escritura, sino procurando expresar fielmente lo que la Palabra de Dios enseña en su conjunto. De esta manera, la fe cristiana busca permanecer siempre sujeta a la autoridad suprema de las Sagradas Escrituras.


¡Piensa en esto cristiano!





domingo, 3 de junio de 2018

“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”




Mateo 24:13 en su contexto histórico, exegético y pastoral

“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”
— Mateo 24:13

Este versículo ha sido durante siglos uno de los textos más debatidos en torno a la doctrina de la salvación. Muchos lo han interpretado como una advertencia condicional: que la salvación eterna depende de la perseverancia humana. Otros lo leen como un llamado general a la fidelidad cristiana frente a pruebas cotidianas. Sin embargo, una lectura cuidadosa del texto, atendiendo a su contexto histórico, literario y redentivo, muestra que Jesús está hablando de algo más específico y limitado: la preservación de la vida de sus discípulos en medio del juicio histórico que culminó en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.

1. El contexto del Sermón Escatológico

Mateo 24 forma parte del llamado Sermón del Monte de los Olivos, donde Jesús responde a dos preguntas concretas de sus discípulos:

  1. ¿Cuándo será destruido el templo?

  2. ¿Cuál será la señal del fin de esta era? (Mt 24:1–3)

La “era” en cuestión no es el fin del mundo, sino el fin del orden pactual mosaico, centrado en el templo, los sacrificios y la Jerusalén terrenal. Jesús anuncia una serie de eventos que precederían a ese juicio: falsos cristos, guerras, hambres, pestes, terremotos, persecución contra los creyentes y una creciente apostasía. Todo esto ocurre antes de la destrucción del templo, y Jesús lo compara con los “dolores de parto”, es decir, señales previas a un alumbramiento histórico.

2. “Perseverar”: el sentido de ὑπομένω (hypoménō)

El verbo traducido como “perseverar” es ὑπομείνας (hypomeínas), que significa soportar, resistir bajo presión, mantenerse firme en medio del sufrimiento. No describe una obra meritoria que produce salvación, sino una resistencia fiel ante circunstancias extremas.

Santiago utiliza el mismo término para describir la experiencia de Job:

“Habéis oído de la paciencia [perseverancia] de Job” (Stg 5:11).

Aquí la perseverancia no es la causa de la bendición, sino la expresión de una fe que resiste en medio del dolor.

3. “Será salvo”: el uso de σῴζω (sōzō)

El término “será salvo” (σωθήσεται, sōthēsetai) no se limita en los Evangelios a la salvación eterna. Con frecuencia significa ser librado del peligro, rescatar la vida o preservar de la muerte física. Por ejemplo:

  • “¡Señor, sálvanos, que perecemos!” (Mt 8:25).

  • “Padre, sálvame de esta hora” (Jn 12:27).

En ambos casos, el sentido es claramente preservación de la vida, no justificación eterna. De igual modo, en Mateo 24:13 Jesús está advirtiendo a sus discípulos que enfrentarían un tiempo real de muerte, persecución y caos, y que quienes soportaran fielmente y obedecieran sus instrucciones —especialmente la huida— preservarían su vida.

4. El paralelo decisivo: Mateo 10:21–23

El mismo Evangelio de Mateo ofrece un paralelo explícito:

“El que persevere hasta el fin, éste será salvo… Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra” (Mt 10:22–23).

Aquí el contexto es inequívoco: persecución local, traición familiar, peligro de muerte y escape físico. Jesús añade que los discípulos no terminarían de recorrer las ciudades de Israel antes de que viniera el Hijo del Hombre, una referencia clara a su venida en juicio contra Jerusalén, no a su segunda venida final.

Kenneth L. Gentry comenta:

“Cristo está instruyendo a sus discípulos acerca de los horrores que vendrían sobre esa generación; su llamado a perseverar apunta a la preservación durante la conflagración judía del siglo I.”
(Before Jerusalem Fell, p. 212)

5. Historia y cumplimiento

La historia confirma esta lectura. Eusebio de Cesarea registra que los cristianos de Jerusalén, obedeciendo las advertencias de Jesús, huyeron a Pella antes del asedio romano. Aquellos que perseveraron en la fe y atendieron la palabra de Cristo salvaron su vida, mientras la ciudad fue destruida.

R. C. Sproul afirma:

“Este texto no trata primariamente de la salvación eterna, sino de la supervivencia de los creyentes durante el juicio histórico que cayó sobre Jerusalén.”
(The Last Days According to Jesus, p. 132)

6. Perseverancia y salvación: armonía reformada

Esto no contradice la doctrina reformada de la perseverancia de los santos. Al contrario, la confirma. La perseverancia no es la causa de la salvación, sino su fruto inevitable. Juan Calvino lo expresa con claridad:

“No es la perseverancia la que produce la salvación, sino que aquellos a quienes Dios ha elegido perseveran porque Él los sostiene.”
(Institución, III.24.6)

Así, Mateo 24:13 no enseña salvación por obras ni inseguridad eterna, sino que describe una preservación histórica que, a su vez, ilustra un principio espiritual permanente: Dios guarda a los suyos en medio de la tribulación.

Conclusión pastoral

Mateo 24:13, leído en su contexto histórico, proclama la fidelidad de Cristo como profeta y la fidelidad de Dios como preservador de su pueblo. En el siglo I, esa perseverancia significó literalmente vivir o morir durante el juicio sobre Jerusalén. Hoy, aunque no enfrentamos ese mismo evento histórico, el principio permanece: la fe genuina resiste, no porque el creyente sea fuerte, sino porque Dios es fiel.

La perseverancia cristiana no es una carga que amenaza nuestra salvación, sino una evidencia de la gracia que nos sostiene. Como escribió Calvino:

“No somos nosotros quienes nos mantenemos en pie por nuestro propio esfuerzo, sino que somos sostenidos por la mano invisible de Dios.”

Este texto no nos llama a vivir con temor, sino con confianza. El mismo Cristo que advirtió a sus discípulos sobre la tribulación fue quien prometió estar con ellos “todos los días”. La gracia que preservó a la iglesia del siglo I es la misma que preserva hoy a su pueblo hasta el fin.


Si desea leer sobre la interpretación de Mateo 24.14 puede hacerlo aquí: http://textosfueradecontexto.blogspot.com/2018/02/y-entonces-vendra-el-fin.html



martes, 22 de mayo de 2018

La Venida del Reino Según Mateo 16.28





Un análisis exegético desde el preterismo parcial reformado

Texto base

“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”
(Mateo 16:28, RV60)

El problema exegético de Mateo 16:28

Mateo 16:28 constituye uno de los textos más discutidos en la escatología neotestamentaria debido a su clara referencia temporal. Jesús afirma que algunos de sus oyentes contemporáneos vivirían lo suficiente como para presenciar un evento descrito como “el Hijo del Hombre viniendo en su reino”. La dificultad interpretativa radica en determinar qué tipo de “venida” se describe y cuándo debía ocurrir.

La correcta interpretación de este pasaje es crucial no solo para la escatología, sino también para la cristología, la veracidad de Cristo y la doctrina del reino de Dios.

Principales interpretaciones históricas

2.1. La interpretación liberal: error profético de Jesús

Algunos enfoques críticos sostienen que Jesús erró al anunciar un evento inminente que nunca ocurrió. Autores como Albert Schweitzer y Bertrand Russell afirmaron que Jesús esperaba una parusía inmediata que no se materializó.

Esta lectura, sin embargo, es incompatible con:

  • La doctrina bíblica de la divinidad de Cristo (Jn 1:1; Tit 2:13),

  • La inspiración e inerrancia de las Escrituras,

  • Y la confesión histórica de la Iglesia.

Como señala R.C. Sproul:

“Si Jesús se equivocó aquí, entonces no es digno de confianza en ninguna parte.”
(Sproul, The Last Days According to Jesus, Baker, 1998, p. 30)

2.2. El preterismo total: la Segunda Venida ocurrió en el año 70 d.C.

El preterismo total afirma que la Segunda Venida final, la resurrección general y el juicio final ocurrieron en el año 70 d.C. Esta posición contradice de manera directa:

  • El Credo Apostólico,

  • El Credo Niceno-Constantinopolitano,

  • La Confesión de Fe de Westminster (cap. XXXII–XXXIII).

Kenneth L. Gentry es enfático al respecto:

“El preterismo ortodoxo debe ser cuidadosamente distinguido del preterismo total, el cual representa una desviación herética del cristianismo histórico.”
(Gentry, He Shall Have Dominion, ICE, 2009, p. 40)

Por tanto, esta interpretación debe descartarse por razones confesionales y bíblicas.

2.3. La interpretación futurista: la Transfiguración

Una interpretación común en el evangelicalismo sostiene que Mateo 16:28 se cumplió en la Transfiguración (Mt 17:1–8), evento presenciado solo por Pedro, Jacobo y Juan.

Aunque esta lectura intenta preservar la inmediatez temporal del texto, presenta serias dificultades:

  1. El texto no dice que “algunos verán su gloria”, sino que verán al Hijo del Hombre viniendo en su reino.

  2. La Transfiguración ocurre seis días después, lo cual vuelve innecesaria la referencia a la muerte de los oyentes.

  3. El lenguaje de venida presupone una ida previa, es decir, una exaltación seguida de una manifestación posterior.

Greg L. Bahnsen observa:

“Reducir Mateo 16:28 a la Transfiguración trivializa el lenguaje profético del texto y elimina su fuerza escatológica.”
(Bahnsen, Victory in Jesus, Covenant Media, 1999, p. 109)

La interpretación preterista parcial: la venida del reino en juicio (70 d.C.)

3.1. El testimonio de los paralelos sinópticos

Los textos paralelos aclaran el sentido de Mateo 16:28:

  • Marcos 9:1:

    “hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.”

  • Lucas 9:27:

    “hasta que vean el reino de Dios.”

Ambos omiten la referencia explícita a la “venida del Hijo del Hombre” y enfatizan la manifestación del reino, no una aparición corporal.

Kenneth L. Gentry explica:

“Mateo emplea un lenguaje más judío y simbólico, mientras que Marcos y Lucas traducen esa expectativa en términos más claros para audiencias gentiles.”
(Gentry, Before Jerusalem Fell, ICE, 1998, p. 134)

3.2. La venida del Hijo del Hombre como lenguaje de juicio

El lenguaje de “venir en las nubes” proviene de Daniel 7:13–14, donde el Hijo del Hombre viene al Anciano de Días, no a la tierra. En el Antiguo Testamento, este tipo de lenguaje describe teofanías judiciales, no desplazamientos físicos (Is 19:1; Sal 18:9–12).

R.C. Sproul afirma:

“La venida del Hijo del Hombre en los Evangelios no siempre se refiere a la Segunda Venida final; a menudo describe su vindicación real mediante juicio histórico.”
(Sproul, The Last Days According to Jesus, p. 99)

3.3. El factor tiempo y el cumplimiento histórico

La referencia a que “algunos no gustarán la muerte” establece un límite temporal claro. Entre la declaración de Jesús (c. 30 d.C.) y la destrucción de Jerusalén (70 d.C.) transcurre aproximadamente una generación bíblica.

Durante ese período:

  • Muchos apóstoles y testigos murieron,

  • Otros vivieron para presenciar el juicio sobre Jerusalén.

Gary DeMar señala:

“Jesús fue explícito en ubicar estos eventos dentro de la vida de su generación; ignorar esto es abandonar la exégesis por la especulación.”
(DeMar, Last Days Madness, American Vision, 1999, p. 78)

Conclusión

La interpretación preterista parcial de Mateo 16:28 ofrece la explicación más coherente, bíblica y confesionalmente fiel:

  1. Jesús no erró ni se contradijo.

  2. La Segunda Venida final permanece futura, visible y gloriosa.

  3. La venida del Hijo del Hombre en su reino se refiere a la manifestación histórica de su autoridad mesiánica mediante el juicio sobre Jerusalén en el año 70 d.C.

  4. Este evento confirmó:

    • El fin definitivo de la era mosaica,

    • La entronización del Cristo resucitado,

    • Y la transición plena hacia el reino del Nuevo Pacto.

Como concluye Sproul:

“El juicio del año 70 no fue el fin del mundo, sino el fin de un mundo.”
(Sproul, ibíd., p. 141)

Esta lectura preserva la veracidad de Cristo, honra la estructura temporal del texto y mantiene la esperanza cristiana en la venida final gloriosa del Señor Jesucristo.


¡Piensa en esto cristiano!

Mártires antes del año 70 después de Cristo
Para el año 70’ de nuestra era ya habían muerto Esteban en el año 36 A.D. (Hechos 8.1-3), Jacobo el Mayor en el año 42 A.D. (Hechos 12 -asesinado en Jerusalén), Felipe en el año 54 A.D. (Heliópolis-Frigia); Mateo, en el año 60 A.D. (en Nabada-Etiopía); Andrés en el año 60 A.D. (en Petra-Grecia); Jacobo el Menor, en el año 62 A.D. (en Jerusalén); Pedro y Pablo entre el 67 y 68 A.D. (en Roma); Marcos Evangelista, en el año 68 A.D. (en Alejandría).

De manera que la última interpretación, la Preterista Ortodoxa, es la más acorde a una lectura sencilla y natural del texto.

Sobre los martirios de los discípulos que “gustaron la muerte antes de la Venida de Jesús en su Reino”, Eusebio de Cesarea nos dice:
“Ahora bien, los judíos, después de la ascensión de nuestro salvador, culminaron su crimen contra Él con la concepción de innumerables maquinaciones contra sus apóstoles. El primero fue Esteban, al cual aniquilaron con piedras; luego, Jacobo, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, que fue decapitado; y finalmente Jacobo, el que fue escogido en primer lugar para el trono episcopal de Jerusalén, después de la Ascensión de nuestro Salvador, y que murió del modo mencionado (fue lanzado del pináculo del templo y apedreado mientras agonizaba).”


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