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viernes, 11 de abril de 2025

¿CUÁNDO ES VÁLIDO UN BAUTISMO? Examinando el testimonio bíblico e histórico



La pregunta sobre la validez del bautismo ha sido objeto de debate a lo largo de la historia de la Iglesia. En particular, durante el siglo XVI, surgió un movimiento que desafió con firmeza las prácticas bautismales establecidas: los anabaptistas. Estos afirmaban que el bautismo infantil (paidobautismo) era inválido, y que, por tanto, todo creyente debía bautizarse nuevamente tras una confesión personal de fe. Tal postura les ganó el apodo de “rebautizadores”, término despectivo utilizado por quienes defendían la validez del bautismo recibido en la infancia.

Este debate no es meramente histórico; plantea una cuestión teológica y pastoral profunda: ¿cuándo puede considerarse válido un bautismo? ¿Depende de quién lo administra? ¿Del entendimiento doctrinal del sacramento? ¿De la edad del bautizado? En este artículo, abordaremos dos objeciones típicas de los anabaptistas y ofreceremos una respuesta desde la teología reformada, buscando no solo claridad doctrinal, sino también aplicación para la vida cristiana.

Primera objeción: 

"El bautismo debe ser administrado por un ministro santo y digno; por tanto, los sacramentos oficiados por curas católicos romanos son inválidos."

Esta objeción apela a la integridad moral del oficiante como criterio de validez sacramental. Sin embargo, esta postura fue refutada en el siglo IV durante la controversia donatista. Los donatistas sostenían que los sacramentos administrados por clérigos caídos o indignos eran nulos. San Agustín respondió con claridad que la eficacia del sacramento no radica en la dignidad del ministro, sino en el nombre de Cristo, en cuyo poder se administra.

El argumento de Agustín sigue vigente: los sacramentos son actos de Dios, no del hombre. El apóstol Judas Iscariote participó del ministerio apostólico y es probable que haya bautizado durante el ministerio terrenal de Cristo. Sin embargo, no se menciona en ninguna parte del Nuevo Testamento que aquellos bautismos hayan sido invalidados tras su traición. Si la gracia sacramental dependiera de la santidad del ministro, ningún creyente podría tener plena seguridad respecto a su bautismo, pues solo Dios conoce plenamente el corazón humano.

Esto nos conduce a una reflexión necesaria: muchos creyentes se inquietan al recordar que fueron bautizados por ministros cuya doctrina posterior consideraron errónea, o cuya vida resultó escandalosa. Pero el consuelo de la Escritura es claro: nuestra seguridad descansa en la obra de Dios, no en la perfección del hombre.

Segunda objeción: 

"El bautismo practicado por la Iglesia católica romana es inválido porque creen en la regeneración bautismal."

Esta crítica se enfoca en la interpretación doctrinal del sacramento. Los anabaptistas sostenían que si una iglesia enseñaba que el bautismo confiere automáticamente regeneración, su práctica debía considerarse inválida. No obstante, esta lógica conduce a una fragmentación eclesiológica insostenible.

Incluso dentro del protestantismo, hay diversas interpretaciones sobre el bautismo. Los luteranos creen en un tipo de regeneración bautismal, mientras que los reformados ven el bautismo como un medio de gracia que confirma, pero no confiere automáticamente, la regeneración. Los bautistas lo consideran un símbolo público de fe. A pesar de estas diferencias, todas estas tradiciones coinciden en bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y reconocen el bautismo como una institución divina.

Juan Calvino defendía que la diversidad de interpretaciones, mientras no comprometa doctrinas fundamentales (como la suficiencia de Cristo o la justificación por la fe), no debe ser causa de ruptura. Si invalidáramos los sacramentos por diferencias secundarias, también tendríamos que rechazar la Cena del Señor celebrada por iglesias con teologías diferentes. El criterio clave no es la comprensión perfecta del rito, sino su conformidad con el mandato de Cristo.

Fundamentos para una comprensión reformada de la validez bautismal

Desde una perspectiva reformada, la validez del bautismo depende de tres factores esenciales:

  1. Forma correcta: que se realice con agua y en el nombre del Dios trino, según el mandato de Cristo en Mateo 28:19.

  2. Intención adecuada: que se administre como un acto de obediencia al Evangelio, no como un rito mágico ni como un simple rito cultural.

  3. Sujeto legítimo: que el bautizado esté dentro del pacto, sea por confesión personal de fe o por inclusión en la comunidad del pacto.

Esto significa que el bautismo católico romano puede ser reconocido como válido si se realizó en el nombre del Dios trino, a pesar de diferencias teológicas secundarias. Negar su validez equivale a restringir el poder de Dios a la ortodoxia perfecta del oficiante, lo cual sería arrogante e infundado bíblicamente.

Aplicación práctica y pastoral

  1. No caigas en la inseguridad sacramental: Si fuiste bautizado en una iglesia que hoy no compartes, pero lo hiciste en nombre del Dios trino y con fe sincera, no necesitas rebautizarte. Confía en la promesa de Dios más que en la perfección de tu experiencia religiosa.

  2. Evita el sacramentalismo y el ritualismo: La seguridad de la salvación no radica en haber recibido un rito perfecto, sino en confiar en Cristo. El bautismo es importante, pero no es un talismán. Su poder proviene de la Palabra y del Espíritu, no del agua en sí misma.

  3. Examina tu corazón y tu fe: Como dice 2 Pedro 1:10: "Procurad hacer firme vuestra vocación y elección". La verdadera confirmación del bautismo es una vida transformada por el Evangelio, no la repetición de rituales.

Conclusión

La validez del bautismo no depende de la santidad del ministro ni de una comprensión perfecta del sacramento, sino de la fidelidad a la institución de Cristo. La gracia de Dios no está limitada por las debilidades humanas. Como enseña el apóstol Pablo: “Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo” (Efesios 4:5). Esta verdad nos llama a la unidad, a la confianza y a la acción: unidad con los verdaderos creyentes, confianza en la obra de Dios, y acción evangelizadora para extender la gracia del Evangelio a todos los pueblos.

Que el Señor nos conceda discernimiento, humildad y gozo al contemplar la grandeza de su gracia, visible también en el sacramento del bautismo.

¡Piensa en esto cristiano!


jueves, 27 de abril de 2023

EL BAUTISMO DE JUAN NO ERA EL 'BAUTISMO CRISTIANO'








No, el Bautismo de Juan no es el "Bautismo Cristiano"

¿Por qué los hombres de Éfeso fueron bautizados dos veces? 

En su tercer viaje, Pablo se encontró en Éfeso con doce discípulos de Juan el Bautista que habían sido bautizados en el bautismo de Juan solamente. Después de escuchar las enseñanzas de Pablo, fueron bautizados en el nombre de Jesús (Hechos 19:1-7). ¿Por qué era necesario este segundo bautismo? Pablo mismo no lo dijo. Pero en Efesios 4:5 ¿Pablo dice que hay un solo bautismo?

El caso citado en Hechos 19 aclara varios puntos importantes:

1. Sólo hay un bautismo válido para cada persona. 
El bautismo de Juan jugó un papel importante en una época anterior. Jesús mismo fue bautizado por Juan, cuya predicación vino de Dios (Juan 1:6). Pero como veremos en los comentarios a continuación, el bautismo de Juan ya no estaba en efecto cuando Pablo llegó a Éfeso. Para esos hombres, el bautismo de Juan no fue suficiente.

2. Después de la muerte de Jesús, el bautismo en su nombre entró en vigor. 
El bautismo de Juan jugó un papel paralelo al de los sacrificios hechos antes de la muerte de Jesús. Dios ordenó a los hombres que sacrificaran animales por los pecados cometidos, pero estos sacrificios no eliminaron el pecado (Hebreos 10:4). Podemos ilustrar el papel de los sacrificios con la práctica común de emitir cheques posfechados. Cuando la persona llena un cheque posfechado, rara vez tiene dinero en la cuenta para cubrir el cheque. Pero hasta la fecha del cheque, ella deposita el dinero y cubre la "deuda" que representa el cheque. 

Los sacrificios de animales dependían de un futuro "depósito" en la cuenta. Jesús, por la muerte en la cruz, hizo el depósito, cubrió los "cheques" de los sacrificios y perdonó los pecados anteriores (Hebreos 9:15). El bautismo de Juan, debido a que fue predicado antes de la muerte de Jesús, también fue una especie de cheque posfechado. Continuar practicando este bautismo, décadas después de la muerte y resurrección de Jesús, no traería ningún beneficio espiritual. La pregunta de Pablo (Hechos 19:2) era una manera directa de determinar qué bautismo se predicaba a los discípulos de Juan en Éfeso. El Espíritu Santo descendió en el día de Pentecostés (Hechos 2) y fue predicado a judíos y gentiles desde ese momento en adelante. Estos hombres habían escuchado un mensaje incompleto de Apolos (Hechos 18:24-28) o de alguien con la misma comprensión parcial del Evangelio.

3. El bautismo es importante. 
Muchos predicadores y maestros hoy en día devalúan el bautismo, diciendo que no es parte del plan de Dios para nuestra salvación. Además de varios otros textos que muestran la necesidad del bautismo (Hechos 2:38; 22:16; Marcos 16:16; etc.), este ejemplo refuerza su importancia. Si el bautismo no fuera importante, ni siquiera esencial, ¿por qué sería necesario corregir el bautismo de los discípulos de Juan el Bautista?

4. El bautismo de Juan fue el bautismo de "prosélitos". 
Que era una "ablución" y representaba la purificación. Cada no judío que se adhiriera a la fe judía primero se sometería al bautismo y luego entraría en los ritos del templo (circuncisión, ofrendas de rescate, etc.). El bautismo de Juan fue para los judíos, una invitación a alejarse de sus malos caminos, porque estaban viviendo como si no fueran el pueblo de Dios, como "gentiles".

5. El bautismo de Juan no es un modelo para regular el bautismo cristiano, a pesar de las similitudes entre ellos.

6. Jesús no fue bautizado para dar "ejemplo", pero en su bautismo se cumpliría la "Justicia". 
¿Qué justicia sería esa? Respuesta: de Dios, de gracia. Fue Dios haciendo por el pecador lo que no podía cumplir. Es decir; en su bautismo Jesús se estaba identificando con su pueblo, convirtiéndose en su representante "legal", el "segundo Adán". Que cumpliría todos los requisitos de la Ley y moriría como un sacrificio perfecto para redimirlos.

7. Lucas 16:16 La ley y los profetas estuvieron vigentes hasta Juan; a partir de entonces, se proclama el evangelio del reino de Dios, y todo hombre se esfuerza por entrar en él. Juan fue un profeta del Antiguo Pacto, el bautismo es el sello del Nuevo Pacto, son ritos similares pero diferentes en sí mismos al mismo tiempo.

8. El bautismo de Juan, así como los ritos del AT, no eran efectivos en sí mismos, sino que "apuntaban" a su plenitud. 
En el Antiguo Testamento lo que "quitaba" los pecados era el sacrificio. Tanto es así que Juan al ver a Jesús dice; "He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo." Él está haciendo lo que vino a hacer, "Allanar el camino", es decir, preparar a la gente a través del arrepentimiento (bautismo) y señalar la remisión de los pecados en Cristo. Así como los ritos del Antiguo Testamento se vuelven obsoletos después del acto al que apuntaban, también lo hace el Bautismo de Juan después de la muerte de Jesús, y el Bautismo cristiano se pone de moda, lleno en alcance y significado.

Publicado inicialmente en la página Os Reformados (adaptado).

viernes, 7 de mayo de 2021

J. C. RYLE Y EL BAUTISMO DE NIÑOS


"…La cuestión del bautismo de infantes es sin duda delicada y difícil. Hombres santos y de oración son incapaces de ver un parecido. Aunque lean la misma Biblia y profesen ser dirigidos por el mismo Espíritu, llegan a diferentes conclusiones acerca de este sacramento.


La gran mayoría de cristianos afirman que el bautismo de infantes es escriturario y correcto. Un sector comparativamente pequeño de la Iglesia protestante, pero que contiene muchos santos eminentes entre sus miembros, considera que el bautismo de infantes no es escriturario ni correcto. Las diferencias son una triste prueba de la ceguera y debilidad que queda aún en los santos de Dios...Es admitido por ambas partes que los niños pueden ser elegidos y escogidos por Dios para salvación, lavados por la sangre de Cristo, nacidos de nuevo del Espíritu, pueden recibir gracia, ser justificados y santificados y entrar en el Cielo. Si estas cosas son así, es difícil ver por qué no pueden recibir la señal externa del bautismo.


Se admite además que los niños son miembros de la Iglesia visible de Cristo en virtud del cristianismo de sus padres. ¿Qué otra cosa pueden querer decir las palabras de S. Pablo “ahora son santos” (1 Corintios 7:14)? Si esto es así, es difícil comprender por qué un niño no puede recibir una señal externa de haber sido admitido en la Iglesia igual que el niño judío recibe la señal externa de la circuncisión.


La objeción de que el bautismo es solo para aquellos que son lo bastante mayores como para arrepentirse y creer no parece convincente. Leemos en el Nuevo Testamento que las personas de las “casas” de Lidia y de Estéfanas fueron bautizadas y que el carcelero de Filipos y “todos los suyos” fueron bautizados. Es muy difícil suponer que en ninguno de estos tres casos hubiera niños (Hechos 16:15, 33; 1 Corintios 1:16).


La objeción de que nuestro Señor Jesucristo mismo nunca ordenó directamente a los niños que fueran bautizados carece de peso. La Iglesia judía, a la que Él vino, siempre había estado acostumbrada a admitir a los niños por medio de la circuncisión. El hecho mismo de que Jesús no dijera nada acerca de la edad para bautizarse demuestra que no pretendía introducir cambios.


Podemos dejar el asunto aquí. Pocas controversias han hecho tanto daño y conducido a tan poco fruto espiritual como la que tiene que ver con el bautismo. Sobre ninguna se ha dicho y escrito tanto sin convencer. Sobre ninguna otra la experiencia parece demostrar mejor que habría sido preferible que los cristianos se hubieran dejado en paz entre sí y hubieran aceptado sus diferencias.


El bautismo que nos concierne a todos conocer no es tanto el bautismo de agua como el bautismo del Espíritu Santo. Hay miles que, siendo lavados en las aguas bautismales, nunca fueron renovados por el Espíritu. ¿Hemos nacido de nuevo? ¿Hemos recibido el Espíritu Santo y sido hechos nuevas criaturas en Jesucristo? Si no es así, importa poco cuándo, dónde o cómo hemos sido bautizados; seguimos en nuestros pecados. Sin un nuevo nacimiento no puede haber salvación. ¡No descansemos hasta saber y sentir que hemos pasado de muerte a vida y que en verdad hemos nacido de Dios!."


~ J.C. Ryle, Meditaciones sobre los Evangelios, Marcos 10:13-16.


lunes, 23 de noviembre de 2020

¿Bautismo de Niños?




El Nuevo Testamento enseña que los gentiles son ahora partícipes de los pactos de la promesa (Efesios 2:12-13) que antes eran exclusivos de la nación de Israel. Una de esas promesas es que Dios será un Dios para ti, y para tu descendencia después de ti (Génesis 17:7); y esta promesa se repite explícitamente en el Nuevo Testamento, la promesa es para ti, y para tus hijos (Hechos 2:39). Esto forma la base teológica del bautismo de niños.

Después de la caída del hombre, que trajo la maldición y la muerte al mundo, Dios estableció un pacto de gracia. Este pacto de gracia no se basa en la obediencia del hombre, sino únicamente en la gracia de Dios. En la promesa de salvación, Dios dijo a la serpiente y a la mujer: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Génesis 3:15). En Génesis 3:15 se promete que Cristo vendrá a aplastar la cabeza de la serpiente. Este pacto de gracia es administrado a través de toda la Escritura, bajo varias administraciones. El Catecismo Mayor de Westminster expone este concepto:

P. 34. ¿Cómo fue administrado el pacto de gracia bajo el Antiguo Testamento?

R. EI pacto de gracia fue administrado bajo el Antiguo Testamento por promesas, profecías, sacrificios, la circuncisión, la pascua, y otros tipos y ordenanzas; todas las cuales señalaban al Cristo que había de venir, y al mismo tiempo eran suficientes para edificar a los elegidos en la fe de un Mesías prometido, por quien tenían remisión de pecados y salvación eterna.

Romanos 15:8; Hechos 3:20, 24; Hebreos 10:1; Romanos 4:11; 1 Corintios 5:7; Hebreos. 8-10, 11:13; Gálatas 3:7-9, 14.

P. 35. ¿Cómo es administrado el pacto de gracia bajo el Nuevo Testamento?

R. Bajo el Nuevo Testamento, cuando Cristo la sustancia fue exhibido, el pacto de gracia fue y será administrado por la predicación de la palabra, por la administración de los sacramentos del bautismo, y de la Cena del Señor, en los que la gracia y la salvación se manifiestan con más plenitud, evidencia y eficacia a todas las naciones.

Marcos 16:15; Mateo 28:19-20; 1 Corintios 11:23-25; 2 Corintios 3:6-18; Hebreos 8:6, 10, 11; Mateo. 28:19.

El Antiguo y el Nuevo Pacto son administraciones del pacto de gracia. Hechos 15:11 dice: “Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos”. 1 Corintios 10:4 “y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo”. Estos y otros pasajes muestran que la sustancia del Antiguo y del Nuevo Pacto era y siempre será Cristo. Ya que la sustancia de ambos pactos es la misma, también hay continuidad en las administraciones externas de los pactos. La salvación fue concedida a aquellos que no sólo participaron externamente en la administración del pacto, sino que también tuvieron fe en lo que esa administración apuntaba: Jesucristo.

El Nuevo Pacto tiene una administración externa y esto se demuestra en los pasajes de la apostasía. Jesús dijo: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Juan 15:2). No se trata de ser salvado y perder la salvación, lo cual es imposible (Juan 10:26-30, 1 Juan 2:18-19, etc); se trata de estar en la administración externa del Nuevo Pacto, y ser cortado por falta de sustancia interna. Romanos 11:16-22 también prueba que uno puede ser cortado del pueblo del pacto visible de Dios. Romanos 11:22 dice: “Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado”. Así que el hecho de que estas personas estén en Cristo o sean parte de la iglesia externa y sean cortadas prueba que el Nuevo Pacto tiene una administración externa.

Los hijos de los creyentes estaban en la administración externa del pacto de gracia en el Antiguo Testamento. Noé creyó y Dios lo consideró justo (Génesis 7:1, Hebreos 11:7). Después de eso Dios dijo: “He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros” (Génesis 9:9). Dios no sólo hace un pacto con el creyente individual, sino también con sus hijos. El mismo patrón se encuentra con Abraham. Abraham creyó en Cristo y Dios lo declaró justo (Génesis 15:6, Juan 8:56). Después de eso, Dios le ordenó que se circuncidara (credocircuncisión). Sin embargo, Dios también le dijo que circuncidara a todos los niños varones de su casa (paidocircuncisión). 

A pesar de que los niños no ejercieron la fe, Dios ordenó que los niños fueran circuncidados y parte del pacto de gracia, como lo fue Esaú. Génesis 17:7 dice: “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti”. ”La elección del pacto de parte de Dios se extiende a la Semilla, Deuteronomio 4:37, Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos” (1). ¿Continúa Dios incluyendo en su pacto a los hijos de los creyentes? No hay indicación alguna en el Nuevo Testamento de que haya cambiado la naturaleza de un pacto para incluir a los hijos de los creyentes.

De hecho, lo contrario se confirma en el Nuevo Testamento: los hijos de los creyentes están en la administración externa del Nuevo Pacto. Mateo 19:13-14 dice: “Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”(Isaías 40:11). “Si es correcto que los niños sean llevados a Cristo, ¿por qué no se les admite al bautismo, símbolo de nuestra comunión y comunión con Cristo? Si el reino de los cielos es suyo, ¿por qué se les debe negar la señal por la que se abre el acceso, por así decirlo, a la iglesia, para que al ser admitidos en ella puedan ser inscritos entre los herederos del reino celestial?” (2). 

Pedro no excluyó a los hijos de los creyentes del pacto de gracia, y dijo a los judíos adultos el día de Pentecostés, Pedro les dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:38-39). 

La promesa es para los judíos y sus hijos. La audiencia a la que Pedro estaba hablando era la de los judíos dispersos que se habían reunido para Shavuot-Pentecostés. Esta promesa es una alusión a Génesis 17:7. La promesa es también para todos los que están lejos, los gentiles, como dice Efesios 2:12-13 “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo”. “El mismo pacto hecho con Abraham se hace con los corintios, 2 Corintios 6:16, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (3). 

Los gentiles son ahora partícipes de los pactos de la promesa y sus hijos son santos. “Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos” (1 Corintios 7:14). “En vista del contexto no podemos sostener que esta ‘santidad’ es la de la regeneración. sino que puede ser nada menos que la ‘santidad’ de la conexión y el privilegio” (4). 

Los hijos de los creyentes ya tienen la realidad de ser apartados como miembros del pueblo del pacto de Dios, por lo tanto la señal del pacto, el bautismo, es su derecho. En el Nuevo Testamento, cada vez que una persona se convertía en cristiana y tenía una familia, había un bautismo en el hogar. Lidia creía en el mensaje de Pablo. Ella fue bautizada y toda su familia (Hechos 16:14-15). También, el carcelero filipino en el mismo capítulo cree y es bautizado junto a toda su familia. Pablo también bautizó a la familia de Estéfanas (1 Corintios 1:16). Al estudiar todos los pasajes de la familia, uno encuentra que cuando el jefe de la familia es traído al pacto, también lo es la familia. Se puede objetar que no hay ningún ejemplo en las Escrituras de un niño bautizado por las manos de los apóstoles. “Si tal tipo de argumento fuera bueno, sería necesario, de la misma manera, prohibir a las mujeres la Cena del Señor, ya que no leemos que hayan sido admitidas a ella en los días de los apóstoles” (5). 

He aquí una objeción de Walter Chantry: “Las promesas [Hechos 2:39] no pertenecen a los hijos de los creyentes, excepto por el llamado eficaz” (6). “La promesa se les hace absolutamente, crean o no. Pero la bendición de la promesa y el pacto de gracia se da y se otorga sólo condicionalmente, si creen” (7). Otra objeción de Chantry: “Si la palabra ‘santo’ [1 Corintios 7:14] sugiere una relación de alianza… haciendo a los niños los objetos adecuados para el bautismo, entonces el cónyuge incrédulo es también un candidato válido para el sacramento” (8). Respondemos que la santidad federal fundamenta su derecho a la membresía visible de la iglesia y por consiguiente al bautismo. En otras palabras, un rechazo a profesar la fe es una pérdida de su derecho al bautismo. Los niños son incapaces de profesar o negarse a profesar la fe, y por lo tanto son bautizados sobre la base de la santidad federal solamente. Otra objeción es que no había ningún niño presente en los hogares que fueron bautizados. Esto es una mera especulación. El punto es que la casa fue bautizada sobre la profesión del jefe de hogar, lo cual está en continuidad con el pacto de gracia bajo el Antiguo Pacto. Por lo tanto, todos los miembros de la casa deben ser bautizados, incluyendo los niños.

CONCLUSIÓN:
En conclusión, tanto el Antiguo como el Nuevo Pacto son administraciones del mismo pacto de gracia. El Nuevo Pacto, al igual que el Antiguo, tiene una administración externa, que constituye la iglesia visible, y esto fue probado por los pasajes de la apostasía. Los hijos de los creyentes están en la administración externa del pacto de gracia bajo ambos pactos, porque ambos pactos son administraciones del pacto de gracia. Así como los infantes en el Antiguo Pacto fueron circuncidados y en el pacto de gracia bajo la casa de Abraham, así también los infantes en el Nuevo Pacto deben ser bautizados y están en el pacto de gracia en virtud de estar en la casa de un creyente, como lo prueban los bautismos en la casa de Hechos 16 y 1 Corintios 1:16. Por lo tanto, sin ninguna controversia, los niños de los creyentes deben ser bautizados.

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Referencias Bibliográficas:

(1) Rutherford, Samuel. Editor: McMahon, C. M. (2005). "The Covenant of Life Opened." New Lenox, IL: Puritan Publications. Pág. 128

(2) Calvino, Juan. Traductor: Beveridge, Henry (2008). "Institutos de la Religión Cristiana". Peabody, MA: Hendrickson Publishers. Pág. 875-876

(3) Rutherford, Samuel. Editor: McMahon, C. M. (2005). "The Covenant of Life Opened". New Lenox, IL: Puritan Publications. Pág.131

(4) Murray, John (1980). "El Bautismo Cristiano". Philadelphia, PA: Presbyterian y Reformed Publishing Co. Pág. 65

(5) Calvino, Juan. Traductor: Beveridge, Henry (2008). "Institutos de la Religión Cristiana". Peabody, MA: Hendrickson Publishers. Pág. 876

(6) Chantry, 2013, "El Bautismo y la Teología del Pacto", Pág. 126

(7) Rutherford, Samuel. Editor: McMahon, C. M. (2005). "The Covenant of Life Opened." New Lenox, IL: Puritan Publications. Pág. 151

(8) Chantry, 2013, "El Bautismo y la Teología del Pacto", Pág. 127

(Para la traducción del artículo, se utilizó la Biblia Reina Valera 1960)

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Traducido por Valeria Ramirez

Publicado en Purely Presbyterian .

viernes, 30 de octubre de 2020

¿El Bautismo Lava Los Pecados?




La mañana de Texas ya era cálida y cada vez más cálida. Un amigo se había detenido para saludar y le pregunté cómo pensaba gastar lo que prometía ser una cálida mañana. Él respondió: “Iré a la ferretería y compraré un helado”.

Mirándolo con curiosidad, le dije: “No sabía que pudieras comprar helado en el hardware”.

Él respondió: “No. Primero voy a la ferretería. Luego voy a comprar un helado. Dos actividades distintas “.

Esta conversación se basa en una ambigüedad semántica: ¿la compra de helados se coordina con ir a la ferretería o está subordinada a él? La gramática no responde la pregunta o la ambigüedad no existiría. Cualquiera podría ser el caso.

Una instancia un poco más complicada ocurre en Hechos 22:16. El pasaje ocurre como parte del testimonio personal de Pablo. Él relata cómo le han enviado a Ananías en Damasco. Ananías pronostica el ministerio que Dios ha planeado para Pablo, y luego dice: “Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre.”

Las personas que creen en la regeneración bautismal, incluidas las del movimiento Stone-Campbell, apelan a este texto como evidencia de que el bautismo lava los pecados. Dado que los verbos “se bautizan” y “lava tus pecados” se unen por un "y", estas personas asumen que el lavado debe unirse al bautismo. Parte de este punto de vista es compartido por Jack Cottrell , quien postula que ‘Los dos verbos principales en la oración, que son imperativos, son ‘bautízate y [kai] lava tus pecados,’ se unen con [kai] en un solo evento.”

Esta lectura del texto es posible, del mismo modo que pude entender que mi amigo dijera que compraría su helado en la ferretería. Simplemente porque es posible, sin embargo, no hace que la lectura sea necesaria. Ser bautizado y lavar los pecados pueden ser eventos distintos.

Hechos 22:16 contiene dos verbos finitos, ambos están en la voz media. El inglés no tiene una voz media, solo una activa (en el que el sujeto está actuando) y una pasiva (en el que se actúa sobre el tema). En la voz media, el sujeto actúa sobre sí mismo o en su propio interés. Estos verbos medio no son fáciles de traducir en Hechos 22:16 . Sin embargo, Ananías no está diciendo “sé bautizado” y “lava tus pecados”; está diciendo algo más como “bautízate” y “lava tus pecados”.

Cada uno de los dos verbos está unido a un participio aoristo. La función del participio aoristo es especificar una acción que es anterior al verbo principal. El primer participio es “levantarse”, y el segundo es “invocar el nombre del Señor”. Cada uno de estos participios define la acción de su verbo principal: “Levántate, y bautízate,” y “lava tus pecados invocando su nombre “.

¿Cuál es la relación entre que Pablo se bautice y se lave sus pecados? Los dos verbos se unen con la conjunción de coordinación kai, que se puede traducir y o también. Normalmente esta conjunción se coordina, pero el efecto semántico a veces es subordinación. En otras palabras, el versículo es ambiguo. Se puede leer de tal manera que el bautismo produce o lleva a lavar los pecados. También se puede leer de tal manera que el bautismo y el lavado de los pecados son actos distintos, ambos de los cuales se ordenan por igual.

Sin embargo, una consideración inclina la balanza, haciendo que la segunda lectura sea más probable que la primera. Esa consideración es la presencia de los participios. Los participios ya están definiendo acciones que están subordinadas a cada verbo principal. Si la intención de Ananías hubiera sido subordinar lavando los pecados al bautismo, entonces bien podría haber usado una construcción similar. El hecho de que él no indicara que lo más probable era que quisiera entender el bautismo y el lavado como actos que eran distintos en vez de estar unidos.

En otras palabras, Cottrell probablemente se equivoca cuando dice que kai (y) une estos dos verbos en un solo evento. Él está ciertamente equivocado si piensa que eso es lo único que Kai puede estar haciendo. Es posible, y creo probable, que kai se esté coordinando con eventos distintos. Si eso es así, entonces el versículo se traduciría algo como esto: “¿Y por qué estás esperando? Habiéndote levantado, bautízate; también, lava tus pecados, invocando el nombre del Señor.”

Para ser claros, Hechos 22:16 no es un texto de prueba contra la regeneración bautismal. No niega que el bautismo lava los pecados. Por otro lado, tampoco afirma claramente que el bautismo lava los pecados. Es semánticamente ambiguo. Probablemente no está abordando ni el orden secuencial del bautismo y el perdón ni su orden de dependencia. Es muy probable que los yuxtaponga como dos actividades que Pablo fue responsable de completar en el futuro inmediato.

Por Kevin T. Bauder

Publicado inicialmente en Evangelio Blog.

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2020/10/el-bautismo-lava-los-pecados.html

miércoles, 22 de julio de 2020

¿"Baptizo" Significa Necesariamente "Sumergir"?




Un análisis bíblico, lingüístico e histórico sobre el modo del bautismo cristiano

Introducción

En ciertos sectores del cristianismo contemporáneo se sostiene que el término griego βαπτίζω (baptizo) significa exclusivamente “sumergir”, y que, por lo tanto, el bautismo cristiano solo es válido si se realiza por inmersión total. Esta afirmación descansa en una identificación directa entre el significado léxico del verbo y el modo obligatorio del sacramento.

La tesis que defendemos en este artículo es distinta: “baptizo” no significa necesariamente “sumergir”, sino que posee un campo semántico más amplio relacionado con el lavamiento o purificación; por consiguiente, el Nuevo Testamento no exige un único modo exclusivo de administración del bautismo cristiano.

El significado léxico de “baptizo”

En el griego koiné, el verbo baptizo puede incluir la idea de inmersión, pero no se limita a ella. Su uso en contextos judíos del período del Segundo Templo muestra que frecuentemente se asocia con purificaciones rituales.

Marcos 7:4

“Y cuando vienen de la plaza, a no ser que se laven, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los bautismos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.”

Aquí “bautismos” describe lavamientos ceremoniales de objetos diversos. El énfasis del pasaje no está en el modo técnico (sumergir o rociar), sino en el acto de purificación ritual. Algunos objetos podían sumergirse; otros, por su tamaño o naturaleza, probablemente eran lavados mediante vertido o aspersión.

El contexto demuestra que baptizo puede referirse al acto de purificar, sin precisar necesariamente inmersión total.

Lucas 11:38

“El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese bautizado antes de comer.”

Aquí baptizo describe el lavamiento ritual previo a la comida. Evidentemente no se trata de una inmersión corporal completa, sino de un acto ceremonial de purificación.

Uso en literatura intertestamentaria

Eclesiástico 34:25 afirma:

“Si uno toca a un muerto, se bautiza, y vuelve luego a tocarlo, ¿de qué le sirve el haberse lavado?”

Este texto del período intertestamentario muestra que baptizo era empleado en el sentido de purificación ritual posterior a contaminación ceremonial. El paralelo conceptual con el lavamiento es evidente.

Esto confirma que, en el entorno judío del siglo I, el término no estaba restringido a inmersión física, sino que estaba ligado al concepto de purificación.

Uso tipológico en el Nuevo Testamento

1 Corintios 10:2 declara:

“...y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar.”

El pueblo de Israel no fue sumergido en el mar; de hecho, cruzaron en seco. Pablo utiliza “bautizados” en sentido representativo e identificatorio. Esto demuestra que el término puede emplearse teológicamente más allá de un acto físico de inmersión.

Distinción necesaria: significado léxico y significado sacramental

Es fundamental distinguir entre:

  1. El significado lingüístico de baptizo, que puede incluir inmersión pero también purificación ritual.

  2. El significado teológico del bautismo cristiano, que es un sacramento de unión con Cristo y señal del lavamiento de pecados.

El bautismo cristiano no es definido por la acción física en sí misma, sino por lo que significa: la aplicación visible de la promesa divina de purificación y unión con Cristo.

Como se ha definido en la tradición reformada:

"El bautismo es la unión con Cristo y con el Dios trino por medio del lavamiento del pecado, mediante la aplicación de agua." (1)

El elemento esencial es el agua como señal visible del lavamiento espiritual, no la cantidad o modalidad específica de su aplicación.

Evidencia histórica: la Didaché (c. 80 d.C.)

La Didaché, uno de los documentos más antiguos de la iglesia postapostólica, enseña:

“Bauticen en agua corriente… Pero si no tienen agua corriente, bauticen en otra agua… Y si no tienes suficiente, vierte el agua tres veces sobre la cabeza en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” (2)

Este testimonio demuestra: Preferencia por agua abundante (probable inmersión). Permiso explícito para derramamiento cuando no fuera posible. Flexibilidad litúrgica desde el siglo I.

La iglesia primitiva no absolutizó un único modo.

Conclusión teológica

A la luz de la evidencia bíblica, lingüística e histórica, podemos afirmar:

  • Baptizo puede incluir inmersión.

  • Baptizo puede referirse más ampliamente a purificación ritual.

  • El Nuevo Testamento no define explícitamente un único modo obligatorio.

  • La iglesia primitiva mostró flexibilidad en circunstancias prácticas.

Por lo tanto, la discusión no debe centrarse exclusivamente en el significado léxico del término, sino en cuestiones más fundamentales como la teología del pacto, el significado sacramental del bautismo, la continuidad con las purificaciones del Antiguo Testamento y la práctica apostólica en su contexto histórico.

El centro del bautismo cristiano no es la cantidad de agua, sino la promesa divina que el agua significa: el lavamiento del pecado por la sangre de Cristo y la obra regeneradora del Espíritu Santo.

Reducir el sacramento a una cuestión estrictamente modal es empobrecer su riqueza teológica.


¡Piensa en esto cristiano!

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(1) G.I. Williamson, "La Confesión de Fe de Westminster para Clases de Estudio". Pág. 308
(2) https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2020/04/la-didaje.html
 

martes, 14 de abril de 2020

La Didajé

DIDACHE (DIDAJÉ) 

DOCTRINA DE LOS DOCE APÓSTOLES 

Enseñanza moral. Los Dos Caminos 

I

La doctrina del Señor para las naciones mediante los Apóstoles. 

1. Hay dos caminos: uno de la vida, y otro de la muerte; pero muy grande es la diferencia entre los dos caminos. 
2. El camino de la vida, pues, es éste: Primero, amarás a Dios que te creó; y segundo, a tu prójimo como a ti mismo. Y todo lo que no quieras que te suceda a ti, tú tampoco lo hagas a otro. 
3. La doctrina de estos dichos es ésta: Bendecid a los que os maldicen, y rogad por vuestros enemigos: ayunad por los que os persiguen. Porque, ¿qué gracia hay en querer a los que os aman? ¿No hacen esto también los gentiles? Vosotros, en cambio amad a los que os odian, y no tendréis enemigo alguno. 
4. Abstente de codicias carnales y corporales. Si alguno te diere un golpe en la mejilla derecha, ofrécele también la izquierda, y serás perfecto. Si alguno te forzare a caminar con él una milla, acompáñale otra más. Si alguno te quitare tu capa, dale también tu túnica. Si alguno te tomare lo que es tuyo, no se lo reclames; porque no puedes (hacerlo). 
5. Da a todos los que te pidan, y no lo reclames (después). Porque el Padre quiere que se de a todos de sus propias dádivas. ¡Bienaventurado el que da según el mandato, porque es inocente! ¡Ay, empero, del que tome! Porque quien tome por necesidad, es inocente. Mas quien no tuviere necesidad, habrá de dar cuenta de por qué tomó y para que. Le tomarán preso y le interrogarán de lo que hizo; y no saldrá de allí hasta que haya devuelto el céntimo. 
6. De esto también fue dicho: Exudará tu limosna en tus manos hasta que sepas a quien la das. 

II 

1. El segundo mandamiento de la doctrina: 
2. No matarás. 
No cometerás adulterio. 
No corromperás a los jóvenes. 
No fornicarás. 
No hurtarás. 
No harás brujerías. 
No prepararás venenos. 
No cometerás aborto ni infanticidio. 
No codiciarás los bienes de tu prójimo. 
3. No perjurarás. No darás testimonio falso. No hablarás mal (de tu prójimo). No serás vengativo. 
4. No serás doble ni bilingüe. Pues, trampa de la muerte es la doblez. 
5. Tu palabra no será mentirosa ni vacía, mas llena de obra. 
6. No serás avaro, ni rapaz, ni hipócrita, ni malicioso, ni soberbio. No tramarás tretas contra tu prójimo. 
7. No odiarás a nadie; sino que reprenderás a unos, tendrás compasión de otros; por otros rogarás, y a otros amarás más que a tu propia alma. 

III 

1. Hijo mío, huye de todo malvado y de todo lo que malvado parezca. 
2. No seas iracundo; porque la ira lleva al homicidio. Tampoco seas receloso ni rijador, ni altivo; porque de todas estas cosas se originan homicidios. 
3. Hijo mío, no seas concupiscente; porque la concupiscencia lleva a los pecados de la carne; tampoco seas hablador de cosas torpes, ni soberbio de la vista; porque de todo esto nacen adulterios. 
4. Hijo mío, no seas agorero; porque esto lleva a la idolatría. 
5. Hijo mío, no seas mentiroso, porque la mentira lleva al hurto; tampoco aficionado al dinero, ni vanidoso; porque de todas estas cosas nacen los hurtos. 
6. Hijo mío, no seas murmurador; porque lleva a la maledicencia; tampoco arrogante; ni malintencionado: porque de todo esto se originan las maledicencias. 
7. Por el contrario, has de ser manso; porque los mansos poseerán la tierra. 
8. Sé paciente y misericordioso, sin malicia, quieto y bueno, y temeroso siempre de las palabras que escuchaste. 
9. No te ensalces a ti mismo, ni hinches con arrogancia tu alma. Tu corazón no se adhiera a los soberbios, mas se vuelva a los justos y humildes. 
10. Todo cuanto suceda has de aceptar por bueno, sabiendo que nada acaece sin Dios. 

IV 

1. Hijo mío, día y noche recuerda a quien te habla de la palabra de Dios, y respétalo como al Señor; porque donde habla la autoridad del Señor, allí está el Señor mismo. 
2. Busca cada día los semblantes de los santos para descansar en sus palabras. 
3. No desees separaciones (cismas); mas pacifica a los que pelean. Juzgarás con justicia. Tu fallo sobre deslices ha de ser sin acepción de personas. 
4. No fluctúes entre el sí y el no. 
5. No seas como quien extiende las manos para recibir, y las cierra para no dar. 
6. Si tuvieres algo en tus manos, lo darás para la expiación de tus faltas. 
7. No tardes en dar, ni des con pesar; pues sabes quien es el que recompensa con sueldo bueno. 
8. No huyas del menesteroso, mas compartirás todos tus bienes con tu hermano; no dirás de ninguna cosa: "Esto es mío"; porque, si compartís la suerte inmortal, cuánto más la suerte mortal. 
9. No quites tu mano de tu hijo o de tu hija; sino que desde la juventud les enseñarás el temor de Dios. 
10. No mandes en tu amargura a tu siervo o a tu sirvienta, que esperan en el mismo Dios, para que no dejen de respetar a Dios que está por encima de ambos. Porque (el divino Salvador) no viene a llamar según la persona, sino a quienes el Espíritu ha preparado. 
11. Vosotros, empero, los sirvientes, habéis de obedecer a vuestros amos, como tipo de Dios, con modestia y temor. 
12. Tendrás odio a toda hipocresía y a todo lo que no sea agradable al Señor. 
13. No abandones los mandamientos del Señor; mas guarda lo que recibiste, sin añadir ni quitar nada. 
14. En la iglesia (asamblea) confiesa tus pecados: y no te acerques a tu oración con mala conciencia. Tal es el camino de la vida. 


1. El camino de la muerte, en cambio, es éste: Sobre todo es malo y lleno de maldición: los asesinatos, adulterios, concupiscencias, fornicaciones, hurtos, idolatrías, brujerías, preparación de venenos, rapiñas, falsos testimonios, hipocresía, doblez de corazón, dolo, malicia, orgullo, avaricia, turpiloquio, envidia, espíritu atrevido, altanería, ostentación. 
2. Perseguidores de los buenos, enemigos de la verdad, amantes de la mentira, desconocedores de la retribución de justicia, no aficionados a lo bueno ni al juicio justo, no vigilantes para lo bueno sino para lo malo; alejados de la mansedumbre y la paciencia, amadores de cosas vanas, y ansiosos de remuneraciones, no compasivos del pobre, e indiferentes para con los apenados, desconocedores de su Hacedor, asesinos de sus hijos, corruptores de la criatura de Dios, los que abandonan al necesitado y oprimen al afligido; abogados de los ricos, inicuos jueces de los pobres, versados en todos los pecados: ¡Libraos de toda esta gente, hijos míos! 

VI 

1. Mira que nadie te seduzca de este camino de la Doctrina, cuando te enseñaren cosas sin miras a Dios. 
2. Porque, si puedes sobrellevar todo el yugo del Señor, perfecto serás; si, empero, no puedes: haz lo que puedas. 


AVISOS LITÚRGICOS 

VII 

1. En cuanto al bautismo, éste es el modo de bautizar: habiendo previamente dicho todo esto, bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva. 
2. Si no tienes agua viva, bautiza en otra agua. Si no puedes en (agua) fría, (bautiza) en caliente. 
3. Si, empero, no tienes ni una ni otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 
4. Antes del bautismo, el que bautiza y el que ha de ser bautizado, ayunen, y asimismo otros que puedan hacerlo. Mandas ayunar al bautizando uno o dos días antes. 

VIII 

1. Vuestros ayunos, sin embargo, no sean con los hipócritas: los que ayunan el segundo y el quinto día después del sábado. Vosotros, en cambio, ayunad el cuarto día y el viernes. 
2. Tampoco habéis de rezar como los hipócritas, mas como el Señor mandó en su Evangelio, así habéis de rezar: Nuestro Padre, en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad, como en el Cielo así también en la tierra. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros también perdonamos a nuestros deudores. Y no nos lleves a la tentación; mas líbranos del mal. Porque tuyo es el poder y la gloria en los siglos. 
3. Tres veces debéis rezar de este modo cada día. 

IX 

1. En cuanto a la Eucaristía, así habéis de realizarla: 
2. Primero sobre el Cáliz: Te damos gracias, nuestro Padre, por la sagrada vid de David, tu siervo, la cual nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo; A Ti la gloria en los siglos. 
3. Y sobre la partición (del pan): Te damos gracias, nuestro Padre, por la vida y la ciencia que nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo: A Ti la gloria en los siglos. Como este pan fue repartido sobre los montes, y, recogido, se hizo uno, así sea recogida tu Iglesia desde los límites de la tierra en tu Reino porque tuya es la gloria y el poder, por Jesucristo, en los siglos. 
4. Pero nadie coma ni beba de vuestra Eucaristía, sino (únicamente) los que están bautizados en el nombre del Señor. Porque también de esto el Señor ha dicho: "¡No deis lo santo a los perros!" 


1. Y después de hartaros, así dad gracias: 
2. Te damos gracias, Padre Santo, por tu santo nombre, al cual hiciste habitar en nuestros corazones; y por la ciencia y fe e inmortalidad, que nos enseñaste por Jesús, tu Hijo y Siervo: A Ti la gloria en los siglos. 
3. Tú, ¡oh Señor, Todopoderoso!, lo creaste todo a causa de tu nombre; diste comida y bebida a los hombres para su fruición, para que te diesen gracias. A nosotros, empero, nos regalaste comida y bebida espiritual y la vida eterna, por tu Hijo y Siervo. 
4. Ante todo te damos gracias porque eres poderoso: A Ti gloria en los siglos. 
5. Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, para librarla de todo mal, y hacerla perfecta en tu amor; aúnala desde los cuatro vientos a la santificada, en tu Reino que para ella preparaste: porque tuyo es el poder y la gloria en los siglos. 
6. Venga tu gracia, y pase este mundo. ¡Hosanna al Dios de David! Si uno es santo, se acerque. Si no lo es, conviértase. Marán-athá! Amén. A los profetas permitid hacer gracias cuantas quieran. 


ADVERTENCIAS GENERALES 

XI 

1. Quien, pues, viniere a vosotros enseñándoos todo lo dicho anteriormente, a ése acogedle. 
2. Si, empero, el que enseña se pervirtió y enseñare otra doctrina para la disolución, no le escuchéis. Mas si enseña en la manera de aumentar la justicia y ciencia del Señor, ¡acogedle como al Señor! 
3. En cuanto a los apóstoles y profetas, proceded así conforme al Evangelio. 
4. Todo apóstol que llegue a vosotros, ha de ser recibido como el Señor. 
5. Pero no se quedará por más de un día o dos, si hace falta; quedándose tres días, es un falso profeta. 
6. Al partir, el apóstol no aceptará nada sino pan para sustentarse hasta llegar a otro hospedaje. Si pidiere dinero, es un falso profeta. 
7. Y a todo profeta que hable en espíritu, no le tentéis ni pongáis a prueba. Porque todo pecado se perdona; mas este pecado no será perdonado. 
8. Pero no cualquiera que habla en espíritu es profeta, sino sólo cuando tenga las costumbres del Señor. Pues, por las costumbres se conocerá al seudo profeta y al profeta. 
9. Y ningún profeta, disponiendo la mesa en espíritu, comerá de la misma; de lo contrario, es un falso profeta. 
10. Pero todo profeta que enseña la verdad, y no hace lo que enseña, es un profeta falso. 
11. Todo profeta, sin embargo, probado y auténtico, que celebra el misterio cósmico de la Iglesia, pero no enseña a hacer lo que él hace, no ha de ser juzgado por vosotros. Su juicio corresponde a Dios. Porque otro tanto hicieron los antiguos profetas. 
12. Mas quien dijere en espíritu: Dame dinero, u otra cosa semejante, no lo escuchéis. Si, empero, os dice que deis para otros menesterosos, nadie lo juzgue. 

XII 

1. Todo el que viniere en el nombre del Señor, sea acogido. Luego de haberlo probado, lo conoceréis; pues tenéis criterio para juzgar entre la diestra y la siniestra. 
2. Si el advenedizo viene tan sólo de paso, socorredle todo lo posible. El, por su parte, no quedará entre vosotros más que dos, o según su necesidad, tres días. 
3. Mas si quisiere radicarse entre vosotros, como artesano, trabaje y coma. 
4. Si no sabe oficio alguno, proveeréis según vuestra inteligencia, para que no viva entre vosotros un cristiano holgazán. 
5. Si a eso no quiere conformarse, es un traficante de Cristo. ¡Cuidado con ésos! 

XIII 

1. Todo profeta verdadero que deseare radicarse entre vosotros, es digno de su comida. 
2. Asimismo, un doctor verdadero es, como obrero, digno de su comida.Todas las primicias del lagar y de los campos, del ganado y de las ovejas, las tomarás y darás a los profetas; porque ellos son vuestros príncipes sacerdotes. 
3. Mas, si no tuviereis profeta, ¡dad a los pobres! 
4. Cuando haces pan, tomarás la primicia y la darás conforme al mandato. 
5. Asimismo, cuando abres la tinaja de vino o del aceite, tomarás la primicia y la darás a los profetas. 
6. Del dinero y de las vestimentas y de todo cuanto poseas, tomarás la primicia, según te parezca, y la darás conforme al mandato. 

XIV 

1. Los días del Señor reuníos para la partición del pan y la acción de gracias, después de haber confesado vuestros pecados, para que sea puro vuestro sacrificio. 
2. Cualquiera, empero, que tuviere una contienda con su hermano, no os acompañe antes de reconciliarse, para que no sea mancillado vuestro sacrificio. 
3. Pues, éste es el dicho del Señor: "En todo lugar y tiempo me ofrecerán una ofrenda pura. Porque soy un gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones". 

XV 

1. Elegíos, pues, obispos y diáconos dignos del Señor, varones mansos, indiferentes al dinero, veraces y probados. Porque también ellos administran para vosotros el oficio (liturgia) de los profetas y doctores. 
2. No los menospreciéis; porque ellos son venerables entre vosotros, junto con los profetas y doctores. 
3. Vosotros tratad de convenceros no con irá sino pacíficamente, así como lo tenéis (preceptuado) en el Evangelio. Y si alguno hubiere ofendido á otro, nadie le hable, nadie le escuche, hasta que se arrepintiere. 
4. Vuestras oraciones, vuestras obras de caridad, y todas las obras haced de manera como lo tenéis (ordenado) en el Evangelio de nuestro Señor. 


EXHORTACIÓN FINAL VIGILANCIA LAS POSTRIMERÍAS 

XVI 

1. ¡Velad por vuestra vida! Que vuestras linternas no estén extinguidas ni desceñidos vuestros lomos; mas estad alerta, porque no sabéis la hora en que el Señor va á venir. 
2. Reuníos con frecuencia, solícitos de lo que aprovecha a vuestras almas. Pues no os aprovechará todo el tiempo que vivisteis en la fe, si no estáis perfectos en el último tiempo. 
3. Porque en los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, y se convertirán las ovejas en lobos, y el amor se convertirá en odio. 
4. Porque, mientras que la iniquidad se acrecentará, se odiarán unos a otros, se perseguirán y entregarán: y entonces aparecerá el impostor del mundo como hijo de Dios, y hará señales y prodigios. Y la tierra será entregada en sus manos. Y cometerá iniquidades como jamás se hizo en el decurso de los siglos. 
5. Entonces vendrá el Juicio de los hombres en el fuego de la prueba. Y muchos se escandalizarán y perecerán. Pero los que perseveraren en su fe, se salvarán de la misma condenación. 
6. Y luego aparecerán las señales de la verdad: primero la señal de la revelación en el cielo, después la señal de la voz de trompeta, y finalmente, la resurrección de los muertos. 
7. Pero no de todos, sino según fue dicho: "Vendrá el Señor, y todos los santos con El" 
8. Entonces el mundo verá al Señor, viniendo sobre las nubes del Cielo.

sábado, 21 de septiembre de 2019

"Serás salvo tú y tu casa""





¿Qué son los bautismos oikos?

Por: Joseph R. Nally Jr.

Cada palabra, cada jota y tilde (Mateo 5:18) tiene significado en la Biblia. Algunos preguntan que si el Nuevo Testamento solo trataba con creencias individuales, ¿por qué incluso agregar la palabra "hogar" en muchos de los textos del Nuevo Testamento? ¿Qué tan frecuente es que hogares enteros, incluso todos sus sirvientes, se salven al mismo tiempo? ¿No es normalmente más esporádico que algunos se salven, pero otros no?

Los hogares en la Biblia son un tema importante del pacto. El término se usa unas 132 veces en el ESV. Pablo menciona la casa de Cloe en 1 Corintios 1:11 y algunos versículos después la casa de Estéfanas en 1 Corintios 1:16. ¿Por qué tanto énfasis en todas las cosas como "hogares" en la Biblia?

Debemos recordar que cuando miramos los pactos de Dios, ellos incluían familias (Génesis 12: 3; Isaías 54:10, 13; 59:21; compárese con Hechos 2:39) o hogares. También podemos agregar Isaías 61:8-9; Jeremías 32: 38-40; Ezequiel 37:25-26, y Zacarías 8: 5; 10: 7, 9; 12: 10-14; 14:17. Dios ama a las familias y las enfatiza en las Escrituras.

Un principio familiar no solo estaba presente en el pacto abrahámico (Génesis 17: 9-14) sino también en el nuevo pacto en el bautismo. Un principio de bautismo familiar (griego, oikos), con énfasis en la familia, los niños e incluso los sirvientes, es una gran parte del pacto de Dios. El principio del hogar de Dios no se considera abrogado en ninguna parte del Nuevo Pacto.

Aunque no siempre estoy de acuerdo con el Dr. Kenneth L. Gentry en cada tema, tenga en cuenta aquí lo que dice de la unidad familiar del Antiguo Pacto en "El bautismo infantil: un deber del pueblo de Dios" (el formato cambió para enfatizar):

«La Biblia enseña que Dios establece a la familia como una ordenanza de creación de obligación perpetua (Génesis 1: 27-28; 2: 22-24; Mateo 19: 4-6). Que la familia es de importancia central en la Biblia es evidente sobre las siguientes consideraciones:

»(1) Numerosas genealogías familiares se conservan en las Escrituras, lo que demuestra una preocupación por la preservación de los linajes familiares (por ejemplo, Génesis 5; 10; Núm. 1);

»(2) Las familias eran consideradas una herencia alta y santa del Señor (Sal. 127; 128; Isa. 8:18);

»(3) No tener hijos es lamentable (Génesis 25:41; 30: 1; Éxodo 23:26; Deuteronomio 7:14; Salmo 113: 9; Jer. 22:30);

»(4) Las responsabilidades ante Dios se centran en la vida familiar (Deut. 6: 4ff; Sal. 78: 1-8; Prov. 13:22; 19:14);

»(5) Las obligaciones morales expresas que protegen a la familia se establecen en los Diez Mandamientos (Éxodo 20:12, 14, 17).

»En consecuencia, en el Antiguo Testamento, Dios misericordioso instituyó específicamente su pacto de gracia con las generaciones familiares como beneficiarios del pacto, en lugar de restringir el pacto a los individuos. Sus misericordias y bendiciones fueron particularmente prometidas a las familias de los creyentes, como en el caso de Noé (Génesis 9: 9), Abraham (Génesis 17: 2-7) y otros (Deut. 28: 4; Sal. 103 : 17-18; 115: 13, 14). También de acuerdo con este principio de solidaridad familiar, sus castigos y maldiciones corrieron en generaciones familiares (Éxodo 20: 5; Deuteronomio 5: 9; Oseas 9: 11-17).

»En el Antiguo Testamento, entonces, las familias piadosas están obligadas a reconocer dos verdades importantes: Primero, cuando la gracia de Dios reclamó a una persona, el gobierno de Dios se extendió sobre todo lo que esa persona poseía. Por ejemplo, en la ley del diezmo, Dios reclamó la primera décima parte de su producción como una señal de que tenía derecho a todo (Deut. 14:22; Mal. 3:10). Segundo, cuando la gracia de Dios reclamó a una persona, la casa de esa persona fue apartada como santa para el Señor. Por ejemplo, a los hijos del pueblo de Dios se les prohibió casarse con no creyentes "porque eres un pueblo santo" (Deut. 7: 1-6). Verdaderamente Dios mantuvo a la familia en el centro de su trato amable con su pueblo del pacto en la Revelación del Antiguo Testamento.»

Hay cinco bautismos domésticos (oikos) mencionados en el Nuevo Testamento: Cornelio en Hechos 10:48; Lidia en Hechos 16:15; el carcelero filipino en Hechos 16:31; Crispo en Hechos 18:8; y Estéfanas en 1 Corintios 1:16. Algunos incluyen a Cayo también (1 Cor. 1:14; Rom. 16:23).

Mirando brevemente al carcelero de Filipo y su familia, solo escuchamos de la fe del carcelero, no de su familia, que también pudo haber tenido bebés. Sí, su familia escuchó la palabra y se regocijaron, pero solo se aprovecha la fe del mismo carcelero. ¿Por qué? Siguiendo el principio del hogar del Antiguo Testamento, él es el jefe del pacto de la familia; Debido a la fe de Abram, toda su familia, incluidos sus siervos, fueron circuncidados (Génesis 17: 10-14, 23, 27).

La traducción literal de Hechos 16:34 dice: "Y se regocijó con toda su casa, porque creyó en Dios". El texto utiliza el singular (habiendo creído), no el plural en lo que respecta al bautismo oikos. El participio que describe la fe del carcelero es masculino singular. El texto griego revela que la familia se regocijó con él porque había encontrado la fe y, sin embargo, toda la familia fue bautizada. Esto parece seguir la unidad del principio del hogar abrahámico.

Al decir esto, la Biblia no dice que todos los bautizados fueron salvos; más bien, siguiendo el Antiguo Pacto, cada uno, sin importar su edad, etc., fue bautizado en el Nuevo Pacto basado únicamente en la profesión de fe del carcelero, ya que él era el jefe del pacto de la familia. De nuevo, Gentry comenta:
«Debemos tener en cuenta a este respecto que muchas versiones traducen incorrectamente Hechos 16:34. Por ejemplo, la versión King James dice: "Y cuando los trajo a su casa, les puso carne delante y se regocijó, creyendo en Dios con toda su casa". La versión New American Standard tiene la interpretación correcta de este versículo en una referencia marginal en el versículo 34: "se regocijó enormemente con toda su familia al haber creído en Dios". La frase participio "habiendo creído en Dios" está en forma singular. Por lo tanto, se refiere solo al carcelero: el carcelero cree en Dios; su casa se alegra. Sin embargo, toda la casa se bautiza: "Y los tomó a la misma hora de la noche y les lavó las llagas. E inmediatamente él y toda su familia fueron bautizados" (Hechos 16:33). Tenga en cuenta también que Pablo presenta indiscriminadamente la promesa en términos que expresan el principio de solidaridad familiar: "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa" (Hechos 16:31; cf. también Hechos 11:14)»

Antes de este evento en el mismo capítulo, el bautismo en el hogar de Lidia también es igual de instructivo (Hechos 16: 14-15), ya que enfatiza el mismo punto. Lucas afirma que solo Lidia creía, pero que su hogar fue bautizado. Como en el caso del carcelero anterior, aunque esto no significa necesariamente que haya bebés allí, tampoco los excluye necesariamente. Al ser una mujer de negocios, seguramente había sirvientes presentes (véase Génesis 17: 10-14; 23, 27). ¡Lo que es significativo es el bautismo de toda la casa (oikos) sin mencionar la fe de nadie más en la casa! Entonces, este bautismo parece seguir la unidad del principio de la familia abrahámica también.

Bryan Chapell hace una observación interesante en "El caso de un pastor para el bautismo infantil":

«Así como los defensores del bautismo infantil deben lidiar con la ausencia de un bebé identificado bautizado en el Nuevo Testamento, los opositores deben enfrentar la ausencia de una orden para negar a los niños el signo y sello del pacto. Como ya se ha señalado, los apóstoles tuvieron mucho cuidado al enfatizar la continuación del pacto abrahámico para los creyentes del Nuevo Testamento.

»A lo largo de los 2000 años de historia de este pacto antes del comienzo de la iglesia apostólica, el pueblo de Dios había administrado el signo del pacto a sus hijos. Si los apóstoles realmente quisieran cambiar esta práctica, parece altamente improbable que no hubieran declarado (es decir, ordenado) que los cambios se establecieran especialmente porque todos eran cristianos judíos.

»La eliminación de cualquier signo del pacto de los hijos de los creyentes habría sido un cambio inmenso en la práctica y el concepto para las familias judías. Es impensable, después de 2000 años de práctica familiar del pacto (establecido desde Génesis), que un padre judío creyente hubiera sabido interpretar un pacto abrahámico continuo que excluye la administración de la señal del pacto a los niños. Como pronto se discutirá, los apóstoles con frecuencia registran los hogares que se bautizan después de que la cabeza del hogar cree en Cristo. Considere cómo tal jefe de familia habría reaccionado cuando otros miembros de la familia (incluidos los sirvientes y parientes residentes) fueran bautizados sobre la base de su fe, mientras que a los hijos de ese hombre se les negó la señal del pacto.

»La ausencia de una orden para prohibir administrar la señal del pacto a los niños después de 2000 años de tal práctica pesa significativamente contra los argumentos de que los apóstoles solo querían que aquellos que profesaran su fe fueran bautizados.»

Hay una unidad en el pacto de gracia en toda la Escritura. Dios siempre ha tratado con la familia o la unidad del hogar. "Porque la promesa es para ti y para tus hijos y para todos los que están lejos, todos los que el Señor nuestro Dios llama para sí" (Hechos 2:39).

sábado, 26 de enero de 2019

¿Bautismo con Fuego?



¿Cómo entender la expresión "Él (Jesús) os bautizará con Espíritu Santo y con fuego" en los textos de Mateo 3. 11-12 y Lucas 3. 15-17? ¿El bautismo en el Espíritu Santo tiene un aspecto purificador (santificador) del hombre ya regenerado o ese fuego es simplemente escatológico y, por lo tanto, indica el futuro juicio sobre el impío?

Como aprendimos en el último Batman versus Superman, la ignorancia no es sinónimo de inocencia. Muchos expertos en detractar el pentecostalismo, incluso sin haberlo estudiado a partir de sus fuentes teológicas, dicen por ahí que la primera interpretación es consenso entre los pentecostales (y sólo entre ellos). No es así. La cuestión es mucho más compleja que ese prejuicio rastrero suele admitir. En primer lugar, no hay consenso entre los exegetas sobre la interpretación correcta del texto en cuestión. En segundo lugar, ni siquiera entre los propios pentecostales hay unanimidad sobre la interpretación más adecuada.

Veamos los puntos de vista divergentes entre los intérpretes y comentaristas, ya sean pentecostales o no.


1ª opción: "El bautismo con fuego es el aspecto purificante y espléndido del bautismo en el Espíritu"
Así es el entendimiento del exegeta pentecostal canadiense French L. Arrington, por ejemplo, donde él hace una relación de una continuidad temática en Lucas entre "bautismo con fuego" (Lucas 3.16) y "lenguas de fuego" (Hechos 1.5, cf. 2) 1-4) [1]. El fuego, por lo tanto, antes de indicar el juicio sería la representación misma de la gloria divina. De ahí que podemos destacar el bautismo efectuado por Jesús como superior al ministrado por Juan el Bautista. El primero como expresión del arrepentimiento y el segundo indicando la propia plenitud de una vivencia con el Dios vivo tanto en el Espíritu como en el fuego de la gloria divina.

La cuestión es: ¿a quien Juan el Bautista se dirige en ese discurso? Si el foco es la propia comunidad de creyentes, la mención al fuego no sería más litúrgica que escatológica? El fuego en el Antiguo Testamento muchas veces indica juicio, pero casi siempre apunta a la purificación (cfr. Números 31.23, Isaías 6.6, Éxodo 29.34, etc.). En el contexto litúrgico el fuego se remite a la idea de la presencia divina (cf. Levítico 6.12) que, naturalmente, lleva al hombre a la santidad. La presencia de Yahweh acompañaba a la comunidad de Israel en el desierto como una "columna de fuego" (Éxodo 13.21, 22, 14.24), es decir, no indicando juicio, sino señalando la presencia y la protección del Señor. Los elegidos también tenían relaciones de experiencia con el "fuego" no en el sentido de juicio a los impenitentes, sino de depuración de la vida ante el Santo de Israel. El fuego simbolizaba, incluso, el beneplácito de Dios ante el sacrificio que le agradaba (Génesis 15.7, Levítico 9.24, Jueces 6.21, 1 Reyes 18.38). En el Nuevo Testamento el fuego también indica la gloria de Cristo (cf. Apocalipsis 1.14, 2.18).

D. A. Carson observa la expresión griega βαπτίσει ἐν Πνεύματι Ἁγίῳ καὶ πυρί (Mateo 3.11) donde la preposición ἐν (con) no aparece antes de la palabra πυρί (fogo). Por lo tanto, la palabra "con" que vincula dos elementos de una frase, estableciendo una relación entre ellos, está apenas después de "del Espíritu", indicando así la doble naturaleza de un solo bautismo. Sin una segunda preposición la traducción podría ser: "bautismo en el Espíritu, o sea, fuego". Carson comenta: "El bautismo de agua de Juan se relaciona con el arrepentimiento; pero aquel de quien él prepara el camino administra el bautismo de Espíritu-fuego que purifica y refina a la persona "[2]. O aún como escribió Leon Morris: "Parece mejor entender que Juan está pensando en los aspectos positivos y negativos del mensaje del Mesías. Los que lo aceptan serán purificados como por el fuego y fortalecidos por el Espíritu Santo. "[3]

Interpretes ya en el siglo XIX apuntaban en esa dirección. Ejemplo es el exegeta inglés Henry Alford (1810-1871). Él veía ese bautismo como único en una doble función y hallaba un error básico separar al público destinatario de cada elemento (Espíritu y fuego) si el texto en griego así no lo hace. Alford decía que esa promesa se cumplió plenamente en el día de Pentecostés (Greek Testament Critical Exegetical Commentary). Entre otros exegetas antiguos que concordaron con esa posición tenemos nombres como George Campbell Morgan (1863-1945) y Philip Arthur Micklem (1876-1965) [4].


2ª opción: "El bautismo de fuego es una metáfora escatológica que indica el juicio venidero sobre los impíos"
Orígenes de Alejandría (185-254) ya defendía esa interpretación en los primordios del cristianismo. Y así se repite en la mayor parte de los comentarios, sean ellos devocionales o exegéticos. No sería exagerado afirmar que el 80% de los comentarios o más siguen la interpretación del fuego como juicio. El punto culminante de esta interpretación es justamente el contexto (Mateo 3.12, Lucas 3.17).

¿Hay pentecostales que siguen esa línea? Sí, nadie menos que Stanley M. Horton, el mayor teólogo de Asambleas de Dios (de la posguerra), pensaba y defendía esta postura. En un largo comentario Horton rebate cada punto expuesto arriba como la asociación del "bautismo de fuego" con "lengua de fuego" o sobre la falta de preposición antes de la expresión como indicador de un solo bautismo. 
Para Horton "cuando Jesús habla sobre el fuego se refiere al del juicio o de la destrucción, especialmente el infierno" [5]. 
Otro teólogo pentecostal que concuerda con Stanley M. Horton es James B. Shelton: "El foco del mensaje de Juan el Bautista para los impenitentes es el bautismo de juicio, y para los arrepentidos, el bautismo de arrepentimiento" [6].

Y es verdad que la mayoría de las veces cuando la palabra fuego se menciona en el Nuevo Testamento, hay la idea de juicio incrustado (Mateo 7.19, 13.40, Lucas 9.54, 17.29, Juan 15.6, 1 Corintios 3. 13, 15, Hebreos Y en el caso de que se trate de una persona, Además, los textos de Mateo 3. 11-12 y Lucas 3. 15-17 no presentan connotación litúrgica o sacramental, sino predictiva. El fuego como elemento litúrgico está tan sólo asociado al altar y, en ese punto, esa figura pierde sentido como elemento del culto neotestamentario.

No es posible afirmar que el auditorio de Juan el Bautista se constituya sólo de creyentes (Mateo 3.7). El mensaje de juicio hacía todo el sentido para una "raza de víboras" que oía a Juan en la búsqueda de implicarlo en un crimen. El contexto como un todo apunta a la idea de juicio de los fariseos y saduceos. El mensaje de Juan, así como de Jesús, siempre fue muy duro para esa clase de religiosos.

Entonces, ¿por qué Juan el Bautista coloca en la misma frase una promesa que se concreta en la fiesta de Pentecostés (cf. Hechos 1.5, 2.1-4) y una sentencia de juicio que se realizará sólo al final de los tiempos? Stanley Horton responde que Juan Bautista formaba parte del profetismo veterotestamentario donde “no fue relevado en el intervalo entre la primera y la segunda venida de Cristo” [7]. Así como la profecía de Joel en el Antiguo Testamento relacionaba el derramamiento del Espíritu y el juicio sobre el mundo (Joel 2, 28-32) y los discípulos relacionaron la promesa del derramamiento del Espíritu al final de los tiempos (Hechos 1. 1-14), Juan no discernía entre los intervalos del Día del Señor.

Otro punto importante: relacionar la idea de purificación con el Bautismo en el Espíritu Santo, que es un don de poder testimonial, crea más problemas que soluciones exegéticas para la propia teología pentecostal. Es bueno recordar que la teología de Asambleas de Dios rechaza la idea wesleyana de "segunda obra de la gracia" donde la santificación es vista como definitiva. Los wesleyanos afirman que "nadie ha sido santificado gradualmente". Los pentecostales de Asambleas de Dios desde la década de 1960 reafirmamos la creencia en la santidad progresiva según la perspectiva reformada [8]. Y, en la teología de Asambleas de Dios, el Bautismo en el Espíritu Santo no es santificador [9]. O como escribió William y Robert Menzies: 
"El bautismo en el Espíritu no puede servir como emblema de santidad, marca de madurez cristiana. En vez de eso, debe ser visto de acuerdo con el propósito que Lucas afirma que de ser: la fuente de intrepidez y poder en nuestro servicio y testimonio. No debe confundirse con la madurez cristiana "[10]. 
Y Robert P. Menzies complementa: "Buscamos en vano por una referencia sobre el derramar mesiánico del Espíritu que purifica y transforma moralmente al individuo" [11].

Asociar el "bautismo de fuego" con "lenguas de fuego", como hace algunos exégetas, es muy problemático. Como recuerda el teólogo pentecostal Anthony D. Palma: "necesitamos percibir; sin embargo, que el viento y el fuego precedieron al llenado del Espíritu; no fueron parte de él "[12]. O, las lenguas de fuego fueron una imagen asociada únicamente al evento de Pentecostés sin una conexión de continuidad entre otras manifestaciones del Espíritu en el transcurso del libro de Hechos.


Conclusión
A diferencia de algunos teólogos que viven de polémicas y tratan opiniones contrarias con bromas, vemos que, en materia exegética, muchas veces hay más complejidad que simplicidad ante textos difíciles de las Escrituras. Además, el pentecostalismo es complejo y no es unánime en esta cuestión, como ya se ha señalado anteriormente, e indica que asociar una interpretación a nuestro grupo sólo demuestra ignorancia. 

Yo, a pesar de los buenos argumentos del primer grupo, estoy de acuerdo con Stanley Horton y la mayoría de los exegetas: el "bautismo de fuego" es el juicio escatológico del Señor.

Graduado en Comunicación Social por la Facultad Paulus (FAPCOM) y post-graduado en Mercado Financiero y de Capitales por la Universidad Presbiteriana Mackenzie. Es miembro y profesor de EBD en la Iglesia Evangélica Asamblea de Dios - Ministerio Belém en São Paulo (SP). Es autor del libro "Revestidos de Poder: una Introducción a la Teología Pentecostal", publicado por la CPAD.

Citas Bibliográficas:
[1] ARRINGTON, French L. Lucas. En: ARRINGTON, French L; Stronstad, Roger (Ed). Comentario Bíblico Pentecostal del Nuevo Testamento.  
[2] CARSON, Donald Arthur. El Comentario de Mateo. 
[3] MORRIS, León. Lucas: Introducción y Comentario. 
[4] Un resumen de la posición de estos autores puede ser visto en: EARLE, Ralph; SANNER, A. Elwood; Comentario Childers Charles L. Beacon Biblia: EARLE, Ralph; SANNER, A. Elwood; Comentario Childers, Charles L. Beacon Biblia: Mateo Lucas. 
[5] HORTON, Stanley M. La Doctrina del Espíritu Santo: en el Antiguo y Nuevo Testamento. 
[6] SHELTON, James B. Mateus. En: ARRINGTON, French L; Stronstad, Roger (Ed). Comentario Bíblico Pentecostal del Nuevo Testamento. 
[7] HORTON, Stanley M. Idem. p.
[8] HORTON, Stanley M. Santidad: La Perspectiva Pentecostal. En: GUNDRY, Stanley. Cinco Perspectivas sobre la Santificación. 
[9] SILVA, Antonio Gilberto da. Verdades Pentecostales. 1° ed. Los teólogos asamblearios como Stanley Horton, Antonio Gilberto, Robert Menzies y William Menzies critican la asociación entre santidad y bautismo en el Espíritu Santo. Una excepción es Donald Stamps, escritor de la popular Biblia de Estudio Pentecostal, que era de origen de la Iglesia del Nazareno, por lo tanto, wesleyano. Ver: STAMPS, Donald. Biblia de Estudio Pentecostal. 
[10] MENZIES, Robert y MENZIES, William. En el poder del Espíritu. 
[11] MENZIES, Robert. Empowered for Witness. 1 ed. Sheffield: Sheffield Academic Press, 1994. p 128.
[12] PALMA, Anthony D. El Bautismo en el Espíritu Santo y con Fuego. 4 ed. Y en el caso de que se trate de una obra de Palma en inglés tiene como título sólo la expresión Baptism in the Holy Spirit.

Publicado inicialmente en portugués en la página de Teología Pentecostal.