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lunes, 25 de agosto de 2025

ADN Muestra la Falsedad del Mormonismo



Las pruebas de ADN y el mito mormón del origen hebreo de los nativos americanos

(Basado en el artículo de Bill McKeever, Christian Research Journal)

1. Introducción: Ciencia contra revelación

En los últimos años, la genética ha planteado un serio desafío al relato fundacional del mormonismo. El Libro de Mormón enseña que los pueblos indígenas de América descienden de israelitas que emigraron alrededor del año 600 a.C. Sin embargo, la evidencia científica indica que los nativos americanos tienen un origen principalmente asiático, lo que contradice directamente la narrativa sagrada de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (SUD).

2. El origen de la narrativa mormona

Joseph Smith afirmó haber traducido el Libro de Mormón de unas planchas de oro reveladas por el ángel Moroni. En ese libro, se cuenta que dos grupos —los nefitas y los lamanitas— descendían de la familia de Lehi, un profeta hebreo que salió de Jerusalén. Los lamanitas, por su rebelión, fueron maldecidos con piel oscura y se convirtieron en los antepasados de los pueblos originarios de América.

Esta narrativa fue enseñada por décadas como un hecho histórico y teológico central: los indígenas americanos eran literalmente descendientes de Israel.

3. El desafío de la ciencia moderna

El antropólogo Thomas Murphy, criado en un hogar mormón, aplicó estudios genéticos al linaje de los pueblos nativos. Sus investigaciones mostraron que no existe evidencia de un origen hebreo. Al contrario, el ADN mitocondrial conecta a los indígenas con poblaciones de Siberia y Asia oriental.

La reacción de la Iglesia fue intentar someter a Murphy a disciplina eclesiástica, aunque luego se retiró el proceso ante la presión pública.

4. Reacciones desde la academia y la apologética

Académicos de BYU ridiculizaron los hallazgos, pero la ciencia genética respaldó las conclusiones. Investigadores como Michael Crawford (Universidad de Kansas), Neill Sikes y Mikhail Derenko confirmaron que el ADN de los pueblos originarios de América es predominantemente asiático.

Aun apologistas mormones admitieron que el 99,6% de los marcadores genéticos provienen de Siberia. La fricción entre fe y ciencia se hizo más evidente.

5. Tensiones dentro del mormonismo

Algunos defensores SUD, como Jeff Lindsay, propusieron reinterpretar el Libro de Mormón: quizá no hablaba de todos los pueblos de América, sino de un grupo pequeño. Sin embargo, líderes anteriores como Spencer W. Kimball habían enseñado explícitamente que los descendientes de Lehi poblaron todas las Américas.

FARMS (Foundation for Ancient Research and Mormon Studies) intentó sostener el relato, pero cada vez más se veía como un intento desesperado de acomodar ciencia y revelación.

6. La teoría de la deriva genética

Los apologistas introdujeron la idea de la “deriva genética”: el supuesto linaje hebreo se habría diluido en matrimonios mixtos, quedando indetectable.

Pero Murphy respondió con un argumento contundente: el Libro de Mormón no habla de un grupo marginal, sino de millones de descendientes directos de Lehi. La ciencia muestra que nunca existió tal población hebrea en América.

7. Declaraciones contradictorias de los líderes mormones

Mientras algunos defensores intentaban reinterpretar, presidentes de la Iglesia como Gordon B. Hinckley continuaban identificando a los indígenas mexicanos y ecuatorianos como descendientes de Lehi.

Al mismo tiempo, líderes advertían contra el “intelectualismo” y pedían a los fieles confiar en la revelación más que en la ciencia. El resultado es un dilema interno: ¿seguir la evidencia o mantener la fe institucional?

8. Conclusión: Una fe en crisis

El ADN ha dejado en entredicho la pretensión histórica del Libro de Mormón. Aunque la Iglesia SUD evita declaraciones oficiales al respecto, la contradicción permanece abierta.

El problema de fondo no es solo científico, sino teológico: si la narrativa del Libro de Mormón sobre el origen de los pueblos americanos es falsa, ¿qué ocurre con el resto de la “revelación” de Joseph Smith?

El debate continúa, pero lo cierto es que la ciencia ha erosionado uno de los pilares del mormonismo, dejando a la Iglesia ante una encrucijada entre fidelidad institucional y coherencia intelectual.

¿Qué sucede cuando la ciencia choca con una revelación falsa?

El cristianismo histórico ha afirmado siempre que la revelación de Dios en la Escritura es suficiente, infalible y definitiva (2 Timoteo 3:16–17; Judas 3). El mormonismo, en cambio, sostiene que el Libro de Mormón es “otro testamento de Jesucristo”, una extensión de la revelación bíblica.

Pero las pruebas de ADN han demostrado algo incómodo: el relato fundacional del Libro de Mormón, según el cual los pueblos indígenas de América descienden de los israelitas del 600 a.C., es insostenible. La ciencia confirma lo que la teología reformada siempre ha declarado: la Palabra de Dios no necesita suplementos, y toda supuesta revelación que la contradice se desenmascara como mentira.

El relato mormón frente a la verdad bíblica

Joseph Smith enseñó que los nativos americanos son descendientes de Lehi, un profeta hebreo que salió de Jerusalén. Esta narrativa no es secundaria: constituye el eje histórico y teológico del Libro de Mormón.

En contraste, la Biblia enseña que la historia de la redención se centra en Cristo, no en pueblos ocultos ni migraciones inventadas (Lucas 24:27). El problema no es solo de historia, sino de idolatría: el mormonismo ha edificado una fe sobre una ficción, sustituyendo la Palabra de Dios por una mitología religiosa.

La evidencia genética: un golpe devastador

Estudios genéticos concluyen que los pueblos originarios de América tienen origen principalmente asiático, con migraciones desde Siberia y Asia oriental. No existe rastro de linaje hebreo.

Esto no solo contradice el Libro de Mormón, sino que desenmascara la falsedad de la revelación de Smith. Como advierte Pablo: “Si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema” (Gálatas 1:8).

El ADN no hace más que confirmar lo que la Escritura ya había advertido: el mormonismo no es otro camino a Cristo, sino un “otro evangelio” condenado por Dios mismo.

Estrategias de evasión: reinterpretación y silencio

Apologistas mormones han propuesto que Lehi no era el padre de todos los pueblos indígenas, sino de un grupo minoritario que desapareció por mezcla genética. Sin embargo, los presidentes de la Iglesia SUD, desde Joseph Smith hasta Gordon B. Hinckley, enseñaron claramente que los indígenas de todo el continente eran descendientes de Lehi.

El intento de reinterpretar es un acto de desesperación teológica. Como dice el profeta Isaías: “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20).

El dilema del mormonismo: ciencia o revelación

Frente a la evidencia, la Iglesia SUD responde con ambigüedad. Algunos líderes aconsejan confiar en la “revelación espiritual” más que en la ciencia. Pero aquí surge el verdadero dilema: ¿puede la “revelación” de Smith sobrevivir a la luz de la verdad objetiva?

La teología reformada responde con claridad: toda revelación debe ser probada por la Escritura (Hechos 17:11). La Biblia no necesita ser confirmada por la ciencia, pero las falsas revelaciones quedan expuestas cuando la realidad las contradice.

Conclusión: Solo la Palabra de Dios permanece

El ADN ha puesto en jaque el fundamento histórico del mormonismo, pero el problema es más profundo: revela que el Libro de Mormón nunca fue Palabra de Dios. Joseph Smith fabricó un relato que la ciencia ahora desenmascara como ficción.

Los cristianos reformados descansamos en la verdad inmutable:

  • La Escritura es suficiente y final (Hebreos 1:1–2).

  • Cristo es el centro de la historia redentora, no una migración imaginaria a América.

  • El Espíritu Santo no contradice la Palabra escrita, y cualquier “revelación” que lo haga proviene del engañador.

Por eso, la evidencia genética no debilita la fe cristiana, sino que refuerza la afirmación de que la Biblia, y solo la Biblia, es la Palabra de Dios infalible y suficiente.


¡Piensa en esto cristiano!

martes, 29 de noviembre de 2022

¿LA BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ ENSEÑA LA TRINIDAD?

LA BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ ENSEÑA LA TRINIDAD

Si tú tomas una Biblia de los Testigos de Jehová, y revisas sus ESCRITURAS HEBREO-ARAMEAS en Isaías 6.8-10 leerás que Jehová habla con el profeta Isaías y le dice que Él, Jehová Dios, "cerrará los ojos de los judíos para que no crean en Jehová..."

Isaías 6.8-10 BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Entonces oí la voz de Jehová diciendo: “¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?”. Y yo dije: “¡Aquí estoy yo! ¡Envíame a mí!”. Y él contestó: “Ve y dile a este pueblo: ‘Por más que ustedes oigan, no entenderán; por más que vean, no conseguirán ningún conocimiento’. Haz insensible el corazón de este pueblo, tápales los oídos y ciérrales los ojos para que no vean con los ojos ni oigan con los oídos, para que su corazón No entienda y no regresen a Dios y sean sanados”.

Pero, si avanzas unos libros más adelante, hacia las "ESCRITURAS GRIEGAS CRISTIANAS en el libro de Juan 12.37-41 leerás que el Apóstol Juan afirma que "Jehová cerraría los ojos de los judíos para que ellos no crean en Jesucristo", y que esta es la razón de porqué no creían los judíos en Jesús.

Juan 12.37-41 BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

— Aunque había hecho tantos milagros delante de ellos, no ponían su fe en él, para que se cumplieran las palabras del profeta Isaías, que dijo: “Jehová, ¿quién ha puesto su fe en nuestro mensaje? ¿Y a quién le ha sido revelado el brazo de Jehová?”. Isaías también dijo la razón por la que no podían creer: “Les ha cegado los ojos y les ha endurecido el corazón, para que no vean con los ojos ni entiendan con el corazón ni regresen a Dios y yo los sane”. Isaías dijo estas cosas porque vio la gloria de él, y habló acerca de él.

No siendo suficiente con esto, LA BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ en las mismas ESCRITURAS GRIEGAS CRISTIANAS, en el libro de Hechos 28.25-27 el Apóstol Pablo, luego de haberle predicado a los judíos, concluye que la razón por la que no creen en el Evangelio de Jesús es porque "Jehová ha cerrado los ojos de los judíos para que ellos no crean en Jesucristo", y quién le ha brindado esta palabra profética a Isaías fue el Espíritu Santo.

Hechos 28.25-27 BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

— Y, como no se ponían de acuerdo entre ellos, empezaron a irse. Pablo solo hizo este comentario: “Con razón el espíritu santo les habló a sus antepasados mediante el profeta Isaías y dijo: ‘Ve adonde este pueblo y di: “Ustedes van a oír, pero jamás van a entender. Van a mirar, pero jamás van a ver. Porque el corazón de este pueblo se ha hecho insensible. Se han tapado los oídos y han cerrado los ojos, para que nunca vean con los ojos ni oigan con los oídos ni entiendan con el corazón ni regresen a Dios y yo los sane”’.

De manera que en la BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ se está diciendo, como lo cree el cristianismo histórico, que en Isaías Jehová habla de Jesús, que los judíos no creerían en él, y en Hechos el Apóstol Pablo dice que Ese Jehová que le da la profecía a Isaías es el Espíritu Santo. ¿Ves la TRINIDAD aquí? Un mismo Dios, tres pasajes, la TRINIDAD.

Según esto, partiendo de la BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ tenemos:

JEHOVÁ = Jesucristo
JEHOVÁ = Espíritu Santo

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Déjanos tu comentarios!

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2022/11/la-biblia-de-los-testigos-de-jehova.html

martes, 14 de abril de 2020

La Didajé

DIDACHE (DIDAJÉ) 

DOCTRINA DE LOS DOCE APÓSTOLES 

Enseñanza moral. Los Dos Caminos 

I

La doctrina del Señor para las naciones mediante los Apóstoles. 

1. Hay dos caminos: uno de la vida, y otro de la muerte; pero muy grande es la diferencia entre los dos caminos. 
2. El camino de la vida, pues, es éste: Primero, amarás a Dios que te creó; y segundo, a tu prójimo como a ti mismo. Y todo lo que no quieras que te suceda a ti, tú tampoco lo hagas a otro. 
3. La doctrina de estos dichos es ésta: Bendecid a los que os maldicen, y rogad por vuestros enemigos: ayunad por los que os persiguen. Porque, ¿qué gracia hay en querer a los que os aman? ¿No hacen esto también los gentiles? Vosotros, en cambio amad a los que os odian, y no tendréis enemigo alguno. 
4. Abstente de codicias carnales y corporales. Si alguno te diere un golpe en la mejilla derecha, ofrécele también la izquierda, y serás perfecto. Si alguno te forzare a caminar con él una milla, acompáñale otra más. Si alguno te quitare tu capa, dale también tu túnica. Si alguno te tomare lo que es tuyo, no se lo reclames; porque no puedes (hacerlo). 
5. Da a todos los que te pidan, y no lo reclames (después). Porque el Padre quiere que se de a todos de sus propias dádivas. ¡Bienaventurado el que da según el mandato, porque es inocente! ¡Ay, empero, del que tome! Porque quien tome por necesidad, es inocente. Mas quien no tuviere necesidad, habrá de dar cuenta de por qué tomó y para que. Le tomarán preso y le interrogarán de lo que hizo; y no saldrá de allí hasta que haya devuelto el céntimo. 
6. De esto también fue dicho: Exudará tu limosna en tus manos hasta que sepas a quien la das. 

II 

1. El segundo mandamiento de la doctrina: 
2. No matarás. 
No cometerás adulterio. 
No corromperás a los jóvenes. 
No fornicarás. 
No hurtarás. 
No harás brujerías. 
No prepararás venenos. 
No cometerás aborto ni infanticidio. 
No codiciarás los bienes de tu prójimo. 
3. No perjurarás. No darás testimonio falso. No hablarás mal (de tu prójimo). No serás vengativo. 
4. No serás doble ni bilingüe. Pues, trampa de la muerte es la doblez. 
5. Tu palabra no será mentirosa ni vacía, mas llena de obra. 
6. No serás avaro, ni rapaz, ni hipócrita, ni malicioso, ni soberbio. No tramarás tretas contra tu prójimo. 
7. No odiarás a nadie; sino que reprenderás a unos, tendrás compasión de otros; por otros rogarás, y a otros amarás más que a tu propia alma. 

III 

1. Hijo mío, huye de todo malvado y de todo lo que malvado parezca. 
2. No seas iracundo; porque la ira lleva al homicidio. Tampoco seas receloso ni rijador, ni altivo; porque de todas estas cosas se originan homicidios. 
3. Hijo mío, no seas concupiscente; porque la concupiscencia lleva a los pecados de la carne; tampoco seas hablador de cosas torpes, ni soberbio de la vista; porque de todo esto nacen adulterios. 
4. Hijo mío, no seas agorero; porque esto lleva a la idolatría. 
5. Hijo mío, no seas mentiroso, porque la mentira lleva al hurto; tampoco aficionado al dinero, ni vanidoso; porque de todas estas cosas nacen los hurtos. 
6. Hijo mío, no seas murmurador; porque lleva a la maledicencia; tampoco arrogante; ni malintencionado: porque de todo esto se originan las maledicencias. 
7. Por el contrario, has de ser manso; porque los mansos poseerán la tierra. 
8. Sé paciente y misericordioso, sin malicia, quieto y bueno, y temeroso siempre de las palabras que escuchaste. 
9. No te ensalces a ti mismo, ni hinches con arrogancia tu alma. Tu corazón no se adhiera a los soberbios, mas se vuelva a los justos y humildes. 
10. Todo cuanto suceda has de aceptar por bueno, sabiendo que nada acaece sin Dios. 

IV 

1. Hijo mío, día y noche recuerda a quien te habla de la palabra de Dios, y respétalo como al Señor; porque donde habla la autoridad del Señor, allí está el Señor mismo. 
2. Busca cada día los semblantes de los santos para descansar en sus palabras. 
3. No desees separaciones (cismas); mas pacifica a los que pelean. Juzgarás con justicia. Tu fallo sobre deslices ha de ser sin acepción de personas. 
4. No fluctúes entre el sí y el no. 
5. No seas como quien extiende las manos para recibir, y las cierra para no dar. 
6. Si tuvieres algo en tus manos, lo darás para la expiación de tus faltas. 
7. No tardes en dar, ni des con pesar; pues sabes quien es el que recompensa con sueldo bueno. 
8. No huyas del menesteroso, mas compartirás todos tus bienes con tu hermano; no dirás de ninguna cosa: "Esto es mío"; porque, si compartís la suerte inmortal, cuánto más la suerte mortal. 
9. No quites tu mano de tu hijo o de tu hija; sino que desde la juventud les enseñarás el temor de Dios. 
10. No mandes en tu amargura a tu siervo o a tu sirvienta, que esperan en el mismo Dios, para que no dejen de respetar a Dios que está por encima de ambos. Porque (el divino Salvador) no viene a llamar según la persona, sino a quienes el Espíritu ha preparado. 
11. Vosotros, empero, los sirvientes, habéis de obedecer a vuestros amos, como tipo de Dios, con modestia y temor. 
12. Tendrás odio a toda hipocresía y a todo lo que no sea agradable al Señor. 
13. No abandones los mandamientos del Señor; mas guarda lo que recibiste, sin añadir ni quitar nada. 
14. En la iglesia (asamblea) confiesa tus pecados: y no te acerques a tu oración con mala conciencia. Tal es el camino de la vida. 


1. El camino de la muerte, en cambio, es éste: Sobre todo es malo y lleno de maldición: los asesinatos, adulterios, concupiscencias, fornicaciones, hurtos, idolatrías, brujerías, preparación de venenos, rapiñas, falsos testimonios, hipocresía, doblez de corazón, dolo, malicia, orgullo, avaricia, turpiloquio, envidia, espíritu atrevido, altanería, ostentación. 
2. Perseguidores de los buenos, enemigos de la verdad, amantes de la mentira, desconocedores de la retribución de justicia, no aficionados a lo bueno ni al juicio justo, no vigilantes para lo bueno sino para lo malo; alejados de la mansedumbre y la paciencia, amadores de cosas vanas, y ansiosos de remuneraciones, no compasivos del pobre, e indiferentes para con los apenados, desconocedores de su Hacedor, asesinos de sus hijos, corruptores de la criatura de Dios, los que abandonan al necesitado y oprimen al afligido; abogados de los ricos, inicuos jueces de los pobres, versados en todos los pecados: ¡Libraos de toda esta gente, hijos míos! 

VI 

1. Mira que nadie te seduzca de este camino de la Doctrina, cuando te enseñaren cosas sin miras a Dios. 
2. Porque, si puedes sobrellevar todo el yugo del Señor, perfecto serás; si, empero, no puedes: haz lo que puedas. 


AVISOS LITÚRGICOS 

VII 

1. En cuanto al bautismo, éste es el modo de bautizar: habiendo previamente dicho todo esto, bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva. 
2. Si no tienes agua viva, bautiza en otra agua. Si no puedes en (agua) fría, (bautiza) en caliente. 
3. Si, empero, no tienes ni una ni otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 
4. Antes del bautismo, el que bautiza y el que ha de ser bautizado, ayunen, y asimismo otros que puedan hacerlo. Mandas ayunar al bautizando uno o dos días antes. 

VIII 

1. Vuestros ayunos, sin embargo, no sean con los hipócritas: los que ayunan el segundo y el quinto día después del sábado. Vosotros, en cambio, ayunad el cuarto día y el viernes. 
2. Tampoco habéis de rezar como los hipócritas, mas como el Señor mandó en su Evangelio, así habéis de rezar: Nuestro Padre, en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad, como en el Cielo así también en la tierra. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros también perdonamos a nuestros deudores. Y no nos lleves a la tentación; mas líbranos del mal. Porque tuyo es el poder y la gloria en los siglos. 
3. Tres veces debéis rezar de este modo cada día. 

IX 

1. En cuanto a la Eucaristía, así habéis de realizarla: 
2. Primero sobre el Cáliz: Te damos gracias, nuestro Padre, por la sagrada vid de David, tu siervo, la cual nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo; A Ti la gloria en los siglos. 
3. Y sobre la partición (del pan): Te damos gracias, nuestro Padre, por la vida y la ciencia que nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo: A Ti la gloria en los siglos. Como este pan fue repartido sobre los montes, y, recogido, se hizo uno, así sea recogida tu Iglesia desde los límites de la tierra en tu Reino porque tuya es la gloria y el poder, por Jesucristo, en los siglos. 
4. Pero nadie coma ni beba de vuestra Eucaristía, sino (únicamente) los que están bautizados en el nombre del Señor. Porque también de esto el Señor ha dicho: "¡No deis lo santo a los perros!" 


1. Y después de hartaros, así dad gracias: 
2. Te damos gracias, Padre Santo, por tu santo nombre, al cual hiciste habitar en nuestros corazones; y por la ciencia y fe e inmortalidad, que nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo: A Ti la gloria en los siglos. 
3. Tú, ¡oh Señor, Todopoderoso!, lo creaste todo a causa de tu nombre; diste comida y bebida a los hombres para su fruición, para que te diesen gracias. A nosotros, empero, nos regalaste comida y bebida espiritual y la vida eterna, por tu Hijo y Siervo. 
4. Ante todo te damos gracias porque eres poderoso: A Ti gloria en los siglos. 
5. Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, para librarla de todo mal, y hacerla perfecta en tu amor; aúnala desde los cuatro vientos a la santificada, en tu Reino que para ella preparaste: porque tuyo es el poder y la gloria en los siglos. 
6. Venga tu gracia, y pase este mundo. ¡Hosanna al Dios de David! Si uno es santo, se acerque. Si no lo es, conviértase. Marán-athá! Amén. A los profetas permitid hacer gracias cuantas quieran. 


ADVERTENCIAS GENERALES 

XI 

1. Quien, pues, viniere a vosotros enseñándoos todo lo dicho anteriormente, a ése acogedle. 
2. Si, empero, el que enseña se pervirtió y enseñare otra doctrina para la disolución, no le escuchéis. Mas si enseña en la manera de aumentar la justicia y ciencia del Señor, ¡acogedle como al Señor! 
3. En cuanto a los apóstoles y profetas, proceded así conforme al Evangelio. 
4. Todo apóstol que llegue a vosotros, ha de ser recibido como el Señor. 
5. Pero no se quedará por más de un día o dos, si hace falta; quedándose tres días, es un falso profeta. 
6. Al partir, el apóstol no aceptará nada sino pan para sustentarse hasta llegar a otro hospedaje. Si pidiere dinero, es un falso profeta. 
7. Y a todo profeta que hable en espíritu, no le tentéis ni pongáis a prueba. Porque todo pecado se perdona; mas este pecado no será perdonado. 
8. Pero no cualquiera que habla en espíritu es profeta, sino sólo cuando tenga las costumbres del Señor. Pues, por las costumbres se conocerá al seudo profeta y al profeta. 
9. Y ningún profeta, disponiendo la mesa en espíritu, comerá de la misma; de lo contrario, es un falso profeta. 
10. Pero todo profeta que enseña la verdad, y no hace lo que enseña, es un profeta falso. 
11. Todo profeta, sin embargo, probado y auténtico, que celebra el misterio cósmico de la Iglesia, pero no enseña a hacer lo que él hace, no ha de ser juzgado por vosotros. Su juicio corresponde a Dios. Porque otro tanto hicieron los antiguos profetas. 
12. Mas quien dijere en espíritu: Dame dinero, u otra cosa semejante, no lo escuchéis. Si, empero, os dice que deis para otros menesterosos, nadie lo juzgue. 

XII 

1. Todo el que viniere en el nombre del Señor, sea acogido. Luego de haberlo probado, lo conoceréis; pues tenéis criterio para juzgar entre la diestra y la siniestra. 
2. Si el advenedizo viene tan sólo de paso, socorredle todo lo posible. El, por su parte, no quedará entre vosotros más que dos, o según su necesidad, tres días. 
3. Mas si quisiere radicarse entre vosotros, como artesano, trabaje y coma. 
4. Si no sabe oficio alguno, proveeréis según vuestra inteligencia, para que no viva entre vosotros un cristiano holgazán. 
5. Si a eso no quiere conformarse, es un traficante de Cristo. ¡Cuidado con ésos! 

XIII 

1. Todo profeta verdadero que deseare radicarse entre vosotros, es digno de su comida. 
2. Asimismo, un doctor verdadero es, como obrero, digno de su comida.Todas las primicias del lagar y de los campos, del ganado y de las ovejas, las tomarás y darás a los profetas; porque ellos son vuestros príncipes sacerdotes. 
3. Mas, si no tuviereis profeta, ¡dad a los pobres! 
4. Cuando haces pan, tomarás la primicia y la darás conforme al mandato. 
5. Asimismo, cuando abres la tinaja de vino o del aceite, tomarás la primicia y la darás a los profetas. 
6. Del dinero y de las vestimentas y de todo cuanto poseas, tomarás la primicia, según te parezca, y la darás conforme al mandato. 

XIV 

1. Los días del Señor reuníos para la partición del pan y la acción de gracias, después de haber confesado vuestros pecados, para que sea puro vuestro sacrificio. 
2. Cualquiera, empero, que tuviere una contienda con su hermano, no os acompañe antes de reconciliarse, para que no sea mancillado vuestro sacrificio. 
3. Pues, éste es el dicho del Señor: "En todo lugar y tiempo me ofrecerán una ofrenda pura. Porque soy un gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones". 

XV 

1. Elegíos, pues, obispos y diáconos dignos del Señor, varones mansos, indiferentes al dinero, veraces y probados. Porque también ellos administran para vosotros el oficio (liturgia) de los profetas y doctores. 
2. No los menospreciéis; porque ellos son venerables entre vosotros, junto con los profetas y doctores. 
3. Vosotros tratad de convenceros no con irá sino pacíficamente, así como lo tenéis (preceptuado) en el Evangelio. Y si alguno hubiere ofendido á otro, nadie le hable, nadie le escuche, hasta que se arrepintiere. 
4. Vuestras oraciones, vuestras obras de caridad, y todas las obras haced de manera como lo tenéis (ordenado) en el Evangelio de nuestro Señor. 


EXHORTACIÓN FINAL VIGILANCIA LAS POSTRIMERÍAS 

XVI 

1. ¡Velad por vuestra vida! Que vuestras linternas no estén extinguidas ni desceñidos vuestros lomos; mas estad alerta, porque no sabéis la hora en que el Señor va á venir. 
2. Reuníos con frecuencia, solícitos de lo que aprovecha a vuestras almas. Pues no os aprovechará todo el tiempo que vivisteis en la fe, si no estáis perfectos en el último tiempo. 
3. Porque en los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, y se convertirán las ovejas en lobos, y el amor se convertirá en odio. 
4. Porque, mientras que la iniquidad se acrecentará, se odiarán unos a otros, se perseguirán y entregarán: y entonces aparecerá el impostor del mundo como hijo de Dios, y hará señales y prodigios. Y la tierra será entregada en sus manos. Y cometerá iniquidades como jamás se hizo en el decurso de los siglos. 
5. Entonces vendrá el Juicio de los hombres en el fuego de la prueba. Y muchos se escandalizarán y perecerán. Pero los que perseveraren en su fe, se salvarán de la misma condenación. 
6. Y luego aparecerán las señales de la verdad: primero la señal de la revelación en el cielo, después la señal de la voz de trompeta, y finalmente, la resurrección de los muertos. 
7. Pero no de todos, sino según fue dicho: "Vendrá el Señor, y todos los santos con El" 
8. Entonces el mundo verá al Señor, viniendo sobre las nubes del Cielo.

sábado, 12 de enero de 2019

Un Engaño Llamado “Teología Inclusiva”



Pastor Augustus Nicodemus – Brasil

El patrón de Dios para el ejercicio de la sexualidad humana es la relación entre un hombre y una mujer en el ambiente del matrimonio. En esta área, la Biblia sólo deja dos opciones para los cristianos: matrimonio heterosexual y monogámico o una vida célibe. A la luz de las Escrituras, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son vistas no como opción o alternativa, sino como abominación, pecado y error, siendo tratada como práctica contraria a la naturaleza. Sin embargo, en este tiempo en que vivimos, crece en la sociedad en general, y en sectores religiosos, una valoración de la homosexualidad como comportamiento no sólo aceptable, sino supuestamente compatible con la vida cristiana. Diferentes enfoques teológicos han sido propuestos en el sentido de admitir que homosexuales masculinos y femeninos puedan ser aceptados como parte de la Iglesia y expresar libremente su homoafetividad en el ambiente cristiano.

Hay muchos pasajes en la Biblia que se refieren a la relación sexual estándar, normal, aceptable y ordenado por Dios, que es el matrimonio monogámico heterosexual. Desde el Génesis, pasando por la ley y por la trayectoria del pueblo hebreo, hasta los evangelios y las epístolas del Nuevo Testamento, la tradición bíblica apunta en el sentido de que Dios creó hombre y mujer con roles sexuales definidos y complementarios desde el punto de vista moral, psicológico y físico. Así, es evidente que no es posible justificar la relación homosexual desde las Escrituras, y mucho menos dar a la Biblia cualquier significado que minimice o neutralice su caracterización como acto pecaminoso. En ningún momento, la Palabra de Dios justifica o legitimiza un estilo homosexual de vida, como los defensores de la llamada "teología inclusiva" han intentado hacer. Sus argumentos tienen poca o ninguna sustentación exegética, teológica o hermenéutica.

La "teología inclusiva" es un enfoque según el cual, si Dios es amor, aprobaría todas las relaciones humanas, sean cuales sean, siempre que haya este sentimiento. Esta línea de pensamiento ha propiciado el surgimiento de iglesias donde homosexuales, en esta condición, son admitidos como miembros y a ellos se les enseña que el comportamiento gay no es factor impeditivo a la vida cristiana y a la salvación. Así, desde que haya amor genuino entre dos hombres o dos mujeres, eso validaría su comportamiento, a la luz de las Escrituras. La falacia de ese pensamiento es que la misma Biblia que nos enseña que Dios es amor también dice que es santo y que su voluntad en cuanto a la sexualidad humana es que se expresa dentro del matrimonio heterosexual, siendo prohibidas las relaciones homosexuales.

En segundo lugar, la "teología inclusiva" defiende que las condenas encontradas en el libro de Levítico se refieren sólo a las relaciones sexuales practicadas en conexión con los cultos idolátricos y paganos, como era el caso de los practicados por las naciones alrededor de Israel. Además, tales prohibiciones se encuentran al lado de otras reglas contra comer sangre o carne de cerdo, que ya serían superadas y, por lo tanto, sin validez para los cristianos. También defiende que la prueba de que las prohibiciones de las prácticas homosexuales eran culturales y ceremoniales es que ellas eran castigadas con la muerte -cosa que no se admite a partir de la época del Nuevo Testamento. Es cierto que las relaciones homosexuales ocurrían incluso -pero no exclusivamente- en los cultos paganos de los cananeos.

Sin embargo, es evidente que la condena de la práctica homosexual trasciende los límites culturales y ceremoniales, pues se repite claramente en el Nuevo Testamento. Ella forma parte de la ley moral de Dios, válida en todas las épocas y para todas las culturas. La muerte de Cristo abolió las leyes ceremoniales, como la prohibición de comer ciertos alimentos, pero no la ley moral, donde encontramos la voluntad eterna del Creador para la sexualidad humana. Cuando a la lapidación, basta con decir que otros pecados castigados con la muerte en el Antiguo Testamento siguen siendo tratados como pecado en el Nuevo, aunque la condena capital para ellos haya sido abolida - como, por ejemplo, el adulterio y la desobediencia contumaz a los padres.

PECADO Y DESTRUCCIÓN
A los teólogos inclusivos les gusta decir que Jesucristo nunca habló contra la homosexualidad. En cambio, habló bastante contra la hipocresía, el adulterio, la incredulidad, la avaricia y otros pecados tolerados por los cristianos. Este es el tercer punto: se sabe, sin embargo, que la razón por la que Jesús no habló sobre homosexualidad es que ella no representaba un problema en la sociedad judía de su época, que ya tenía como patrón el comportamiento heterosexual. No podemos decir que no había judíos que eran homosexuales en la época de Jesús, pero es seguro afirmar que no asumían públicamente esta conducta. Por lo tanto, la homosexualidad no era una realidad social en Palestina en la época de Jesús. Sin embargo, cuando la Iglesia entró en contacto con el mundo gentil -sobre todo las culturas griega y romana, donde las prácticas homosexuales eran toleradas, aunque no totalmente aceptadas-, los autores bíblicos, como Pablo, incluyeron las mismas en las listas de pecados contra Dios. Para los cristianos, Pablo y otros autores bíblicos escribieron bajo la inspiración del Espíritu Santo enviado por Jesucristo. Por lo tanto, sus palabras son igualmente determinantes para la conducta de la Iglesia.

El cuarto punto equivocado de este enfoque que intenta hacer del comportamiento gay algo normal y aceptable en el marco del Cristianismo es la suposición de que el pecado de Sodoma y Gomorra no fue la homosexualidad, sino la falta de hospitalidad para con los huéspedes de Lot. Para esta afirmación es que se dice, en el original hebreo, que los hombres de Sodoma querían "conocer" a los huéspedes de Lot (Génesis 19.5) y no abusar sexualmente de ellos, como es traducido en varias versiones, como en la Almeida Actualizada. La NVI Nueva Versión Internacional y la Nueva traducción en Lenguaje Actual dicen que los conciudadanos de Lot querían "tener relaciones" con los visitantes, mientras que la SBP es aún más clara: "Queremos dormir con ellos". El uso de la regla de interpretación simple de analizar palabras en sus contextos, se percibe que el término hebreo usado para decir que los hombres de Sodoma querían "conocer" a los huéspedes de Lot (yadah) es el mismo término que Lot utiliza para decir que sus hijas, que él ofrecía como alternativa a la tara de aquellos hombres, eran vírgenes: "Ellos nunca conocieron (yadah) hombre", dice el versículo 8. Así, queda evidente que "conocer ", en el contexto del pasaje de Génesis, significa tener relaciones sexuales. Fue ésta la interpretación de Filón, autor judío del siglo primero, en su obra sobre la vida de Abraham: según él, los hombres de Sodoma se acostumbraron gradualmente a ser tratados como mujeres.

En cuanto al pecado cometido en aquellas ciudades bíblicas, que acabaría acarreando su destrucción, la "teología inclusiva" defiende que el profeta Ezequiel claramente dice que el error de aquella gente fue la soberbia y la falta de amparo al pobre y al necesitado (Ez 16.49). Sin embargo, mucho antes de Ezequiel, el "sodomita" era colocado al lado de la prostituta en la ley de Moisés: el rendimiento de ambos, fruto de su inmoralidad sexual, no debería ser recibido como ofrenda a Dios, según Deuteronomio 23.18. Además, cuando leemos la declaración del profeta en contexto, percibimos que la soberbia y la falta de caridad era sólo uno entre los muchos pecados de los sodomitas. Ezequiel menciona las "abominaciones" de los sodomitas, las cuales fueron la causa final de su destrucción: "He aquí que esta fue la iniquidad de Sodoma, tu hermana: soberbia, abundancia de pan y próspera tranquilidad tuvo ella y sus hijas; pero nunca amparó al pobre y al necesitado. Fueron arrogantes e hicieron abominaciones delante de mí; por lo que, al ver esto, las quité de allí "(Ez 16.49-50). De la misma forma, Pedro, en su segunda epístolas, se refiere a las prácticas pecaminosas de los moradores de Sodoma y Gomorra tratándolas como "procedimiento libertino".

Un quinto argumento es que habría algunos casos de amor homosexual en la Biblia, empezando por el rey David, para quien el amor de su amigo Jonatán era excepcional, "sobrepasando al de las mujeres" (II Samuel 1.26). Sin embargo, cualquier lector de la Biblia sabe que el mayor problema personal de David era la falta de dominio propio en cuanto a su atracción por las mujeres. Fue eso lo que le llevó a casarse con varias de ellas y finalmente a adulterar con Betsabé, la mujer de Urías. Su amor por Jonatán era aquella amistad intensa que puede existir entre dos personas del mismo sexo y sin ninguna connotación erótica. Algunos defensores de la "teología inclusiva" llegan a categorizar la relación entre Jesús y Juan como homoafetivo, pues éste, siendo el discípulo amado del Hijo de Dios, en una ocasión reclinó su cabeza en el pecho del Maestro (Juan 13.25). Es que tal actitud, en la cultura oriental, era una demostración de amistad varonil - sin embargo, acaba siendo interpretada como supuesta evidencia de una relación homoafetiva. Quien piensa así no puede ver amistad pura y simple entre personas del mismo sexo sin atribuirle una connotación sexual.

"Vileza"
Hay un sexto intento de reinterpretar pasajes bíblicos con el objetivo de legitimizar la homosexualidad. Los propagadores de la "teología gay" dicen que, en el texto de Romanos 1.24-27, el apóstol Pablo sólo repetía la prohibición de Levítico a la práctica homosexual en la forma de la prostitución cultual, tanto de hombres como de mujeres - prohibición que no se aplicaría fuera del contexto del culto idolátrico y pagano. Sin embargo, basta que se lea el pasaje para aclarar lo que Pablo estaba condenando. El apóstol quiso decir exactamente lo que el texto dice: que hombres y mujeres cambiaron el modo natural de sus relaciones íntimas por otro, contrario a la naturaleza, y que se inflamaron mutuamente en su sensualidad - hombres con hombres y mujeres con mujeres -, "cometen vileza" y "recibiendo el merecido castigo por sus errores". Y al referirse al lesbianismo como pecado, Pablo deja claro que no está tratando sólo de la pederastia, como algunos alegan, ya que la misma sólo puede suceder entre hombres, pero a todas las relaciones homosexuales, tanto entre hombres o mujeres.

Se dice que, en I Corintios 6.9, los citados efeminados y sodomitas no serían homosexuales, sino personas de carácter moral débil (malakoi, persona "blanda" o "suave") y que practican la inmoralidad en general (arsenokoites, palabra que habría sido inventada por Pablo). Sin embargo, si este es el sentido, ¿qué significa las referencias a impuros y adúlteros, que aparecen en la misma lista? ¿Por qué el apóstol repetiría estos conceptos? En verdad, efeminado se refiere a lo que toma la posición pasiva en el acto homosexual - este es el sentido que la palabra tiene en la literatura griega de la época, en autores como Homero, Filón y Josefo - y sodomita es la referencia al hombre que desea tener coito con otro hombre.

Hay todavía una séptima justificación presentada por aquellos que creen que la homosexualidad es compatible con la fe cristiana. Según ellos, muchas iglesias cristianas históricas, hoy, ya aceptan la práctica homosexual como normal - tanto que homosexuales practicantes, hombres y mujeres, han sido aceptados no sólo como miembros sino también como pastores y pastoras.

Estas iglesias, igualmente, defienden y aceptan la unión civil y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Es el caso, por ejemplo, de la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos -que nada tiene que ver con la Iglesia Presbiteriana de Brasil- de la Iglesia Episcopal en Canadá y de iglesias en naciones europeas como Suecia, Noruega y Dinamarca, entre otras confesiones. En la mayoría de los casos, la aceptación de la homosexualidad ha provocado divisiones en estas iglesias, y hay que observar también que sólo ocurrió después de un largo proceso de rechazo de la inspiración, infalibilidad y autoridad de la Biblia. Por regla general, estas denominaciones adoptaron el método histórico-crítico, que, por definición, admite que las Sagradas Escrituras están condicionadas culturalmente y que refleja los errores y los prejuicios de la época de sus autores. De esta manera, la aceptación de la práctica homosexual fue sólo un paso lógico. Otros todavía vendrán. Sin embargo, los cristianos que reciben la Biblia como la infalible e inerrante Palabra de Dios no pueden aceptar la práctica homosexual, a no ser como una de aquellas relaciones sexuales consideradas pecaminosas por el Señor, como el adulterio, la prostitución y la fornicación.

Sin embargo, es un error pensar que la Biblia enfrenta la práctica homosexual como el pecado más grave de todos. En verdad, existe un pecado para el cual no hay perdón, pero con certeza no se trata de la práctica homosexual: es la blasfemia contra el Espíritu Santo, que consiste en atribuir a Satanás el poder por el cual Jesucristo realizó sus milagros y prodigios aquí en este mundo, mencionado en Marcos 3.22-30. En consecuencia, no es correcto usar la Biblia como base para tratar a homosexuales como los peores pecadores de todos, que estarían más allá de la posibilidad de salvación y que, por lo tanto, serían merecedores de odio y desprecio. Es lamentable y triste que esto haya ocurrido en el pasado y se esté repitiendo en el presente. El mensaje de la Biblia es éste: "Todos pecaron y carecen de la gloria de Dios", según Romanos 3.23. Todos necesitamos arrepentirse de nuestros pecados y someternos a Jesucristo, el Salvador, por la fe, para recibir el perdón y la vida eterna.

Recordemos que los autores bíblicos siempre tratan de la práctica homosexual junto con otros pecados. El capítulo 20 de Levítico prohíbe no sólo las relaciones entre personas del mismo sexo, sino también el adulterio, el incesto y la bestialidad. Los sodomitas y efeminados aparecen al lado de los adúlteros, impuros, ladrones, avaros y maldicientes, cuando el apóstol Pablo enumera a aquellos que no heredarán el Reino de Dios (1 Corintios 6.9-10). Pero, al igual que en las iglesias cristianas adúlteros y prostitutas que se habían arrepentido y cambiado de vida, mediante la fe en Jesucristo, también habían efeminados y sodomitas en la lista de aquellos que fueron perdonados y transformados.

COMPASIÓN
Es fundamental, aquí, hacer una importante distinción. Lo que la Biblia condena es la práctica homosexual, y no la tentación a esta práctica. No es pecado ser tentado a la homosexualidad, de la misma manera que no es pecado ser tentado al adulterio o al robo, desde que se resista. Las personas que sienten atracción por otras del mismo sexo deben recordar que tal deseo es resultado del desorden moral que entró en la humanidad con la caída de Adán y que en Cristo Jesús el segundo Adán pueden recibir gracia y poder para resistir y vencer, siendo justificados ante Dios.

Hay varias causas identificadas comúnmente para la atracción por personas del mismo sexo, como el abuso sexual sufrido en la infancia. Muchos gays provienen de familias disfuncionales o han tenido experiencias negativas con personas del sexo opuesto. También hay algunos que actúan deliberadamente por promiscuidad y tienen deseo de contactar con otros. Otro factor a tener en cuenta son las tendencias genéticas a la homosexualidad, cuya existencia no está comprobada hasta ahora y ha sido objeto de intensa polémica. Sin embargo, desde el punto de vista bíblico, la homosexualidad es el resultado del abandono de la gloria de Dios, de la idolatría y de la incredulidad por parte de la raza humana, conforme a Romanos 1.18-32. Por lo tanto, no es posible para quien cree en la Biblia justificar las prácticas homosexuales bajo la alegación de compulsión incontrolable e inevitable, aunque los que sufren con ese tipo de impulso deben ser objeto de compasión y ayuda de la Iglesia cristiana.

Es necesario también repudiar toda manifestación de odio contra los homosexuales, de la misma forma que lo hacemos en relación a cualquier persona. Esto jamás nos debería impedir, sin embargo, declarar con sinceridad y respeto nuestra convicción bíblica de que la práctica homosexual es pecaminosa y que no podemos concordar con ella, ni con leyes que la legitimizan. Ante la existencia de dispositivos legales que permiten que una persona deje o transfiera sus bienes a quienes él quiera, aún en vida, no hay necesidad de leyes legitimizando la unión civil de personas del mismo sexo - basta la simple manifestación de voluntad, registrada en notario, civil, en forma de testamento o acuerdo entre las partes implicadas. El reconocimiento de los derechos de la unión homoafetiva valida la práctica homosexual y abre la puerta para el reconocimiento de un nuevo concepto de familia. En Brasil, el reconocimiento de la unión civil de personas del mismo sexo para fines de herencia y otros beneficios se produjo al basarse de lo que dice la Constitución: "Para efecto de la protección del Estado, se reconoce la unión estable entre el hombre y la mujer como entidad familiar, debiendo la ley facilitar su conversión en matrimonio "(Art. 226, § 3º).

Los cristianos que reciben la Biblia como la palabra de Dios no pueden estar a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, ya que sería la validación de lo que las Escrituras, claramente, tratan como pecado. El matrimonio está en el ámbito de la autoridad del Estado y los cristianos están orientados por la Palabra de Dios a someterse a las autoridades constituidas; sin embargo, la misma Biblia nos enseña que nuestra conciencia está sumisa, en última instancia, a la ley de Dios y no a las leyes humanas - "Es importante obedecer a Dios que los hombres" (Hechos 5.29). Si el Estado legitimiza aquello que Dios considera ilegítimo y obliga a los cristianos a ir en contra de su conciencia, ellos deben estar dispuestos a vivir, de manera respetuosa y pacífica en oposición sincera y honesta, cualquiera que sea el precio a ser pagado.


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martes, 12 de diciembre de 2017

¿Es la Inerrancia una Doctrina Fundamental?,



Por Daniel Caballero

Recientemente en una conversación con un amigo, escuche decir a alguien más: “Yo no creo en la Doctrina de la Inerrancia de las Escrituras, debido a que fue una Doctrina inventada por teólogos americanos como reacción al liberalismo alemán, y fue traído a nosotros por misioneros”. Al inicio pensé que estaba bromeando. Luego me di cuenta que estaba hablando en serio. El punto es que se puede decir exactamente lo mismo de casi cualquier afirmación teológica, ¡incluida ese misma! “Yo no creo en Justificación por Sola Fe, debido a que fue una Doctrina inventada por teólogos alemanes en la Reforma como reacción al Catolicismo Romano, y fue traída a nosotros por misioneros.”, etc. ¡Se puede afirmar lo mismo acerca de casi cada doctrina evangélica! Es un argumento tan ‘de paja’ y ‘ad hominen’ que me cuesta creer que lo usen, pues no resiste un escrutinio, ni histórico, ni lógico.

De hecho, es una tautológica, un oxímoron en sí mismo, pues el mismo argumento se podría usar en su contra: “Yo no creo en la Doctrina de la No-Inerrancia de las Escrituras, debido a que fue una Doctrina inventada por teólogos alemanes en reacción a la Alta-Ortodoxia Continental, y les fue enseñada por misioneros”, o dicho de una manera más clara: “Yo no creo en la Doctrina de la Errancia[1] de las Escrituras, debido a que fue una Doctrina inventada por teólogos alemanes en reacción a la Alta-Ortodoxia Continental, y te fue traída por misioneros”. Se contradice a sí mismo, es como decir “No creo en mentiras verdaderas”.

¿Se inventaron la Inerrancia hace 100 años?
Lo mismo se puede afirmar de cualquier doctrina, ¡exactamente de la misma manera! Toda doctrina tuvo una formulación histórica, la misma que en cada caso fue una reacción a algo, y la misma que en cada caso fue traída a nosotros por una influencia externa. Lo que más me llama la atención es que dicha critica en contra de la Inerrancia sea tomada de manera axiomática, sin un espíritu crítico, justamente por aquellos que se jactan de tener un espíritu crítico. Contradictorio, pero cierto.

Alguien dirá: “!Pero el termino Inerrancia fue acuñado hace 100 años, no se encuentra por ejemplo, en los Padres Apostólicos!” – Cierto. Tampoco el término ‘Trinidad’, ‘Justificación por Sola Fe’, etc.; y eso no los convierte en falsos. En adición a esto, si bien es cierto que el termino no se encuentra, el concepto sí. Este argumento es tan absurdo que es como si alguien el día de hoy acuñara, en una defensa contra el homosexualismo, el término ‘Homo-Ortodoxia’, y alguien dentro de 100 años diga que en el 2017 se ‘inventaron’ la creencia de que las Escrituras condenan la homosexualidad. Absurdo.

Desde un punto académico, hay muy buenos libros en contra de la Inerrancia de las Escrituras, con argumentos buenos y complejos en contra de la Inerrancia Bíblica, por ejemplo, Peter Enns,[2] o también, aunque recientes los ya clásicos de Bart Ehrman.[3] Pero ciertamente el argumento de “no lo creo porque se lo invento un teólogo gringo hace 100 años” es sinceramente entre los más pobres.

¿Pero entonces, se la inventaron la Inerrancia o no?
Ahora bien, el hecho de que un argumento sea pobre y mal estructurado no quiere decir necesariamente que sea falso. Es como cuando mi madre me decía de niño: “Daniel baja abajo, para que los abarrotes me los subas arriba”. Es una contradicción lógica pleonástica, pero entiendo lo que quiere decir. ¿Es ese el caso con este argumento? No. ¿Es cierto que alguien hace 150 años se inventó que la Biblia era Inerrante? No. Es un hecho indisputable en académica que el concepto de Inerrancia era el mismo en Norteamérica así como en Europa durante el siglo XIX entre los Evangélicos Conservadores.[4]

No fue algo que creían uno o dos teólogos solamente en Princeton, USA. Pero no solo en el siglo XIX, sino también en la era Patrística,[5] hasta Orígenes quien fue quizá el más controversial de los padres afirmaba indudablemente la Inerrancia de las Escrituras.[6] Pero esta no solo era la vista mayoritaria de los Padres de la Iglesia, sino también en la era Medieval, [7] la Reforma y la Post-Reforma[8] específicamente en la era Puritana, los Estándares de Westminster y la Ortodoxia Reformada.[9] Esta ha sido, indiscutiblemente, la creencia sostenida por la Iglesia durante toda su existencia: Las Escrituras son libres de error y contradicción interna.

¡STOP! Dos aclaraciones sobre esto:
Primero. Lo que muchos rechazan en la actualidad en relación a la Inerrancia no es la postura clásica, sino más una visión distorsionada de la misma que se acerca más aun ‘Biblicismo Literalista’ que confunde ‘Sola Scriptura’ (La Escritura Supremamente) con ‘Nuda Scriptura’ (La Escritura Únicamente). En otras palabras, confunden Hermenéutica con Inerrancia. Por ejemplo, el debate en torno al ‘Día Literal’ o ‘Día Periodo’ en Génesis 1, pertenece al área de la Hermenéutica y no de la Inerrancia. Dos teólogos pueden estar comprometidos con la Inerrancia Bíblica, y llegar a diferentes interpretaciones sobre este punto.[10] Es decir lo que se discute aquí no es la Inerrancia del Texto en sí, sino el significado del mismo. El concepto de algunos de Inerrancia el día de hoy sería considerado errado, ¡Justamente por aquellos que defendían la Inerrancia!

Segundo. Aunque tienen mucho en común, existe variaciones entre los que afirman la Inerrancia Bíblica. Quizá la definición más conocida se la Declaración de Inerrancia de Chicago de 1978.[11] Sin embargo, aunque esta tiene mucho en común con la postura de Inerrancia (o Confiabilidad) sostenida por ejemplo por B.B. Warfield, y en general los Teólogos de la generación de Princeton, también existen pequeñas diferencias entre los mismos,[12] y entre estos con la varios teólogos a lo largo de la historia antes de dicha declaración.[13] Al mismo tiempo, aunque no concuerdo con los mismos, hay variaciones al esquema general de Inerrancia representados mayormente por las posturas de Kevin Vanhoozer[14] y Michael Bird.[15]

Sin embargo, el hecho de que haya variaciones en este respecto, no significa de ninguna manera que no haya habido un consenso general a lo largo de toda la historia de la Iglesia con el postulado más central y básico de la Inerrancia: Las Escrituras, en los manuscritos originales están libres de error y falsedad y cuando son interpretadas correctamente no se contradicen a sí mismas.[16] Una vez más lo que se debe ver aquí es el concepto, y no el uso de la palabra. Alguien dirá: “!Calvino usa la palabra Infalibilidad, y no Inerrancia, en relación a las Escrituras!” Sí. Pero él, de ninguna manera usa el término Infalibilidad como lo usan aquellos que no aceptan la Inerrancia, sino más bien de manera similar al concepto de Inerrancia.[17] El mismo B.B. Warfield, usa la palabra ‘Confiabilidad’ en sus Escritos,[18] para defender el mismo concepto que una generación más tarde sería acuñado como ‘Inerrancia’. [19]

¿Es la Inerrancia lo mismo que la Infalibilidad?
No. No es lo mismo. La Infalibilidad está más relaciona con la veracidad del propósito de las Escrituras, la Inerrancia con el contenido.[20] Afirmar la Inerrancia implica la afirmación de la Infalibilidad, más lo opuesto no es cierto: Uno puedo afirmar la Infalibilidad y creer en una Biblia con errores de todo tipo: Históricos, Cronológicos, Arqueológicos, Geográficos, etc. Me es difícil conciliar lógicamente la afirmación de Infalibilidad mientras que se niega la Inerrancia. No tiene sentido.

Ahora bien, no todo aquel que cree en la Infalibilidad pero no la Inerrancia es Liberal Teológicamente. Pero si todo Liberal/Modernista niega la Inerrancia. De la misma manera, no todo aquel que afirma la Infalibilidad afirma también la Inerrancia; pero si, todo aquel que afirma la Inerrancia afirma también la Infalibilidad. Son cosas diferentes. ¿Si alguien afirma la Infalibilidad pero no el concepto de la Inerrancia, lo convierte en Liberal? No necesariamente, pero no se le puede llamar Ortodoxo en el sentido histórico, quizá Neo-Ortodoxo o alguna variante.

¿Es la Inerrancia una ‘Doctrina Fundamental’?
Gresham Machen en su libro ‘El Cristiano y el Liberalismo’ define los cinco pilares de la Ortodoxia Cristiana, los mismos que eran negados por la Teología Liberal/Modernista:

  1. La Inerrancia de la Biblia.
  2. El nacimiento virginal de Cristo
  3. La expiación vicaria sustitutiva de Cristo para satisfacer la justicia divina.
  4. La resurrección física de Cristo.
  5. Los milagros de nuestro Señor, como “doctrinas esenciales de la Palabra de Dios”. [21]
Estas han sido históricamente las doctrinas que han separado Teólogos Ortodoxos y Liberales. Creo que sin Machen estuviera vivo el día de hoy diría: “La afirmación del matrimonio heterosexual”. El concepto de Inerrancia si es una doctrina fundamental.

Puedes llamarme Fundamentalista, mente cerrada, obtuso, ignorante supino, intolerante, etc., pero si no afirmas estos puntos, no eres ‘Ortodoxo’. No estoy diciendo aquí que no sea salvo, o incluso que no sea piadoso, pero si que no se le puede llamar ‘Ortodoxia Evangélica’. Ahora bien, si alguien niega los puntos 2,3,4 y 5, ni siquiera se le puede llamar ‘Cristianismo’. Esto deja fuera a casi todos los teólogos liberales. No es Cristianismo, es Paganismo. No soy para nada Ecuménico, pero un Teólogo Católico Romano esta mucho más cerca de la Ortodoxia que un Teólogo Liberal. Hasta un Testigo de Jehová lo está.

Conclusión.
Cuando hablamos de Inerrancia hablamos más de un concepto que de una palabra. Nuestro Seminarios e Instituciones Teológicas en Latinoamérica están plagados de Teología Liberal, al menos en Perú desde donde escribo estas líneas es el caso. Si eres un estudiante de Teología, no tengas temor de preguntar a tus profesores, ‘¿Cree usted en la Inerrancia de las Escrituras?’. Has preguntas, a tus profesores, ‘teólogos de facebook’, maestros ‘famosos’, quizá en más de un caso te lleves una sorpresa. (Una vez mas, para verificar los afirmaciones de este ensayo, ver las notas).

Daniel Caballero.

Notas Bibliográficas:
[1] Esta palabra ‘Errancia’, en esta forma no existe en el diccionario, es solo para propósitos ilustrativos como lo opuesto a Inerrancia. Con ‘Errancia’ me refiero a la creencia de que las Escrituras contienen contradicciones y errores.
[2] Un muy buen libro, reciente en contra de la Inerrancia es Peter Enns, Inspiration and Incarnation: Evangelicals and the Problem of the Old Testament, second ed. (Grand Rapids, Michigan: Baker Academic, an imprint of Baker Publishing Group, 2015).
[3] Una de los mejores ataques contra la Inerrancia es el clasico: Bart D. Ehrman, Misquoting Jesus: The Story Behind Who Changed the Bible and Why, harpercollins pbk. ed. (New York: HarperSanFrancisco, 2007).
[4] Jason B. Hunt, “Bavinck and the Princetonians on Scripture: A Difference in Doctrine or Defense?,” Journal of the Evangelical Theological Society 53, no. 2 (2010): 317-333.
[5] Charles Hill, “The Truth above all demostrations”: Scripture in the Patristic Period to Augustine, en ‘The Enduring Authority of the Christan Scriptures’, editado por D.A. Carson (Grand Rapids: Eerdmans 2016), 43-88.
[6] Michael W. Holmes, “Origen And The Inerrancy Of Scripture,”Journal of the Evangelical Theological Society 24, no. 3 (1981): 220-231.
[7] Carl F. H. Henry, ‘The Historic Church and Inerrancy’, en God, Revelation, and Authority, vol. 4 (Wheaton, IL: Crossway Books, 1999), 373-375.
[8] W. Robert Godfrey, ‘Biblical Authority in the Sixteenth and Seventeenth Centuries: A Question of Transition’ en Scripture and Truth, editado por D. A. Carson and John D. Woodbridge (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1992), 225-234.
[9] John Allen Delivuk, “Inerrancy, Infallibility, and Scripture in the Westminster Confession of Faith,” Westminster Theological Journal 54, no. 2 (1992): 349-355.
[10] Hugh Ross, A Matter of Days: Resolving a Creation Controversy (Colorado Springs, CO: NavPress, 2004), 9.
[11] Carl F. H. Henry, God, Revelation, and Authority, vol. 4 (Wheaton, IL: Crossway Books, 1999), 211.
[12] Kevin Vanhoozer, “Response to R. Albert Mohler Jr., “When the Bible Speaks, God Speaks: The Classic Doctrine of Biblical Inerrancy,” in Five Views on Biblical Inerrancy, ed. J. Merrick, Stephen M. Garrett, and Stanley N. Gundry, Zondervan Counterpoints Series (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2013), 73.
[13] Michael F. Bird, “Response to R. Albert Mohler Jr., “When the Bible Speaks, God Speaks: The Classic Doctrine of Biblical Inerrancy,” in Five Views on Biblical Inerrancy, ed. J. Merrick, Stephen M. Garrett, and Stanley N. Gundry, Zondervan Counterpoints Series (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2013), 66.
[14] Kevin J. Vanhoozer, “Augustinian Inerrancy: Literary Meaning, Literal Truth, and Literate Interpretation in the Economy of Biblical Discourse,” in Five Views on Biblical Inerrancy, ed. J. Merrick, Stephen M. Garrett, and Stanley N. Gundry, Zondervan Counterpoints Series (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2013), 199-235.
[15] Michael F. Bird, “Inerrancy Is Not Necessary for Evangelicalism Outside the USA,” in Five Views on Biblical Inerrancy, ed. J. Merrick, Stephen M. Garrett, and Stanley N. Gundry, Zondervan Counterpoints Series (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2013), 145-173.
[16] John M. Frame, Systematic Theology: An Introduction to Christian Belief (Phillipsburg, NJ: P&R Publishing, 2013), 597.
[17]Roger Nicole, “John Calvin and Inerrancy”, Journal of the Evangelical Theological Society 25, no. 4 (1982): 423-442.
[18] Benjamin B. Warfield, The Works of Benjamin B. Warfield: Revelation and Inspiration, vol. 1 (Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2008), 396.
[19] Robert L. Reymond, A New Systematic Theology of the Christian Faith (Nashville: T. Nelson, 1998), 70-72.
[20] Carl F. H. Henry, God, Revelation, and Authority, vol. 4 (Wheaton, IL: Crossway Books, 1999), 243-253.
[21] Alan D. Strange, “INTRODUCCIÓN A CRISTIANISMO Y LIBERALISMO POR J. GRESHAM MACHEN,” in El Cristianismo Y El Liberalismo, trans. Valentín Alpuche Martínez, 1a ed. (San José, Costa Rica: CLIR, 2013), 15.

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Sobre el autor:
Daniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). Esta por iniciar estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de la Reforma (siglo XVI) y Post-Reforma (siglo XVII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi siete años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Lima, Peru. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica.


sábado, 27 de mayo de 2017

La King James Version de 1611 d.C. en el Libro de Helamán del 7 a.C.


El Libro de Mormón contiene numerosas citas textuales de la Biblia en inglés conocida como King James Version. Fue publicada por primera vez en 1611, y ha tenido un enorme impacto sobre las posteriores traducciones al inglés del texto bíblico, y sobre la literatura inglesa en general. Las obras de escritores famosos como John Bunyan, John Milton, Herman Melville, John Dryden y William Wordsworth muestran una fuerte influencia de su léxico y su sintaxis.1

¿Cómo es posible?
En el libro de Helamán, Libro de Mormón, se cita la frase: “Los que hayan hecho el bien, tendrán vida eterna; y los que hayan hecho el mal, recibirán condenación eterna”, esta es una frase dicha por el mismo Jesús y el autor Juan lo plasmó en su Evangelio. La frase está mencionada en el siguiente contexto:
25Y yo quisiera que todos los hombres fuesen salvos. Pero leemos que habrá algunos que serán desechados en el gran y postrer día, sí, que serán echados de la presencia del Señor; 26sí, que serán condenados a un estado de miseria sin fin, en cumplimiento de las palabras que dicen: Los que hayan hecho el bien, tendrán vida eterna; y los que hayan hecho el mal, recibirán condenación eterna. Y así es. Amén.”2 –Helamán 12.25-26 LM
Inicialmente se escribió en inglés. No he podido conseguir la versión original del Libro de Mormón publicada en inglés en 1830, pero la edición moderna en inglés tienen bastante similitud, aquí lo copio:
25And I would that all men might be saved. But we read that in the great and last day there are some who shall be cast out, yea, who shall be cast off from the presence of the Lord; 26Yea, who shall be consigned to a state of endless misery, fulfilling the words which say: They that have done good shall have everlasting life; and they that have done evil shall have everlasting damnation. And thus it is. Amen.” 3 –Helamán 12.25-26 Book of Mormon
La Biblia que circuló en 1830, que usó Salomon Spaulding para estudiar y preparar sus sermones, y que obviamente usaron en la iglesia metodista donde José Smith fue miembro; y en general la Biblia en inglés que usaron los evangélicos protestantes de su época era sin lugar a dudas la Biblia Autorizada del Rey Jacobo, o King James Version. Se ha contabilizado innumerables citas textuales de esta versión esparcidas a lo largo del Libro de Mormón, lo cual comprueba que el Libro de Mormón fue escrito posterior a la publicación de la King James Version, es decir posterior a 1611, aunque para el caso de esta cita del libro de Helamán, la edición del Libro de Mormón de 1992 lo acuña aproximadamente en el año 7 a.C.

Esta es la cita de Juan 5.28-29 de donde el Libro de Mormón toma una frase/ afirmación textual:
28Marvel not at this: for the hour is coming, in the which all that are in the graves shall hear his voice, 29And shall come forth; they that have done good, unto the resurrection of life; and they that have done evil, unto the resurrection of damnation.”4 - John 5.28-29 King James Version
Y en español, en la versión Reina- Valera dice como sigue:
28No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”5 - Juan 5:28-29 (RVR1960)
Nos preguntamos
¿Cómo es posible que Helamán en el año 7 a.C. cite al autor Juan que escribió su evangelio cerca del año 70 d.C. y lo cite textualmente tomado de la Biblia del Rey Jacobo publicada en 1611 d.C. y se publique en como The Book of Mormon en 1830 d.C.?

¡Es imposible!

Si esto es cierto, entonces quien tomó nota de los eventos y vio las planchas de oro, sus escritos, y trajo las traducciones no fue Jose Smith sino Marty McFly Jr. ayudado por el Dr. Emmett Browm, y de hecho viajaron hasta allá en el DeLorean.

Pasando del sarcasmo, y con la evidencia sobre la mesa, es imposible creer que el Libro de Mormón sea inspirado, inerrante e infalible; y mucho menos no es un libro que fuera a servir como regla de fe y doctrina, de ninguna manera.

SOLAMENTE la Biblia es la Palabra inspirada por Dios.

¡Piensa cristiano!
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Refrencias Bibliográficas:

2. Libro de Mormón, 1992, IJSUD, Salt Lake City: Utha, Pág. 480 (https://www.lds.org/scriptures/bofm/hel/12?lang=spa  )


martes, 2 de mayo de 2017

¿La Biblia no Fue Creada Para Entenderla?



¿La Biblia no Fue Creada para Ser Entendida?

El estudio de la Palabra de Dios es fundamental para la vida cristiana. Sin embargo, en ciertos movimientos carismáticos y neopentecostales, circula una afirmación preocupante: “La Biblia no fue creada para entenderla, sino para obedecerla. Hazlo y verás los resultados”.

Esta declaración, aunque parece piadosa, es en realidad una distorsión peligrosa. Niega la importancia del entendimiento de la Escritura y, en consecuencia, impide un crecimiento espiritual fundamentado en la verdad. A lo largo de la historia de la Iglesia, el conocimiento teológico ha sido un pilar esencial para la fe cristiana.

La Biblia enseña que debemos entenderla

Contrario a la afirmación mencionada, la Biblia enfatiza repetidamente la importancia del entendimiento en la vida del creyente. El salmista expresa su deseo de comprender la Palabra de Dios:

"Hazme entender, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón." (Salmo 119:34, RVR1960)

El pedido del salmista no solo refleja su deseo de obedecer, sino que reconoce que la obediencia nace del entendimiento. Sin comprensión, la obediencia se convierte en un mero ritual sin convicción. Otras traducciones refuerzan esta idea:

"Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón." (Salmo 119:34, NBLA)

La Biblia no es un conjunto de mandatos ciegos; es una revelación que debe ser comprendida para ser vivida en su plenitud.

Dios nos llama a usar la mente

Jesús mismo reafirma la importancia de amar a Dios con todo nuestro ser, incluyendo nuestra mente:

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente." (Mateo 22:37, RVR1960)

El intelecto no está en oposición a la fe; al contrario, es parte esencial de ella. En Lucas 24:45, Jesús abre el entendimiento de sus discípulos para que comprendan las Escrituras. Pablo también exhorta a Timoteo a reflexionar sobre lo que aprende, confiando en que Dios le dará discernimiento:

"Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo." (2 Timoteo 2:7, RVR1960)

Dios no nos llama a una fe ciega, sino a una fe informada, donde el estudio diligente de Su Palabra nos permite conocerle mejor y vivir conforme a Su voluntad.

El peligro del anti-intelectualismo

La idea de que la Biblia no necesita ser entendida sino solo obedecida refleja una actitud anti-intelectual que ha permeado ciertos sectores del cristianismo contemporáneo. Este enfoque tiene consecuencias graves:

  1. Promueve la manipulación: Si los creyentes no son animados a estudiar la Escritura, son más susceptibles a ser engañados por falsos maestros.

  2. Impide el crecimiento espiritual: La madurez cristiana requiere conocimiento. Pablo exhorta a los creyentes a no conformarse a este siglo, sino a ser transformados mediante la renovación de su entendimiento (Romanos 12:2).

  3. Desvaloriza la apologética: La Biblia nos llama a estar preparados para defender nuestra fe (1 Pedro 3:15). Esto requiere conocimiento y comprensión.

El entendimiento conduce a la obediencia

El libro de Proverbios recalca la importancia de la sabiduría y el conocimiento:

"Hijo mío, si recibes mis palabras y atesoras mis mandamientos dentro de ti, prestando atención a la sabiduría e inclinando tu corazón al entendimiento, [...] entonces entenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios." (Proverbios 2:1-5, NBLA)

El temor de Dios y el conocimiento van de la mano. La Escritura no solo debe ser leída superficialmente, sino investigada, meditada y comprendida.

Objeciones comunes y respuestas

Algunos podrían argumentar que el conocimiento intelectual lleva al orgullo. Sin embargo, la Escritura no condena el conocimiento, sino el orgullo que puede derivar de él cuando no está sometido a Dios. Pablo advierte que "el conocimiento envanece, pero el amor edifica" (1 Corintios 8:1). El conocimiento debe ser adquirido con humildad y usado para edificar a otros.

Otros podrían decir que la fe no depende del intelecto, sino del Espíritu Santo. Es cierto que el Espíritu es quien ilumina la verdad, pero esto no exime al creyente de su responsabilidad de estudiar. Pablo elogió a los bereanos porque examinaban las Escrituras diariamente para verificar la verdad de lo que se les enseñaba (Hechos 17:11).

Aplicación para la vida cristiana

El cristiano está llamado a amar a Dios con su mente, lo que implica:

  • Estudio serio de la Escritura: Leer la Biblia en su contexto, con herramientas adecuadas, y buscando guía en el Espíritu Santo.

  • Discernimiento teológico: Evaluar las enseñanzas a la luz de la Biblia para evitar ser llevados "por todo viento de doctrina" (Efesios 4:14).

  • Uso del conocimiento para glorificar a Dios: No para debate estéril, sino para edificar a otros y fortalecer la fe.

Conclusión

La frase "La Biblia no fue hecha para entenderla sino para obedecerla", según Steven Hassan, es una técnica de control mental, él le denominaría: "Interrupción del pensamiento". Un líder de secta coercitiva te dirá algo como "Cuanto más intente comprender lo que les digo, menos capaces serán de comprenderlo ¿me comprenden?".

Negar la importancia del entendimiento de la Escritura es contrario a la enseñanza bíblica. La Palabra de Dios no solo debe ser obedecida, sino también comprendida. Como bien dice Augustus Nicodemus Lopes: "Jesucristo murió para quitar tu pecado, no tu inteligencia". La fe cristiana no es enemiga del conocimiento; al contrario, lo exige para un crecimiento sólido y maduro.

Para profundizar en este tema, se recomienda la lectura de los siguientes libros:

  • Piense, de John Piper.

  • El escándalo de la mente evangélica, de Mark Noll.

  • Amarás a Dios con toda tu mente, de Os Guinness.

  • Ama a Dios con toda tu mente, de J.P. Moreland.

  • Hábitos de la mente, de James Sire.

Que Dios nos conceda corazones y mentes que le busquen con diligencia, sabiendo que el verdadero conocimiento nos lleva a una obediencia gozosa y fundamentada en la verdad.

¡Piensa en esto, cristiano!