viernes, 11 de agosto de 2023
martes, 18 de mayo de 2021
Persecución Antes de la Gran Tribulación del Año 70 d.C.
EVIDENCIA INTERNA Y EXTERNA DEL CUMPLIMIENTO DE LAS PALABRAS DE JESÚS
Jesús anunció, en su sermón escatológico, que antes de la destrucción del templo, sus discípulos vivirían persecuciones intensas:
“Os entregarán a tribulación… os perseguirán… seréis llevados ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre.”
(Lucas 21:12; Mateo 24:9)
La pregunta es: ¿Ocurrieron estas cosas antes del año 70 d.C., tal como Jesús aseguró?
La evidencia interna (Nuevo Testamento) y externa (historia romana y judía) responde con un rotundo sí.
I. EVIDENCIA INTERNA: EL NUEVO TESTAMENTO CONFIRMA EL CUMPLIMIENTO
1. Hechos 8:1 — Persecución generalizada en Jerusalén
“Aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén…”
✔ Esto ocurre pocos años después de la ascensión de Jesús.
✔ Se cumple exactamente la secuencia de Lucas 21: primero persecución, luego la caída de Jerusalén.
✔ La persecución comienza en Jerusalén, el epicentro mismo donde Jesús dijo que iniciaría (Mt. 23–24).
2. 1 Tesalonicenses 2:14–16 — Israel está “llenando la medida de sus pecados”
Pablo escribe:
“…colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.”
✔ Pablo interpreta la persecución como señal del juicio inminente sobre Israel, igual que Jesús en Mateo 23:35–36.
✔ Pablo usa el verbo en tiempo aoristo:
la ira “vino”, es decir, ya está en proceso de caer.
✔ Esto encaja perfectamente con el juicio del año 70.
3. Hebreos 10:32–34 — Tribulación intensa antes del 70 d.C.
“Después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos… despojo de vuestros bienes…”
✔ Hebreos fue escrito mientras el templo aún existía (Heb. 8–10), antes del 70.
✔ Los cristianos ya estaban sufriendo:
– confiscación de propiedades
– encarcelamientos
– violencia social y religiosa
Lo que Jesús anunció ya estaba sucediendo.
II. EVIDENCIA EXTERNA: FUENTES HISTÓRICAS CONFIRMAN PERSECUCIÓN ANTES DEL 70 D.C.
Los registros se alinean perfectamente con las palabras de Cristo.
1. Persecuciones bajo las autoridades judías
Las primeras persecuciones no provinieron de Roma sino de los propios judíos, tal como Jesús predijo:
“Os entregarán a las sinagogas…”
(Lucas 21:12)
Josefo documenta repetidamente la violencia de líderes judíos contra sus propios compatriotas.
Hechos refleja esta realidad al mostrar:
-
azotes en sinagogas (Hechos 22:19)
-
apedreamiento de Esteban (Hechos 7)
-
conspiraciones para matar a Pablo (Hechos 9, 23)
-
autoridades judías exigiendo a Roma encarcelar cristianos (Hechos 24)
Esto es consistente con la hostilidad descrita por Pablo en 1 Tesalonicenses 2:15.
2. Persecuciones bajo Nerón (64 d.C.)
Tácito registra la brutalidad del emperador Nerón contra los cristianos:
“Una inmensa multitud fue entregada al suplicio… cubiertos de pieles de bestias, desgarrados por perros, o crucificados, o quemados para iluminar la noche.”
(Tácito, Anales, XV.44)
✔ La persecución neroniana ocurrió antes del 70.
✔ Cumple literalmente lo que Jesús anunció:
“Seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.”
(Mateo 24:9)
Roma globalizó la persecución.
3. Plinio, Suetonio y otros confirman persecuciones tempranas
Aunque sus escritos son posteriores, confirman que los cristianos fueron perseguidos desde el siglo I.
Suetonio, Vida de Claudio:
“Hubo expulsión de judíos por disturbios impulsados por Cresto.”
Probablemente referencia temprana a conflictos con cristianos.
CONCLUSIÓN: JESÚS NO FALLÓ EN SU PROFECÍA
Cuando se combinan:
✔ Las persecuciones internas (Hechos, Tesalonicenses, Hebreos)
✔ Las persecuciones externas (Tácito, Suetonio, Nerón)
✔ Los registros de hostilidad judía (Josefo)
Todo muestra que las palabras de Jesús se cumplieron dentro de aquella generación (Mateo 24:34).
La persecución descrita por Jesús no apunta a un futuro escatológico lejano, sino al período inmediatamente anterior: La caída de Jerusalén y la destrucción del templo en el año 70 d.C.
Este patrón confirma la tesis preterista parcial:
-
La venida en juicio del Hijo del Hombre ocurrió en el año 70.
-
La seguna venida física, corporal y final todavía es futura.
Jesús no profetizó en vano. La historia lo verificó.
¡Piensa en esto cristiano!
lunes, 19 de abril de 2021
¿Cuándo Fue Escrito el Apocalipsis? - PDF
https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2021/04/cuando-fue-escrito-el-apocalipsis.html
jueves, 28 de enero de 2021
¿SI LA GRAN TRIBULACIÓN ES MUNDIAL DE QUÉ SERVIRÍA "HUIR A LOS MONTES"?
Un análisis exegético, histórico y apologético de Mateo 24:15–18
“Íbamos de Yungay a Caraz cuando comenzó el terremoto, cerca del cementerio. Al detenernos, escuchamos un ruido profundo que venía del Huascarán y vimos una enorme nube de polvo: el nevado se estaba viniendo abajo. Eran alrededor de las 3:24 de la tarde. Comprendimos que el único lugar relativamente seguro era el cementerio, ubicado sobre una colina, y corrimos hacia allí... Desde lo alto alcancé a mirar Yungay justo cuando una gigantesca ola de lodo, de decenas de metros de altura, se abalanzaba sobre la ciudad. Parte del alud pasó a pocos metros de nosotros y el cielo se oscureció por el polvo. Cuando todo terminó y miramos atrás, Yungay había desaparecido por completo, junto con miles de sus habitantes.”
Sin embargo, una lectura atenta del texto bíblico —especialmente de las instrucciones prácticas que Jesús da a sus discípulos— plantea una dificultad significativa para esta interpretación. En particular, el mandato de “huir a los montes” suscita una pregunta hermenéutica fundamental:
Si la gran tribulación fuera mundial, ¿qué sentido tendría huir a un lugar específico?
Este artículo sostiene, desde una perspectiva preterista parcial, que la lógica interna del texto exige entender la gran tribulación como un evento histórico, localizado y pactual, cumplido en el siglo I con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.
1. El mandato de huir y su presuposición geográfica
Mateo 24:15–18 declara:
“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.”
Este texto contiene indicaciones geográficas precisas:
-
Judea
-
Montes
-
Azoteas
-
Campos
-
Casas
Estas referencias carecen de sentido si se presupone una tribulación de alcance planetario. No se huye de un juicio global desplazándose unos kilómetros, sino únicamente de una calamidad localizada.
La orden de Jesús presupone:
-
Un peligro concreto y delimitado.
-
Una zona de riesgo identificable.
-
Una posibilidad real de escape físico.
Esto es incompatible con la idea de una tribulación mundial simultánea.
2. Lucas como clave interpretativa: Jerusalén rodeada de ejércitos
El principio hermenéutico clásico Scriptura Scripturam interpretatur exige permitir que los pasajes paralelos se expliquen mutuamente. En este sentido, Lucas 21:20–22 resulta decisivo:
“Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse… porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.”
Lucas elimina toda ambigüedad:
-
La “abominación desoladora” equivale a Jerusalén sitiada por ejércitos.
-
El evento es histórico, no simbólico.
-
El juicio está dirigido contra “este pueblo” (Israel del siglo I).
Así, Mateo, Marcos y Lucas describen el mismo acontecimiento, desde perspectivas complementarias.
3. La lógica de la huida: analogía histórica y principio universal
En situaciones históricas de destrucción localizada, la huida hacia zonas elevadas ha sido un medio racional de preservación de la vida. Catástrofes como asedios militares, aludes, inundaciones o invasiones permiten supervivencia cuando existe distancia geográfica respecto del epicentro del desastre.
Jesús no está describiendo un colapso cósmico, sino una conflagración histórica que permitiría obediencia práctica a su advertencia. El mandato de huir no es simbólico ni espiritualizado: es literal, urgente y concreto.
4. Testimonio histórico: la huida a Pella
La evidencia histórica confirma que los cristianos del siglo I entendieron las palabras de Jesús de forma literal y actuaron en consecuencia. Eusebio de Cesarea (siglo IV), considerado el principal historiador de la Iglesia primitiva, escribe:
“El pueblo de la iglesia de Jerusalén recibió el mandato de abandonar la ciudad antes de la guerra y habitar en Pella, en Perea, por una revelación transmitida a los dirigentes. Así, los creyentes emigraron de Jerusalén, y la justicia de Dios vino sobre los judíos…”
(Historia Eclesiástica, III.5.3)
Este testimonio es crucial:
-
Confirma una interpretación preterista temprana.
-
Muestra que la Iglesia primitiva no esperaba una tribulación mundial futura.
-
Demuestra que la profecía de Jesús fue obedecida y cumplida.
5. Implicaciones hermenéuticas y teológicas
Si la gran tribulación:
-
Permitió huida geográfica,
-
Afectó específicamente a Judea y Jerusalén,
-
Fue anunciada como juicio contra “esta generación” (Mt 24:34),
-
Y fue reconocida como cumplida por historiadores cristianos tempranos,
entonces resulta metodológicamente insostenible proyectarla a un futuro global indefinido sin violentar el texto.
La interpretación futurista:
-
Desconecta el discurso de su contexto histórico inmediato.
-
Ignora las instrucciones prácticas de Jesús.
-
Introduce supuestos ajenos al texto bíblico.
Conclusión pastoral y apologética
La pregunta inicial permanece con toda su fuerza:
Si la gran tribulación fuera mundial, ¿de qué serviría huir a los montes?
La respuesta es clara: no serviría de nada.
Precisamente porque sí servía —y sirvió—, debemos concluir que Jesús hablaba de un juicio histórico localizado, no de una catástrofe global futura.
Esto no minimiza la seriedad del pasaje, ni niega la Segunda Venida futura de Cristo en gloria. Al contrario, honra la fidelidad profética de Jesús, quien anunció un juicio concreto que se cumplió exactamente como lo dijo.
Además, esta lectura fortalece la confianza del creyente:
-
Cristo gobierna la historia.
-
Sus palabras no fallan.
-
Sus advertencias no son vagas ni simbólicas sin anclaje real.
La gran tribulación fue real, fue terrible y fue definitiva para el orden del Antiguo Pacto. Pero también fue la confirmación histórica de que Jesús es el verdadero Profeta, Señor y Juez de su pueblo.
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mateo 24:35)
jueves, 2 de abril de 2020
El Respaldo de los Sinópticos
"Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?"
"Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?"
"Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida. Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder?
"¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta." (Mateo 23.37-38)
"Mira qué templo Señor, qué piedras preciosas, mira qué edificios"
"Ved estos edificios, no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada"
"...y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo"
"Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte"
"...cuándo serán estas cosas"
Mateo: "... qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo"
Marcos: "qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse"
Lucas: "qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder".
"Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre."
"...he aquí con las nubes del cielo VENÍA uno como un hijo de hombre, que VINO hasta el Anciano de días..."
"...he aquí, con las nubes del cielo VENÍA uno como un Hijo de Hombre, que SE DIRIGIÓ al Anciano de Días..."
ἐθεώρουν ἐν ὁράματι τῆς νυκτὸς καὶ ἰδοὺ μετὰ τῶν νεφελῶν τοῦ οὐρανοῦ ὡς υἱὸς ἀνθρώπου ἐρχόμενος ἦν καὶ ἕως τοῦ παλαιοῦ τῶν ἡμερῶν ἔφθασεν καὶ ἐνώπιον αὐτοῦ προσηνέχθη (Septuaginta)
"Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido."
"Porque el Hijo del Hombre vendrá... De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino."
martes, 21 de enero de 2020
Una Tribulación Cuál no la ha Habido ni la Habrá
“Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.” Mateo 24:21
“Porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá.” Marcos 13:19
“ Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá.” Éxodo 11:6
“Y haré en ti lo que nunca hice, ni jamás haré cosa semejante, a causa de todas tus abominaciones.” Ezequiel 5:9
“Y él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén.” Daniel 9:12
“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.” Daniel 12:1
“Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones.” Joel 2:2
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https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2020/01/una-tribulacion-cual-no-la-ha-habido-ni.html
Publicado inicialmente en: https://www.facebook.com/notes/escatolog%C3%ADa-reformada/una-tribulaci%C3%B3n-cu%C3%A1l-no-la-ha-habido-ni-la-habr%C3%A1/2297471200393916/
sábado, 9 de marzo de 2019
¿Debemos Orar por la Paz de Jerusalén?
- el lugar del templo,
- el centro del culto verdadero,
- el sitio donde reposaba la gloria de Yahvé,
- la sede del trono davídico.
- Dios ha puesto su nombre,
- Cristo reina como Hijo de David en su trono celestial,
- el Espíritu Santo mora permanentemente,
- se proclama la justicia del evangelio.
- el nacionalismo teológico que absolutiza una geografía, y
- el olvido del papel histórico de Israel en la redención.
domingo, 3 de junio de 2018
“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”
Mateo 24:13 en su contexto histórico, exegético y pastoral
“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”
— Mateo 24:13Este versículo ha sido durante siglos uno de los textos más debatidos en torno a la doctrina de la salvación. Muchos lo han interpretado como una advertencia condicional: que la salvación eterna depende de la perseverancia humana. Otros lo leen como un llamado general a la fidelidad cristiana frente a pruebas cotidianas. Sin embargo, una lectura cuidadosa del texto, atendiendo a su contexto histórico, literario y redentivo, muestra que Jesús está hablando de algo más específico y limitado: la preservación de la vida de sus discípulos en medio del juicio histórico que culminó en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.
1. El contexto del Sermón Escatológico
Mateo 24 forma parte del llamado Sermón del Monte de los Olivos, donde Jesús responde a dos preguntas concretas de sus discípulos:
¿Cuándo será destruido el templo?
¿Cuál será la señal del fin de esta era? (Mt 24:1–3)
La “era” en cuestión no es el fin del mundo, sino el fin del orden pactual mosaico, centrado en el templo, los sacrificios y la Jerusalén terrenal. Jesús anuncia una serie de eventos que precederían a ese juicio: falsos cristos, guerras, hambres, pestes, terremotos, persecución contra los creyentes y una creciente apostasía. Todo esto ocurre antes de la destrucción del templo, y Jesús lo compara con los “dolores de parto”, es decir, señales previas a un alumbramiento histórico.
2. “Perseverar”: el sentido de ὑπομένω (hypoménō)
El verbo traducido como “perseverar” es ὑπομείνας (hypomeínas), que significa soportar, resistir bajo presión, mantenerse firme en medio del sufrimiento. No describe una obra meritoria que produce salvación, sino una resistencia fiel ante circunstancias extremas.
Santiago utiliza el mismo término para describir la experiencia de Job:
“Habéis oído de la paciencia [perseverancia] de Job” (Stg 5:11).
Aquí la perseverancia no es la causa de la bendición, sino la expresión de una fe que resiste en medio del dolor.
3. “Será salvo”: el uso de σῴζω (sōzō)
El término “será salvo” (σωθήσεται, sōthēsetai) no se limita en los Evangelios a la salvación eterna. Con frecuencia significa ser librado del peligro, rescatar la vida o preservar de la muerte física. Por ejemplo:
“¡Señor, sálvanos, que perecemos!” (Mt 8:25).
“Padre, sálvame de esta hora” (Jn 12:27).
En ambos casos, el sentido es claramente preservación de la vida, no justificación eterna. De igual modo, en Mateo 24:13 Jesús está advirtiendo a sus discípulos que enfrentarían un tiempo real de muerte, persecución y caos, y que quienes soportaran fielmente y obedecieran sus instrucciones —especialmente la huida— preservarían su vida.
4. El paralelo decisivo: Mateo 10:21–23
El mismo Evangelio de Mateo ofrece un paralelo explícito:
“El que persevere hasta el fin, éste será salvo… Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra” (Mt 10:22–23).
Aquí el contexto es inequívoco: persecución local, traición familiar, peligro de muerte y escape físico. Jesús añade que los discípulos no terminarían de recorrer las ciudades de Israel antes de que viniera el Hijo del Hombre, una referencia clara a su venida en juicio contra Jerusalén, no a su segunda venida final.
Kenneth L. Gentry comenta:
“Cristo está instruyendo a sus discípulos acerca de los horrores que vendrían sobre esa generación; su llamado a perseverar apunta a la preservación durante la conflagración judía del siglo I.”
(Before Jerusalem Fell, p. 212)5. Historia y cumplimiento
La historia confirma esta lectura. Eusebio de Cesarea registra que los cristianos de Jerusalén, obedeciendo las advertencias de Jesús, huyeron a Pella antes del asedio romano. Aquellos que perseveraron en la fe y atendieron la palabra de Cristo salvaron su vida, mientras la ciudad fue destruida.
R. C. Sproul afirma:
“Este texto no trata primariamente de la salvación eterna, sino de la supervivencia de los creyentes durante el juicio histórico que cayó sobre Jerusalén.”
(The Last Days According to Jesus, p. 132)6. Perseverancia y salvación: armonía reformada
Esto no contradice la doctrina reformada de la perseverancia de los santos. Al contrario, la confirma. La perseverancia no es la causa de la salvación, sino su fruto inevitable. Juan Calvino lo expresa con claridad:
“No es la perseverancia la que produce la salvación, sino que aquellos a quienes Dios ha elegido perseveran porque Él los sostiene.”
(Institución, III.24.6)Así, Mateo 24:13 no enseña salvación por obras ni inseguridad eterna, sino que describe una preservación histórica que, a su vez, ilustra un principio espiritual permanente: Dios guarda a los suyos en medio de la tribulación.
Conclusión pastoral
Mateo 24:13, leído en su contexto histórico, proclama la fidelidad de Cristo como profeta y la fidelidad de Dios como preservador de su pueblo. En el siglo I, esa perseverancia significó literalmente vivir o morir durante el juicio sobre Jerusalén. Hoy, aunque no enfrentamos ese mismo evento histórico, el principio permanece: la fe genuina resiste, no porque el creyente sea fuerte, sino porque Dios es fiel.
La perseverancia cristiana no es una carga que amenaza nuestra salvación, sino una evidencia de la gracia que nos sostiene. Como escribió Calvino:
“No somos nosotros quienes nos mantenemos en pie por nuestro propio esfuerzo, sino que somos sostenidos por la mano invisible de Dios.”
Este texto no nos llama a vivir con temor, sino con confianza. El mismo Cristo que advirtió a sus discípulos sobre la tribulación fue quien prometió estar con ellos “todos los días”. La gracia que preservó a la iglesia del siglo I es la misma que preserva hoy a su pueblo hasta el fin.
martes, 22 de mayo de 2018
La Venida del Reino Según Mateo 16.28
Un análisis exegético desde el preterismo parcial reformado
Texto base
“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”
(Mateo 16:28, RV60)El problema exegético de Mateo 16:28
Mateo 16:28 constituye uno de los textos más discutidos en la escatología neotestamentaria debido a su clara referencia temporal. Jesús afirma que algunos de sus oyentes contemporáneos vivirían lo suficiente como para presenciar un evento descrito como “el Hijo del Hombre viniendo en su reino”. La dificultad interpretativa radica en determinar qué tipo de “venida” se describe y cuándo debía ocurrir.
La correcta interpretación de este pasaje es crucial no solo para la escatología, sino también para la cristología, la veracidad de Cristo y la doctrina del reino de Dios.
Principales interpretaciones históricas
2.1. La interpretación liberal: error profético de Jesús
Algunos enfoques críticos sostienen que Jesús erró al anunciar un evento inminente que nunca ocurrió. Autores como Albert Schweitzer y Bertrand Russell afirmaron que Jesús esperaba una parusía inmediata que no se materializó.
Esta lectura, sin embargo, es incompatible con:
La doctrina bíblica de la divinidad de Cristo (Jn 1:1; Tit 2:13),
La inspiración e inerrancia de las Escrituras,
Y la confesión histórica de la Iglesia.
Como señala R.C. Sproul:
“Si Jesús se equivocó aquí, entonces no es digno de confianza en ninguna parte.”
(Sproul, The Last Days According to Jesus, Baker, 1998, p. 30)2.2. El preterismo total: la Segunda Venida ocurrió en el año 70 d.C.
El preterismo total afirma que la Segunda Venida final, la resurrección general y el juicio final ocurrieron en el año 70 d.C. Esta posición contradice de manera directa:
El Credo Apostólico,
El Credo Niceno-Constantinopolitano,
La Confesión de Fe de Westminster (cap. XXXII–XXXIII).
Kenneth L. Gentry es enfático al respecto:
“El preterismo ortodoxo debe ser cuidadosamente distinguido del preterismo total, el cual representa una desviación herética del cristianismo histórico.”
(Gentry, He Shall Have Dominion, ICE, 2009, p. 40)Por tanto, esta interpretación debe descartarse por razones confesionales y bíblicas.
2.3. La interpretación futurista: la Transfiguración
Una interpretación común en el evangelicalismo sostiene que Mateo 16:28 se cumplió en la Transfiguración (Mt 17:1–8), evento presenciado solo por Pedro, Jacobo y Juan.
Aunque esta lectura intenta preservar la inmediatez temporal del texto, presenta serias dificultades:
El texto no dice que “algunos verán su gloria”, sino que verán al Hijo del Hombre viniendo en su reino.
La Transfiguración ocurre seis días después, lo cual vuelve innecesaria la referencia a la muerte de los oyentes.
El lenguaje de venida presupone una ida previa, es decir, una exaltación seguida de una manifestación posterior.
Greg L. Bahnsen observa:
“Reducir Mateo 16:28 a la Transfiguración trivializa el lenguaje profético del texto y elimina su fuerza escatológica.”
(Bahnsen, Victory in Jesus, Covenant Media, 1999, p. 109)La interpretación preterista parcial: la venida del reino en juicio (70 d.C.)
3.1. El testimonio de los paralelos sinópticos
Los textos paralelos aclaran el sentido de Mateo 16:28:
Marcos 9:1:
“hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.”
Lucas 9:27:
“hasta que vean el reino de Dios.”
Ambos omiten la referencia explícita a la “venida del Hijo del Hombre” y enfatizan la manifestación del reino, no una aparición corporal.
Kenneth L. Gentry explica:
“Mateo emplea un lenguaje más judío y simbólico, mientras que Marcos y Lucas traducen esa expectativa en términos más claros para audiencias gentiles.”
(Gentry, Before Jerusalem Fell, ICE, 1998, p. 134)3.2. La venida del Hijo del Hombre como lenguaje de juicio
El lenguaje de “venir en las nubes” proviene de Daniel 7:13–14, donde el Hijo del Hombre viene al Anciano de Días, no a la tierra. En el Antiguo Testamento, este tipo de lenguaje describe teofanías judiciales, no desplazamientos físicos (Is 19:1; Sal 18:9–12).
R.C. Sproul afirma:
“La venida del Hijo del Hombre en los Evangelios no siempre se refiere a la Segunda Venida final; a menudo describe su vindicación real mediante juicio histórico.”
(Sproul, The Last Days According to Jesus, p. 99)3.3. El factor tiempo y el cumplimiento histórico
La referencia a que “algunos no gustarán la muerte” establece un límite temporal claro. Entre la declaración de Jesús (c. 30 d.C.) y la destrucción de Jerusalén (70 d.C.) transcurre aproximadamente una generación bíblica.
Durante ese período:
Muchos apóstoles y testigos murieron,
Otros vivieron para presenciar el juicio sobre Jerusalén.
Gary DeMar señala:
“Jesús fue explícito en ubicar estos eventos dentro de la vida de su generación; ignorar esto es abandonar la exégesis por la especulación.”
(DeMar, Last Days Madness, American Vision, 1999, p. 78)Conclusión
La interpretación preterista parcial de Mateo 16:28 ofrece la explicación más coherente, bíblica y confesionalmente fiel:
Jesús no erró ni se contradijo.
La Segunda Venida final permanece futura, visible y gloriosa.
La venida del Hijo del Hombre en su reino se refiere a la manifestación histórica de su autoridad mesiánica mediante el juicio sobre Jerusalén en el año 70 d.C.
Este evento confirmó:
El fin definitivo de la era mosaica,
La entronización del Cristo resucitado,
Y la transición plena hacia el reino del Nuevo Pacto.
Como concluye Sproul:
“El juicio del año 70 no fue el fin del mundo, sino el fin de un mundo.”
(Sproul, ibíd., p. 141)Esta lectura preserva la veracidad de Cristo, honra la estructura temporal del texto y mantiene la esperanza cristiana en la venida final gloriosa del Señor Jesucristo.
Para el año 70’ de nuestra era ya habían muerto Esteban en el año 36 A.D. (Hechos 8.1-3), Jacobo el Mayor en el año 42 A.D. (Hechos 12 -asesinado en Jerusalén), Felipe en el año 54 A.D. (Heliópolis-Frigia); Mateo, en el año 60 A.D. (en Nabada-Etiopía); Andrés en el año 60 A.D. (en Petra-Grecia); Jacobo el Menor, en el año 62 A.D. (en Jerusalén); Pedro y Pablo entre el 67 y 68 A.D. (en Roma); Marcos Evangelista, en el año 68 A.D. (en Alejandría).
“Ahora bien, los judíos, después de la ascensión de nuestro salvador, culminaron su crimen contra Él con la concepción de innumerables maquinaciones contra sus apóstoles. El primero fue Esteban, al cual aniquilaron con piedras; luego, Jacobo, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, que fue decapitado; y finalmente Jacobo, el que fue escogido en primer lugar para el trono episcopal de Jerusalén, después de la Ascensión de nuestro Salvador, y que murió del modo mencionado (fue lanzado del pináculo del templo y apedreado mientras agonizaba).”
jueves, 3 de mayo de 2018
Señales Antes del Fin: "Guerras y Rumores de Guerras"
Guerras y Rumores de Guerras
Jesucristo advirtió a sus discípulos que ellos "oirían
de guerras y rumores de guerras" (Mt. 24:6), y que debían considerar estas
señales como "el principio de dolores". Aunque estos conflictos no
serían en sí "el fin", sí eran señales claras de que se acercaba ese
fin anunciado: la destrucción del Templo y de la ciudad de Jerusalén (Mt.
24:1-3).
¿Qué sabían los discípulos sobre las guerras?
Muy poco. La generación de los discípulos de Jesús solo
conocía de guerras por medio de la historia. El mundo conocido —"la tierra
habitada" o oikoumenē, término común para referirse al Imperio
Romano— gozaba de una paz generalizada tanto dentro como fuera de sus
fronteras. El primer emperador romano, César Augusto, cerró las puertas del
Templo de Jano en el año 24 a.C., las cuales solo se abrían en tiempos de
guerra. Se acepta como inicio oficial de la llamada Pax Romana (1) el año 29
a.C., cuando Augusto proclamó el fin de las guerras civiles. Esta paz se
extendió hasta la muerte del emperador Marco Aurelio en el año 180 d.C.
Cuando Jesús, en torno al año 30–33 d.C., pronunció su
advertencia sobre guerras y señales del fin, toda su generación había nacido y
crecido en tiempos de paz. Sus oyentes vivían bajo la estabilidad del Imperio
Romano. Esta realidad hace más significativa la advertencia sobre “rumores de
guerras”, ya que para aquella generación significaba una ruptura inusual de la
paz.
La señal para escapar: el fin se acercaba
Jesús no solo predijo la aparición de rumores de guerra,
sino que instruyó a sus discípulos a estar preparados para huir cuando vieran
la “abominación desoladora” (Mt. 24:15–16). Por ello dijo: "los que estén
en Judea huyan a los montes". El llamado a orar para que la huida no fuese
en invierno ni en día de reposo (v. 20) subraya la inminencia del peligro y la
necesidad de actuar con rapidez.
Esta profecía se cumplió cuando estalló la revuelta judía en
el año 66 d.C., dando inicio a la guerra contra Roma que culminó con la
destrucción de Jerusalén y su Templo en el año 70 d.C. Según Eusebio de
Cesarea, los cristianos de Jerusalén, obedeciendo una revelación divina,
huyeron a la ciudad de Pella en la región de Perea. Eusebio escribe:
“El pueblo de la Iglesia de Jerusalén recibió el mandato de cambiar de ciudad antes de la guerra y de vivir en otra ciudad de Perea (la que llaman Pella), por un oráculo transmitido por revelación a los notables de aquel lugar... La justicia de Dios vino sobre los judíos por el ultraje al que sometieron a Cristo y a sus apóstoles.” (Historia Eclesiástica, III.5.3)
El fin de la paz: el año de los cuatro emperadores
La Pax Romana comenzó a fracturarse no solo por la
revuelta judía sino también por una cadena de conflictos internos en el
Imperio. Tras el suicidio de Nerón en el año 68, Roma entró en un período de
guerras civiles. El historiador Tácito describió este tiempo como un tiempo de
desastres, violencia interna, incendios y caos político, afirmando que nunca
hubo mayor evidencia de que los dioses habían abandonado a Roma:
"Un período de desastres, horrible por sus guerras, inundado por guerras civiles... Cuatro emperadores perecieron a espada... el mar estaba lleno de exiliados y sus costas contaminadas de sangre." (Historias, I, resumen).
Este caos interno coincidía con la desintegración de la paz
que había caracterizado la vida de los primeros oyentes de Cristo. Tal como
señala Kenneth L. Gentry:
"Las señales de Mateo 24 no fueron diseñadas para describir acontecimientos generales de la historia de la Iglesia, sino señales específicas dadas a esa generación. [...] El contexto, el auditorio, y la historia misma, apuntan a la destrucción de Jerusalén como su cumplimiento" (The Great Tribulation: Past or Future?, 1999).
Milton S. Terry, otro exponente del preterismo parcial,
afirmó:
"El lenguaje apocalíptico usado por Jesús en los Evangelios debe interpretarse en armonía con los usos proféticos del Antiguo Testamento, y no como descripciones literales del fin del mundo" (Biblical Hermeneutics, 1890).
Evidencia interna: Jerusalén gozaba de paz
El libro de Hechos aporta una evidencia textual del contexto
pacífico previo a la guerra. En Hechos 24:2–3, Tértulo, abogado del Sanedrín,
presenta su acusación contra Pablo ante el procurador Félix y comienza
diciendo:
"Gracias a ti gozamos de mucha paz, y por tu previsión se han hecho notables mejoras en esta nación. Siempre y en todo lugar lo aceptamos con toda gratitud, oh excelentísimo Félix."
Este evento tuvo lugar alrededor del año 58–60 d.C., pocos
años antes del inicio de las guerras anunciadas por Jesús.
Conclusión
Jesús fue claro: "no pasará esta generación hasta que
todo esto acontezca" (Mt. 24:34). Las "guerras y rumores de
guerras" no fueron eventos lejanos (2025 d.C.) ni simbólicos, sino
acontecimientos concretos que esa generación (la generación de Jesucristo) vio
con sus propios ojos. El cumplimiento preciso de las palabras de Cristo
demuestra su autoridad profética, la fidelidad de Dios a sus decretos, y el
poder de una exégesis contextual frente a lecturas sensacionalistas y
futuristas del texto bíblico.
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Nota extra: que fácil es identificar aquí en este pasaje de Hechos a la «novia infiel» agradeciendo a la «bestia» por esa «paz y seguridad» que le ofrecía.
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