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sábado, 10 de octubre de 2020

LOS TRES GRANDES DESAFÍOS DEL PENTECOSTALISMO CONTEMPORÁNEO




LOS TRES GRANDES DESAFÍOS DEL PENTECOSTALISMO CONTEMPORÁNEO

Pentecostal Anónimo

Como miembro de la tradición pentecostal, escribo este artículo con profunda gratitud por el legado que hemos recibido, pero también con pesar y preocupación por las desviaciones que amenazan con diluir o incluso destruir la vitalidad espiritual y doctrinal de nuestro movimiento. Identifico tres grandes desafíos que considero urgentes y que requieren discernimiento pastoral, reflexión teológica y un retorno a la centralidad de las Escrituras y del Espíritu Santo.

1. El Neopentecostalismo: una mutación doctrinal

En las últimas décadas, hemos sido testigos de un preocupante fenómeno: el surgimiento del neopentecostalismo. No se trata simplemente de una evolución del pentecostalismo clásico, sino de una mutación que lo ha desfigurado. Las doctrinas de la "teología de la prosperidad", la "confesión positiva", la "batalla espiritual territorial", la "renovación apostólica" y la "teología del dominio" han tomado protagonismo en muchas iglesias, a menudo bajo un disfraz carismático.

Este nuevo enfoque tiende a desviar la atención del Cristo crucificado y resucitado hacia el éxito personal, el bienestar material y experiencias sensacionalistas. El Espíritu Santo ha sido reemplazado por un emocionalismo subjetivo que reduce la experiencia de lo sagrado a un espectáculo. Como bien advirtió Donald Gee, uno de nuestros padres teológicos: “El Pentecostés que no produce fruto espiritual ni santidad es un Pentecostés sin fuego verdadero”.

No es solo una desviación doctrinal, sino una alteración de la esencia misma de nuestra fe: la obediencia humilde al Dios soberano y el poder santificador del Espíritu. La Palabra de Dios se interpreta muchas veces de forma arbitraria, sin contexto ni reverencia, para justificar prácticas cuestionables. En palabras de Pablo: “Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias” (2 Timoteo 4:3).

2. La búsqueda del poder humano: el carisma sin carácter

Uno de los peligros más sutiles que enfrentamos es la politización del liderazgo eclesial. No hablo del poder de Dios, sino del deseo de poder humano. Hay quienes han hecho del púlpito una plataforma para el ascenso personal, para el ejercicio de influencia y control sobre otros. El liderazgo carismático ha sustituido al liderazgo piadoso. Se exalta el talento, pero se descuida el carácter.

Lamentablemente, estamos viendo surgir “profetas de la corte” que solo proclaman lo que los “reyes” —es decir, los líderes influyentes o los mecenas de turno— desean escuchar. Esta dinámica es totalmente ajena al modelo de liderazgo cristiano enseñado por Jesús, quien dijo: “El que quiera ser grande entre vosotros será vuestro servidor” (Mateo 20:26).

Como decía el pastor pentecostal Frank Bartleman, testigo del Avivamiento de la Calle Azusa: “El secreto del poder espiritual está en el quebrantamiento, no en la popularidad”. Cuando el liderazgo eclesial se convierte en un medio para la autoexaltación, hemos perdido el rumbo. El Espíritu de Dios no unge para el espectáculo, sino para el servicio.

3. El pospentecostalismo: tradición sin fuego

El tercer desafío, quizás el más silencioso pero igualmente devastador, es lo que llamo el pospentecostalismo. Se manifiesta en iglesias y creyentes que aún se identifican como “pentecostales”, pero han perdido la pasión por la llenura del Espíritu, por los dones, por la oración ferviente y por una vida santa. Conservan la forma, pero han perdido el fuego. Son, en el lenguaje de Pablo, quienes "tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella" (2 Timoteo 3:5).

Muchos de nuestros jóvenes han crecido en iglesias pentecostales, pero jamás han experimentado un genuino mover del Espíritu Santo. Otros se han vuelto indiferentes, influenciados por un escepticismo académico que menosprecia nuestra herencia espiritual como emocionalismo anticuado. Esta es una ironía dolorosa: despreciar la llama mientras aún nos llamamos “pentecostales”.

El teólogo Gordon D. Fee, él mismo un pentecostal erudito, escribió: “No es posible entender al Dios del Nuevo Testamento sin tomar en cuenta el poder del Espíritu en la vida de la Iglesia. Si quitamos eso, traicionamos al texto”. No necesitamos un pentecostalismo superficial, sino uno renovado en profundidad espiritual, conocimiento bíblico y humildad doctrinal.


Conclusión

El pentecostalismo nació en oración, hambre de Dios y pasión por la santidad. Fue un movimiento de renovación espiritual, no una estrategia de mercado. Si queremos mantenernos fieles al legado que el Espíritu nos confió, necesitamos reconocer estos desafíos con humildad, arrepentirnos de nuestras desviaciones y volver al primer amor. No basta con conservar las formas; debemos clamar, como Elías en el Carmelo: “Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios” (1 Reyes 18:37).

Que el Señor avive su obra en medio de los tiempos (Habacuc 3:2), y que el pentecostalismo del siglo XXI no se convierta en una sombra del pasado, sino en un fuego auténtico, humilde, lleno de verdad y poder.



martes, 3 de diciembre de 2019

Eusebio y los Apóstoles


Es tan extraño ponerse a escribir con la finalidad de aclarar acerca de que hoy en día ya no hay apóstoles, pero es necesario.

Es necesario porque hay algunos que no quieren entrar en razonamientos, ni mucho menos no desean estudiar la historia, nuestra historia, de la Iglesia, en la cual están muchas de las respuestas a nuestras preguntas hoy. Después de todo, la Iglesia Cristiana no empezó a existir hace un luxtro con las olas carismáticas, tampoco surge con el movimiento pentecostal de 1900, ni mucho menos la Iglesia no empezó en la Reforma (por más que deseáramos) tampoco empezó con el cisma del año 1004; la Iglesia de Jesucristo empezó allá en Jerusalén con la Comisión encargada a los doce, y a Pablo.

Las siguientes preguntas deben hacerse todos aquellos hermanos y amigos que creen en la REANUDACIÓN del ministerio de los apóstoles.

(1) ¿Por qué los once apóstoles nombraron solo al sustituto de Judas y no nombraron sus propios sustitutos o quienes les habría de suceder en el cargo en el futuro?

(2) ¿Por qué no existe en la Biblia, específicamente en el Nuevo Testamento, requisitos para elegir apóstoles, así como vemos que lo hay para elegir ancianos y diáconos, y cuando se eligió al sustituto de Judas, a Matias, se estableció como requisito que haya conocido personalmente a Jesús en su vida, ministerio, pasión y muerte, resurrección y ascensión?

(3) ¿Por qué no hay registros extrabíblicos (escritos no canónicos) donde narren que después de la muerte de los apóstoles, sus discípulos fueron nombrados apóstoles?

(4) ¿Por qué después de la muerte del último apostol con vida, el apóstol Juan, ya no hay más apóstoles nombrados y reconocidos por las iglesias del I y II siglo?

Y la única respuesta que encontrará es muy sencilla, porque simplemente ya no hubo más apóstoles, ya no se nombraron (porque no hubo orden de Dios de nombrar más apóstoles), y porque los doce más Pablo establecieron con su ministerio apostólico las bases doctrinales de fe y práctica para la Iglesia y su vida misma confirmó dicho ministerio el cual una vez cumplida su misión, su legado queda con nosotros, no siendo necesario más apóstoles hoy en día.

Eusebio de Cesarea nos dice en sus escritos lo siguiente respecto del apóstol Pablo:
"A estos hay que añadir a Pablo, el instrumento escogido no de hombres ni por hombres.Éste fue designado apóstol por la revelación del propio Jesucristo y de Dios el Padre que lo resucitó de los muertos; fue considerado digno de la llamada por una visión y por una voz del cielo durante la revelación." (1)
Mientras que para Eusebio (263 - 339) los apóstoles fueron sólo y exclusivamente nombrados por iniciativa de Dios, llamados por Dios y enviados por Jesucristo; los hoy lideres carismáticos están llamándose unos a otros, están nombrándose unos a otros de "apóstoles". Es decir, luego de la muerte del último apóstol: Juan; casi dos mil años después, algunos hombres han decidido por su propia voluntad y deseo humano, llamar y nombrar apóstoles, sin la aprobación de Dios en su Palabra.

Pero esto es cosa que no se puede conversar con quienes están embelesados con el error, haciendo oídos sordos a la verdad porque es más placentero un poco de error y mentira. Las objeciones que mayormente saltan a la conversación no son ni siquiera dignas de escribir aquí.

Tan significante era el ministerio de los apóstoles que cuando se decidió tener un conjunto de libros "inspirados" se decidió que hayan sido libros escritos por los apóstoles que caminaron con Jesús, o que dichos escritos hayan sido supervisados por algún "apóstol", así nos lo dice Boer:
"La norma ´más importante que se aplicó para determinar qué libros eran canónicos y cuáles no lo eran fue su "apostolicidad". Es decir, cada libro tenía que haber sido escrito ya sea por un apóstol o por alguien muy cercano a los apóstoles. Es por esa razón que el Evangelio de Marcos (a quien se asociaba con Pedro) y el Evangelio de de Lucas (a quien se asociaba con Pablo) fueron incluídos... Por otro lado, libros como "La Epístola de Bernabé", "El Pastor de Hermas", "la Sabiduría de Salomón" y otros fueron rechazados por su falta de conexión con los apóstoles". (2)
Esto es claramente una muestra de la importancia de recurrir a la historia para encontrar las respuestas a tantas novedades modernas. Los apóstoles eran  LA AUTORIDAD en la Iglesia (iglesias locales) y a su muerte, su autoridad quedó plasmada en las Escrituras. Si bien es cierto sus escritos fueron usados desde el primer y segundo siglo. para el tercer siglo los obispos y ancianos vieron necesario tener una "lista" de libros inspirados, y así nace el Canon del Nuevo Testamento. Fue Atanasio quien en el año 367 primero propuso la colección tal como la conocemos hoy en día. Pero fueron dos Sínodos los que dieron a la Iglesia el Nuevo Testamento que hoy tenemos, el de Hippo Regio (393) y el de Cartago (397).

La autoridad de los apóstoles quedó plasmada en las escrituras del Nuevo Testamento. Esto, a toda costa es la más contundente respuesta a los que aluden ser los "nuevos apóstoles" con autoridad para esto y el otro, por eso el pastor Renato Vargens en más de una ocasión ha llamado a los apóstoles modernos de "ignorantes y caraduras". "Ignorantes" porque ignoran la historia en la doctrina y teología de la Iglesia Cristiana, y "caraduras" porque muchos de los hoy autodenominados apóstoles son hombres que han pasado por un seminario y de hecho han sido expuestos a estas verdades académicas, pero más puede su ilusión personal de ostentar un máximo cargo eclesiástico. Cargo que no está vigente hoy en día.


¿EN QUÉ CONCLUÍMOS?
La respuesta es simple y sencilla, no hay más apóstoles ahora; y los que hay son unos "ignorantes y caraduras".

Si usted desea creerlo es cosa suya, pero sepa que la Iglesia nunca reconocerá más apóstoles que los doce más Pablo.

¡Piensa cristiano!
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(1) Eusebio de Cesarea , "Historia Eclesiástica" II.14 (Pág. 65) Editorial Clie
(2) Boer, Harry R., "Historia de la Iglesia Primitiva" (Pág. 104-105) Unilit-Flet

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2019/12/eusebio-y-los-apostoles.html

martes, 26 de junio de 2018

¿Borrachera Espiritual?



Desde hace muchos años, hemos escuchado hablar de la "borrachera espiritual" o "borrachos en el Espíritu". No hay una clara definición en cuanto a este concepto, puesto que cada quién manifiesta "la borrachera espiritual" de diferente manera. Algunos caen al suelo, otros empiezan a reír descontroladamente, otros saltan o se desmayan o la combinación de todas las anteriores.


Para ejemplo, un video: 



Algunos dirán que esto es espiritual y que por lo tanto no puede entenderse (sin ánimo de parecer racionalista, hemos tachado a muchas cosas como "sobrenaturales" o "espirituales" para no examinarlas). Los que defienden este tipo de prácticas, recurren a un versículo de la Biblia -que según ellos- certifica la borrachera espiritual. Dicho versículo es:
"No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu." - Efesios 5:18
Según ellos, Pablo está diciendo que, no nos emborrachemos con vino (evidentemente) sino que al contrario, que nos emborrachemos del Espíritu. ¿Es esa la interpretación correcta? Absolutamente no.

La palabra embriagarse en griego es "methýskō" (utilizada en Lc. 12:45; 1 Tes. 5:7), en Efesios 5:18, es usada como "methyskesthe". Por otro lado la palabra lleno, es "plērousthe", que viene a ser un imperativo en tiempo presente, lo que le da la sensación de "estar siendo llenado" o "ser continuamente lleno" o "seguir siendo llenado."
"[...] los Efesios están encomendados a ser "llenos del Espíritu". El verbo "llenar" ocurre en 1:23; 3: 19; 4: 10; 5:18 y siempre en relación con un miembro de la Trinidad." [1]
En base a lo anterior, es evidente que "embriagarse" y "ser lleno" no son palabras intercambiables. ¿Entonces, de qué se trata Efesios 5:18? Un contraste. Pablo contrasta la vida de ebriedad con una vida llena del Espíritu. 
"El contraste aquí no es entre dos tipos de embriaguez: la embriaguez era simplemente una expresión regular, de hecho en la Literatura de la Sabiduría Judía era una expresión proverbial de la locura, y contrasta con el Espíritu que (igualmente proverbial) es visto como la fuente de la sabiduría y el entendimiento (como en 1: 17; 3: 16-18)" [2]
En ese sentido, Pablo no está hablando de una nueva embriaguez, ni de una experiencia similar a la embriaguez. El movimiento neopentecostal ha mal interpretado este versículo, llevando a prácticas equivocadas.

Alguien podría objetar lo siguiente: 

Hechos 2:13, dice que en el día de Pentecostés, cuando fueron bautizados por el Espíritu Santo, algunos dijeron: "Están borrachos."

A tal objeción, la respuesta es que los judíos se estaban burlando de lo que estaba sucediendo. Fue un comentario despectivo, que no implica de ningún modo que los discípulos estuviesen actuando de manera extraña (como un borracho), tal como lo presenta el movimiento neopentecostal. 

[1]Ephesians: A Theological Commentary for Preachers
[2] New Bible Commentary, IVP Academic

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martes, 13 de febrero de 2018

¿Nepotismo Pastoral?



Hace muy poco y sorpresivamente el presidente argentino Mauricio Macri, saco por decreto una resolución contra el “nepotismo”, una palabra que ha salido de los “claustros lingüísticos” y se ha reflotado e instalado, para ser usada con frecuencia, en los diarios, debates televisivos, etc. y que algunos justifican, otros aplauden y otros plantean dudas.

La palabra en sí, significa “sobrino” y deriva del abuso de poner a familiares directos e indirectos en la función pública. Debemos recordar lo que dice el numeral 2 del artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país" …toda persona, cualquier persona, en condiciones de igualdad, no necesariamente, especialmente o privilegiadamente los familiares debe ocupar lugares en la función pública. 

Pero lo curioso, es que hay muchos casos a lo largo de la historia, pero en estos estos últimos tiempos, no solo la política sino la iglesia evangélica, que ha sido sacudida por los movimientos neo-pentecostal, o carismáticos, (o como nos guste llamarlos), han hecho uso y abuso de una costumbre que ha aportado mucho más confusión y desigualdad, que claridad, tanto en la política como en las iglesias evangélicas.

Hemos sido testigos como se han constituido matrimonios como pastores y pastoras, (…y los hijos pastorcitos) Hemos visto como las familias han formado clanes directivos en las iglesias locales. Los hijos de los pastores dirigiendo la adoración o la música u otros ministerios. Sin entrar en una valoración de capacidad, que de por sí la tienen, (por eso ocupan esos lugares), solo es ver o marcar un dato de la realidad especialmente en las megas iglesia.

En los años 80 un debate muy interesante se desarrolló en los ámbitos teológicos, especialmente latinoamericano. Y fue a través de la propuesta de Donald McGavran y seguidores como Peter Wagner sobre “la iglesia homogénea como factor de crecimiento” (Iglecrecimiento) Según mi interpretación el mandato teológico de esta propuesta, era abrir una puerta al crecimiento a cualquier costo. Sin duda la repercusión fue muy interesante y abrió un debate encendido. 

La pregunta que se hacían algunos teólogos era si “la iglesia en su constitución básica neotestamentaría era en realidad homogénea o heterogénea.- Habría que empezar por volver a releer el capítulo VII de Misión Integral de la voz teológica de René Padilla, (Pag. 136) quien dio una respuesta muy bien fundamentada, diciendo, que la iglesia por su naturaleza debe ser heterogénea, múltiple, formada por distintas personas, de distintas clases sociales y diversidad de experiencias y pensamientos, donde el factor de unidad solo se da en Cristo Jesús.

Lamentablemente muchas iglesias que se han visto influenciada por los movimientos neopentecostales, no han oído este desafío siempre presente, de ser una iglesia que exprese la pluralidad del evangelio. Nepotismo y homogeneidad desde el liderazgo de la iglesia van juntos. La familia pastoral, (pastor-pastora-hijos-etc.-) dirigiendo una iglesia, da una imagen de un espacio cerrado, de unidad forzada y superficial. 

Yo prefiero ver a hermanos y hermanas de distintas clases de experiencia, de distintas clases sociales, de distintas clases económicas, de distintas razas, unidos dando todos, la gloria a Dios con un solo mensaje de buenas noticias, que en Cristo podemos estar unidos más allá de nuestras diferencias y nuestras barreras sociales. La iglesia de Jesucristo siempre será una iglesia donde pueden liderar y orar juntos, personas tan diferentes entre sí como lo vemos en la iglesia de Antioquia en el cap 13 del libro de los Hechos de los Apóstoles. Jesús hace que los diferentes, sean hermanos. El nepotismo en las iglesias debe ser cambiado o transformado necesariamente por la participación de todos aquellos que en condición de igualdad, son reconocidos por sus dones espirituales y no por sus lazos sanguíneos familiares.-

Publicado inicialmente en el Blog de Bernabé

miércoles, 31 de enero de 2018

¿Dios Te Quiere Próspero?


Ese tipo de enseñanza está empobreciendo a muchos hermanos humildes que escuchan promesas de riqueza para los que "pactan con Dios" y "siembran" aún cuando no tienen. Son magos y charlatanes que se hacen ricos por engañar a la gente más humilde ¡Que Dios nos libere de esta corrupción! 

Una respuesta del pastor Wes Baker

Primero, es cierto que la pobreza es un mal que no era parte del plan original en el Huerto, ni habrá pobreza cuando el Reino sea consumado. Pero la señorita (Lizeth Meza) está confundida en sugerir que la iglesia cristiana histórica y ortodoxa había hecho de la pobreza una virtud. La postura ortodoxa simplemente reconoce que la riqueza fácilmente se convierte en un ídolo. Así es que ser rico no es pecado, pero ser avaro (sí lo) es. Muchos ricos (¡y muchos pobres!) son avaros. 

Jesús nos llama a negarnos a nosotros mismos y a ser generosos y sacrificiales para el beneficio de otros. Si nacimos en pobreza debemos buscar, dentro de las posibilidades legitimas, salir de la pobreza, pero nunca al costo de ser generoso y sacrificiales para el bien de otros (de pastores "magos y charlatanes").

También, la Biblia tiene promesas de prosperidad para el pueblo de Dios. Pero la señorita (Lizeth Meza) no reconoce que estos pasajes en Deuteronomio (por ejemplo) son las bendiciones del pacto prometidas a la Comunidad del Pacto cuando vive fielmente. El pasaje de Isaías que ella cita es también una promesa a la Comunidad del Pueblo de Dios en su retorno del exilio de Babilonia. Ni en Deuteronomio ni en Isaías son promesas generales para todo individuo (sobre la tierra). Son promesas de cómo Dios bendecirá a la Comunidad cuando se mantenga fiel a su pacto. 

La riqueza es producto de vivir fielmente en nuestras vocaciones, según las estipulaciones del Pacto. Al hacer esto las bendiciones caerán sobre la comunidad y así en su tiempo las bendiciones llegarían en cierta medida a todos. Pero pensar que las promesas funcionan de manera 1:1 a toda persona que tiene fe, y que así cada creyente puede ser rico si sólo tiene fe para creer la promesa, eso no es la enseñanza de Deuteronomio, ni Isaías, ni de ninguna parte de la Biblia.

Segundo, la Señorita está confundida en varios de los pasajes específicos que menciona. Por ejemplo, cuando cita al Apóstol Pablo en 2 Corintios 8.9 diciendo que Cristo siendo rico se hizo pobre, la señorita (Lizeth Meza) dice que esto sólo se refiere a la cruz. Se hizo pobre solamente en el momento de sufrir en la cruz. 
"Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos." (RV60)
El problema de esto es que la Biblia insiste que la humillación de Jesús no comenzó sólo en la cruz o que sólo se experimentó en la Cruz. Más bien, su estado de humillación comenzó desde su encarnación en una condición humilde. La encarnación en sí no es humillación porque sigue siendo hombre con una naturaleza humana aún en su exaltación a la diestra del Padre. Sin embargo, la *manera* de su encarnación y todas las condiciones de su nacimiento y crianza en una familia pobre sí era parte de su humillación. 

Esto se ve claramente en Juan 1.29 cuando Juan Bautista proclama de Jesús, "he aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". 
"El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." (RV60)
La palabra traducida "quita" es un participio de tiempo presente. Es decir, una traducción precisa no sería: "el Cordero que quita" ni "que quitará [en la cruz]" más bien significa "el Cordero de Dios [que está ahora mismo] quitando el pecado del mundo". Incluso la palabra "quitar" literalmente es "cargar" o "llevar". En otras palabras mucho antes de la cruz Jesucristo ya estuvo cargando la maldición de nuestros pecados y empezando a sufrir por ellos. Su humillación de llevar nuestros pecados y sufrir por ellos ya había empezado. La verdad es que empezó desde el momento de su encarnación en condiciones humildes. 

Además, sabemos que el Señor era pobre desde su nacimiento porque cuando José y María fueron al templo después de su nacimiento para ofrecer el sacrificio mandado por la ley para su purificación, ellos ofrecieron un par de tórtolas o palomas. Esta instrucción viene de Levitico 12.8 que dice:
"Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia.". 
Su ofrenda demuestra que la familia era pobre y no tenía ni para un cordero. Tuvieron que ofrecer la ofrenda de (familias) pobres.

También cuando la señorita (Lizeth Meza) cita el dicho de que "Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza" lo cita de San Mateo 8.20 y dice que eso fue cuando él estuvo en Samaria y era obvio que no tenía casa en Samaria. Pero la señorita está bien confundida aquí. 

El contexto del pasaje no es de Samaria, sino cuando estuvo en Capernaum en Galilea su tierra cerca a Nazaret. Ella estuvo pensando en el contexto en San Lucas 9 cuando el Señor estuvo iniciando su último viaje a Jerusalén. Su explicación es que cuando el Señor pretende que no tiene dónde recostar la cabeza es porque estuvo de viaje en Samaria. Obvio pues que no tenía casa en Samaria. Pero comparando los dos pasajes y dos contextos distintos muestra dos cosas: (1) que el Señor decía esto en varios contextos, no sólo cuando estuvo en Samaria en su último viaje a Jerusalén. Y (2) que era parte de su llamado evangelístico en cualquier lugar animando a la gente a negarse, tomar su cruz e imitarle a él. 

En Galilea él tenía varias opciones para hospedaje en las ciudades que él visitaba: casas de familiares o de amigos y discípulos. La casa de Pedro estuvo allí. El punto del dicho no es que no tuvo ninguna opción en absoluto. Más bien, el punto era para decir que era hombre humilde y que la vida de un discípulo de él iba a ser difícil como la de su maestro. Iba a ser una vida dura de sufrimiento, hambre, sed, maltrato, y rechazo y a final de tortura en una Cruz romana. Hay mucho más que decir de todo esto pero queda claro que Cristo no pretendió carecer de casa simplemente porque estuvo de viaje en Samaria. Decía la misma cosa en otras momentos incluso en su tierra de Galilea.

La señorita (Lizeth Meza) dice que en Juan 1.38-39 cuando se menciona que Jesús les mostró a sus discípulos en dónde moraba esto implica que tenía casa. Bueno, primero no dice "casa". Puede ser que dormía bajo un árbol o en una carpa. Pero el punto no es que nunca dormía en una casa. El punto es simplemente que no tenía casa *propia* y así dependía de otros. Si fuera rico probablemente hubiera tenido casa propia.

La señorita (Lizeth Meza) dice que Jesús era rico porque tenía tesorero. Ella ignora muchos detalles del ministerio de Jesús que pone todo esto en otra luz. La bolsa común que se menciona en San Juan 13.29 también se menciona en Juan 12.6 y está implícita en San Mateo 26.9 donde menciona su costumbre de dar dinero a los pobres. El hecho que tuvo su tesorero de ninguna manera implica que era rico. Más bien era la bolsa del grupo. El grupo tenía poco dinero, pero lo que tenía compartía entre si y con los pobres. 

Cuando multiplicó los peces y el pan, los discípulos se quejaban que no tenía dinero suficiente para comprar mucho pan. Además, San Lucas 8.3 dice que varias mujeres les servía de sus bienes. Algunas de estas mujeres si eran ricas pero no les daba para vivir en lujo. Les dio lo que necesitaban para su ministerio. Lo importante es notar que el Señor y sus discípulos vivían dependientes de otros. En cuanto a la bolsa, parece que también tenían la costumbre de recolectar dinero de muchas personas y lo usaron modestamente para sus propias necesidades y también para compartir con los pobres. 

Así que el simple hecho que tuvo un tesorero no implica que era rico. Más bien, conociendo toda la historia y comparando todos los evangelios parece al contrario. El hecho de que tuvieron una bolsa común, dependían de otros, y siempre ayudaban a los pobres implica que no tenía mucho dinero y que nadie del grupo tuvo dinero propio.

La señorita (Lizeth Meza) en su punto 2 y 3 menciona que Jesús pagó impuestos e incluso sacó dinero de la boca de un pez y que supuestamente eso era evidencia de que Jesús era hombre rico. El impuesto que se menciona era el medio siclo que la ley demandaba de todo judío varón para el templo. Pero el hecho de que lo pagó no dice nada acerca de su estado financiero. Millones de judíos en todo el mundo pagaba este medio siclo cada año y esto no quiere decir que millones de judíos en el primer siglo era ricos. Puede leer de este impuesto, aparte de lo que dice Exodo y Deuteronomio, en Las Antigüedades de los Judíos por Josefo. Él tiene mucha información de como era este asunto en el primer siglo. Pagar el impuesto no quiso decir que era rico. La verdad es que el hecho de que sacó dinero de una pez sugiere que no tenía para pagarlo y por lo tanto hizo el milagro de tomarlo de la boca del pez.

En su punto cinco ella menciona cuando los soldados echaron suertes sobre la túnica (de Jesús) en Juan 19.23-24. El texto dice que era una túnica tejido de arriba abajo sin costura. 
"Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: -Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados-."
La señorita (Lizeth Meza) saca la conclusión de que era una túnica muy costosa (¡tejido de oro dice ella!) y que esto implica que Jesús era rico. Incluso ella dice que estaban peleando entre si para tenerla. Primero el texto no dice nada de oro; tampoco que los soldados estaban peleando entre si. Eso ha sido inventado de su propia imaginación. Tampoco nos dice que era muy costoso. El punto de mencionar la túnica no era su gran valor. Más bien el hecho de que era de un sólo tejido y sin costura explica porque no podían dividirlo en cuatro partes. Obviamente tenía algún valor y probablemente era bonita, pero el texto no enfatiza la grandeza del valor ni tampoco menciona oro (!). Sólo enfatiza la imposibilidad de dividirla. Tener una túnica así no implica que Jesús era rico. Es común entre casi todos los pobres que tienen alguna posesión especial que han adquirido. Seguramente la túnica tenía valor, pero no dice nada de que Jesús era rico. Eso es nada más de una imaginación fértil.

CONCLUSIÓN
La señorita (Lizeth Meza) tiene razón en (decir) que ser pobre no es una virtud en sí, pero ningún cristiano histórico y ortodoxo diría tal cosa. Pero donde ella se equivoca está en decir que Dios promete riqueza a todo creyente. Dios promete riqueza en el levantamiento de una comunidad cristiana integra que es generosa y sacrificial en ayudar a los pobres. 

Cuando toda la comunidad está siendo fiel, desarrollando las virtudes de ser trabajadores, disciplinados, piadosos y reverentes, y generosos y sacrificiales con los que tienen necesidad, entonces la comunidad sí prosperará. 

La Biblia no promete riqueza a ningún individuo por ser creyente. Tampoco enseña la Biblia que Cristo era rico. Más bien, Cristo vivía sin lujo, sin las comodidades de los ricos. Él era hombre pobre que vivía dependiendo de otras personas.

Por Wes Baker

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El vídeo de Lizeth Meza lo pueden ver en: https://www.facebook.com/Lizethmezaoficial/videos/1151855328249185/ 


domingo, 19 de noviembre de 2017

«Pastorado Femenino I»



Consideraciones Teológicas y Bíblicas sobre el Pastorado Femenino

Introducción

El debate en torno al llamado “pastorado femenino” ha cobrado renovada relevancia en sectores del cristianismo evangélico contemporáneo. Si bien la Escritura afirma de manera inequívoca la igualdad ontológica y dignidad espiritual entre el hombre y la mujer (Gn. 1:27; Gá. 3:28), la cuestión que se discute no es la del valor humano o espiritual, sino la del orden funcional establecido por Dios en la familia y en la Iglesia.

La tradición reformada histórica ha sostenido de forma consistente que el oficio pastoral, en cuanto ministerio de enseñanza autoritativa y gobierno eclesiástico, está reservado a varones calificados conforme a la Escritura. Este artículo busca exponer y defender dicha convicción desde una perspectiva bíblica, teológica e histórica, en diálogo crítico con los argumentos comúnmente presentados a favor del pastorado femenino.

Igualdad en dignidad, distinción en funciones

La teología reformada afirma sin ambigüedad que hombre y mujer son igualmente creados a imagen de Dios y coherederos de la gracia de la vida (Gn. 1:27; 1 P. 3:7). Sin embargo, la igualdad ontológica no implica identidad funcional. La Escritura distingue roles específicos tanto en la estructura familiar como en la eclesial.

El Nuevo Testamento asigna a la mujer responsabilidades propias —particularmente en el ámbito del hogar y en la instrucción de otras mujeres y niños (Tito 2:3–5)— sin presentar un mandato paralelo que coloque a la mujer en el oficio de gobierno pastoral sobre la congregación.

El testimonio explícito de las Epístolas Pastorales

Los textos de 1 Timoteo 2:11–15 y 1 Corintios 14:34–35 constituyen el núcleo neotestamentario de la discusión. En ellos, el apóstol Pablo prohíbe explícitamente a la mujer enseñar o ejercer autoridad sobre el hombre en el contexto de la asamblea congregacional.

Lejos de fundamentar esta instrucción en factores culturales temporales, Pablo apela al orden de la creación (1 Ti. 2:13–14), lo cual confiere a su argumento un carácter universal y normativo. Esta misma lógica se refuerza en 1 Timoteo 3 y Tito 1, donde los requisitos del pastorado (presbíteros/obispos) se expresan consistentemente en términos masculinos, incluyendo la condición de ser “marido de una sola mujer”.

La insuficiencia de las reinterpretaciones hermenéuticas modernas

Algunas defensas contemporáneas del pastorado femenino recurren a reinterpretaciones lingüísticas altamente especulativas, particularmente en torno al verbo griego authenteō (1 Ti. 2:12), sugiriendo que Pablo solo prohíbe un tipo de autoridad abusiva o violenta. Sin embargo, esta lectura carece de apoyo contextual, histórico y académico sólido, y no ha sido adoptada por comités responsables de traducción bíblica ni por la exégesis clásica de la Iglesia.

Asimismo, el argumento de que Pablo combatía una herejía gnóstica específica no invalida la prohibición apostólica, ya que el texto no presenta la instrucción como circunstancial, sino como teológicamente fundamentada.

El patrón bíblico del liderazgo masculino

Desde Génesis hasta el Nuevo Testamento, la Escritura presenta un patrón consistente de liderazgo masculino en los oficios representativos y de gobierno del pueblo de Dios. Cuando mujeres como Débora o Huldá aparecen en funciones proféticas, lo hacen en contextos excepcionales y nunca en un oficio sacerdotal o pastoral regular.

Este patrón se refleja también en la relación entre familia e Iglesia. Pablo establece que quien no sabe gobernar bien su casa no puede gobernar la Iglesia de Dios (1 Ti. 3:5), mostrando que el orden doméstico y el eclesial están teológicamente conectados.

Consideraciones históricas y confesionales

Durante aproximadamente diecinueve siglos, la Iglesia cristiana —incluyendo su magisterio reformado— entendió de manera unánime que el pastorado corresponde al varón calificado. Afirmar que la Iglesia estuvo en error hasta el surgimiento de movimientos socioculturales modernos plantea serias dificultades para una eclesiología que confiesa la guía providencial de Cristo sobre su Iglesia (Mt. 16:18).

Si bien la tradición no es normativa en sí misma, su testimonio unánime refuerza la lectura histórica de los textos bíblicos.

El llamado de Dios y la autoridad de la Escritura

Todo llamado ministerial auténtico debe ser probado a la luz de la Palabra de Dios. La Escritura no reconoce llamados que contradigan sus mandamientos explícitos. Por tanto, una experiencia subjetiva de “llamado” al pastorado no puede anular la enseñanza clara del Nuevo Testamento sobre el orden eclesial.

Esto no niega la amplia y valiosa participación de la mujer en la vida y misión de la Iglesia, sino que reconoce los límites establecidos por Dios para el oficio pastoral.

Conclusión

La oposición al pastorado femenino, desde la perspectiva reformada histórica, no surge de prejuicios culturales ni de una subvaloración de la mujer, sino de una sumisión consciente y reverente a la autoridad de la Escritura. La Iglesia está llamada a reflejar el orden sabio y bueno establecido por Dios, incluso cuando este contradice las sensibilidades de su tiempo.

Defender la distinción de roles no es resistir la obra del Espíritu, sino honrar el diseño del Dios que distribuye dones, oficios y responsabilidades conforme a su perfecta voluntad, para la edificación de su Iglesia y la gloria de su nombre.

“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Jn. 14:15).


¡Piensa en esto cristiano! 




Maratón de Reflexiones sobre el “Pastorado Femenino”



Sin dudas que es un tema muy espinoso, pero es necesario que reflexionemos sobre este asunto.

A los que se tomen la molestia de leer estos artículos, mucho les agradeceré se sirvan enviarme sus comentarios y sustentos bíblicos refutando nuestra postura a los siguientes correos:



Les estaré muy agradecido si me recomiendan algún buen libro que explique y sustente con bases bíblicas e históricas de la continuidad del “pastorado femenino” o en todo caso, el “por qué debemos aceptarlo hoy”.

A continuación les dejo una lista de los artículos publicados sobre el tema:







¡Gracias por su atención!

“Acordaos de los que os dirigen, quienes os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe… Dejaos persuadir por quienes os dirigen y sed dóciles, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que hagan esto con gozo, y no quejándose; porque esto no sería provechoso para vosotros.”
– Hebreos 13.7,17 BTX-4°

 El autor de la Carta los Hebreos nos deja un gran mandamiento.


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¿Conferenciante de temas femeninos o "Pastora"?



Cada vez que afirmamos que el pastorado femenino es un ministerio no reconocido por la Biblia ni practicado por la Iglesia a través de la historia, y más bien es una práctica contemporánea, propia de iglesias y grupos que poco a poco se fueron desligando de las Iglesias post-Reforma; surgen una serie de cuestionamientos y somos objetados en algunos puntos que sería bueno mencionar:

  1. Se confunde el «oficio» de un «pastor ordenado» a dicho ministerio, con el de un predicador, o evangelista, o maestro de la Biblia. Por ejemplo, Elsie Anne McKee es autora de varios libros y profesora en Princeton Theological Seminary, pero eso no la convierte en "pastora"; mucho menos no fue ordenada para este oficio de "pastora". Algo a resaltar aquí es el hecho de que, en nuestros medio tenemos hermanas que visitan cárceles y hospitales, y "predican" el Evangelio allí, pero ese servicio tampoco las convierte en "pastoras", mucho menos les otorga "autoridad eclesiástica". También podemos citar a "evangelistas itinerantes"; hermanos sinceros y piadosos que ya sea en una plataforma, en un mercado o plaza, o en una calle con megáfono anuncian el Evangelio, eso no los convierte en pastores. El "oficio de pastor" tiene que ver con la administración y gobierno de la Iglesia. Luego, predicar es una tarea de todos.
  2. Se cree que quienes sostenemos que el "pastorado femenino" no es bíblico, estamos en contra de que las mujeres sirvan a Dios predicando y/o enseñando. Bien, creemos que desde la antigüedad las mujeres han ejercido un rol más que importante en la vida del pueblo de Israel y en la Iglesia. Por ejemplo, creo que entre los casos que más resaltan en el Nuevo Testamento tenemos a Priscila, quien según Lucas, junto a Aquila su esposo, "instruyeron" por el camino correcto a Apolos. Priscila, sí una mujer. Pero no hay registro alguno de que Priscila haya ejercido un ministerio pastoral con labores de oficiar la Santa Cena y administrar el bautismo; nunca fue ordenada para tal oficio. pero fue una sobresaliente líder en la iglesia primitiva.
  3. Se cree que toda esposa de un pastor recibe por vía marital el mismo oficio (porque dicen que son "una sola carne"), de allí que en muchos grupos evangélicos a la esposa del pastor se le llama "pastora"; PERO LA ESPOSA DEL PASTOR NO ES PASTORA, es la "hermana esposa del pastor". En todo caso, el llamado de la esposa del pastor es a asistir a su esposo en todo lo que la Biblia manda como "ayuda idónea" para que su esposo cumpla con fidelidad su ministerio.
  4. También se nos dice, de manera muy mal, que somos machistas, o que la cultura bíblica es machista y por lo tanto no respetamos que "ante Dios todos somos iguales". Y lo que es peor, que estamos en contra del desarrollo de la mujer académicamente, intelectualmente o ministerialmente (servicio). Para esto hay una respuesta sencilla: ¡No! ...Pues, hay ministerios de mujeres en la Biblia que demuestran que esto de ninguna manera es así. Líneas arriba mencioné a Elsie Anne McKee y a Priscila, tanto la una como la otra son mujeres que demostraron realización en sus ministerios, y sin obstáculo alguno... pero no son pastoras.

En la Iglesia del Señor hay mucho para hacer, toda la iglesia es llamada servir. Pero el oficio de "anciano", "obispo" o "pastor" está reservado para los varones.

¡Piensa cristiano!
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Errores y Confusiones del anti-bíblico "Pastorado Femenino"


A menudo, los creyentes que creen que el "pastorado femenino" es bíblico, confunden el oficio de "pastor", "presbitero", "anciano" y "obispo" que estuvo ordenado para varones (cabezas de hogar), y que en las cartas paulinas se mencionan "requisitos" para dicho nombramiento y ordenación; con algunas acciones sobresalientes y heroicas de mujeres tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Por ejemplo, casi siempre que se debate sobre el asunto, traen como ejemplos a Débora, profetiza y jueza de Israel en la época de los "jueces"; época en la que el mismo autor del libro de los Jueces dice "En esos días, Israel no tenía rey; cada uno hacía lo que le parecía correcto según su propio criterio." (17.6 y 21.25 NTV).


También mencionan a Esther, la reina que sustituyó a Vasti. En el Nuevo Testamento mencionan a Priscila, Lidia, Febe, Dorkas, etc.

El asunto aquí es que si bien es cierto todas las mujeres mencionadas en las Escrituras que hicieron notables proezas, y que son dignas de mención e imitación como lo hace el autor de Hebreos: "Hubo mujeres que recibieron otra vez con vida a sus seres queridos que habían muerto." (11.35 NTV); no hay registro alguno de que hayan sido "ordenadas" como pastoras.

No vemos ejemplos en la Biblia ni en los registros históricos de la Iglesia, a mujeres que hayan sido ORDENADAS para el oficio pastoral, no vemos en el Antiguo Pacto mujeres sacerdotisas ofreciendo sacrificios, quemando incienso, manteniendo encendido el fuego del candelabro, derramando libaciones, circuncidando niños, administrando bautismos, ni enseñando la Ley de Moisés. Tampoco en el Nuevo Pacto vemos mujeres oficiando la Cena del Señor, Administrando el Bautismo, Encargadas del Ministerio de la Palabra, ni dirigiendo una iglesia local.

Entonces, vemos que el problema en muchos es que se desconoce la Neotestamentaria práctica de la "ordenación" de ancianos y obispos al ministerio. Hoy en día, cada quien se autodenomina "pastor" o "pastora", sin que una iglesia respalde su llamado y sin un presbiterio ordenándolo al santo ministerio. Y en las iglesias que se "ordenan pastoras" al ministerio respetamos su práctica pero lamentamos que lo haga pasándose por encima de las Sagradas Escrituras.

Si usted cree que todas las mujeres sobresalientes y heroínas de la Biblia merecen ser imitadas, hágalo. Pero no diga que usted se convertirá en "pastora" porque siente de parte de Dios que debe levantarse como una "Débora". Ni Débora, ni Esther, ni Priscila, ni Febe, ni ninguna otra mujer en la Biblia fueron "pastoras".

¡Pensemos en esto!

martes, 2 de mayo de 2017

¿La Biblia no Fue Creada Para Entenderla?



¿La Biblia no Fue Creada para Ser Entendida?

El estudio de la Palabra de Dios es fundamental para la vida cristiana. Sin embargo, en ciertos movimientos carismáticos y neopentecostales, circula una afirmación preocupante: “La Biblia no fue creada para entenderla, sino para obedecerla. Hazlo y verás los resultados”.

Esta declaración, aunque parece piadosa, es en realidad una distorsión peligrosa. Niega la importancia del entendimiento de la Escritura y, en consecuencia, impide un crecimiento espiritual fundamentado en la verdad. A lo largo de la historia de la Iglesia, el conocimiento teológico ha sido un pilar esencial para la fe cristiana.

La Biblia enseña que debemos entenderla

Contrario a la afirmación mencionada, la Biblia enfatiza repetidamente la importancia del entendimiento en la vida del creyente. El salmista expresa su deseo de comprender la Palabra de Dios:

"Hazme entender, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón." (Salmo 119:34, RVR1960)

El pedido del salmista no solo refleja su deseo de obedecer, sino que reconoce que la obediencia nace del entendimiento. Sin comprensión, la obediencia se convierte en un mero ritual sin convicción. Otras traducciones refuerzan esta idea:

"Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón." (Salmo 119:34, NBLA)

La Biblia no es un conjunto de mandatos ciegos; es una revelación que debe ser comprendida para ser vivida en su plenitud.

Dios nos llama a usar la mente

Jesús mismo reafirma la importancia de amar a Dios con todo nuestro ser, incluyendo nuestra mente:

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente." (Mateo 22:37, RVR1960)

El intelecto no está en oposición a la fe; al contrario, es parte esencial de ella. En Lucas 24:45, Jesús abre el entendimiento de sus discípulos para que comprendan las Escrituras. Pablo también exhorta a Timoteo a reflexionar sobre lo que aprende, confiando en que Dios le dará discernimiento:

"Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo." (2 Timoteo 2:7, RVR1960)

Dios no nos llama a una fe ciega, sino a una fe informada, donde el estudio diligente de Su Palabra nos permite conocerle mejor y vivir conforme a Su voluntad.

El peligro del anti-intelectualismo

La idea de que la Biblia no necesita ser entendida sino solo obedecida refleja una actitud anti-intelectual que ha permeado ciertos sectores del cristianismo contemporáneo. Este enfoque tiene consecuencias graves:

  1. Promueve la manipulación: Si los creyentes no son animados a estudiar la Escritura, son más susceptibles a ser engañados por falsos maestros.

  2. Impide el crecimiento espiritual: La madurez cristiana requiere conocimiento. Pablo exhorta a los creyentes a no conformarse a este siglo, sino a ser transformados mediante la renovación de su entendimiento (Romanos 12:2).

  3. Desvaloriza la apologética: La Biblia nos llama a estar preparados para defender nuestra fe (1 Pedro 3:15). Esto requiere conocimiento y comprensión.

El entendimiento conduce a la obediencia

El libro de Proverbios recalca la importancia de la sabiduría y el conocimiento:

"Hijo mío, si recibes mis palabras y atesoras mis mandamientos dentro de ti, prestando atención a la sabiduría e inclinando tu corazón al entendimiento, [...] entonces entenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios." (Proverbios 2:1-5, NBLA)

El temor de Dios y el conocimiento van de la mano. La Escritura no solo debe ser leída superficialmente, sino investigada, meditada y comprendida.

Objeciones comunes y respuestas

Algunos podrían argumentar que el conocimiento intelectual lleva al orgullo. Sin embargo, la Escritura no condena el conocimiento, sino el orgullo que puede derivar de él cuando no está sometido a Dios. Pablo advierte que "el conocimiento envanece, pero el amor edifica" (1 Corintios 8:1). El conocimiento debe ser adquirido con humildad y usado para edificar a otros.

Otros podrían decir que la fe no depende del intelecto, sino del Espíritu Santo. Es cierto que el Espíritu es quien ilumina la verdad, pero esto no exime al creyente de su responsabilidad de estudiar. Pablo elogió a los bereanos porque examinaban las Escrituras diariamente para verificar la verdad de lo que se les enseñaba (Hechos 17:11).

Aplicación para la vida cristiana

El cristiano está llamado a amar a Dios con su mente, lo que implica:

  • Estudio serio de la Escritura: Leer la Biblia en su contexto, con herramientas adecuadas, y buscando guía en el Espíritu Santo.

  • Discernimiento teológico: Evaluar las enseñanzas a la luz de la Biblia para evitar ser llevados "por todo viento de doctrina" (Efesios 4:14).

  • Uso del conocimiento para glorificar a Dios: No para debate estéril, sino para edificar a otros y fortalecer la fe.

Conclusión

La frase "La Biblia no fue hecha para entenderla sino para obedecerla", según Steven Hassan, es una técnica de control mental, él le denominaría: "Interrupción del pensamiento". Un líder de secta coercitiva te dirá algo como "Cuanto más intente comprender lo que les digo, menos capaces serán de comprenderlo ¿me comprenden?".

Negar la importancia del entendimiento de la Escritura es contrario a la enseñanza bíblica. La Palabra de Dios no solo debe ser obedecida, sino también comprendida. Como bien dice Augustus Nicodemus Lopes: "Jesucristo murió para quitar tu pecado, no tu inteligencia". La fe cristiana no es enemiga del conocimiento; al contrario, lo exige para un crecimiento sólido y maduro.

Para profundizar en este tema, se recomienda la lectura de los siguientes libros:

  • Piense, de John Piper.

  • El escándalo de la mente evangélica, de Mark Noll.

  • Amarás a Dios con toda tu mente, de Os Guinness.

  • Ama a Dios con toda tu mente, de J.P. Moreland.

  • Hábitos de la mente, de James Sire.

Que Dios nos conceda corazones y mentes que le busquen con diligencia, sabiendo que el verdadero conocimiento nos lleva a una obediencia gozosa y fundamentada en la verdad.

¡Piensa en esto, cristiano!

viernes, 17 de junio de 2016

¿Se pierde la salvación?



La salvación no se pierde...

1.    Porque el cristiano  está sellado con el Espíritu  Santo para  el día de la redención - Efesios 1:13-14.

2.    Porque nadie  lo puede arrebatar de la mano  de Cristo - Juan 10:28.

3.    Porque nadie  lo puede arrebatar de la mano  del Padre - Juan 10:29.

4.    Porque la vida obtenida en el nuevo  nacimiento es de Dios, y por tanto,  ya no puede morir - Juan 3:3,5; Romanos 6:9-11.

5.    La salvación se obtiene por fe, no por obras, y se conserva de la misma  manera, por la fe - Efesios 2:8-9; Colosenses 2:6.

6.    La salvación es un regalo  de Dios, y nadie  que da un regalo  lo vuelve a quitar; y por supuesto, Dios menos - Romanos 6:23.

7.    Cristo nunca rechazará a los que ha recibido - Juan 6:37.

8.    Porque se invalidaría  el bautismo, ya que el bautismo es para  creyentes - Mateo 28:19.

9.    Si el cristiano  pudiera perder su salvación, entonces debería poder  ser  salvo otra vez; lo cual es imposible,  porque sería como  volver a crucificar a Cristo - Hebreos 6:6.

10.     Cristo murió por todos  los pecados, no solamente por aquellos cometidos hasta antes de ser  salvo - Colosenses 2:13-14.

11.     Nada  nos  puede separar del amor de Dios - Romanos 8:35-39.

12.     Cuando se acepta a Cristo, la Trinidad viene a hacer morada en el creyente para siempre; no entran y salen del creyente por su comportamiento - Juan 14:17-18,23.

13.     El creyente verdadero tiene (no tendrá) vida eterna; no vida nada más  mientras sea
"fiel" - Juan 5:24.

14.     Ya que todos  los pecados son  iguales para  Dios, y no existen los pecados "grandes" y "pequeños"; si se perdiera la salvación por el pecado, ésta se perdería a cada momento por causa de cada mentira,  o mal pensamiento, etc. - Romanos 3:23 "La paga del pecado [todo pecado] es muerte. . ."

15.     Si la salvación se pierde  por "volver al pecado", se crea  incertidumbre porque ¿en qué momento se consideraría que una persona ha perdido  su salvación? ¿con cuántos pecados? y si "regresa", ¿tiene que volver a "aceptar" a Cristo, o basta con simplemente pedir perdón?

16.     La salvación no se pierde  porque Cristo prometió  un lugar junto a Él en el cielo, y cada lugar está preparado para  un cristiano  específico, y no solamente para  "cualquiera"  que se mantenga "fiel". - Juan 14:3.

17.     Los nombres de los salvos están escritos en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo, y Dios no los está quitando y poniendo según su comportamiento - Apocalipsis 3:5, 17:8.

18.     La sangre de Cristo limpia de TODO pecado (los pecados de toda  la vida) - 1 Juan1:9.

19.     Cuando Cristo murió, murió por todos  los pecados, aun aquellos que el cristiano cometería en su vida de cristiano  - 1   Pedro 2:24.

20.     El cristiano  se convierte en hijo de Dios al aceptar a Cristo; un hijo de Dios no puede perderse - Juan 1:12.

21.     El pecado interrumpe la comunión con el Padre, pero no la relación;  así  como  la desobediencia de un hijo aquí  en la tierra no termina  su relación  con su padre - Salmo  51:12 (note  que David pidió de nuevo  el gozo de su salvación, no su salvación).

22.     El castigo de Dios a sus  hijos por el pecado, no es quitándoles la salvación, sino disciplina paternal - Hebreos 12:5-7.

23.     Al aceptar a Cristo somos hijos de Dios y coherederos con Cristo. Cristo es nuestro hermano mayor.  Ni tal participación en la herencia, ni la relación  con el Hermano mayor se interrumpen jamás; por ningún  motivo - Romanos 8:17.

24.     Porque invalidaría  la obra intercesora de Cristo. Si el cristiano  se puede perder, entonces Cristo no es un buen  abogado - 1 Juan 2:1.

25.     Porque habría que aceptar que hay dos  maneras de ser  salvos: una,  por fe en la sangre de Cristo (hasta el momento de ser  salvo),  y otra por las buenas obras (a partir de ser salvo) - Efesios 2:8-9.

26.     Porque entonces Dios no sería omnipotente, pues no sería poderoso para  guardarnos sin caída – 2 Timoteo 1:12; Judas 24.

Las Escrituras respaldan nuestra esperanza.

¡Dios, gracias por salvarnos!

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NOTA DE CAUTELA: Citamos académicamente a autores de libros, artículos y/o expositores en vídeos, y publicaciones en las redes sociales. No pretendemos criticar a las personas, sino sus ideas y lo que escriben, y siempre procurando ser académicos. 


La misma que tiene un resumen y dice así:

El resentimiento trae raíz de amargura y la amargura te hace perder la Gracia de Dios.
El resentimiento trae como resultado:
1. Una vida que no crece espiritualmente
2. Empiezas a darle la espalda a Dios
3. Una persona insegura.
4. Falta de confianza a si mismo y hacia los demás.

jueves, 2 de junio de 2016

¿Dios me dijo?


¿Usted también se topó con personas que dicen “Dios me dijo”? Yo estoy convencido de que Dios no les ha dicho absolutamente nada, salvo lo que ya está en las Escrituras, pero lo cierto es que a la Biblia la tienen relegada a un simple “libro de principios” que “Dios dijo”. Ahora van tras lo que “Dios está diciendo”, las neo-revelaciones.

Y, si de “Dios me dijo” se trata, en el siglo XIX, por el año 1843, hubo un campeón en esta materia: José Smith, el fundador del mormonismo. Este falso profeta escribió sus supuestas revelaciones. El afirma que “Dios le dijo” una nueva revelación sobre la “pluralidad de esposas”, ésto está registrado en el libro de Doctrinas y Convenios, sección 132, cita Nº52, 54, 60-62, veamos lo que supuestamente “Dios le dijo”:
“52Y reciba mi sierva Emma Smith a todas las que han sido dadas a mi siervo José y que son virtuosas y puras delante de mí; y las que no son puras, y han dicho que son puras, serán destruidas, dice Dios el Señor. 54Y le mando a mi sierva Emma Smith que permanezca y se una a mi siervo José, y a nadie más. Pero si no quiere someterse a este mandamiento será destruida, dice el Señor; porque yo soy el Señor tu Dios, y la destruiré si no permanece en mi ley. 60Por tanto, nadie censure a mi siervo José, pues yo lo justificaré; porque él hará el sacrificio que yo requiera de sus manos por sus transgresiones, dice el Señor tu Dios. 61Y además, tocante a la ley del sacerdocio: Si un hombre se casa con una virgen y desea desposarse con otra, y la primera consiente, y él se casa con la segunda, y son vírgenes, y no han dado su palabra a ningún otro, entonces queda justificado; no puede cometer adulterio, porque le son dadas a él; pues no puede cometer adulterio con lo que le pertenece a él y a nadie más. 62Y si le son dadas diez vírgenes por esta ley, no puede cometer adulterio, porque a él le pertenecen y le son dadas; por tanto, queda justificado.” (1)
Tremendo este José Smith, se supo aprovechar de la ignorancia bíblica de sus seguidores. Gracias a esta profecía (y muchas otras) llegó a tener cerca de 40 esposas, bajo la licencia de que “Dios le dijo”. Por cierto, José Smith y los mormones en general, tienen una declaración sobre la Biblia que dice “creemos en la Biblia como libro inspirado solamente hasta donde está correctamente traducida…”. Esto es una declaración que relega a las Escrituras y da lugar a que un ¿“nuevo ungido” nos traiga la “verdad actual”? Como dice Guillermo Maldonado ¿“lo que Dios está diciendo ahora”?

Usted es cristiano evangélico y seguramente no está de acuerdo, en absoluto, con José Smtih. Pero ahora lo que deseo hacer es mostrarle tres testimonios, uno de un predicador carismático reconocido y otros dos testimonios de personas completamente desconocidas para ti, pero parece que se han puesto de acuerdo cuando de decir que “Dios les habla” se trata. Lo cual significa que entre los evangélicos, las practicas de falsos profetas como José Smith son muy comunes.

Dios le habló en pleno servicio de “ministración”
Todd Bentley, cuenta su experiencia sobre cómo Dios lo guió en su ministerio de revelación y sanidades:
“Le dije: «Dios, oré por unas cien personas lisiadas. ¿Ninguna (sanó)?». Él me contestó: «Es por eso que quiero que agarres las piernas tullidas de esa señora y golpees hacia arriba y hacia abajo en la plataforma como si fueran un bate de béisbol». Me acerqué, le agarré las piernas y empecé a dar golpes. ¡BAM! ¡BAM! Comencé a golpear hacia arriba y hacia abajo en la plataforma. Ella fue sanada. Y pensé: «¿Por qué no se mueve el poder de Dios?». Él me dijo: «Porque no has golpeado a esa mujer en la cara». Había una señora mayor adorando justo frente a la plataforma. Y el Espíritu Santo me habló; el don de fe vino sobre mí. Él me indicó: «¡Patéale la cara con tu bota de motociclista!». Me acerqué más y allá fue. ¡BAM! Tan pronto mi bota se puso en contacto con su nariz ella cayó bajo el poder de Dios.”(2)
Todd Bentley, es un evangelista carismático que fue muy aclamado por líderes neo-pentecostales como Peter Wagner debido a su participación en el Reavivamiento de Lakewood 2008. Aunque su ministerio se vio estancado temporalmente como consecuencia de una relación ilícita con una mujer miembro del personal, Bentley regresó al ministerio a tiempo completo solo un poco más tarde, después de haberse divorciado y vuelto a casar. Lo que deseamos destacar con esta cita de internet es lo siguiente:

Bentley asegura que Dios le habló, no específica si audiblemente o en una voz al interior de sí mismo. Aparentemente, tuvo un ministerio de sanidades frustrado en su inicio y le pidió a Dios que le diera respuestas. Dios le contesto y le pidió que haga algo excepcional para sanar a una mujer que tenía las piernas en mal estado. Bentley asegura que la mujer fue sanada, aunque no hay reportes de dicha sanidad. Luego, el evangelista le hace más preguntas a Dios, y aquí Dios le responde algo no sólo excepcional, sino horroroso; Dios le pidió que pateara en la cara a una mujer que estaba en medio de la congregación al frente adorando.

¿Qué es esto?
Aunque el creyente pentecostal y carismático ve a las Sagradas Escrituras como la máxima autoridad, muchas veces en la práctica define muchos de sus conceptos con fuentes externas que están corroboradas por la experiencia. En otras palabras, la experiencia puede llegar a pesar más que la Escritura y regir el proceder frente a algo en particular no porque lo demostró con las Escrituras, sino que tuvo un sueño o una visión, y eso hace que se crea en algo en particular.

Si la experiencia de Bentley te sorprendió, aquí hay otra que también te sorprenderá.

Dios me dijo que hay espíritus (demonios) de lujuria
Conversando con una compañera de estudios de un seminario pentecostal, sobre la actividad demoniaca, ella aseveraba que existen los -espíritus de lujuria-. Lo que vendría a ser un demonio responsable de causar los pecados sexuales en los seres humanos. Ella afirmaba que aún “los cristianos fríos, que no oran ni ayunan, pueden ser atacados y poseídos por este demonio y los hará caer en pecados sexuales”.

Le pedí su explicación, ya que en la Biblia no se menciona, ni se hace referencia a un espíritu de lujuria, o de adulterio o algo por el estilo; antes bien, leemos que todos estos son pecados, son lo que Pablo le llama “las obras de la carne” y responsabilizar a un demonio por un pecado propio, es ir en contra de la doctrina del pecado. Ella afirmó que efectivamente no estaban en la Biblia, pero que ella creía en su existencia pues Dios se lo había revelado en una visión, Dios se lo “había dicho personalmente”. Este es su testimonio:
“Yo estaba en la ciudad de Cajamarca (Perú), fuimos a evangelizar con mi congregación. Nos hospedamos en un hotel barato. Antes de ingresar a la habitación del hotel oramos para que los demonios que ahí hay no nos afecten. Oramos, y Dios me mostró dos animales acostados en una de las camas, estaban sosteniendo relaciones sexuales como si fueran dos personas, una pareja de pecadores. Eso eran dos demonios. El Señor me decía que esos son demonios que dejan en los cuartos de hotel las parejas de fornicarios y adúlteros. Luego, los atamos y los echamos fuera. Por eso les digo que sí hay demonios de lujuria y de adulterio, yo los vi en esa visión, y oramos para que no nos afecten a nosotros. Dios mismo me habló y me confirmó que sí existen.”
La experiencia en este caso es mucho mayor que cualquier argumento bíblico, por ello su cosmovisión de la actividad demoníaca no está basada en la Biblia sino en las experiencias que ella afirma tener. Pero observa este otro testimonio.

Dios me dijo que la ropa de color rojo es del diablo
En cierta ocasión nos abordó, a mi esposa y a mí, una mujer con una Biblia en su mano y nos quiso evangelizar. Le manifestamos que también éramos cristianos, pero ella insistió que deberíamos arrepentirnos y dejar de usar ropa de color rojo. Mi esposa estaba con una blusa de color rojo, y ella, la hermana, prácticamente nos acusó de ser cristianos falsos, de ser liberales, y de estar en pecado.

Fuimos amables con ella, tratamos de comprenderla y entablamos una charla. Básicamente, le pregunté de donde había sacado eso de que la ropa de color rojo era “del diablo” como ella decía. Ella nos dio la siguiente explicación:
“Yo deseo agradar a Dios en mi vida. Yo encontré en la Biblia, en 1 de Pedro 3.3 que dice: “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos”. Entonces yo le pregunté a mi pastor qué significaba esto. Él me dijo que tenía que orar a Dios y ayunar, me advirtió que a Dios no le agrada la ropa mundana y los pantalones. Yo me propuse orar y ayunar y le preguntaba a Dios constantemente acerca de cómo quería que yo me vistiera. Yo tenía algunos trajes en mi ropero, entre ellos algunas blusas rojas que a su vez eran elegantes y las usaba para ceremonias como matrimonios. Usted sabe, uno guarda lo más elegante para esas ocasiones mundanas. Una noche, soñé que Dios me decía: “ya no quiero que uses esas blusas rojas, porque el rojo es el color de las rameras, y mis hijas no son rameras sino santas para mí”, Yo desperté asustada del sueño y fui y quemé todas mis prendas de color rojo que tenía en mi ropero. De esta manera entendí este pasaje bíblico, Dios no quiere vestidos lujosos, no quiere que nos vistamos de rojo, por ello los exhorto a dejar de usar ese color en sus prendas…”
Nos tomamos un tiempo para tratar de explicarle que ella estaba interpretando erradamente las Escrituras y que estaba basando su entendimiento en una experiencia personal, que a juzgar por sus conclusiones, no tenía nada de guía del Espíritu de Dios; pero fue infructuoso; ella nos dijo que no podría aceptar una explicación de la Biblia de un falso cristiano, de alguien que no ha tenido una experiencia.

¿Estos testimonios -bienintencionados- y con apariencia de piedad, son genuinos?
No, Dios nunca les habló nada, o están escuchando a demonios o a su gráfica y amplia imaginación, o a su carne (como en el caso de José Smith). La autoridad no es el silencio de la Biblia sobre ciertos temas. Es decir “si la Biblia no dice nada al respecto” no significa que vamos a tomar como una licencia para aceptar o creer algo porque la Biblia no dice nada al respecto. Esa no es la autoridad de la Biblia. Si la Escritura manda algo al respecto, esa es la autoridad.  La Biblia no dice sobre muchas cosas, pero lo que sí dice es nuestra autoridad. Esa debe ser nuestra regla.

Podemos citar un sinnúmero de historias oídas de hermanos que dicen que “Dios les habló”, no sabemos si audiblemente o no pero ellos están seguros de eso. El problema aquí es que muy probablemente de verdad sí están escuchando una voz “que les habla audiblemente”, pero lamentablemente, a juzgar por lo que esa voz les habla, podemos estar completamente seguros a la luz de las Escrituras, que no es Dios quien les habla.

¿Dios me dijo?
Hago una invitación sincera a los hermanos pentecostales y carismáticos, para que escudriñemos las Escrituras y descubramos juntos las verdades que hay en ella. No podemos ir por allí con una tremenda carencia de conocimiento bíblico, y pretender que Dios nos está dando constantemente nuevas revelaciones. Eso de que “Dios me dijo” es un horroroso pretexto para la carne.

Si Dios les está hablando audiblemente tan seguido como dicen, me pregunto ¿Cómo es que hasta ahora no les ha revelado la verdad? Lo que pasa es que indefectiblemente, Dios nos les está hablando, y en esto debemos tener mucho cuidado, bien podría ser que estén escuchando audiblemente al mismo “diablo disfrazado de ángel de luz”. Pablo nos advierte en 1 Timoteo 4.1:
“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” (BTX)
Literalmente Pablo advierte que la apostasía consiste en escuchar a espíritus engañadores. Esto nos pone los “pelos de punta”. Sí, así como los lee. En los cuatro testimonios anteriores hay grandes coincidencias:

1.    Aseguran que Dios les habló, su experiencia es imborrable e irrefutable. Es su propia experiencia, y nadie se las va a quitar.
2.  No tienen cómo respaldarlo con las Escrituras. Lamentablemente, lo que “supuestamente” reciben como “revelación” no tiene una conexión con las Escrituras, y en la mayoría de veces  lo que “reciben audiblemente de una voz que se la atribuyen a Dios” es una absoluta contradicción con lo que ya está escrito en las Escrituras. La mayoría de neo-revelaciones han resultado ser totalmente contrarias con las Escrituras.
3.    La mayoría de personas que aseguran que "Dios les habla" desconocen las Escrituras y solamente están muy bien relacionados con ciertos pasajes que lo usan fuera de contexto.
4. Cuando los refutas con Biblia en mano reaccionan contra ti diciendo cosas como: “eres incrédulo”, “estás apagando al Espíritu”, “eres religioso y fariseo”, “la letra mata”, “cesacionista”. “no crees en el Espíritu Santo” etc.

¿En qué concluimos?
Llevar un ministerio basado en el “Dios me dijo” puede llevar a congregaciones enteras al error, a la herejía y autodestrucción. Los miembros de las iglesias donde pululan este tipo de manipulaciones emocionales y coacciones donde se dice que “Dios está mostrando cosas sobre tu vida…”, lo único que han logrado es gente confundida que luego terminan peor que antes. Casi así como cuando Jesús les dijo a los fariseos:
“Ay de vosotros, escribas y fariseos, ¡hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.” Mateo 23.15 (RV1960).
Si cree que Dios -le dice- algo, contrástelo con las Escrituras, si ya está en la Biblia; entonces lo que Dios -le está diciendo en realidad- es que necesita estudiar más las Escrituras para que usted lo sepa; ahora si no está en la Biblia, lo más seguro es que a usted le está hablando su imaginación- o -un demonio-. Si usted continúa procediendo así, terminará entrando por la “puerta ancha” de camino al mismo lugar que José Smith, y todos los falsos profetas.

¡Dios mío, ayúdanos!
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NOTAS BIBLIOGRÁFICAS:
1.( https://www.lds.org/scriptures/dc-testament/dc/132?lang=spa) Consultado el 25 de mayo del 2016

2. «Todd Bentley’s Violent “Ministry”», consultado el 23 de marzo del 2016: http://www.youtube.com/watch?v=EbNy_CmAoB0  (el extracto citado comienza a las 5:06).