viernes, 10 de abril de 2026

¿JESÚS NACIÓ DOS VECES? ¿Contradicción o complemento?

 

Una defensa apologética del nacimiento de Jesús con respaldo de la erudición moderna

El cuestionamiento sobre una supuesta contradicción entre el Evangelio de Mateo y el Evangelio de Lucas respecto al nacimiento de Jesús ha sido ampliamente discutido tanto por críticos como por académicos. Mientras Mateo sitúa el evento en tiempos de Herodes el Grande (fallecido en el 4 a.C.), Lucas lo relaciona con un censo bajo Publio Sulpicio Quirinio (6 d.C.).

  • Mateo 2.1: "Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes".
  • Lucas 2.1-7: "...en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén... para ser empadronado con María su mujer... la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí... dio a luz a su hijo primogénito...".

A primera vista, parece una contradicción. Sin embargo, un análisis más profundo revela que el problema no es insalvable y que existen explicaciones históricas, lingüísticas y contextuales defendidas por eruditos de alto nivel.

No hay “dos nacimientos”: el error del planteamiento

Ambos evangelios coinciden en lo esencial:

  • El nacimiento es en el mismo lugar: Belén
  • La historia trata de María y José, es decir los mismos padres
  • El contexto es el mismo: dominio del Imperio Romano.

Como señala Craig S. Keener: “Las diferencias en los relatos de la infancia reflejan fuentes y propósitos distintos, no eventos duplicados.” (Craig S. Keener (1993). The IVP Bible Background Commentary: New Testament. Downers Grove, IL: InterVarsity Press: “Matthew and Luke probably drew on independent traditions about Jesus’ birth.”)

El núcleo del debate: Lucas 2:2

El punto crítico es la frase sobre el “primer censo”. Aquí la erudición ha ofrecido varias líneas de interpretación.

Evidencia lingüística: una traducción abierta

El texto griego permite más de una lectura. Podríamos apoyarnos en los estudios de Daniel B. Wallace y concluir que la construcción griega puede entenderse como ‘este censo fue antes del que ocurrió bajo Quirinio’, lo cual elimina la aparente contradicción. Algunos gramáticos, como Wallace, señalan que “πρῶτος” puede tener valor comparativo, lo que abre la posibilidad de traducir Lucas 2:2 en sentido relativo. Esto muestra que el problema no es tan claro como se suele presentar, pero si plausibles.

En la obra de Wallace (1996): Greek Grammar Beyond the Basics (Grand Rapids: Zondervan) analiza construcciones gramaticales del griego koiné y reconoce por ejemplo que algunas expresiones con “πρῶτος” (prōtos, “primero”) pueden tener sentido comparativo (“antes que”), auque debemos aclarar que sin embargo, él no afirma explícitamente en forma directa y textual esa traducción aplicada a Lucas 2:2 en los términos citados.

Censos múltiples bajo Augusto

El aporte clásico de Archibald Thomas Robertson, apoyado en William Mitchell Ramsay, es clave:

Existían censos periódicos en el Imperio, aproximadamente cada 14 años. El censo del 6 d.C. sería uno de ellos, pero no el primero. Un censo anterior (c. 8 a.C.), retrasado en Judea por Herodes el Grande, encajaría perfectamente con el nacimiento de Jesús alrededor del 6 a.C.

Ramsay, quien inicialmente era escéptico, terminó afirmando: “Lucas demuestra ser un historiador de primer orden.”

La Biblia de Estudio Mathew Henry, en su nota de Lucas 2.2 dice sobre el "primer censo", (gr. aute apographé proté) cita a AT Robertson: 

"La alusión definida de Lucas a una serie de censos instituidos por Augusto, siendo el segundo mencionado por él mismo en Hch. 5:37. Este segundo censo es descrito por Josefo, y algunos suponían que Lucas había confundido los dos. Pero Ramsay ha mostrado que se da un censo periódico, cada catorce años, en Egipto en papiros que se remontan al 20 d. C. (W.M. Ramsay, The Bearing of Recent Discovery on the Trustworthiness of the NT. Hodder & Stoughton, Londres 1915). El de Hch. 5:37 sería así el 6 d. C. Es en la época de Augusto. El primero sería así en el 8 a. C. en Egipto. Si fue retrasado un par de años en Palestina por Herodes el Grande por evidentes razones, esto llevaría el nacimiento de Cristo a alrededor del 6 a.C., lo que concuerda bien con los otros datos conocidos". 

El testimonio de Flavio Josefo

Josefo menciona el censo del 6 d.C., pero su silencio sobre otros censos no es concluyente. Como sugiere las conclusiones de Paul L. Maier, Josefo no tenía interés en registrar todos los censos administrativos, sino solo aquellos que provocaron conflictos.

Maier (1994) en Josefo: Los escritos Esenciales (Grand Rapids) da entender en sus análisis introductorios que Josefo selecciona eventos con relevancia política, militar o social, no pretende ofrecer un registro exhaustivo de toda la administración romana. Josefo tiende a centrarse en eventos de impacto político y social, más que en registros administrativos rutinarios.

Evaluación histórica equilibrada

Incluso estudiosos no confesionales reconocen la complejidad del tema.

E. P. Sanders admite que los relatos de la infancia presentan problemas históricos, pero no por ello deben descartarse automáticamente como carentes de valor. (Obras como The Historical Figure of Jesus. Londres: Penguin -1993 y Jesus and Judaism. Londres: SCM Press - 1985)En estas obras, Sanders reconoce que los relatos de la infancia (Mateo y Lucas) presentan dificultades históricas, señala que no pueden armonizarse con total certeza en todos sus detalles, pero no concluye que sean invenciones sin valor, sino que deben analizarse críticamente como fuentes antiguas.

Por su parte, N. T. Wright señala:

“Los evangelios no son ficción; son relatos arraigados en la historia, aunque no escritos con los estándares modernos.”

¿Error o perspectiva antigua?

Darrell L. Bock resume bien la situación:

“Lucas intenta situar el nacimiento en un contexto histórico amplio, no necesariamente en un punto cronológico exacto como lo haría un historiador moderno.”

Esto implica que:

  • El propósito no era dar fechas exactas
  • Sino ubicar el evento en la historia real del Imperio

Conclusión apologética

A la luz de la evidencia:

  • No hay dos nacimientos
  • Hay una tensión cronológica aparente
  • Existen explicaciones plausibles y defendidas académicamente

La crítica escéptica suele presentar el problema como definitivo, pero la erudición muestra que:

La supuesta contradicción es, en realidad, un problema interpretativo abierto, no una refutación concluyente.

Reflexión final

Como afirma Craig S. Keener:

“Las dificultades históricas en los evangelios deben evaluarse con el mismo criterio que aplicamos a cualquier fuente antigua.”

El debate sobre el nacimiento de Jesús no demuestra que la Biblia sea errónea, sino que exige una lectura seria, informada y libre de simplificaciones.


Anexo: Debate con un escéptico 

Yo no he dicho que el tema sea simple ni que esté “cerrado”; he dicho que existen explicaciones históricas plausibles, y te las expongo con base en evidencia y discusión académica:

1. Hecho histórico indiscutido. Publio Sulpicio Quirinio fue legado de Siria en el año 6 d.C. Flavio Josefo describe ese censo (Antigüedades 18.1), vinculado a una revuelta. Hasta aquí, estamos de acuerdo.

2. Evidencia de censos previos bajo Augusto. El punto que estás ignorando es este: César Augusto ordenó múltiples censos en el Imperio, no uno solo. En Egipto (documentado en papiros), se realizaban censos periódicos cada 14 años. Esto no es opinión, es evidencia documental estudiada por historiadores como William Mitchell Ramsay. Conclusión: el censo del 6 d.C. no fue único.

3. Problema real: ¿Quirinio solo gobernó en 6 d.C.? Aquí está el punto clave del debate, y donde muchos simplifican demasiado: 

Evidencia relevanteExiste la llamada inscripción de Tivoli (Lapis Tiburtinus), que menciona a un funcionario romano que gobernó Siria en dos ocasiones. Algunos historiadores consideran plausible que se trate de Publio Sulpicio Quirinio. Esto abre la posibilidad de una autoridad previa en Siria antes del 6 d.C. ¿Es 100% seguro? No. ¿Es plausible históricamente? Sí.

4. Evidencia lingüística (clave y casi siempre ignorada). El griego de Lucas 2:2 dice: “ατη πογραφ πρώτη…”. La palabra “πρώτη” puede significar: “primera” o “anterior” (en sentido comparativo). Traducción posible: “Este censo fue antes del que ocurrió bajo Quirinio”. Esto no lo inventé yo; es una posibilidad reconocida en gramática griega.

5. Coherencia con Mateo. El Evangelio de Mateo ubica el nacimiento en tiempos de Herodes el Grande (antes del 4 a.C.). Si hubo un censo previo (c. 8–6 a.C.), como sugieren varios estudios: Coincide con Herodes. Coincide con el contexto romano. Armoniza ambos relatos.

6. Lo que dicen historiadores (sin caricaturas). Incluso críticos reconocen: No hay evidencia de que Lucas “mintiera”. Hay una dificultad histórica, no una refutación definitiva. El tema sigue siendo debatido, no resuelto de forma concluyente. 

Conclusión (sin rodeos). Me pediste evidencias, no opiniones. Aquí las tienes: (1) Censos múltiples bajo Augusto (documentados en papiros). (2) Posible doble función de Quirinio (inscripción de Tivoli). (3) Ambigüedad real del griego en Lucas 2:2. (4)  Coherencia con el marco histórico de Herodes.

Ahora, seamos honestos: Tú estás partiendo de esto: “Solo hubo un censo + Quirinio solo gobernó una vez = Lucas se equivocó”. Pero eso no es evidencia, es una premisa discutible presentada como conclusión. Yo no te estoy diciendo “ya gané 😉”. Te estoy mostrando que el caso es mucho más complejo de lo que afirmas. Si quieres seguir, perfecto. Pero entonces debatamos en este nivel: con datos, no con simplificaciones.


miércoles, 8 de abril de 2026

La Resurrección de Jesucristo: Apologética desde la Biblia


La resurrección de Jesucristo constituye el núcleo del mensaje cristiano y el fundamento de la fe apostólica (cf. 1 Co 15:14). El presente artículo desarrolla y evalúa diez argumentos apologéticos comúnmente presentados en defensa de la resurrección, integrando evidencia histórica, análisis crítico y reflexión teológica desde una perspectiva reformada. Se sostiene que, aunque los argumentos no constituyen una demostración matemática, su fuerza acumulativa ofrece una explicación históricamente coherente que converge en la realidad del evento pascual.

Introducción

El cristianismo es, en esencia, una fe histórica. No se limita a principios éticos o experiencias religiosas, sino que afirma que Dios ha actuado en el tiempo y el espacio, especialmente en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Como afirma el apóstol Pablo: “si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana” (1 Co 15:17).

En este contexto, la apologética cristiana ha desarrollado múltiples líneas argumentativas para sostener la plausibilidad histórica de la resurrección. A continuación, se presentan diez de las más relevantes.

Diez argumentos en favor de la resurrección

1. Los discípulos no tenían nada que ganar

Los primeros discípulos proclamaron la resurrección en un contexto hostil, enfrentando persecución, pobreza y muerte. No existe evidencia de que obtuvieran poder o prestigio.

Eusebio documenta el sufrimiento de los apóstoles en la iglesia primitiva (Eusebio, Historia Eclesiástica). Este hecho refuerza la idea de que su testimonio era sincero.

La gente puede morir por algo que cree verdadero, pero no por algo que sabe que es falso (Craig, 2008).

2. La tumba vacía y verificable

Jesús fue sepultado en la tumba de José de Arimatea, miembro del Sanedrín (Mc 15:43). Esto implica:

  • Ubicación conocida públicamente
  • Posibilidad de verificación por enemigos

Incluso las autoridades judías no negaron la tumba vacía, sino que ofrecieron una explicación alternativa (Mt 28:13).

“La tumba vacía es uno de los hechos mejor atestiguados de la tradición evangélica” (Habermas & Licona, 2004).

3. La piedra y la guardia

Los relatos evangélicos describen una tumba sellada y vigilada (Mt 27:65-66). Aunque este detalle es exclusivo de Mateo, su inclusión responde a polémicas tempranas sobre el robo del cuerpo.

La hipótesis del robo enfrenta serias dificultades:

  • Discípulos desmoralizados
  • Riesgo legal extremo
  • Ausencia de evidencia posterior

4. El testimonio de las mujeres

Los cuatro evangelios coinciden en que mujeres fueron las primeras en descubrir la tumba vacía (Lc 24:22-23).

En el contexto judío del siglo I:

  • El testimonio femenino tenía bajo valor legal (Josefo, Antigüedades, IV.8.15)

Este criterio de “incomodidad” sugiere autenticidad.

“Si el relato fuera inventado, difícilmente habría incluido a mujeres como testigos principales” (Wright, 2003).

5. Apariciones a múltiples testigos

Los relatos incluyen apariciones a individuos y grupos:

  • María Magdalena
  • Los apóstoles
  • Más de 500 personas (1 Co 15:6)

Las alucinaciones colectivas de este tipo no tienen paralelo en la literatura médica o psicológica.

6. Transformación de los discípulos

Antes de la resurrección:

  • Miedo y dispersión (Mc 14:50)

Después:

  • Valentía y proclamación pública (Hch 4:31)

Este cambio requiere una explicación adecuada.

“La mejor explicación del cambio es que realmente creyeron haber visto al Cristo resucitado” (Licona, 2010).

7. El rápido crecimiento de la iglesia

El cristianismo surge:

  • En Jerusalén
  • Poco después de la crucifixión
  • Bajo persecución intensa

Miles creyeron en un mensaje centrado en la resurrección (Hch 2:41).

“El surgimiento de la iglesia es inexplicable sin la convicción de la resurrección” (Wright, 2003).

8. Conversión de escépticos

Dos casos clave:

  • Santiago, hermano de Jesús (Jn 7:5 → 1 Co 15:7)
  • Pablo, perseguidor de la iglesia (Hch 9)

Ambos afirman encuentros con el Cristo resucitado.

“Las conversiones de Pablo y Santiago son datos históricos ampliamente reconocidos” (Habermas, 2012).

9. Refutación de la teoría del desmayo

La hipótesis de que Jesús no murió en la cruz es médicamente improbable:

  • Flagelación severa
  • Crucifixión romana
  • Herida de lanza (Jn 19:34)

William Edwards, en Journal of the American Medical Association, concluye que la muerte por crucifixión es indiscutible (Edwards et al., 1986).

10. Proclamación temprana y consistente

El mensaje de la resurrección:

  • Surge inmediatamente (Hch 2:32)
  • Es central en la predicación apostólica
  • No muestra desarrollo legendario progresivo

“El credo de 1 Corintios 15 se remonta a pocos años después de la crucifixión” (Dunn, 2003).

Evaluación teológica

Desde una perspectiva reformada, estos argumentos deben entenderse correctamente:

1. Evidencia y revelación

La evidencia histórica es significativa, pero no produce fe por sí misma.

“La evidencia apunta a la verdad, pero es el Espíritu quien convence” (Sproul, 2005).

2. La resurrección como acto redentor

No es solo un hecho histórico, sino:

  • vindicación de Cristo (Ro 1:4)
  • base de la justificación (Ro 4:25)

3. Naturaleza acumulativa del argumento

Ningún argumento es concluyente por sí solo, pero juntos forman un caso sólido.

Conclusión

Los diez argumentos presentados constituyen una defensa histórica coherente de la resurrección de Jesucristo. Aunque no eliminan toda posibilidad de duda, sí establecen que:

La resurrección es la mejor explicación de los datos históricos disponibles.

Sin embargo, la fe cristiana no descansa únicamente en la probabilidad histórica, sino en la revelación divina confirmada por el testimonio del Espíritu Santo.


¡Piensa en esto cristiano!

Bibliografía

  • Craig, William Lane. Reasonable Faith. Crossway, 2008.
  • Dunn, James D. G. Jesus Remembered. Eerdmans, 2003.
  • Edwards, W., et al. “On the Physical Death of Jesus Christ.” JAMA, 1986.
  • Eusebio. Historia Eclesiástica.
  • Habermas, Gary & Licona, Michael. The Case for the Resurrection of Jesus. Kregel, 2004.
  • Habermas, Gary. The Risen Jesus and Future Hope. Rowman & Littlefield, 2012.
  • Josefo, Flavio. Antigüedades judías.
  • Licona, Michael. The Resurrection of Jesus. IVP Academic, 2010.
  • Sproul, R. C. Scripture Alone. P&R Publishing, 2005.
  • Wright, N. T. The Resurrection of the Son of God. Fortress Press, 2003.

martes, 7 de abril de 2026

La Asunción de María y la Autoridad de la Revelación: Un Análisis Teológico desde la Perspectiva Reformada



El presente artículo examina la doctrina católica romana de la Asunción de María a la luz de sus fundamentos históricos, teológicos y hermenéuticos, contrastándolos con el principio reformado de sola Scriptura. Se argumenta que, aunque la Asunción posee coherencia interna dentro del sistema católico, carece de un fundamento bíblico explícito o necesario que justifique su elevación al rango de dogma. La discusión revela que el desacuerdo no es meramente mariológico, sino profundamente epistemológico, en relación con la naturaleza y fuente de la autoridad doctrinal en la Iglesia.

1. Introducción

La Asunción de María es una doctrina del catolicismo romano que enseña que la virgen María, al final de su vida terrenal, fue llevada por Dios al cielo en cuerpo y alma, participando anticipadamente de la glorificación que, según la fe cristiana, recibirán todos los creyentes en la resurrección final. ¿En qué consiste exactamente? María, al terminar el curso de su vida, no permaneció en la tumba ni experimentó la corrupción del cuerpo, sino que fue elevada a la gloria celestial en su totalidad (cuerpo y alma). A diferencia del resto de los creyentes, que esperan la resurrección final, María habría sido glorificada de manera anticipada.  Según este dogma, no solo su alma fue al cielo (como ocurre con los creyentes al morir), sino también su cuerpo físico. La Asunción de María está conectada con dos doctrinas: Su condición de Madre de Dios (Theotokos). La doctrina de la Inmaculada Concepción (preservación del pecado original). ¿Murió María o no? Aquí hay un punto importante: El dogma no define explícitamente si María murió o no. Dentro del catolicismo existen dos posturas: (1) Dormición: María murió de manera natural y luego fue asunta. (2) Asunción sin muerte: María fue llevada al cielo sin morir. La Iglesia Católica Romana permite ambas interpretaciones.

La proclamación del dogma de la Asunción de María por el papa Pío XII en 1950, mediante la constitución apostólica Munificentissimus Deus, constituye uno de los desarrollos doctrinales más significativos del catolicismo contemporáneo. Dicho dogma afirma que María, “terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial” (Pío XII, 1950).

Sin embargo, esta afirmación plantea una cuestión fundamental: ¿sobre qué base puede la Iglesia declarar como dogma una enseñanza que no se encuentra explícitamente en las Escrituras? La respuesta a esta pregunta no solo define la doctrina de la Asunción, sino que también expone las diferencias estructurales entre la teología católica romana y la teología reformada.

2. Fundamentos de la doctrina católica de la Asunción

La Tradición eclesial

El catolicismo romano sostiene que la Asunción se apoya principalmente en la Tradición apostólica. Desde los primeros siglos, escritos sobre la Dormición de María reflejan una creencia creciente en su glorificación corporal.

Autores patrísticos como Juan Damasceno defendieron esta idea argumentando que:

“Era necesario que aquella que había llevado al Creador en su seno habitara en los tabernáculos divinos” (Juan Damasceno, Homilías sobre la Dormición, II).

La teología católica contemporánea reconoce que esta tradición no fue universal en sus inicios, pero afirma que su desarrollo fue orgánico y guiado por el Espíritu Santo (Ott, 1955).

Argumento de conveniencia

El principio de convenientia sostiene que ciertas verdades, aunque no reveladas explícitamente, son apropiadas dentro del plan redentor de Dios. En este sentido:

  • María es Theotokos (Madre de Dios).
  • Fue preservada del pecado original (dogma de la Inmaculada Concepción).
  • Por tanto, sería “conveniente” que no experimentara corrupción.

Teólogos católicos como Ludwig Ott afirman:

“La Asunción de María es teológicamente apropiada como consecuencia de su inmunidad del pecado original” (Ott, Fundamentals of Catholic Dogma, 1955).

Interpretaciones tipológicas de la Escritura

Aunque la Iglesia católica reconoce la ausencia de un texto explícito, propone interpretaciones indirectas:

  • Apocalipsis 12: la mujer revestida de sol.
  • Salmo 132:8: María como el “arca del pacto”.
  • Génesis 3:15: enemistad total con el mal.

Autores como René Laurentin han defendido estas lecturas como expresiones de una teología bíblica más amplia (Laurentin, 1951).

Autoridad del Magisterio

El elemento decisivo en la formulación del dogma es la autoridad del Magisterio. Según el catolicismo romano, la Iglesia posee autoridad para definir doctrinas de manera infalible cuando estas pertenecen al depósito de la fe.

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma:

“La Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un solo depósito sagrado de la Palabra de Dios” (CEC, §97).

3. Evaluación desde la teología reformada

El principio de sola Scriptura

La teología reformada sostiene que la Escritura es la única norma infalible de fe y práctica. Esto no implica el rechazo de la tradición, sino su subordinación a la revelación bíblica.

La Confesión de Fe de Westminster establece:

“El consejo total de Dios… está expresamente expuesto en la Escritura, o puede deducirse de ella por buena y necesaria consecuencia” (CFW 1.6).

Desde esta perspectiva, la Asunción enfrenta una dificultad fundamental: no puede ser derivada ni explícita ni necesariamente de la Escritura.

Crítica al argumento de conveniencia

El argumento de conveniencia, aunque coherente, no constituye revelación. Como señala la teología reformada:

  • Lo “apropiado” no equivale a lo “revelado”.
  • La doctrina debe fundarse en la Palabra de Dios, no en deducciones teológicas plausibles.

En palabras de un teólogo reformado contemporáneo:

“La cuestión no es qué parece adecuado a nuestra razón teológica, sino qué ha sido revelado por Dios” (Sproul, Scripture Alone, 2005).

Problemas hermenéuticos en la tipología

La tipología bíblica es legítima cuando está controlada por la Escritura misma. Sin embargo, su uso desregulado puede conducir a conclusiones no autorizadas.

Juan Calvino advierte:

“Debemos tener cuidado de no forzar la Escritura más allá de su intención” (Calvino, Institución de la Religión Cristiana, I.13).

Las interpretaciones tipológicas propuestas para la Asunción no alcanzan el nivel de evidencia exegética necesaria para sustentar un dogma.

Desarrollo doctrinal y autoridad

El punto central del desacuerdo es epistemológico. Mientras el catolicismo permite el desarrollo doctrinal como expansión del depósito de la fe, la teología reformada sostiene que:

  • La revelación está cerrada.
  • La Iglesia no puede definir nuevas doctrinas sin fundamento bíblico.

Michael Horton señala:

“Cuando una doctrina es impuesta sin base bíblica clara, la autoridad de la Escritura es funcionalmente desplazada” (Horton, The Christian Faith, 2011).

4. Discusión: una cuestión de autoridad

La doctrina de la Asunción revela una diferencia estructural entre dos modelos teológicos:

Catolicismo RomanoTeología Reformada
Escritura + Tradición + MagisterioSola Scriptura
Desarrollo doctrinal continuoRevelación cerrada
Autoridad eclesial normativaEscritura como norma suprema

Por tanto, la cuestión no es meramente si María fue asunta, sino:

¿Quién tiene la autoridad final para definir la verdad doctrinal?

5. Conclusión

La doctrina de la Asunción de María, aunque teológicamente coherente dentro del sistema católico romano, carece de un fundamento explícito o necesario en la Escritura que justifique su elevación al rango de dogma obligatorio.

Desde la perspectiva reformada, esta situación plantea una tensión significativa con la suficiencia de la Escritura. La objeción no implica una negación de la dignidad de María, sino una afirmación de un principio mayor:

Dios ha hablado de manera suficiente en su Palabra, y no corresponde a la Iglesia imponer como doctrina aquello que Él no ha revelado.

En última instancia, la discusión sobre la Asunción no es simplemente mariológica, sino epistemológica. En ella se define si la fe cristiana descansa exclusivamente en la revelación escrita de Dios o en una síntesis de Escritura y tradición susceptible de desarrollo posterior.


¡Piensa en esto cristiano!

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Bibliografía

Fuentes católicas:

  • Pío XII. Munificentissimus Deus. 1950.
  • Catecismo de la Iglesia Católica. Libreria Editrice Vaticana, 1992.
  • Ott, Ludwig. Fundamentals of Catholic Dogma. TAN Books, 1955.
  • Laurentin, René. La Vierge Marie: Théologie et Histoire. 1951.
  • Juan Damasceno. Homilías sobre la Dormición.

Fuentes reformadas:

  • Calvino, Juan. Institución de la Religión Cristiana.
  • Confesión de Fe de Westminster.
  • Sproul, R. C. Scripture Alone. P&R Publishing, 2005.
  • Horton, Michael. The Christian Faith. Zondervan, 2011.