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martes, 3 de diciembre de 2019

Eusebio y los Apóstoles


Es tan extraño ponerse a escribir con la finalidad de aclarar acerca de que hoy en día ya no hay apóstoles, pero es necesario.

Es necesario porque hay algunos que no quieren entrar en razonamientos, ni mucho menos no desean estudiar la historia, nuestra historia, de la Iglesia, en la cual están muchas de las respuestas a nuestras preguntas hoy. Después de todo, la Iglesia Cristiana no empezó a existir hace un luxtro con las olas carismáticas, tampoco surge con el movimiento pentecostal de 1900, ni mucho menos la Iglesia no empezó en la Reforma (por más que deseáramos) tampoco empezó con el cisma del año 1004; la Iglesia de Jesucristo empezó allá en Jerusalén con la Comisión encargada a los doce, y a Pablo.

Las siguientes preguntas deben hacerse todos aquellos hermanos y amigos que creen en la REANUDACIÓN del ministerio de los apóstoles.

(1) ¿Por qué los once apóstoles nombraron solo al sustituto de Judas y no nombraron sus propios sustitutos o quienes les habría de suceder en el cargo en el futuro?

(2) ¿Por qué no existe en la Biblia, específicamente en el Nuevo Testamento, requisitos para elegir apóstoles, así como vemos que lo hay para elegir ancianos y diáconos, y cuando se eligió al sustituto de Judas, a Matias, se estableció como requisito que haya conocido personalmente a Jesús en su vida, ministerio, pasión y muerte, resurrección y ascensión?

(3) ¿Por qué no hay registros extrabíblicos (escritos no canónicos) donde narren que después de la muerte de los apóstoles, sus discípulos fueron nombrados apóstoles?

(4) ¿Por qué después de la muerte del último apostol con vida, el apóstol Juan, ya no hay más apóstoles nombrados y reconocidos por las iglesias del I y II siglo?

Y la única respuesta que encontrará es muy sencilla, porque simplemente ya no hubo más apóstoles, ya no se nombraron (porque no hubo orden de Dios de nombrar más apóstoles), y porque los doce más Pablo establecieron con su ministerio apostólico las bases doctrinales de fe y práctica para la Iglesia y su vida misma confirmó dicho ministerio el cual una vez cumplida su misión, su legado queda con nosotros, no siendo necesario más apóstoles hoy en día.

Eusebio de Cesarea nos dice en sus escritos lo siguiente respecto del apóstol Pablo:
"A estos hay que añadir a Pablo, el instrumento escogido no de hombres ni por hombres.Éste fue designado apóstol por la revelación del propio Jesucristo y de Dios el Padre que lo resucitó de los muertos; fue considerado digno de la llamada por una visión y por una voz del cielo durante la revelación." (1)
Mientras que para Eusebio (263 - 339) los apóstoles fueron sólo y exclusivamente nombrados por iniciativa de Dios, llamados por Dios y enviados por Jesucristo; los hoy lideres carismáticos están llamándose unos a otros, están nombrándose unos a otros de "apóstoles". Es decir, luego de la muerte del último apóstol: Juan; casi dos mil años después, algunos hombres han decidido por su propia voluntad y deseo humano, llamar y nombrar apóstoles, sin la aprobación de Dios en su Palabra.

Pero esto es cosa que no se puede conversar con quienes están embelesados con el error, haciendo oídos sordos a la verdad porque es más placentero un poco de error y mentira. Las objeciones que mayormente saltan a la conversación no son ni siquiera dignas de escribir aquí.

Tan significante era el ministerio de los apóstoles que cuando se decidió tener un conjunto de libros "inspirados" se decidió que hayan sido libros escritos por los apóstoles que caminaron con Jesús, o que dichos escritos hayan sido supervisados por algún "apóstol", así nos lo dice Boer:
"La norma ´más importante que se aplicó para determinar qué libros eran canónicos y cuáles no lo eran fue su "apostolicidad". Es decir, cada libro tenía que haber sido escrito ya sea por un apóstol o por alguien muy cercano a los apóstoles. Es por esa razón que el Evangelio de Marcos (a quien se asociaba con Pedro) y el Evangelio de de Lucas (a quien se asociaba con Pablo) fueron incluídos... Por otro lado, libros como "La Epístola de Bernabé", "El Pastor de Hermas", "la Sabiduría de Salomón" y otros fueron rechazados por su falta de conexión con los apóstoles". (2)
Esto es claramente una muestra de la importancia de recurrir a la historia para encontrar las respuestas a tantas novedades modernas. Los apóstoles eran  LA AUTORIDAD en la Iglesia (iglesias locales) y a su muerte, su autoridad quedó plasmada en las Escrituras. Si bien es cierto sus escritos fueron usados desde el primer y segundo siglo. para el tercer siglo los obispos y ancianos vieron necesario tener una "lista" de libros inspirados, y así nace el Canon del Nuevo Testamento. Fue Atanasio quien en el año 367 primero propuso la colección tal como la conocemos hoy en día. Pero fueron dos Sínodos los que dieron a la Iglesia el Nuevo Testamento que hoy tenemos, el de Hippo Regio (393) y el de Cartago (397).

La autoridad de los apóstoles quedó plasmada en las escrituras del Nuevo Testamento. Esto, a toda costa es la más contundente respuesta a los que aluden ser los "nuevos apóstoles" con autoridad para esto y el otro, por eso el pastor Renato Vargens en más de una ocasión ha llamado a los apóstoles modernos de "ignorantes y caraduras". "Ignorantes" porque ignoran la historia en la doctrina y teología de la Iglesia Cristiana, y "caraduras" porque muchos de los hoy autodenominados apóstoles son hombres que han pasado por un seminario y de hecho han sido expuestos a estas verdades académicas, pero más puede su ilusión personal de ostentar un máximo cargo eclesiástico. Cargo que no está vigente hoy en día.


¿EN QUÉ CONCLUÍMOS?
La respuesta es simple y sencilla, no hay más apóstoles ahora; y los que hay son unos "ignorantes y caraduras".

Si usted desea creerlo es cosa suya, pero sepa que la Iglesia nunca reconocerá más apóstoles que los doce más Pablo.

¡Piensa cristiano!
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(1) Eusebio de Cesarea , "Historia Eclesiástica" II.14 (Pág. 65) Editorial Clie
(2) Boer, Harry R., "Historia de la Iglesia Primitiva" (Pág. 104-105) Unilit-Flet

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2019/12/eusebio-y-los-apostoles.html

domingo, 19 de noviembre de 2017

Cosas para IGNORAR a fin de Aceptar el "Pastorado Femenino"



Para aceptar el «pastorado femenino» hay que creer algunas de las siguientes cosas:

  1. Que la mujer y el hombre no solo son iguales en dignidad (cosa que es completamente cierta a la luz de textos como Gn. 1.27 y Gál.3.28) sino también en funciones.
  2. Que estas funciones son iguales a pesar de que Dios ha ordenado a la mujer cosas que ordinariamente sólo la mujer puede cumplir y no el hombre: engendrar hijos y alimentarlos con su pecho (1 Ti. 2.15), así como ser físicamente más delicadas (1 P. 3.7) y poseer un sentido de la belleza personal más desarrollado (1 P. 3:3–6; 1 Ti. 2:9–10).
  3. Que estas funciones son iguales a pesar de que la Biblia no dice que los hombres deban ser «cuidadosos del hogar» y «sumisos a sus esposas», pero sí lo ordena explícitamente para la mujer (Tito 2:4–5; Ef.5:22–24; 1 P. 3.1).
  4. Que estas funciones son iguales incluyendo el ejercicio de la autoridad en el pastorado a pesar de que la Biblia no reconoce ningún pastorado de ninguna mujer sino que explícitamente lo prohíbe en 1 Ti. 2:11–15 y 1 Co.14:34–35.
  5. Que no es exegéticamente correcto sostener la prohibición del pastorado femenino en uno o dos textos de la Biblia, sin explicar cuántos versículos son necesarios ni de qué escuela de interpretación han obtenido semejante novedad, e ignorando que hay doctrinas cristianas para las cuales hay pocos versículos explícitos disponibles; por ejemplo, en el caso de la doctrina de la Trinidad no hay ninguno sino que resulta de un cúmulo de inferencias. Lo mismo en el caso del bautismo de infantes y la Teología del Pacto aceptada por las Confesiones de fe históricas presbiterianas y bautistas. Y para el caso del dispensacionalismo hay un solo texto que trata el asunto de un reinado milenario sobre el cual se ha construido tanta teología como es posible encontrar. En todos estos casos -y otros- la sana inferencia nos guía. Si así pasa en estos tópicos, cuanto más debería de guiarnos no una inferencia sino pasajes explícitos que prohíben el «pastorado femenino». Además, en toda la Biblia hay un patrón sumamente consistente de liderazgo masculino. Cuando la mujer aparece guiando es en casos excepcionales (Athalia, Débora…), y en ninguno de ellos se da de forma sacerdotal. Débora y Huldá profetizaron en privado y no en asambleas públicas como pretender hacerlo las «pastoras» de hoy.
  6. Que cuando Pablo apela a la creación en 1 Ti. 2:11–15 estaba corrigiendo un error gnóstico que colocaba a Eva como iluminadora de Adán, lo cual es una interpretación casi invisible e irrelevante en la Academia cristiana que aunque fuera cierta en nada afectaría la orden del apóstol de prohibir la pastoral de la mujer; explícitamente se lee allí que la mujer debe ocuparse de su familia y no de la enseñanza pastoral, e inmediatamente después se nos enseña que los pastores (del griego masculino presbiteros) deben cumplir ciertos requisitos, entre ellos, el ser «maridos de una sola mujer» (1 Ti. 3.2). Si Pablo hubiera querido incluir a la mujer en los requisitos del pastorado este hubiera sido el mejor lugar para hacerlo escribiendo: «esposas de un solo marido», y el peor lugar para indicar que la mujer no debe enseñar al hombre, como en efecto lo hizo. En el texto paralelo de Tito 1 el apóstol sigue el mismo patrón de pensamiento, sin incluir a las mujeres en el pastorado.
  7. Que en 1 Ti. 2: 11–15 la palabra traducida como «autoridad» del griego authenteo no significa todo tipo de autoridad sino una autoridad impuesta por la fuerza. De manera que Pablo quiso decir: «no permito que la mujer arrebate por la fuerza el pastorado, sino de forma santa y pacífica», lo cual es una exégesis muy arriesgada. Proceder así es hacer teología no de uno o dos versículos ni de la sana inferencia sino de un solo verbo griego que en todo el Nuevo Testamento sólo aparece aquí. Ni el contexto, ni la Academia cristiana, ni la historia de la Iglesia apoyan semejante conclusión. Ningún traductor o Comité responsable de traducción de las Escrituras tampoco a traducido ni aún parafraseado dicho versículo de esta manera. Los requisitos del pastorado ya mencionados (1 Ti. 2:16 y ss.,) también exterminan la posibilidad de una lectura semejante, como ya lo demostramos. Si la mujer podía ser pastora Pablo debió incluirla: «los obispos y obispas deben…» (o utilizar un verbo neutro), pero consistente como era no lo hizo.
  8. Que a pesar de todo lo anterior, al leer el pasaje de 1 Ti. 2:11–15 se puede reconciliar exitosamente la antítesis «no permito que la mujer enseñe al hombre..» y el ficticio «yo permito que la mujer sea pastora».
  9. Que ser «cabeza de la mujer» (Ef. 5:22–24) no significa ejercer autoridad sino ser origen o fuente, ignorando que, entre otras razones, según la Escritura la sumisión de la mujer al hombre debe ser la misma que la de la Iglesia a Cristo, y si fuera el caso de que se trata de algo en el que la autoridad está ausente la doctrina del señorío de Cristo se tornaría totalmente extraña a la enseñanza bíblica sobre el tema, misma que ha sostenido la Iglesia a lo largo de los siglos. Dios hizo primero a Adán. Es verdad que antes hizo a los animales pero estos no fueron hechos «a su imagen y semejanza»; además, Dios hizo a Eva para Adán, y no al revés (Gn. 2.18; cfr. 1 Co. 11.9), Adán nombra a Eva ejerciendo un derecho sobre su persona (Gn.2.23), Dios nombra a la raza humana «hombre» y no «mujer», y durante la tentación en el huerto Satanás va tras Eva para intentar revertir los papeles y que ella asumiera el liderazgo. La historia es más clara cuando Dios llama a Adán, no a Eva, para que le rindiera cuentas(Gn.2: 15–17, 3.9). El representante de la raza humana fue Adán y no Eva aunque ella pecó primero. Todo esto sirve para concluir que el liderazgo original, antes de la caída, era del hombre y no de la mujer, aún cuando son iguales en dignidad. Atreviéndome a especular por puro afán retórico, el esposo de una mujer «pastora» será llamado por Dios primero para rendir cuentas por la desobediencia de su esposa.
  10. Que Ef. 5.21 implica que la sujeción es mutua e indistinta entre hombre y mujer en el matrimonio, a pesar de que en los siguientes versículos no se manda que el esposo se someta a la esposa pues el contexto del pasaje citado se refiere en realidad a la sumisión de todos los cristianos a las autoridades de la Iglesia. En esta tesitura, los hijos deben sujetarse a los padres y los esclavos a los amos, y no los padres sujetarse a los hijos y los amos a los esclavos. Hay quienes han enseñado que la sumisión de la mujer sólo es para el matrimonio pero no aplica en el liderazgo eclesiástico. No existe evidencia alguna en la Biblia que sostenga este error exegético. En la Biblia los patrones de liderazgo de la familia reflejan los patrones en la vida de la Iglesia. Así se entiende que Pablo diga a Timoteo que el varón que no sabe gobernar bien su casa no podrá gobernar bien la Iglesia (1 Ti. 3.5). Por eso presumimos que los que así piensan han obtenido sus ideas de las vanas filosofías del mundo y sus huecas sutilezas (Col. 2.8) y no de la Palabra de Dios.
  11. Que 1 Co.14:34–35 no debe interpretarse como una prohibición al pastorado femenino sino como una prohibición a interrumpir la profecía o predicación. Si bien es cierto que las mujeres profetizaban en Corinto también lo es que la Biblia hace una distinción entre el ministerio de profetas y maestros (Ef.4. 11). En todo caso, profetizar -como Huldá- no es lo mismo que enseñar en el oficio pastoral. Este pasaje debe interpretarse a la luz de 1 Ti. 2.12 para concluir que la mujer no debe pastorear en las iglesias «porque no está bien visto» (1 Co.14.35, cfr., 1 Ti. 2:11–15 para las razones de la creación), pero sí puede evangelizar y enseñar aparte del pastorado y de las asambleas solemnes, especialmente a otras mujeres y niños (1 Ti.5.16; Tito 2:3–4), siempre que estén sometidas al gobierno de los ancianos, como el resto de los varones que no son oficiales.
  12. Que casos como el de Priscila comprueban que la mujer puede ser pastora, ignorando que Priscila era parte de la Iglesia de Éfeso a la cual Pablo le escribió enseñándole que la mujer debía estar en silencio y no enseñar a los hombres en las reuniones congregacionales (1 Ti. 2:11–15). Ni aún Priscila podía ser pastora a pesar de su preparación en las doctrinas cristianas. La falta de educación no es la razón por la cual no podía pastorear sino el orden de la creación como ya hemos mencionado. Creer que la educación es la que determina si pueden o no pastorear las mujeres es lo mismo que decir que el dinero que tenga un hombre es lo que determina si puede tener una o más mujeres por esposas.
  13. Que Jesús solo escogió a hombres para que fueran sus apóstoles porque la situación cultural lo obligó a ello, pero olvidan que nuestro Señor jamás comprometió una sola verdad en aras de ser culturalmente correcto: habló con una samaritana, limpió el templo, sanó en sábado, comió con pecadores, etcétera. Elegir mujeres no hubiera sido un problema para él, pero el orden de Dios Padre era el orden que seguiría Dios Hijo. Otros alegan que la mujer de entonces no estaban preparada pero además de que eso es mentira -pues las mujeres tenían acceso a las Escrituras- ninguno de los apóstoles fue gente preparada, con excepción de Pablo.
  14. Que durante alrededor de 1900 años la Iglesia del Nuevo Pacto — todo su magisterio- estuvo en un error al prohibir el pastorado de la mujer, y que por fin, a la par del movimiento de la liberación femenina a mediados del siglo pasado, Dios obró «iluminándola» para que la mujer pudiera acceder al liderazgo pastoral.
  15. Que todos los que se oponen al pastorado femenino no lo hacen sobre la base de una sana interpretación de la Biblia sino de un prejuicio contra la mujer. En este tenor, el que no acepta el planteamiento referido alberga un resentimiento, abierto o secreto, contra las hijas de Adán.
  16. Que no es feminismo el pelear por el pastorado de la mujer pero sí es machismo el combartirlo como ajeno a la revelación.
  17. Que lo que los hombres no hacen por negligencia lo tienen que hacer las mujeres, y Dios lo aprueba.
  18. Que la única manera de ser tenidos por hombres respetuosos y amantes de las mujeres es apoyar el «pastorado femenino».
  19. Que la preparación académica de la mujer la hace merecedora de ocupar el pastorado como una especie de premio a su esfuerzo personal de superación.
  20. Que la mujer no se realizará plenamente en la Iglesia hasta que acceda a los mismos oficios eclesiásticos que los hombres.
  21. Que la lucha secular por los derechos humanos de las mujeres está precedida por Dios, y lo que sus agencias dicen acerca de la mujer en la Iglesia es lo que él dispone en la actualidad, y no lo que ya está revelado.
  22. Que una cosa es el "pastorado femenino" y otra la aceptación de la práctica de la homosexualidad en la Iglesia, ignorando que ambas cosas son propias de la agenda LGTB, y que ambos siguen los mismos patrones de mala interpretación bíblica. Deben recordar que uno de los primeros planteamientos de los homosexuales que quieren vivir su homosexualidad en la Iglesia es que «no se puede sostener una doctrina en pocos versículos aislados» en referencia a los que en la Biblia condenan dicha práctica. La exégesis feminista y homosexual es la misma. Así que la lucha que libra la mujer que quiere ser pastora es de cierto modo un abono a favor de la lucha por la aprobación de la homosexualidad dentro del cristianismo. En esta cadena todos quieren hacer leña del árbol caído: aún las asociaciones de pedófilos en el mundo están ya exigiendo que los mismos derechos que se le están otorgando a los homosexuales se le deben dar a ellos, porque eso «es lo justo». Si la «pastora» pudo lograr una interpretación bíblica a su favor ¿Por qué no lo lograrían los homosexuales y pedófilos?
  23. Que si Dios llama a una mujer ningún ser humano debería impedirle ser «pastora», pero hay que recordar que cualquier llamado que afirmemos tener de parte de Dios debe sostenerse con las Santas Escrituras. Por ejemplo, yo puedo decir que Dios me llamó a robar un banco. Es fácil descartar este llamado como espurio pues Dios manda no robar. Así también si una mujer dice ser llamada al ministerio pastoral debería de cuestionar su anhelo porque Dios prohíbe en la Biblia a la mujer ejercer este ministerio.



Aunque ha algunos les cueste trabajo creerlo, todo lo escribo en el temor de Dios y el amor de Cristo, por su Iglesia y mis hermanas en la fe.

Por Juan Paulo Martinez
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domingo, 29 de octubre de 2017

95 Tesis Contra el Evangelicalismo Latinoamericano.


1. Girar y caer, no es manifestación del Espíritu Santo.
2. Hablar en lenguas no es evidencia de Espíritu Santo.
3. No hay más Salmistas.
4. Teología de la prosperidad, no es el Evangelio.
5. El diezmo obligatorio no es más una práctica vigente en el presente siglo.
6. El devorador no es un demonio.
7. La mujer no puede ser pastora.
8. Las maratónicas de Enlace TV son una vergüenza para Dios.
9. Usted no elige a Cristo.
10. No hay más apóstoles.
11. Jesús es el fin de la ley.
12. La oración en un monte (cerro) tiene el mismo efecto que la que se hace en una habitación.
13. No existe eso de "Rapto secreto".  
14. Debes estudiar las Escrituras literalmente y sistemáticamente.
15. El grupo de danza, no es un ministerio bíblico.
16. Debes predicar sólo la Palabra.
17. Debes exponer solamente de las Escrituras.
18. Tu pastor no es más importante que cualquier otro miembro de la Iglesia.
19. Ungir objetos es practicar hechicería.
20. El misticismo no es el Evangelio.
21. Debemos juzgar según la recta justicia.
22. Gritar aleluya en el culto más alto que los demás, no conmueve a Dios.
23. Satanás no está en el infierno.
24. Dios no necesita su dinero.
25. David danzó en lo que sería una “procesión del arca”, y no en un culto.
26. Los pentecostales unicitarios no son evangélicos.
27. El pensamiento arminiano limita la soberanía de Dios.
28. El “bautismo con fuego” es juicio y condenación.
29. Dios odia el pecado y también el pecador.
30. Dios salva a quien quiere.
31. Jesús es el mediador y no su líder.
32. No necesitamos revelación, la Biblia ya está revelada.
33. La salvación no es una vacuna.
34. La salvación es por gracia, y por ella solamente.
35. No existe tal cosa como “maldiciones generacionales”.
36. Prediquen más sobre el pecado y el infierno.
37. No hay más sacrificio, Cristo fue suficiente.
38. La Biblia no dice que “Pablo cayó de un caballo”.
39. Lea al menos una hora de Biblia al día.
40. No prohíba la lectura de literatura reformada a los suyos.
41. Ore incesantemente.
42. Dios no está obligado a bendecirle.
43. Dios también es glorificado en la angustia.
44. Si Dios está en silencio, es porque su Biblia está cerrada. Ábrala y Léala!
45. Las bajas finanzas no son obra de satanás.
46. Estudie sobre la Reforma.
47. Satanás no era un “Ángel de Luz”.
48. Internet no es cosa del diablo.
49. Cuestione la falsa enseñanza.
50. Dejar la Biblia abierta en Salmos 91 en su casa no resuelve nada.
51. Escuche a Sugel Michelen, Augustus Nicodemus y a R.C. Sproul.
52. Jesús nunca ofreció riquezas. En la Biblia es Satán quien las ofreció.
53. ¿Desea ser muy próspero? despiértese temprano y trabaje duro.
54. Sal con esa chica solamente si te vas a casar con ella.
55. Busque una iglesia lo más cercana a la Biblia.
56. El “llamado emocional” no es evangelismo.
57. El neo-pentecostalismo y sus ramas no son el Evangelio.
58. Los niños tienen pecado.
59. El ser humano tiene libre albedrío esclavizado al pecado.
60. No cobre por predicar.
61. Su pastor no es “el ungido”.
62. Su esposa no es varona, embellézcala.
63. “Nancy Amancio” y “Funky” no es alabanza.
64. No le eche toda la culpa al diablo.
65. Si no sabe la verdad nunca predicará la verdad.
66. El cristianismo no empezó con su iglesia o denominación.
67. Saltar y gritar en un concierto evangélico no es avivamiento.
68. Dios no se agrada de campañas de milagreros.
69. Los “encuentros” no son intimidad con Dios.
70. No lea versículos aislados. No saque “textos fuera de contexto”.
71. Judas no escogió traicionar a Jesús, él ya estaba predestinado.
72. Jesús debe ser la única atracción del pecador.
73. ¿El “encuentro estuvo tremendo”’? sólo si es con la verdad de las Escrituras.
74. No existe “culto de liberación” en la Biblia, ni el de “sanidad y milagros”.
75. El liberalismo teológico es otra religión. 
76. Cristiano progresista es un oxímoron.
77. Mucha televisión deja al cristiano frío.
78. Vaso de agua en la TV, es pura payasada.
79. Su pastor no decreta ni determina nada.
80. Dios no es sólo amor.
81. Los adventistas no son evangélicos.
82. Nunca escuche a alguien que dice: “Dios me mandó que te diga”.
83. La salvación no se pierde.
84. “Caer en el espíritu” es puro éxtasis, emoción y kundalini.
85. El ladrón arrepentido de la cruz entró en el cielo.
86. El “don de lenguas” de la Biblia era idiomas, no balbuceos.
87. Visitar a hermanos de otras iglesias no es pecado. 
88. Dios no sueña.
89. Dios no necesita su autorización para actuar.
90. Sea cristiano también en su casa.
91. Bautistas y presbiterianos son hermanos con diferencias, pero son hermanos. 
92. Ame a su esposa como Cristo amó a la iglesia.
93. No existe eso de: “he aquí te digo”.
94. El ladrón que roba, mata y destruye no es el diablo sino los falsos maestros. 
95. La Gloria sólo a Dios.

Se puede citar unas 300 tesis más, pero por el momento, reflexiones sobre nuestra realidad actual.


    http://textosfueradecontexto.blogspot.com/2017/10/95-tesis-contra-el-evangelicalismo.html?m=1

martes, 2 de mayo de 2017

¿La Biblia no Fue Creada Para Entenderla?



¿La Biblia no Fue Creada para Ser Entendida?

El estudio de la Palabra de Dios es fundamental para la vida cristiana. Sin embargo, en ciertos movimientos carismáticos y neopentecostales, circula una afirmación preocupante: “La Biblia no fue creada para entenderla, sino para obedecerla. Hazlo y verás los resultados”.

Esta declaración, aunque parece piadosa, es en realidad una distorsión peligrosa. Niega la importancia del entendimiento de la Escritura y, en consecuencia, impide un crecimiento espiritual fundamentado en la verdad. A lo largo de la historia de la Iglesia, el conocimiento teológico ha sido un pilar esencial para la fe cristiana.

La Biblia enseña que debemos entenderla

Contrario a la afirmación mencionada, la Biblia enfatiza repetidamente la importancia del entendimiento en la vida del creyente. El salmista expresa su deseo de comprender la Palabra de Dios:

"Hazme entender, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón." (Salmo 119:34, RVR1960)

El pedido del salmista no solo refleja su deseo de obedecer, sino que reconoce que la obediencia nace del entendimiento. Sin comprensión, la obediencia se convierte en un mero ritual sin convicción. Otras traducciones refuerzan esta idea:

"Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón." (Salmo 119:34, NBLA)

La Biblia no es un conjunto de mandatos ciegos; es una revelación que debe ser comprendida para ser vivida en su plenitud.

Dios nos llama a usar la mente

Jesús mismo reafirma la importancia de amar a Dios con todo nuestro ser, incluyendo nuestra mente:

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente." (Mateo 22:37, RVR1960)

El intelecto no está en oposición a la fe; al contrario, es parte esencial de ella. En Lucas 24:45, Jesús abre el entendimiento de sus discípulos para que comprendan las Escrituras. Pablo también exhorta a Timoteo a reflexionar sobre lo que aprende, confiando en que Dios le dará discernimiento:

"Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo." (2 Timoteo 2:7, RVR1960)

Dios no nos llama a una fe ciega, sino a una fe informada, donde el estudio diligente de Su Palabra nos permite conocerle mejor y vivir conforme a Su voluntad.

El peligro del anti-intelectualismo

La idea de que la Biblia no necesita ser entendida sino solo obedecida refleja una actitud anti-intelectual que ha permeado ciertos sectores del cristianismo contemporáneo. Este enfoque tiene consecuencias graves:

  1. Promueve la manipulación: Si los creyentes no son animados a estudiar la Escritura, son más susceptibles a ser engañados por falsos maestros.

  2. Impide el crecimiento espiritual: La madurez cristiana requiere conocimiento. Pablo exhorta a los creyentes a no conformarse a este siglo, sino a ser transformados mediante la renovación de su entendimiento (Romanos 12:2).

  3. Desvaloriza la apologética: La Biblia nos llama a estar preparados para defender nuestra fe (1 Pedro 3:15). Esto requiere conocimiento y comprensión.

El entendimiento conduce a la obediencia

El libro de Proverbios recalca la importancia de la sabiduría y el conocimiento:

"Hijo mío, si recibes mis palabras y atesoras mis mandamientos dentro de ti, prestando atención a la sabiduría e inclinando tu corazón al entendimiento, [...] entonces entenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios." (Proverbios 2:1-5, NBLA)

El temor de Dios y el conocimiento van de la mano. La Escritura no solo debe ser leída superficialmente, sino investigada, meditada y comprendida.

Objeciones comunes y respuestas

Algunos podrían argumentar que el conocimiento intelectual lleva al orgullo. Sin embargo, la Escritura no condena el conocimiento, sino el orgullo que puede derivar de él cuando no está sometido a Dios. Pablo advierte que "el conocimiento envanece, pero el amor edifica" (1 Corintios 8:1). El conocimiento debe ser adquirido con humildad y usado para edificar a otros.

Otros podrían decir que la fe no depende del intelecto, sino del Espíritu Santo. Es cierto que el Espíritu es quien ilumina la verdad, pero esto no exime al creyente de su responsabilidad de estudiar. Pablo elogió a los bereanos porque examinaban las Escrituras diariamente para verificar la verdad de lo que se les enseñaba (Hechos 17:11).

Aplicación para la vida cristiana

El cristiano está llamado a amar a Dios con su mente, lo que implica:

  • Estudio serio de la Escritura: Leer la Biblia en su contexto, con herramientas adecuadas, y buscando guía en el Espíritu Santo.

  • Discernimiento teológico: Evaluar las enseñanzas a la luz de la Biblia para evitar ser llevados "por todo viento de doctrina" (Efesios 4:14).

  • Uso del conocimiento para glorificar a Dios: No para debate estéril, sino para edificar a otros y fortalecer la fe.

Conclusión

La frase "La Biblia no fue hecha para entenderla sino para obedecerla", según Steven Hassan, es una técnica de control mental, él le denominaría: "Interrupción del pensamiento". Un líder de secta coercitiva te dirá algo como "Cuanto más intente comprender lo que les digo, menos capaces serán de comprenderlo ¿me comprenden?".

Negar la importancia del entendimiento de la Escritura es contrario a la enseñanza bíblica. La Palabra de Dios no solo debe ser obedecida, sino también comprendida. Como bien dice Augustus Nicodemus Lopes: "Jesucristo murió para quitar tu pecado, no tu inteligencia". La fe cristiana no es enemiga del conocimiento; al contrario, lo exige para un crecimiento sólido y maduro.

Para profundizar en este tema, se recomienda la lectura de los siguientes libros:

  • Piense, de John Piper.

  • El escándalo de la mente evangélica, de Mark Noll.

  • Amarás a Dios con toda tu mente, de Os Guinness.

  • Ama a Dios con toda tu mente, de J.P. Moreland.

  • Hábitos de la mente, de James Sire.

Que Dios nos conceda corazones y mentes que le busquen con diligencia, sabiendo que el verdadero conocimiento nos lleva a una obediencia gozosa y fundamentada en la verdad.

¡Piensa en esto, cristiano!

martes, 8 de marzo de 2016

¿Predicación Poderosa o Distorsitiva?



Así reza este argumento de muchos pastores quienes aseguran que un mensaje “poderoso” tiene que estar acompañado de “demostraciones de poder”, que para ellos serían: “milagros y prodigios”.

¿De dónde sacan esa conclusión?
Lo hacen sacando de contexto las palabras de Pablo dichas a los corintios en su primera carta:
"y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios." 1 Corintios 2.4-5 (RV 1960)
Básicamente, centran su atención en las palabras “demostraciones del Espíritu y de poder”. Pero un estudio del contexto de este versículo nos da luz al respecto, y nos muestra que esa “demostración de poder del Espíritu” es más que hacer milagros, sanar enfermos y echar fuera demonios. Es la demostración del poder de Dios para regenerar, transformar y hacer de nuevo a hombres simples y pecadores que no tienen la capacidad de discernir espiritualmente las cosas de Dios, a través de la predicación de un -Jesús crucificado, resucitado y exaltado-.

Esta falsa interpretación viene acompañada de una real crítica hacia predicadores tradicionales (llamados así por su origen denominacional histórico) ya que dicen que sus sermones tienen un “exceso de tecnicismo”. En realidad, están en contra de la Predicación Expositiva y de la Predicación Temático-Bíblica, y en lugar de ello improvisan y alegorizan en sus púlpitos con sermones antropocéntricos y comerciales, dando autoridad a la experiencia en lugar de la exposición y autoridad de las Escrituras. Ellos indican que cuando Pablo dice que “su predicación no fue con palabras persuasivas de humana sabiduría” se refiere a que no usó hermenéutica, ni exégesis, ni bosquejos, ni exposición de palabras en el idioma original, etc. aseguran que Pablo era un tipo que gritaba (modulaba su voz) en sus improvisados púlpitos, hablaba lo que el Espíritu le daba en ese momento (es decir no tenía un bosquejo) y que todas sus predicaciones terminaban en ministraciones, con invitaciones al altar, con oración por sanidades y milagros, con expulsiones de demonios, y con profecías. Esto lo dicen para justificar su proceder en los púlpitos modernos, menospreciar el estudio de la teología y la difusión de sana doctrina y para menospreciar a los pastores que, según ellos, son pura letra y nada de poder. Ellos están -en contra- del estudio de la teología, dicen que “la exégesis apaga el púlpito” y que la hermenéutica es filosofía griega (pagana) porque proviene del dios griego Hermes. También aseguran que la palabra de Dios tiene vida y los textos bíblicos tienen vida independientemente de su contexto. Estos son sólo argumentos para favorecer su proceder y para mantener a sus seguidores en la ignorancia y analfabetismo bíblico.

Ignoran que en ese texto Pablo no habla de una predicación con "milagros y señales". La verdad es que Pablo no quiso ser un filósofo humanista más de los que los griegos estaban acostumbrados a escuchar. El poder era "Cristo y la Cruz".

¿Qué significa -demostraciones del Espíritu y de poder-?
Antes de continuar quiero advertir a los lectores, que no estamos haciendo apología del cesacionismo con este artículo. Creemos firmemente que Dios sigue obrando poderosamente y que los dones espirituales seguirán vigentes hasta el día del Señor, hasta que Él venga. No obstante, el continuismo no es argumento para malinterpretar la Biblia a nuestra conveniencia y fines lucrativos.

La palabra griega traducida como “demostración” en este texto es “apodeixis”. Literalmente significa -señalamiento-. Viene a su vez de dos palabras griegas: -apo- y -deikumi-. Se puede traducir también como -exhibición- o -demostración por argumentación-. El apóstol Pablo habla de una prueba, de una exhibición (de poder), por la operación del Espíritu de Dios en él,  afectando a los corazones y vidas de sus oyentes, en contraste a los métodos usados para prueba mediante artes retóricas y de argumentos filosóficos. La retórica era “la técnica de expresarse de una manera adecuada para lograr la persuasión del destinatario”. El apóstol hace un contraste entre la predicación sencilla pero radical del evangelio, frente a la filosofía presentada con palabras bonitas y arregladas de los amantes del saber de su época. No significa que Pablo primero predicaba y luego hacía una demostración del poder de Dios con milagros y prodigios para que la gente crea, concluir en esto es una completa falsedad.

¿Qué nos dice el contexto?
Aquí hay dos escenarios que merecen analizar, uno de ellos es el contexto de los versículos en mención, 1 Corintios 2.4-5; y el otro es el escenario de Hechos 18 que narra cuando Pablo llegó a Corinto por primera vez.

Poniendo atención a la cita de 1 Corintios, vemos que se repite constantemente un contraste entre el -poder de Dios- y la -sabiduría humana-.
1Cuando yo, hermanos, fui a vosotros, no fui proclamándoos el misterio de Dios con palabras altisonantes, o de sabiduría. 2Pues no me propuse saber nada entre vosotros, sino a Jesús el Mesías, y a éste crucificado. 3Y llegué a vosotros con debilidad, y con temor y con mucho temblor; 4y mi palabra y mi predicación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del poder del Espíritu, 5para que vuestra fe no esté en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios.” 1 Corintios 2.1-5 BTX
¿Por qué Pablo resalta el contraste en casi todo el contexto?
Pablo presenta esta argumentación frente a la problemática de los corintios mencionado en los versos de 1 Corintios 1.10-17 en donde se evidencia divisiones partidarias, en donde cada grupo de corintios se identificaba con un líder, como Pedro, Apolos y Pablo y algunos decían yo soy de Cristo. Pablo les va a decir que su principal objetivo ministerial es la predicación y no el bautizar a las personas (no está oponiéndose al bautismo, antes esta argumentación es una base para los que enseñan que el bautismo salva, pues si fuera así; Pablo hubiera escrito argumentos para esto). Esto lo dice porque, los corintios eran aun influenciados por el mundo de su época, en la que los filósofos cautivaban a sus oyentes con su retorica, y era la cúspide o éxito de su tiempo el realizarse como filosofo, de allí que cuando aparecía un nuevo filosofo, la gente procedía a escucharlo y a comprobar si su mensaje era o no cautivador. Grecia es la cuna de los amantes del saber. Pablo no quería ganar adeptos, partidarios o seguidores. Él fue enviado a hacer discípulos de Cristo. Es el mismo riesgo de ahora cuando presentamos un evangelio moderno y acomodado al oyente: se gana seguidores de hombres y no discípulos de Jesús. Pablo les dice:
17porque no me envió el Mesías a bautizar sino a evangelizar, no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz del Mesías. 18Porque la palabra de la cruz ciertamente es necedad para los que se pierden, pero para nosotros los salvos, es poder de Dios.” 1 Corintios 1.17-18 (BTX).
El -poder de Dios-, según Pablo es -la palabra de la cruz-. Note el énfasis que Pablo hace en casi todos los versos desde el 1.17 hasta el 2.16 de 1 Corintios. Dice que la cruz es poder de Dios para salvar a los creyentes, mientras que para los que se pierden es necedad. Destaca que el medio que usa Dios para salvar a los creyentes, a los llamados, es la predicación; mientras que esto es necedad para los que se pierden, pues no la entienden, porque no está acorde con la sabiduría humana la cual los aleja del conocimiento de Dios. Pablo les dice que Jesús el Mesías crucificado es poder de Dios y sabiduría de Dios para los llamados, mientras que para los judíos es tropezadero y para los gentiles es necedad (locura). Luego Pablo intensifica su discurso y hace el contraste mayor diciendo que Dios escogió lo necio del mundo para avergonzar a los sabios. Escogió lo débil del mundo para avergonzar a los fuertes de este mundo. Escogió lo vil y menospreciado del mundo, lo que para el mundo no tiene valor, escogió a -los nadie- para avergonzar a lo que sí tiene valor, humanamente hablando.

Pablo hace énfasis en que su predicación era completamente diferente a la de un filósofo retórico.  Él se presenta como un simple -conocedor- de Jesús el Mesías crucificado, mientras que los filósofos se presentaban con un discurso de -palabras altisonantes-, esto debido a que los filósofos se paraban en las calles y recitaban su conocimiento modulando su voz para cautivar a los oyentes. Pablo predicó con debilidad, con temor, con mucho temblor, con amor por la cruz, presentando un mensaje de salvación por medio de la fe. Los filósofos de su época predicaban su conocimiento con arrogancia, con sentido de supremacía, con orgullo por el amplio conocimiento, con amor por la sabiduría humana (y no a Dios) presentando no un mensaje para la eternidad sino para la realización humana en este mundo, pues en aquella época lograbas el éxito siendo un filosofo, un sabio, un conocedor.

Pablo se presenta dando un discurso sencillo, sin el uso de palabras persuasivas que intentaran cautivar y convencer. Mientras que los filósofos hacían uso de técnicas para persuadir a sus oyentes, deslumbrarlos y convencerlos. Para los filósofos la deificación del conocimiento era la máxima demostración, mientras que para Pablo la demostración del poder del Espíritu de Dios era un poder regenerador, que toma al hombre muerto, que no entiende las cosas espirituales, y lo transforma de un creyente. La predicación de los filósofos generaba hombres iluminados, ilusionados y llenos de conocimiento; mientras que la predicación de la cruz de Jesús el Mesías generaba hombres regenerados.

Pablo no está -ofreciendo un evangelio- a manera de -una oferta más-, como si fuera una novedad, o una nueva alternativa. Tampoco está maquillando el evangelio como una alternativa que sí da resultado. Aquí hay mucho riesgo. Recuerdo haber escuchado a predicadores que usaban estos métodos argumentando lo siguiente: “¿Cómo puedes predicar un evangelio que sana si tu eres un enfermo?”, “¿Cómo puedes predicar un evangelio de -vida abundante- si tu eres un pobre?”. Esto sería como predicarle a Matías todo el tiempo, mostrándoles las heridas en las manos y el costado traspasado para que crean.

Pablo les presentó un mensaje sencillo pero radical. Les dijo que tenían que creer en un Dios que se hizo hombre y murió en la cruz en pago por el pecado, para que por su muerte sustitutoria podamos salvarnos. Pero ese mensaje no podía ser comprendido. Cómo puede un Dios hacer semejante cosa. Además, el mensaje venía acompañado de la verdad que no sólo tenías que creer en un hombre crucificado sino que también tenías que hacerte su siervo, su -doulos-, es decir, tenías que hacerte su esclavo. Creer en un Dios que fue crucificado y hacerte su esclavo. No era el mensaje de éxito y realización humana al que estaban acostumbrados los griegos. Por ello Lucas dice de Pablo, cuando estuvo por primera vez en Corinto, que “todos los sábados discutía en la sinagoga, y persuadía a judíos y a griegos… declarando enfáticamente que Jesús es el Mesías. Y se asentó allí (en Corinto) un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.” (Hechos 18.4,5,11).

Pablo discutía y persuadía a sus oyentes, y declaraba enfáticamente que Jesús era el Mesías. Ese era el mensaje de Pablo. Claro y sencillo. Ahora qué significa que él discutía con judíos y griegos. El termino griego aquí es “dialegomai” que significa “discutir exponiendo pensamientos distintos; ponderándolos, es decir, examinándolos con imparcialidad”. Pablo presentaba el mensaje con un debate contundente ante judíos y griegos. Era argumento contra argumento. Otras versiones van a traducir este término como que Pablo “razonaba” con su audiencia, o los hacía razonar, persuadiéndolos. Ahora para persuadir se usa el termino griego relacionado con “peitho” que significa “persuadir, induciendo un cambio de manera de pensar mediante la influencia de la razón”. Por ello, en Hechos 18.13, los judíos acusaron a Pablo ante Galión, procónsul de Acaya, diciendo, que “persuade a los hombres que den un culto contrario a la ley”, y ante esta acusación, Galión les dijo que “en cuestiones de palabras, de nombres y de vuestra ley” que lo resuelvan entre judíos.

El libro de Hechos narra reiteradas veces que el modo de operar de Pablo era predicar en las sinagogas, discutir o debatir sobre que Jesús era el Mesías (Hechos 17.2-4, 18.4-5,18.19). Por esto debe quedarnos claro que cuando estuvo en Corinto la primera vez, disertó sobre el evangelio como en las otras ciudades. Pablo no se presentaba haciendo una campaña de milagros y sanidades para atraer a la gente y convencerla. La verdad, no creo que este haya sido un método apostólico. Los relatos narran que las señales y prodigios venían acompañando al ministerio apostólico pero nunca fueron el atractivo para que la gente crea.     

Lucas no narra ni señales, ni prodigios, ni milagros que Dios haya hecho por mano de Pablo durante su estancia en Corinto, en la primera visita. Esto no significa que no haya la probabilidad de que sí hizo milagros, pero si el autor inspirado no lo menciona es porque no desea enfatizarlo, o simplemente no hubo. En todo Hechos 18.1-21, último tramo del segundo viaje misionero de Pablo, no se mencionan milagros. En Atenas tampoco hubo milagros, esto lo narra Hechos 17.17-34. En Tesalónica y Berea, durante el segundo viaje tampoco se menciona milagros hechos por Pablo, esto registra Hechos 17.1-16. El último milagro registrado es el de Filipos, que los llevó hasta la cárcel, por expulsar un espíritu ventrílocuo (un medium) de una muchacha que “daba mucho dinero de ganancias a sus amos”, esto lo vemos en Hechos 16.16-40. Así mismo, posterior a la visita a Corinto, en su tercer viaje; se registra nuevamente milagros, señales y prodigios por mano de Pablo, y se encuentra en Hechos 19.11-14 en Éfeso; y también vemos el caso de Eutico en el 20.7-11.

¿En qué concluimos? La demostración del poder del Espíritu ¿Eran milagros, sanidades, expulsiones de demonios, o algo más?
No. Pablo no se refiere a milagros y señales. Noten claramente que él dice que los judíos pedían señales (1.22). Quizá los judíos estaban pidiendo que pablo comprobara su mensaje con alguna señal, ya sea milagro o acontecimiento cósmico o astral. Y Pablo no les dio señales. Hoy hay muchos predicadores ofreciendo un evangelio cuya demanda es la misma: señales. Pero Pablo sabía que Dios no lo mandó a eso. El poder de salvar no está en las señales y prodigios. Eso no hace que la gente crea genuinamente. Recuerden a Simón, el mago, que viendo las señales de Felipe “creyó”, pero el acontecimiento nos demuestra que nunca -creyó en Dios ni se convirtió-, o su conversión fue una total falsedad. A Jesús muchos también lo siguieron y creyeron por los milagros que hacía. Pero Jesús buscaba conversiones genuinas y verdaderas, por ello los confrontaba diciéndoles que lo busquen “no por la comida” sino por la vida eterna.

El mayor milagro es el regenerar al hombre, ese es el poder que Pablo predicaba. Los helenistas ganaban adeptos mediante una predicación retórica. Pablo se presenta a sí mismo como alguien que ha sido transformado por el poder de Dios. El contexto dice que el poder era Jesús crucificado. Ahora la demostración no es para los incrédulos, ellos son los que se pierden; la demostración del poder del Espíritu es para CONFIRMAR  a los creyentes, a los llamados, (1.18); por eso en 1 Corintios 2.5 Pablo dice “para que vuestra fe no esté en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios”. Una vez más el contraste entre el poder de Dios y la sabiduría humana, la cruz para la eternidad contra el éxito terrenal.

Nuestra fe está depositada en el poder de Dios que resucitó a Jesús y nos garantiza que nos resucitará a nosotros también. La cruz representa la muerte sustitutoria de Cristo por su iglesia.

1 Corintios 2.4-5 no es un argumento ni justificación para pararse en el púlpito y presentar un sermón exegéticamente pobre, pero con un espacio para “ministración de sanidades y profecías”. Las “palabras persuasivas de sabiduría” no se refieren a un sermón expositivo, exegéticamente correcto y homiléticamente fluido. No. En lugar de ello, sí se refiere a las técnicas que utilizan los predicadores modernos para -convencer- a su audiencia de que su mensaje es el correcto. Y, las “demostraciones de poder del Espíritu” no son milagros que haga ese predicador, aludiendo que es un hombre genuino y guiado por el Espíritu Santo. El poder de Dios es aquel que puede tomar un muerto espiritual y resucitarlo, haciéndolo nacer para vida nueva.

Que Dios nos guíe a ese poder y digamos, “no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación”.