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lunes, 28 de enero de 2019

El Fin de los Réprobos es el Infierno



¿Quiénes son los "réprobos" de los que habla el autor de Hebreos?

El pasaje de Hebreos 6.7-8 dice algo que parece indicar que "hay creyentes que pueden perder su salvación". Qué dice F.F. Bruce, aquí la cita bíblica y a continuación el comentario de Bruce:
"Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada." -Hebreos 6.7-8

Bruce comenta: 
"Tales personas (los réprobos) son comparadas con una tierra que, a pesar de todos los cuidados prodigados a su cultivo, se niega a producir una buena cosecha. La figura aquí tiene, en mucho, el mismo efecto que el canto de la viña de Isaías (Is 51.1ss). Aquella viña recibió toda la atención que una planta pueda recibir, pero cuando llegó el tiempo para que produjera uvas, no produjo sino uvas silvestres. Claramente era una tierra malvada que nunca respondería al cultivo; por lo tanto, simplemente se debía dejar que permaneciera sin atención y quedara abandonada. Así también nuestro autor compara a aquellos cristianos que perseveran en la fe a la tierra fértil que produce fruto, mientras que aquellos en cuyas vidas no aparecen los frutos de justicia son comparados con una tierra que nunca producirá mas que espinos y abrojos, cuyo fin es ser quemada, 'porque nuestro Dios es fuego consumidor'." (1)
Esta interpretación debería producir en nosotros una profunda reflexión respecto a nuestra vida como cristianos. Somos salvos, no por una "profesión de fe", no por "haber sido bautizados de niños", no por haber tenido una experiencia extática o un trance con lenguas o caídas del espíritu; somos salvos de principio a fin por la obra de Cristo, "obra que una vez iniciada, la terminará por su fidelidad". 

Pareciera que el autor de la carta advierte de apóstatas entre los cristianos. Pero ¿puede un cristiano verdadero terminar su carrera apostatando? Creemos que no. Miren el versículo 9:
"Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así."
Por encima de la advertencia, el autor de la carta da por sentado que entre sus destinatarios no hay apostatas. El autor se incluye cuando dice "estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación..." y esto marcando una diferencia entre "los réprobos" y "vosotros".

Los "réprobos" son una tierra que por más que se cultive en ella nunca dará fruto.

Los "verdaderos creyentes" siempre dan fruto. Note el verso 10, de cómo el autor mismo tiene testimonio de la "obra y el trabajo de amor" que han mostrado al Nombre de Dios, obra que abunda en "servicio a los santos":
"Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún" (v.10)
Pero, el autor de los Hebreos no deja de advertir una y otra vez: "perseverancia":
"Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas." (vs 11-12) 
¿Nota que el autor va desde la seguridad de la salvación y lo conjuga con la advertencia? ¿Por qué se hace esto? ¿Si ya son salvos, porqué las advertencias?

La misma comunidad que atestigua la vida de un creyente desde su aparición en la Iglesia hasta el fin, es la que hoy tenemos. Es decir, la Iglesia Visible, está conformada por individuos regenerados y no regenerados. En la Iglesia vemos hermanos que día tras día caminan junto a los otros. Nadie puede saber quién realmente es un salvo nacido de nuevo, salvo por su "perseverancia" manifestada en "los frutos" a lo largo de su vida como cristiano.

Es la misma advertencia que nos hacemos hoy en día. Nadie se salva por "una oración del pecador", tampoco por "recibir el bautismo". No existe tal cosa de que "si hablaste en lenguas ya eres salvo". No es como pensábamos anteriormente que "Judas era salvo porque hizo milagros", sea que usted es un hombre de oración, de ayunos y de vigilias, eso no garantiza que haya nacido de nuevo. Debemos "perseverar hasta el final", o como dice el autor de Hebreos, "cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza".
"Las obras no salvan, pero bien pueden ser la evidencia de que ya somos salvos."
Pero esas obras deben permanecer en el creyente todo el tiempo. 

Es cierto que la mayoría de evangélicos están muy convencidos que "las obras no salvan", entonces; luego de hacer una "profesión de fe" y aprenderse las lecciones básicas de su curso de discipulado, se encierra en sus cuatro paredes a esperar el Día de la Redención. 

Por lo mismo, cuando se lee comentarios de teólogos que dan énfasis a "las obras para salvación", como la hace Santiago, solemos espantarnos. Seamos honestos, cuando los evangélicos apelamos a "sola fe", automáticamente nos divorciamos de las obras. Bien, si hubiéramos vivido en la comunidad destino de la Carta a los Hebreos, hubiésemos sido fuertemente amonestados, así como Santiago amonesta a la Iglesia en general al decir "muéstrame tus obras". Pero la fe que salva produce obras, una fe muerta no produce obras, y mucho menos no salva.

La única manera de demostrar que ya somos salvos son nuestras buenas obras, el fruto de justicia y amor, el servicio y la perseverancia en la doctrina apostólica; pero ¿tenemos necesidad de demostrar que ya somos salvos? ¿ante quién? ¿ante Dios, acaso Dios no lo sabe todo? ¿ante la comunidad cristiana? ¿ante nosotros mismos?

Sí, es necesario demostrar que somos genuinos hijos de Dios, a la comunidad y a nosotros mismos. ¿Para qué? La respuesta también lo da el autor de los Hebreos:
"...para plena certeza de la esperanza."
¿La salvación se pierde según Hebreos en el contexto del capítulo 6?
De ninguna manera. "Los réprobos" son cultivados una y otra vez y nunca dan fruto. Usted puede hacer que "un réprobo" haga una oración aceptando a Cristo, lo puede bautizar, lo puede hacer que ore, que salte, que grite que es cristiano, y todos los acomodamientos del marketing evangelical moderno, pero nada de eso, así como el cultivo de una tierra estéril nunca hará que produzca uvas; así los "réprobos" nunca darán frutos de justicia pues no han nacido de nuevo.

Usted debe estar pensando que esos réprobos "fueron iluminados", y que también "gustaron el don celestial", y por si fuera poco "fueron hechos partícipes del Espíritu Santo"; y además "gustaron de la buena palabra de Dios, y los poderes del siglo venidero"; y todos estos privilegios parecen ser cosas que experimentaron y atestiguaron los creyentes verdaderos, pero vemos que es una descripción similar a la de los israelitas que anduvieron en el desierto mirando los milagros de Dios: las diez plagas sobre Egipto, el mar rojo que se abrió para que ellos pasen, una nube de día y una antorcha de fuego por la noche, maná y agua en el desierto; codornices, etc.; pero ninguno de ellos, de los que igual murmuraron contra Dios, heredó la tierra prometida. Porque eran "réprobos".

Así muchos réprobos, ingresarán al infierno habiendo sido testigos de las maravillosas manifestaciones de Dios en este presente siglo. Y muchos de ellos las habrían visto dentro de la Iglesia Visible de Dios.

¿Quienes son los réprobos?
Como dice Bruce: "aquellos frutos, consecuencias naturales de la salvación, llevaban testimonio de que la gente en quienes aparecían eran herederos genuinos de la salvación."(2) Los réprobos son aquellos miembros de la Iglesia Visible que no han nacido de nuevo, no son regenerados, y tarde o temprano apostatarán de la Fe, no tienen frutos, no hacen buenas obras... "pero nosotros estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación".

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(1)(2) F.F. Bruce, 2002, "La Epístola a los Hebreos", Libros Desafío. Pág. 126-127

miércoles, 7 de febrero de 2018

VIDA ETERNA ¿PERMANENTE?



1 Juan 3:15 (RV60)
“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”
Yo ya escuché a muchos decir que si pecan deliberadamente “no tienen vida eterna permanente en Dios” y en cualquier momento perderán su salvación.

Esto sucede por las lecturas aisladas que hacemos de textos bíblicos al que le damos un hilo en un tema en particular. También porque desconocemos el idioma original, el griego, y cómo está escrito en su idioma original. A esto hay que agregar que somos muy perezosos para analizar los textos en su contexto.

Pero quizá la mayor dificultad la tenemos cuando sólo leemos una versión de la Biblia y no nos ayudamos con otras versiones.
En el texto que se suele citar, partiendo de la traducción de la Reina-Valera 1960, hay una lectura que el lector debe poner atención:
“…ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”
Muchos creen que el pronombre personal “él” se refiere a Jesucristo, o a Dios. Entonces, su lectura sencilla los hace interpretar que “si un hermano odia… no tiene –vida eterna permanente- en Dios”, y como “no es permanente” la perderá en cualquier momento.

Otro problema viene de la palabra “permanente” y cómo se ha traducido la “idea” que el autor quiso decir a sus destinatarios primarios. En el original dice: 
“y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna en él permanente”
La palabra griega aquí es “ménousan” y la Reina-Valera 1960 lo ha traducido como “permanente”. En el contexto, sin embargo, una mejor traducción sería “permaneciendo en él”, o “permaneciente en él”. Esto significa que “de ninguna manera hay vida eterna EN él”, ¿En quién? En el individuo que se cree cristiano, pero odia a su hermano. Los que se creen cristianos y “odian a su hermano”, no son salvos, pues “no tienen vida eterna EN ellos”. La vida eterna “no mora” en ellos.

Ya la Reina-Valera Antigua lo había traducido así:
“Cualquiera que aborrece á su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí.” (RVA)
Y la reciente Reina Valera Actualizada nos trae esta traducción:
“Todo aquel que odia a su hermano es homicida, y ustedes saben que ningún homicida tiene vida eterna permaneciendo en él.” (RVA-2015)
En otras palabras, aquel que llamándose cristiano tiene odio por “sus hermanos”, no es salvo ni es un verdadero cristiano pues la vida eterna “no mora en él”.

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1 Juan 3:15 Biblia Textual BTX-4° 

“Todo el que odia a su hermano es un asesino, y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna morando en él.”

La vida eterna es "eterna". Decir que "la vida eterna no es permanente" en un cristiano es un oxímoron.

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¡Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino con obra y de verdad!


viernes, 17 de junio de 2016

¿Se pierde la salvación?



La salvación no se pierde...

1.    Porque el cristiano  está sellado con el Espíritu  Santo para  el día de la redención - Efesios 1:13-14.

2.    Porque nadie  lo puede arrebatar de la mano  de Cristo - Juan 10:28.

3.    Porque nadie  lo puede arrebatar de la mano  del Padre - Juan 10:29.

4.    Porque la vida obtenida en el nuevo  nacimiento es de Dios, y por tanto,  ya no puede morir - Juan 3:3,5; Romanos 6:9-11.

5.    La salvación se obtiene por fe, no por obras, y se conserva de la misma  manera, por la fe - Efesios 2:8-9; Colosenses 2:6.

6.    La salvación es un regalo  de Dios, y nadie  que da un regalo  lo vuelve a quitar; y por supuesto, Dios menos - Romanos 6:23.

7.    Cristo nunca rechazará a los que ha recibido - Juan 6:37.

8.    Porque se invalidaría  el bautismo, ya que el bautismo es para  creyentes - Mateo 28:19.

9.    Si el cristiano  pudiera perder su salvación, entonces debería poder  ser  salvo otra vez; lo cual es imposible,  porque sería como  volver a crucificar a Cristo - Hebreos 6:6.

10.     Cristo murió por todos  los pecados, no solamente por aquellos cometidos hasta antes de ser  salvo - Colosenses 2:13-14.

11.     Nada  nos  puede separar del amor de Dios - Romanos 8:35-39.

12.     Cuando se acepta a Cristo, la Trinidad viene a hacer morada en el creyente para siempre; no entran y salen del creyente por su comportamiento - Juan 14:17-18,23.

13.     El creyente verdadero tiene (no tendrá) vida eterna; no vida nada más  mientras sea
"fiel" - Juan 5:24.

14.     Ya que todos  los pecados son  iguales para  Dios, y no existen los pecados "grandes" y "pequeños"; si se perdiera la salvación por el pecado, ésta se perdería a cada momento por causa de cada mentira,  o mal pensamiento, etc. - Romanos 3:23 "La paga del pecado [todo pecado] es muerte. . ."

15.     Si la salvación se pierde  por "volver al pecado", se crea  incertidumbre porque ¿en qué momento se consideraría que una persona ha perdido  su salvación? ¿con cuántos pecados? y si "regresa", ¿tiene que volver a "aceptar" a Cristo, o basta con simplemente pedir perdón?

16.     La salvación no se pierde  porque Cristo prometió  un lugar junto a Él en el cielo, y cada lugar está preparado para  un cristiano  específico, y no solamente para  "cualquiera"  que se mantenga "fiel". - Juan 14:3.

17.     Los nombres de los salvos están escritos en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo, y Dios no los está quitando y poniendo según su comportamiento - Apocalipsis 3:5, 17:8.

18.     La sangre de Cristo limpia de TODO pecado (los pecados de toda  la vida) - 1 Juan1:9.

19.     Cuando Cristo murió, murió por todos  los pecados, aun aquellos que el cristiano cometería en su vida de cristiano  - 1   Pedro 2:24.

20.     El cristiano  se convierte en hijo de Dios al aceptar a Cristo; un hijo de Dios no puede perderse - Juan 1:12.

21.     El pecado interrumpe la comunión con el Padre, pero no la relación;  así  como  la desobediencia de un hijo aquí  en la tierra no termina  su relación  con su padre - Salmo  51:12 (note  que David pidió de nuevo  el gozo de su salvación, no su salvación).

22.     El castigo de Dios a sus  hijos por el pecado, no es quitándoles la salvación, sino disciplina paternal - Hebreos 12:5-7.

23.     Al aceptar a Cristo somos hijos de Dios y coherederos con Cristo. Cristo es nuestro hermano mayor.  Ni tal participación en la herencia, ni la relación  con el Hermano mayor se interrumpen jamás; por ningún  motivo - Romanos 8:17.

24.     Porque invalidaría  la obra intercesora de Cristo. Si el cristiano  se puede perder, entonces Cristo no es un buen  abogado - 1 Juan 2:1.

25.     Porque habría que aceptar que hay dos  maneras de ser  salvos: una,  por fe en la sangre de Cristo (hasta el momento de ser  salvo),  y otra por las buenas obras (a partir de ser salvo) - Efesios 2:8-9.

26.     Porque entonces Dios no sería omnipotente, pues no sería poderoso para  guardarnos sin caída – 2 Timoteo 1:12; Judas 24.

Las Escrituras respaldan nuestra esperanza.

¡Dios, gracias por salvarnos!

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NOTA DE CAUTELA: Citamos académicamente a autores de libros, artículos y/o expositores en vídeos, y publicaciones en las redes sociales. No pretendemos criticar a las personas, sino sus ideas y lo que escriben, y siempre procurando ser académicos. 


La misma que tiene un resumen y dice así:

El resentimiento trae raíz de amargura y la amargura te hace perder la Gracia de Dios.
El resentimiento trae como resultado:
1. Una vida que no crece espiritualmente
2. Empiezas a darle la espalda a Dios
3. Una persona insegura.
4. Falta de confianza a si mismo y hacia los demás.

miércoles, 24 de febrero de 2016

¿Debo “cuidar mi salvación con temor y temblor” para no perderla?




Recientemente leí en la siguiente frase en facebook:
“Señor ayúdame a vivir de tal manera que si Cristo llegara hoy, estaría seguro que me iría con Él”
Esta frase, sin lugar a dudas, encierra la desconcertante idea de que la salvación la puedes perder. Cuán importante es que un creyente esté seguro de su salvación, seguro de su nuevo nacimiento y sobretodo seguro de que Dios es quien le ha otorgado esa salvación, se la ha regalado por gracia y al no haberla ganado tampoco la puede perder.

¿Dónde surge la idea de perder la salvación según esta frase? Surge del concepto de que “sin santidad nadie verá a Dios” por lo tanto, para -no perder la salvación- hay que estar en santidad, es decir sin pecado; pues ya sea que nos sorprenda la muerte o que Jesús venga por segunda vez, entonces -estaremos preparados- de lo contrario el pecado impedirá que me salve y me iré a una eternidad sin Cristo. Esto encierra una serie de falsos conceptos doctrinales sobre la salvación, el pecado, la preservación de los santos, salvación por gracia y sentido común. 

Vamos a explicar uno de los muchos pasajes de la Biblia que son malinterpretados y su lectura ligera pareciera decir que en verdad podemos -perder la salvación- por no -ocuparme de ella-. Estamos refiriéndonos a Filipenses 2.12, que dice:
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor.” (RV1960)
Una lectura ligera, acompañada de una eiségesis, nos puede llevar a la falsa conclusión de que la “salvación se pierde si no te ocupas de cuidarla”. ¿Qué es ieségesis? Eiségesis es introducir un concepto o idea en un texto y/o contexto de la Biblia, donde no lo hay. Por ejemplo, en este pasaje de Filipenses 2.12 en ningún momento se habla de la ‘posibilidad de perder la salvación’, pero si vas con esa idea preconcebida, es probable que una lectura ligera te lleve a concluir esa falacia, sobre todo si lo usas fuera de contexto

Veamos otras versiones de la Biblia. Considere la recomendación de que cuando un texto es traducido de diferentes maneras en varias versiones es porque merece atención analizarlo en su idioma original, en cambio si la mayoría de versiones traduce lo mismo, es muy probable que la traducción sea lo más cercano a lo que se quiso decir en el original y no requiera demasiado análisis gramático-literal.

Reina – Valera 2015
“De modo que, amados míos, así como han obedecido siempre —no solo cuando yo estaba presente sino mucho más ahora en mi ausencia—, ocúpense[a] en su salvación con temor y temblor”
Trae una nota que indica que la palabra ‘ocúpense’ puede ser sustituida por “esfuércense.”

Nueva Versión Internacional
“Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con temor y temblor,”
Nueva Traducción Viviente
“Queridos amigos, siempre siguieron mis instrucciones cuando estaba con ustedes; y ahora que estoy lejos, es aún más importante que lo hagan. Esfuércense por demostrar los resultados de su salvación obedeciendo a Dios con profunda reverencia y temor.”
Biblia Textual
“Por tanto, amados míos, como siempre obedecisteis, no sólo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia, alistad vuestra propia salvación con temor y temblor.”

No se trata de errores de traducción por parte de los eruditos traductores, lo que pasa es que estos textos, y la Biblia en general necesitan ser interpretados en su contexto para no concluir en afirmaciones que ella no enseña.

Hay tres términos que le preocupan a todo lector de la Biblia que teme perder su salvación. El primero es “ocupaos”. Esta palabra lleva la idea de que un cristiano puede -dejar de ocuparse- en su salvación, -desatenderla-, -descuidarla-, etc. los otros términos están acompañados, “temor y temblor”; y no es difícil de concluir que si no tienes -temor de cuidarla- la puedes perder, a tu salvación.

¿Por qué se tradujo -ocupaos-?
Ocupaos es el termino griego “katergazomai”. Este término viene a su vez de “ergazomai”, que significa “trabajar”, “producir”, “llevar a cabo”; y que al estar compuesto con “kata”, que significa “abajo”, enfatiza intensivamente su significado. “Temor y temblor” son sinónimos, el primero proviene de la misma palabra que se traduce en castellano por “fobia” y según su contexto puede significar “miedo” o “reverencia”; temblor significa eso: “temblar”. Ambas palabras nos llevan a tener un sentimiento de consideración y reverencia. 

Ocuparse de la salvación personal en este texto no significa cuidarla de no perderla, significa llevar una vida en la que se manifieste un vivo testimonio de haber sido salvado, no con el interés de demostrarlo sino de regocijarnos en vivir una vida digna de un creyente nacido de nuevo. Ocuparse de nuestra salvación es el llamado a trascender como luz y sal en nuestra generación.


¿Qué dice el contexto de Filipenses 2.12?
No es un texto de soteriología. Tampoco es un texto bíblico que podríamos o debiéramos usar para explicar la salvación eterna. Puesto que aquí se habla de la salvación en términos de la vida diaria que se espera que tengan los cristianos. Se refiere especialmente a quedar libres de contiendas y vanagloria.

Pablo viene describiendo la vida cristiana que él espera de los filipenses, y que es la vida que Dios mismo espera que llevemos. Por ejemplo, en el capítulo 1.27-30 les dice:
“Solamente que os comportéis de una manera digna del evangelio del Mesías, para que, ya sea que vaya y os vea, ya sea que estando ausente, oiga acerca de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, unánimes, combatiendo juntos por la fe del evangelio; en nada intimidados por los que se oponen, lo cual es para ellos evidente señal de perdición, mas para vosotros, de salvación, y eso de parte de Dios. Porque a vosotros os ha sido concedido a causa del Mesías, no sólo que creáis en Él, sino que también padezcáis por Él, teniendo vosotros el mismo conflicto que visteis en mí, y ahora oís que está en mí.” (BTX)
Note el énfasis en “comportarse de una manera digna del evangelio del Mesías…”. Y también Pablo les hace recordar que Dios “les ha concedido creer y sufrir por el Mesías”. Es de los cristianos el llevar una vida digna y piadosa. Ahora vemos en los versos más adelante que el apóstol les lleva a un nivel mayor de humildad, que se espera tener, y pone como ejemplo a Cristo.
“Nada hagáis por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad, considerándoos los unos a los otros como superiores a vosotros mismos. No mirando cada cual por su propio interés, sino también por el de los demás. Considerad entre vosotros lo que hubo también en Jesús el Mesías.” Filipenses 2.3-5 (BTX)
Pablo señala que la muerte de Cristo en la cruz es el supremo ejemplo de humildad que el creyente debe seguir.

En el contexto de Filipenses 2.12, (incluyendo el capítulo 1) debemos prestar especial atención todos los versos, especialmente el verso 2.15 que Dice: “para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación perversa y depravada, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo”. Este versículo encierra el objetivo central de este contexto, y es ser completamente diferentes a cómo vive la gente de nuestra generación, y por consiguiente ser “luminares en el mundo”. El pasaje de ninguna manera habla de la posibilidad de perder la salvación o -cuidarla- para -no perderla-.

El versículo comienza con un “por tanto”, un “así que” o un “de tal modo que”; y esto conecta el verso 12 con todo lo anterior dicho en lo cual se nos puso como máximo y sublime ejemplo de humildad a nuestro Señor mismo, a Jesús el Mesías. Por lo tanto, lo que se diga después, en el verso 12 y subsecuentes; es una demanda que hace el apóstol, y que espera que ellos, como siempre lo han hecho, lo sigan haciendo sea que él esté presente o ausente: vivir dignamente en obediencia. Pablo les pide que lo hagan “con temor y temblor” como él mismo se conducía; cuando les escribió a los corintios les dijo que llegó a ellos “…con debilidad, y con temor y con mucho temblor” (1 Co 2.3 BTX), les pide lo mismo, les pide que tenga esa misma actitud.


¿Qué es lo que les está pidiendo? 
Que “se ocupen en su salvación”. Sí, para que sean “luminares en el mundo” tenían que esforzarse mucho para vivir dignamente y marcar la diferencia. Es lo que se nos pide hoy en día, comportarse con sentido de respeto y de responsabilidad. No es otra cosa que la demanda para todo creyente: santidad. Es un pasaje donde se demanda de nuestra “responsabilidad humana” en el camino de nuestra peregrinación por este mundo.

Pablo se refiere aquí a la salvación, no como la obra justificadora, ni como la obra de haber sido librados de la condenación eterna; sino como esa salvación progresiva respecto al pecado, el cual nos acompaña todos los días de nuestro peregrinaje. Dios nos salva todos los días en nuestra lucha contra el pecado, nos preserva. Pablo se refiere a la etapa progresiva de santificación personal, en la que sí hay participación del creyente. El creyente no participa en su salvación eterna, pues es por gracia y no por obras, eso lo vemos en Efesios 2.8-10; pero el creyente sí participa en su santificación personal y progresiva todos los días de su vida. Pablo dijo que él mismo “trabajó” por medio de la gracia, en su propia vida para agradar a Dios:
“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia hacia mí no ha sido en vano; al contrario, trabajé más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.” (1Corintios 15.10 BTX)
Esto significa que la santificación personal, constante y creciente del creyente se debe tomar en cuenta con mucha responsabilidad. Si hay que llevarla a cabo “con temor y temblor” es porque debemos ser conscientes de nuestra propia debilidad, ya mencioné que Pablo mismo reconocía su debilidad; ahora nosotros también debemos tener presente que podemos caer, Pablo les dijo a los corintios “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10.12 BTX). No significa perder la salvación, significa que debemos vivir como “salvados”, como “regenerados”.

Si concluyéramos a partir de este versículo que hay que “cuidar la salvación para no perderla” estaríamos aceptando varías afirmaciones y creencias de los que enseñan una salvación por obras. Es como la idea de que, si bien es cierto Dios te otorga la salvación, pero tú la debes conservar ¿Cómo la conservamos? En santidad. Le pregunté a un creyente al respecto y me dijo que si él moría en pecado, o que si Jesús viniera y él estaría en pecado no se salvaría. Este pensamiento encierra la idea de que Jesús no ha pagado por “todos nuestros pecados”. 

Pero la verdad es otra, cuando Jesús murió, todos nuestros pecados eran futuros, de manera que todos nuestros pecados están pagados. No cabe la idea de que “si muero en pecado pierdo la salvación”. Si fuera así -nadie podría salvarse-. Esa verdad Dios la sabe, siempre la supo. Nadie puede salvarse de esa manera, por ello fue necesario el sacrificio expiatorio de Jesús por nosotros. De manera que guardarse en santidad es una demanda para el creyente, para vivir una vida digna en este mundo. 

Cuando la Biblia dice que “sin santidad nadie verá al Señor”, está diciendo que “si alguien no es declarado justo por Jesús, no puede ver a Dios”. La demanda de santidad para ver al Señor está cumplida en Jesús, los que hemos nacido de nuevo podemos ver a Dios no por nuestra propia santidad o justicia, sino por haber sido declarados santos y justos en Jesús el Mesías. Es como si Dios nos viera a través de su Hijo. Por ello dice Jesús es nuestro Mesías.

El verso 13 de Filipenses 2 pone de manifiesto que Dios está detrás de todo esto: 
“Porque Dios es el que activa en vosotros tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (BTX)
Estimado lector, note la gran importancia de tomar los textos en su contexto. Vea usted que es Dios quien garantiza que el “ocuparse de nuestra salvación con temor y temblor” lo haremos conforme a sus designios y propósitos. Es Dios quien obra en nosotros, por nosotros y a favor de nosotros. Este verso podría traducirse de la siguiente manera:
“Porque es Dios quien obra en vosotros el desear y hacer lo que a Él le place”
El Comentario Bíblico de Mathew Henry dice del verso 13:
“Este versículo incluye una doble razón del “respeto y sentido de la responsabilidad” que hemos de ejercitar en la práctica de nuestra santificación: (A) El saber que estamos cooperando con Dios en una obra en la que Él lleva la iniciativa. (B) El saber, para consuelo nuestro, que, detrás de nuestro querer y hacer y sosteniendo nuestra debilidad, está Dios con su influjo eficaz (previo, simultaneo y consiguiente), pero de tal naturaleza que no fuerza nuestro albedrío ni nos exime de la responsabilidad personal.”(1)
Por lo tanto, si leemos el verso 12 y 13 juntos, entendemos mejor el sentido del mensaje que Pablo, el autor de la carta a los Filipenses, quiso trasmitir a ellos y por ende, qué es lo que Dios quiere decirnos a través de este pasaje a nosotros hoy en día:
“Por tanto, amados míos, como siempre obedecisteis, no sólo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia, alistad vuestra propia salvación con temor y temblor. Porque Dios es el que activa en vosotros tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (BTX)
Los siguientes versos, a partir del 14 en adelante; Pablo exhorta a vivir una vida santa, de forma que brillen como verdadera luz, por ello nos dice que debemos ser “luminares en el mundo”. Luz en medio de una generación que odia la Luz.

Hay muchos cristianos preocupados por el tema de perder la salvación, pero yo me preocuparía más en examinar mi vida y ver si soy cristiano realmente, si he nacido de nuevo. 

La salvación es de Dios, Él la otorga y Él la cuida, por así decir, en el contexto de Filipenses lo podemos ver, así como en otros pasajes de las Escrituras:

“Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros, siempre, en toda oración mía, haciendo súplicas con gozo por todos vosotros, a causa de vuestra participación en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; 6estando plenamente convencido de esto mismo, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la seguirá perfeccionando hasta el día de Jesús el Mesías.” Filipenses 1.3-6 BTX
“Mis ovejas oyen mi voz, y Yo las conozco, y me siguen, y Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que me ha dado mi Padre es mayor que todas las cosas, y nadie puede arrebatarlo de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.” Juan 10.27-30 BTX
“Porque a los que antes escogió, también los predestinó a ser de la misma forma de la imagen de su Hijo, para que Él sea primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también declaró justos; y a los que declaró justos, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a estas cosas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con Él todas las cosas? ¿Quién encausará a los escogidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién es el que condenará? ¿el Mesías, el que murió? Más aun, Él es quien fue resucitado, el cual también está a la diestra de Dios, el cual también intercede por nosotros.” Romanos 8.29-34 BTX

Hay muchos falsos cristianos preocupados en perder una salvación que no tienen. 

¡Dios los bendiga!

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Cita Bibliográfica:
(1)Comentario Bíblico de Mathew Henry, 1999, Editorial CLIE - Barcelona