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miércoles, 4 de febrero de 2026

Sobre el presunto reinado de siete años del Anticristo:

 



Daniel 9, la interpretación patrística y la crítica al futurismo dispensacionalista

Introducción

Una de las enseñanzas más difundidas dentro del dispensacionalismo moderno es la idea de un reinado futuro de siete años del Anticristo, durante el cual este personaje escatológico haría un pacto con Israel y, a la mitad de dicho período, profanaría un templo reconstruido en Jerusalén. Esta interpretación se apoya principalmente en una lectura futurista de Daniel 9:27, entendida como una profecía aún no cumplida.

Sin embargo, esta lectura no solo carece de respaldo en la tradición histórica de la Iglesia, sino que entra en conflicto directo con la interpretación patrística clásica y con una hermenéutica cristológica coherente con el Nuevo Testamento. El presente artículo sostiene que Daniel 9:24–27 es una profecía ya cumplida en la persona y obra de Jesucristo y en los acontecimientos históricos del siglo I, particularmente en la destrucción de Jerusalén y del templo en el año 70 d. C. Esta posición fue sostenida explícitamente por Padres de la Iglesia como Atanasio de Alejandría, y su recuperación constituye una corrección necesaria frente al futurismo escatológico moderno.

La interpretación de Daniel 9 en Atanasio de Alejandría

En su obra La Encarnación del Verbo, Atanasio de Alejandría (siglo IV), uno de los más influyentes teólogos de la Iglesia antigua, aborda la profecía de las setenta semanas de Daniel (Dn 9:24–27) en el contexto de su defensa del mesianismo de Jesús frente al rechazo judío. Atanasio afirma de manera explícita que dicha profecía ya se había cumplido y critica severamente la tendencia de trasladar al futuro lo que Dios había realizado históricamente.

Atanasio escribe:

“Pura invención de los judíos, por lo tanto, quienes trasladan los hechos presentes al futuro. ¿Cuándo cesaron los profetas y las visiones en Israel, excepto cuando apareció el Lugar Santísimo, el Cristo [Dan. 9:24]? Una señal y marca considerable de la presencia de la Palabra de Dios fue que Jerusalén no subsistió, que no surgió ningún profeta ni revelación mediante visión (...). Ahora bien, con la llegada del Lugar Santísimo, precisamente la visión y la profecía fueron selladas [Dan. 9:24] y el reino de Jerusalén dejó de existir [Dan. 9:27]…”. (Atanasio de Alejandría, La Encarnación del Verbo).

Para Atanasio, la venida de Cristo constituye el cumplimiento del “Lugar Santísimo” anunciado por Daniel, y la destrucción de Jerusalén funciona como una confirmación histórica objetiva de dicho cumplimiento. El fin del templo, del sacerdocio y del sistema sacrificial no es accidental, sino teológicamente significativo: marca el cierre definitivo de la economía antigua.

El error hermenéutico del futurismo dispensacionalista

El dispensacionalismo moderno incurre, de manera notable, en el mismo error que Atanasio atribuye a los judíos de su tiempo: desplazar al futuro lo que ya ha sido cumplido. Al interpretar Daniel 9:27 como una referencia a un pacto futuro del Anticristo y a la restauración de sacrificios levíticos, se rompe la unidad de la profecía y se introduce una brecha artificial entre la semana sesenta y nueve y la semana setenta.

Esta lectura no se encuentra ni en la exégesis patrística ni en la tradición reformada clásica, y presupone una restauración del sistema sacrificial incompatible con la enseñanza explícita del Nuevo Testamento sobre la suficiencia y finalidad del sacrificio de Cristo (Heb 9–10).

Daniel 9:27 y su cumplimiento histórico en el siglo I

Una lectura histórica y cristológica de Daniel 9:27 permite identificar su cumplimiento en los acontecimientos de la guerra judeo-romana:

  1. Duración del conflicto: La guerra judeo-romana se extiende aproximadamente desde el año 66 hasta el 73 d. C., un período de siete años.

  2. La mitad de la semana: En el año 70 d. C., aproximadamente a la mitad del conflicto, el general Tito profana y destruye el templo de Jerusalén.

  3. Cese definitivo de los sacrificios: Con la destrucción del templo, los sacrificios levíticos cesan para siempre, cumpliendo literalmente la expresión “hará cesar el sacrificio y la ofrenda” (Dn 9:27).

Este cumplimiento no es meramente simbólico, sino histórico y definitivo. Desde entonces, el judaísmo nunca ha podido restaurar el culto sacrificial, confirmando que el antiguo orden fue clausurado de manera irreversible.

Implicaciones teológicas

La interpretación futurista de Daniel 9 no es una cuestión secundaria, pues implica consecuencias doctrinales profundas. Proyectar sacrificios futuros, aunque sean redefinidos como “memoriales”, socava la suficiencia del sacrificio de Cristo y debilita la teología del cumplimiento. En contraste, la interpretación patrística afirma que Cristo no solo cumplió la profecía, sino que inauguró una nueva realidad redentora que deja atrás de manera definitiva el antiguo pacto ceremonial.

Conclusión

La idea de un reinado futuro de siete años del Anticristo, basado en Daniel 9:27, no pertenece a la fe histórica de la Iglesia ni a la exégesis patrística. Como demuestra Atanasio de Alejandría, esta profecía apunta a Cristo y encuentra su cumplimiento en su venida y en los juicios históricos que confirmaron su mesianismo.

Recuperar esta lectura no es un ejercicio meramente académico, sino un acto de fidelidad doctrinal. Daniel 9 no anuncia un escenario escatológico pendiente, sino que proclama la culminación del propósito redentor de Dios en Cristo, el verdadero Lugar Santísimo, cuya obra ha sellado la profecía y ha establecido de manera definitiva el reino que no puede ser conmovido.


¡Piensa en esto cristiano!

sábado, 13 de diciembre de 2025

¿Enseña 1 Tes 4 un “arrebatamiento” como un evento separado de la Segunda Venida?

 


"El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor."1 Tesalonicenses 4:16–17

1) El problema: ¿un “evento aparte” o la descripción misma de la Parusía?

1 Tesalonicenses 4:13–18 es, ante todo, un pasaje pastoral: Pablo consuela a una iglesia afligida por la muerte de creyentes, asegurando que los que durmieron en Cristo no “se pierden” la venida del Señor, sino que serán los primeros en participar de la resurrección y del encuentro con Cristo.

El texto, sin embargo, contiene el verbo “arrebatados” (gr. harpazō, 4:17), y de allí proviene el debate:
¿Pablo está describiendo un “rapto” separado (antes, durante o después de una tribulación), o está describiendo la secuencia de eventos que ocurren en la única venida final de Cristo?

La lectura más sólida del pasaje (por contexto y por su lenguaje) es que Pablo no introduce dos venidas, sino una sola Parusía descrita con imágenes públicas, audibles y triunfales.

2) Exégesis del texto: una secuencia continua, no dos episodios

Observa cómo Pablo ordena los hechos:

  1. “El Señor mismo… descenderá del cielo” (4:16).
    No se trata de una “venida secreta”: hay clamor, voz de arcángel y trompeta de Dios.

  2. “Los muertos en Cristo resucitarán primero” (4:16).
    Pablo centra la esperanza en la resurrección corporal, no en una simple “evacuación” de la iglesia.

  3. “Luego nosotros… seremos arrebatados juntamente con ellos” (4:17).
    El arrebatamiento es el movimiento de los creyentes vivos (transformados, cf. 1 Co 15:50–53) para unirse a los resucitados.

  4. “Para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (4:17).
    El propósito explícito es el encuentro (apantēsis) con Cristo y la comunión final con Él.

La pregunta decisiva es: ¿qué clase de “encuentro” está describiendo Pablo?

3) “Recibir al Señor” (apantēsis): el trasfondo de una recepción real

El sustantivo griego ἀπάντησις (apantēsis) (“recibir / salir al encuentro”) aparece también en Hechos 28:15, cuando los hermanos salen a recibir a Pablo y acompañarlo.

En el griego de la época, muchos estudios señalan que apantēsis puede funcionar como una especie de término técnico para la acción cívica de salir a recibir a un dignatario y acompañarlo en su llegada (la “comitiva de recepción”). Esta observación aparece repetidamente en estudios léxicos y discusiones académicas sobre el trasfondo social del término.

Eso encaja con la lógica del pasaje: los santos no “interrumpen” la venida de Cristo para cambiar el plan, sino que salen a su encuentro en una recepción real, para pertenecer a su triunfo.

4) ¿De dónde viene la idea de “rapto” como evento separado?

Es importante distinguir:

  • Que haya “arrebatamiento” (4:17) es indiscutible: el verbo está ahí.

  • Lo discutible es si ese arrebatamiento constituye un evento separado de la venida final.

Históricamente, la formulación popular del rapto pre-tribulacional (como sistema escatológico) se asocia al desarrollo del dispensacionalismo en el siglo XIX, especialmente en el contexto anglosajón.
(Esto no “refuta” por sí solo una postura, pero sí nos recuerda que no es la lectura dominante en la historia cristiana ni la conclusión necesaria del texto.)

5) Objeciones típicas y respuesta breve desde el texto

Objeción A: “El arrebatamiento ocurre antes del juicio, por eso es otro evento”

El pasaje no menciona tribulación, anticristo, siete años, ni un retorno “en dos fases”. Pablo está respondiendo otra pregunta: ¿qué pasa con los creyentes muertos cuando Cristo venga?
La respuesta es: resucitan primero y se unen al encuentro con Cristo.

Objeción B: “Pero ‘en el aire’ suena a ‘irse al cielo’”

Pablo dice “en el aire” porque está describiendo el punto de encuentro con el Rey que viene. El texto no añade: “y luego Cristo se devuelve y pasan X años”. Esa separación debe ser importada desde fuera del pasaje.

6) Conclusión: ¿qué enseña 1 Tesalonicenses 4:13–18?

Sí: enseña un arrebatamiento (seremos “arrebatados”).
No: no enseña claramente que ese arrebatamiento sea un evento separado de la Venida final.

Lo que Pablo describe es una única escena completa:

  • Cristo desciende,

  • los muertos resucitan,

  • los vivos son transformados/arrebatados para unirse a ellos,

  • y todos reciben al Señor en una recepción triunfal,

  • para estar siempre con Él.

Y Pablo remata con la aplicación correcta:
“Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (4:18).
No para alimentar cronogramas especulativos, sino para sostener al creyente frente a la muerte con la esperanza de la resurrección y la victoria pública de Cristo.


¡Piensa en esto cristiano!

jueves, 26 de octubre de 2023

¿Un templo futuro o la consumación del templo en Cristo?


Un análisis reformado de Ezequiel 40–48 y sus propuestas de cumplimiento

Resumen

Ezequiel 40–48 presenta una de las visiones proféticas más extensas y complejas del Antiguo Testamento: la descripción de un templo glorioso, el retorno de la gloria divina, la restauración del culto, la renovación de la tierra y la inclusión de los gentiles. A lo largo de la historia de la interpretación bíblica, este pasaje ha dado lugar a múltiples propuestas de cumplimiento. El presente artículo analiza críticamente tres interpretaciones principales —histórica, dispensacional y cristocéntrica— y sostiene que la lectura reformada, que entiende el templo como una realidad escatológica cumplida en Cristo y su pueblo, es la que mejor armoniza el texto de Ezequiel con el testimonio del Nuevo Testamento y la unidad del plan redentor de Dios.

Introducción

La pregunta central que plantea Ezequiel 40–48 no es meramente arquitectónica, sino teológica: ¿de qué manera habitará Dios nuevamente con su pueblo después del juicio y el exilio?. El profeta, escribiendo a una comunidad desplazada y despojada de sus símbolos centrales de identidad, emplea un lenguaje cultual y territorial para comunicar esperanza, restauración y presencia divina.

Sin embargo, el desafío hermenéutico surge al intentar determinar si esta visión debe entenderse:

  1. como una restauración histórica inmediata,

  2. como un templo literal futuro aún por construirse, o

  3. como una realidad escatológica cumplida en Cristo y consumada en el estado eterno.

Contexto histórico y función profética de Ezequiel 40–48

Ezequiel recibe la visión del templo después de la destrucción del templo de Salomón (586 a.C.), cuando la presencia de Dios parecía haberse retirado de Jerusalén. La visión cumple una función pastoral y pactual: asegurar al pueblo que Yahvé no ha abandonado su propósito de morar con ellos.

Los elementos centrales de la visión incluyen:

  • el retorno de la gloria de Dios (Ez 43),

  • la purificación del culto (Ez 44–46),

  • la transformación interior del pueblo (Ez 36),

  • la inclusión de extranjeros en la heredad (Ez 47:22),

  • un príncipe davídico que gobierna al pueblo (Ez 34; 37; 44),

  • un río de vida que fluye desde el templo (Ez 47).

Estos elementos indican que la visión trasciende una mera reconstrucción edilicia y apunta a una restauración integral del orden pactual.

Evaluación de las propuestas de cumplimiento

1. Opción (A): Cumplimiento en el Segundo Templo

Esta interpretación sostiene que Ezequiel 40–48 se cumplió en la reconstrucción del templo bajo Zorobabel (537 a.C.) y su posterior ampliación en tiempos de Herodes.

Si bien esta opción reconoce correctamente un cumplimiento histórico real tras el exilio, presenta dificultades significativas:

  • la gloria visible de Yahvé descrita en Ez 43 no regresó de manera manifiesta,

  • el templo postexílico fue inferior en esplendor (Hag 2:3),

  • los elementos cósmicos y escatológicos de la visión nunca se realizaron literalmente.

Por ello, desde una perspectiva reformada, esta opción debe entenderse como un cumplimiento parcial y tipológico, pero no definitivo.

2. Opción (B): Templo literal futuro en el Milenio (dispensacionalismo)

El dispensacionalismo interpreta Ezequiel 40–48 como la descripción de un templo literal futuro, reconstruido durante el milenio, con la reanudación de sacrificios animales de carácter “conmemorativo”.

Esta postura enfrenta objeciones teológicas de gran peso:

  • introduce categorías no explícitas en el texto (cuarto templo, sacrificios conmemorativos),

  • entra en conflicto con Hebreos 8–10, que afirma la suficiencia y finalidad del sacrificio de Cristo,

  • fragmenta la unidad del pueblo de Dios al separar Israel e Iglesia,

  • ignora que Apocalipsis retoma la visión de Ezequiel eliminando la necesidad de un templo (Ap 21:22).

Desde la cosmovisión reformada, esta opción resulta incompatible con la teología del Nuevo Testamento.

3. Opción (C): Templo espiritual en Cristo y su pueblo (lectura reformada)

La interpretación reformada sostiene que Ezequiel emplea lenguaje simbólico–cultual para describir una realidad escatológica mayor, cumplida progresivamente en Cristo y consumada en el estado eterno.

Esta lectura se apoya en varios ejes bíblicos:

  • Cristo es el verdadero templo (Jn 2:19–21),

  • la Iglesia es ahora el templo del Espíritu (Ef 2:19–22),

  • la transformación del corazón prometida en Ez 36 se cumple en la regeneración,

  • la inclusión de los gentiles se realiza plenamente en el evangelio,

  • el río de vida de Ez 47 reaparece en Ap 22, donde ya no hay templo porque Dios mismo habita con su pueblo.

Esta opción preserva la unidad del plan redentor, la centralidad de Cristo y la escatología inaugurada del Nuevo Testamento.

Tabla comparativa de las tres interpretaciones (A–B–C)

Aspecto(A) Segundo Templo(B) Templo Milenial Dispensacional(C) Templo en Cristo (Reformada)
Tipo de cumplimientoHistórico–parcialFuturo–literalEscatológico–cristocéntrico
Naturaleza del temploFísico, postexílicoFísico, futuroEspiritual y redentor
Gloria de DiosNo manifestada plenamenteRestaurada visiblementePresente en Cristo y su pueblo
SacrificiosContinuación mosaicaRestaurados “conmemorativos”Abolidos en la cruz
Príncipe davídicoGobernante históricoRey político futuroCristo, Hijo de David
Inclusión de gentilesLimitadaSecundariaPlena en el evangelio
Relación con HebreosTensiónContradicciónArmonía plena
Consumación finalDestrucción en 70 d.C.Reino terrenal temporalEstado eterno sin templo

Conclusión

Desde la cosmovisión reformada, Ezequiel 40–48 no anuncia una restauración futura del sistema cultual mosaico, sino la consumación de la presencia de Dios con su pueblo mediante la obra del Mesías. El templo glorioso de la visión no encuentra su expresión final en piedra y sacrificios, sino en Cristo como el verdadero templo, en la Iglesia como morada del Espíritu y, finalmente, en el estado eterno donde Dios habita plenamente con los redimidos.

La lectura reformada permite afirmar que Ezequiel no mira hacia atrás —a un retorno al antiguo orden—, sino hacia adelante, a la realidad escatológica del Reino de Dios plenamente establecido, donde ya no hay templo porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo (Ap 21:22).


¡Piensa en esto cristiano!



viernes, 22 de septiembre de 2023

¿Debemos seguir creyendo en el “rapto secreto”?



Una evaluación bíblica y teológica del dispensacionalismo popular

Introducción

La doctrina del llamado rapto secreto ha adquirido una notable influencia en el evangelicalismo contemporáneo, especialmente a partir del siglo XX, gracias a la literatura popular, conferencias proféticas y producciones mediáticas como la serie Left Behind (LaHaye & Jenkins, 1995–2007). Según esta postura, Cristo vendrá de manera secreta para arrebatar a la Iglesia antes de un período de gran tribulación de siete años, distinto y separado de su venida gloriosa final. Sin embargo, la pregunta crucial es si tal esquema escatológico se deriva legítimamente del testimonio bíblico o si responde a una construcción teológica relativamente reciente.

Este artículo sostiene que la doctrina del rapto secreto carece de fundamento exegético sólido, depende de supuestos hermenéuticos ajenos al texto bíblico y no cuenta con respaldo significativo en la historia de la Iglesia previa al siglo XIX.

Daniel 9:24–27 y la supuesta “brecha profética”

El dispensacionalismo clásico fundamenta su esquema escatológico en una lectura particular de Daniel 9:24–27, postulando una interrupción de más de dos mil años entre la semana sexagésima novena y la septuagésima. No obstante, el texto de Daniel no menciona explícitamente ninguna pausa cronológica de tal magnitud. Por el contrario, la estructura del pasaje sugiere una secuencia continua, en consonancia con el patrón del cautiverio de setenta años mencionado en Daniel 9:2 (Young, 1949).

Diversos intérpretes reformados han señalado que la septuagésima semana encuentra su cumplimiento en el ministerio de Cristo, quien es “cortado” a la mitad de la semana (Dan. 9:26), culminando en su muerte expiatoria (Calvino, 1561/2009). El “pacto con muchos” debe entenderse a la luz de la nueva alianza inaugurada por Cristo (Mt. 26:28), y no como un tratado político futuro firmado por un anticristo escatológico.

El problema del anticristo y el pacto inexistente

Autores dispensacionalistas como Hindson y Hitchcock (2017) afirman que Daniel 9:27 se refiere a un futuro líder mundial que establecerá un tratado de paz con Israel. Sin embargo, tal afirmación excede los datos textuales. El pasaje no menciona un tratado de paz, ni identifica al sujeto del pacto como un anticristo. Esta lectura depende más de un sistema teológico previo que del análisis gramatical e histórico del texto (Kline, 1998).

¿Una Segunda Venida en dos fases?

Otro elemento central del dispensacionalismo es la división de la Segunda Venida de Cristo en dos eventos separados: un rapto secreto y una venida visible posterior. Sin embargo, pasajes como 1 Tesalonicenses 4:16–17 describen la parusía con lenguaje público y glorioso: voz de mando, trompeta y resurrección corporal. Nada en el texto sugiere un evento oculto o reservado (Beale, 2015).

Asimismo, Jesús enseña que su venida será visible y universal (Mt. 24:27), y ora no para que su Iglesia sea retirada del mundo, sino preservada en medio de la tribulación (Jn. 17:15).

Consideraciones éticas y Zacarías 13:8–9

Una consecuencia inquietante del dispensacionalismo pretribulacional es la interpretación futurista de Zacarías 13:8–9, según la cual dos tercios del pueblo judío perecerían durante la Gran Tribulación. Esta lectura ignora el contexto histórico inmediato del profeta y su conexión con los juicios del siglo I, culminando en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C., evento al que el propio Jesús hace referencia (Mt. 24:15–34).

Desde una teología bíblica coherente, resulta problemático presentar tal catástrofe como parte de un plan divino posterior a una supuesta “pausa” en el propósito redentor de Dios.

Conclusión

La doctrina del rapto secreto no encuentra respaldo explícito en la Escritura ni en la tradición histórica de la Iglesia anterior al siglo XIX. Surge, más bien, de una lectura fragmentada de los textos proféticos y de un sistema hermenéutico que separa artificialmente a Israel y la Iglesia.

La esperanza cristiana no descansa en un escape secreto de la tribulación, sino en la venida gloriosa, visible y definitiva de Cristo, quien resucitará a los muertos, juzgará a vivos y muertos y consumará su reino eterno (Hch. 1:11; Ap. 22:12).


¡Piensa en esto cristiano!

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Referencias 

  • Beale, G. K. (2015). A New Testament biblical theology. Baker Academic.
  • Calvino, J. (2009). Commentary on the book of the prophet Daniel (T. Myers, Trans.). Christian Classics Ethereal Library. (Obra original publicada en 1561)
  • Hindson, E., & Hitchcock, M. (2017). Can we still believe in the rapture? Harvest House.
  • Kline, M. G. (1998). Kingdom prologue. Two Age Press.
  • LaHaye, T., & Jenkins, J. B. (1995–2007). Left Behind (Vols. 1–16). Tyndale House.
  • Young, E. J. (1949). The prophecy of Daniel. Eerdmans.
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¿Quién fue Edgar Whisenant?

Edgar C. Whisenant (1932–2001) fue un autor evangélico estadounidense. Se desempeñó como ingeniero de cohetes y luego se dedicó a escribir sobre profecía bíblica. Se volvió famoso en los años 80 debido a sus predicciones apocalípticas muy difundidas.

Whisenant es conocido por haber publicado en 1988 un pequeño libro que se volvió un fenómeno: “88 Reasons Why the Rapture Will Be in 1988” (“88 razones por las que el Rapto será en 1988”). El libro afirmaba que el Rapto ocurriría entre el 11 y el 13 de septiembre de 1988. Se distribuyeron millones de copias, muchas enviadas gratis a iglesias y comunidades cristianas. Algunos canales cristianos difundieron masivamente la predicción, generando gran expectativa. Cuando el Rapto no ocurrió, Whisenant publicó otras fechas: 1989, 1993 y 1994. Todas, por supuesto, también fallaron.

Edgar Whisenant es un ejemplo clásico de: Predicciones de fechas exactas sobre el fin del mundo o el Rapto, algo que la mayoría de las denominaciones cristianas consideran no bíblico, ya que Jesús dijo que “nadie sabe el día ni la hora”. Cómo se pueden viralizar predicciones apocalípticas, especialmente en ambientes religiosos. Su caso es una de las más citadas advertencias sobre la peligrosidad de asignar fechas proféticas.

lunes, 18 de septiembre de 2023

¿ESTÁ CERCA EL ARREBATAMIENTO?




Desde los días de Jesús, personas han afirmado que los eventos del fin de los tiempos ocurrirían en sus días.

A mediados de los 1800, un erudito bíblico llamado William Miller afirmó que Jesús regresaría el 21 de marzo de 1844. No ocurrió. La primavera vino y se fue sin señal de Jesús. Miller determinó que sus cálculos habían sido erróneos, y afirmó que era una demora divina, parte del plan de Dios. Eventualmente estableció otra fecha, en octubre de 1844, que de nuevo resultó incorrecta. Sus seguidores fueron ridiculizados. Algunos sufrieron dificultades al abandonar sus trabajos para dedicarse a difundir la noticia acerca del inminente retorno. Algunos agricultores dejaron sus plantíos sin cosechar; otros regalaron sus posesiones. De las profecías fallidas de Miller (llamadas “la gran desilusión”) surgió el Adventismo del Séptimo Día.

Avancemos hasta 1988. Edgar Whisenant, un ex ingeniero de cohetes de la NASA, escribió un folleto titulado 88 razones por las que el Rapto será en 1988, en el cual afirmaba que Jesús regresaría en un día del 11 al 13 de septiembre, y que la Tribulación comenzaría al atardecer el 3 de octubre. Dos millones de copias del folleto circularon en los años previos a 1988. Algunas personas en el sur de los Estados Unidos abandonaron sus empleos, vendieron sus casas, y se entregaron completamente a la oración antes de la fecha prevista. Y septiembre de 1988 pasó tranquilamente. El sol se puso el 3 de octubre y se levantó de nuevo el 4 de octubre, sin señal de la tribulación. Whisenant recalculó, esta vez pensando que el final vendría en septiembre de 1989, luego en 1993, y luego en 1994. Murió en el 2001.

Y así la lista sigue y sigue. Es fácil burlarse de estas predicciones fallidas, pero hay una tendencia relacionada y más ampliamente aceptada entre los cristianos evangélicos que Graham Beynon ha llamado el “establecimiento implícito de la fecha”. Aunque no fijamos una fecha específica para el regreso de Jesús, muchos afirman que estamos viviendo el final de la historia, y apoyamos esta afirmación al hacer coincidir los acontecimientos actuales con algunas profecías bíblicas en específico. Se estima que un tercio de los evangélicos americanos (unos 20 millones de personas) creen que vivirán para ver el fin del mundo. Como pastor, hay cristianos que a menudo me dicen que creen que Jesús volverá en esta generación.

¿Cómo responder a las determinaciones explícitas e implícitas de una fecha?

Debemos empezar por reconocer el aspecto positivo de los intentos equivocados que buscan discernir la fecha del regreso de Jesús: inspiran y promueven una expectativa ansiosa del retorno de Jesús. Podemos aplaudir ese deseo por Jesús. Si somos honestos, admitiremos que no nos sentimos suficientes en nosotros mismos. Sin embargo, muchos de estos intentos ignoran las palabras y el espíritu de lo dicho por Jesús en Mateo 24:36, “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre”. Por 2000 años, las fechas del retorno de Jesús han estado equivocadas, así que las palabras de Jesús han comprobado ser ciertas.


TRES PROBLEMAS CON PONER FECHAS

Además, los intentos por establecer la fecha (de manera explícita o implícita) socavan el enfoque bíblico de esperar a Jesús, y lo hacen de tres maneras significativas.

1. Establecer fechas estimula un tipo de inquietud por el fin de los tiempos que desalienta la paciencia. Cuando los autores del Nuevo Testamento gritan: “¡Ven, Señor Jesús!”, es siempre con la perspectiva de que Jesús solo vendrá cuando Dios lo quiera, y que no sabemos exactamente cuándo será eso. Nuestra ignorancia de la fecha del regreso de Jesús requiere una mezcla de expectación ansiosa y paciencia humilde. Pero esa humildad y paciencia se quebrantan cuando los cristianos creen que han “descubierto” que vivimos en la última generación.

2. Establecer una fecha desalienta la vida productiva. Cuando los carismáticos líderes que fijan fechas convencen a sus seguidores de alguna fecha específica, a menudo los seguidores se vuelven muy improductivos. En el pasado dichos seguidores han vaciado sus cuentas bancarias, abandonado sus empleos, y gastado recursos que podrían haber sido mejor aprovechados para el reino.

Jesús apunta a lo contrario. Al final de su gran sección en Marcos 13 en la que enseña el fin de los tiempos, Jesús cuenta una historia que justifica la productividad. Dice que un hombre se fue de viaje, dejó a sus criados a cargo y le dijo al portero que se quedara despierto. Jesús entonces ordena a sus discípulos que permanezcan despiertos, porque no saben cuándo regresará. En este contexto, permanecer despierto no significa averiguar cuándo Jesús volverá, sino seguir adelante con nuestras responsabilidades en esta vida, “mientras tanto”, hasta que Él regrese.

3. Fijar una fecha es un intento de tomar el control. Esperar un evento cuando no sabemos cuándo sucederá puede ser incómodo y exigente. Parece que Jesús quiere que sintamos este malestar porque quiere que estemos siempre preparados para su venida. La conclusión de la parábola de las diez vírgenes es la siguiente: “Velen, pues no saben ni el día ni la hora” (Mt. 25:13). Como dijo el teólogo G. C. Berkouwer una vez, no fuimos llamados a contar el tiempo que falta para el regreso de Jesús, sino llamados a contar con ese tiempo, para que pueda dar forma y fruto a nuestras vidas en el presente.

Esperando a Jesús

Esa espera basada en fijar la fecha explícita o implícitamente es nuestro intento humano de tomar el control del tiempo de la venida de Jesús. Al establecer una fecha, ya sea exacta o aproximada, se elimina la incómoda incertidumbre de no saber cuándo volverá Jesús. Pero Dios quiere que esperemos a Jesús no porque tengamos confianza en una fecha, sino porque confiamos en la promesa de Dios. El apóstol Pedro le dijo a sus lectores cómo debían esperar: “Pero, según Su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia” (2 Pe. 3:13).

Cuando nuestra espera de Jesús se basa en la promesa de Dios, obtenemos nuestra confianza de quien ha hecho la promesa. Es una buena noticia para los cristianos porque el Dios de la promesa es el Señor soberano de la historia, y por lo tanto es totalmente confiable. Nuestra certeza surge de la confiabilidad del carácter de Dios, no de la precisión de nuestros cálculos. El regreso de Jesús no es un enigma a descifrar, sino una promesa de Dios en la que podemos confiar.

La espera basada en la promesa de Dios produce humildad y esperanza. Humildad, porque este tipo de espera nunca puede huir de Dios para encontrar la certeza del retorno de Jesús en un código, o una pista escondida, o en alguna correlación de eventos modernos en separación de Dios mismo. La seguridad de que Jesús regresará solo puede obtenerse apoyándose en la promesa de Dios, lo que significa apoyarse en Dios mismo. Esto nos lleva a una conciencia más profunda de que no podemos hacer que suceda; depende totalmente de Dios. Esto nos humilla.

Pero esperar a Jesús en base a la promesa de Dios también produce esperanza, porque significa que el fundamento de nuestra espera no es meramente un deseo; es una certeza basada en el carácter de Dios mismo. En Hechos 1:10-11, dos ángeles prometen que Jesús regresará del cielo. Esa promesa produce gran esperanza dentro de nosotros cuando nos aferramos a ella y construimos nuestras vidas sobre ella. Produce una sólida esperanza bíblica de que no seremos condenados en el último día, porque Jesús nuestro defensor nos salvará de la ira venidera (1 Tes. 1:10).

Publicado inicialmente con el título de "NO LE PONGAS FECHAS A JESÚS" por el pastor en Desiring God y  Traducido por Sergio Paz.




miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Cuándo Será el Fin de Los Tiempos?



A continuación una lista (sin verificar) de probables predicciones de todos los tiempos sobre ¿Cuándo será el fin del mundo? que me pareció interesante compartir, y si usted conoce las fuentes nos puede ayudar a corroborarlo. 

Nota especial: Creemos que cuando los discípulos le preguntaron a Jesús "¿cuándo será el fin?" ellos no se estaban refiriendo al "fin del cosmos", o "fin del mundo"; sino al "fin de la era mosaíca o de la ley" que daría lugar a la "era mesiánica".


1. PABLO, EL APÓSTOL
Pablo. A través de muchos pasajes es claro que él pensó que él vería el regreso de Jesús en su tiempo. En su famosa “escritura del arrebatamiento” en 1 Tesalonicenses 4:17, el hecho de que haya dicho “NOSOTROS los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire...” nos dice que él pudo haber estado esperando ser parte de eso. Pareciera que lo que su espíritu estaba percibiendo era la destrucción de Jerusalén y, tal vez, su propio martirio. 2 Tesalonicenses 2:1-2 nos da a entender que este era un tema de conversación muy común, aún en su día. “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar...”. 

2. CLEMENTE DE ROMA
Después de que Pedro y Pablo fueran hechos mártires, fue Clemente quien se convirtió en el obispo de Roma. En el año 90 D.C., él dijo que en “cualquier momento”, Jesús iba a regresar. Esto no sucedió.

3. AGUSTÍN EN HIPONA: (354-430 D.C.) 
Predijo que Jesús definitivamente regresaría en el año 650 D.C. También se equivocó.

4. IRENEO: (130-202 D.C.) 
Predijo junto a otros dos líderes Cristianos conocidos, de que Jesús estaría regresando en el año 500 D.C. Uno de ellos utilizó las dimensiones del Arca de Noé como su plantilla. Se equivocaron.


5. Año 1000 D.C.
Diversos ministros y el Papa profetizaron el fin de los tiempos. Hubieron disturbios en Europa asociados con esto e, incluso, peregrinos regresaron a Jerusalén. Estaban equivocados.


6. Años 1005-1006 D.C.
Hubo una hambruna terrible en Europa que se extendió grandemente y se vio como una señal del fin. No lo fue.


7. EL PAPA INOCENCIO III
Por años él habló con un lenguaje apocalíptico, esperando generar la 5ta cruzada, para capturar a 
Jerusalén. Él dijo que el final vendría en el año 1284 D.C. a exactamente los 666 años después de que se fundó el Islam, lo que él denominó el anticristo. Estuvo equivocado.

8. Año 1033 D.C.
Muchos de los que profetizaron el fin, en el año 1000 D.C., lo cambiaron para este año basándose en eran 1000 años después de la muerte de Jesús, en lugar de 1000 años después de Su nacimiento. Todos se enfermaron con el virus apocalíptico. Estuvieron equivocados.


9. Año 1346 D.C.
La Plaga Negra se llevó aproximadamente la tercera parte de Europa y esto fue visto como una señal “definitiva” del fin. Irónicamente, el fervor religioso de ese día produjo que los Cristianos mataran a todos los gatos pues decían que tenían que ver brujas — lo que produjo una abundancia de ratas, lo que terminó propagando la plaga. Trágicamente estuvieron equivocados.


10. CRISTOBAL COLÓN
Él tenía un libro de profecías y, basándose en investigaciones cautelosas, predijo el fin del mundo para el año 1656 D.C. Se dio cuenta que estaba equivocado.


11. MELCHIOR HOFFMAN
Líder influyente en la iglesia. Anunció que Jesús regresaría en el año 1533 D.C. exactamente 1500 años después de Su ejecución y estableció la Nueva Jerusalén en Strasburg, Alemania. Estuvo equivocado.


12. JOHANNES STOFFLER
Matemático/astrónomo alemán. En el año 1499 anunció que, basado en combinaciones planetarias únicas, el 20 de febrero de 1524, una gran inundación envolvería al mundo. Fue respaldado por más de 100 folletos de otros líderes. Cuando esto sucedió, hubo revueltas y cientos de muertes.

13. ¿MARTÍN LUTERO?
Predijo que el fin del mundo no sería después del año 1600 D.C. Después, tuvo otra fecha que vino y se fue. También estaba equivocado.


14. JOHN NAPIER
Matemático famoso, estudio el Apocalipsis y dijo que el fin vendría en el año 1688 D.C. y, luego, lo cambió al año 1700 cuando no sucedió. Equivocado otra vez.


15. JOHN WESLEY, JOHN CALVIN, JOHN KNOX Y JOHN WYCLIFFE

Todos tuvieron fechas que iban y venían sobre cuándo sucedería el fin. Aparentemente, hay algún tipo de conexión con el nombre JOHN y los últimos tiempos.


16. COTTON MATHER
Ministro Puritano Americano Famosos, quien escribió 450 libros y tratados, se graduó de Harvard, y se convirtió en pastor a los 16 años. Él profetizó que el fin sería en los años 1697, 1716, 1717 y 1736. No sucedió. 17. 1666 D.C.: Hubo gran temor entre los Cristianos Europeos, pues la plaga de 1665 había destruido mucho de Londres, luego, el Gran Fuego de Londres vino y destruyó 13,200 hogares, 87 iglesia, incluyendo la Catedral de San Pablo. Por ser un año que terminaba en 666, la mayoría de personas estaban convencidas de que era el fin. No lo fue.


18. Año 1669 D.C.
Creyentes primitivos en Rusia creían que el final sería en ese año, así que 20,000 se quemaron hasta la muerte para protegerse del anticristo. Tenían mucho celo, pero fue trágico y erróneo.


19. MARY BATEMAN
No fue famosa anteriormente, pero en el año 1806 produjo un alboroto, pues tenía una gallina que ponía huevos que tenían escrito, “Cristo ya viene”. Se descubrió que estaba escribiendo en los huevos y luego los ponía nuevamente en el oviducto. Luego llamaba a las personas para ver a la gallina ponerlos. Errada en muchísimos niveles.


20. ¿JONATHAN EDWARDS?
Propuso diferentes fechas para el inicio del milenio.


21. MADRE SHIPTON
Mística famosa quien dijo que se le había sido mostrado que el fin del mundo sería en el año 1881. Su influencia era grande, pero estaba equivocada.


22. Año 1910 D.C. EL COMETA HALLEY
New York Times reportó que el conocido astrónomo Francés, Camille Flammarion, creía que el cometa “impregnaría la atmósfera y posiblemente sacaría la vida del planeta”. Las personas se apresuraron en comprar máscaras de gas y “pastillas del cometa”. Especialmente, Chicago estuvo bajo temor completo. La Constitución de Atlanta reportó que cuartos de seguridad estaban siendo preparados y que aún ojos de las cerraduras estaban siendo cubiertos. Después del hecho, el titular del diario Chicago Tribune fue: “Aún Estamos Aquí”.


23. LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ
Tenían las fechas de 1914, 1915, 1918, 1920, 1925 y el 1945 para el Armagedón y la venida de Cristo. Equivocados.


24. WILLIAM MILLER
Fundador de los Adventistas, tuvo la fecha inicial del 21 de marzo de 1844 para el regreso de Jesús y, luego, diversas otras fechas después. Jesús no vino.


25. HERBERT ARMSTRONG
El Fundador de la iglesia de Dios Universal dijo que el rapto sucedería en el año 1936. Luego lo cambió las fechas tres veces.


26. HAL LINDSEY
Logró llevar el Fin de los tiemp-itis a otro nivel con su libro más vendido en 1970, titulado: “El Extinto Gran Planeta Tierra”. Nosotros y el planeta aún estamos aquí.


27. TIM LAHAYE y JERRY JENKINS
Esencialmente, retocaron el libro de Hal Lindsey a una serie de ficción llamada Lo que Quedó Atrás, que vendió 65 millones de libros y se convirtió en una película. Aún estamos aquí.


28. CHUCK SMITH
Fundador de Calvary Chapel, profetizó que el año 1981 sería el tiempo para el fin de los tiempos. Estuvo equivocado.


29. PAT ROBERTSON
Un líder de la iglesia carismática, profetizó que el fin vendría en 1982, algo que no sucedió.


30. LESTER SUMRALL
Un gran líder Pentecostal, que escribió un libro titulado “Yo Predigo 1985”, para decir cuándo Jesús iba a regresar. Luego, tuvo un libro titulado: “Yo Predigo 2000”, pero también se equivocó.


31. JACK VAN IMPE
Ha estado profetizando el fin de los tiempos desde aproximadamente el año 1970. La gran tribulación debió haber empezado en el 2001, según el último cálculo que leí.


32. JOHN GRIBBIN y STEPHEN PLAGEMANN
Escribieron el libro más vendido, titulado: El Efecto Júpiter, donde nos advierten que el 10 de marzo de 1982, un alineamiento de los planetas en el mismo lado del sol detonarían una serie de eventos cósmicos, que culminarían en un terremoto en las orillas de la Falla de San Andreas, que destruiría a Los Ángeles. La fecha llegó y el Observatorio Griffith en Los Ángeles se inundó de llamadas. El libro también había sido respaldado por Hal Lindsey. Un año después, el autor escribió: El Efecto Júpiter Reconsiderado y también fue un libro más vendido, comprobando que el Fin de los tiemp-itis es una enfermedad irracional.


33. Año 1919
Albert Porta, un meteorólogo, predijo que durante diciembre de 1919, un punto solar enorme destruiría la tierra debido a una llamarada electromagnética en el sol, por causa de un alineamiento 
extraño de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Neptuno. No 
sucedió.


34. RICHARD NOONE
En el año 1990 escribió un libro titulado 5/5/2000: Hielo-El Último Desastre, aquí predijo que las capas de hielo polares se derretirían y sumergirían grandes partes de la tierra porque Mercurio, Venus, Marte, Jupiter y Saturno se alinearían con la tierra por la primera vez en 6000 años. Estaba equivocado.


35. EDGAR WHISENANT
Ingeniero de la NASA retirado, escribió un libro titulado: 88 Razones de Por Qué El Rapto Será en el 1988 basándose en pistas numéricas estudiadas. Vendió millones. Cuando el año 1988 pasó, él lo cambió al año 1989 y, aún así, vendió muchísimos libros. Luego lo cambió a 1990, luego a 1992, luego a 1993. Los que tenemos el Fin de los tiemp-itis, realmente somos inocentes.


36. GARY BLEVINS
Autor que escribió: 666: La Advertencia Final en 1998, dijo que Ronald Reagan sería echado al lago de fuego, que el rapto ocurriría, que Jesús regresaría y que satanás sería atado por 1000 años. Estaba equivocado.


37. HAROLD CAMPING
Un locutor americano y evangelista, primero dijo que el fin de los tiempos sucedería en 1994, pero no se detuvo cuando no se cumplió. Siguió sacando nuevos libros y nuevas fechas, hasta que terminó diciendo que la iglesia sería raptada el 21 de mayo del 2011. Ganó millones con sus libros y, luego, gastó millones tratando de advertirle al mundo de lo que vendría. Estuvo equivocado muchas veces.


38. Año 2000 D.C.
El fallo técnico Y2K se predijo por la mayoría de las voces proféticas, esto nos llevaría al fin de los tiempos. No sucedió.


39. JONATHAN CAHN
Autor, vendió millones de libros diciendo, “la suerte ha sido echada” y el fin formal del America Cristiana está aquí. Él se subió al carro de la “luna de sangre”, pero lo que predijo no sucedió. Él está equivocado y especialmente equivocado sobre América.


40. JOHN HAGEE y MARK BILTZ
Lanzaron sus libros declarando que el cuarteto de lunas de sangre marcan el fin de los tiempos. Vendieron miles de libros. Estuvieron equivocados.


Bibliografía:
ENLOW Johnny, 2018, "Levántate", Pág. 161-167

http://textosfueradecontexto.blogspot.com/2019/03/cuando-sera-el-fin-de-los-tiempos.html?m=1

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A esta lista hay que agregar a Armando Alducin, David Diamond, Gary Lee y los cientos de hermanos que cada vez que ven un suceso "apocaliptico" dicen "Cristo viene pronto las señales estan cumplidas".

viernes, 4 de enero de 2019

La Abominación que trae Desolación


Eusebio Sobre la "Abominación Desoladora"
Conocemos a Eusebio, que vivió entre el 263 y 339 y que es una pieza clave a la hora de conocer nuestra historia primitiva. Es decir, sus escritos sobre la Iglesia de los primeros siglos es tan útil que podríamos decir que nos ayuda a entender algunos aspectos de nuestras creencias hoy. Es cierto que hoy parece que los teólogos de Facebook quieren hacer que los padres de la Iglesia crean lo mismo que ellos, cosa poco creíble puesto que muchos temas doctrinales hoy fueron temas en un estado de "evolución" en los primeros siglos del cristianismo.

Uno de esos temas es lo referente a las "Profecías de Jesucristo" sobre "Los Últimos Tiempos". A decir verdad, los cristianos hispanohablantes en materia de escatología son en su mayoría dispensacionalistas. Creo que por cada diez amigos evangélicos que tengo, sólo uno o dos no cree en el Rapto secreto de la Iglesia y el Milenio.

Esos mismos cristianos latinoamericanos, es decir los ocho restantes, carecen de conocimientos de historia de la iglesia, y de lo que se creía con respecto a las profecías. Yo mismo tengo apenas pocos años estudiando la Historia de la Iglesia y cada vez me llevo más sorpresas.

¿Qué dice Eusebio sobre la "Abominación Desoladora"?
La "abominación que trae desolación" de plano la tenemos dibujada en nuestras mentes como un episodio que sucederá en el futuro después de nosotros, en lo que los evangélicos le llaman "los últimos tiempos". Esto por la cargada predicación dispensacionalista y por las películas y series sobre "el fin del mundo". Pero la Iglesia, al menos la Iglesia histórica no siempre creyó lo mismo. Es cierto que nunca hubo un consenso, pero lo cierto es que Eusebio nos deja claro que desde los primeros cristianos hasta él, siempre creyeron que "la abominación desoladora" no es algo futuro que aun no sucede, sino más bien, es algo que ya sucedió.

Jesucristo profetizó la destrucción de Jerusalén y el Templo, y a esto le llamamos "La Gran Tribulación". En el contexto de los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas la "abominación desoladora" se menciona como un evento que tenía que suceder en el templo judío, y era la señal de la total y plena destrucción. O también dicho de otra forma, la "abominación que trae desolación" era en sí mismo la destrucción de Jerusalén, del Templo y de los judíos que "traspasaron al cristo".

¿Cómo lo dice Mateo?
"Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá." Mateo 24.15-21
¿Cómo lo dice Marcos?
"Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno; porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá." - Marcos 13.14-19
¿Cómo lo dice Lucas?
"Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra (tierra conocida), e ira sobre este pueblo (judíos). Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan." - Lucas 21.20-24
Usted va a leer que sobre la "abominación desoladora" y "la gran tribulación" que son (1) eventos futuros que aun no se cumplen, o que es (2) una profecía de doble cumplimiento. También algunos aseguran que (3) una parte de la profecía habla sobre la generación de Jesucristo, en el primer siglo; y la otra parte habla del tiempo final antes de su "segunda venida", pero los futuristas/historicistas no se ponen de acuerdo donde termina las profecías para "aquella generación" y dónde empieza las profecías para nuestros días.

Si la "abominación desoladora" es algo a futuro, entonces ¿qué es lo que pasó en el 70 A.D.? 

Noten que Marcos y Mateo dicen que la señal para "salir huyendo de Jerusalén y Judea" es la "abominación desoladora", mientras que Lucas dice que esa señal es "Jerusalén rodeada de ejércitos".

Eusebio de Cesarea dice:
"En los relatos que escribió Josefo se describen con toda exactitud los males que en ese momento sobrevinieron a todo el pueblo judío en todo lugar; cómo principalmente los habitantes de Judea fueron agobiados hasta el extremo de las desgracias; cuantos miles de jóvenes y de mujeres, juntamente con sus niños, cayeron a espada, por hambre y por muchos otros tipos de muerte; cuántas y cuáles ciudades de Judea fueron sitiadas, cuan grandes desgracias, y más que desgracias, presenciaron los que fueron en su huida a Jerusalén, ya que era la metrópoli más fuerte; el desarrollo de la guerra y lo que tuvo lugar en ella en cada momento; y, finalmente cómo LA ABOMINACIÓN DESOLADORA que proclamaron los profetas se asentó en el mismo templo de Dios, en gran manera notable antiguamente, y entonces sufrió todo tipo de destrucción hasta su desaparición final por el fuego." (1)
Así como usted lee, Eusebio en el siglo III entiende que los acontecimientos sucedidos en Jerusalén en el 70 A.D. es el cumplimiento de las profecías de Jesucristo. En el mismo libro de "Historia Eclesiástica" (en la página 98-99 Libro VII, 1-2 hasta el 9) el historiador nos muestra la creencia de la iglesia de aquel entonces, de que la "Gran Tribulación" que vino sobre Jerusalén, sobre "aquella generación" que mató al Salvador, vino precedida por una señal de "la abominación desoladora" que no era otra cosa si no el sitio de Jerusalén por los romanos.

Una revisión de los comentarios de la Biblia Comentada de Scofield (2001) sobre este punto no ofrece una exégesis, ni siquiera trata los acontecimientos ubicados en el tiempo, en lugar de ello dice del verso de Mateo 24.15 que será algo a futuro, es más; dice que todo Mateo 24.4 al 33 es una respuesta a la segunda pregunta de los discípulos: "¿Qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?" pero también dice que hay pasajes con "doble cumplimiento".

¿Por qué los discípulos preguntarían a Jesús por su "segunda venida" cuando ellos aun ni sabían que Él se iba a ir? ¿Qué hace pensar que los discípulos entendían al cosmos como nosotros si lo que ellos esperaban era el "siglo del Mesías" y en realidad preguntaban por "el fin del siglo de Moisés? Los judíos esperaban un reino mesiánico, no el fin del cosmos. 

Una Tribulación que Sucedió y no Volverá a Suceder
Jesús mismo dijo que esa "Gran Tribulación" era algo que hasta entonces no había sucedido y luego no volverá a suceder jamás. Si esto es así ¿Es correcto entonces creer que vendrá un posterior tribulación mundial? Si Jesucristo mismo en su profecía aseguró que "aquella gran tribulación nunca hubo en el mundo ni volverá a suceder" ¿Cómo es que Scofield dice que es de "doble cumplimiento"? ¿Cómo hacemos encajar en las profecías de Jesús esa idea de un "rapto"?

¡Piensa!
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(1) Eusebio de Cesarea, "Historia Eclesiástica", Pág. 94 Libro III.5.3, CLIE 2008



http://textosfueradecontexto.blogspot.com/2019/01/la-abominacion-que-trae-desolacion.html?m=1

sábado, 28 de julio de 2018

¿En la Segunda Venida hay "dos" sub-venidas?



¿Enseña la Biblia sobre el Rapto? ¿Enseña el Rapto, Pablo, en 1 Tesalonicenses 4.15-17 cuando dice: “seremos arrebatados”? ¿La Venida del Señor será en “dos eventos” separados por un espacio de tiempo de siete años? 

Sí leemos en el contexto del verso 17, o si le prestamos atención siquiera a los títulos que los editores de las Biblias le han puesto al pasaje, veremos que inicia en el verso 13 con el título: “La Venida del Señor”. Luego, en el desarrollo del pasaje que Pablo habla a la Iglesia de Tesalónica, les afirma que LOS QUE QUEDARÍAN VIVOS HASTA LA VENIDA DEL SEÑOR… SERÁN ARREBATADOS. No dice que "serán arrebatados" y después será "la venida del Señor". Esto significa solo una cosa: no hay sub-venidas sino una sola, no son dos eventos sino uno solo.

La Mayoría de versiones de la Biblia en sus diferentes ediciones tienen como título: “La venida del Señor”. Usted lo puede ver en la aplicación Biblegateway en la versión RV1960 inicia en el verso 13, así también la LBLA, la NTV lleva de título “La Esperanza de la Resurrección”, también desde el verso 13. 

Versiones antiguas como Nacar-Colunga en el verso 13 lleva de título “La Resurrección de los Muertos y la Parousia”, así también la Traducción en Lenguaje Actual dice “El Regreso del Señor”. La Reina-Valera de 1977 lleva de título en el verso 13: “La Venida del Señor”. 

Aquí les copio el texto: 
La Venida del Señor 
“(13) Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. (14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (15) Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. (16) Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. (17) Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. (18) Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.” - 1 Tesalonicenses 4.13-18

El asunto es que cuando lees una versión dispensacionalista, como la Biblia De Estudio Scofield, te encuentras con los siguientes títulos: 
Título en el versículo 1 del capítulo 4:
“La Vida Modelo y la Esperanza del Creyente”
Título en el versículo 13 del capítulo 4:
“La Revelación del Arrebatamiento de la Iglesia” 

Este es un claro ejemplo de como se ha inducido a generaciones completas de creyentes por más de un siglo a leer que “el Rapto" es un evento distinto o aparte de la Segunda Venida, o Venida Final de nuestro Señor Jesucristo. Esta lectura inducida fuerza a concluir que se mencionan “dos eventos” en este pasaje. Pero no es así. Esto es ignorar de manera forzosa que no hay ninguna secuencia que mencione dos tipos de descensos de Cristo en el mismo pasaje. Por el contrario, existen pasajes donde la secuencia de los acontecimientos indican UNA SOLA VENIDA pública en la que "los creyentes son arrebatados" en pasajes como los siguientes: 
“(6) Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, (7) y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, CUANDO SE MANIFIESTE EL SEÑOR JESÚS DESDE EL CIELO CON LOS ÁNGELES DE SU PODER, (8) en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; (9) los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, (10) cuando VENGA EN AQUEL DÍA para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).” - 2 Tesalonicenses 1:6-10 RV60 
“(1) Pero con respecto a LA VENIDA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, Y NUESTRA REUNIÓN CON ÉL, os rogamos, hermanos, (2) que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que EL DÍA DEL SEÑOR está cerca. (3) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, (4) el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. (5) ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? (6) Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. (7) Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. (8) Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de SU VENIDA.” 2 Tesalonicenses 2.1-8 RV60 

La lectura dispensacionalista tiene un método inverso que da preferencia a lo implícito para reinterpretar lo explícito. Lo anterior fue un claro ejemplo. Así mismo, su método inverso da preferencia a las diferencias antes que a las semejanzas. 

La teología cristiana se caracteriza por diversos tipos de lenguajes de la Biblia así como a la personalidad, destino y propósito de los escritores y las cartas los cuales dan como resultado variados tipos de explicación de un mismo evento o doctrina. De ahí que tenemos 4 evangelios que narran hechos muchas veces de distintas formas, por ejemplo los 4 tienen una inscripción semejante pero distinta del letrero que se puso en la cruz de Cristo. 

La hermenéutica común lo que hace es basarse en la semejanza para argumentar que se trata del mismo evento en vez de buscar las diferencias para afirmar que son diversos eventos diferentes. La doctrina del Rapto hace exactamente lo contrario, busca las diferencias entre pasajes, las cosas que mencionan uno que otro no mencionan y las afirmaciones aparentemente contrarias entre diversos pasajes (lo pasajes en que Cristo viene "con" su pueblo y los que viene "por" su pueblo) en vez de buscar las semejanzas entre ellos, incluso a pesar de que múltiples pasajes hablan del evento en que los creyentes son arrebatados con características dadas solo a la Segunda Venida. 

La Biblia menciona diversos pasajes en los cuales el versículo en el que los creyentes son arrebatados tiene características atribuidas a la Segunda Venida. Ejemplo, Según Hebreos 9.28 la aparición visible y física de Cristo (Segunda Venida) es para salvar a los que le esperan (los que son arrebatados). 
“…así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y APARECERÁ POR SEGUNDA VEZ, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” – Hebreos 9.28 RV60 
Según Tito 2.13 se nos dice que debemos ESPERAR la bendita esperanza (en la que los creyentes serán arrebatados) y la manifestación (pública y) gloriosa del Señor Jesús (en su Segunda Venida). 
“…aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.” – Tito 2.13 RV60 
En 1 Tesalonicenses 3.13 se menciona que debemos tener nuestros corazones afirmados para la VENIDA del Señor "CON TODOS SUS SANTOS", el pasaje dice que la reunión de Cristo con nosotros (en la que seremos arrebatados) es precisamente en la Venida CON SUS SANTOS (Segunda Venida). 
“(12) Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, (13) PARA QUE SEAN AFIRMADOS vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, EN LA VENIDA de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.” 
Una vez más, 1 de Tesalonicenses 4.13-17 habla de un único evento: “La Venida del Señor”, en la que “LOS QUE QUEDARÍAN VIVOS HASTA LA VENIDA DEL SEÑOR… SERÁN ARREBATADOS.” 

Por dos mil años los cristianos han leído y encontrado un solo evento en la Segunda Venida y más específicamente en 1 Tes 4.15-17, en el que no hay forma de separar en dos sub-venidas separadas cada una de ellas por siete años (el Rapto y la Segunda Venida). 

No fue sino hasta que apareció la nueva revelación darbynista (que fue difundida principalmente por la Biblia de Estudio Scofield) que rompió la armonía de leer este y otros pasajes de las Sagradas Escrituras como la ortodoxia lo ha hecho en la historia de la Iglesia Cristiana por veinte siglos.

Y tú ¿Cómo lee las Sagradas Escrituras?

¡Piensa en esto cristiano!

jueves, 26 de julio de 2018

Doctrinas y prácticas inferidas de las Escrituras





Doctrinas y prácticas inferidas de las Escrituras

La Iglesia cristiana a lo largo de su historia ha sostenido diversas doctrinas y prácticas que no siempre aparecen formuladas en la Biblia mediante una afirmación explícita. Sin embargo, esto no significa que dichas doctrinas carezcan de fundamento bíblico. Muchas de ellas se derivan legítimamente de las Escrituras mediante lo que la tradición reformada ha llamado “buena y necesaria consecuencia”, principio afirmado por la Confesión de Fe de Westminster.

Esto significa que algunas verdades teológicas se obtienen al considerar el testimonio completo de la Escritura, comparando pasajes y entendiendo su coherencia interna. De esta manera, la Iglesia ha reconocido doctrinas y prácticas que, aunque no siempre estén expresadas en un solo versículo de forma directa, surgen naturalmente del conjunto de la revelación bíblica.

A continuación se presentan algunos ejemplos.

1. La Santísima Trinidad

La Biblia no utiliza de manera explícita la palabra “Trinidad”. Sin embargo, esta doctrina fundamental del cristianismo se deriva del testimonio total de las Escrituras. Aunque el término no aparezca literalmente en el texto bíblico, la doctrina central de la Iglesia acerca de la Trinidad surge del estudio cuidadoso y completo de la revelación bíblica.

Alguien podría preguntar cómo es posible creer en la Trinidad si la Biblia no menciona ese término de forma directa. No obstante, debemos recordar que la propia Biblia tampoco se denomina a sí misma “Biblia”. Este nombre proviene del griego biblos, que significa “libros”, y se utiliza para referirse al conjunto de escritos que componen las Sagradas Escrituras. El uso de este término no introduce una idea ajena al texto bíblico, sino que simplemente describe de manera adecuada la colección de libros inspirados.

De manera similar, el término “Trinidad” es una formulación teológica que busca expresar una verdad revelada en la Escritura: que Dios es uno en esencia y que existe eternamente en tres personas —Padre, Hijo y Espíritu Santo—. Así, la doctrina de la Trinidad no es una invención posterior, sino una forma de resumir y explicar fielmente la enseñanza bíblica acerca de la plena divinidad del Hijo, su comunión eterna con el Padre y la realidad personal del Espíritu Santo.

La Biblia afirma claramente tres verdades:

  1. Existe un solo Dios.
  2. El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios.
  3. Estas tres personas son distintas entre sí.

Al considerar estas afirmaciones juntas, la Iglesia formuló la doctrina de la Trinidad para expresar fielmente lo que la Biblia enseña.

Por ejemplo, en Mateo 28:19 leemos:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”

Asimismo, en el bautismo de Jesús vemos a las tres personas divinas manifestándose simultáneamente (Mateo 3:16–17).

Por tanto, aunque el término “Trinidad” no aparezca en la Biblia, la doctrina misma surge necesariamente del conjunto de su enseñanza.

2. El bautismo como señal de entrada a la iglesia visible

En el Nuevo Testamento se observa un orden ordinario en la vida de la iglesia: aquellos que creían en el evangelio eran bautizados y, posteriormente, se integraban plenamente a la comunidad cristiana. Este patrón muestra que el bautismo funcionaba como la señal pública de fe y de incorporación visible al pueblo del pacto.

A partir de este principio, la iglesia ha entendido que la participación en la Cena del Señor corresponde a quienes ya han sido bautizados, es decir, a aquellos que han hecho una profesión pública de fe y han recibido la señal del pacto como miembros de la familia de Dios. Aunque la Escritura no establece esta norma mediante un mandato explícito, la práctica se deriva de una inferencia legítima basada en el orden que el propio Nuevo Testamento presenta para la vida y comunión de la iglesia.

Hechos 2:41–42 muestra este patrón:

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados… y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

A partir de este patrón, muchas iglesias han entendido que el bautismo es la señal pública de incorporación a la comunidad del pacto, lo que normalmente precede a la participación plena en la vida sacramental de la iglesia, incluyendo la Cena del Señor.

3. El domingo como Día del Señor

El Antiguo Testamento estableció el sábado como día de reposo dentro del pacto mosaico. Sin embargo, en el Nuevo Testamento observamos que la iglesia primitiva comenzó a reunirse el primer día de la semana, en estrecha relación con la resurrección de Cristo.

Aunque no encontramos un mandato explícito que ordene congregarse el domingo en lugar del sábado, el testimonio del Nuevo Testamento muestra con claridad que los cristianos se reunían en el primer día de la semana para el culto, la enseñanza apostólica y el partimiento del pan. Por ello, la iglesia ha entendido que el llamado “Día del Señor” surge como una práctica fundamentada en una inferencia bíblica, basada en el patrón que presentan las Escrituras sobre la vida y adoración de la comunidad cristiana.

Por ejemplo:

Hechos 20:7 dice:

“El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba…”

1 Corintios 11.20 dice:

          "Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena dominical (del Señor)."

Y en 1 Corintios 16:2 leemos:

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo…”

Además, en Apocalipsis 1:10 se menciona el “Día del Señor”.

A partir de estos testimonios, la iglesia histórica entendió que el día de reunión cristiana pasó a ser el domingo, como celebración de la resurrección de Cristo.

4. La participación de toda la iglesia en la Cena del Señor

Cuando Jesús instituyó la Cena del Señor, el grupo presente estaba compuesto por los apóstoles. Sin embargo, el Nuevo Testamento muestra que este sacramento pertenece a toda la iglesia.

En 1 Corintios 11:26 el apóstol Pablo escribe a la congregación de Corinto:

“Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

El contexto muestra que Pablo se dirige a la iglesia como comunidad, sin hacer distinción entre hombres y mujeres en cuanto a la participación en el sacramento. Por ello, la Iglesia ha entendido correctamente que la Cena del Señor es para todos los creyentes que forman parte del cuerpo de Cristo.

5. Ofrendas y generosidad cristiana

El Antiguo Testamento establecía el diezmo dentro del sistema de Israel. En el Nuevo Testamento, en cambio, la enseñanza apostólica enfatiza principalmente la generosidad voluntaria y gozosa.

El apóstol Pablo enseña en 2 Corintios 9:7:

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

Muchos cristianos han adoptado el diezmo como una guía práctica para su generosidad, pero el Nuevo Testamento pone el énfasis en la libertad, la gratitud y la disposición del corazón, evitando cualquier forma de manipulación o presión económica.

6. El bautismo de los hijos de creyentes

Dentro de la tradición reformada, muchos cristianos sostienen la práctica del bautismo de infantes basándose en la continuidad del pacto de Dios a lo largo de las Escrituras.

En el Antiguo Testamento, los hijos de los creyentes recibían la señal del pacto mediante la circuncisión. En el Nuevo Testamento, el bautismo aparece como la señal del nuevo pacto.

Colosenses 2:11–12 establece una conexión entre ambos:

“En él también fuisteis circuncidados… sepultados con él en el bautismo.”

Asimismo, en Hechos 2:39 Pedro declara:

“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos…”

También encontramos varios ejemplos de bautismos familiares en el libro de los Hechos (Hechos 16:15; 16:33; 1 Corintios 1:16).

A partir de estas evidencias, muchas iglesias han entendido que los hijos de creyentes también deben recibir la señal del pacto. No obstante, es importante reconocer que esta práctica ha sido debatida entre cristianos fieles a la Escritura.

Conclusión

La teología cristiana no se construye únicamente a partir de afirmaciones explícitas aisladas, sino también mediante una lectura cuidadosa y sistemática de toda la Escritura. Algunas doctrinas surgen de manera directa de textos claros; otras se derivan legítimamente de la armonía y coherencia del mensaje bíblico.

Por ello, cuando la Iglesia formula doctrinas o establece prácticas basadas en inferencias bíblicas sólidas, no está añadiendo algo a la Escritura, sino procurando expresar fielmente lo que la Palabra de Dios enseña en su conjunto. De esta manera, la fe cristiana busca permanecer siempre sujeta a la autoridad suprema de las Sagradas Escrituras.


¡Piensa en esto cristiano!