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sábado, 3 de mayo de 2025

Contra el emocionalismo: por qué el gozo no es la medida del crecimiento espiritual

 





Una crítica reformada a la exaltación de las emociones en el neopentecostalismo

Resumen:
Este artículo analiza críticamente la tendencia neopentecostal de valorar el gozo emocional y las experiencias extáticas como indicadores de madurez espiritual. A la luz de la teología reformada y los principios bíblicos, se argumenta que la fe sólida, el amor, la humildad y la perseverancia constituyen los verdaderos marcadores del crecimiento cristiano. Asimismo, se alerta pastoralmente sobre los peligros de la coerción emocional en ciertos ambientes neopentecostales, incorporando el análisis de Robert Jay Lifton sobre dinámicas sectarias.

Introducción

El neopentecostalismo contemporáneo ha promovido una espiritualidad centrada en las experiencias intensas: éxtasis, gozo incontrolable, “risa santa” o temblores como evidencias de una supuesta unción. Sin embargo, desde la perspectiva reformada, esta exaltación de lo emocional presenta un serio desvío de la enseñanza bíblica sobre el crecimiento espiritual.

Thomas Goodwin (1600–1680), teólogo puritano, advertía ya en el siglo XVII que “las emociones intensas, como el gozo o los momentos de éxtasis, no son un indicador definitivo de madurez en la fe”. Más bien, sostenía que “la merma de esas experiencias emocionales muchas veces fortalece las gracias más esenciales”, como la fe firme, la humildad y el amor perseverante.

El criterio bíblico de madurez espiritual

El apóstol Pablo señala que el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio (Gálatas 5:22-23). Notamos que el “gozo” es apenas un componente del fruto, y no su plenitud. Más aún, el apóstol oraba para que los creyentes “sean fortalecidos con poder en el hombre interior” (Efesios 3:16), lo cual indica una formación profunda, no siempre acompañada de euforia emocional.

Martyn Lloyd-Jones advertía que “reducir la vida cristiana a experiencias extáticas es un error, pues la verdadera obra del Espíritu es hacernos santos, no simplemente felices” (Lloyd-Jones, La vida en el Espíritu, 1974).

La falsa medición del avance espiritual

Muchos creyentes jóvenes o mal instruidos asumen que cuanto más intensa es su experiencia emocional, más cerca están de Dios. Sin embargo, como ilustraba Goodwin, esta fase puede compararse con flores vistosas que, al caer, dan paso al fruto. La madurez suele venir acompañada de una menor dependencia de lo sensible.

John Owen explica que “el Espíritu Santo obra en nosotros con una sabiduría que no siempre se manifiesta con señales visibles, sino en la transformación interna del carácter” (Owen, La comunión con Dios, 1657).

Por tanto, un creyente que avanza realmente en la fe puede no “sentirse” más cerca de Dios, pero está desarrollando una confianza más firme en Su Palabra.

El error pastoral del emocionalismo neopentecostal

Muchos líderes neopentecostales —sin guiarse por una teología sólida— imponen sutilmente la expectativa de experiencias extraordinarias como evidencias de espiritualidad. Esto no solo conduce a frustración, sino que tergiversa la verdadera obra del Espíritu Santo, que no consiste en manipular emociones, sino en formar a Cristo en nosotros (Gálatas 4:19).

Aquí se cumple el criterio 7 de Robert Jay Lifton para identificar dinámicas coercitivas en sectas: “la doctrina sobre la persona”. Este criterio implica que las experiencias emocionales o personales de los miembros son invalidadas si entran en conflicto con las enseñanzas del grupo. Así, si un creyente no experimenta ciertas manifestaciones, se le hace sentir inferior, culpable o falto de fe. Tal presión mina la libertad cristiana y promueve una espiritualidad artificial.

Un llamado pastoral a líderes evangélicos

Los pastores y líderes espirituales deben velar por la edificación sana del pueblo de Dios. Esto implica enseñar que el Espíritu Santo también obra en el silencio, en la prueba, en la sequedad y en la disciplina del alma. Obligar a las personas a “sentir” constantemente a Dios es ignorar la pedagogía divina, que incluye valles, no solo montes.

Richard Baxter escribía: “Muchos creyentes se desaniman porque no sienten continuamente gozo. Pero no es el gozo, sino la obediencia perseverante, la señal de un corazón convertido” (Baxter, El directorio cristiano, 1655).

Conclusión

El crecimiento espiritual no se mide por explosiones emocionales, sino por una fe razonable, consistente y fundada en la Palabra de Dios. Aunque las emociones tienen un lugar en la vida cristiana, no pueden ser el termómetro de la espiritualidad. En tiempos en que el neopentecostalismo ha popularizado una fe basada en el espectáculo, debemos volver a la espiritualidad bíblica: humilde, constante, a veces silenciosa, pero profundamente transformadora.


¡Piensa en esto cristiano!

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Bibliografía

  • Baxter, Richard. A Christian Directory. 1655.
  • Goodwin, Thomas. Works, Vol. 2. 
  • Lloyd-Jones, Martyn. La vida en el Espíritu. Ed. Clie, 1974.
  • Owen, John. La comunión con Dios. Ed. Puritanos, 1657.
  • Lifton, Robert Jay. Thought Reform and the Psychology of Totalism: A Study of “Brainwashing” in China. 1961.


lunes, 21 de abril de 2025

NEOPENTECOSTALISMO: UNA RELIGIÓN CENTRADA EN EL HOMBRE



Una religión centrada en el hombre en el contexto de la posmodernidad

Resumen
Este artículo analiza el fenómeno del neopentecostalismo a la luz de las transformaciones culturales y religiosas propias de la posmodernidad. Se argumenta que el neopentecostalismo funciona como una religión centrada en el individuo, en sintonía con valores como el subjetivismo, el hedonismo, el consumo y la inmediatez. El estudio ofrece una revisión crítica desde una perspectiva reformada, con énfasis en sus desviaciones doctrinales, especialmente en torno a la teología de la prosperidad.


1. Introducción

Desde fines del siglo XX, el neopentecostalismo ha experimentado un notable crecimiento global, particularmente en América Latina, África y partes de Asia. Aunque a menudo se lo presenta como una extensión del pentecostalismo clásico, diversos estudios lo caracterizan como una forma diferenciada de religiosidad cristiana, adaptada a los valores y demandas del mundo contemporáneo (Martin, 2002; Freston, 2001).

Este artículo sostiene que el neopentecostalismo constituye una religión centrada en el hombre, en sintonía con la cultura posmoderna, caracterizada por el relativismo, el emocionalismo y el pragmatismo. A diferencia del cristianismo histórico centrado en Dios y su gloria, el mensaje neopentecostal tiende a poner al individuo —su bienestar, sus deseos y su realización personal— en el centro del mensaje religioso.


2. Definiciones clave

2.1. Neopentecostalismo
El término "neopentecostalismo" refiere a una corriente dentro del protestantismo evangélico que surgió a mediados del siglo XX, caracterizada por su énfasis en la experiencia espiritual, la teología de la prosperidad, el uso intensivo de los medios de comunicación y una estructura eclesial carismática y empresarial (Alves, 2019; Gutiérrez, 1997). No debe confundirse con el pentecostalismo clásico, que aunque comparte algunos elementos, mantiene una teología más cercana al evangelicalismo tradicional.

2.2. Posmodernidad
La posmodernidad es un concepto complejo que describe un cambio cultural y epistemológico posterior a la modernidad. Se caracteriza por el escepticismo hacia las metanarrativas, el relativismo moral, la valorización de lo subjetivo y lo emocional, así como una fuerte orientación hacia el consumo, la imagen y el bienestar individual (Lyotard, 1984; Bauman, 2000).


3. Rasgos posmodernos del neopentecostalismo

3.1. Énfasis en la experiencia subjetiva
En consonancia con el espíritu posmoderno, el neopentecostalismo privilegia la experiencia sobre la doctrina. Las sanidades, visiones, lenguas y manifestaciones carismáticas son consideradas evidencias de la presencia de Dios, por encima del estudio bíblico o la enseñanza sistemática (Alves, 2019). Esto responde a una cultura que busca autenticidad emocional y rechaza estructuras teológicas rígidas (Taylor, 2007).

3.2. Teología de la prosperidad
Uno de los rasgos más distintivos del neopentecostalismo es la teología de la prosperidad, que afirma que Dios desea que sus hijos sean ricos, sanos y felices. Esta enseñanza sostiene que mediante la fe, las ofrendas y las declaraciones positivas, el creyente puede "activar" bendiciones materiales (Oro, 2005). Tal noción convierte la fe en una herramienta de éxito personal, desplazando la centralidad de la cruz y del sufrimiento cristiano.

3.3. Mediatización de la fe y cultura del espectáculo
El neopentecostalismo ha sabido utilizar con maestría los recursos de la comunicación masiva. Cultos transmitidos por televisión, redes sociales, espectáculos con luces y música, y la figura de pastores convertidos en celebridades, muestran una religión adaptada a los códigos del entretenimiento contemporáneo (Marshall, 2009). La liturgia deviene performance, y el pastor, una figura de autoridad carismática más que teológica.

3.4. Mensaje positivo y empoderador
Frente al desencanto posmoderno, el mensaje neopentecostal ofrece esperanza inmediata: “todo es posible si lo puedes creer”, “declara tu victoria”, “activa tu milagro”. Esto responde a la ansiedad contemporánea por soluciones rápidas, a la vez que fortalece una cosmovisión individualista (Cunha, 2007).

3.5. Flexibilidad doctrinal y sincretismo
El neopentecostalismo muestra una marcada adaptabilidad. Integra sin dificultad elementos del coaching, la autoayuda, la psicología popular y, en algunos casos, prácticas cuasi-mágicas (Gutiérrez, 1997). Esto responde al mercado religioso postmoderno, donde las iglesias compiten por captar atención y satisfacer necesidades emocionales.


4. Evaluación crítica desde una perspectiva reformada

Desde una visión reformada, centrada en la soberanía de Dios, la suficiencia de las Escrituras y la centralidad de Cristo crucificado, el neopentecostalismo representa una desviación teológica preocupante. La tradición reformada insiste en que la fe cristiana no gira en torno al bienestar terrenal del creyente, sino en torno a la gloria de Dios y la redención del hombre del pecado (Packer, 1973).

La teología de la prosperidad, por ejemplo, contradice frontalmente pasajes clave de la Escritura:

  • Jesús declaró: “Mi reino no es de este mundo” (Jn 18:36).

  • Pablo escribió: “A ustedes se les ha concedido no sólo que crean en él, sino también que padezcan por él” (Fil 1:29).

  • El autor de Hebreos elogió a hombres de fe que “no recibieron lo prometido” (Heb 11:39).

Calvino escribió en sus Instituciones: “La cruz de Cristo es la verdadera escuela de los hijos de Dios” (Institución III.8.1), en contraste con una espiritualidad triunfalista que desprecia el sufrimiento. Además, el uso de las Escrituras como instrumento para obtener riqueza contradice la doctrina de la sola Scriptura, reemplazándola por una “hermenéutica de consumo” donde los textos se manipulan para satisfacer los deseos del creyente.


5. Conclusión

El neopentecostalismo no es simplemente una variante del cristianismo evangélico contemporáneo, sino una forma de religión profundamente moldeada por las lógicas culturales de la posmodernidad. Su énfasis en la experiencia subjetiva, la prosperidad material, el espectáculo mediático y la flexibilidad doctrinal lo convierten en una expresión religiosa centrada en el individuo más que en Dios. Aunque satisface ciertas necesidades emocionales y sociales, su contenido teológico se aleja de los fundamentos bíblicos históricos. Frente a esto, la tradición reformada ofrece una alternativa centrada en la soberanía de Dios, la suficiencia de Cristo y la fidelidad a las Escrituras, como antídoto a las espiritualidades centradas en el yo.


Referencias

  • Alves, R. (2019). Religião e repressão: A ideologia do corpo em nome de Deus. São Paulo: Paulus.

  • Bauman, Z. (2000). Liquid modernity. Cambridge: Polity Press.

  • Cunha, M. (2007). O fenômeno neopentecostal. São Paulo: Loyola.

  • Freston, P. (2001). Evangelicals and Politics in Asia, Africa and Latin America. Cambridge University Press.

  • Gutiérrez, G. (1997). Neopentecostalismo: una visión crítica. Buenos Aires: Kairós.

  • Lyotard, J. F. (1984). The Postmodern Condition: A Report on Knowledge. University of Minnesota Press.

  • Martin, D. (2002). Pentecostalism: The World Their Parish. Blackwell.

  • Marshall, R. (2009). Political Spiritualities: The Pentecostal Revolution in Nigeria. University of Chicago Press.

  • Packer, J. I. (1973). Knowing God. Downers Grove: IVP.

  • Oro, A. (2005). Religião e mercado: Ensaios de sociologia da religião. Petrópolis: Vozes.

  • Taylor, C. (2007). A Secular Age. Cambridge, MA: Belknap Press.

  • Calvino, J. (1559). Institución de la religión cristiana. Trad. Juan G. Armesto, Edición digital.



https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2025/04/neopentecostalismo-una-religion.html


Artículo generado con IA

martes, 14 de enero de 2025

JERGA NEOPENTECOSTAL



    Cuando decimos "jerga neopentecostal" nos estamos refiriendo a un conjunto de palabras, frases o expresiones específicas que son utilizadas dentro del movimiento neopentecostal que ayuda a describir sus creencias, prácticas o experiencias espirituales. Esta jerga es entendida fácilmente por quienes forman parte de este movimiento, pero pueden resultar confusas, incomprensibles o tener un significado distinto para quienes están fuera, o simplemente ser objeto de señalamiento muchas veces peyorativo. 

    Características: (1) Exclusividad: Ayuda a diferenciar al neopentecostalimo de otros movimientos religiosos, creando una identidad única. (2) Reinterpretación de términos comunes: Palabras que tienen un significado habitual en la comunidad cristiana en general o sociedad pueden adquirir un nuevo y particular sentido en el movimiento neopentecostal. (3) Carga emocional o espiritual: Muchas frases buscan inspirar, motivar o reforzar la fe. (4) Uso repetitivo: Se emplean con frecuencia en sermones, oraciones o conversaciones entre los miembros, fortaleciendo la cohesión y su identidad.


    Ejemplos: 

  • Generación en victoria 
  • ADN de campeón 
  • Decláralo en fe 
  • Mentalidad de reino 
  • Recibe el espíritu de la visión 
  • Fuuueeerrraaa!!!
  • La atmosfera espiritual

  • Decláralo y decrétalo
  • Le arrebato al diablo lo que es mío
  • Rompimiento espiritual
  • Vas a perder la cobertura
  • No toques al ungido
  • Dios me dijo
  • Año del aceleramiento
  • Año del rompimiento
  • Recíbelo
  • Un grito de guerra
  • Hay que limpiar los aires
  • Imparto (salud, bendición, una palabra, etc.)
  • Pacta o Pactemos con Dios
  • Tremendo
  • Ato y desato
  • Declaro cielos abiertos
  • Siento fuerte la presencia de Dios aquí
  • Líneas de poder
  • Levitas (músicos)
  • Niveles espirituales
  • Siervo
Si conoces alguna otra jerga neopentecostal escríbela en los comentarios.

lunes, 13 de enero de 2025

Señales del Neopentecostalismo Como Secta Coercitiva





¿Es el Neopentecostalismo una Secta?

Empecemos definiendo qué es "neopentecostalismo". Es un movimiento dentro del cristianismo evangélico que surgió en la segunda mitad del siglo XX como una evolución del pentecostalismo clásico. Se caracteriza por un fuerte énfasis en la prosperidad económica, la guerra espiritual y los milagros, además de una estructura eclesiástica centrada en el liderazgo carismático. Como movimiento, no se le puede señalar como una secta en sí.

Principales características del neopentecostalismo

  1. Teología de la Prosperidad
    • Enseña que Dios quiere bendecir a sus seguidores con éxito financiero, salud y bienestar.
    • Se promueve la siembra de dinero en la iglesia a cambio de recibir bendiciones materiales.
  2. Guerra Espiritual y Liberación
    • Se cree que muchos problemas en la vida provienen de ataques demoníacos.
    • Prácticas como la "liberación" y la "quiebra de maldiciones generacionales" son comunes.
  3. Apóstoles y Profetas Modernos
    • Algunos líderes se autodenominan "apóstoles" o "profetas" con autoridad especial de Dios.
    • Sus palabras son vistas como revelaciones directas, a veces con la misma autoridad que la Biblia.
  4. Uso del Marketing Religioso
    • Se utilizan estrategias modernas de comunicación y publicidad para atraer seguidores.
    • Culto a la imagen de los líderes, que son presentados como modelos de éxito.
  5. Cultos Emocionales y Espectaculares
    • Las reuniones incluyen música intensa, danzas, declaraciones de fe y actos de poder (sanidades, profecías, etc.).
    • La experiencia emocional es clave para la espiritualidad neopentecostal.

Diferencias con el Pentecostalismo Clásico

Aunque ambos creen en los dones del Espíritu Santo, el pentecostalismo clásico se enfoca más en la santidad y la evangelización, mientras que el neopentecostalismo enfatiza la prosperidad, la guerra espiritual y el liderazgo centralizado en figuras carismáticas.

Este movimiento ha crecido rápidamente en América Latina, África y otras partes del mundo, generando tanto seguidores como críticos dentro del cristianismo evangélico. Mi punto es que al ser un movimiento nacido dentro del cristianismo evangélico, como tal, no es una secta, pero tiene rasgos claramente marcados que son características de una secta. Me atrevería a decir que mientras que el movimiento neopentecostal es amplio y diversos, algunas iglesias neopentecostales sí califican como secta destructiva, coercitiva o de control mental; según como lo quieras llamar.

¿Que convierte a una iglesia neopentecostal en secta coercitiva?

Mi propuesta aborda la evolución del liderazgo neopentecostal y sus creencias. En otras palabras, la doctrina neopentecostal ha derivado en prácticas sectarias y perjudiciales. A continuación, procederé a describir estas prácticas utilizando el marco de Robert Jay Lifton*, quien desarrolló criterios específicos para identificar a un grupo como una secta coercitiva.

1. Control del medio ambiente.
Descripción: El grupo controla todos los aspectos de la vida del individuo, limitando su acceso a información externa, personas y actividades que no sean aprobadas por la organización. Esto puede incluir restricciones en la comunicación con familiares y amigos no miembros, o incluso en la exposición a medios de comunicación.

Propósito: El aislamiento asegura que los miembros solo reciban información del grupo, lo que refuerza su dependencia y dificulta cuestionar las enseñanzas.

Ejemplo: Prohibir a los miembros leer libros, ver programas de televisión o participar en actividades fuera de la secta.

Esto debe entenderse muy finamente dentro del movimiento neopentecostal, porque a diferencia de los Testigos de Jehová u otras sectas por ejemplo, en el neopentecostalismo la gente es muy cool y sociable. Pero debemos observar lo siguiente, los líderes han tomado su tiempo, todas las actividades sociales a las que un miembro de una iglesia neopentecostal debe preferir es a las que su iglesia las hace y convoca. Mayormente hace estas actividades con mano de obra sin costo que son los miembros, ellos deben cancelar sus actividades familiares, sociales, acomodar los horarios de sus trabajos, etc., para poder cumplir con las demandas de su liderazgo bajo la premisa de que "están sirviendo a Dios". 

Ellos condicionan las fechas de festividades, cumpleaños, bodas, etc., ¿Se imaginan si la esposa de un líder queda embarazada? en el trabajo al esposo le darán entre cuatro a cinco días libres por paternidad; en el grupo coercitivo no es así, sus pastores ya no necesitan decirle que deje a su esposa en casa al cuidado de terceras personas, ellos le harán creer que es una bendición de que haya dado a luz y de que le hayan dado tiempo libre, porque podrá "dar ese tiempo libre para Dios" en el servicio de su iglesia.

En algunos casos, la literatura de sus líderes es tan abundante que absorbe la atención de los miembros no teniendo oportunidad de leer otra literatura, sobre todo las que son críticas a su propio movimiento. Pero mayormente los líderes manejan esto, no necesariamente prohibiéndola (son pocos los casos) pero diciendo desde el púlpito de que es literatura sin espíritu, con mucha letra y de que no es de nada provechosa, en su lugar ellos ofrecen lo que sí deben leer. A algunos líderes sí les prohíben mencionar algún tipo de literatura para no "inquietar" a los nuevos miembros y se confundan. No se prohíbe abiertamente que vayan al cine, o que vean noticieros, etc., pero el mensaje de la predicación del líder ha condicionado a meter todo lo externo en un gran saco como "algo dañino que debemos evitar por el bien nuestro" ¿Qué consiguen con esto? hacerles creer que ellos son lo suficientemente maduros para decidir por sí solos rechazar tal y tal información externa al grupo. 

En muchos círculos neopentecostales se practica la vieja "escuela del Espíritu" sostenida en inicios del pentecostalismo por Charles Parham. El grupo se reunía a orar y leer la Biblia, luego se motivaba a que cada uno dijera lo que sintiera que el Espíritu Santo le haya hablado sobre el pasaje leído. Esto, en un sentido puede ser positivo porque guía al grupo a leer y orar y reflexionar sobre lo leído, el problema es que abre una puerta para las "revelaciones e interpretaciones personales" y ¿Quién de los presentes tendrá mejor revelación en la Escuela del Espíritu? Pues nada más y nada menos que el líder principal, el pastor o apóstol. 

De allí esto se lleva a la consigna de que al pastor sí le habla Dios, a los demás... no tanto o muy poco. Esto es una forma de control al segregar quién tiene revelación y quién no. Agregar que un rasgo fundamental del neopentecostalismo es un alejamiento de lo intelectual o de lo racional, en tal sentido que muchos líderes han usado figuradamente expresiones como "cortarse la cabeza" para desaprender y volver a ser instruidos con el Espíritu. Otros líderes han dicho que "la Biblia no es para atenderla sino para obedecerla". Y lo que es peor, muchos insisten que "la letra mata", como la Biblia fuera una letra que mata.

2. Manipulación mística.
Descripción: Los líderes de la secta se presentan como figuras especiales con un acceso único a una verdad superior, divina o mística. Todo lo que hacen se justifica como parte de un "plan mayor".

Propósito: Esto crea una atmósfera en la que el líder o el grupo no puede ser cuestionado porque sus decisiones son percibidas como "voluntad divina".

Ejemplo: Líderes que aseguran tener revelaciones directas de Dios o poderes sobrenaturales, justificando decisiones irracionales o dañinas como "parte del propósito divino".

Esto es sencillo de entender en el neopentecostalismo, el pastor o apóstol es el ungido, él está más cerca de Dios que todos los demás, a él Dios le habla seguido con voz audible. Ellos ven ángeles y disciernen mejor que nadie espiritualmente. Se paran en sus púlpitos y utilizan expresiones condicionadas como "Dios me ha hablado..." y automáticamente los oyentes conectan a su líder con alguien más espiritual que otros, y que ellos mismos por supuesto. Este tipo de individuos, los neopentecostales, no se impresionan por la mención de que un pastor tenga un doctorado o PhD en teología, frente a alguien que se diga que ayunó veintiún días y escuchó la voz de Dios o se le presentó un ángel. Prefieren lo irracional y místico frente a lo intelectual y de sentido común.

3. Demanda de pureza.
Descripción: Los miembros deben alcanzar estándares de pureza moral o ideológica imposibles de cumplir. Esto los coloca en un estado constante de culpa y autoevaluación.

Propósito: La sensación de culpa perpetua hace que los miembros dependan del grupo para "redimirse" o "purificarse", reforzando el ciclo de control.

Ejemplo: Afirmar que cualquier pensamiento o emoción negativa es un pecado o un fracaso espiritual que debe confesarse y corregirse. Cuando alguien no alcanza los ejemplos de "estándares morales" descritos líneas arriba debe tomar cartas en el asunto para alinearse al grupo de lo contrario cargará con culpa, por ello hace todos los esfuerzos posibles, sin importar su salud física y emocional. 

La moral cristiana es en sí un estándar de vida, Dios es el origen de la moral en este mundo. Pero como señal de secta coercitiva, en el neopentecostalismo se establecen estándares morales acompañados de modos de vida que los adeptos deben intentar alcanzar. Por ejemplo, se convoca a ayunos de varios días, como el llamado "ayuno de Daniel de veintiún días", se convoca a vigilias, maratones de recaudación de ofrendas de dinero, caminatas a un cerro para orar por varias horas, sesiones de oración de rodillas o largas horas de canticos puestos de pie, o lo que es en sí la segregación por quién ora en lenguas y quien no. La santidad es el estándar moral cristiano que consiste en abstener de pecar, como lo demanda las Sagradas Escrituras y como la Iglesia lo ha predicado por todos los años de su existencia, pero establecer otros "estándares morales" representa en si una demanda de pureza inalcanzable. De allí que esto es clara evidencia de ser una secta coercitiva.

Ni que hablar con la vieja manipulación de Malaquías 3 de que "si no diezmas estás robando a Dios". Este pasaje bíblico es quizá el más mal interpretado y abusado en las iglesias neopentecostales en las que se pide dinero de manera hostigadora. Muchas veces a cambio de favores de Dios como trabajo, salud, mejoras en la relación matrimonial, etc. Estas demandas raras de dar dinero constituye un estándar de ser "sembradores del reino" sin contar que lo único que hacen es dar el dinero para su liderazgo, quienes son los únicos que sí prosperan.


4. Confesión pública.
Descripción: Los miembros son obligados a revelar sus fallos, pecados o pensamientos en entornos grupales o a los líderes. Estas confesiones suelen ser humillantes y usadas para reforzar el control.

Propósito: Destruir la privacidad individual y aumentar la vulnerabilidad al exponer sus debilidades ante el grupo.

Ejemplo: En reuniones, los miembros deben admitir públicamente sus errores y aceptar castigos o reprimendas como parte de su "crecimiento espiritual".

Esto, en algunas iglesias neopentecostales se hacen en la asamblea general, pero mayormente estas iglesias lo practican en "sesiones de liberación" o en los "encuentros espirituales". Los participantes son sometidos a "oraciones intensas" y catarsis, esto muchas veces es acompañado de música seleccionada para dar justo en las necesidades emocionales, es una música suave e instrumental y tiene una letra que invoca la nostalgia o necesidad espiritual profunda. Los participantes son convencidos de que deben confesar públicamente sus pecados, fallas, debilidades, etc., porque (1) es la forma de liberarse a través de la confesión pública, (2) expresa valentía frente a otros miembros ganándose el favor del líder y el respeto de los demás miembros y (3) porque Dios lo pide o demanda. 

En realidad Dios sí pide que "confesemos nuestros pecados unos a otros" pero en el caso de una secta coercitiva está mal interpretada esta verdad. Confesarse "unos a otros" es un llamado a "pedir perdón unos a otros" no a salir al frente y humillar a los que desean confesar sus pecados. Quien perdona los pecados es Dios y basta con la confesión personal o si hay algún ofendido, que sea delante del ofendido y/o ministros, y si hay un delito o pecado público debe tratarse con mansedumbre para restaurar al hermano y no para humillarlo y exponerlo frente a otros.

5. Ciencia sagrada.
Descripción: Las enseñanzas del grupo se presentan como la verdad absoluta e incuestionable. No se permite el cuestionamiento porque todo está fundamentado en esa "verdad sagrada".

Propósito: Neutralizar el pensamiento crítico y desviar cualquier duda o argumento contrario, calificándolos de erróneos o malintencionados.

Ejemplo: Asegurar que el texto sagrado o las palabras del líder son infalibles y que nadie más puede interpretarlas correctamente.

Ya que el neopentecostalismo es, por así decir, una rama del cristianismo (viene del movimiento pentecostal el que a su vez viene del movimiento evangélico del siglo 20), sostiene que el Cristianismo es la verdad y comparte la mayoría de verdades de la Fe Cristiana Ortodoxa como la Trinidad, la Muerte y Resurrección sustitutoria, etc. Sin embargo, existe una "neo revelación" en el neopentecostalismo y está relacionado con aspectos netamente espirituales de liderazgo y desarrollo personal. Hay "verdades" que van de una y otra variante ya que el neopentecostalismo es un movimiento y no una denominación o institución, más bien es un conjunto de iglesias, grupos, ministerios, etc., que comparten los mismos rasgos y creencias. 

En este sentido su "verdad sagrada" es lo que engloba a la nueva revelación del líder ungido y sus directrices secundarias, o doctrinas secundarias que son antepuestas frente a las doctrinas primarias de la Fe Cristiana. Por ejemplo, han cambiado la liturgia, la forma de ordenar hombres al ministerio, ordenan mujeres al pastorado, creen que la voluntad de Dios es la prosperidad desmesurada de individuos, creen en maldiciones generacionales, profetas y profecías frescas, creen en un misticismo que rosa con el espiritismo por los trances místicos que se practica en sus cultos en los que hay lenguas, movimientos compulsivos del cuerpo, danzas espirituales, caídas en el espíritu, y cualquier otro fenómeno como lo sucedido en Toronto en el año 1994: personas aullando, otras rugiendo, otras saltando como monos, etc.

En otras palabras, la "verdad sagrada" del neopentecostalismo es una especie de "canon abierto" en el que supuestamente Dios "sigue revelando doctrinas y prácticas nuevas como Él quiere" pero solo y exclusivamente a un pastor o apóstol ungido que no "limita al Espíritu Santo con la letra muerta" (en palabras de predicadores neopentecostales).

6. Cargar el lenguaje.
Descripción: El grupo desarrolla su propio lenguaje o redefine términos comunes para alinear la manera de pensar de los miembros con su ideología. Este lenguaje excluye conceptos externos y facilita la manipulación.

Propósito: Restringir la capacidad de los miembros de expresar dudas o cuestionar las enseñanzas. Las palabras limitadas limitan los pensamientos.

Ejemplo: Crear frases como "pensamiento negativo" para referirse a cualquier crítica al grupo, o redefinir "libertad" como "obediencia al líder".

Esto del lenguaje propio es común en la mayoría de iglesias pentecostales, pero en el neopentecostalismo resalta lo novedoso de sus revelaciones. Por ejemplo se abusa del término "ADN": "ADN de campeón"; otras como "culto de avivamiento", "canciones de fuego", etc. Su uso frecuente del "lenguaje profético", un lenguaje en que un predicador profetiza sobre alguien, utiliza expresiones como "Yo declaro...", "yo profetizo". Algunos abusan de la sobrevaloración de expresiones como "bendecido día o bendecida tarde" o el mismo "Dios te bendiga" creyendo que Dios sí bendecirá porque uno usó la expresión. 

Es relevante lo títulos: "pastor", "pastora", "siervo", "profeta", "apóstol", etc. Por otro lado tenemos expresiones como "mentalidad de reino", "en victoria", etc. En las iglesias neopentecostales se han suprimido definitivamente los términos bíblicos y tradicionales de la Iglesia como "diácono", "liturgia", "escuela dominical", "teología", "doctrina", etc. esta supresión sugiere una especie de "nueva era" de la iglesia basada en nuevas revelaciones; o simplemente un alejamiento de la iglesia tradicional para presentarse como una iglesia moderna y exclusiva en la que sí habita el Espíritu Santo.

7. La doctrina sobre la persona
Descripción: La experiencia personal y las emociones de los miembros se invalidan si entran en conflicto con las enseñanzas del grupo.

Propósito: Despersonalizar a los miembros y hacer que antepongan las creencias del grupo sobre sus propios sentimientos, lógica o experiencias.

Ejemplo: Si un miembro expresa incomodidad o sufrimiento, se le dice que está "equivocado" porque el grupo no puede estar equivocado.

En el neopentecostalismo las experiencias místicas son similares entre uno y otro miembro, el problema surge cuando alguien tiene una "experiencia con la Biblia". Ya que el pastor o apóstol es el único que puede interpretarla, si alguien llega a conclusiones distintas que la del líder o grupo luego de leer y escudriñar la Escritura, simplemente es rebatido y acusado de disidente, de influenciado por el racionalismo, o por un espíritu de divisionismo.

Ahora, esto es cierto también en el cristianismo ortodoxo, cuando alguien llega a una conclusión distinta del de la denominación, también es observado; pero no expulsado ni tratado con cierto rigor. En la Fe Cristiana Ortodoxa a quien llega a una conclusión distinta se lo invita a analizar juntos y al someter sus interpretaciones al escrutinio de toda una historia de interpretación de la Escritura luego se espera que se aclaren sus errores y los abandone. Si insiste se lo invita a hacer un sustento técnico considerando las ciencias de la hermenéutica y otros recursos teológicos, todo con la finalidad de mantenerse en la línea ortodoxa de la fe. Pero en el neopentecostalismo no hay lugar a preguntas, no hay lugar a cuestionamientos.

En una oportunidad, en una clase de "guerra espiritual" al maestro neopentecostal un asistente le pregunto ¿Por qué reprendían al diablo en lenguas? y el maestro éste solo atinó a fustigar al asistente como si su pregunta no fuera válida, acusándolo de frío y racionalista pidiéndosele, metafóricamente, que se corte la cabeza para que pueda aprender, apelando a que su racionalismo impide que aprenda la verdad del Espíritu. Esto constituye anteponer la experiencia personal, la razón y el punto de vista personal sobre lo ya establecido, herético, pero ya establecido como doctrina a la que no hay que refutar. En otras ocasiones, a cualquier pregunta, la respuesta es un simple "aquí en esta iglesia creemos esto..." y punto, o un "así cree la denominación". 


8. Exclusión de los disidentes
Descripción: Cualquier persona que cuestione las enseñanzas o prácticas del grupo es marginada, excluida o castigada. Esto puede ser explícito (expulsión) o implícito (rechazo social).

Propósito: Mantener el control mediante el miedo al ostracismo y la pérdida de la "comunidad" que ofrece la secta.

Ejemplo: Expulsar a miembros que expresan dudas, prohibir que otros miembros hablen con ellos o tildarlos de "traidores".

Es común en el neopentecostalismo la marginación de aquellos que cuestionan al líder y sus enseñanzas o prácticas (toda práctica está o debe estar basada en una enseñanza). Por ejemplo, si es un líder y ha cuestionado al pastor o apóstol, o sus enseñanzas, desde la máxima autoridad de la organización se ordena marginarlo, por ejemplo, nombra un ayudante en su liderazgo el cual está alineado al líder principal y empoderado. Poco a poco lo va desplazando y finalmente queda fuera. Pero estos malos líderes tienen dos caminos: (1) condicionan a que se someta le guste o no o (2) echarlo bajo la premisa de que el apóstol o pastor principal es el representante de Dios para la organización. Luego, los líderes nunca son los que echan a la gente, utilizan expresiones como "solos se autoexcluyen". 

La marginación es dolorosa porque incluye el maltrato y desestima de la imagen de las personas, que van siendo afectadas y degradadas por los líderes coercitivos con humillaciones, amedrentamientos, etc.


Reflexión Final

Estos puntos ayudan a entender cómo las iglesias neopentecostales podrían ser sectas coercitivas logrando dominar psicológicamente a sus miembros, debilitando su individualidad y capacidad crítica. En una sociedad que valora la libertad y la diversidad de pensamiento, reconocer estas señales es crucial para protegernos y ayudar a quienes puedan estar atrapados en estas sectas.

Si reconoces varias de estas señales en tu grupo religioso o iglesia, podría ser útil hablar con un profesional de la salud mental o un especialista en sectas para obtener una evaluación más detallada y apoyo profesional.

¡Piensa en esto cristiano!
.......

*Robert Jay Lifton (May 16, 1926 ) es un destacado psiquiatra y escritor estadounidense, conocido por sus estudios sobre el impacto psicológico de la guerra, el totalitarismo y el pensamiento sectario. Su obra más influyente, Thought Reform and the Psychology of Totalism ("La Reforma del Pensamiento y la Psicología del Totalismo" 1961), analiza las técnicas de control mental en la China maoísta. También exploró temas como el trauma nuclear y el Holocausto. Profesor emérito de Harvard y de la City University of New York, Lifton ha dejado un legado profundo en la psicología y los estudios culturales.

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2025/01/senales-del-neopentecostalismo-como.html

jueves, 19 de diciembre de 2024

O7 CARACTERÍSTICAS DE UN CRISTIANO NO REGENERADO





7 Señales de que un cristiano podría no ser verdaderamente regenerado

El número de personas que asisten a iglesias evangélicas ha crecido exponencialmente en muchos países, especialmente en contextos de avivamiento o religiosidad cultural. Sin embargo, no toda profesión de fe es evidencia de una posesión real de fe salvadora. Como dijo Jonathan Edwards:

“Muchos creen ser cristianos solo porque profesan algo que no entienden ni aman.”

El apóstol Pablo exhorta: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos” (2 Corintios 13:5). Y el apóstol Juan escribe su primera carta para que podamos distinguir entre la fe verdadera y la falsa.

A continuación, se presentan siete señales que podrían evidenciar la falta de regeneración. No deben usarse para juzgar severamente a otros, pero sí para llevarnos a la autoevaluación a la luz del evangelio.

1. Persistencia habitual en el pecado sin lucha ni arrepentimiento

Un cristiano regenerado puede caer en pecado, pero no se acomoda a él ni lo celebra. El que ama el pecado y no tiene intención de apartarse de él, probablemente no ha nacido de nuevo.

“Todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado…” (1 Juan 3:9)
Como comenta John Owen:
“El pecado puede vivir en un creyente, pero no reinará en él.”

2. Desinterés o rechazo hacia la Palabra de Dios

Un corazón regenerado anhela conocer a Dios y someterse a su voluntad revelada.

“El que es de Dios, las palabras de Dios oye” (Juan 8:47)
Thomas Watson decía:
“Un alma regenerada prefiere un sermón bíblico a un banquete.”

3. Frialdad y descuido en la oración

El cristiano puede atravesar sequedad espiritual, pero no desprecia la oración. La indiferencia constante hacia la oración revela un corazón sin comunión con el Dios vivo.

“Orad sin cesar.” (1 Tesalonicenses 5:17)
Martín Lutero dijo:
“Así como el respirar es señal de vida, la oración lo es del alma viva.”

4. Indiferencia hacia la comunión cristiana

Un creyente regenerado sabe que no puede vivir en aislamiento espiritual. La comunión con los santos es parte de su vida.

“Sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos.” (1 Juan 3:14)

5. Ausencia de frutos visibles de arrepentimiento

No todos crecen al mismo ritmo, pero el que ha nacido de nuevo manifiesta un cambio progresivo en su vida.

“Por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7:16)
Calvino decía:
“La fe sola justifica, pero la fe que justifica no está sola.”

6. Apostasía ante las pruebas de la vida

La perseverancia en la fe es evidencia de una fe verdadera. El que se aleja completamente, sin volver nunca, muestra que no fue regenerado.

“Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros…” (1 Juan 2:19)

7. Una espiritualidad centrada en uno mismo

El no regenerado busca a “Dios” como medio para alcanzar sus propios fines. No busca la gloria de Dios, sino su propio bienestar.

“Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.” (Filipenses 2:21)

Nota pastoral:

Es posible que al leer esto, te sientas confrontado. Tal vez has descubierto actitudes o patrones que reflejan un corazón aún no transformado. Pero no desesperes: el diagnóstico no es el fin, sino la puerta a la gracia.

La regeneración no es algo que podamos fabricar con esfuerzo humano. Es una obra soberana del Espíritu Santo (Juan 3:3–8). Si has vivido un cristianismo sin Cristo, la invitación sigue abierta:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28)

Dios no rechaza a los que vienen a Él con fe genuina y arrepentimiento. El mismo Espíritu que convence de pecado es quien da vida al alma. Clama por misericordia, cree en el evangelio y sométete a Cristo como Señor y Salvador.


¡Piensa en esto cristiano!

martes, 27 de febrero de 2024

¿AVIVAMIENTO SIN DOCTRINA?





El avivamiento espiritual es un tema querido por la iglesia cristiana, históricamente marcado por períodos de intensa renovación de la fe, compromiso con las Escrituras y transformación de vidas. Sin embargo, una tendencia inquietante se ha manifestado en algunos círculos cristianos contemporáneos: la búsqueda de avivamientos basados casi exclusivamente en emociones, sin la profundidad bíblica adecuada.

Este fenómeno se caracteriza por reuniones en las que se hace hincapié en experiencias emocionales intensas, como el llanto, la risa, la caída al suelo, entre otras manifestaciones físicas, consideradas por muchos como signos incuestionables de la presencia y acción del Espíritu Santo. Sin embargo, la experiencia emocional, aislada de la sana enseñanza de las Escrituras, es insuficiente para sostener el verdadero avivamiento.

La historia de la iglesia nos muestra que los avivamientos genuinos siempre han estado acompañados de un regreso a las Escrituras, la predicación centrada en el evangelio, y un énfasis en la conversión genuina y la santificación de la vida. Estos elementos fundamentales parecen notablemente ausentes en movimientos que dan prioridad a las emociones sobre la verdad bíblica.

La Palabra de Dios nos advierte acerca de la necesidad de discernimiento espiritual, advirtiéndonos contra falsos profetas y enseñanzas que se apartan de la sana doctrina (Mateo 7:15; 2 Timoteo 4:3-4). El apóstol Pablo insta a los creyentes a ser transformados mediante la renovación de la mente, para que puedan discernir la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto (Romanos 12:2). Esto implica un compromiso con el estudio y la comprensión de la Biblia, y no simplemente buscar experiencias emocionales.

Un avivamiento que se basa únicamente en emociones corre el riesgo de promover la espiritualidad superficial, que no produce un cambio duradero en el carácter y la vida de las personas. Sin anclaje en verdades bíblicas, los creyentes pueden volverse vulnerables a todo viento de doctrina, impulsados por experiencias subjetivas que no resisten el escrutinio de la Palabra de Dios.

Es crucial que la iglesia reconozca la importancia de las emociones en la vida espiritual, porque Dios nos ha creado como seres emocionales. Sin embargo, las emociones no pueden ser la base de nuestra relación con Dios ni el criterio por el cual evaluamos la verdad de Su Palabra. El verdadero avivamiento debe caracterizarse por un profundo amor y un firme compromiso con las Escrituras, lo que lleva a la obediencia que brota de un corazón transformado por el Evangelio.

Además, un avivamiento basado en emociones tiende a ser efímero. La búsqueda continua de experiencias emocionales intensas puede conducir a depender de tales experiencias, como si fueran la principal evidencia de la presencia de Dios, distrayendo la atención del crecimiento espiritual sostenible, el discipulado y el servicio desinteresado, que son sello distintivo de la fe cristiana madura.

La necesidad de profundidad bíblica en un avivamiento no es un llamado al intelectualismo frío, sino al equilibrio, donde la mente y el corazón están igualmente involucrados en la adoración de Dios. El conocimiento de las Escrituras alimenta el corazón, produciendo una fe robusta que se expresa en amor por Dios y otros.

Por lo tanto, mientras anhelamos avivamientos que renueven la iglesia y la sociedad, es imperativo que busquemos un resurgimiento que esté arraigado en la verdad de las Escrituras. Un avivamiento que transforma no sólo nuestras emociones, sino nuestras mentes y vidas, alineándonos más estrechamente con la voluntad de Dios revelada en su Palabra. Esta es la ruta hacia el avivamiento duradero, que produce frutos de justicia, amor y verdad en el cuerpo de Cristo y en el mundo.


martes, 29 de agosto de 2023

LOS BECERROS DE ORO DEL NEOPENTECOSTALISMO




UNA CRÍTICA A LA ADORACIÓN SINCRÉTICA EN LA IGLESIA CONTEMPORÁNEA: El becerro de oro y la crisis de la adoración centrada en el hombre

“Haznos dioses que vayan delante de nosotros…”
—  Éxodo 32:1

Introducción

La cuestión de la adoración nunca ha sido un asunto secundario en la Escritura. Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo, Dios no solo demanda ser adorado exclusivamente, sino también ser adorado conforme a Su voluntad revelada. El episodio del becerro de oro en Éxodo 32 constituye una de las advertencias más severas de toda la Biblia respecto al peligro de deformar la verdadera adoración mediante elementos producidos por la imaginación humana.

Resulta significativo observar que Israel no estaba intentando abandonar completamente a Yahvé para entregarse formalmente a otro dios. El lenguaje de Aarón es revelador: “Mañana será fiesta para Jehová” (Éx. 32:5). El problema no consistía meramente en reemplazar a Dios, sino en intentar adorarlo por medios que Él nunca había ordenado. Israel quiso representar visiblemente al Dios invisible, adaptando la adoración divina a categorías culturales, emocionales y sensoriales más cómodas para el corazón humano.

Ese mismo peligro continúa presente hoy. En diversos sectores del evangelicalismo contemporáneo —particularmente en expresiones neopentecostales altamente emocionalistas— la adoración corre el riesgo de desplazarse desde la centralidad de la Palabra hacia la centralidad de la experiencia. El culto deja de ser principalmente un encuentro reverente con el Dios santo y se convierte progresivamente en una experiencia diseñada para producir impacto emocional, estímulo psicológico y satisfacción sensorial.

El problema fundamental del becerro de oro

El pecado de Israel en Éxodo 32 no fue un simple error litúrgico. Fue una distorsión teológica profunda. El pueblo deseaba un dios visible, manipulable y cercano a sus preferencias. Aunque habían presenciado la gloria divina en el Sinaí, no estaban satisfechos con caminar por fe; necesitaban algo tangible.

Aquí se revela una realidad permanente del corazón humano: el hombre caído constantemente intenta reducir a Dios a categorías controlables. Como observó Juan Calvino:

“El corazón humano es una fábrica perpetua de ídolos”.

La idolatría bíblica no comienza necesariamente con imágenes físicas; comienza cuando el ser humano redefine a Dios según sus deseos en lugar de someterse a Su autorrevelación. Por eso, el becerro de oro representa mucho más que un acto pagano aislado. Es el paradigma de toda adoración que mezcla verdad divina con invención humana.

Aarón y el liderazgo que cede a las demandas del pueblo

Uno de los aspectos más solemnes del relato es el papel de Aarón. Él sabía perfectamente el mandamiento:

“No te harás imagen…” (Éx. 20:4).

Sin embargo, cedió ante la presión popular. El liderazgo espiritual abandonó su responsabilidad pastoral y permitió que las preferencias del pueblo definieran la adoración.

Aquí emerge una advertencia relevante para la iglesia contemporánea. Existe una diferencia entre pastorear al pueblo de Dios y simplemente satisfacer sus expectativas religiosas. Muchos líderes, aunque sinceros, terminan moldeando el culto según: tendencias culturales, exigencias de crecimiento, impacto emocional, o dinámicas de entretenimiento.

El peligro no siempre radica en negar doctrinas fundamentales, sino en desplazar gradualmente el centro del culto desde Dios hacia la experiencia humana.

La adoración bíblica y el principio regulador

La tradición reformada históricamente ha sostenido el llamado “Principio Regulador de la Adoración”. Este principio enseña que: Dios mismo determina cómo debe ser adorado.

No significa que toda circunstancia moderna sea pecaminosa. La Escritura distingue entre: elementos del culto, y circunstancias del culto.

Elementos del culto

Son aquellas prácticas explícitamente ordenadas por Dios: lectura y predicación de la Palabra, oración, canto congregacional, sacramentos, ofrendas, confesión y acción de gracias. Estos constituyen el corazón del culto cristiano.

Circunstancias del culto

Son aspectos organizativos necesarios para realizar el culto: horario, iluminación básica, uso de micrófonos, disposición del local, temperatura, tecnología funcional. Estas circunstancias no son actos de adoración en sí mismos, sino ayudas prácticas subordinadas al propósito principal del culto.

El problema surge cuando las circunstancias comienzan a dominar los elementos esenciales. Cuando: la estética eclipsa la predicación, el espectáculo reemplaza la reverencia, la emocionalidad sustituye la verdad, o la figura carismática del líder desplaza la centralidad de Cristo, el culto empieza peligrosamente a parecerse más a una producción humana que a una adoración bíblica.

El emocionalismo y la búsqueda de experiencias

La Escritura jamás condena las emociones. El verdadero culto involucra afectos santos: gozo, reverencia, gratitud, quebrantamiento, esperanza. Sin embargo, la Biblia nunca presenta las emociones como fundamento de la verdad. En muchos contextos modernos, la autenticidad espiritual se mide por intensidad emocional: “sentir fuego”, “caer”, “experimentar atmósferas”, “desatar sensaciones”.

Pero el Nuevo Testamento insiste repetidamente en que la fe viene por la Palabra de Dios (Ro. 10:17), no por manipulación psicológica. La iglesia necesita recordar urgentemente que la presencia de Dios no depende: de luces, volumen, atmósferas místicas, ni técnicas emocionales.

La gloria de Dios se manifiesta supremamente mediante: la proclamación fiel de Cristo, la obra del Espíritu Santo, y la obediencia reverente a Su Palabra.

La santidad de Dios y la reverencia en el culto

Detrás de toda la discusión sobre adoración se encuentra una verdad fundamental: Dios es santo. El problema del becerro de oro no fue meramente metodológico; fue una ofensa contra la santidad divina. Israel intentó acercarse a Dios sin someterse plenamente a Su revelación. La iglesia contemporánea enfrenta el mismo peligro cuando la familiaridad excesiva reemplaza el temor reverente. Un culto completamente centrado en la comodidad del hombre inevitablemente reducirá la majestad de Dios.

Como señaló R. C. Sproul: “El problema central de la iglesia moderna es que ha perdido de vista la santidad de Dios”.

Cuando la santidad divina desaparece del centro del culto: la predicación se trivializa, el pecado se minimiza, la reverencia se desvanece, y la adoración se transforma en consumo religioso.

Una exhortación pastoral a la Iglesia

Esta reflexión no debe conducirnos a un espíritu arrogante ni meramente polémico. El objetivo no es despreciar a creyentes sinceros que quizá nunca han sido instruidos cuidadosamente sobre estos asuntos. Muchos cristianos aman genuinamente a Cristo aun en contextos eclesiales deficientes. Es decir, hay hermanos sinceros en dentro del neopentecostalismo que necesitan conocer la verdad.

La verdadera respuesta pastoral no es el orgullo doctrinal, sino el llamado humilde al arrepentimiento y a la reforma continua de la iglesia según las Escrituras. La pregunta central no es: “¿Qué tipo de culto nos gusta?”. Sino: “¿Qué tipo de adoración agrada verdaderamente a Dios?”

Conclusión

El relato del becerro de oro permanece como una advertencia permanente para el pueblo de Dios. La idolatría no siempre consiste en rechazar abiertamente a Dios; muchas veces consiste en intentar adorarlo según nuestras preferencias en lugar de Su voluntad revelada.

La iglesia contemporánea debe examinar cuidadosamente si su adoración: está centrada en la gloria de Dios, gobernada por Su Palabra, y marcada por reverencia y verdad, o si progresivamente ha adoptado formas de espiritualidad moldeadas más por la cultura contemporánea que por las Escrituras.

La necesidad de nuestros días no es una adoración más espectacular, sino una adoración más bíblica; no una iglesia más entretenida, sino una iglesia más santa.

“Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”
— Juan 4:24

¡Piensa en esto cristiano!



domingo, 6 de marzo de 2022

LOS 5 PUNTOS DEL NEOPENTECOSTALISMO





TOTAL PAPA-RICO 
Nadie es Depravado, todos somos príncipes y princesas del Señor y somos consentidos por Él. Como dijo el "hermano" Daniel Habif: “No Somos Inferiores a Dios”.

ELECCIONES COMERCIALES 
Mantente al día con las obligaciones financieras de la "iglesia" y Dios te elige. Contribuir a campañas de cualquier tipo. Trae tu chequera grande a la iglesia (Catecismo Menor de Cash Luna) Nota: ¡No es indulgencia! ¡Son las Primicias! 

EXPIACIÓN EXAGERADA 
Cristo murió en tanto sufrimiento, sólo porque quería parecer amoroso. De hecho Él quiso que viviéramos materialmente prósperos, es una exageración decir que sufriremos en este mundo. Después de todo: “Jesús era un arquitecto próspero”.  

GRACIA INOLVIDABLE 
Dios ruega por tu atención, Él está realmente en necesidad. Él te necesita y te dará cualquier cosa para seguirlo. Después de todo, es un dios guapo y genial. (Cómo dice la canción de Thales Roberto "Dios sueña contigo"). 

LA CODICIA DE LOS SANTOS 
Para que permanezcas en la Iglesia, las bendiciones siempre deben ser tu enfoque. Si es necesario determina tu bendición, no te enfermes, no aceptes las derrotas y estudia la rica Teología de la Prosperidad. La pobreza es un signo de fracaso. (Catecismo Menor de Guillermo Maldonado).


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¡Es parodia, no lo tomes a pecho!

sábado, 10 de octubre de 2020

LOS TRES GRANDES DESAFÍOS DEL PENTECOSTALISMO CONTEMPORÁNEO




LOS TRES GRANDES DESAFÍOS DEL PENTECOSTALISMO CONTEMPORÁNEO

Pentecostal Anónimo

Como miembro de la tradición pentecostal, escribo este artículo con profunda gratitud por el legado que hemos recibido, pero también con pesar y preocupación por las desviaciones que amenazan con diluir o incluso destruir la vitalidad espiritual y doctrinal de nuestro movimiento. Identifico tres grandes desafíos que considero urgentes y que requieren discernimiento pastoral, reflexión teológica y un retorno a la centralidad de las Escrituras y del Espíritu Santo.

1. El Neopentecostalismo: una mutación doctrinal

En las últimas décadas, hemos sido testigos de un preocupante fenómeno: el surgimiento del neopentecostalismo. No se trata simplemente de una evolución del pentecostalismo clásico, sino de una mutación que lo ha desfigurado. Las doctrinas de la "teología de la prosperidad", la "confesión positiva", la "batalla espiritual territorial", la "renovación apostólica" y la "teología del dominio" han tomado protagonismo en muchas iglesias, a menudo bajo un disfraz carismático.

Este nuevo enfoque tiende a desviar la atención del Cristo crucificado y resucitado hacia el éxito personal, el bienestar material y experiencias sensacionalistas. El Espíritu Santo ha sido reemplazado por un emocionalismo subjetivo que reduce la experiencia de lo sagrado a un espectáculo. Como bien advirtió Donald Gee, uno de nuestros padres teológicos: “El Pentecostés que no produce fruto espiritual ni santidad es un Pentecostés sin fuego verdadero”.

No es solo una desviación doctrinal, sino una alteración de la esencia misma de nuestra fe: la obediencia humilde al Dios soberano y el poder santificador del Espíritu. La Palabra de Dios se interpreta muchas veces de forma arbitraria, sin contexto ni reverencia, para justificar prácticas cuestionables. En palabras de Pablo: “Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias” (2 Timoteo 4:3).

2. La búsqueda del poder humano: el carisma sin carácter

Uno de los peligros más sutiles que enfrentamos es la politización del liderazgo eclesial. No hablo del poder de Dios, sino del deseo de poder humano. Hay quienes han hecho del púlpito una plataforma para el ascenso personal, para el ejercicio de influencia y control sobre otros. El liderazgo carismático ha sustituido al liderazgo piadoso. Se exalta el talento, pero se descuida el carácter.

Lamentablemente, estamos viendo surgir “profetas de la corte” que solo proclaman lo que los “reyes” —es decir, los líderes influyentes o los mecenas de turno— desean escuchar. Esta dinámica es totalmente ajena al modelo de liderazgo cristiano enseñado por Jesús, quien dijo: “El que quiera ser grande entre vosotros será vuestro servidor” (Mateo 20:26).

Como decía el pastor pentecostal Frank Bartleman, testigo del Avivamiento de la Calle Azusa: “El secreto del poder espiritual está en el quebrantamiento, no en la popularidad”. Cuando el liderazgo eclesial se convierte en un medio para la autoexaltación, hemos perdido el rumbo. El Espíritu de Dios no unge para el espectáculo, sino para el servicio.

3. El pospentecostalismo: tradición sin fuego

El tercer desafío, quizás el más silencioso pero igualmente devastador, es lo que llamo el pospentecostalismo. Se manifiesta en iglesias y creyentes que aún se identifican como “pentecostales”, pero han perdido la pasión por la llenura del Espíritu, por los dones, por la oración ferviente y por una vida santa. Conservan la forma, pero han perdido el fuego. Son, en el lenguaje de Pablo, quienes "tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella" (2 Timoteo 3:5).

Muchos de nuestros jóvenes han crecido en iglesias pentecostales, pero jamás han experimentado un genuino mover del Espíritu Santo. Otros se han vuelto indiferentes, influenciados por un escepticismo académico que menosprecia nuestra herencia espiritual como emocionalismo anticuado. Esta es una ironía dolorosa: despreciar la llama mientras aún nos llamamos “pentecostales”.

El teólogo Gordon D. Fee, él mismo un pentecostal erudito, escribió: “No es posible entender al Dios del Nuevo Testamento sin tomar en cuenta el poder del Espíritu en la vida de la Iglesia. Si quitamos eso, traicionamos al texto”. No necesitamos un pentecostalismo superficial, sino uno renovado en profundidad espiritual, conocimiento bíblico y humildad doctrinal.


Conclusión

El pentecostalismo nació en oración, hambre de Dios y pasión por la santidad. Fue un movimiento de renovación espiritual, no una estrategia de mercado. Si queremos mantenernos fieles al legado que el Espíritu nos confió, necesitamos reconocer estos desafíos con humildad, arrepentirnos de nuestras desviaciones y volver al primer amor. No basta con conservar las formas; debemos clamar, como Elías en el Carmelo: “Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios” (1 Reyes 18:37).

Que el Señor avive su obra en medio de los tiempos (Habacuc 3:2), y que el pentecostalismo del siglo XXI no se convierta en una sombra del pasado, sino en un fuego auténtico, humilde, lleno de verdad y poder.



martes, 3 de diciembre de 2019

Eusebio y los Apóstoles


Es tan extraño ponerse a escribir con la finalidad de aclarar acerca de que hoy en día ya no hay apóstoles, pero es necesario.

Es necesario porque hay algunos que no quieren entrar en razonamientos, ni mucho menos no desean estudiar la historia, nuestra historia, de la Iglesia, en la cual están muchas de las respuestas a nuestras preguntas hoy. Después de todo, la Iglesia Cristiana no empezó a existir hace un luxtro con las olas carismáticas, tampoco surge con el movimiento pentecostal de 1900, ni mucho menos la Iglesia no empezó en la Reforma (por más que deseáramos) tampoco empezó con el cisma del año 1004; la Iglesia de Jesucristo empezó allá en Jerusalén con la Comisión encargada a los doce, y a Pablo.

Las siguientes preguntas deben hacerse todos aquellos hermanos y amigos que creen en la REANUDACIÓN del ministerio de los apóstoles.

(1) ¿Por qué los once apóstoles nombraron solo al sustituto de Judas y no nombraron sus propios sustitutos o quienes les habría de suceder en el cargo en el futuro?

(2) ¿Por qué no existe en la Biblia, específicamente en el Nuevo Testamento, requisitos para elegir apóstoles, así como vemos que lo hay para elegir ancianos y diáconos, y cuando se eligió al sustituto de Judas, a Matias, se estableció como requisito que haya conocido personalmente a Jesús en su vida, ministerio, pasión y muerte, resurrección y ascensión?

(3) ¿Por qué no hay registros extrabíblicos (escritos no canónicos) donde narren que después de la muerte de los apóstoles, sus discípulos fueron nombrados apóstoles?

(4) ¿Por qué después de la muerte del último apostol con vida, el apóstol Juan, ya no hay más apóstoles nombrados y reconocidos por las iglesias del I y II siglo?

Y la única respuesta que encontrará es muy sencilla, porque simplemente ya no hubo más apóstoles, ya no se nombraron (porque no hubo orden de Dios de nombrar más apóstoles), y porque los doce más Pablo establecieron con su ministerio apostólico las bases doctrinales de fe y práctica para la Iglesia y su vida misma confirmó dicho ministerio el cual una vez cumplida su misión, su legado queda con nosotros, no siendo necesario más apóstoles hoy en día.

Eusebio de Cesarea nos dice en sus escritos lo siguiente respecto del apóstol Pablo:
"A estos hay que añadir a Pablo, el instrumento escogido no de hombres ni por hombres.Éste fue designado apóstol por la revelación del propio Jesucristo y de Dios el Padre que lo resucitó de los muertos; fue considerado digno de la llamada por una visión y por una voz del cielo durante la revelación." (1)
Mientras que para Eusebio (263 - 339) los apóstoles fueron sólo y exclusivamente nombrados por iniciativa de Dios, llamados por Dios y enviados por Jesucristo; los hoy lideres carismáticos están llamándose unos a otros, están nombrándose unos a otros de "apóstoles". Es decir, luego de la muerte del último apóstol: Juan; casi dos mil años después, algunos hombres han decidido por su propia voluntad y deseo humano, llamar y nombrar apóstoles, sin la aprobación de Dios en su Palabra.

Pero esto es cosa que no se puede conversar con quienes están embelesados con el error, haciendo oídos sordos a la verdad porque es más placentero un poco de error y mentira. Las objeciones que mayormente saltan a la conversación no son ni siquiera dignas de escribir aquí.

Tan significante era el ministerio de los apóstoles que cuando se decidió tener un conjunto de libros "inspirados" se decidió que hayan sido libros escritos por los apóstoles que caminaron con Jesús, o que dichos escritos hayan sido supervisados por algún "apóstol", así nos lo dice Boer:
"La norma ´más importante que se aplicó para determinar qué libros eran canónicos y cuáles no lo eran fue su "apostolicidad". Es decir, cada libro tenía que haber sido escrito ya sea por un apóstol o por alguien muy cercano a los apóstoles. Es por esa razón que el Evangelio de Marcos (a quien se asociaba con Pedro) y el Evangelio de de Lucas (a quien se asociaba con Pablo) fueron incluídos... Por otro lado, libros como "La Epístola de Bernabé", "El Pastor de Hermas", "la Sabiduría de Salomón" y otros fueron rechazados por su falta de conexión con los apóstoles". (2)
Esto es claramente una muestra de la importancia de recurrir a la historia para encontrar las respuestas a tantas novedades modernas. Los apóstoles eran  LA AUTORIDAD en la Iglesia (iglesias locales) y a su muerte, su autoridad quedó plasmada en las Escrituras. Si bien es cierto sus escritos fueron usados desde el primer y segundo siglo. para el tercer siglo los obispos y ancianos vieron necesario tener una "lista" de libros inspirados, y así nace el Canon del Nuevo Testamento. Fue Atanasio quien en el año 367 primero propuso la colección tal como la conocemos hoy en día. Pero fueron dos Sínodos los que dieron a la Iglesia el Nuevo Testamento que hoy tenemos, el de Hippo Regio (393) y el de Cartago (397).

La autoridad de los apóstoles quedó plasmada en las escrituras del Nuevo Testamento. Esto, a toda costa es la más contundente respuesta a los que aluden ser los "nuevos apóstoles" con autoridad para esto y el otro, por eso el pastor Renato Vargens en más de una ocasión ha llamado a los apóstoles modernos de "ignorantes y caraduras". "Ignorantes" porque ignoran la historia en la doctrina y teología de la Iglesia Cristiana, y "caraduras" porque muchos de los hoy autodenominados apóstoles son hombres que han pasado por un seminario y de hecho han sido expuestos a estas verdades académicas, pero más puede su ilusión personal de ostentar un máximo cargo eclesiástico. Cargo que no está vigente hoy en día.


¿EN QUÉ CONCLUÍMOS?
La respuesta es simple y sencilla, no hay más apóstoles ahora; y los que hay son unos "ignorantes y caraduras".

Si usted desea creerlo es cosa suya, pero sepa que la Iglesia nunca reconocerá más apóstoles que los doce más Pablo.

¡Piensa cristiano!
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(1) Eusebio de Cesarea , "Historia Eclesiástica" II.14 (Pág. 65) Editorial Clie
(2) Boer, Harry R., "Historia de la Iglesia Primitiva" (Pág. 104-105) Unilit-Flet

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2019/12/eusebio-y-los-apostoles.html

sábado, 9 de marzo de 2019

¿Debemos Orar por la Paz de Jerusalén?




Un análisis reformado del Salmo 122 a la luz del Nuevo Pacto

Resumen

El Salmo 122:6, “Orad por la paz de Jerusalén”, ha sido frecuentemente interpretado en contextos evangélicos contemporáneos como un mandato perpetuo con implicaciones geopolíticas directas para el moderno Estado de Israel. Esta lectura, común en el dispensacionalismo y el sionismo cristiano, tiende a desvincular el texto de su contexto histórico–pactual y de su cumplimiento cristológico. El presente artículo ofrece un análisis exegético y teológico del Salmo 122 desde una cosmovisión reformada, sosteniendo que la exhortación a orar por la paz de Jerusalén pertenece a la antigua economía pactual y halla su cumplimiento pleno en Cristo y en la Iglesia, sin negar la legitimidad de orar por la paz de todas las naciones.

Introducción

En el debate teológico actual, rechazar el dispensacionalismo o el sionismo cristiano suele generar acusaciones de “teología del reemplazo” o incluso de antisemitismo. Sin embargo, estas imputaciones confunden categorías teológicas con posturas éticas o políticas. La teología reformada afirma con claridad la dignidad de todo pueblo humano y rechaza cualquier forma de odio o violencia, al tiempo que insiste en la correcta interpretación bíblica conforme a la revelación progresiva.

La cuestión central no es si los cristianos deben orar por la paz —pues la Escritura manda orar por todos los hombres y autoridades—, sino cómo debe entenderse bíblicamente el mandato específico de Salmo 122:6.
El Salmo 122 en su contexto histórico y literario


El Salmo 122 forma parte de los llamados Cánticos de Ascenso (Salmos 120–134), himnos entonados por los peregrinos que subían a Jerusalén para las festividades prescritas por la ley mosaica. En este contexto, Jerusalén no es presentada primariamente como una entidad política, sino como:
  • el lugar del templo,
  • el centro del culto verdadero,
  • el sitio donde reposaba la gloria de Yahvé,
  • la sede del trono davídico.
La paz anhelada para Jerusalén está íntimamente ligada a la presencia de Dios en medio de su pueblo, no a la prosperidad material ni a la supremacía militar. Interpretar el texto como una promesa automática de bendición para quienes apoyen políticamente a una ciudad moderna implica una lectura descontextualizada del salmo.

Jerusalén como realidad tipológica en la teología bíblica

Desde una perspectiva reformada, Jerusalén funciona como una realidad tipológica dentro de la antigua economía del pacto. Su importancia radica en su función simbólica como centro de la presencia divina, no en su permanencia geográfica indefinida.

Como ha señalado Kenneth L. Gentry, la Jerusalén terrenal cumplió su propósito histórico–redentor y alcanzó su clímax en la obra de Cristo. La destrucción de la ciudad y del templo en el año 70 d.C. marcó el cierre definitivo del antiguo orden cultual y el desplazamiento del centro de la fe desde una geografía específica hacia una persona: Jesucristo.

Este desplazamiento es coherente con la enseñanza de Jesús en Juan 4:21–24, donde el culto ya no se vincula a un monte o a una ciudad, sino a la adoración “en espíritu y en verdad”.

La paz en el marco del nuevo pacto

El concepto hebreo de shalom no se limita a la ausencia de conflicto, sino que incluye bienestar integral, orden pactual y reposo bajo el favor de Dios. En el Salmo 122, el término evoca tranquilidad y estabilidad dentro del marco del pacto mosaico.

El comentarista reformado Albert Barnes observa que esta paz no debe entenderse como una garantía automática de prosperidad, sino como una condición espiritual vinculada a la fidelidad del pacto. El Nuevo Testamento amplía y redefine este concepto al afirmar que la verdadera paz es la reconciliación con Dios por medio de Cristo (Rom 5:1).

Así, la Escritura dirige la mirada del creyente hacia la “Jerusalén de arriba” (Gál 4:26), identificada no con una ciudad terrenal, sino con la comunidad redimida que participa de las promesas del nuevo pacto.

Implicaciones eclesiológicas y pastorales

El artículo analizado acierta al afirmar que los cristianos pueden y deben orar por Jerusalén hoy, pero no en un sentido exclusivo ni sacralizado. Jerusalén se sitúa al mismo nivel que cualquier otra ciudad del mundo necesitada del evangelio.

Desde una eclesiología reformada, la Iglesia es descrita como la nueva ciudad de paz, en la cual:
  • Dios ha puesto su nombre,
  • Cristo reina como Hijo de David en su trono celestial,
  • el Espíritu Santo mora permanentemente,
  • se proclama la justicia del evangelio.
Orar por la paz de Jerusalén, en este marco, significa orar por la paz de la Iglesia, por su unidad, por su fidelidad doctrinal y por la expansión del evangelio entre todas las naciones.

Evaluación teológica

El artículo evita dos extremos comunes:
  1. el nacionalismo teológico que absolutiza una geografía, y
  2. el olvido del papel histórico de Israel en la redención.
Su fortaleza principal radica en afirmar que las promesas vinculadas a Jerusalén no son anuladas, sino cumplidas en Cristo. La paz que el creyente busca no fluye de una ciudad terrenal, sino de la cruz, donde Dios reconcilió consigo al mundo.

Conclusión

Desde una cosmovisión reformada, el mandato de Salmo 122:6 no puede ser separado de su contexto pactual ni trasladado acríticamente a la geopolítica moderna. Jerusalén fue una sombra gloriosa de una realidad mayor que se cumple en Cristo y en su Iglesia. La oración cristiana por la paz no se dirige a la exaltación de una ciudad específica, sino a la manifestación del Reino de Dios en todas las naciones.

La paz verdadera —la única duradera— es la paz que Dios concede a los pecadores justificados por la fe en Jesucristo. Fuera de Él, ninguna ciudad puede estar en paz; en Él, toda ciudad puede llegar a conocerla.

¡Gracia y paz!