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lunes, 28 de enero de 2019

El Fin de los Réprobos es el Infierno



¿Quiénes son los "réprobos" de los que habla el autor de Hebreos?

El pasaje de Hebreos 6.7-8 dice algo que parece indicar que "hay creyentes que pueden perder su salvación". Qué dice F.F. Bruce, aquí la cita bíblica y a continuación el comentario de Bruce:
"Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada." -Hebreos 6.7-8

Bruce comenta: 
"Tales personas (los réprobos) son comparadas con una tierra que, a pesar de todos los cuidados prodigados a su cultivo, se niega a producir una buena cosecha. La figura aquí tiene, en mucho, el mismo efecto que el canto de la viña de Isaías (Is 51.1ss). Aquella viña recibió toda la atención que una planta pueda recibir, pero cuando llegó el tiempo para que produjera uvas, no produjo sino uvas silvestres. Claramente era una tierra malvada que nunca respondería al cultivo; por lo tanto, simplemente se debía dejar que permaneciera sin atención y quedara abandonada. Así también nuestro autor compara a aquellos cristianos que perseveran en la fe a la tierra fértil que produce fruto, mientras que aquellos en cuyas vidas no aparecen los frutos de justicia son comparados con una tierra que nunca producirá mas que espinos y abrojos, cuyo fin es ser quemada, 'porque nuestro Dios es fuego consumidor'." (1)
Esta interpretación debería producir en nosotros una profunda reflexión respecto a nuestra vida como cristianos. Somos salvos, no por una "profesión de fe", no por "haber sido bautizados de niños", no por haber tenido una experiencia extática o un trance con lenguas o caídas del espíritu; somos salvos de principio a fin por la obra de Cristo, "obra que una vez iniciada, la terminará por su fidelidad". 

Pareciera que el autor de la carta advierte de apóstatas entre los cristianos. Pero ¿puede un cristiano verdadero terminar su carrera apostatando? Creemos que no. Miren el versículo 9:
"Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así."
Por encima de la advertencia, el autor de la carta da por sentado que entre sus destinatarios no hay apostatas. El autor se incluye cuando dice "estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación..." y esto marcando una diferencia entre "los réprobos" y "vosotros".

Los "réprobos" son una tierra que por más que se cultive en ella nunca dará fruto.

Los "verdaderos creyentes" siempre dan fruto. Note el verso 10, de cómo el autor mismo tiene testimonio de la "obra y el trabajo de amor" que han mostrado al Nombre de Dios, obra que abunda en "servicio a los santos":
"Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún" (v.10)
Pero, el autor de los Hebreos no deja de advertir una y otra vez: "perseverancia":
"Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas." (vs 11-12) 
¿Nota que el autor va desde la seguridad de la salvación y lo conjuga con la advertencia? ¿Por qué se hace esto? ¿Si ya son salvos, porqué las advertencias?

La misma comunidad que atestigua la vida de un creyente desde su aparición en la Iglesia hasta el fin, es la que hoy tenemos. Es decir, la Iglesia Visible, está conformada por individuos regenerados y no regenerados. En la Iglesia vemos hermanos que día tras día caminan junto a los otros. Nadie puede saber quién realmente es un salvo nacido de nuevo, salvo por su "perseverancia" manifestada en "los frutos" a lo largo de su vida como cristiano.

Es la misma advertencia que nos hacemos hoy en día. Nadie se salva por "una oración del pecador", tampoco por "recibir el bautismo". No existe tal cosa de que "si hablaste en lenguas ya eres salvo". No es como pensábamos anteriormente que "Judas era salvo porque hizo milagros", sea que usted es un hombre de oración, de ayunos y de vigilias, eso no garantiza que haya nacido de nuevo. Debemos "perseverar hasta el final", o como dice el autor de Hebreos, "cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza".
"Las obras no salvan, pero bien pueden ser la evidencia de que ya somos salvos."
Pero esas obras deben permanecer en el creyente todo el tiempo. 

Es cierto que la mayoría de evangélicos están muy convencidos que "las obras no salvan", entonces; luego de hacer una "profesión de fe" y aprenderse las lecciones básicas de su curso de discipulado, se encierra en sus cuatro paredes a esperar el Día de la Redención. 

Por lo mismo, cuando se lee comentarios de teólogos que dan énfasis a "las obras para salvación", como la hace Santiago, solemos espantarnos. Seamos honestos, cuando los evangélicos apelamos a "sola fe", automáticamente nos divorciamos de las obras. Bien, si hubiéramos vivido en la comunidad destino de la Carta a los Hebreos, hubiésemos sido fuertemente amonestados, así como Santiago amonesta a la Iglesia en general al decir "muéstrame tus obras". Pero la fe que salva produce obras, una fe muerta no produce obras, y mucho menos no salva.

La única manera de demostrar que ya somos salvos son nuestras buenas obras, el fruto de justicia y amor, el servicio y la perseverancia en la doctrina apostólica; pero ¿tenemos necesidad de demostrar que ya somos salvos? ¿ante quién? ¿ante Dios, acaso Dios no lo sabe todo? ¿ante la comunidad cristiana? ¿ante nosotros mismos?

Sí, es necesario demostrar que somos genuinos hijos de Dios, a la comunidad y a nosotros mismos. ¿Para qué? La respuesta también lo da el autor de los Hebreos:
"...para plena certeza de la esperanza."
¿La salvación se pierde según Hebreos en el contexto del capítulo 6?
De ninguna manera. "Los réprobos" son cultivados una y otra vez y nunca dan fruto. Usted puede hacer que "un réprobo" haga una oración aceptando a Cristo, lo puede bautizar, lo puede hacer que ore, que salte, que grite que es cristiano, y todos los acomodamientos del marketing evangelical moderno, pero nada de eso, así como el cultivo de una tierra estéril nunca hará que produzca uvas; así los "réprobos" nunca darán frutos de justicia pues no han nacido de nuevo.

Usted debe estar pensando que esos réprobos "fueron iluminados", y que también "gustaron el don celestial", y por si fuera poco "fueron hechos partícipes del Espíritu Santo"; y además "gustaron de la buena palabra de Dios, y los poderes del siglo venidero"; y todos estos privilegios parecen ser cosas que experimentaron y atestiguaron los creyentes verdaderos, pero vemos que es una descripción similar a la de los israelitas que anduvieron en el desierto mirando los milagros de Dios: las diez plagas sobre Egipto, el mar rojo que se abrió para que ellos pasen, una nube de día y una antorcha de fuego por la noche, maná y agua en el desierto; codornices, etc.; pero ninguno de ellos, de los que igual murmuraron contra Dios, heredó la tierra prometida. Porque eran "réprobos".

Así muchos réprobos, ingresarán al infierno habiendo sido testigos de las maravillosas manifestaciones de Dios en este presente siglo. Y muchos de ellos las habrían visto dentro de la Iglesia Visible de Dios.

¿Quienes son los réprobos?
Como dice Bruce: "aquellos frutos, consecuencias naturales de la salvación, llevaban testimonio de que la gente en quienes aparecían eran herederos genuinos de la salvación."(2) Los réprobos son aquellos miembros de la Iglesia Visible que no han nacido de nuevo, no son regenerados, y tarde o temprano apostatarán de la Fe, no tienen frutos, no hacen buenas obras... "pero nosotros estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación".

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(1)(2) F.F. Bruce, 2002, "La Epístola a los Hebreos", Libros Desafío. Pág. 126-127

miércoles, 7 de febrero de 2018

VIDA ETERNA ¿PERMANENTE?



1 Juan 3:15 (RV60)
“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”
Yo ya escuché a muchos decir que si pecan deliberadamente “no tienen vida eterna permanente en Dios” y en cualquier momento perderán su salvación.

Esto sucede por las lecturas aisladas que hacemos de textos bíblicos al que le damos un hilo en un tema en particular. También porque desconocemos el idioma original, el griego, y cómo está escrito en su idioma original. A esto hay que agregar que somos muy perezosos para analizar los textos en su contexto.

Pero quizá la mayor dificultad la tenemos cuando sólo leemos una versión de la Biblia y no nos ayudamos con otras versiones.
En el texto que se suele citar, partiendo de la traducción de la Reina-Valera 1960, hay una lectura que el lector debe poner atención:
“…ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.”
Muchos creen que el pronombre personal “él” se refiere a Jesucristo, o a Dios. Entonces, su lectura sencilla los hace interpretar que “si un hermano odia… no tiene –vida eterna permanente- en Dios”, y como “no es permanente” la perderá en cualquier momento.

Otro problema viene de la palabra “permanente” y cómo se ha traducido la “idea” que el autor quiso decir a sus destinatarios primarios. En el original dice: 
“y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna en él permanente”
La palabra griega aquí es “ménousan” y la Reina-Valera 1960 lo ha traducido como “permanente”. En el contexto, sin embargo, una mejor traducción sería “permaneciendo en él”, o “permaneciente en él”. Esto significa que “de ninguna manera hay vida eterna EN él”, ¿En quién? En el individuo que se cree cristiano, pero odia a su hermano. Los que se creen cristianos y “odian a su hermano”, no son salvos, pues “no tienen vida eterna EN ellos”. La vida eterna “no mora” en ellos.

Ya la Reina-Valera Antigua lo había traducido así:
“Cualquiera que aborrece á su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí.” (RVA)
Y la reciente Reina Valera Actualizada nos trae esta traducción:
“Todo aquel que odia a su hermano es homicida, y ustedes saben que ningún homicida tiene vida eterna permaneciendo en él.” (RVA-2015)
En otras palabras, aquel que llamándose cristiano tiene odio por “sus hermanos”, no es salvo ni es un verdadero cristiano pues la vida eterna “no mora en él”.

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1 Juan 3:15 Biblia Textual BTX-4° 

“Todo el que odia a su hermano es un asesino, y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna morando en él.”

La vida eterna es "eterna". Decir que "la vida eterna no es permanente" en un cristiano es un oxímoron.

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¡Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino con obra y de verdad!


viernes, 8 de septiembre de 2017

El Bautismo del Apóstol Alberto Santana


¿Si no te bautizas en un Río entonces tu bautismo no es válido?

A continuación partiremos desde las declaraciones del apóstol Alberto Santana para responder a la pregunta ¿Si no te bautizas en un Río entonces tu bautismo no es válido? Partiremos desde la teología de este pastor peruano para ver que muchos creyentes están cayendo en errores recurrentes, por falta de un estudio sistemático de las Escrituras, y por falta de conocimiento de nuestra historia cristiana.

Me atrevo a decir que entre los pastores pentecostales peruanos, Alberto Santana es uno de los que más ha patinado. Su teología es inconsistente, pero no parece a un pentecostal clásico, antes tiene una mezcla en las formas externas de pentecostal fundamentalista con una mezcla de carismático. Son muchos los temas que aborda y predica a cientos de oyentes que creen que dice “toda la verdad”. Tiene una canal de TV: AS Televisión. Me llamó mucho la atención un vídeo viral sobre sus afirmaciones de que el bautismo debe ser en un río, o no es aceptado por Dios.

Veamos a partir de sus declaraciones, si esto es cierto. Si la Biblia ordena bautizar exclusivamente en un río y/o prohíbe el bautismo en otra fuente de agua. Según el apóstol Santana, el bautismo debe realizarse en un rio, esta es su afirmación extraída de YouTube (https://www.youtube.com/watch?v=J-wdh-T5-UQ):
“Es importante querido hermano que usted se bautice correctamente, si usted se ha bautizado en bautismerio, en piscina, en el mar (o) en cilindro; hoy usted tiene oportunidad, bautícese… pero bautícese como Dios ha mandado, en aguas corrientes, en aguas que corran; en río; bautícese en río; y usted entonces cumplirá la  palabra de Dios …Hay personas que quizás pregunten, pastor pero yo ya me bautice pero fue en bautismerio, fue en cilindro, ¿qué puedo hacer? Bien, reafirme su bautismo, hágalo correctamente conforme a las Escrituras; dígale a su pastor: pastor yo quisiera bautizarme en el río, pastor yo quisiera que usted me bautice pero esta vez en el rio… conforme a las Escrituras.” -Apostol Alberto Santana
Vi todo el vídeo y NUNCA PRESENTÓ las bases escriturales del EXCLUSIVO bautismo en río para los creyentes candidatos al bautismo.


Según al Apostol Alberto Santana, no se debe bautizar en un bautisterio, cilindro, piscina o en el mar y estas son sus afirmaciones:
“(Los) Bautismerios en sus iglesias son aguas estancadas, viene uno se bautiza, deja todas sus inmundicias. Viene otro y se bautiza y deja sus inmundicias…”
“En un cilindro se bautizan veinte personas…la inmundicia que ha dejado uno recibe el otro.”
“No está bien bautizar en una piscina, no es correcto bautizar en una piscina. ¿Cuántas personas se están bautizando en piscina? ¿Cuántas personas están haciendo eso? Los bautismos los están realizando en aguas estancadas, luego ingresa otro, y luego ingresa otro; en aguas contaminadas vuelven a bautizar… el pecado de uno pasa al otro, pasa al otro… y eso es lo que no debe hacerse”
“¿Qué simbolismo tiene el mar? El mar tiene un mal simbolismo, (el mar) simboliza el mundo; no se puede bautizar en el mar porque es un mal simbolismo, representa al mundo… El río representa al Espíritu Santo, como usted ya lo sabe, el río tiene un buen simbolismo, no el mar… ”
¿Bautismerio o bautisterio?
Los Baptisterios. Y no “bautismerios” como dice Santana, fueron usados desde los primeros cristianos, y tenemos registros históricos desde el siglo IV. Al respecto Justino Mártir  (100-168) y Tertuliano (160 – 220) los primeros cristiano no tenían más baptisterios que las fuentes, los ríos, los lagos o la mar que estuviesen más cerca de su habitación y como muchas veces la persecución no les permitía bautizar en medio del día, acudían de noche o conferían el bautismo en sus casas. Esto significa que para cuando estos hombres de Dios ejercieron su oficio, ya existían bautisterios.

El uso del agua es inherente al ritual de lavamiento. Así lo atestiguan Ireneo de Lyon (130-202) en su obra Adversus Haereses I:21 y Tertuliano (160-220) en su obra De Baptismo I al oponerse a los herejes que sostenían que no era necesario el uso del agua en el ritual, pero la expresión más clara está en Agustín de Hipona (354-430): «¿Qué es el bautismo? Es una ablución de agua con la Palabra. Quita el agua y ya no hay bautismo…» (De su Comentario al evangelio de Juan Tratado 15:4).

En la Didaché (capítulo VII)​ se habla de una celebración con inmersión en agua, pero también de un rito por el que se derramaba tres veces agua sobre la cabeza del candidato. La Didaché es un documento datado entre la década del 70 d. C y mediados del siglo II mayoritariamente aceptado por los cristianos. Hipólito de Roma (?-253) habla de una celebración que seguía al candidato al bautismo y que tras oraciones y preguntas, sometían al candidato a una inmersión en el agua.

Sin embargo, es difícil que incluso en la Iglesia primitiva se hayan dado casos de bautismo por inmersión EXCLUSIVAMENTE. Si según los Hechos de los apóstoles, tras la predicación de Pedro fueron tres mil las personas que se bautizaron resulta muy difícil pensar que todos se hayan arrojado al agua. Según Cipriano de Cartago (200 - 258), algunos enfermos eran bautizados seguramente por aspersión o infusión (echar agua sobre el que se bautiza, generalmente en la cabeza).

El Testimonio de La Didaché
“En cuanto al bautismo, éste es el modo de bautizar: habiendo previamente dicho todo esto, bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva. Si no tienes agua viva, bautiza en otra agua. Si no puedes en (agua) fría, (bautiza) en caliente. Si, empero, no tienes ni una ni otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” - Didaché, VII
Noten la NO RELEVANCIA de que el ritual del bautismo sea por aspersión o afusión de agua sobre el candidato. De haber un mandamiento en el Nuevo Testamento de que sea EXCLUSIVAMENTE por inmersión en las aguas corrientes de un río, la Didaché tendría otra directriz acorde al mandamiento. Pero no es así. El bautismo puede ser por inmersión en una fuente de agua como el mar, un río, o un bautisterio; pero también puede ser por aspersión o afusión sobre la cabeza del candidato.

Tenemos el testimonio de algunos padres apostólicos como Justino Mártir  (100-168),  que en su obra Apología en Defensa de los Cristianos (I, 61) trata el asunto del bautismo y hace hincapié de que al candidato al bautismo, los que administran el ritual “lo conducen a un lugar donde hay agua” para bautizarlo. Noten que no especifica que la orden sea exclusivamente un río de aguas corrientes.

Así también, Hipólito de Roma en su obra Sermón sobre la Teofanía (2, 6-8) dice que el creyente candidato al bautismo “…se sumerge con fe en este baño de regeneración…” y luego hace mención de “salir del bautismo” no como saliendo de las aguas de un río, sino como saliendo del “ritual del bautismo”. Tampoco podemos inferir de sus escritos de un bautismo por inmersión exclusivo en un río.  

Lavamientos y Rituales de Purificación en la Antigüedad
El lavamiento del cuerpo con agua para representar la purificación espiritual y la consagración, era un símbolo natural que existía entre todas las naciones orientales de la antigüedad, tales como los persas, brahamanes, egipcios, griegos y romanos, y, de un modo especial entre los judíos. El autor de Hebreos describe sumariamente el antiguo ceremonial como consistiendo "en comidas, bebidas y en diversos bautismos (lavamientos)", Hebreos 9.10.

La idea del lavamiento o limpieza ceremonial, aparece repetidamente en las leyes mosaicas de purificación (Éxodo 29.4, 17; 30.17-21; 40.12, 30, Levítico 1.9, 13; 6.27; 9.14; 11.25; 14.8, 9, 47; 15.5-27; 16.4-28; 17.15, 16; 22.6; Números 8.7; 19.7-21; 31.23, 24; Deuteronomio 21.6; 23.11). La Biblia Septuaginta (LXX) usa la palabra baptizo dos veces en 2 Reyes 5.14 e Isaías 21.4. El judaísmo posterior incorporó este significado de limpieza y purificación a su idea de la relación del nuevo pacto y usó el bautismo como un rito de iniciación, como se refleja en la secta del Qumrán y las comunidades de los Rollos del Mar Muerto.

Cuál es la Teología del Bautismo del Nuevo Testamento
El bautismo es un lavamiento con agua, aunque indiferente en el modo del lavamiento, No debe carecer de la formula bautismal trinitaria: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y por su puesto por un ministro varón legalmente ordenado para tal oficio. El modo del lavamiento, nada tiene que ver.

La palabra baptizo clásicamente se usó para referirse a mojar introduciendo en el agua, humedecer, purificar, empapar, lavar. En Daniel 4.33, se dice que Nabucodonosor fue mojado (bou-tizado) con el rocío del cielo. En el Nuevo Testamento, baptizos se usa equivalentemente con niptos que sólo significa lavar. En Marcos 7.2-8 leemos del bautismo de las copas, ollas, vasos de bronce y mesas (lechos sobre los que varias personas se reclinaban en la mesa.) Estos objetos no podían ser sumergidos, se lavaban como lo hacemos hoy sin sumergir objetos en el agua y en lugar de ello los ponemos bajo el chorro de un grifo o le aplicamos agua con una manguera (cómo cuando lavas un auto). El objeto de todo este servicio no era sepultar sino purificar.

En I Corintios se dice que los israelitas que escapaban de Egipto y Faraón fueron bautizados con Moisés "en la nube y en el mar" (Éxodo 14.19-31), pero los egipcios que fueron sumergidos no fueron bautizados, y ¿los israelitas que fueron bautizados no fueron sumergidos? En 1 Pedro 3.20- 21, se dice que el bautismo era el antitipo de la salvación de las ocho personas en el arca. Lo curioso aquí es que no fueron sumergidos en las aguas del diluvio.

Sabemos que los primeros convertidos al cristianismo eran judíos, y tanto los judíos creyentes como los apóstoles estaban acostumbrados a purificarse por la inmersión, el rociamiento y la afusión. Tanto lo uno como lo otro no era una práctica a ser realizada  exclusivamente en las aguas corrientes de un río.

Finalmente, los ejemplos clásicos en las escrituras nos cuentan que:
  • Las grandes multitudes de creyentes bautizados que narran Hechos en aquel tiempo, sumado a la conocida escasez de agua en Jerusalén y por el modo general como se habla de ello, es una evidencia de que haya sido imposible que se haya realizado exclusivamente en un río.
  • El Eunuco fue bautizado a la orilla del camino en un lugar desierto, el pasaje no especifica que se detuvieron en un río de aguas corrientes.
  • Tres mil nuevos creyentes fueron bautizados en un solo día en Jerusalén, una ciudad desértica, donde se necesita reunir en tanques y en cisternas el agua de la lluvia para poder aprovecharla debido a la escasez ¿Fueron todos a un río buscando aguas corrientes sin contaminar?
  • El carcelero bautizado a media noche en la prisión ¿En qué momento bajaron a un río?
  • Pablo fue bautizado junto a su lecho, Ananías le dijo: "Levántate y sé bautizado", y "levantándose Pablo fue bautizado" Hechos 9.18 no los vemos de camino a un río a efectuar su bautizo.

Conclusión
¿Si no te bautizas en un Río entonces tu bautismo no es válido? FALSO! No hay mandamiento ni prohibición sobre el modo del bautismo, respecto a que sea EXCLUSIVAMENTE en aguas corrientes de un río o en cualquier otra fuente.

Sobre el asunto de que “bautizarse en aguas estancadas te contamina con los pecados del candidato que te antecede”, y de que “no te puedes bautizar en el mar porque tiene un mal simbolismo” por lo contrario “es correcto de que los bautismos sean en un río porque el río simboliza el Espíritu Santo…” son conclusiones del señor Santana que nada tienen que ver con la Biblia y la Teología, son producto de su imaginación. Son el resultado de introducir conceptos a las Escrituras basados en ideas preconcebidas, antes que el resultado de una exegesis correcta.

Podríamos decir que el señor Alberto Santana debe tomar clases de hermenéutica urgente, y también de Homilética. Sobre la doctrina de re-bautizar que sostiene Santana, eso es una herejía antigua que amerita un estudio aparte (completo y delicado).

Terminaremos con la ya conocida frase: “Cristiano, Jesucristo murió para quitar tu pecado, no tu inteligencia.”


¡Dios nos guarde!

lunes, 15 de agosto de 2016

Romanos 8.1 y la “pérdida de la salvación”





Recientemente escuché a un predicador decir que “si alguien anda conforme a la carne, puede acarrear condenación”, es decir alguien que una vez creyó y se rindió al señorío de Jesucristo, podría ser condenado si en lugar de “andar en el espíritu” vacía su vida “andando en la carne…”. Es decir, puede perder su salvación.

El problema viene de la lectura de Romanos 8.1 que al hacerla fuera de contexto, es decir sin considerar los versos que lo acompañan, y en sí todo el mensaje del libro; podría convertir a la afirmación “los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” en una condición para evitar la condenación (otra vez a pesar de haber creído);  en lugar de una conclusión sobre el estado de los creyentes nacidos de nuevo.

Veamos la comparación de dos versiones de la Biblia en el mismo pasaje:
Romanos 8.1-4 Versión Biblia Textual - 4°
1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en CRISTO JESÚS, 2porque la ley del Espíritu de vida en CRISTO JESÚS te libertó de la ley del pecado y de la muerte, 3porque lo imposible para la ley (ya que era impotente a causa de la carne), Dios, habiendo enviando de sí mismo al Hijo en semejanza de carne de pecado y por el pecado, condenó al pecado en la carne, 4para que la exigencia de la ley fuera cumplida en nosotros, los que no andamos según la carne, sino según el espíritu.” (BTX-4°)

Romanos 8.1-4 Versión Reina Valera 1960
1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
La Nota Especial de la Biblia Textual dice:
“Al final del v. 1 el Textus Receptus introduce la expresión del v. 4 en dos etapas: los que no andan conforme a la carne, y la misma clausula seguida por sino conforme al Espiritu. La lectura más corta, que hace la declaración mucho más apropiada sin la calificación que es únicamente aplicable en el v. 4, está fuertemente respaldada por antiguos representantes de los tipos de texto Alejandrino y Occidental. Desde el punto de vista de las consideraciones internas, esta errónea inserción en el texto desvirtúa el propósito doctrinal de la epístola al trasladar del v. 4 una clausula conclusiva, y volverla condicional en el v. 1. ”
Es decir, la afirmación que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu es la conclusión de estos cuatro pasajes, de los que Pablo está hablando del v. 1-4 de Romanos capítulo 8. Si consideramos que esta frase no es conclusiva sino condicional  el texto sufriría un problema interno, puesto que Pablo primero les estaría diciendo que la condición para salvarse de la condenación sería el “no andar conforme a la carne, sino conforme al espíritu”. Pero surge la pregunta ¿Cómo logra el hombre ya no andar conforme a la carne? Si esa es la condición para que el hombre se salve, cómo logra eso.

En los demás versos encontramos la respuesta. En los versos anteriores encontramos a un Pablo que dice, sobre su condición pecaminosa: “Así que ya no soy yo el que hace eso, sino el pecado que mora en mí.” (Ro 7.17), entonces la condición del hombre es un estado de pecado, no una enfermedad temporal sino una muerte. Luego, cuando el hombre ha nacido de nuevo, es decir es regenerado, adquiere una nueva naturaleza: “Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios, pero veo otra ley en mis miembros, que combate contra la ley de mi mente, y me encadena a la ley del pecado que está en mis miembros.” (Ro 7.22-23), Pablo reconoce que hay un hombre interior (hombre espiritual) que se deleita en Dios, en su ley; aunque su carne sea pecaminosa.

Luego en el v. 24 (del cap. 7) no tiene otra opción que decir: “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?”; y creo firmemente que es la misma pregunta que se hace cada creyente genuino que desea agradar a Dios, y que encuentra una lucha entre su carne que lo tira hacia el pecado, y que combate en su mente contra esa nueva naturaleza, la que adquirió en el nuevo nacimiento por la regeneración de su espíritu. Acaso esa vieja naturaleza, de ese hombre caído, ¿nos condena? El creyente nacido de nuevo, ciertamente aun tiene un cuerpo pecaminoso, entonces ¿ese cuerpo pecaminoso lo condena?¿sus pecados aun lo condenan?

Si tenemos una pregunta, entonces ¿cuál es la respuesta?, la respuesta está en el texto:
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Jesús el Mesías” (Ro 8.1)
Ésta es la respuesta, es la nueva condición del nuevo creyente, del hombre regenerado por Dios ¿Quién está en Jesucristo sino aquellos que han nacido de nuevo? Por lo tanto, esto es una afirmación acerca del estado del hombre que ha creído en Jesús como Señor y Salvador, que ya no hay condenación para él. En el v. 2 dice que “…la ley del Espíritu de vida en Jesús el Mesías te ha librado de la ley del pecado y de la muerte”, ya no hay más esclavitud, el Espíritu los ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Son afirmaciones conclusivas.

Luego en  el v. 3 continúa diciendo: “Porque lo que no pudo hacer la ley, ya que era débil por causa de la carne, lo hizo Dios enviando a su propio Hijo en semejanza de nuestra carne pecaminosa, y por el pecado, condenó al pecado en la carne…”. Lo que la ley no pudo lograrlo, ahora se puede lograr ya que Jesús tomó el lugar de cada creyente en la cruz. Jesús es el pago por nuestros pecados, Jesús es el sustituto por el pecado, la propiciación. Los que están en Jesús ya están justificados, su deuda con el pecado y la justicia de Dios ya está pagada en la cruz. Jesús, Dios hecho hombre, adoptó un cuerpo semejante al nuestro, pero no pecó, y con su muerte logró salvarnos.

Por esto, en el v. 4 Pablo afirma que Jesús logró que nosotros “cumpliéramos la exigencia de la ley”, y esto no podría ser posible si no se dice de nosotros “que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu”. No andamos en la carne porque ya somos espirituales, pues hemos nacido del Espíritu.

Esto se complementa con las verdades que Pablo les dice a los creyentes romanos en los siguientes versos, donde hace una comparación entre el hombre natural (no regenerado) y el hombre espiritual (nacido de nuevo):

  • v. 5: “Porque los que viven según la carne (el hombre no regenerado), tienen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven según el espíritu (nacido de nuevo), en las cosas del Espíritu.

  • v. 6: “Porque la manera de pensar (del hombre no regenerado) de la carne es muerte, pero la manera de pensar (del nacido de nuevo) del espíritu, es vida y paz;

  • v. 7: “porque la manera de pensar (del hombre no regenerado)de la carne es enemistad contra Dios, pues no se sujeta a la ley de Dios, porque tampoco puede.

  • v. 8: “Así que, los que están en la carne (del hombre no regenerado) no pueden agradar a Dios.

  • v. 9: “Pero vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, por cuanto el Espíritu de Dios vive en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu del Mesías, éste no es de Él.”
Note como el v. 9 afirma lo mismo que el v. 4: “no estamos en la carne”. Por ello, el creyente genuino cada vez que peca, siente pesar en su corazón porque está dañando su relación con Dios, y contrista el Espíritu Santo, por eso se arrepiente y cambia de camino, se aparta del pecado, ya no practica el pecado. En cambio, un falso creyente cada vez que peca, simplemente no tiene ni remordimiento por el pecado, lo disfruta y se vuelve a él las veces que desee. Entonces a estos Pablo les va a decir que si aun vive conforme a la carne  y no conforme al espíritu, es porque “no es de Cristo, pues no tiene el Espíritu Santo” que produce en el creyente nacido de nuevo todo lo antes descrito.

Conclusión
Cuando leemos Romanos 8.1 que dice “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”, no está hablando de una condición para no volver a ser condenados (lo que muchos interpretan como "perder la salvación"), se está refiriendo al nuevo estado del creyente nacido de nuevo, del hombre regenerado, que de verdad ya no anda conforme a la carne, pues al haber adquirido una nueva naturaleza espiritual, ahora anda conforme al espíritu, es decir es un hombre espiritual, alguien en quien habita el Espíritu Santo.

Por lo tanto, Si el Espíritu de Dios está en usted, usted ya no debe amar el pecado ni practicarlo, pero si usted peca constantemente, “examínese a usted mismo si está en la fe. Pruébese a usted mismo si es o no nacido de nuevo. Quizá no reconozca a Jesús, pues si Jesús no está en usted ¿Cómo reconocerá a alguien que no ha conocido antes? Considere entonces que quizá usted, simplemente, no es un verdadero creyente.” (2 Corintios 13.5 parafraseado)

Dios lo bendiga


miércoles, 24 de febrero de 2016

¿Debo “cuidar mi salvación con temor y temblor” para no perderla?




Recientemente leí en la siguiente frase en facebook:
“Señor ayúdame a vivir de tal manera que si Cristo llegara hoy, estaría seguro que me iría con Él”
Esta frase, sin lugar a dudas, encierra la desconcertante idea de que la salvación la puedes perder. Cuán importante es que un creyente esté seguro de su salvación, seguro de su nuevo nacimiento y sobretodo seguro de que Dios es quien le ha otorgado esa salvación, se la ha regalado por gracia y al no haberla ganado tampoco la puede perder.

¿Dónde surge la idea de perder la salvación según esta frase? Surge del concepto de que “sin santidad nadie verá a Dios” por lo tanto, para -no perder la salvación- hay que estar en santidad, es decir sin pecado; pues ya sea que nos sorprenda la muerte o que Jesús venga por segunda vez, entonces -estaremos preparados- de lo contrario el pecado impedirá que me salve y me iré a una eternidad sin Cristo. Esto encierra una serie de falsos conceptos doctrinales sobre la salvación, el pecado, la preservación de los santos, salvación por gracia y sentido común. 

Vamos a explicar uno de los muchos pasajes de la Biblia que son malinterpretados y su lectura ligera pareciera decir que en verdad podemos -perder la salvación- por no -ocuparme de ella-. Estamos refiriéndonos a Filipenses 2.12, que dice:
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor.” (RV1960)
Una lectura ligera, acompañada de una eiségesis, nos puede llevar a la falsa conclusión de que la “salvación se pierde si no te ocupas de cuidarla”. ¿Qué es ieségesis? Eiségesis es introducir un concepto o idea en un texto y/o contexto de la Biblia, donde no lo hay. Por ejemplo, en este pasaje de Filipenses 2.12 en ningún momento se habla de la ‘posibilidad de perder la salvación’, pero si vas con esa idea preconcebida, es probable que una lectura ligera te lleve a concluir esa falacia, sobre todo si lo usas fuera de contexto

Veamos otras versiones de la Biblia. Considere la recomendación de que cuando un texto es traducido de diferentes maneras en varias versiones es porque merece atención analizarlo en su idioma original, en cambio si la mayoría de versiones traduce lo mismo, es muy probable que la traducción sea lo más cercano a lo que se quiso decir en el original y no requiera demasiado análisis gramático-literal.

Reina – Valera 2015
“De modo que, amados míos, así como han obedecido siempre —no solo cuando yo estaba presente sino mucho más ahora en mi ausencia—, ocúpense[a] en su salvación con temor y temblor”
Trae una nota que indica que la palabra ‘ocúpense’ puede ser sustituida por “esfuércense.”

Nueva Versión Internacional
“Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con temor y temblor,”
Nueva Traducción Viviente
“Queridos amigos, siempre siguieron mis instrucciones cuando estaba con ustedes; y ahora que estoy lejos, es aún más importante que lo hagan. Esfuércense por demostrar los resultados de su salvación obedeciendo a Dios con profunda reverencia y temor.”
Biblia Textual
“Por tanto, amados míos, como siempre obedecisteis, no sólo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia, alistad vuestra propia salvación con temor y temblor.”

No se trata de errores de traducción por parte de los eruditos traductores, lo que pasa es que estos textos, y la Biblia en general necesitan ser interpretados en su contexto para no concluir en afirmaciones que ella no enseña.

Hay tres términos que le preocupan a todo lector de la Biblia que teme perder su salvación. El primero es “ocupaos”. Esta palabra lleva la idea de que un cristiano puede -dejar de ocuparse- en su salvación, -desatenderla-, -descuidarla-, etc. los otros términos están acompañados, “temor y temblor”; y no es difícil de concluir que si no tienes -temor de cuidarla- la puedes perder, a tu salvación.

¿Por qué se tradujo -ocupaos-?
Ocupaos es el termino griego “katergazomai”. Este término viene a su vez de “ergazomai”, que significa “trabajar”, “producir”, “llevar a cabo”; y que al estar compuesto con “kata”, que significa “abajo”, enfatiza intensivamente su significado. “Temor y temblor” son sinónimos, el primero proviene de la misma palabra que se traduce en castellano por “fobia” y según su contexto puede significar “miedo” o “reverencia”; temblor significa eso: “temblar”. Ambas palabras nos llevan a tener un sentimiento de consideración y reverencia. 

Ocuparse de la salvación personal en este texto no significa cuidarla de no perderla, significa llevar una vida en la que se manifieste un vivo testimonio de haber sido salvado, no con el interés de demostrarlo sino de regocijarnos en vivir una vida digna de un creyente nacido de nuevo. Ocuparse de nuestra salvación es el llamado a trascender como luz y sal en nuestra generación.


¿Qué dice el contexto de Filipenses 2.12?
No es un texto de soteriología. Tampoco es un texto bíblico que podríamos o debiéramos usar para explicar la salvación eterna. Puesto que aquí se habla de la salvación en términos de la vida diaria que se espera que tengan los cristianos. Se refiere especialmente a quedar libres de contiendas y vanagloria.

Pablo viene describiendo la vida cristiana que él espera de los filipenses, y que es la vida que Dios mismo espera que llevemos. Por ejemplo, en el capítulo 1.27-30 les dice:
“Solamente que os comportéis de una manera digna del evangelio del Mesías, para que, ya sea que vaya y os vea, ya sea que estando ausente, oiga acerca de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, unánimes, combatiendo juntos por la fe del evangelio; en nada intimidados por los que se oponen, lo cual es para ellos evidente señal de perdición, mas para vosotros, de salvación, y eso de parte de Dios. Porque a vosotros os ha sido concedido a causa del Mesías, no sólo que creáis en Él, sino que también padezcáis por Él, teniendo vosotros el mismo conflicto que visteis en mí, y ahora oís que está en mí.” (BTX)
Note el énfasis en “comportarse de una manera digna del evangelio del Mesías…”. Y también Pablo les hace recordar que Dios “les ha concedido creer y sufrir por el Mesías”. Es de los cristianos el llevar una vida digna y piadosa. Ahora vemos en los versos más adelante que el apóstol les lleva a un nivel mayor de humildad, que se espera tener, y pone como ejemplo a Cristo.
“Nada hagáis por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad, considerándoos los unos a los otros como superiores a vosotros mismos. No mirando cada cual por su propio interés, sino también por el de los demás. Considerad entre vosotros lo que hubo también en Jesús el Mesías.” Filipenses 2.3-5 (BTX)
Pablo señala que la muerte de Cristo en la cruz es el supremo ejemplo de humildad que el creyente debe seguir.

En el contexto de Filipenses 2.12, (incluyendo el capítulo 1) debemos prestar especial atención todos los versos, especialmente el verso 2.15 que Dice: “para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación perversa y depravada, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo”. Este versículo encierra el objetivo central de este contexto, y es ser completamente diferentes a cómo vive la gente de nuestra generación, y por consiguiente ser “luminares en el mundo”. El pasaje de ninguna manera habla de la posibilidad de perder la salvación o -cuidarla- para -no perderla-.

El versículo comienza con un “por tanto”, un “así que” o un “de tal modo que”; y esto conecta el verso 12 con todo lo anterior dicho en lo cual se nos puso como máximo y sublime ejemplo de humildad a nuestro Señor mismo, a Jesús el Mesías. Por lo tanto, lo que se diga después, en el verso 12 y subsecuentes; es una demanda que hace el apóstol, y que espera que ellos, como siempre lo han hecho, lo sigan haciendo sea que él esté presente o ausente: vivir dignamente en obediencia. Pablo les pide que lo hagan “con temor y temblor” como él mismo se conducía; cuando les escribió a los corintios les dijo que llegó a ellos “…con debilidad, y con temor y con mucho temblor” (1 Co 2.3 BTX), les pide lo mismo, les pide que tenga esa misma actitud.


¿Qué es lo que les está pidiendo? 
Que “se ocupen en su salvación”. Sí, para que sean “luminares en el mundo” tenían que esforzarse mucho para vivir dignamente y marcar la diferencia. Es lo que se nos pide hoy en día, comportarse con sentido de respeto y de responsabilidad. No es otra cosa que la demanda para todo creyente: santidad. Es un pasaje donde se demanda de nuestra “responsabilidad humana” en el camino de nuestra peregrinación por este mundo.

Pablo se refiere aquí a la salvación, no como la obra justificadora, ni como la obra de haber sido librados de la condenación eterna; sino como esa salvación progresiva respecto al pecado, el cual nos acompaña todos los días de nuestro peregrinaje. Dios nos salva todos los días en nuestra lucha contra el pecado, nos preserva. Pablo se refiere a la etapa progresiva de santificación personal, en la que sí hay participación del creyente. El creyente no participa en su salvación eterna, pues es por gracia y no por obras, eso lo vemos en Efesios 2.8-10; pero el creyente sí participa en su santificación personal y progresiva todos los días de su vida. Pablo dijo que él mismo “trabajó” por medio de la gracia, en su propia vida para agradar a Dios:
“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia hacia mí no ha sido en vano; al contrario, trabajé más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.” (1Corintios 15.10 BTX)
Esto significa que la santificación personal, constante y creciente del creyente se debe tomar en cuenta con mucha responsabilidad. Si hay que llevarla a cabo “con temor y temblor” es porque debemos ser conscientes de nuestra propia debilidad, ya mencioné que Pablo mismo reconocía su debilidad; ahora nosotros también debemos tener presente que podemos caer, Pablo les dijo a los corintios “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10.12 BTX). No significa perder la salvación, significa que debemos vivir como “salvados”, como “regenerados”.

Si concluyéramos a partir de este versículo que hay que “cuidar la salvación para no perderla” estaríamos aceptando varías afirmaciones y creencias de los que enseñan una salvación por obras. Es como la idea de que, si bien es cierto Dios te otorga la salvación, pero tú la debes conservar ¿Cómo la conservamos? En santidad. Le pregunté a un creyente al respecto y me dijo que si él moría en pecado, o que si Jesús viniera y él estaría en pecado no se salvaría. Este pensamiento encierra la idea de que Jesús no ha pagado por “todos nuestros pecados”. 

Pero la verdad es otra, cuando Jesús murió, todos nuestros pecados eran futuros, de manera que todos nuestros pecados están pagados. No cabe la idea de que “si muero en pecado pierdo la salvación”. Si fuera así -nadie podría salvarse-. Esa verdad Dios la sabe, siempre la supo. Nadie puede salvarse de esa manera, por ello fue necesario el sacrificio expiatorio de Jesús por nosotros. De manera que guardarse en santidad es una demanda para el creyente, para vivir una vida digna en este mundo. 

Cuando la Biblia dice que “sin santidad nadie verá al Señor”, está diciendo que “si alguien no es declarado justo por Jesús, no puede ver a Dios”. La demanda de santidad para ver al Señor está cumplida en Jesús, los que hemos nacido de nuevo podemos ver a Dios no por nuestra propia santidad o justicia, sino por haber sido declarados santos y justos en Jesús el Mesías. Es como si Dios nos viera a través de su Hijo. Por ello dice Jesús es nuestro Mesías.

El verso 13 de Filipenses 2 pone de manifiesto que Dios está detrás de todo esto: 
“Porque Dios es el que activa en vosotros tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (BTX)
Estimado lector, note la gran importancia de tomar los textos en su contexto. Vea usted que es Dios quien garantiza que el “ocuparse de nuestra salvación con temor y temblor” lo haremos conforme a sus designios y propósitos. Es Dios quien obra en nosotros, por nosotros y a favor de nosotros. Este verso podría traducirse de la siguiente manera:
“Porque es Dios quien obra en vosotros el desear y hacer lo que a Él le place”
El Comentario Bíblico de Mathew Henry dice del verso 13:
“Este versículo incluye una doble razón del “respeto y sentido de la responsabilidad” que hemos de ejercitar en la práctica de nuestra santificación: (A) El saber que estamos cooperando con Dios en una obra en la que Él lleva la iniciativa. (B) El saber, para consuelo nuestro, que, detrás de nuestro querer y hacer y sosteniendo nuestra debilidad, está Dios con su influjo eficaz (previo, simultaneo y consiguiente), pero de tal naturaleza que no fuerza nuestro albedrío ni nos exime de la responsabilidad personal.”(1)
Por lo tanto, si leemos el verso 12 y 13 juntos, entendemos mejor el sentido del mensaje que Pablo, el autor de la carta a los Filipenses, quiso trasmitir a ellos y por ende, qué es lo que Dios quiere decirnos a través de este pasaje a nosotros hoy en día:
“Por tanto, amados míos, como siempre obedecisteis, no sólo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia, alistad vuestra propia salvación con temor y temblor. Porque Dios es el que activa en vosotros tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (BTX)
Los siguientes versos, a partir del 14 en adelante; Pablo exhorta a vivir una vida santa, de forma que brillen como verdadera luz, por ello nos dice que debemos ser “luminares en el mundo”. Luz en medio de una generación que odia la Luz.

Hay muchos cristianos preocupados por el tema de perder la salvación, pero yo me preocuparía más en examinar mi vida y ver si soy cristiano realmente, si he nacido de nuevo. 

La salvación es de Dios, Él la otorga y Él la cuida, por así decir, en el contexto de Filipenses lo podemos ver, así como en otros pasajes de las Escrituras:

“Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros, siempre, en toda oración mía, haciendo súplicas con gozo por todos vosotros, a causa de vuestra participación en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; 6estando plenamente convencido de esto mismo, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la seguirá perfeccionando hasta el día de Jesús el Mesías.” Filipenses 1.3-6 BTX
“Mis ovejas oyen mi voz, y Yo las conozco, y me siguen, y Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que me ha dado mi Padre es mayor que todas las cosas, y nadie puede arrebatarlo de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.” Juan 10.27-30 BTX
“Porque a los que antes escogió, también los predestinó a ser de la misma forma de la imagen de su Hijo, para que Él sea primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también declaró justos; y a los que declaró justos, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a estas cosas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con Él todas las cosas? ¿Quién encausará a los escogidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién es el que condenará? ¿el Mesías, el que murió? Más aun, Él es quien fue resucitado, el cual también está a la diestra de Dios, el cual también intercede por nosotros.” Romanos 8.29-34 BTX

Hay muchos falsos cristianos preocupados en perder una salvación que no tienen. 

¡Dios los bendiga!

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Cita Bibliográfica:
(1)Comentario Bíblico de Mathew Henry, 1999, Editorial CLIE - Barcelona

viernes, 28 de agosto de 2015

Legalismo disfrazado de "Súper Santidad"




¿Se ha dado cuenta que la mayoría de reglas con respecto a la apariencia externa en las iglesias legalistas está ensañado contra las mujeres, y nada o muy poco tiene que ver con los varones? No es necesario ser de la filosofía feminista pera llegar a la conclusión de que las mujeres sufren más que los hombres en las iglesias legalistas. La mujer, en muchas comunidades evangélicas el día de hoy, no puede ser femenina ni buscar embellecimiento, que es una característica tan notable en el desarrollo de la feminidad. Algunas son tan carentes de adornos y arreglos femeninos que parecen varoniles. En una ocasión me preguntaron si era pecado que las mujeres usen maquillaje, y respondí con una dosis de humor diciendo que no; no creo en absoluto que sea pecado que las mujeres usen maquillaje, antes creo firmemente que sí es pecado que algunas mujeres salgan de su casa sin algún arreglo, embellecimiento o maquillaje.

Me contaron que en un culto de una iglesia legalista donde una mujer, literalmente, estaba siendo juzgada por sus líderes porque se había cortado las puntas de su cabello (esto es común hacerse cuando el cabello largo tiene cierto deterioro en los extremos). Uno tras otro hablaba contra ella delante de todos, mientras ella aguardaba con la boca cerrada la disciplina que le impondrían. Los líderes que subieron al púlpito, entre ellos el esposo de la mujer, sólo argumentaban que la "pecadora" debía ser disciplinada. Uno de los miembros de la iglesia que se levantó contra esta mala acción diciendo que no había base bíblica para semejante “ignorancia” fue criticado por la mayoría de los hombres y mujeres en la asamblea. Al final, la mujer fue disciplinada por el pecado grave de “cortar las puntas de su cabello”.

¿Cuál es el error en estas congregaciones legalistas?

Es casi una regla inquebrantable. Afirman que las mujeres cristianas no deben usar maquillaje, ni joyas, ni pintarse ni recortarse el cabello, ni mejorar su aspecto con un traje elegante; es decir no deben “adornarse” porque es pecado y no le agrada a Dios. Para afirmar estas falsedades utilizan textos de la Biblia que nada tienen que ver con la apariencia y la feminidad de las hermanas, por las cuales Jesús el Mesías ha pagado un precio, tan igual que por los hombres.

En una ocasión conversando con un líder de una de estas iglesias legalistas me demostró con un texto de Isaías, en donde según él, Dios ha castigado a las mujeres, por lo tanto deben hacer lo que las Escrituras dicen. Aquí cito el texto:
“Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos, y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados.” Isaías 3:16-23 (RVR1960)
En el contexto de esta cita de los primeros capítulos del libro de Isaías encontramos que no hay un enfoque doctrinal o teológico respecto a “cómo deben vestirse las mujeres cristianas”. Por el contrario encontramos que los primeros capítulos son de juicio contra Judá, (ver Isaías 1.1-12.6). Isaías profetizó durante la crisis causada por la expansión del Imperio Asirio. Isaías sirvió en los años del 740–760 a.C. Ejerció su ministerio en Jerusalén (7.1–3; 37.2) desde el año de la muerte del gran rey Uzías (740 a.C.), y a lo largo de los reinados de Acaz y Ezequías (1.1; 6.1; cf. 2 R 15–20; 2 Cr 26–32). En el contexto de Isaías 3:16-26, Dios establece un castigo contra su pueblo, figuradamente representado en las hijas de Sión, en los varones que van a la guerra (y caen sin fuerza), así como también en la ciudad que caerá en manos de los enemigos ya que “sus puertas se entristecerán y enlutarán”. Según Isaías, Dios castiga a su pueblo, a Judá; y figuradamente le quita todo aquello que representa lo hermoso, lo alegre, los vestidos de fiesta, las joyas y perfume. Y en lugar de todo esto lo deja pobre, maloliente y desarreglado. Esto de ninguna manera es el trato que Dios da a las cristianas hoy en día. Por ello no es de ninguna manera una base bíblica para imponer estas reglas arcaicas sobre las mujeres, evitando que se vean femeninas.

Otros argumentan diciendo que el uso de arreglos y de joyas (sean reales o de material de fantasía) como aretes, pendientes, brazaletes, etc. son mencionados en la Biblia de manera metafórica. Cito el siguiente pasaje mal utilizado.
“En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.” Isaías 61:10 (RV1960)
En este pasaje, los que lo utilizan para decir que se menciona de manera metafórica, cometen un gran error de interpretación. El escritor está expresando gozo y alegría por un favor recibido de Jehová. El escritor está usando como ejemplo la costumbre de la forma como se ataviaba un novio o novia para casarse: con joyas y adornos de embellecimiento. La metáfora es la comparación que hace de los atavíos con las vestiduras de la salvación y el manto de justicia; pero el ejemplo o la figura lo está tomando de una costumbre real, no es metáfora que los novios y novias se ataviaban y hermoseaban con adornos y joyas, era (y es) real. Quienes interpretan así cometen serios errores de hermenéutica.

También han utilizado el pasaje de Ezequiel 16.9-14 para aseverar que sólo es “metáfora”, y aquí lo cito:
“Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite; y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor.”
Es cierto que este texto es una completa metáfora, de ninguna manera, todo el pueblo de Israel no es solo una mujer, pero Israel representa a una mujer en este pasaje, y metafóricamente el mismo Dios describe como la adopta por amor y la va embelleciendo. Utiliza una serie de costumbres y acciones que se daban en esos tiempos. Era la única manera de poder hablarle a su pueblo y de que entienda. Ahora, qué significa por ejemplo la frase que dice “Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino”, esto representa un cambio de estado que sufre Israel al ser adoptado por Dios, al ser nuevamente tomado por Dios. No significa que Dios le puso aretes, diademas, vestidos lujosos, etc. eso viene a ser la metáfora; pero lo que es cierto en este pasaje es que sí se utilizaba estos adornos para embellecer a las mujeres, y si Dios no ve problema en usarlo como figura de una bendición sobre su pueblo; mucho menos no es de ninguna manera ni pecado ni está prohibido que las mujeres lo usen. Hay una muy mala interpretación de la Biblia de los teólogos de estas iglesias legalistas.

¿Dónde se origina esta mala teología?
El origen de todo esto es, por supuesto, una falsa teología. Muchos cristianos, conscientes o no, le asignan a las mujeres un papel de constante tentación a hacer pecar a los varones. Es como si cada mujer fuera una Eva ofreciendo el fruto prohibido. Ahora, se olvidan de que la razón de la tentación no es la mujer, ni Dios, ni siquiera la serpiente; sino el corazón que es muy codicioso. La Biblia dice:
"sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte." Santiago 1:14-15 (RVR1960)
Es decir, algunos hombres como tienen dificultades de abstenerse de sus impulsos pecaminosos, entonces buscan una especie de chivo expiatorio. Esto no es del todo nuevo, el mismo Adán le dijo a Dios, que no fue su culpa sino que “la mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí." Génesis 3:12

Tertuliano y las mujeres
Por desgracia, esta mala popularidad de las mujeres como atractivo para el pecado ha sido objeto de un importante Padre de la Iglesia, el apologista Tertuliano de África (160 d. C.-220 d. C.). Tertuliano dedicó un libro directamente a la audiencia femenina, una obra cuyo título es De Cultu Feminarum, en español: “La Ropa de las Mujeres”(1) , y entre los principales argumentos trata sobre el vestido, el maquillaje, los adornos y el comportamiento de las mujeres. Tertuliano teologiza sobre las mujeres y exagerando la retórica como era típico de los escritores de la época, dice:“la mujer introdujo la muerte en el mundo y su propia condenación de Jesús Cristo”. También dice: "¡Mujer! Tú eres la puerta del diablo. Persuadiste a aquel a quien el diablo no se atrevía atacar de frente. Fue gracias a ti que el Hijo de Dios tuvo que morir. Tú siempre debes ir vestida de luto y harapos".

Tertuliano luchó con todas sus fuerzas contra el uso de joyas y maquillaje. Para él, el embellecimiento de la mujer es vista como un medio de atracción para el mal. La preocupación del apologista fue especialmente todo lo que sale de la "naturalidad". Él escribió:
“Deseo que tomes consciencia del origen pecaminoso y satánico de la joyería, maquillaje y pinturas. Todo lo que significa lujo, oro, plata, piedras preciosas y joyas no son más que una señal de ambición que se contrapone con la humildad, esencia misma del buen cristiano; en este caso, una buena cristiana. Los cuidados de pies, cabello, etc., es costumbre de (mujeres) prostitutas antes que de (mujeres) castas.”
Afortunadamente, la teología de Tertuliano para la vestimenta de las mujeres, no es hegemónica en nuestros días, y tal vez, nunca lo fue en la historia del cristianismo. Básicamente, el oponerse contra el embellecimiento tiene su origen en la malicia de un corazón caído. Lejos de expresar la santidad, el legalismo es la manifestación de la sexualidad desenfrenada, que busca recursos humanos para detenerlo ineficazmente. El cristianismo ha desarrollado una teología de la belleza, que es un gran contrapunto al legalismo malicioso e iconoclasta de los herederos de Tertuliano.

En una forma muy sencilla podemos decir que el legalismo consiste en tratar de ganar el favor de Dios a través de nuestra obediencia a un conjunto de reglas inventadas por los hombres. El problema del legalista es que no descansa plenamente en la obra de Cristo para ser aceptado por Dios o para ser bendecido por Él, sino en su propia conformidad a un estándar de conducta previamente establecido. Mientras el evangelio nos mueve a la obediencia por el hecho de haber sido aceptados por Dios de pura gracia, el legalismo nos dice que debemos obedecer para ser aceptados. En el evangelio la aceptación delante de Dios viene primero y la obediencia después. En el legalismo es a la inversa: la obediencia viene primero para lograr ser aceptados. Todo gira en torno a lo que hacemos o a lo que dejamos de hacer. Y para sustentar estas doctrinas utilizan textos fuera de contexto.

El apóstol Pablo nos advierte contra todo este tipo de exabruptos teológicos cuando le habla a los colosenses y les dice literalmente que todas estas reglas legalistas “no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”:
“Si habéis muerto con el Mesías a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos: No uses, ni comas, ni toques (según mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que están todas destinadas a perecer con el uso? Tales cosas tienen en verdad cierta reputación de sabiduría en una religión impuesta por uno mismo, y en una falsa humildad y severo trato del cuerpo, pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.” Colosenses 2.20-23 (BTX)
No olvide lo que mencioné al comienzo, de ninguna manera es pecado que las mujeres se embellezcan, al contrario; usando el sentido del humor, es muy probable que no encaje en algunas reuniones si las mujeres no van arregladas correctamente, y aunque esto no es pecado, sí es muy mal visto. Si desea agradar a Dios, tan solamente recuerde las palabras del apóstol Pablo en la carta a Timoteo:
“Quiero que las mujeres se vistan de una manera modesta. Deberían llevar ropa decente y apropiada y no llamar la atención con la manera en que se arreglan el cabello ni con accesorios de oro ni con perlas ni ropa costosa. Pues las mujeres que pretenden ser dedicadas a Dios deberían hacerse atractivas por las cosas buenas que hacen." 1 Timoteo 2:9-10 (NTV)
Querida hermana, viva con modestia, pero viva en libertad. No deje que nadie le robe la libertad que Dios ya le ha dado.


Que Dios los bendiga.
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Bibliografía Citada:
(1)(http://biblehub.com/library/tertullian/on_exhortation_to_chastity/index.html)