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domingo, 18 de enero de 2026

“Alexámenos adora a su Dios”



El testimonio de un enemigo como evidencia histórica de la adoración temprana de Cristo

Resumen

Uno de los argumentos más persistentes contra la cristología histórica sostiene que la adoración de Jesucristo como Dios es un desarrollo tardío dentro del cristianismo. Este artículo examina el valor apologético del llamado grafiti de Alexámenos, una burla anticristiana de los siglos II–III d.C., para demostrar que incluso los enemigos del cristianismo percibían a Jesús como objeto de culto divino. Se argumenta que este testimonio hostil confirma, de manera independiente y no confesional, que los cristianos primitivos eran conocidos por adorar a un Cristo crucificado, reforzando así la coherencia histórica entre el Nuevo Testamento, las fuentes extrabíblicas tempranas y la percepción pagana del cristianismo.

1. Introducción: el valor del testimonio hostil en la apologética histórica

En la historiografía antigua, los testigos hostiles poseen un valor probatorio singular. A diferencia de los documentos confesionales, no buscan promover una creencia, sino ridiculizarla o refutarla. Precisamente por ello, cuando un adversario reconoce ciertos rasgos fundamentales de una fe, dichos rasgos adquieren una credibilidad histórica considerable.

El grafiti de Alexámenos, hallado en Roma y fechado generalmente entre finales del siglo II y comienzos del III d.C., constituye uno de estos testimonios. Aunque su propósito es burlesco, el contenido del grafiti revela una percepción externa clara: los cristianos adoraban a un crucificado, a quien consideraban Dios. Este artículo sostiene que dicha percepción resulta profundamente significativa para el debate cristológico.

2. Descripción del grafiti y su contenido esencial

El grafiti representa a un hombre crucificado con cabeza de asno, acompañado por la inscripción griega:

“Alexámenos adora a su Dios” (Αλεξαμενος σεβετε θεον)

La intención satírica es evidente. En el mundo grecorromano, la adoración a un crucificado era vista como absurda y ofensiva, y la figura del asno era un símbolo común de burla. Sin embargo, la fuerza apologética del grafiti no radica en su intención, sino en su contenido afirmativo involuntario.

Tres elementos son fundamentales:

  1. Lenguaje de adoración: el verbo utilizado pertenece al campo semántico del culto religioso, no de la mera admiración moral.

  2. Identificación explícita de “Dios”: el objeto de la adoración no es presentado como héroe, maestro o ángel, sino como theos.

  3. Crucifixión reconocible: el Cristo adorado es inequívocamente un crucificado.

3. “Adora a su Dios”: implicaciones cristológicas

3.1. No admiración, sino culto

Una objeción frecuente —especialmente en grupos antitrinitarios— sostiene que los primeros cristianos solo “honraban” a Jesús como agente subordinado de Dios. El grafiti contradice esta tesis de manera directa. El autor no dice que Alexámenos “respeta” a su líder ni que “sigue” a un maestro excepcional, sino que adora a su Dios.

Desde una perspectiva apologética, esto es crucial: los paganos sabían distinguir entre respeto filosófico, veneración heroica y adoración religiosa. Precisamente por ello, la acusación de “adorar” a un crucificado no es casual, sino descriptiva de una práctica observable.

3.2. Un Cristo percibido como divino

El grafiti no refleja una sofisticada teología cristiana, pero sí una percepción social clara: el cristianismo era visto como una comunidad que rendía culto a Jesús. Esto coincide con otras fuentes hostiles y neutrales del período, que describen a los cristianos como un grupo definido por su devoción exclusiva a Cristo.

Desde el punto de vista histórico, resulta altamente improbable que una adoración inexistente o marginal hubiese sido el rasgo elegido para una burla pública. La sátira funciona precisamente porque exagera una realidad conocida.

4. La cruz y la ofensa del escándalo

El hecho de que el objeto de adoración sea un crucificado refuerza el argumento. En la cultura romana, la crucifixión era un castigo infamante reservado a criminales y esclavos. La idea de adorar a un crucificado no solo era teológicamente extraña, sino socialmente repulsiva.

Esto refuerza una conclusión clave: nadie inventa como burla una adoración inexistente, y menos aún una adoración tan culturalmente ofensiva, si no existe un referente real. El grafiti presupone una práctica cristiana establecida y conocida.

5. Valor apologético frente a objeciones modernas

5.1. Contra la tesis del “desarrollo tardío”

El grafiti no pretende probar la Trinidad ni formular una cristología dogmática, pero sí demuestra que, para observadores externos relativamente tempranos, el cristianismo era ya identificado como una fe que rendía culto a Cristo.

Esto debilita seriamente la afirmación de que la adoración de Jesús como Dios sería una invención tardía del siglo IV. Aunque el grafiti no pertenece al siglo I, muestra que dicha adoración estaba firmemente establecida mucho antes de los concilios imperiales.

5.2. La fuerza del testimonio involuntario

Desde la apologética histórica, el grafiti funciona como corroboración externa de una realidad interna ya atestiguada en textos cristianos tempranos. Su valor reside precisamente en que no fue escrito para defender la fe, sino para ridiculizarla.

6. Limitaciones y honestidad metodológica

Una defensa rigurosa debe reconocer los límites de la evidencia:

  • El grafiti no es una confesión cristiana.

  • No define con precisión doctrinal la naturaleza de la divinidad de Cristo.

  • No demuestra por sí solo la cronología exacta del origen de la adoración cristiana.

Sin embargo, estas limitaciones no invalidan su fuerza como testimonio cultural hostil, sino que delimitan correctamente su función dentro de un argumento acumulativo.

7. Conclusión

El grafiti de Alexámenos constituye una pieza apologética de notable valor histórico. En su intento de ridiculizar al cristianismo, confirma sin querer uno de sus rasgos más fundamentales: Jesús era adorado como Dios. El enemigo no discute ese hecho; lo da por sentado y lo usa como arma de burla.

Paradójicamente, este gesto satírico refuerza la coherencia histórica del cristianismo primitivo. Allí donde algunos críticos modernos intentan minimizar la adoración temprana de Cristo, un romano anónimo —sin intención apologética alguna— deja constancia de que esa adoración era ya pública, visible y escandalosa.

En apologética histórica, pocas evidencias son tan elocuentes como la confesión involuntaria de un adversario. Aquí, la burla se convierte en testimonio, y la sátira en confirmación.


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¿Quién era Alexámenos?

No se conoce su identidad exacta, pero todo indica que era un joven cristiano que vivía o trabajaba en la domus Gelotiana, un edificio empleado como internado para pajes imperiales en el monte Palatino. El grafito habría sido hecho por algún compañero para burlarse de su fe, ridiculizando la adoración cristiana a un “Dios crucificado”, algo incomprensible y escandaloso para los romanos.

martes, 16 de abril de 2024

JESUCRISTO NO ES DIOS: LA BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ




La traducción de la Biblia de los "Testigos de Jehová" está totalmente adulterada y manipulada. Para empezar en el Texto Griego del Nuevo Testamento no aparece ni una sola vez el término "Jehová", sin embargo ellos se enorgullecen de que en su Biblia aparezca cientos de veces el término "Jehová", pues para ellos ese es el nombre de Dios.

La palabra original griega que suelen traducir por Jehová es Kurios. Cuando en griego aparece Kurios ellos traducen por Jehová, aunque el significado de Kurios es Señor. Esto solo es una muestra para que entiendan su gran manipulación de la Palabra de Dios y esto se ha hecho con un objetivo claro: ocultar las verdaderas enseñanzas de la Biblia a los fieles que siguen a la Watchtower.

Una de esas verdades que se ha intentado esconder es que Jesucristo es Dios, aún así vamos a intentar mostrar con la Biblia de los TJ que Jesucristo es Dios. Si tú eres TJ lee con atención este artículo porque con tu propia Biblia vamos a mostrar la verdad que te están ocultando: Jesús es Dios y no el Arcángel Miguel.

En primer lugar si leemos la Biblia de los TJ, la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, en Isaías 96 vemos lo siguiente:
"Porque nos ha nacido un niño, se nos ha dado un hijo; y el gobierno estará en sus manos. Se le llamará por nombre Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz".
Lo que la Biblia de los TJ dice en Isaías es que se está refiriendo al Mesías, y el profeta le da cuatro nombres: (1) Maravilloso Consejero, (2) Dios Poderoso, (3) Padre Eterno y (4) Príncipe de Paz. El Mesías, Jesucristo, por nombre se le llamará "Dios Poderoso", Jesús es Dios Poderoso, aquí por tanto tenemos la primera prueba de que Jesús es Dios.

En segundo lugar, en Colosenses 2.9 se nos dice: 
“Porque en él reside corporalmente toda la plenitud de la naturaleza divina”.
Recordamos que esto está extraído de la Biblia de los TJ. Según esa traducción en Cristo “reside corporalmente toda la plenitud de la naturaleza divina”. Si la plenitud de la naturaleza divina está en Jesús eso significa que Jesús es Dios. No tendría sentido que en Él viviera la plenitud de la divinidad si Él no fuera la divinidad misma.

En tercer lugar, veamos Juan 20.27-28 que dice: 
“Luego le dijo a Tomás: “Pon tu dedo aquí y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado. Deja de dudar y cree. Entonces, Tomás le dijo: ¡Mi Señor y mi Dios!”
Nuevamente recordar que esta es la traducción que ofrecen los TJ, Tomás llama a Jesús con dos títulos: “Señor” y “Dios”. Para Tomás, Jesús es Señor y Dios. Ante esta situación tenemos dos opciones: seguir las enseñanzas de los TJ que afirman una y otra vez que Jesús no es Dios o seguir las enseñanzas de los primeros cristianos en este caso del apóstol Tomás y confesar que Jesús es nuestro Señor y nuestro Dios.

Debemos optar por seguir las enseñanzas de los apóstoles y de los primeros cristianos, elegimos la Palabra de Dios y no las enseñanzas de una organización que nos está ocultando la verdad acerca del Salvador de Jesucristo.

En cuarto lugar, veamos 1 Juan 5.20 que nos dice:
“Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para que lleguemos a conocer al que es verdadero. Y estamos en unión con el que es verdadero por medio de su Hijo, Jesucristo. Ese es el Dios verdadero y la vida eterna”.
La Biblia de los TJ afirma que Jesucristo es el Dios verdadero y la vida eterna. ¿Está equivocada la Biblia o están equivocados los que anuncian que Jesucristo no es el Dios verdadero?

En quinto lugar, los TJ afirman que Jesús era Hijo de Dios pero que no era Dios, esto lo piensan en contra de lo que enseña la Biblia; pero los judíos tenían claro que Jesús al afirmar esto estaba afirmando que era igual a Dios, se estaba haciendo igual (en esencia) al Padre. Miremos lo que dice la Biblia de los TJ en Juan 5.18:
“A raíz de eso, los judíos se esforzaron todavía más por matarlo, porque, además de no respetar el sábado, llamaba a Dios su Padre, haciéndose igual a Dios”
Los judíos sabían de la Biblia lo suficiente y entendían que por todo lo que hacía y decía Jesús, se manifestaba delante de los hombres como alguien igual a Dios. 

Podemos pensar que no, que Jesús no puede ser Dios, porque Jesús es un ser limitado puesto que en Marcos 13.32, por ejemplo, se dice que Él no lo sabe todo puesto que “no sabe ni el día ni la hora”. La Fe Cristiana Ortodoxa cree y sostiene que en Jesús hay dos naturalezas una humana y otra divina. Jesús era Verdadero Hombre y Verdadero Dios. Jesucristo en virtud de su naturaleza humana, tenía limitaciones, claro que sí; pero en virtud de su naturaleza divina, no tenía ninguna limitación.

El origen de nuestra fe en la divinidad de Jesucristo brota de la Biblia y de lo que confesaban los primeros cristianos sobre Jesús. Analicemos, si bien es cierto que Marcos 13.32 manifiesta que Jesús no es omnisciente no lo sabe todo, al menos no lo supo todo en su ministerio terrenal; los cristianos sostenemos que Jesús en virtud de su naturaleza humana no lo sabía todo. Pero veamos tres citas importantes acerca de esto: Juan 16.30; 21.17 y Colosenses 2.3.
"Ahora sabemos que lo sabes todo y que no necesitas que nadie te pregunte. Por esta razón creemos que viniste de Dios" ( Juan 16.30)
"Por tercera vez le preguntó: “Simón hijo de Juan, ¿me quieres?”. Pedro se puso triste al ver que por tercera vez le preguntaba “¿Me quieres?”. Así que le dijo: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que yo te quiero”. Jesús le dijo: “Alimenta a mis ovejitas”." ( Juan 21.17)
"En él están cuidadosamente ocultos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento." (Colosenses 2.3)
Estos pasajes bíblicos revelan que Cristo, en virtud de su naturaleza divina, lo sabe todo; incluso en este último caso de Colosenses se dice que en Él están ocultados todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Esto sólo se puede entender si se acepta que Cristo es hombre tal que tiene limitaciones como en Marcos 13.32 y a la vez tiene naturaleza divina y como tal no tiene limitaciones y lo sabe todo. 

Aparentes contradicciones como ésta podemos encontrar muchísimas en la Biblia pero insisto sólo son contradicciones aparentes, puesto que en verdad no hay contradicción ninguna si se tiene en cuenta que en la persona de Jesús había dos naturalezas la humana y la divina

Por otro lado, decíamos que la doctrina de la divinidad de Jesucristo según el Cuerpo Gobernante de los TJ es una doctrina que nace en el siglo IV en el Concilio de Nicea, esto amigo, también es falso. Los primeros cristianos ya creían en estas cosas. Los primeros cristianos confesaban la divinidad de Jesucristo. 

Quizá escuchaste hablar de Ignacio de Antioquía (35 - 110 d.C.), éste era discípulo del Apóstol Juan y obispo de Antioquía, parece por tanto un buen representante de lo que realmente confesaban sobre Jesucristo los primeros cristianos, puesto que él era un primer cristiano y además muy cercano a los apóstoles. Veamos lo que afirma este santo sobre la divinidad de Jesucristo: 
"Un único médico hay, en la carne hecho Dios, hijo de María e hijo de Dios, Jesucristo nuestro Señor". 
Jesucristo por tanto, para los primeros cristianos, es Dios. Podríamos sacar otras citas de este mismo hombre de Dios y de otros, también muy cercanos a los apóstoles, que afirman exactamente lo mismo. Por tanto, debemos concluir que el testimonio de las Escrituras es obvio: Jesús es Dios; que el testimonio de los primeros cristianos también es obvio para ellos: Jesús era Dios.

¿A quien deberías creer a la Watchtower o a la Biblia? ¿A la Watchtower o al testimonio de los primeros cristianos? Te han manipulado totalmente. Te han dado datos que no son correctos. Han manipulado tu Biblia de arriba a abajo. Nadie desde los doce apóstoles hasta a aparición de la Watchtower ha enseñado que Jesús es la encarnación del Arcángel Miguel. Y esto es un tema que ellos no quieren hablar con nadie fuera de su organización. ¿Por qué? 

Adaptado de Tekton.

miércoles, 21 de febrero de 2024

CUATRO FALACIAS DE LAS SECTAS ANTI-TRINITARIAS

 


Conceptos erróneos sobre la Trinidad:

Error 1: “La palabra 'Trinidad' no está en la Biblia; la Trinidad es una invención de los cristianos del siglo IV”.

Corrección: Es cierto que la palabra “Trinidad” no está en la Biblia, pero el argumento de que sólo las palabras que están en la Biblia representan conceptos bíblicos es ilógico.

Palabras como “encarnación”, “monoteísmo”, “omnipresencia”, “omnipotencia” y “omniciencia” son sólo algunos ejemplos de palabras que no están en la Biblia y, sin embargo, representan conceptos que indiscutiblemente se enseñan en la Biblia.

La palabra "Trinidad" se usó para explicar la relación eterna entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Muchos pasajes bíblicos destacan la Trinidad (ver arriba). Las herejías y falsas creencias comenzaron a multiplicarse en los primeros años de la Iglesia, lo que continúa ocurriendo en la actualidad. Por lo tanto, los primeros Padres de la Iglesia lucharon contra tales errores principalmente en sus escritos, que presentaban la Trinidad como la enseñanza bíblica sobre Dios. Aquí hay una lista de los Padres de la Iglesia que escribieron sobre la Trinidad mucho antes del año 300 d.C. (es decir, antes del comienzo del siglo IV):

Fecha aproximada:

90 d.C. Clemente, tercer obispo de Roma

90-100 d.C. Didache o La Doctrina de los Doce Apóstoles

90 (?) d.C. Ignacio, obispo de Antioquía

155 d.C. Justino mártir, gran apologista y escritor cristiano

168 d.C. Teófilo, sexto obispo de Antioquía

177 d.C. Atenágoras, teólogo

180 d.C. Ireneo, obispo de Lyon

197 d.C. Tertuliano, líder eclesiástico

264 d.C. Gregory Wonderworker, líder eclesiástico


Error 2: "Los cristianos creen que hay tres dioses".

Corrección: los cristianos creen que hay un solo Dios.

Algunas personas creen que los cristianos son politeístas (es decir, creen en más de un Dios), porque los cristianos se refieren al Padre como Dios, así como al Hijo y al Espíritu Santo como Dios. Pero los cristianos creen en un solo Dios. La Biblia dice claramente que hay un solo Dios. Pero también establece claramente que el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios, y el Padre no es el Hijo ni el Espíritu Santo, y el Hijo no es el Espíritu Santo. La Biblia afirma que cada una de las tres Personas es Dios (no “dioses”).

A lo largo de la historia de la Iglesia se han presentado muchas ilustraciones para enseñar la doctrina de la Trinidad. Dios es el único Ser que existe en una sola esencia y en tres Personas a la vez, y por tanto no hay analogía que sea perfecta. Por ejemplo, la analogía de que Dios es como el agua, que aparece como líquido, sólido (hielo) y vapor, es errónea, porque en la esencia de Dios no existe una sola Persona que se manifiesta meramente en tres formas diferentes. Hay, sí, tres Personas distintas. La analogía de que Dios es como un huevo, compuesto de yema, clara y cáscara, también es incorrecta, porque Dios no tiene partes. Lo que hay que entender es que Dios no es ni tres dioses (politeísmo), ni un Dios que se pueda dividir en partes (porque hay una sola esencia), ni una sola Persona que se manifiesta meramente como Padre, Hijo y Espíritu Santo (modalismo).


Error 3: “Jesús no es Dios”.

Corrección: Jesús es Dios, la segunda Persona de la Trinidad.

Jesús perdonó los pecados

Todos podemos y debemos perdonar los pecados cometidos contra nosotros mismos, pero ninguno de nosotros puede perdonar los pecados cometidos contra los demás; sólo Dios tiene esta autoridad (cf. Mc. 2:5-12)

Jesús, siendo Dios, tiene la autoridad de perdonar cualquier pecado.

Jesús, siendo hombre, pudo recibir en sí mismo el castigo por los pecados de los hombres.

Jesús, siendo Dios, es sacrificio suficiente (porque es infinito) para pagar por todos los pecados de todos los que creen en él.

Jesús, por tanto, siendo hombre y Dios, tiene autoridad para perdonar los pecados, porque él mismo pagó por los pecados.

Echa un vistazo a la sala. 3:21-26; Heb. 2:17; 1 Pedro 1:17-19; 1 Juan. 2:1-2; 4:10; etc.

Jesús aceptó ser adorado como Dios, y dijo que tenía el mismo honor y gloria que el Padre.

Mira Mt. 14:33; 28:17-18; José. 5:22-23; 9:38; 17:5; etc.

Jesús afirmó ser el divino Hijo de Dios, título que los judíos entendieron correctamente como un reclamo de igualdad con Dios.

Mira a Jo. 5:17-18; 10:30-33; 19:7



Error 4: “El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son más que tres manifestaciones de Dios (Elhoim/Cuando se refiere a deidades (p. ej., Génesis 35:2; Ex 18:11, Job 1:6; Sal 8:5 / Es además posible que esto refleje la revelación del Nuevo Dios del Dios único en tres personas. En Gn 1:1 Dios crea; Gn 1:2 el Espíritu mora en el NT, y en el NT Jesús es el agente de Dios Padre en la creación, cf. . Juan 1:3, 10 ; Rm 11.36; I Co 8.6; Col 1.15; Hb 1.2; 2.10 /Ex 21:6; 1 Sam 2:25), Elohim es plural en sí mismo y en su concordancia, o de tres maneras diferentes en que Dios se manifiesta”.

Corrección: La Biblia enseña claramente que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres Personas distintas.

Algunas personas piensan que la doctrina de la Trinidad contradice la verdad de que hay un solo Dios. Argumentan que sólo Jesús es el Dios verdadero y que, por lo tanto, Jesús es “el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19), y no sólo el nombre del Hijo. Si bien es absolutamente cierto que hay un solo Dios, debemos aceptar la definición bíblica de este concepto. La Biblia deja claro que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son Personas distintas:

El Padre envía al Hijo (Gálatas 4:4; 1 Juan 4:14)

El Padre envía el Espíritu (Juan 14:26; Gálatas 4:6)

El Hijo no habla por sí mismo, sino según lo que el Padre enseñó (Juan 8:28; 12:49)

El Espíritu no habla por sí mismo, sino para la gloria del Hijo (Juan 16:13-15)

El Padre ama al Hijo, y el Hijo ama al Padre (Juan 3:35; 5:20; 14:31)

El Padre y el Hijo son dos testigos, no uno (Juan 5:31-37; 8:16-18)

El Padre y el Hijo se glorifican mutuamente (Juan 17:1, 4-5), y el Espíritu glorifica al Hijo (Juan 16:14)

El Hijo es nuestro Abogado ante el Padre (1 Juan 2:1)

El Hijo y el Padre envían al Espíritu, que es el otro Consolador (Juan 14:16, 26)

Jesús no es el Padre, sino el Hijo del Padre (2 Juan 3)

En Mt 28:19, Jesús no se identifica como Padre, Hijo y Espíritu Santo. De hecho, está diciendo que el bautismo cristiano identifica a una persona como creyente en el Padre, el Hijo a quien el Padre envió a morir por nuestros pecados, y el Espíritu Santo a quien el Padre y el Hijo envían a morar en nuestros corazones.

Piensa en esto cristiano!!


https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2024/02/cuatro-falacias-de-las-sectas-anti.html

sábado, 25 de abril de 2020

La Gran Ramera del Apocalipsis


Una Evaluación Exegética e Histórico-Pactual de su Identidad

Resumen

La identidad de la “Gran Ramera” descrita en Apocalipsis 17–18 ha sido objeto de intenso debate a lo largo de la historia de la interpretación cristiana. Mientras que lecturas futuristas y romanistas han identificado a la ramera con Roma pagana, Roma papal o una entidad política futura, este artículo sostiene, desde una perspectiva preterista parcial y reformada, que la evidencia bíblica, teológica e histórica apunta de manera consistente a Jerusalén del siglo I como el referente principal del símbolo. Se argumenta que el lenguaje de adulterio, la culpa por la sangre de los profetas, la designación de “la gran ciudad” y la conexión explícita con la crucifixión de Cristo sitúan el juicio del Apocalipsis dentro del marco del juicio pactual contra la Jerusalén apóstata, culminado en el año 70 d.C.

Introducción

El libro del Apocalipsis utiliza un lenguaje intensamente simbólico para comunicar realidades históricas y teológicas de gran magnitud. Entre sus imágenes más controvertidas se encuentra la figura de “Babilonia la Grande”, descrita como “la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra” (Ap 17:5). La pregunta fundamental no es si esta imagen representa una entidad real, sino qué entidad histórica cumple los rasgos que el propio texto atribuye a la ramera.

Este estudio propone que la identificación de la Gran Ramera con Jerusalén del siglo I ofrece la lectura más coherente desde el punto de vista canónico, pactual, intertextual e histórico, y que dicha interpretación no constituye una innovación moderna, sino una recuperación de categorías proféticas veterotestamentarias aplicadas por el propio Nuevo Testamento.

El lenguaje de adulterio y la teología del pacto

Uno de los datos más relevantes para la identificación de la Gran Ramera es el uso sistemático, en las Escrituras, del lenguaje de prostitución y adulterio para describir la infidelidad de Israel frente a Yahvé. Desde Oseas hasta Ezequiel, el adulterio no se entiende primariamente como inmoralidad sexual, sino como traición pactual.

Isaías describe a Jerusalén de manera explícita:

“¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel?” (Is 1:21).

Este lenguaje presupone una relación matrimonial previa. Roma, Babilonia histórica o cualquier potencia gentil nunca fueron descritas como esposas de Yahvé. Jerusalén, en cambio, fue la ciudad del pacto, el lugar del templo y el centro del culto revelado. Por tanto, solo ella puede ser acusada propiamente de adulterio pactual.

La culpa por la sangre de los profetas y del Mesías

Apocalipsis atribuye a Babilonia una culpa singular:

“En ella se halló la sangre de los profetas y de los santos” (Ap 18:24).

Esta afirmación encuentra un paralelo directo en las palabras de Jesús en Mateo 23:34–36, donde Jerusalén es declarada responsable de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde Abel hasta Zacarías. Jesús no formula esta acusación contra Roma, sino contra Jerusalén, y añade un límite temporal explícito:

“Todo esto vendrá sobre esta generación”.

El Nuevo Testamento reafirma esta responsabilidad en múltiples pasajes (Hech 7:51–52; 1 Tes 2:14–15). La convergencia entre Mateo 23 y Apocalipsis 18 sugiere que el juicio anunciado por Juan no introduce un nuevo acusado, sino que ejecuta la sentencia ya pronunciada por Cristo contra la Jerusalén apóstata.

“La gran ciudad” y la crucifixión del Señor

El Apocalipsis identifica repetidamente a Babilonia como “la gran ciudad” (Ap 14:8; 16:19; 17:18; 18:10). Esta designación alcanza su punto más explícito en Apocalipsis 11:8:

“La gran ciudad… donde también nuestro Señor fue crucificado”.

Esta referencia geográfica es decisiva. El Nuevo Testamento es unánime en afirmar que la crucifixión ocurrió en Jerusalén. Ninguna lectura responsable puede ignorar que el propio Apocalipsis define “la gran ciudad” como el lugar de la muerte de Cristo, utilizando además nombres simbólicos (“Sodoma y Egipto”) para resaltar su corrupción pactual.


Jerusalén en el centro de la historia redentora

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento presentan a Jerusalén como el eje teológico de la historia de la redención. Es el lugar del templo, de los profetas, del ministerio final de Jesús, del Pentecostés y del nacimiento de la Iglesia. No resulta sorprendente, por tanto, que el juicio escatológico inicial del Nuevo Testamento recaiga precisamente sobre ella.

El contraste literario entre la Gran Ramera (Ap 17–18) y la Nueva Jerusalén (Ap 21–22) refuerza esta lectura. La aparición de una “nueva” Jerusalén presupone necesariamente la desaparición de una “antigua” Jerusalén infiel. El Apocalipsis no describe dos ciudades cualesquiera, sino dos Jerusalénes antitéticas: una bajo juicio pactual y otra renovada en Cristo.

Evaluación crítica de la identificación con Roma

La identificación tradicional de Babilonia con Roma enfrenta dificultades significativas. Aunque Roma fue un poder perseguidor, el lenguaje de adulterio pactual, la culpa por la sangre de los profetas y la referencia a la crucifixión no se ajustan naturalmente a ella. Además, el llamado “salid de ella, pueblo mío” (Ap 18:4) encaja de manera notable con la huida histórica de los cristianos de Jerusalén antes del asedio del año 70 d.C., testimoniada por fuentes patrísticas tempranas.

Esto no implica negar que Roma funcione tipológicamente como instrumento de juicio, sino afirmar que el objeto principal del juicio es Jerusalén, conforme al patrón profético del Antiguo Testamento.

Conclusión

La identificación de la Gran Ramera con Jerusalén del siglo I no surge de una lectura forzada del Apocalipsis, sino de una interpretación coherente con el lenguaje profético, la teología del pacto y el testimonio explícito del Nuevo Testamento. Jerusalén fue la esposa infiel, la ciudad que mató a los profetas y al Mesías, y el lugar donde se concentró el juicio pactual anunciado por Jesús.

Desde una perspectiva preterista parcial, el Apocalipsis describe el juicio histórico de Dios contra la Jerusalén apóstata, culminado en el año 70 d.C., sin negar por ello un juicio final futuro y universal. Leído de este modo, el libro no es una fuga de la historia, sino su interpretación teológica desde la soberanía del Cordero, quien juzga a su esposa infiel y establece, al mismo tiempo, la Jerusalén nueva, santa y gloriosa.


¡Piensa en esto cristiano!
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miércoles, 22 de abril de 2020

Charles F. Parham ¿Tuvo algo que ver con el Pentecostalismo Unicitario?





Tal parece que el fundador del Pentecostalismo Moderno tenía serias dudas teológicas y fue él quien influenció con estas dudas a muchos líderes del movimiento pentecostal de 1900 que luego darían lugar a la Iglesia Pentecostal Unicitaria.



En su libro "A Voice Crying in The Wilderness" parece que ansiaba tanto el "bautismo del Espíritu Santo" con manifestación en hablar en lenguas que quería hacer todo lo que Pedro (y los apóstoles) hizo al pie de la letra para que los creyentes recibieran esa "evidencia inicial de hablar en lenguas" como señal del bautismo del Espíritu Santo. ¿Y qué hizo Pedro? Ordenó que los bautismos fueran "en el nombre de Jesús".



En la imagen se ve a Charles F. Parham bautizando en Spring River en Galena, Kansas en 1903. Fue uno de los primeros bautizos en los primeros años del pentecostalismo moderno usando la fórmula: "En el nombre de Jesús".

Los documentos históricos de la Iglesia Pentecostal Unida Internacional sugiere que Parham bautizaba en la fórmula bautismal "En el nombre de Jesús".

Esta teoría ayuda a entender el origen de las "dudas" de Robert McAlister  que abordó en su sermón en el campamento de Arroyo Seco en 1913, porque ¿De donde habría tenido estas dudas? Sabemos que Charles F. Parham estaba totalmente divorciado del intelectualismo teológico y era reacio a cuestiones teológicas alegando que el Espíritu Santo mismo era su guía.

Cito aquí unos párrafos copiados de "A Voice Crying in The Wilderness" de la página 22-23 del capítulo sobre "El Bautismo en Agua": (1)
"Podemos recordar bien cuando buscamos a Dios en esta limpieza, cómo algunas de las enseñanzas que creíamos que eran tan bíblicas y algunas que habíamos amado tanto y que habíamos sido los más conservadores en la propagación, fueron borradas de nuestras mentes. Entre ellos estaba la inmersión triuna; aunque pudimos haber discutido esta cuestión durante una hora, no pudimos encontrar un solo argumento a favor. De hecho, durante meses nada, a favor o en contra, vino sobre el tema; hasta que un día en la Escuela Bíblica, estábamos esperando a Dios para que pudiéramos conocer la enseñanza bíblica del bautismo en agua. Finalmente, el Espíritu de Dios dijo: "somos sepultados por el bautismo en su muerte". Sabíamos eso por años; (pero) de nuevo el Espíritu dijo: "Dios el Padre, y Dios el Espíritu Santo nunca murieron". Luego, cuán rápido reconocimos el hecho de que no podíamos ser sepultados por el bautismo en el nombre del Padre y en el nombre del Espíritu Santo, porque no representaba nada, porque nunca morían o resucitaban..."
¿Cuál era la Teología del fundador del pentecostalismo moderno? ¿Qué método usaba para hacer exégesis de la Biblia?
El autor pentecostal de Asambleas de Dios Rick Nañez, describe a Charles Parham, el fundador del pentecostalismo actual, como quien “exhibía variados síntomas de anti-intelectualismo”. Parham tenía una especie de método de estudio bíblico denominado “educación del Espíritu”, él tenía una pugna contra el estudio. 

Apreciaba lo intuitivo contra lo racional, y la interpretación privada contra la hermenéutica bíblica ortodoxa. Con todo, Parham llegó a tener su propio instituto bíblico, el Bethel Bible School en 1900, donde llegó a tener veinticinco estudiantes, se dice que el mismo Seymour llegó a ser uno de sus estudiantes. 
“El método de Parham para la preparación bíblica revela su prejuicio contra el valor de las ideas de los hombres, es decir, las ideas de otros hombres. El programa de estudios básicamente consistía en leer las Escrituras y ofrecer comentarios personales sobre varios textos bíblicos”(2) 
La lectura del libro "Una Voz Llorando en el Desierto" tiene varios párrafos que describen a Charles F. Parham teniendo "diálogos" con Dios y el Espíritu Santo, y éstos le explican la Biblia. No deseo cometer una falacia en mi artículo, pero esto me ha hecho recordar a Elena G. White cuando dice que "un ángel le explicaba la Biblia" y hoy conocemos sus doctrinas que son antibíblicas.

El Pentecostalismo Unicitario siguió este "método de estudio del espíritu", estoy seguro. Pero de otro espíritu. 


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CITAS BIBLIOGRÁFICAS:
(1) Parham, Charles F. "A Voice Crying in The Wilderness", Apostolic Faith Bible College, Baxter Springs, Kansas 66713, Pág. 22-23
(1)NAÑEZ, R . 2006, "¿Evangelio completo en mentes incompletas?", Miami FL: Editorial Vida, Pág. 81

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2020/04/charles-f-parham-tuvo-algo-que-ver-con.html

Charles Fox Parham. (4 de junio de 1873 - 29 de enero de 1929) Fue un predicador y evangelista estadounidense. Junto con William J. Seymour, Parham fue una de las dos figuras centrales en el desarrollo y la difusión temprana del pentecostalismo. Fue Parham que asocia la glosolalia con el bautismo en el Espíritu Santo, una conexión teológica crucial para la creación del pentecostalismo como un movimiento distinto. Las ideas de Parham provocaron controversia, especialmente en cuanto a sus actitudes y creencias sobre la raza, invitando tanto de afroestadounidense y los mexicano-estadounidense a unirse a su nuevo movimiento. Parham fue el primer predicador de articular la doctrina distintiva del pentecostalismo de lenguas como evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo y para ampliar el movimiento. Parham utiliza ideas teológicas contemporáneas para crear un mensaje que dirigió a las necesidades sentidas de las personas profundamente religiosas pero económicamente pobres de Kansas. Puedes un relato de su biografía Aquí.

lunes, 20 de abril de 2020

¿Quién es John G. Scheppe? Pentecostalismo Unicitario


John Scheppe fue quien recibió la revelación del "nombre de Jesús"

En el año de 1913, reunidos los pentecostales de las Asambleas de Dios en el campamento en Arroyo Seco, al Sur de California, el evangelista Robert McAlister predicó sobre sus dudas del "bautismo en el nombre de Jesús narrado Hechos" y entre los oyentes estaba John G. Scheppe, quien llegó a tener "una revelación" sobre el asunto. Posteriormente se dio una especie de cisma y los pentecostales vieron necesario separarse. Las Asambleas de Dios vio necesario pedir que los pastores que estaban promoviendo una doctrina herética se separen, formándose así la Iglesia Pentecostal de la Unicidad de Dios. También apodado "Solo Jesús".

Cito aquí a la Enciclopedia Britannica para su definición:
"Jesus Only, movement of believers within Pentecostalism who hold that true baptism can only be “in the name of Jesus” rather than in the name of the Trinity. It began at a Pentecostal camp meeting in California in 1913 when one of the participants, John G. Scheppe, experienced the power of the name of Jesus. Many accepted his revelation, and they found support for their belief in “Jesus Only” baptism in John 3:5 and Acts 2:38. This led to the denial of the traditional doctrine of the Trinity and to the assertion that Jesus is the one Person in the Godhead. The theological controversy split the Pentecostals and led to the establishment of new churches. See also Pentecostal Assemblies of the World, Inc.; United Pentecostal Church, Inc." (1)

Dicho en castellano:
"-Solo Jesús-, movimiento de creyentes dentro del pentecostalismo que sostienen que el verdadero bautismo solo puede ser "en el nombre de Jesús" y no en el nombre de la Trinidad. Comenzó en una reunión de campamento pentecostal en California en 1913 cuando uno de los participantes, John G. Scheppe, experimentó el poder del nombre de Jesús. Muchos aceptaron su revelación, y encontraron apoyo para su creencia en el bautismo "Sólo Jesús" en Juan 3.5 y Hechos 2.38. Esto condujo a la negación de la doctrina tradicional de la Trinidad y a la afirmación de que Jesús es la única Persona en la Deidad. La controversia teológica dividió a los pentecostales y condujo al establecimiento de nuevas iglesias."

Investigando por la web encontré unas imágenes que deseo compartir con ustedes. Se trata del evangelista canadiense Robert McAlister, uno de los que encendió el asunto predicando dudas e induciendo a la "revelación" del Espíritu.



También encontré una foto de Frank J. Ewart, un oyente más del sermón de McAlister sobre sus "dudas":


Frank J. Ewart dijo lo siguiente sobre el asunto "del nombre":
"Creo que los apóstoles sabían como interpretar Mateo 28.19... porque si solo un ejemplo del bautismo cristiano pudiera encontrarse en la Biblia para satisfacer la interpretación trinitaria de la Gran Comisión, había razón para que la gente inteligente la adoptara." (2)

Tenemos un comentario aquí, y no deseo que nos acusen de apelar a una "falacia genérica", pero considero que el pentecostalismo empezó mal con eso de negar la preparación académica, tirar por el suelo los comentarios de teólogos y creer en el sistema de estudios de Charles Parham denominado "el método del Espíritu"; porque basados en ese método sólo leian la Biblia y se preguntaban unos a otros "¿qué te ha dicho Dios sobre este versículo?", de esta manera quedaban las puertas abiertas, diría yo muy abiertas a que cualquier pseudo-revelación aterrizara. Y por razones obvias, eso "del nombre de Jesús" es una pseudo-revelación que más tarde se sistematizó como "Teología Pentecostal Unicitaria".

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CITAS BIBLIOGRÁFICAS:
(2) J. Ewart, "The Revelation of Jesus Christ", St. Louis, Misouri: Pentecostal Publishing House, Pág.16

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2020/04/quien-es-john-g-scheppe-pentecostalismo.html

Nota de Cautela: Cuando estoy diciendo que "los pentecostales empezaron mal" me refiero a todos los pentecostales con sus fundadores Charles Parham y Willyan Seymour, empezaron mal al divorciarse de lo académico y del intelectualismo teológico. Pero los pentecostales trinitarios no se quedaron allí, al menos no todos los pentecostales. Mientras que los más anti-intelectuales fueron seducidos por las neo-revelaciones y terminaron en la herejía de la "unicidad", muchos pentecostales desarrollaron escuelas y seminarios, teniendo entre sus filas hoy en día a teólogos y eruditos respetados por la Academia. Por ello hago mi descargo ya que algunos me acusaran de que estoy diciendo: "si son pentecostales de origen nada más ya están en error", pero para el caso de los pentecostales unicitarios, ellos son el resultado de su origen anti-intelectual.  

miércoles, 15 de abril de 2020

¿Se puede bautizar en el nombre de Cristo? Tomás de Aquino




Suma teológica - Parte III a - Cuestión 66: El Sacramento del Bautismo

Artículo 6: ¿Se puede bautizar en el nombre de Cristo?

Objeciones por las que parece que en el nombre de Cristo se puede bautizar:

1. En Ef 4,5 se dice que hay una sola fe y un solo bautismo. Pero en Act 8,12 se dice que en nombre de Jesucristo se bautizaban hombres y mujeres. Luego también ahora se puede bautizar en el nombre de Cristo.

2. Dice San Ambrosio: Si nombras a Cristo indicas también al Padre que le ungió, y al Hijo que recibió la unción y al Espíritu Santo con el que fue ungido. Pero en el nombre de la Trinidad se puede bautizar. Luego en el nombre de Cristo también.

3. El papa Nicolás I, respondiendo a una consulta de los búlgaros, dice: Quienes fueron bautizados en el nombre de la Santa Trinidad o tan sólo en el nombre de Cristo, como se lee en los Hechos de los Apóstoles, no deben ser rebautizados, pues, como dice San Ambrosio, las dos fórmulas son idénticas. Ahora bien, habrían sido rebautizados si no hubiesen recibido el sacramento del bautismo con la segunda fórmula. Luego se puede bautizar en el nombre de Cristo con esta forma: Yo te bautizo en el nombre de Cristo.

Contra esto: dice el papa Pelagio II al obispo Gaudencio: Si quienes viven cerca de tu amado territorio confiesan haber recibido el bautismo sólo en el nombre del Señor, los bautizarás al venir a la fe católica, sin ningún género de dudas, en el nombre de la santa Trinidad. Y Dídimo en II De Spiritu Sancto escribe: Si hubiera alguno tan insensato que, al bautizar, omitiese cualquiera de los nombres anteriormente dichos, o sea, de las personas, no bautizaría en realidad.

Respondo: Como ya se ha dicho anteriormente (q.64 a.3), los sacramentos tienen eficacia por la institución de Cristo. Por tanto, si se omite alguno de los elementos establecidos por él para cada sacramento, ese sacramento pierde su eficacia, a no ser que lo dispense el que no ha vinculado su poder a los sacramentos. Ahora bien, Cristo estableció que se diese el bautismo con la invocación de la Trinidad (Mt 28,19). Por consiguiente, todo lo que falte de la plena invocación de la Trinidad destruye la integridad del bautismo.

Y no vale decir que el nombre de una persona supone el de la otra, como el nombre del Padre supone al Hijo; o que quien nombre una persona puede tener fe verdadera en las tres. Porque el sacramento, de la misma manera que requiere una materia sensible, requiere también una forma sensible. Por consiguiente, no es suficiente la nominación implícita, o la fe en la Trinidad, para la realización del sacramento, si la Trinidad no se hace explícita con las palabras sensibles. Por eso, también en el bautismo de Cristo, donde tuvo origen la santidad de nuestro bautismo, estuvo presente la Trinidad de forma sensible: el Padre en la voz, el Hijo en la naturaleza humana, el Espíritu Santo en la paloma.

A las objeciones:

1. Por una especial revelación de Cristo, los Apóstoles bautizaban en la Iglesia primitiva en el nombre de Cristo, para que el nombre de Cristo, que era odioso a los judíos y a los gentiles (1 Cor 1,23), llegase a ser honrado por el hecho de que se daba el Espíritu Santo en el bautismo, invocando su nombre.

2. San Ambrosio da la razón por la que fue conveniente esa dispensa en la Iglesia primitiva, o sea, porque en el nombre de Cristo se entendía toda la Trinidad. De esta manera se salvaba, al menos con una integridad conceptual, la forma que Cristo nos dio en el evangelio.

3. El papa San Nicolás fundamenta su decisión en los textos de las dos primeras objeciones. Por lo que la respuesta se encuentra en las dos primeras soluciones.


La Controversia Por el Nombre: Pentecostales Solo Jesús (2)

Continuando con el tema del "bautismo en el nombre de Jesús" planteado por los pentecostales unicitarios, nos hemos planteado la siguiente pregunta:

¿Por qué el libro de Lucas registra que los apóstoles bautizaron "en el nombre de Jesucristo", "en el nombre del Señor Jesús" y "en el nombre de Jesús"; mientras que Jesús ordenó que el bautismo fuera "en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo"?

Tenemos una respuesta a esto.
La respuesta es siempre una evidencia histórica plasmada en algún documento o acuerdo entre las iglesias, como un Sínodo o Concilio. Entonces ¿Hubo bautismos "en el nombre de Jesucristo" registrados fueran del canon bíblico? La respuesta es sí, y la forma en que se manejó fue tan sabia y sencilla que tampoco negó la Trinidad ni afirmó una unicidad primitiva.

Es decir, sí se usó la fórmula bautismal "en el nombre de Jesucristo" pero en iglesias trinitarias. Las que obviamente no negaban la Trinidad. Muy distintas con las iglesias pentecostales unicitarias que se bautizan "en el nombre de Jesús" NEGANDO la Trinidad.

Los que practicaron esta fórmula bautismal fueron algunos padres de la Iglesia. Surgió una pregunta si ¿los creyentes que se han bautizado fuera de la Iglesia "en el nombre de Jesucristo" deben ser rebautizados en la fórmula trinitaria? Orígenes nos dice que un autor que escribe contrariamente a Cipriano afirma que no, que los que han recibido el bautismo con la fórmula bautismal "en el nombre de Jesucristo" no deben ser rebautizados sino que sólo deben recibir la imposición de manos (para que reciban el Espíritu Santo) ya que "la fórmula bautismal trinitaria" no es contraria a "la fórmula bautismal en nombre de Jesús". La razón de esto es que la fórmula bautismal "invocando el nombre de Jesús" no es inútil, porque no es contraria a la fórmula bautismal trinitaria que es habitual en todas las Iglesias. (1) 

Así mismo opinaba Ambrosio de Milan. Éste sostenía que aunque la fórmula bautismal integra y perfecta era aquella que confesaba a toda la Trinidad, el bautismo con la fórmula bautismal "en el nombre de Jesús" era válido siempre y cuando no negase ninguna de las Personas divinas y se confesara de corazón toda la Trinidad. (2)

En el Concilio de Frejus o Friuli (año 796 concilio local, también dirigido contra el “adopcionismo hispano”) luego de hacerse la mis pregunta que nosotros nos hacemos sobre que Jesús mandó bautizar en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo ¿Cómo es que los apóstoles mandan que se bautice sólo en el nombre del Hijo? ¿Cómo es eso de que los discípulos de  la verdad hacen una cosa diferente a lo dicho por la Verdad? En respuesta a esto dijeron: "Que Dios nos guarde de pensar de eta manera". Porque a los apóstoles les fue revelado por el Espíritu Santo, que el misterio de la Trinidad, que Jesucristo les había mostrado en tres Personas, estaba también comprendido bajo el nombre de una sola, del Hijo, es decir los apóstoles nos dan a entender toda la Trinidad bajo el nombre de Jesucristo.

El Papa Nicolas I (años 858-867) siguiendo a San Ambrosio llegó a confirmar este punto de vista al sostener que los herejes que se habían bautizado en nombre de la Trinidad o incluso solamente en el nombre de Jesús no debían rebautizarse: 

“Preguntáis si los que han recibido el bautismo de uno que se fingía presbítero, son cristianos o tienen que ser nuevamente, bautizados. Si han sido bautizados en el nombre de la suma e indivisa Trinidad, son ciertamente cristianos y, sea quien fuere el cristiano que los hubiere bautizado, no conviene repetir el bautismo… El malo, administrando lo bueno, a sí mismo y no a los otros se amontona un cúmulo de males, y por esto es cierto que a quienes aquel griego bautizó no les alcanza daño alguno, por aquello: Este es el que bautiza es decir, Cristo; y también: Dios da el crecimiento; se entiende: «y no el hombre».” (3)

“Aseguráis que un judío, no sabéis si cristiano o pagano, ha bautizado a muchos en vuestra patria y consultáis qué haya que hacerse con ellos. Ciertamente, si han sido bautizados en el nombre de la santa Trinidad, o sólo en el nombre de Cristo, como leemos en los Hechos de los Apóstoles, pues es una sola y misma cosa, como expone San Ambrosio (De Spiritu Sancto 1, 3, 42 (PL 16, 714)), consta que no han de ser nuevamente bautizados” 

El Concilio de Nirmes en el 1284 aceptó que el bautismo era válido si el que bautiza dice “Yo te bautizo en el nombre de Jesucristo”. 

Inclusive Santo Tomás de Aquino sostuvo la opinión de que los apóstoles, en virtud de una particular revelación de Cristo, bautizaban bajo la invocación del nombre de «Cristo» (no del nombre de «Jesús»). Pero en la época post apostólica juzgó que era inválido el bautismo administrado bajo la invocación de Cristo, a no ser que un privilegio especial de Dios permita esta excepción (4). La razón en que se fundó el santo doctor era la positiva ordenación de Cristo, claramente testimoniada en Mateo 28, 19. 

Si bien todo esto puede demostrar que: 

1) Hubo en la Iglesia quien creyó que en la Iglesia primitiva se llegó a bautizar en el nombre de Jesús solamente, aunque no rechazó que el bautismo en nombre de la Trinidad fuese la forma correcta y universal. 

2) Hubo en la Iglesia quien aceptó que este bautismo en nombre de Jesús solamente podía considerarse válido cuando se hacía incluso entre los herejes, siempre y cuando se haya hecho profesando una fe trinitaria. 

No demuestra que tuviesen razón, pues todo ellos parten de la suposición de que cuando en los Hechos de los Apóstoles se habla de bautizarse en nombre de Jesús se está refiriendo a la fórmula bautismal, lo cual como se verá no necesariamente es así.

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CITAS BIBLIOGRÁFICAS:

(1) Orígenes, Comentario sobre el evangelio de S. Juan, 6, 165-168 
(2) San Ambrosio, De Spiritu Sancto 1, 3, 42  
(3) San Nicolas I, De las respuestas a las consultas de los búlgaros, noviembre de 866 (Dz 334a) 
(4) Santo Tomás de Aquino, "Suma Teológica" III 66.6 http://hjg.com.ar/sumat/d/c66.html#a6

martes, 14 de abril de 2020

La Controversia Por el Nombre: Pentecostales Solo Jesús (1)


¿Por qué el libro de Lucas registra que los apóstoles bautizaron "en el nombre de Jesucristo", "en el nombre del Señor Jesús" y "en el nombre de Jesús"; mientras que Jesús ordenó que el bautismo fuera "en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo"?

El bautismo como ordenó Jesús

  • "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;” (Mateo 28.19) 

El bautismo narrado por Lucas en Hechos de los Apóstoles
  • Pedro a los judíos de la fiesta de Pentecostés: "en el nombre de Jesucristo" (Hechos 2.38)
  • Felipe bautiza samaritanos: "en el nombre de Jesús" (Hechos 8.16)
  • Pedro a los gentiles de la casa de Cornelio: "en el nombre del Señor Jesús" (Hechos 10.48)
  • Pablo a los discípulos de Juan el Bautista: "en el nombre del Señor Jesús" (Hechos 19.5)

¿Se contradice Mateo con Lucas? ¿Los apóstoles fueron desobedientes? ¿Es lo mismo la formula trinitaria para el bautismo que bautizar en el nombre de Jesús, de Jesucristo o del Señor Jesús? ¿En el nombre de quién se bautizó el eunuco (Hechos 8.38)? ¿Fueron bautizados los cerca de cinco mil varones de Hechos 4.4? ¿En el nombre de quién fue bautizado Pablo? ¿En el nombre de quién fue bautizada Lidia y su familia (Hechos 16.15)? ¿En el nombre de quién fue bautizado el carcelero de Filipos y su familia (Hechos 16.33)?

Los pentecostales unicitarios, los unitarios y en general muchos anti-trinitarios aluden que dicho texto de Mateo 28.19 fue adulterado, o que es una interpolación.


¿Hay respuesta a esta acusación?
Decir que es una adulteración es uno de los caminos más fáciles a seguir. Pero no hay evidencia. Lo que es más, existe un "Mateo de Shen Tov" que ha editado ese versículo y dice solamente "vayan ustedes", esto en absurdo. Dicen que la frase "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" que encontramos actualmente en los más de cinco mil manuscritos griegos del Nuevo Testamento no son parte del manuscrito original, es decir que Mateo no escribió eso. Afirman, no sabemos basados en qué, que es una inserción tardía de un copista bien intencionado que quería apoyar a la doctrina de la Trinidad ¿En qué se basan?

Estos individuos anti-trinitarios que apelan a esta opción se apoyan en lo dicho por Eusebio de Cesarea, el historiador del siglo IV, quien citaba Mateo 28,19 escribiendo “Haced discípulos a todas las gentes, bautizándolos en mi nombre” y luego usó el texto como lo conocemos hoy. Esto sería una “prueba” de que el texto fue interpolado. Pero resulta que esas citas de las escrituras no son textuales (citas textuales con comillas y referencia bibliográfica), pues tenemos evidencia de documentos antes de Eusebio donde se lee la f´rmula trinitaria: "…bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".

Vamos con la Evidencia Patrística: Documentos antiguos previos a Eusebio (325 d.C.)

La Didaché (años 65-80 d.C.) 
"En cuanto al bautismo, éste es el modo de bautizar: habiendo previamente dicho todo esto, bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva. Si no tienes agua viva, bautiza en otra agua. Si no puedes en (agua) fría, (bautiza) en caliente. Si, empero, no tienes ni una ni otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Antes del bautismo, el que bautiza y el que ha de ser bautizado, ayunen, y asimismo otros que puedan hacerlo. Mandas ayunar al bautizando uno o dos días antes." (1)

Pero de manera muy curiosa, la Didaché tiene un enunciado así en el IX.4:
"Pero nadie coma ni beba de vuestra Eucaristía, sino (únicamente) los que están bautizados en el nombre del Señor. Porque también de esto el Señor ha dicho: "¡No deis lo santo a los perros!"
¿Notan que los que escribieron la Didaché no tuvieron problema alguno con la fórmula Trinitaria descrita en el VII.1,3? es decir, la Didaché afirma que el bautismo en la fórmula trinitaria es el bautismo "en el nombre del Señor".

Justino Martir (años 100 – 168 d.C.) 
“Luego los conducimos a sitio donde hay agua, y por el mismo modo de regeneración con que nosotros fuimos también regenerados son regenerados ellos, pues entonces toman en el agua el baño en el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, y de nuestro Salvador Jesucristo y del Espíritu Santo. Y es así que Cristo dijo: Si no volvieres a nacer, no entrareis en el reino de los cielos.”(2)

Ireneo de Lyon (años 130 – 202 d.C.) 

En su tratado contra las herejías escribió: 
“Y así mismo, al dar a sus discípulos el poder de regenerar para Dios les decía “«Id y enseñad a todas las gentes, y bautizadlas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”(3)

Y en su Epideixis (o Explicación de la doctrina apostólica) escribió: 
“Nuestro nuevo nacimiento, el bautismo, se hace con estos tres artículos, que nos conceden la gracia del nuevo nacimiento en Dios Padre, por medio de su Hijo, en el Espíritu Santo”(4)

Tertuliano (160 - 220 d.C.) 
“Ahora bien, esta ley del bautismo ha sido impuesta, y su forma fue prescrita: «Id - dijo el Señor a los apóstoles- enseñad a todas las naciones, bautizadlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo»”(5)
“Esto no quiere decir que es en el agua donde recibimos el Espíritu Santo, sino que, purificados por el agua, somos preparados por el ministerio del ángel a recibir el Espíritu. Aquí todavía la figura precede a la realidad, al igual que Juan fue el precursor del Señor preparando sus caminos, igualmente el Ángel que preside en el bautismo traza los caminos para la venida del Espíritu Santo, borrando los pecados por la fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Porque si toda palabra de Dios se apoya en tres testigos, con mucha mayor razón su don. En virtud de la bendición bautismal tenemos como testigos de la fe a los mismos que son garantes de la salvación. Y esta trilogía de nombres divinos es más que suficiente para fundar nuestra esperanza. Y puesto que el testimonio de la fe y la garantía de la salvación tienen como fundamento las Tres Personas, necesariamente la mención de la Iglesia se encuentra incluida. Porque allí donde se encuentran los Tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo, allí se encuentra la Iglesia que es el cuerpo de los Tres”(6)

Orígenes (185 - 254 d.C.) 
“Así también el bautismo de agua, es símbolo de purificación del alma, que lava toda mancha de pecado, sin que por eso deje de ser principio y fuente de los dones divinos para aquél que se entrega a sí mismo al poder divino de las invocaciones de la Trinidad adorable”(7)

Vemos que los testigos de la Trinidad desde la Didaché hasta Orígenes nos muestran que quien adulteró Mateo 28.19 también debió adulterar la Didaché, los escritos de Justino Mártir, de Ireneo de Lyon, de Tertuliano y de Orígenes, pero no fue así. La osadía de los que acusan de adulteración del Texto Sagrado para defender una doctrina es directamente proporcional a su ignorancia de la historia de nuestra Iglesia.

¿Hay serias complicaciones en que Lucas narre que los discípulos hayan bautizado en la autoridad del nombre del Señor Jesús mientras que Mateo narra que Jesús mandó bautizar en la fórmula trinitaria? Al parecer no. Pero aunque éste artículo trata sobre una acusación de adulteración del Texto, de manera particular los pentecostales unicitarios tienen una respuesta basada en una imaginación fértil que lo veremos más adelante.


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CITAS BIBLIOGRÁFICAS: 

(1) Didaché 7,1-4;  
(2) Justino, Apología I,16, 
(3) Ireneo de Lyon, Adversus Haereses, III, 17, 1, 
(4) Ireneo de Lyon, "Epideixis" , 7,  
(5) Tertuliano, "Sobre el bautismo", 13;  
(6) Tertuliano, "Sobre el bautismo", 6, 1-2;  
(7) Orígenes, "Comentario sobre el evangelio de S. Juan", 6, 165-168

La Didajé

DIDACHE (DIDAJÉ) 

DOCTRINA DE LOS DOCE APÓSTOLES 

Enseñanza moral. Los Dos Caminos 

I

La doctrina del Señor para las naciones mediante los Apóstoles. 

1. Hay dos caminos: uno de la vida, y otro de la muerte; pero muy grande es la diferencia entre los dos caminos. 
2. El camino de la vida, pues, es éste: Primero, amarás a Dios que te creó; y segundo, a tu prójimo como a ti mismo. Y todo lo que no quieras que te suceda a ti, tú tampoco lo hagas a otro. 
3. La doctrina de estos dichos es ésta: Bendecid a los que os maldicen, y rogad por vuestros enemigos: ayunad por los que os persiguen. Porque, ¿qué gracia hay en querer a los que os aman? ¿No hacen esto también los gentiles? Vosotros, en cambio amad a los que os odian, y no tendréis enemigo alguno. 
4. Abstente de codicias carnales y corporales. Si alguno te diere un golpe en la mejilla derecha, ofrécele también la izquierda, y serás perfecto. Si alguno te forzare a caminar con él una milla, acompáñale otra más. Si alguno te quitare tu capa, dale también tu túnica. Si alguno te tomare lo que es tuyo, no se lo reclames; porque no puedes (hacerlo). 
5. Da a todos los que te pidan, y no lo reclames (después). Porque el Padre quiere que se de a todos de sus propias dádivas. ¡Bienaventurado el que da según el mandato, porque es inocente! ¡Ay, empero, del que tome! Porque quien tome por necesidad, es inocente. Mas quien no tuviere necesidad, habrá de dar cuenta de por qué tomó y para que. Le tomarán preso y le interrogarán de lo que hizo; y no saldrá de allí hasta que haya devuelto el céntimo. 
6. De esto también fue dicho: Exudará tu limosna en tus manos hasta que sepas a quien la das. 

II 

1. El segundo mandamiento de la doctrina: 
2. No matarás. 
No cometerás adulterio. 
No corromperás a los jóvenes. 
No fornicarás. 
No hurtarás. 
No harás brujerías. 
No prepararás venenos. 
No cometerás aborto ni infanticidio. 
No codiciarás los bienes de tu prójimo. 
3. No perjurarás. No darás testimonio falso. No hablarás mal (de tu prójimo). No serás vengativo. 
4. No serás doble ni bilingüe. Pues, trampa de la muerte es la doblez. 
5. Tu palabra no será mentirosa ni vacía, mas llena de obra. 
6. No serás avaro, ni rapaz, ni hipócrita, ni malicioso, ni soberbio. No tramarás tretas contra tu prójimo. 
7. No odiarás a nadie; sino que reprenderás a unos, tendrás compasión de otros; por otros rogarás, y a otros amarás más que a tu propia alma. 

III 

1. Hijo mío, huye de todo malvado y de todo lo que malvado parezca. 
2. No seas iracundo; porque la ira lleva al homicidio. Tampoco seas receloso ni rijador, ni altivo; porque de todas estas cosas se originan homicidios. 
3. Hijo mío, no seas concupiscente; porque la concupiscencia lleva a los pecados de la carne; tampoco seas hablador de cosas torpes, ni soberbio de la vista; porque de todo esto nacen adulterios. 
4. Hijo mío, no seas agorero; porque esto lleva a la idolatría. 
5. Hijo mío, no seas mentiroso, porque la mentira lleva al hurto; tampoco aficionado al dinero, ni vanidoso; porque de todas estas cosas nacen los hurtos. 
6. Hijo mío, no seas murmurador; porque lleva a la maledicencia; tampoco arrogante; ni malintencionado: porque de todo esto se originan las maledicencias. 
7. Por el contrario, has de ser manso; porque los mansos poseerán la tierra. 
8. Sé paciente y misericordioso, sin malicia, quieto y bueno, y temeroso siempre de las palabras que escuchaste. 
9. No te ensalces a ti mismo, ni hinches con arrogancia tu alma. Tu corazón no se adhiera a los soberbios, mas se vuelva a los justos y humildes. 
10. Todo cuanto suceda has de aceptar por bueno, sabiendo que nada acaece sin Dios. 

IV 

1. Hijo mío, día y noche recuerda a quien te habla de la palabra de Dios, y respétalo como al Señor; porque donde habla la autoridad del Señor, allí está el Señor mismo. 
2. Busca cada día los semblantes de los santos para descansar en sus palabras. 
3. No desees separaciones (cismas); mas pacifica a los que pelean. Juzgarás con justicia. Tu fallo sobre deslices ha de ser sin acepción de personas. 
4. No fluctúes entre el sí y el no. 
5. No seas como quien extiende las manos para recibir, y las cierra para no dar. 
6. Si tuvieres algo en tus manos, lo darás para la expiación de tus faltas. 
7. No tardes en dar, ni des con pesar; pues sabes quien es el que recompensa con sueldo bueno. 
8. No huyas del menesteroso, mas compartirás todos tus bienes con tu hermano; no dirás de ninguna cosa: "Esto es mío"; porque, si compartís la suerte inmortal, cuánto más la suerte mortal. 
9. No quites tu mano de tu hijo o de tu hija; sino que desde la juventud les enseñarás el temor de Dios. 
10. No mandes en tu amargura a tu siervo o a tu sirvienta, que esperan en el mismo Dios, para que no dejen de respetar a Dios que está por encima de ambos. Porque (el divino Salvador) no viene a llamar según la persona, sino a quienes el Espíritu ha preparado. 
11. Vosotros, empero, los sirvientes, habéis de obedecer a vuestros amos, como tipo de Dios, con modestia y temor. 
12. Tendrás odio a toda hipocresía y a todo lo que no sea agradable al Señor. 
13. No abandones los mandamientos del Señor; mas guarda lo que recibiste, sin añadir ni quitar nada. 
14. En la iglesia (asamblea) confiesa tus pecados: y no te acerques a tu oración con mala conciencia. Tal es el camino de la vida. 


1. El camino de la muerte, en cambio, es éste: Sobre todo es malo y lleno de maldición: los asesinatos, adulterios, concupiscencias, fornicaciones, hurtos, idolatrías, brujerías, preparación de venenos, rapiñas, falsos testimonios, hipocresía, doblez de corazón, dolo, malicia, orgullo, avaricia, turpiloquio, envidia, espíritu atrevido, altanería, ostentación. 
2. Perseguidores de los buenos, enemigos de la verdad, amantes de la mentira, desconocedores de la retribución de justicia, no aficionados a lo bueno ni al juicio justo, no vigilantes para lo bueno sino para lo malo; alejados de la mansedumbre y la paciencia, amadores de cosas vanas, y ansiosos de remuneraciones, no compasivos del pobre, e indiferentes para con los apenados, desconocedores de su Hacedor, asesinos de sus hijos, corruptores de la criatura de Dios, los que abandonan al necesitado y oprimen al afligido; abogados de los ricos, inicuos jueces de los pobres, versados en todos los pecados: ¡Libraos de toda esta gente, hijos míos! 

VI 

1. Mira que nadie te seduzca de este camino de la Doctrina, cuando te enseñaren cosas sin miras a Dios. 
2. Porque, si puedes sobrellevar todo el yugo del Señor, perfecto serás; si, empero, no puedes: haz lo que puedas. 


AVISOS LITÚRGICOS 

VII 

1. En cuanto al bautismo, éste es el modo de bautizar: habiendo previamente dicho todo esto, bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva. 
2. Si no tienes agua viva, bautiza en otra agua. Si no puedes en (agua) fría, (bautiza) en caliente. 
3. Si, empero, no tienes ni una ni otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 
4. Antes del bautismo, el que bautiza y el que ha de ser bautizado, ayunen, y asimismo otros que puedan hacerlo. Mandas ayunar al bautizando uno o dos días antes. 

VIII 

1. Vuestros ayunos, sin embargo, no sean con los hipócritas: los que ayunan el segundo y el quinto día después del sábado. Vosotros, en cambio, ayunad el cuarto día y el viernes. 
2. Tampoco habéis de rezar como los hipócritas, mas como el Señor mandó en su Evangelio, así habéis de rezar: Nuestro Padre, en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad, como en el Cielo así también en la tierra. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros también perdonamos a nuestros deudores. Y no nos lleves a la tentación; mas líbranos del mal. Porque tuyo es el poder y la gloria en los siglos. 
3. Tres veces debéis rezar de este modo cada día. 

IX 

1. En cuanto a la Eucaristía, así habéis de realizarla: 
2. Primero sobre el Cáliz: Te damos gracias, nuestro Padre, por la sagrada vid de David, tu siervo, la cual nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo; A Ti la gloria en los siglos. 
3. Y sobre la partición (del pan): Te damos gracias, nuestro Padre, por la vida y la ciencia que nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo: A Ti la gloria en los siglos. Como este pan fue repartido sobre los montes, y, recogido, se hizo uno, así sea recogida tu Iglesia desde los límites de la tierra en tu Reino porque tuya es la gloria y el poder, por Jesucristo, en los siglos. 
4. Pero nadie coma ni beba de vuestra Eucaristía, sino (únicamente) los que están bautizados en el nombre del Señor. Porque también de esto el Señor ha dicho: "¡No deis lo santo a los perros!" 


1. Y después de hartaros, así dad gracias: 
2. Te damos gracias, Padre Santo, por tu santo nombre, al cual hiciste habitar en nuestros corazones; y por la ciencia y fe e inmortalidad, que nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo: A Ti la gloria en los siglos. 
3. Tú, ¡oh Señor, Todopoderoso!, lo creaste todo a causa de tu nombre; diste comida y bebida a los hombres para su fruición, para que te diesen gracias. A nosotros, empero, nos regalaste comida y bebida espiritual y la vida eterna, por tu Hijo y Siervo. 
4. Ante todo te damos gracias porque eres poderoso: A Ti gloria en los siglos. 
5. Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, para librarla de todo mal, y hacerla perfecta en tu amor; aúnala desde los cuatro vientos a la santificada, en tu Reino que para ella preparaste: porque tuyo es el poder y la gloria en los siglos. 
6. Venga tu gracia, y pase este mundo. ¡Hosanna al Dios de David! Si uno es santo, se acerque. Si no lo es, conviértase. Marán-athá! Amén. A los profetas permitid hacer gracias cuantas quieran. 


ADVERTENCIAS GENERALES 

XI 

1. Quien, pues, viniere a vosotros enseñándoos todo lo dicho anteriormente, a ése acogedle. 
2. Si, empero, el que enseña se pervirtió y enseñare otra doctrina para la disolución, no le escuchéis. Mas si enseña en la manera de aumentar la justicia y ciencia del Señor, ¡acogedle como al Señor! 
3. En cuanto a los apóstoles y profetas, proceded así conforme al Evangelio. 
4. Todo apóstol que llegue a vosotros, ha de ser recibido como el Señor. 
5. Pero no se quedará por más de un día o dos, si hace falta; quedándose tres días, es un falso profeta. 
6. Al partir, el apóstol no aceptará nada sino pan para sustentarse hasta llegar a otro hospedaje. Si pidiere dinero, es un falso profeta. 
7. Y a todo profeta que hable en espíritu, no le tentéis ni pongáis a prueba. Porque todo pecado se perdona; mas este pecado no será perdonado. 
8. Pero no cualquiera que habla en espíritu es profeta, sino sólo cuando tenga las costumbres del Señor. Pues, por las costumbres se conocerá al seudo profeta y al profeta. 
9. Y ningún profeta, disponiendo la mesa en espíritu, comerá de la misma; de lo contrario, es un falso profeta. 
10. Pero todo profeta que enseña la verdad, y no hace lo que enseña, es un profeta falso. 
11. Todo profeta, sin embargo, probado y auténtico, que celebra el misterio cósmico de la Iglesia, pero no enseña a hacer lo que él hace, no ha de ser juzgado por vosotros. Su juicio corresponde a Dios. Porque otro tanto hicieron los antiguos profetas. 
12. Mas quien dijere en espíritu: Dame dinero, u otra cosa semejante, no lo escuchéis. Si, empero, os dice que deis para otros menesterosos, nadie lo juzgue. 

XII 

1. Todo el que viniere en el nombre del Señor, sea acogido. Luego de haberlo probado, lo conoceréis; pues tenéis criterio para juzgar entre la diestra y la siniestra. 
2. Si el advenedizo viene tan sólo de paso, socorredle todo lo posible. El, por su parte, no quedará entre vosotros más que dos, o según su necesidad, tres días. 
3. Mas si quisiere radicarse entre vosotros, como artesano, trabaje y coma. 
4. Si no sabe oficio alguno, proveeréis según vuestra inteligencia, para que no viva entre vosotros un cristiano holgazán. 
5. Si a eso no quiere conformarse, es un traficante de Cristo. ¡Cuidado con ésos! 

XIII 

1. Todo profeta verdadero que deseare radicarse entre vosotros, es digno de su comida. 
2. Asimismo, un doctor verdadero es, como obrero, digno de su comida.Todas las primicias del lagar y de los campos, del ganado y de las ovejas, las tomarás y darás a los profetas; porque ellos son vuestros príncipes sacerdotes. 
3. Mas, si no tuviereis profeta, ¡dad a los pobres! 
4. Cuando haces pan, tomarás la primicia y la darás conforme al mandato. 
5. Asimismo, cuando abres la tinaja de vino o del aceite, tomarás la primicia y la darás a los profetas. 
6. Del dinero y de las vestimentas y de todo cuanto poseas, tomarás la primicia, según te parezca, y la darás conforme al mandato. 

XIV 

1. Los días del Señor reuníos para la partición del pan y la acción de gracias, después de haber confesado vuestros pecados, para que sea puro vuestro sacrificio. 
2. Cualquiera, empero, que tuviere una contienda con su hermano, no os acompañe antes de reconciliarse, para que no sea mancillado vuestro sacrificio. 
3. Pues, éste es el dicho del Señor: "En todo lugar y tiempo me ofrecerán una ofrenda pura. Porque soy un gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones". 

XV 

1. Elegíos, pues, obispos y diáconos dignos del Señor, varones mansos, indiferentes al dinero, veraces y probados. Porque también ellos administran para vosotros el oficio (liturgia) de los profetas y doctores. 
2. No los menospreciéis; porque ellos son venerables entre vosotros, junto con los profetas y doctores. 
3. Vosotros tratad de convenceros no con irá sino pacíficamente, así como lo tenéis (preceptuado) en el Evangelio. Y si alguno hubiere ofendido á otro, nadie le hable, nadie le escuche, hasta que se arrepintiere. 
4. Vuestras oraciones, vuestras obras de caridad, y todas las obras haced de manera como lo tenéis (ordenado) en el Evangelio de nuestro Señor. 


EXHORTACIÓN FINAL VIGILANCIA LAS POSTRIMERÍAS 

XVI 

1. ¡Velad por vuestra vida! Que vuestras linternas no estén extinguidas ni desceñidos vuestros lomos; mas estad alerta, porque no sabéis la hora en que el Señor va á venir. 
2. Reuníos con frecuencia, solícitos de lo que aprovecha a vuestras almas. Pues no os aprovechará todo el tiempo que vivisteis en la fe, si no estáis perfectos en el último tiempo. 
3. Porque en los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, y se convertirán las ovejas en lobos, y el amor se convertirá en odio. 
4. Porque, mientras que la iniquidad se acrecentará, se odiarán unos a otros, se perseguirán y entregarán: y entonces aparecerá el impostor del mundo como hijo de Dios, y hará señales y prodigios. Y la tierra será entregada en sus manos. Y cometerá iniquidades como jamás se hizo en el decurso de los siglos. 
5. Entonces vendrá el Juicio de los hombres en el fuego de la prueba. Y muchos se escandalizarán y perecerán. Pero los que perseveraren en su fe, se salvarán de la misma condenación. 
6. Y luego aparecerán las señales de la verdad: primero la señal de la revelación en el cielo, después la señal de la voz de trompeta, y finalmente, la resurrección de los muertos. 
7. Pero no de todos, sino según fue dicho: "Vendrá el Señor, y todos los santos con El" 
8. Entonces el mundo verá al Señor, viniendo sobre las nubes del Cielo.