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lunes, 28 de enero de 2019

El Fin de los Réprobos es el Infierno



¿Quiénes son los "réprobos" de los que habla el autor de Hebreos?

El pasaje de Hebreos 6.7-8 dice algo que parece indicar que "hay creyentes que pueden perder su salvación". Qué dice F.F. Bruce, aquí la cita bíblica y a continuación el comentario de Bruce:
"Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada." -Hebreos 6.7-8

Bruce comenta: 
"Tales personas (los réprobos) son comparadas con una tierra que, a pesar de todos los cuidados prodigados a su cultivo, se niega a producir una buena cosecha. La figura aquí tiene, en mucho, el mismo efecto que el canto de la viña de Isaías (Is 51.1ss). Aquella viña recibió toda la atención que una planta pueda recibir, pero cuando llegó el tiempo para que produjera uvas, no produjo sino uvas silvestres. Claramente era una tierra malvada que nunca respondería al cultivo; por lo tanto, simplemente se debía dejar que permaneciera sin atención y quedara abandonada. Así también nuestro autor compara a aquellos cristianos que perseveran en la fe a la tierra fértil que produce fruto, mientras que aquellos en cuyas vidas no aparecen los frutos de justicia son comparados con una tierra que nunca producirá mas que espinos y abrojos, cuyo fin es ser quemada, 'porque nuestro Dios es fuego consumidor'." (1)
Esta interpretación debería producir en nosotros una profunda reflexión respecto a nuestra vida como cristianos. Somos salvos, no por una "profesión de fe", no por "haber sido bautizados de niños", no por haber tenido una experiencia extática o un trance con lenguas o caídas del espíritu; somos salvos de principio a fin por la obra de Cristo, "obra que una vez iniciada, la terminará por su fidelidad". 

Pareciera que el autor de la carta advierte de apóstatas entre los cristianos. Pero ¿puede un cristiano verdadero terminar su carrera apostatando? Creemos que no. Miren el versículo 9:
"Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así."
Por encima de la advertencia, el autor de la carta da por sentado que entre sus destinatarios no hay apostatas. El autor se incluye cuando dice "estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación..." y esto marcando una diferencia entre "los réprobos" y "vosotros".

Los "réprobos" son una tierra que por más que se cultive en ella nunca dará fruto.

Los "verdaderos creyentes" siempre dan fruto. Note el verso 10, de cómo el autor mismo tiene testimonio de la "obra y el trabajo de amor" que han mostrado al Nombre de Dios, obra que abunda en "servicio a los santos":
"Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún" (v.10)
Pero, el autor de los Hebreos no deja de advertir una y otra vez: "perseverancia":
"Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas." (vs 11-12) 
¿Nota que el autor va desde la seguridad de la salvación y lo conjuga con la advertencia? ¿Por qué se hace esto? ¿Si ya son salvos, porqué las advertencias?

La misma comunidad que atestigua la vida de un creyente desde su aparición en la Iglesia hasta el fin, es la que hoy tenemos. Es decir, la Iglesia Visible, está conformada por individuos regenerados y no regenerados. En la Iglesia vemos hermanos que día tras día caminan junto a los otros. Nadie puede saber quién realmente es un salvo nacido de nuevo, salvo por su "perseverancia" manifestada en "los frutos" a lo largo de su vida como cristiano.

Es la misma advertencia que nos hacemos hoy en día. Nadie se salva por "una oración del pecador", tampoco por "recibir el bautismo". No existe tal cosa de que "si hablaste en lenguas ya eres salvo". No es como pensábamos anteriormente que "Judas era salvo porque hizo milagros", sea que usted es un hombre de oración, de ayunos y de vigilias, eso no garantiza que haya nacido de nuevo. Debemos "perseverar hasta el final", o como dice el autor de Hebreos, "cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza".
"Las obras no salvan, pero bien pueden ser la evidencia de que ya somos salvos."
Pero esas obras deben permanecer en el creyente todo el tiempo. 

Es cierto que la mayoría de evangélicos están muy convencidos que "las obras no salvan", entonces; luego de hacer una "profesión de fe" y aprenderse las lecciones básicas de su curso de discipulado, se encierra en sus cuatro paredes a esperar el Día de la Redención. 

Por lo mismo, cuando se lee comentarios de teólogos que dan énfasis a "las obras para salvación", como la hace Santiago, solemos espantarnos. Seamos honestos, cuando los evangélicos apelamos a "sola fe", automáticamente nos divorciamos de las obras. Bien, si hubiéramos vivido en la comunidad destino de la Carta a los Hebreos, hubiésemos sido fuertemente amonestados, así como Santiago amonesta a la Iglesia en general al decir "muéstrame tus obras". Pero la fe que salva produce obras, una fe muerta no produce obras, y mucho menos no salva.

La única manera de demostrar que ya somos salvos son nuestras buenas obras, el fruto de justicia y amor, el servicio y la perseverancia en la doctrina apostólica; pero ¿tenemos necesidad de demostrar que ya somos salvos? ¿ante quién? ¿ante Dios, acaso Dios no lo sabe todo? ¿ante la comunidad cristiana? ¿ante nosotros mismos?

Sí, es necesario demostrar que somos genuinos hijos de Dios, a la comunidad y a nosotros mismos. ¿Para qué? La respuesta también lo da el autor de los Hebreos:
"...para plena certeza de la esperanza."
¿La salvación se pierde según Hebreos en el contexto del capítulo 6?
De ninguna manera. "Los réprobos" son cultivados una y otra vez y nunca dan fruto. Usted puede hacer que "un réprobo" haga una oración aceptando a Cristo, lo puede bautizar, lo puede hacer que ore, que salte, que grite que es cristiano, y todos los acomodamientos del marketing evangelical moderno, pero nada de eso, así como el cultivo de una tierra estéril nunca hará que produzca uvas; así los "réprobos" nunca darán frutos de justicia pues no han nacido de nuevo.

Usted debe estar pensando que esos réprobos "fueron iluminados", y que también "gustaron el don celestial", y por si fuera poco "fueron hechos partícipes del Espíritu Santo"; y además "gustaron de la buena palabra de Dios, y los poderes del siglo venidero"; y todos estos privilegios parecen ser cosas que experimentaron y atestiguaron los creyentes verdaderos, pero vemos que es una descripción similar a la de los israelitas que anduvieron en el desierto mirando los milagros de Dios: las diez plagas sobre Egipto, el mar rojo que se abrió para que ellos pasen, una nube de día y una antorcha de fuego por la noche, maná y agua en el desierto; codornices, etc.; pero ninguno de ellos, de los que igual murmuraron contra Dios, heredó la tierra prometida. Porque eran "réprobos".

Así muchos réprobos, ingresarán al infierno habiendo sido testigos de las maravillosas manifestaciones de Dios en este presente siglo. Y muchos de ellos las habrían visto dentro de la Iglesia Visible de Dios.

¿Quienes son los réprobos?
Como dice Bruce: "aquellos frutos, consecuencias naturales de la salvación, llevaban testimonio de que la gente en quienes aparecían eran herederos genuinos de la salvación."(2) Los réprobos son aquellos miembros de la Iglesia Visible que no han nacido de nuevo, no son regenerados, y tarde o temprano apostatarán de la Fe, no tienen frutos, no hacen buenas obras... "pero nosotros estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación".

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(1)(2) F.F. Bruce, 2002, "La Epístola a los Hebreos", Libros Desafío. Pág. 126-127

miércoles, 7 de febrero de 2018

VIDA ETERNA ¿PERMANENTE?



1 Juan 3:15 (RV60)
“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”
Yo ya escuché a muchos decir que si pecan deliberadamente “no tienen vida eterna permanente en Dios” y en cualquier momento perderán su salvación.

Esto sucede por las lecturas aisladas que hacemos de textos bíblicos al que le damos un hilo en un tema en particular. También porque desconocemos el idioma original, el griego, y cómo está escrito en su idioma original. A esto hay que agregar que somos muy perezosos para analizar los textos en su contexto.

Pero quizá la mayor dificultad la tenemos cuando sólo leemos una versión de la Biblia y no nos ayudamos con otras versiones.
En el texto que se suele citar, partiendo de la traducción de la Reina-Valera 1960, hay una lectura que el lector debe poner atención:
“…ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”
Muchos creen que el pronombre personal “él” se refiere a Jesucristo, o a Dios. Entonces, su lectura sencilla los hace interpretar que “si un hermano odia… no tiene –vida eterna permanente- en Dios”, y como “no es permanente” la perderá en cualquier momento.

Otro problema viene de la palabra “permanente” y cómo se ha traducido la “idea” que el autor quiso decir a sus destinatarios primarios. En el original dice: 
“y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna en él permanente”
La palabra griega aquí es “ménousan” y la Reina-Valera 1960 lo ha traducido como “permanente”. En el contexto, sin embargo, una mejor traducción sería “permaneciendo en él”, o “permaneciente en él”. Esto significa que “de ninguna manera hay vida eterna EN él”, ¿En quién? En el individuo que se cree cristiano, pero odia a su hermano. Los que se creen cristianos y “odian a su hermano”, no son salvos, pues “no tienen vida eterna EN ellos”. La vida eterna “no mora” en ellos.

Ya la Reina-Valera Antigua lo había traducido así:
“Cualquiera que aborrece á su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí.” (RVA)
Y la reciente Reina Valera Actualizada nos trae esta traducción:
“Todo aquel que odia a su hermano es homicida, y ustedes saben que ningún homicida tiene vida eterna permaneciendo en él.” (RVA-2015)
En otras palabras, aquel que llamándose cristiano tiene odio por “sus hermanos”, no es salvo ni es un verdadero cristiano pues la vida eterna “no mora en él”.

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1 Juan 3:15 Biblia Textual BTX-4° 

“Todo el que odia a su hermano es un asesino, y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna morando en él.”

La vida eterna es "eterna". Decir que "la vida eterna no es permanente" en un cristiano es un oxímoron.

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¡Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino con obra y de verdad!


lunes, 15 de agosto de 2016

Romanos 8.1 y la “pérdida de la salvación”





Recientemente escuché a un predicador decir que “si alguien anda conforme a la carne, puede acarrear condenación”, es decir alguien que una vez creyó y se rindió al señorío de Jesucristo, podría ser condenado si en lugar de “andar en el espíritu” vacía su vida “andando en la carne…”. Es decir, puede perder su salvación.

El problema viene de la lectura de Romanos 8.1 que al hacerla fuera de contexto, es decir sin considerar los versos que lo acompañan, y en sí todo el mensaje del libro; podría convertir a la afirmación “los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” en una condición para evitar la condenación (otra vez a pesar de haber creído);  en lugar de una conclusión sobre el estado de los creyentes nacidos de nuevo.

Veamos la comparación de dos versiones de la Biblia en el mismo pasaje:
Romanos 8.1-4 Versión Biblia Textual - 4°
1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en CRISTO JESÚS, 2porque la ley del Espíritu de vida en CRISTO JESÚS te libertó de la ley del pecado y de la muerte, 3porque lo imposible para la ley (ya que era impotente a causa de la carne), Dios, habiendo enviando de sí mismo al Hijo en semejanza de carne de pecado y por el pecado, condenó al pecado en la carne, 4para que la exigencia de la ley fuera cumplida en nosotros, los que no andamos según la carne, sino según el espíritu.” (BTX-4°)

Romanos 8.1-4 Versión Reina Valera 1960
1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
La Nota Especial de la Biblia Textual dice:
“Al final del v. 1 el Textus Receptus introduce la expresión del v. 4 en dos etapas: los que no andan conforme a la carne, y la misma clausula seguida por sino conforme al Espiritu. La lectura más corta, que hace la declaración mucho más apropiada sin la calificación que es únicamente aplicable en el v. 4, está fuertemente respaldada por antiguos representantes de los tipos de texto Alejandrino y Occidental. Desde el punto de vista de las consideraciones internas, esta errónea inserción en el texto desvirtúa el propósito doctrinal de la epístola al trasladar del v. 4 una clausula conclusiva, y volverla condicional en el v. 1. ”
Es decir, la afirmación que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu es la conclusión de estos cuatro pasajes, de los que Pablo está hablando del v. 1-4 de Romanos capítulo 8. Si consideramos que esta frase no es conclusiva sino condicional  el texto sufriría un problema interno, puesto que Pablo primero les estaría diciendo que la condición para salvarse de la condenación sería el “no andar conforme a la carne, sino conforme al espíritu”. Pero surge la pregunta ¿Cómo logra el hombre ya no andar conforme a la carne? Si esa es la condición para que el hombre se salve, cómo logra eso.

En los demás versos encontramos la respuesta. En los versos anteriores encontramos a un Pablo que dice, sobre su condición pecaminosa: “Así que ya no soy yo el que hace eso, sino el pecado que mora en mí.” (Ro 7.17), entonces la condición del hombre es un estado de pecado, no una enfermedad temporal sino una muerte. Luego, cuando el hombre ha nacido de nuevo, es decir es regenerado, adquiere una nueva naturaleza: “Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios, pero veo otra ley en mis miembros, que combate contra la ley de mi mente, y me encadena a la ley del pecado que está en mis miembros.” (Ro 7.22-23), Pablo reconoce que hay un hombre interior (hombre espiritual) que se deleita en Dios, en su ley; aunque su carne sea pecaminosa.

Luego en el v. 24 (del cap. 7) no tiene otra opción que decir: “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?”; y creo firmemente que es la misma pregunta que se hace cada creyente genuino que desea agradar a Dios, y que encuentra una lucha entre su carne que lo tira hacia el pecado, y que combate en su mente contra esa nueva naturaleza, la que adquirió en el nuevo nacimiento por la regeneración de su espíritu. Acaso esa vieja naturaleza, de ese hombre caído, ¿nos condena? El creyente nacido de nuevo, ciertamente aun tiene un cuerpo pecaminoso, entonces ¿ese cuerpo pecaminoso lo condena?¿sus pecados aun lo condenan?

Si tenemos una pregunta, entonces ¿cuál es la respuesta?, la respuesta está en el texto:
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Jesús el Mesías” (Ro 8.1)
Ésta es la respuesta, es la nueva condición del nuevo creyente, del hombre regenerado por Dios ¿Quién está en Jesucristo sino aquellos que han nacido de nuevo? Por lo tanto, esto es una afirmación acerca del estado del hombre que ha creído en Jesús como Señor y Salvador, que ya no hay condenación para él. En el v. 2 dice que “…la ley del Espíritu de vida en Jesús el Mesías te ha librado de la ley del pecado y de la muerte”, ya no hay más esclavitud, el Espíritu los ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Son afirmaciones conclusivas.

Luego en  el v. 3 continúa diciendo: “Porque lo que no pudo hacer la ley, ya que era débil por causa de la carne, lo hizo Dios enviando a su propio Hijo en semejanza de nuestra carne pecaminosa, y por el pecado, condenó al pecado en la carne…”. Lo que la ley no pudo lograrlo, ahora se puede lograr ya que Jesús tomó el lugar de cada creyente en la cruz. Jesús es el pago por nuestros pecados, Jesús es el sustituto por el pecado, la propiciación. Los que están en Jesús ya están justificados, su deuda con el pecado y la justicia de Dios ya está pagada en la cruz. Jesús, Dios hecho hombre, adoptó un cuerpo semejante al nuestro, pero no pecó, y con su muerte logró salvarnos.

Por esto, en el v. 4 Pablo afirma que Jesús logró que nosotros “cumpliéramos la exigencia de la ley”, y esto no podría ser posible si no se dice de nosotros “que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu”. No andamos en la carne porque ya somos espirituales, pues hemos nacido del Espíritu.

Esto se complementa con las verdades que Pablo les dice a los creyentes romanos en los siguientes versos, donde hace una comparación entre el hombre natural (no regenerado) y el hombre espiritual (nacido de nuevo):

  • v. 5: “Porque los que viven según la carne (el hombre no regenerado), tienen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven según el espíritu (nacido de nuevo), en las cosas del Espíritu.

  • v. 6: “Porque la manera de pensar (del hombre no regenerado) de la carne es muerte, pero la manera de pensar (del nacido de nuevo) del espíritu, es vida y paz;

  • v. 7: “porque la manera de pensar (del hombre no regenerado)de la carne es enemistad contra Dios, pues no se sujeta a la ley de Dios, porque tampoco puede.

  • v. 8: “Así que, los que están en la carne (del hombre no regenerado) no pueden agradar a Dios.

  • v. 9: “Pero vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, por cuanto el Espíritu de Dios vive en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu del Mesías, éste no es de Él.”
Note como el v. 9 afirma lo mismo que el v. 4: “no estamos en la carne”. Por ello, el creyente genuino cada vez que peca, siente pesar en su corazón porque está dañando su relación con Dios, y contrista el Espíritu Santo, por eso se arrepiente y cambia de camino, se aparta del pecado, ya no practica el pecado. En cambio, un falso creyente cada vez que peca, simplemente no tiene ni remordimiento por el pecado, lo disfruta y se vuelve a él las veces que desee. Entonces a estos Pablo les va a decir que si aun vive conforme a la carne  y no conforme al espíritu, es porque “no es de Cristo, pues no tiene el Espíritu Santo” que produce en el creyente nacido de nuevo todo lo antes descrito.

Conclusión
Cuando leemos Romanos 8.1 que dice “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”, no está hablando de una condición para no volver a ser condenados (lo que muchos interpretan como "perder la salvación"), se está refiriendo al nuevo estado del creyente nacido de nuevo, del hombre regenerado, que de verdad ya no anda conforme a la carne, pues al haber adquirido una nueva naturaleza espiritual, ahora anda conforme al espíritu, es decir es un hombre espiritual, alguien en quien habita el Espíritu Santo.

Por lo tanto, Si el Espíritu de Dios está en usted, usted ya no debe amar el pecado ni practicarlo, pero si usted peca constantemente, “examínese a usted mismo si está en la fe. Pruébese a usted mismo si es o no nacido de nuevo. Quizá no reconozca a Jesús, pues si Jesús no está en usted ¿Cómo reconocerá a alguien que no ha conocido antes? Considere entonces que quizá usted, simplemente, no es un verdadero creyente.” (2 Corintios 13.5 parafraseado)

Dios lo bendiga


viernes, 17 de junio de 2016

¿Se pierde la salvación?



La salvación no se pierde...

1.    Porque el cristiano  está sellado con el Espíritu  Santo para  el día de la redención - Efesios 1:13-14.

2.    Porque nadie  lo puede arrebatar de la mano  de Cristo - Juan 10:28.

3.    Porque nadie  lo puede arrebatar de la mano  del Padre - Juan 10:29.

4.    Porque la vida obtenida en el nuevo  nacimiento es de Dios, y por tanto,  ya no puede morir - Juan 3:3,5; Romanos 6:9-11.

5.    La salvación se obtiene por fe, no por obras, y se conserva de la misma  manera, por la fe - Efesios 2:8-9; Colosenses 2:6.

6.    La salvación es un regalo  de Dios, y nadie  que da un regalo  lo vuelve a quitar; y por supuesto, Dios menos - Romanos 6:23.

7.    Cristo nunca rechazará a los que ha recibido - Juan 6:37.

8.    Porque se invalidaría  el bautismo, ya que el bautismo es para  creyentes - Mateo 28:19.

9.    Si el cristiano  pudiera perder su salvación, entonces debería poder  ser  salvo otra vez; lo cual es imposible,  porque sería como  volver a crucificar a Cristo - Hebreos 6:6.

10.     Cristo murió por todos  los pecados, no solamente por aquellos cometidos hasta antes de ser  salvo - Colosenses 2:13-14.

11.     Nada  nos  puede separar del amor de Dios - Romanos 8:35-39.

12.     Cuando se acepta a Cristo, la Trinidad viene a hacer morada en el creyente para siempre; no entran y salen del creyente por su comportamiento - Juan 14:17-18,23.

13.     El creyente verdadero tiene (no tendrá) vida eterna; no vida nada más  mientras sea
"fiel" - Juan 5:24.

14.     Ya que todos  los pecados son  iguales para  Dios, y no existen los pecados "grandes" y "pequeños"; si se perdiera la salvación por el pecado, ésta se perdería a cada momento por causa de cada mentira,  o mal pensamiento, etc. - Romanos 3:23 "La paga del pecado [todo pecado] es muerte. . ."

15.     Si la salvación se pierde  por "volver al pecado", se crea  incertidumbre porque ¿en qué momento se consideraría que una persona ha perdido  su salvación? ¿con cuántos pecados? y si "regresa", ¿tiene que volver a "aceptar" a Cristo, o basta con simplemente pedir perdón?

16.     La salvación no se pierde  porque Cristo prometió  un lugar junto a Él en el cielo, y cada lugar está preparado para  un cristiano  específico, y no solamente para  "cualquiera"  que se mantenga "fiel". - Juan 14:3.

17.     Los nombres de los salvos están escritos en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo, y Dios no los está quitando y poniendo según su comportamiento - Apocalipsis 3:5, 17:8.

18.     La sangre de Cristo limpia de TODO pecado (los pecados de toda  la vida) - 1 Juan1:9.

19.     Cuando Cristo murió, murió por todos  los pecados, aun aquellos que el cristiano cometería en su vida de cristiano  - 1   Pedro 2:24.

20.     El cristiano  se convierte en hijo de Dios al aceptar a Cristo; un hijo de Dios no puede perderse - Juan 1:12.

21.     El pecado interrumpe la comunión con el Padre, pero no la relación;  así  como  la desobediencia de un hijo aquí  en la tierra no termina  su relación  con su padre - Salmo  51:12 (note  que David pidió de nuevo  el gozo de su salvación, no su salvación).

22.     El castigo de Dios a sus  hijos por el pecado, no es quitándoles la salvación, sino disciplina paternal - Hebreos 12:5-7.

23.     Al aceptar a Cristo somos hijos de Dios y coherederos con Cristo. Cristo es nuestro hermano mayor.  Ni tal participación en la herencia, ni la relación  con el Hermano mayor se interrumpen jamás; por ningún  motivo - Romanos 8:17.

24.     Porque invalidaría  la obra intercesora de Cristo. Si el cristiano  se puede perder, entonces Cristo no es un buen  abogado - 1 Juan 2:1.

25.     Porque habría que aceptar que hay dos  maneras de ser  salvos: una,  por fe en la sangre de Cristo (hasta el momento de ser  salvo),  y otra por las buenas obras (a partir de ser salvo) - Efesios 2:8-9.

26.     Porque entonces Dios no sería omnipotente, pues no sería poderoso para  guardarnos sin caída – 2 Timoteo 1:12; Judas 24.

Las Escrituras respaldan nuestra esperanza.

¡Dios, gracias por salvarnos!

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NOTA DE CAUTELA: Citamos académicamente a autores de libros, artículos y/o expositores en vídeos, y publicaciones en las redes sociales. No pretendemos criticar a las personas, sino sus ideas y lo que escriben, y siempre procurando ser académicos. 


La misma que tiene un resumen y dice así:

El resentimiento trae raíz de amargura y la amargura te hace perder la Gracia de Dios.
El resentimiento trae como resultado:
1. Una vida que no crece espiritualmente
2. Empiezas a darle la espalda a Dios
3. Una persona insegura.
4. Falta de confianza a si mismo y hacia los demás.