Mostrando entradas con la etiqueta tribulación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tribulación. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de mayo de 2021

HAMBRES Y PESTES COMO SEÑALES PREVIAS A LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALÉN (70 d.C.)




Una lectura histórico-exegética desde la perspectiva preterista parcial

I. Introducción: Las señales anunciadas por Jesús.

En su discurso en el Monte de los Olivos, Jesús advirtió a sus discípulos sobre una serie de calamidades que precederían la destrucción de Jerusalén y del templo. Lucas registra sus palabras:

“Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo.”
—Lucas 21.10-11

Estas señales debían ocurrir antes del evento central descrito por Jesús: el asedio de Jerusalén (Lc. 21.20-24).
Para una interpretación responsable, es necesario examinar:

  1. La intención original del discurso (audiencia inmediata)

  2. El significado de las señales en el contexto judío del siglo I

  3. La evidencia histórica del cumplimiento en la generación apostólica

Este estudio busca demostrar que hambrunas y pestes documentadas en el primer siglo constituyen un cumplimiento directo de las palabras de Jesús, confirmadas por fuentes bíblicas y extrabíblicas.

II. Evidencia interna: Lucas como historiador y testigo.

El libro de Hechos, escrito por el mismo Lucas, registra el cumplimiento explícito de una gran hambruna universal antes del año 70 d.C.

1. Profecía de Agabo.

“Se levantó uno de ellos, llamado Agabo, quien por el Espíritu anunciaba que vendría una gran hambre en toda la tierra; la cual sucedió en tiempo de Claudio.”
—Hechos 11.28

La frase πᾶσαν τὴν οἰκουμένην (“toda la tierra habitada”) coincide exactamente con el lenguaje apocalíptico de Jesús acerca de señales amplias pero localmente detectables en el mundo mediterráneo.

2. Coherencia lucana.

Lucas registra:

  • La profecía de Jesús (Lc. 21)

  • Su cumplimiento parcial en Hechos

Esto demuestra que él entendió las señales como sucesos contemporáneos, no como catástrofes globales futuras.

III. Evidencia extrabíblica: registros de Tácito, Josefo y otros.

1. Hambrunas documentadas en el siglo I.

a. Durante Tiberio (32–37 d.C.)

Tácito narra una severa crisis alimentaria:

“El precio del trigo se elevó tanto que casi estalló una insurrección.”
Anales VI.13

b. Durante Claudio (41–54 d.C.)

Esta coincide con Hechos 11.28:

“Una escasez de trigo... y la hambruna que resultó fue interpretada como advertencia sobrenatural.”
Anales XII.43

Josefo confirma lo mismo:

“La ciudad sufría por el hambre… muchos morían de indigencia.”
Antigüedades, XX.2.5

c. Durante el sitio de Jerusalén (70 d.C.)

Josefo ofrece un testimonio desgarrador:

“Miles morían de hambre… royendo cuero y paja.”
Guerras, V.10.3

En este punto, la hambruna no fue solo señal previa al juicio, sino parte integrante de la devastación final.

2. Pestes y epidemias.

Tácito describe una epidemia devastadora en Campania:

“Una peste redujo todo rango de la población… las casas estaban llenas de muertos y los caminos obstruidos de funerarios.”
Anales XVI.10-13 (65 d.C.)

Estas pestes coinciden con el marco temporal de los “principios de dolores” (Mt. 24.8).

IV. Integración teológico-exegética.

El preterismo parcial sostiene que las señales de Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21:

  • son literalmente cumplidas en la generación de los apóstoles,

  • pero su lenguaje apocalíptico no exige un cumplimiento universal o global,

  • sino fenómenos intensos y significativos en la región del Mediterráneo y Palestina.

Jesús no describió el fin del mundo, sino el fin de la era del templo (Heb. 8.13).

Dos claves hermenéuticas:

1. Audiencia original

Jesús dijo:

“Cuando ustedes vean…” —Lc. 21.20
“Esta generación no pasará…” —Mt. 24.34

Los destinatarios inmediatos son los discípulos, no una generación futura.

2. Lenguaje profético judío

Las pestes, hambrunas y señales cósmicas forman parte del vocabulario habitual de juicio en el AT (Is. 13; Ez. 5; Joel 2). No apuntan necesariamente a destrucción planetaria, sino al colapso de un orden histórico.

V. Consideraciones históricas para el preterismo parcial.

Los eventos que Jesús predijo son verificables históricamente:

  • Hambrunas severas registradas en Roma, Judea, Grecia y Egipto

  • Pestes documentadas por Tácito

  • Guerra entre judíos y Roma

  • Señales interpretadas como mal presagio

  • El sitio de Jerusalén

  • La destrucción del templo en 70 d.C.

Jesús no fue un profeta fallido; fue un profeta preciso cuyas palabras fueron confirmadas por la historia.

VI. Conclusión.

El cumplimiento histórico de estas señales no solo valida la exactitud profética de Jesús, sino que también recuerda a la Iglesia contemporánea que:

  • Dios gobierna la historia,

  • Cristo juzga a las naciones,

  • y la fidelidad importa más que las especulaciones futuristas.

Los discípulos no fueron llamados a obsesionarse con cronologías, sino a permanecer firmes en medio de la prueba (Mt. 24.13).

La caída de Jerusalén es un recordatorio solemne: Toda estructura religiosa que se aferra a la forma pero rechaza al Mesías se expone al juicio de Dios.

Y para el creyente fiel, es un consuelo: El mismo Cristo que juzga la infidelidad también preserva a los suyos en medio de la tribulación.


¡Piensa en esto cristiano!

jueves, 28 de enero de 2021

¿SI LA GRAN TRIBULACIÓN ES MUNDIAL DE QUÉ SERVIRÍA "HUIR A LOS MONTES"?









Un análisis exegético, histórico y apologético de Mateo 24:15–18


Estamos completamente seguros de que la gran tribulación Mateo 24 fue local, es decir circunscrita a una área geográfica de Judea ya que una forma de salvarse (de esa calamidad) sería “huyendo a los montes”.  

En mi país hay un pueblo que ha sido azotado por los fenómenos de la naturaleza en más de una ocasión. Me refiero a Yungay, una localidad de Áncash que fue sepultada por un alud el 31 de mayo de 1970, un domingo a las 3:25 de la tarde.

Los sobrevivientes fueron, en su mayoría, quienes se encontraban en las montañas aledañas o aquellos que lograron correr hacia ellas a tiempo. Entre estos se encontraba el científico Mateo Casaverde, quien, acompañado del geofísico francés G. Patzelt y de su esposa, se hallaba en Yungay en el mismo instante del sismo. La descripción que ofrece de la catástrofe es verdaderamente conmovedora:
“Íbamos de Yungay a Caraz cuando comenzó el terremoto, cerca del cementerio. Al detenernos, escuchamos un ruido profundo que venía del Huascarán y vimos una enorme nube de polvo: el nevado se estaba viniendo abajo. Eran alrededor de las 3:24 de la tarde. Comprendimos que el único lugar relativamente seguro era el cementerio, ubicado sobre una colina, y corrimos hacia allí... Desde lo alto alcancé a mirar Yungay justo cuando una gigantesca ola de lodo, de decenas de metros de altura, se abalanzaba sobre la ciudad. Parte del alud pasó a pocos metros de nosotros y el cielo se oscureció por el polvo. Cuando todo terminó y miramos atrás, Yungay había desaparecido por completo, junto con miles de sus habitantes.” 
Como narra esta historia, y como muchos otros testigos oculares me lo han contado, “correr al cementerio” fue una de las pocas formas de salvarse ¿por qué? Porque estaba situado en una zona alta, donde el alud no pudo alcanzarlos. 

Uno de los puntos más debatidos dentro de la escatología cristiana es la naturaleza de la llamada “gran tribulación” anunciada por Jesucristo en el discurso del Monte de los Olivos (Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21). La interpretación futurista y dispensacionalista dominante en gran parte del evangelicalismo contemporáneo sostiene que dicha tribulación sería un evento global, universal y futuro, inmediatamente anterior a la Segunda Venida visible de Cristo.

Sin embargo, una lectura atenta del texto bíblico —especialmente de las instrucciones prácticas que Jesús da a sus discípulos— plantea una dificultad significativa para esta interpretación. En particular, el mandato de “huir a los montes” suscita una pregunta hermenéutica fundamental:

Si la gran tribulación fuera mundial, ¿qué sentido tendría huir a un lugar específico?

Este artículo sostiene, desde una perspectiva preterista parcial, que la lógica interna del texto exige entender la gran tribulación como un evento histórico, localizado y pactual, cumplido en el siglo I con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.

1. El mandato de huir y su presuposición geográfica

Mateo 24:15–18 declara:

“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.”

Este texto contiene indicaciones geográficas precisas:

  • Judea

  • Montes

  • Azoteas

  • Campos

  • Casas

Estas referencias carecen de sentido si se presupone una tribulación de alcance planetario. No se huye de un juicio global desplazándose unos kilómetros, sino únicamente de una calamidad localizada.

La orden de Jesús presupone:

  1. Un peligro concreto y delimitado.

  2. Una zona de riesgo identificable.

  3. Una posibilidad real de escape físico.

Esto es incompatible con la idea de una tribulación mundial simultánea.

2. Lucas como clave interpretativa: Jerusalén rodeada de ejércitos

El principio hermenéutico clásico Scriptura Scripturam interpretatur exige permitir que los pasajes paralelos se expliquen mutuamente. En este sentido, Lucas 21:20–22 resulta decisivo:

“Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse… porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.”

Lucas elimina toda ambigüedad:

  • La “abominación desoladora” equivale a Jerusalén sitiada por ejércitos.

  • El evento es histórico, no simbólico.

  • El juicio está dirigido contra “este pueblo” (Israel del siglo I).

Así, Mateo, Marcos y Lucas describen el mismo acontecimiento, desde perspectivas complementarias.

3. La lógica de la huida: analogía histórica y principio universal

En situaciones históricas de destrucción localizada, la huida hacia zonas elevadas ha sido un medio racional de preservación de la vida. Catástrofes como asedios militares, aludes, inundaciones o invasiones permiten supervivencia cuando existe distancia geográfica respecto del epicentro del desastre.

Jesús no está describiendo un colapso cósmico, sino una conflagración histórica que permitiría obediencia práctica a su advertencia. El mandato de huir no es simbólico ni espiritualizado: es literal, urgente y concreto.

4. Testimonio histórico: la huida a Pella

La evidencia histórica confirma que los cristianos del siglo I entendieron las palabras de Jesús de forma literal y actuaron en consecuencia. Eusebio de Cesarea (siglo IV), considerado el principal historiador de la Iglesia primitiva, escribe:

“El pueblo de la iglesia de Jerusalén recibió el mandato de abandonar la ciudad antes de la guerra y habitar en Pella, en Perea, por una revelación transmitida a los dirigentes. Así, los creyentes emigraron de Jerusalén, y la justicia de Dios vino sobre los judíos…”
(Historia Eclesiástica, III.5.3)

Este testimonio es crucial:

  • Confirma una interpretación preterista temprana.

  • Muestra que la Iglesia primitiva no esperaba una tribulación mundial futura.

  • Demuestra que la profecía de Jesús fue obedecida y cumplida.

5. Implicaciones hermenéuticas y teológicas

Si la gran tribulación:

  • Permitió huida geográfica,

  • Afectó específicamente a Judea y Jerusalén,

  • Fue anunciada como juicio contra “esta generación” (Mt 24:34),

  • Y fue reconocida como cumplida por historiadores cristianos tempranos,

entonces resulta metodológicamente insostenible proyectarla a un futuro global indefinido sin violentar el texto.

La interpretación futurista:

  • Desconecta el discurso de su contexto histórico inmediato.

  • Ignora las instrucciones prácticas de Jesús.

  • Introduce supuestos ajenos al texto bíblico.

Conclusión pastoral y apologética

La pregunta inicial permanece con toda su fuerza:

Si la gran tribulación fuera mundial, ¿de qué serviría huir a los montes?

La respuesta es clara: no serviría de nada.
Precisamente porque sí servía —y sirvió—, debemos concluir que Jesús hablaba de un juicio histórico localizado, no de una catástrofe global futura.

Esto no minimiza la seriedad del pasaje, ni niega la Segunda Venida futura de Cristo en gloria. Al contrario, honra la fidelidad profética de Jesús, quien anunció un juicio concreto que se cumplió exactamente como lo dijo.

Además, esta lectura fortalece la confianza del creyente:

  • Cristo gobierna la historia.

  • Sus palabras no fallan.

  • Sus advertencias no son vagas ni simbólicas sin anclaje real.

La gran tribulación fue real, fue terrible y fue definitiva para el orden del Antiguo Pacto. Pero también fue la confirmación histórica de que Jesús es el verdadero Profeta, Señor y Juez de su pueblo.

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mateo 24:35)



¡Piensa en esto cristiano!



domingo, 13 de diciembre de 2020

¡Vengo Pronto! ¿Apocalipsis Ahora?




Juicio pactual, sangre profética y cumplimiento histórico en Apocalipsis: una lectura preterista parcial.

Resumen

Este artículo analiza el juicio descrito en el libro de Apocalipsis desde una perspectiva preterista parcial, argumentando que dicho juicio no se dirige a una ciudad futura o a un sistema político escatológico distante, sino a Jerusalén del siglo I como la capital apóstata del antiguo pacto. Mediante un análisis intertextual entre Apocalipsis y los Evangelios —especialmente Mateo 23— se sostiene que la acusación de “la sangre de los profetas” identifica inequívocamente a Jerusalén como el objeto del juicio divino. Asimismo, se examina el marco temporal explícito del libro (“pronto”) y se muestra que el cumplimiento histórico en los eventos del año 70 d.C. constituye una vindicación de la fidelidad profética de Cristo, sin negar por ello un juicio final y una Segunda Venida futura.

Introducción

El libro de Apocalipsis ha sido, a lo largo de la historia de la Iglesia, uno de los textos más debatidos del canon neotestamentario. En la escatología popular moderna, particularmente dentro del dispensacionalismo futurista, el juicio descrito en Apocalipsis suele proyectarse hacia un escenario global futuro, desvinculado del contexto histórico original de sus primeros lectores. Sin embargo, tal lectura enfrenta serias dificultades exegéticas, históricas y teológicas, especialmente cuando se consideran las referencias explícitas al tiempo cercano (“pronto”) y la identificación concreta de la culpa pactual imputada a la ciudad juzgada.

Este estudio sostiene que el juicio de Apocalipsis debe interpretarse primariamente como un juicio pactual histórico, dirigido contra Jerusalén por su persistente infidelidad, culminada en el rechazo y asesinato del Mesías y de sus enviados. Lejos de ser una innovación moderna, esta lectura se apoya en la continuidad profética entre el Antiguo Testamento, las palabras de Jesús y la revelación dada a Juan.

La acusación central: “la sangre de los profetas” (Apocalipsis 18:24)

Apocalipsis 18:24 declara de la ciudad juzgada:

“Y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.”

Esta afirmación no es genérica ni simbólicamente abierta a cualquier ciudad futura. La Escritura ofrece un testimonio unánime respecto a dónde fueron perseguidos y asesinados los profetas del Antiguo Testamento. Textos como 1 Reyes 18–19; 2 Reyes 9; 2 Crónicas 24; Jeremías 38; Lamentaciones 2; y Nehemías 9 coinciden en señalar a Israel —y particularmente a Jerusalén— como el lugar donde se derramó sangre profética de manera sistemática.

Jesús mismo confirma esta realidad histórica cuando declara:

“No es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén” (Lucas 13:33).

Por tanto, cualquier interpretación de Apocalipsis 18:24 que desplace esta culpa hacia Roma, una Babilonia futura o un sistema político moderno carece de base bíblica y contradice el testimonio explícito de Jesús.



Continuidad con el juicio anunciado por Jesús (Mateo 23:34–36)

La clave hermenéutica para comprender Apocalipsis se encuentra en Mateo 23:34–36, donde Jesús pronuncia una sentencia judicial inequívoca:

“Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra… De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.”

La correspondencia temática y verbal entre Mateo 23 y Apocalipsis 17–18 es innegable. En ambos casos encontramos:

  • Acusación por la sangre de los profetas

  • Responsabilidad pactual acumulativa

  • Juicio inminente

  • Delimitación generacional

Apocalipsis no introduce un nuevo acusado, sino que desarrolla y ejecuta la sentencia ya pronunciada por Cristo. La “gran ramera” de Apocalipsis 17:6, “ebria de la sangre de los santos”, es la Jerusalén apóstata, no una entidad futura desconectada de la historia redentora.

La lectura pactual: Jerusalén como esposa infiel

Desde la perspectiva profética veterotestamentaria, Israel es descrito reiteradamente como la esposa del pacto (Isaías 1; Jeremías 2–3; Ezequiel 16; Oseas). Cuando esta esposa rompe el pacto, los profetas la denuncian con lenguaje de adulterio y prostitución cultual. Apocalipsis se inscribe plenamente en este marco simbólico.

Como afirma David Chilton, Jerusalén es la “gran ramera” no por razones meramente políticas, sino porque violó el pacto, persiguió a los mensajeros de Dios y finalmente dio muerte al Hijo.

El juicio descrito entre los años 66 y 70 d.C. constituye, por tanto, los “días de retribución” anunciados por los profetas y confirmados por Cristo.

El marco temporal: “pronto” e inminencia pactual

Uno de los elementos más contundentes del libro de Apocalipsis es su marco temporal explícito (Ap 1:1–3; 22:6–10). El término “pronto” no debe entenderse como inmediatez cronológica absoluta (horas o días), sino como inminencia pactual dentro de una generación viva, conforme al uso profético bíblico.

Es metodológicamente improcedente extender este lenguaje para abarcar milenios sin vaciarlo de significado. El cumplimiento histórico en el año 70 d.C. respeta tanto el lenguaje del texto como la expectativa de sus primeros destinatarios, quienes enfrentaban persecución real y juicio inminente.

Juicio y restauración: una visión equilibrada del Apocalipsis

Conviene matizar que Apocalipsis no es únicamente un libro de juicio, sino también de:

  • Vindicación de los santos

  • Entrega del Reino al Cordero

  • Transición del antiguo al nuevo orden pactual

El juicio sobre Jerusalén no es el fin último, sino el medio histórico mediante el cual Dios inaugura de manera definitiva el reino inconmovible (Hebreos 12:26–29). Esta lectura preserva la dimensión redentiva del libro y evita reducirlo a una mera crónica de destrucción.

Distinción necesaria: juicio histórico y juicio final

La interpretación preterista parcial no niega:

  • La Segunda Venida futura, corporal y gloriosa

  • El juicio final universal

  • La consumación escatológica de todas las cosas

Lo que afirma es que Apocalipsis no describe primariamente esos eventos, sino un juicio histórico previo que tipifica y anticipa el juicio final. Confundir ambos planos conduce a errores hermenéuticos graves y a la deshistorización del texto.

Conclusión

El análisis intertextual, histórico y pactual demuestra que el juicio descrito en Apocalipsis se dirige contra Jerusalén del siglo I como la esposa infiel del antiguo pacto. La acusación de la sangre de los profetas, el paralelismo con Mateo 23, el lenguaje temporal de “pronto” y el cumplimiento histórico en el año 70 d.C. conforman un cuadro coherente y bíblicamente sólido.

Lejos de desacreditar la fe cristiana, esta lectura vindica la fidelidad profética de Cristo y preserva la integridad del lenguaje bíblico. El problema no reside en el texto, sino en los sistemas que se rehúsan a permitir que la Escritura interprete su propio horizonte histórico.

Apocalipsis no anuncia el fin del planeta, sino el fin de un orden pactual. Y en ese juicio histórico, el Cordero fue vindicado, su Reino establecido y su palabra confirmada como verdadera y fiel.

--------------------
-David Chilton, "Días de Venganza": 
"Sólo Jerusalén era culpable de "toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra (de Israel)", desde Abel en adelante. Históricamente, fue Jerusalén la que siempre había sido la gran ramera, apostatando constantemente y persiguiendo a los profetas (Hechos 7:51-52); Jerusalén fue el lugar donde los profetas fueron muertos: como dijo Jesús mismo: "...no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! (Lucas 13:33-34). La "Demanda de Pacto" de Juan era verdadera y efectiva. Jerusalén fue encontrada culpable de todos los cargos, y desde el año 66 hasta el año 70 d. C., sufrió los "días de retribución", el derramamiento de la ira de Dios por haber derramado sangre inocente durante siglos."

miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Cuándo Será el Fin de Los Tiempos?



A continuación una lista (sin verificar) de probables predicciones de todos los tiempos sobre ¿Cuándo será el fin del mundo? que me pareció interesante compartir, y si usted conoce las fuentes nos puede ayudar a corroborarlo. 

Nota especial: Creemos que cuando los discípulos le preguntaron a Jesús "¿cuándo será el fin?" ellos no se estaban refiriendo al "fin del cosmos", o "fin del mundo"; sino al "fin de la era mosaíca o de la ley" que daría lugar a la "era mesiánica".


1. PABLO, EL APÓSTOL
Pablo. A través de muchos pasajes es claro que él pensó que él vería el regreso de Jesús en su tiempo. En su famosa “escritura del arrebatamiento” en 1 Tesalonicenses 4:17, el hecho de que haya dicho “NOSOTROS los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire...” nos dice que él pudo haber estado esperando ser parte de eso. Pareciera que lo que su espíritu estaba percibiendo era la destrucción de Jerusalén y, tal vez, su propio martirio. 2 Tesalonicenses 2:1-2 nos da a entender que este era un tema de conversación muy común, aún en su día. “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar...”. 

2. CLEMENTE DE ROMA
Después de que Pedro y Pablo fueran hechos mártires, fue Clemente quien se convirtió en el obispo de Roma. En el año 90 D.C., él dijo que en “cualquier momento”, Jesús iba a regresar. Esto no sucedió.

3. AGUSTÍN EN HIPONA: (354-430 D.C.) 
Predijo que Jesús definitivamente regresaría en el año 650 D.C. También se equivocó.

4. IRENEO: (130-202 D.C.) 
Predijo junto a otros dos líderes Cristianos conocidos, de que Jesús estaría regresando en el año 500 D.C. Uno de ellos utilizó las dimensiones del Arca de Noé como su plantilla. Se equivocaron.


5. Año 1000 D.C.
Diversos ministros y el Papa profetizaron el fin de los tiempos. Hubieron disturbios en Europa asociados con esto e, incluso, peregrinos regresaron a Jerusalén. Estaban equivocados.


6. Años 1005-1006 D.C.
Hubo una hambruna terrible en Europa que se extendió grandemente y se vio como una señal del fin. No lo fue.


7. EL PAPA INOCENCIO III
Por años él habló con un lenguaje apocalíptico, esperando generar la 5ta cruzada, para capturar a 
Jerusalén. Él dijo que el final vendría en el año 1284 D.C. a exactamente los 666 años después de que se fundó el Islam, lo que él denominó el anticristo. Estuvo equivocado.

8. Año 1033 D.C.
Muchos de los que profetizaron el fin, en el año 1000 D.C., lo cambiaron para este año basándose en eran 1000 años después de la muerte de Jesús, en lugar de 1000 años después de Su nacimiento. Todos se enfermaron con el virus apocalíptico. Estuvieron equivocados.


9. Año 1346 D.C.
La Plaga Negra se llevó aproximadamente la tercera parte de Europa y esto fue visto como una señal “definitiva” del fin. Irónicamente, el fervor religioso de ese día produjo que los Cristianos mataran a todos los gatos pues decían que tenían que ver brujas — lo que produjo una abundancia de ratas, lo que terminó propagando la plaga. Trágicamente estuvieron equivocados.


10. CRISTOBAL COLÓN
Él tenía un libro de profecías y, basándose en investigaciones cautelosas, predijo el fin del mundo para el año 1656 D.C. Se dio cuenta que estaba equivocado.


11. MELCHIOR HOFFMAN
Líder influyente en la iglesia. Anunció que Jesús regresaría en el año 1533 D.C. exactamente 1500 años después de Su ejecución y estableció la Nueva Jerusalén en Strasburg, Alemania. Estuvo equivocado.


12. JOHANNES STOFFLER
Matemático/astrónomo alemán. En el año 1499 anunció que, basado en combinaciones planetarias únicas, el 20 de febrero de 1524, una gran inundación envolvería al mundo. Fue respaldado por más de 100 folletos de otros líderes. Cuando esto sucedió, hubo revueltas y cientos de muertes.

13. ¿MARTÍN LUTERO?
Predijo que el fin del mundo no sería después del año 1600 D.C. Después, tuvo otra fecha que vino y se fue. También estaba equivocado.


14. JOHN NAPIER
Matemático famoso, estudio el Apocalipsis y dijo que el fin vendría en el año 1688 D.C. y, luego, lo cambió al año 1700 cuando no sucedió. Equivocado otra vez.


15. JOHN WESLEY, JOHN CALVIN, JOHN KNOX Y JOHN WYCLIFFE

Todos tuvieron fechas que iban y venían sobre cuándo sucedería el fin. Aparentemente, hay algún tipo de conexión con el nombre JOHN y los últimos tiempos.


16. COTTON MATHER
Ministro Puritano Americano Famosos, quien escribió 450 libros y tratados, se graduó de Harvard, y se convirtió en pastor a los 16 años. Él profetizó que el fin sería en los años 1697, 1716, 1717 y 1736. No sucedió. 17. 1666 D.C.: Hubo gran temor entre los Cristianos Europeos, pues la plaga de 1665 había destruido mucho de Londres, luego, el Gran Fuego de Londres vino y destruyó 13,200 hogares, 87 iglesia, incluyendo la Catedral de San Pablo. Por ser un año que terminaba en 666, la mayoría de personas estaban convencidas de que era el fin. No lo fue.


18. Año 1669 D.C.
Creyentes primitivos en Rusia creían que el final sería en ese año, así que 20,000 se quemaron hasta la muerte para protegerse del anticristo. Tenían mucho celo, pero fue trágico y erróneo.


19. MARY BATEMAN
No fue famosa anteriormente, pero en el año 1806 produjo un alboroto, pues tenía una gallina que ponía huevos que tenían escrito, “Cristo ya viene”. Se descubrió que estaba escribiendo en los huevos y luego los ponía nuevamente en el oviducto. Luego llamaba a las personas para ver a la gallina ponerlos. Errada en muchísimos niveles.


20. ¿JONATHAN EDWARDS?
Propuso diferentes fechas para el inicio del milenio.


21. MADRE SHIPTON
Mística famosa quien dijo que se le había sido mostrado que el fin del mundo sería en el año 1881. Su influencia era grande, pero estaba equivocada.


22. Año 1910 D.C. EL COMETA HALLEY
New York Times reportó que el conocido astrónomo Francés, Camille Flammarion, creía que el cometa “impregnaría la atmósfera y posiblemente sacaría la vida del planeta”. Las personas se apresuraron en comprar máscaras de gas y “pastillas del cometa”. Especialmente, Chicago estuvo bajo temor completo. La Constitución de Atlanta reportó que cuartos de seguridad estaban siendo preparados y que aún ojos de las cerraduras estaban siendo cubiertos. Después del hecho, el titular del diario Chicago Tribune fue: “Aún Estamos Aquí”.


23. LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ
Tenían las fechas de 1914, 1915, 1918, 1920, 1925 y el 1945 para el Armagedón y la venida de Cristo. Equivocados.


24. WILLIAM MILLER
Fundador de los Adventistas, tuvo la fecha inicial del 21 de marzo de 1844 para el regreso de Jesús y, luego, diversas otras fechas después. Jesús no vino.


25. HERBERT ARMSTRONG
El Fundador de la iglesia de Dios Universal dijo que el rapto sucedería en el año 1936. Luego lo cambió las fechas tres veces.


26. HAL LINDSEY
Logró llevar el Fin de los tiemp-itis a otro nivel con su libro más vendido en 1970, titulado: “El Extinto Gran Planeta Tierra”. Nosotros y el planeta aún estamos aquí.


27. TIM LAHAYE y JERRY JENKINS
Esencialmente, retocaron el libro de Hal Lindsey a una serie de ficción llamada Lo que Quedó Atrás, que vendió 65 millones de libros y se convirtió en una película. Aún estamos aquí.


28. CHUCK SMITH
Fundador de Calvary Chapel, profetizó que el año 1981 sería el tiempo para el fin de los tiempos. Estuvo equivocado.


29. PAT ROBERTSON
Un líder de la iglesia carismática, profetizó que el fin vendría en 1982, algo que no sucedió.


30. LESTER SUMRALL
Un gran líder Pentecostal, que escribió un libro titulado “Yo Predigo 1985”, para decir cuándo Jesús iba a regresar. Luego, tuvo un libro titulado: “Yo Predigo 2000”, pero también se equivocó.


31. JACK VAN IMPE
Ha estado profetizando el fin de los tiempos desde aproximadamente el año 1970. La gran tribulación debió haber empezado en el 2001, según el último cálculo que leí.


32. JOHN GRIBBIN y STEPHEN PLAGEMANN
Escribieron el libro más vendido, titulado: El Efecto Júpiter, donde nos advierten que el 10 de marzo de 1982, un alineamiento de los planetas en el mismo lado del sol detonarían una serie de eventos cósmicos, que culminarían en un terremoto en las orillas de la Falla de San Andreas, que destruiría a Los Ángeles. La fecha llegó y el Observatorio Griffith en Los Ángeles se inundó de llamadas. El libro también había sido respaldado por Hal Lindsey. Un año después, el autor escribió: El Efecto Júpiter Reconsiderado y también fue un libro más vendido, comprobando que el Fin de los tiemp-itis es una enfermedad irracional.


33. Año 1919
Albert Porta, un meteorólogo, predijo que durante diciembre de 1919, un punto solar enorme destruiría la tierra debido a una llamarada electromagnética en el sol, por causa de un alineamiento 
extraño de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Neptuno. No 
sucedió.


34. RICHARD NOONE
En el año 1990 escribió un libro titulado 5/5/2000: Hielo-El Último Desastre, aquí predijo que las capas de hielo polares se derretirían y sumergirían grandes partes de la tierra porque Mercurio, Venus, Marte, Jupiter y Saturno se alinearían con la tierra por la primera vez en 6000 años. Estaba equivocado.


35. EDGAR WHISENANT
Ingeniero de la NASA retirado, escribió un libro titulado: 88 Razones de Por Qué El Rapto Será en el 1988 basándose en pistas numéricas estudiadas. Vendió millones. Cuando el año 1988 pasó, él lo cambió al año 1989 y, aún así, vendió muchísimos libros. Luego lo cambió a 1990, luego a 1992, luego a 1993. Los que tenemos el Fin de los tiemp-itis, realmente somos inocentes.


36. GARY BLEVINS
Autor que escribió: 666: La Advertencia Final en 1998, dijo que Ronald Reagan sería echado al lago de fuego, que el rapto ocurriría, que Jesús regresaría y que satanás sería atado por 1000 años. Estaba equivocado.


37. HAROLD CAMPING
Un locutor americano y evangelista, primero dijo que el fin de los tiempos sucedería en 1994, pero no se detuvo cuando no se cumplió. Siguió sacando nuevos libros y nuevas fechas, hasta que terminó diciendo que la iglesia sería raptada el 21 de mayo del 2011. Ganó millones con sus libros y, luego, gastó millones tratando de advertirle al mundo de lo que vendría. Estuvo equivocado muchas veces.


38. Año 2000 D.C.
El fallo técnico Y2K se predijo por la mayoría de las voces proféticas, esto nos llevaría al fin de los tiempos. No sucedió.


39. JONATHAN CAHN
Autor, vendió millones de libros diciendo, “la suerte ha sido echada” y el fin formal del America Cristiana está aquí. Él se subió al carro de la “luna de sangre”, pero lo que predijo no sucedió. Él está equivocado y especialmente equivocado sobre América.


40. JOHN HAGEE y MARK BILTZ
Lanzaron sus libros declarando que el cuarteto de lunas de sangre marcan el fin de los tiempos. Vendieron miles de libros. Estuvieron equivocados.


Bibliografía:
ENLOW Johnny, 2018, "Levántate", Pág. 161-167

http://textosfueradecontexto.blogspot.com/2019/03/cuando-sera-el-fin-de-los-tiempos.html?m=1

-------------------
A esta lista hay que agregar a Armando Alducin, David Diamond, Gary Lee y los cientos de hermanos que cada vez que ven un suceso "apocaliptico" dicen "Cristo viene pronto las señales estan cumplidas".

viernes, 16 de febrero de 2018

…Y Entonces Vendrá El Fin


“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” - Mateo 24:14 (RV60)

Cinco Argumentos de que Mateo 24.14 se Cumplió antes del año 70

Yo ya escuché a hermanos sinceros decir que si aceleramos la evangelización al “mundo entero”, por una cuestión de causa efecto, aceleraríamos la “segunda venida” y por ende “el fin”. De verdad que esto pareciera tener esa lógica. Una lectura simple de la profecía de Jesús pareciera que nos está diciendo eso.

Pero una lectura correcta nos hará entender que Jesús no estaba hablando del “mundo que hoy conocemos” con sus cinco continentes, y con sus más de 7.5 billones de habitantes. Así mismo, la “proclamación del Evangelio” que manda Jesús no es una condicionante para “acelerar” su venida. Jesús hablaba de la “proclamación del Evangelio en su generación a todo el imperio romano”, a todas las etnias dentro del imperio romano.

La Palabra “mundo” se refiere al “mundo habitado de aquel entonces”, al Imperio Romano.
El primer argumento es la palabra usada para “mundo” en el contexto de Mateo 24. El versículo en griego es como sigue:

καὶ κηρυχθήσεται τοῦτο τὸ εὐαγγέλιον τῆς βασιλείας ἐν ὅλῃ τῇ οἰκουμένῃ εἰς μαρτύριον πᾶσιν τοῖς ἔθνεσιν, καὶ τότε ἥξει τὸ τέλος. – Mateo 24.14 Greek New Testament (SBLGNT)

El término usado para mundo es οἰκουμένῃ: “oikoumene”. La mejor y correcta traducción en el contexto de Mateo 24.14 para “oikoumene” es “tierra habitada”. De esta manera el texto diría así:
“Y será proclamado este evangelio del reino en toda la tierra habitada para testimonio a las naciones y entonces vendrá el fin.”
Por metonimia, el texto debería entenderse así:
“Y será proclamado este evangelio del reino en todo el imperio romano para testimonio a las naciones y entonces vendrá el fin.”
Según W.E. Vine(1), en el Nuevo Testamento, se utiliza “oikoumene” para referirse algunas veces a “La tierra habitada”, o “todo el mundo habitado”, y “por metonimia, a sus habitantes”. También nos dice que se usaba frecuentemente “del imperio romano”. Principalmente era común cuando alguien escribía o hablaba y desde su perspectiva se refería a “todo el mundo”, pero en realidad estaba hablando del “mundo que el escritor conocía” y, esto casi siempre era al referirse del “imperio romano”, y nuevamente por metonimia, “de los habitantes del imperio romano”.

Ejemplos:
“Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo (oikoumene) fuese empadronado.” -Lucas 2.1 
“Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada (oikoumune); la cual sucedió en tiempo de Claudio.” -Hechos 11.28 
“Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo (oikoumene), y cabecilla de la secta de los nazarenos.” -Hechos 24.5 

Segundo Argumento: Jesús lo advirtió a sus apóstoles que verían la Venida del Hijo del Hombre
“Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre” –Mateo 10.23
Jesús mismo dijo a sus apóstoles que ellos estarían haciendo la labor de proclamar el Evangelio del Reino a “todas” las ciudades, cuando serían sorprendidos por la Venida del Hijo del Hombre. Esta “Venida del Hijo del Hombre” es un eco de las palabras de Daniel 7.13: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él”. Esta venida es de Jesús o “del Hijo del Hombre” es “la visita de Dios a su pueblo infiel en la destrucción de Jerusalen” del año 70 A.D. (2)

Tercer Argumento: El Evangelio Sí se predicó en “todo el imperio romano” antes del 70.
Antes del 70, que Vino el Hijo del Hombre en juicio contra el Israel Apóstata, el evangelio sí se predicó en “todo el mundo entero”, es decir en todo el “oikoumene”, en todo el imperio romano y más. Vea las siguientes citas:
“Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero (οἰκουμένη) también han venido acá.” -Hechos 17.6
“Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo (οἰκουμένη), y cabecilla de la secta de los nazarenos.” -Hechos 24.5
“Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra (γῆν) ha salido la voz de ellos, Y hasta los fines de la tierra (οἰκουμένη) sus palabras." -Romanos 10.18
Ver otras citas: Romanos 10.18; 16.26; Colosenses 1.5-6, 1.23; 2 Timoteo 4.17

Cuarto Argumento: Todo esto aconteció en la generación de Jesús
Jesús dijo que estas cosas acontecerían en el tiempo de su generación, ver Mateo 24.34:
“De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.”
Sin duda alguna, en el contexto de Mateo 24, el cumplimiento de la “Proclamación del Evangelio del Reino a todo el mundo” se cumpliría en la generación de Jesús. La última generación de judíos, de Jerusalén y del Templo que fueron destruidos en el 70. Destrucción que significó el cumplimiento de las profecías de Jesús, al mismo tiempo que cesaron los sacrificios, y el sacerdocio humano-levítico, para dar lugar al Sacerdocio de Jesucristo y el sacerdocio universal de los creyentes.

De esta manera podemos comprender que este pasaje no habla de un evangelismo misional para hoy que aceleraría la "Segunda Venida de Jesucristo". Este pasaje habla del "fin" de la era judía y del templo en aquella generación.

Quinto Argumento:
Pablo en sus cartas afirma que el Evangelio, de hecho llegó a todo el "κόσμῳ". Es decir, el Evangelio traspasó las fronteras del οἰκουμένη, los limites del imperio romano, del mundo conocido, de la tierra habitada.

"...ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo (κόσμῳ), y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad." -Colosenses 1.5-6 RV60 
"...si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro." -Colosenses 1.23
"Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo (κόσμῳ)." -Romanos 1.8 

Si has leído el libro de John Fox, descubrirás que los apostoles que no se emncionan en el Nuevo Testamento, salieron a diferentes regiones incluido la India. Llevando el Evangelio a todo el mundo. Todo esto se cumplió antes del año 70'.



De esta manera podemos comprender que este pasaje no habla de un evangelismo misional para hoy que aceleraría la "Segunda Venida de Jesucristo". Este pasaje habla del "fin" de la era judía y del templo en aquella generación.

¿Significa que Jesús ya vino de forma visible en lo que llamamos "Segunda Venida"?
No. Esta interpretación que parece novedosa para algunos, en realidad es la interpretación histórica de la Iglesia, aunque poco enseñada en la mayoría de iglesias evangélicas.

Prueba de que esta interpretación no afirma que Jesús ya vino por "Segunda Vez" (como enseña la herejía del preterismo total) son los credos de la Iglesia, los cuales hablan de nuestra esperanza.

Sobre la Segunda Venida de Jesucristo, El Credo Apostólico (siglos III-IV) dice:
"Creo en Jesucristo, su unico Hijo, nuestro Señor; quien fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de la Virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos..."(3)
El Credo Niceno (325 A.D. y revisado en Constantinopla en el 381 A.D.) dice sobre la "Segunda Venida" de Jesucristo lo siguiente:
"...Y vendrá otra vez con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendrá fin."(3)
Así también tenemos el Credo de Atanasio (siglo IV-V) el cual confirma la misma doctrina ortodoxa y agrega sobre los acontecimientos que acompañarán esa "Segunda Venida", ver los Artículos 39°-40°-41-42-43:
"Ascendió al cielo, se sentó a la diestra del Padre, Dios Todopoderoso. De donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Y a su venida todos los hombres se levantarán con sus cuerpos, y darán cuenta por sus obras. Y los que hicieron lo bueno irán a la vida eterna, y los que hicieron lo malo a fuego eterno."(4)

Las Confesiones Protestantes confirmaron esta doctrina histórica acerca de la Segunda Venida

Los Artículos de la Religión, de la Iglesia de Inglaterra (1571) dice al respecto:
"Cristo ...subió al cielo, y allí está sentado, hasta que vuelva a juzgar a todos los hombres en el último día."(5)
La Confesión de Fe de Westminster, obra máxima de la Fe Reformada (1643) dice respecto del Día del Señor, que es el día de su "Segunda Venida":
"Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia por Jesucristo... El propósito de Dios al establecer este día es la manifestación de la gloria de su misericordia en la salvación eterna de los elegidos, y la de su justicia en la condenación de los reprobados que son malvados y desobedientes. Pues entonces los justos entrarán a la vida eterna y recibirán la plenitud de gozo y refrigerio que vendrá de la presencia del Señor; pero los malvados que no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio de Jesucristo, serán arrojados al tormento eterno y castigados con perdición perpetua, lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder. Así como Cristo quiso que estuviésemos ciertamente persuadidos de que habrá un día de juicio, tanto para disuadir a todos los hombres de pecar, como para el mayor consuelo de los piadosos en su adversidad; así también mantendrá ese día desconocido para los hombres, para que se desprendan de toda seguridad carnal y estén siempre vigilando porque no saben a qué hora vendrá el Señor; y estén siempre listos para decir: Ven, Señor Jesús; ven pronto. Amén."(6)

Conclusión
De esta manera podemos confirmar que Mateo 24.14 se cumplió antes del años 70, y que la "venida del Hijo del Hombre" no es la "segunda venida" del Señor ("última venida"), sino una visitación de Dios en juicio contra el Israel apóstata, contra "los labradores malvados", contra "la gran ramera" del Apocalipsis, contra "los que mataron a los profetas", Jesucristo vino a cobrar la sangre de los justos "desde Abel hasta Zacarías hijo de Berequías". Este juicio se cumplió en el 70 con la destrucción del Templo judío y Jerusalén.

Por otro lado, al citar los Credos históricos del a Iglesia y las más importantes Confesiones  de Fe Protestantes sobre el tema de la "Segunda Venida" de Cristo, abrigamos la esperanza que desde la ascensión del Señor Jesús los cristianos han sostenido. Como dice Herman Ridderbos:
"...la esperanza en la Venida de Cristo es la marca distintiva de la vida cristiana. Como quien habrá de aparecer. Cristo es la "esperanza de gloria" o simplemente "nuestra esperanza". Cuando cristo se manifieste, la iglesia se manifestará junto con Él. Es esta gloria que, una y otra vez, se le promete a la iglesia que se encuentra en sufrimiento y tribulación. En esta gloria tiene la iglesia centrada su esperanza."(7)

¡Aguardamos su Venida!

---------------------------------

Citas Bibliográficas:
1. VINE, W. 1999, Diccionario Expositivo de Palabras de Antiguo y Nuevo Testamento Exhaustivo, Nashville-TN: Editorial Caribe. Pág. 576
2. Pie de página de Mateo 10.23 de la “Biblia de Jerusalen” 1976, Pág. 20
3. GRUDEM, W.2009, Teología Sistemática, Miami FL: Editorial Vida. 1232
4. Ibid. Pág. 1233
5. Ibid. Pág. 1235
6. Ibid. Pág.1266
7. RIDDERBOS, H.2000, El Pensamiento del Apóstol Pablo, Edit. Libros Desafío. MI-USA. Pág. 633


Metonimia: del griego μετ-ονομαζειν met-onomazein 'nombrar allende', es decir, "dar o poner un nuevo nombre") La metonimia o trasnominación es un fenómeno de cambio semántico por el cual se designa una cosa o idea con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación semántica existente entre ambas. Son casos frecuentes las relaciones semánticas del tipo causa-efecto, de sucesión o de tiempo o de todo-parte. Se sustituye un término por otro, autor-obra o contigüidad: "Se tomó tres aguas". https://es.wikipedia.org/wiki/Metonimia


martes, 13 de febrero de 2018

¡Ay de las que críen en aquellos días!



"Mas ¡ay de las que estén encintas! y de las que críen en aquellos días!" - Mateo 24:19

¿Por qué Jesús se lamentaría tanto de las mujeres que estarían ya sea embarazadas o con hijos bebés durante la Gran Tribulación?

En la década de los 90, la ciudad de Casma, Perú, se estremeció por el brutal crimen cometido por Consuelo Berrocal, una mujer joven que asesinó a su hijo de dos meses para luego cometer canibalismo. Aunque el crimen fue perpetrado en la ciudad de Casma, el acontecimiento repercutió en las familias de millones de peruanos, puesto que nadie creía que una joven de 23 años pudiera asesinar a su bebé para después comerse parte de él. Según comentó en un reportaje periodístico Consuelo Berrocal confesó: 
“Estaba jugando con mi hijo y jugando lo hice. ‘Jerito te voy a matar, te voy a comer’, le decía. Lo maté y me lo comí”.

Aunque en el informe mencionó que tenía otro vástago más, no manifestó qué fue lo que hizo con él. De acuerdo con las declaraciones de un especialista y trabajador del Hospital Psiquiátrico Larco Herrera, Consuelo Berrocal habría relacionado que su hijo era un descendiente de Satanás y, por ello, debía matarlo. “Lo que les ha contado todo es cierto (…) ella pensó que (sus descendientes) tenían una relación con el demonio”, expresó. 

Aunque este caso es unos de los conocidos en la historia reciente, hay otros como el de Armin Meiwes (Alemania 2001) quien asesinó y luego comió partes del cuerpo de Bernd Jürgen Brandes, un voluntario que había respondido a un anuncio en línea. Meiwes filmó el evento y posteriormente fue arrestado y condenado por homicidio y canibalismo. También se sabe del caso de Issei Sagawa (París 1981), el estudiante japonés que asesinó y canibalizó a una compañera de clase. Fue declarado legalmente insano y enviado a un hospital psiquiátrico en Japón.

Otro caso registrado es el de Albert Fish (Estados Unidos siglo 20), también conocido como el “Hombre Gris”, cometió varios asesinatos y actos de mutilación, incluido el canibalismo. Fue arrestado en 1934 y posteriormente ejecutado. También Alexander Kinyua (Estados Unidos 2012), un estudiante universitario en Maryland, asesinó a su compañero de cuarto, Kujoe Bonsafo Agyei-Kodie, y luego cocinó partes de su cerebro y corazón. Fue declarado culpable de asesinato en primer grado y canibalismo.

Aunque estos casos notoriamente son de personas con problemas mentales cometiendo actos de canibalismo, sabemos que hay otros casos registrados que se hicieron por sobrevivencia como el caso de “La Sociedad de a Nieve”, los jugadores de Rugby que sobrevivieron del siniestro de su avión en los andes al comer carne humana de sus compañeros fallecidos.

El hambre extrema y el juicio sobre Jerusalén (66–70 d.C.):

El caso de María de Bethezuba como cumplimiento del juicio pactual

Los conflictos armados, las catástrofes naturales y los asedios prolongados han tenido históricamente un impacto desproporcionado sobre los sectores más vulnerables de la población, particularmente mujeres y niños. El sitio de Jerusalén llevado a cabo por las fuerzas romanas entre los años 66 y 70 d.C. no fue la excepción. El historiador judío Flavio Josefo ofrece un testimonio detallado y estremecedor del colapso social, moral y humano que acompañó la caída de la ciudad y la destrucción del Templo.

Josefo relata que, conforme avanzaba el asedio romano, el hambre alcanzó niveles extremos. Las facciones rebeldes judías confiscaban violentamente los escasos alimentos disponibles, sin consideración por mujeres, ancianos o niños, lo que condujo a una mortandad masiva dentro de la ciudad. En sus palabras:

“Miles de judíos morían de hambre. En cada casa donde había el menor bocado de comida, los parientes luchaban por él. Transidos de hambre, los proscritos husmeaban como perros enloquecidos, royendo cinturones, zapatos e incluso el cuero de sus escudos; otros devoraban manojos de paja”
(Josefo, La guerra de los judíos, VI.3.3; cf. Paul L. Maier, Josefo: Los escritos esenciales, pp. 344–345).

Uno de los episodios más trágicos narrados por Josefo es el caso de María de Bethezuba, una mujer de familia distinguida que, tras perder todas sus posesiones a causa de la guerra, cayó en la más absoluta miseria. Agotada por el hambre y despojada de toda esperanza, María llegó a cometer un acto que el propio Josefo describe con horror: mató, asó y comió a su propio hijo lactante, ocultando parte del cuerpo para consumirlo después (Guerras, VI.3.4).

El relato causó profunda consternación tanto entre los judíos como entre los romanos. El general Tito, al conocer el hecho, declaró su inocencia ante Dios y afirmó que tal atrocidad quedaría sepultada bajo las ruinas de la ciudad, reconociendo implícitamente que Jerusalén había alcanzado un grado de degradación sin precedentes.

Este episodio no constituye un hecho aislado en la historia bíblica. Josefo mismo evoca —consciente o inconscientemente— un patrón ya registrado en las Escrituras. Durante el sitio de Samaria por los sirios en el siglo IX a.C., se produjo un evento similar, descrito en 2 Reyes 6:28–30, donde dos mujeres acordaron comerse a sus hijos debido a la hambruna extrema. Ambos relatos encuentran su marco teológico en las maldiciones del pacto mosaico, particularmente en Deuteronomio 28:52–53, donde Moisés advierte que, como consecuencia de la infidelidad al pacto, Israel llegaría a comer “el fruto de su vientre” durante el asedio de sus ciudades.

Desde una perspectiva bíblico-teológica, estos acontecimientos deben interpretarse como juicio pactual. La destrucción de Jerusalén y el sufrimiento indescriptible de sus habitantes no fueron meramente el resultado de circunstancias políticas o militares, sino la consumación histórica de las advertencias proféticas pronunciadas tanto por Moisés como por Jesucristo. En el Sermón del Monte de los Olivos, Jesús anticipó explícitamente el sufrimiento particular de mujeres embarazadas y madres lactantes durante la inminente calamidad:

“¡Ay de las que estén encintas y de las que críen en aquellos días!”
(Mateo 24:19; cf. Lucas 21:23).

El caso de María de Bethezuba ilustra de manera trágica la literalidad de estas palabras. La llamada “Gran Tribulación”, entendida desde la óptica preterista parcial, no describe un evento futuro y global, sino un juicio histórico concreto que alcanzó su clímax en el año 70 d.C., cuando Jerusalén —la ciudad del pacto— experimentó la plenitud de las maldiciones anunciadas por haber quebrantado reiteradamente su relación con Dios y rechazado a su Mesías.

En conclusión, el testimonio de Josefo, corroborado por la Escritura, ofrece una evidencia contundente de que las advertencias proféticas del Antiguo y Nuevo Testamento encontraron cumplimiento real y verificable en la destrucción de Jerusalén. La severidad del juicio no solo confirma la veracidad de las palabras de Jesús, sino que también sirve como recordatorio solemne del carácter serio del pacto divino, de la justicia de Dios y de las consecuencias históricas de la infidelidad persistente.

¡Piensa en esto cristiano! 


jueves, 14 de diciembre de 2017

La Gran Ciudad del Apocalipsis



Nueve pruebas que identifican a Jerusalén como Babilonia

1. Las demandas temporales del Texto
Es imposible leer el Apocalipsis sin darse cuenta del sentido fuerte de urgencia e inminencia; en especial Apocalipsis 1:1, 3,7; 22:6, 7,10, 12,20 y también 6:11; 10:6; 12:12 y 8:10. El autor, Juan escribe con relación a la situación que existía en sus días. La Iglesia Católica Romana no existía cuando Juan escribió, y no está incluida en las profecías del Apocalipsis porque todos los eventos iban a suceder pronto a la publicación del libro (Apocalipsis 1:1-3).

El libro se impone a sí mismo ciertas limitaciones en cuanto al tiempo. Si Juan hubiera escrito de eventos todavía a 2000 años de distancia, no hubiera habido la urgencia de leer el libro por parte de los creyentes del primer siglo. Las demandas temporales del libro del Apocalipsis son satisfechas perfectamente en el evento del año 70 d.C.

2. La Certificación Histórica
Si se considera que el Apocalipsis habla del Juicio sobre la Iglesia Católica Romana, entonces hay que ver si la historia concuerda con la descripción de la Escritura Santa. Es un dato histórico que la ciudad de Roma nunca fue destruida en la misma manera como fue destruida Jerusalén. Ningún historiador sabe de plagas en la Babilonia, del Río Eufrates dentro del periodo del primer siglo, ni tampoco en otro periodo después. ¿Llamó Dios a los cristianos a salir de la Iglesia Católica Romana? Por otro lado, Josefo habla que la distancia de la destrucción de Jerusalén y sus libros, claramente son paralelos al libro del Apocalipsis de Juan.

3. La Gran Ciudad
Repetidamente Juan se refiere a Babilonia como la Gran Ciudad (Apocalipsis 14:8; 16:19; 17:5,18; 18:2, 10, 16, 18,19 y 21. En adición a estos versículos, Apocalipsis 11:8 menciona la gran ciudad donde fue crucificado nuestro Señor. ¿Es solamente una mera coincidencia que Jerusalén y Babilonia sean llamadas la gran ciudad en el Apocalipsis?

Para el AT y el NT Jerusalén es la ciudad de más importancia. Por ejemplo Mateo 5:35; 16:21; 23:37 al 24:34; Lucas 13:33; 21:20; 24:47; Hechos 1:4-5; 2:1ss; 8:1 etc. Jerusalén se menciona más de 600 veces. Son mencionadas otras ciudades pero a ninguna se le da tanta atención como a Jerusalén. Es lógico creer que la gran ciudad del Apocalipsis es la misma gran ciudad del resto de la Biblia.

4. La Nueva Jerusalén
Existe un contraste muy claro entre la ramera y la novia virgen (Apocalipsis 17:2-5; 21:2ss). Este contraste abre el camino para creer que en el Apocalipsis hay dos ciudades y solamente dos; cada una es la antítesis de la otra. Hablar de una nueva Jerusalén implica que hay una vieja Jerusalén. La Jerusalén judaica con todas sus apostasías debía haber sido quitada para la venida de la nueva Jerusalén que es el Reino de Cristo. El comentario de Juan sobre la nueva Jerusalén fluye de su discurso sobre la desaparición de la vieja Jerusalén, la Babilonia. También, no hay que olvidar que el Apocalipsis de Juan es nada menos que una ampliación del sermón escatológico de nuestro Señor en el Monte de los Olivos.

5. La Madre de las Rameras
Este título solo le queda a Jerusalén. Después de todo, ella adulteró en su relación como esposa de Jehová. No solamente mató a los profetas (Mateo 23:34-37), sino que asesinó al Hijo de Dios, el Cristo (Hchos 2:36; 7:51-52). ¿Hay otra ciudad que haya hecho peor que Jerusalén? ¿Cómo puede Roma ser la madre de las rameras y abominaciones cuando ella es solo una bebita contrastada con Jerusalén? Las infidelidades de ninguna otra ciudad se comparan con las de Israel en el punto de vista de Dios, porque él estaba casado con ella. Isaías escribió de Jerusalén: “¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas” (1:21).

6. El Fuerte Lenguaje de Pacto
Esta prueba está estrechamente relacionada con la anterior. Más y más comentaristas empiezan a ver el concepto de pacto en el lenguaje del Apocalipsis. Por ejemplo, Roma nunca sería capaz de violar el pacto de Dios, de ser infiel a su esposo divino, porque ella nunca fue la esposa de Jehová. El lenguaje del Apocalipsis está lleno de expresiones que identifican a Israel en su relación a Dios por medio de pacto. Y la ciudad de importancia en el pacto con Israel es Jerusalén.

7. La Escena de Apocalipsis 17-18
Babilonia tiene que ser Jerusalén basado en las descripciones de Apocalipsis 17-18. Por ejemplo ella se vestía con “púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas…” (17:4). Esta es una obvia referencia a Jerusalén. Vea Lucas 21:5; Mateo 23:16-17 y Éxodo 28. Hay por lo menos ocho características que apuntan no a Roma, sino a Jerusalén.

8. La Similitud Entre Apocalipsis 18:24 y Mateo 23:34
Este punto debe servir para convencer al estudiante sincero. La comparación entre estos dos pasajes es convincente. En Babilonia había la sangre de los profetas y santos y del Hijo de Dios. Este lenguaje no puede hablar de Roma o de ninguna otra ciudad más que Jerusalén. Solo Jerusalén fue culpable de toda la sangre justa derramada en la tierra. Esta misma característica fue aplicada a Jerusalén por Jesús en Mateo 23:34 y en Lucas 11:49. Jesús dijo: “…no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén”. 34″¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!” (Lucas 13:33). Esteban dijo a los ciudadanos de Jerusalén “¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores”; (Hechos 7:52) “vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis”

9. Los Paralelos en el Sermón del Monte de Los Olivos
Finalmente, ¿quién puede negar los paralelos que existen en el Sermón del Monte de los Olivos en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 17 y 21 y el Apocalipsis de Juan. Por ejemplo Mateo 24:16 y Apocalipsis 18:4. Los dos pasajes amonestan a huir y salir. Juan provee en el Apocalipsis una versión ampliada del discurso de Jesús en el Monte de Los Olivos. ¿Es mencionada Roma en Mateo 24? No. Los paralelos en estos pasajes están enfocados en la caída de Jerusalén.

Conclusión
Hemos presentado una interpretación consistente de Babilonia en la Escatología de la Escritura. Tanto Pedro como Juan reconocían a Jerusalén como malísima y lista para el juicio (1Pedro 4:7,17; Apocalipsis 18:10,20). Esta idea tiene sus raíces en las parábolas habladas por Jesús (Mateo 13:24-30, 36-43; 21:33ss; 22:1ss). El Espíritu Santo fue enviado a recordar a los discípulos de estas palabras y revelar más acerca de las cosas venideras (Juan 14:26; 16:13). Así encontramos el Apocalipsis lleno de detalles que pertenecen al juicio en las parábolas y profecías de Cristo que hablan en referencia al pacto.

-----------------------------------------