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sábado, 12 de enero de 2019

Un Engaño Llamado “Teología Inclusiva”



Pastor Augustus Nicodemus – Brasil

El patrón de Dios para el ejercicio de la sexualidad humana es la relación entre un hombre y una mujer en el ambiente del matrimonio. En esta área, la Biblia sólo deja dos opciones para los cristianos: matrimonio heterosexual y monogámico o una vida célibe. A la luz de las Escrituras, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son vistas no como opción o alternativa, sino como abominación, pecado y error, siendo tratada como práctica contraria a la naturaleza. Sin embargo, en este tiempo en que vivimos, crece en la sociedad en general, y en sectores religiosos, una valoración de la homosexualidad como comportamiento no sólo aceptable, sino supuestamente compatible con la vida cristiana. Diferentes enfoques teológicos han sido propuestos en el sentido de admitir que homosexuales masculinos y femeninos puedan ser aceptados como parte de la Iglesia y expresar libremente su homoafetividad en el ambiente cristiano.

Hay muchos pasajes en la Biblia que se refieren a la relación sexual estándar, normal, aceptable y ordenado por Dios, que es el matrimonio monogámico heterosexual. Desde el Génesis, pasando por la ley y por la trayectoria del pueblo hebreo, hasta los evangelios y las epístolas del Nuevo Testamento, la tradición bíblica apunta en el sentido de que Dios creó hombre y mujer con roles sexuales definidos y complementarios desde el punto de vista moral, psicológico y físico. Así, es evidente que no es posible justificar la relación homosexual desde las Escrituras, y mucho menos dar a la Biblia cualquier significado que minimice o neutralice su caracterización como acto pecaminoso. En ningún momento, la Palabra de Dios justifica o legitimiza un estilo homosexual de vida, como los defensores de la llamada "teología inclusiva" han intentado hacer. Sus argumentos tienen poca o ninguna sustentación exegética, teológica o hermenéutica.

La "teología inclusiva" es un enfoque según el cual, si Dios es amor, aprobaría todas las relaciones humanas, sean cuales sean, siempre que haya este sentimiento. Esta línea de pensamiento ha propiciado el surgimiento de iglesias donde homosexuales, en esta condición, son admitidos como miembros y a ellos se les enseña que el comportamiento gay no es factor impeditivo a la vida cristiana y a la salvación. Así, desde que haya amor genuino entre dos hombres o dos mujeres, eso validaría su comportamiento, a la luz de las Escrituras. La falacia de ese pensamiento es que la misma Biblia que nos enseña que Dios es amor también dice que es santo y que su voluntad en cuanto a la sexualidad humana es que se expresa dentro del matrimonio heterosexual, siendo prohibidas las relaciones homosexuales.

En segundo lugar, la "teología inclusiva" defiende que las condenas encontradas en el libro de Levítico se refieren sólo a las relaciones sexuales practicadas en conexión con los cultos idolátricos y paganos, como era el caso de los practicados por las naciones alrededor de Israel. Además, tales prohibiciones se encuentran al lado de otras reglas contra comer sangre o carne de cerdo, que ya serían superadas y, por lo tanto, sin validez para los cristianos. También defiende que la prueba de que las prohibiciones de las prácticas homosexuales eran culturales y ceremoniales es que ellas eran castigadas con la muerte -cosa que no se admite a partir de la época del Nuevo Testamento. Es cierto que las relaciones homosexuales ocurrían incluso -pero no exclusivamente- en los cultos paganos de los cananeos.

Sin embargo, es evidente que la condena de la práctica homosexual trasciende los límites culturales y ceremoniales, pues se repite claramente en el Nuevo Testamento. Ella forma parte de la ley moral de Dios, válida en todas las épocas y para todas las culturas. La muerte de Cristo abolió las leyes ceremoniales, como la prohibición de comer ciertos alimentos, pero no la ley moral, donde encontramos la voluntad eterna del Creador para la sexualidad humana. Cuando a la lapidación, basta con decir que otros pecados castigados con la muerte en el Antiguo Testamento siguen siendo tratados como pecado en el Nuevo, aunque la condena capital para ellos haya sido abolida - como, por ejemplo, el adulterio y la desobediencia contumaz a los padres.

PECADO Y DESTRUCCIÓN
A los teólogos inclusivos les gusta decir que Jesucristo nunca habló contra la homosexualidad. En cambio, habló bastante contra la hipocresía, el adulterio, la incredulidad, la avaricia y otros pecados tolerados por los cristianos. Este es el tercer punto: se sabe, sin embargo, que la razón por la que Jesús no habló sobre homosexualidad es que ella no representaba un problema en la sociedad judía de su época, que ya tenía como patrón el comportamiento heterosexual. No podemos decir que no había judíos que eran homosexuales en la época de Jesús, pero es seguro afirmar que no asumían públicamente esta conducta. Por lo tanto, la homosexualidad no era una realidad social en Palestina en la época de Jesús. Sin embargo, cuando la Iglesia entró en contacto con el mundo gentil -sobre todo las culturas griega y romana, donde las prácticas homosexuales eran toleradas, aunque no totalmente aceptadas-, los autores bíblicos, como Pablo, incluyeron las mismas en las listas de pecados contra Dios. Para los cristianos, Pablo y otros autores bíblicos escribieron bajo la inspiración del Espíritu Santo enviado por Jesucristo. Por lo tanto, sus palabras son igualmente determinantes para la conducta de la Iglesia.

El cuarto punto equivocado de este enfoque que intenta hacer del comportamiento gay algo normal y aceptable en el marco del Cristianismo es la suposición de que el pecado de Sodoma y Gomorra no fue la homosexualidad, sino la falta de hospitalidad para con los huéspedes de Lot. Para esta afirmación es que se dice, en el original hebreo, que los hombres de Sodoma querían "conocer" a los huéspedes de Lot (Génesis 19.5) y no abusar sexualmente de ellos, como es traducido en varias versiones, como en la Almeida Actualizada. La NVI Nueva Versión Internacional y la Nueva traducción en Lenguaje Actual dicen que los conciudadanos de Lot querían "tener relaciones" con los visitantes, mientras que la SBP es aún más clara: "Queremos dormir con ellos". El uso de la regla de interpretación simple de analizar palabras en sus contextos, se percibe que el término hebreo usado para decir que los hombres de Sodoma querían "conocer" a los huéspedes de Lot (yadah) es el mismo término que Lot utiliza para decir que sus hijas, que él ofrecía como alternativa a la tara de aquellos hombres, eran vírgenes: "Ellos nunca conocieron (yadah) hombre", dice el versículo 8. Así, queda evidente que "conocer ", en el contexto del pasaje de Génesis, significa tener relaciones sexuales. Fue ésta la interpretación de Filón, autor judío del siglo primero, en su obra sobre la vida de Abraham: según él, los hombres de Sodoma se acostumbraron gradualmente a ser tratados como mujeres.

En cuanto al pecado cometido en aquellas ciudades bíblicas, que acabaría acarreando su destrucción, la "teología inclusiva" defiende que el profeta Ezequiel claramente dice que el error de aquella gente fue la soberbia y la falta de amparo al pobre y al necesitado (Ez 16.49). Sin embargo, mucho antes de Ezequiel, el "sodomita" era colocado al lado de la prostituta en la ley de Moisés: el rendimiento de ambos, fruto de su inmoralidad sexual, no debería ser recibido como ofrenda a Dios, según Deuteronomio 23.18. Además, cuando leemos la declaración del profeta en contexto, percibimos que la soberbia y la falta de caridad era sólo uno entre los muchos pecados de los sodomitas. Ezequiel menciona las "abominaciones" de los sodomitas, las cuales fueron la causa final de su destrucción: "He aquí que esta fue la iniquidad de Sodoma, tu hermana: soberbia, abundancia de pan y próspera tranquilidad tuvo ella y sus hijas; pero nunca amparó al pobre y al necesitado. Fueron arrogantes e hicieron abominaciones delante de mí; por lo que, al ver esto, las quité de allí "(Ez 16.49-50). De la misma forma, Pedro, en su segunda epístolas, se refiere a las prácticas pecaminosas de los moradores de Sodoma y Gomorra tratándolas como "procedimiento libertino".

Un quinto argumento es que habría algunos casos de amor homosexual en la Biblia, empezando por el rey David, para quien el amor de su amigo Jonatán era excepcional, "sobrepasando al de las mujeres" (II Samuel 1.26). Sin embargo, cualquier lector de la Biblia sabe que el mayor problema personal de David era la falta de dominio propio en cuanto a su atracción por las mujeres. Fue eso lo que le llevó a casarse con varias de ellas y finalmente a adulterar con Betsabé, la mujer de Urías. Su amor por Jonatán era aquella amistad intensa que puede existir entre dos personas del mismo sexo y sin ninguna connotación erótica. Algunos defensores de la "teología inclusiva" llegan a categorizar la relación entre Jesús y Juan como homoafetivo, pues éste, siendo el discípulo amado del Hijo de Dios, en una ocasión reclinó su cabeza en el pecho del Maestro (Juan 13.25). Es que tal actitud, en la cultura oriental, era una demostración de amistad varonil - sin embargo, acaba siendo interpretada como supuesta evidencia de una relación homoafetiva. Quien piensa así no puede ver amistad pura y simple entre personas del mismo sexo sin atribuirle una connotación sexual.

"Vileza"
Hay un sexto intento de reinterpretar pasajes bíblicos con el objetivo de legitimizar la homosexualidad. Los propagadores de la "teología gay" dicen que, en el texto de Romanos 1.24-27, el apóstol Pablo sólo repetía la prohibición de Levítico a la práctica homosexual en la forma de la prostitución cultual, tanto de hombres como de mujeres - prohibición que no se aplicaría fuera del contexto del culto idolátrico y pagano. Sin embargo, basta que se lea el pasaje para aclarar lo que Pablo estaba condenando. El apóstol quiso decir exactamente lo que el texto dice: que hombres y mujeres cambiaron el modo natural de sus relaciones íntimas por otro, contrario a la naturaleza, y que se inflamaron mutuamente en su sensualidad - hombres con hombres y mujeres con mujeres -, "cometen vileza" y "recibiendo el merecido castigo por sus errores". Y al referirse al lesbianismo como pecado, Pablo deja claro que no está tratando sólo de la pederastia, como algunos alegan, ya que la misma sólo puede suceder entre hombres, pero a todas las relaciones homosexuales, tanto entre hombres o mujeres.

Se dice que, en I Corintios 6.9, los citados efeminados y sodomitas no serían homosexuales, sino personas de carácter moral débil (malakoi, persona "blanda" o "suave") y que practican la inmoralidad en general (arsenokoites, palabra que habría sido inventada por Pablo). Sin embargo, si este es el sentido, ¿qué significa las referencias a impuros y adúlteros, que aparecen en la misma lista? ¿Por qué el apóstol repetiría estos conceptos? En verdad, efeminado se refiere a lo que toma la posición pasiva en el acto homosexual - este es el sentido que la palabra tiene en la literatura griega de la época, en autores como Homero, Filón y Josefo - y sodomita es la referencia al hombre que desea tener coito con otro hombre.

Hay todavía una séptima justificación presentada por aquellos que creen que la homosexualidad es compatible con la fe cristiana. Según ellos, muchas iglesias cristianas históricas, hoy, ya aceptan la práctica homosexual como normal - tanto que homosexuales practicantes, hombres y mujeres, han sido aceptados no sólo como miembros sino también como pastores y pastoras.

Estas iglesias, igualmente, defienden y aceptan la unión civil y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Es el caso, por ejemplo, de la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos -que nada tiene que ver con la Iglesia Presbiteriana de Brasil- de la Iglesia Episcopal en Canadá y de iglesias en naciones europeas como Suecia, Noruega y Dinamarca, entre otras confesiones. En la mayoría de los casos, la aceptación de la homosexualidad ha provocado divisiones en estas iglesias, y hay que observar también que sólo ocurrió después de un largo proceso de rechazo de la inspiración, infalibilidad y autoridad de la Biblia. Por regla general, estas denominaciones adoptaron el método histórico-crítico, que, por definición, admite que las Sagradas Escrituras están condicionadas culturalmente y que refleja los errores y los prejuicios de la época de sus autores. De esta manera, la aceptación de la práctica homosexual fue sólo un paso lógico. Otros todavía vendrán. Sin embargo, los cristianos que reciben la Biblia como la infalible e inerrante Palabra de Dios no pueden aceptar la práctica homosexual, a no ser como una de aquellas relaciones sexuales consideradas pecaminosas por el Señor, como el adulterio, la prostitución y la fornicación.

Sin embargo, es un error pensar que la Biblia enfrenta la práctica homosexual como el pecado más grave de todos. En verdad, existe un pecado para el cual no hay perdón, pero con certeza no se trata de la práctica homosexual: es la blasfemia contra el Espíritu Santo, que consiste en atribuir a Satanás el poder por el cual Jesucristo realizó sus milagros y prodigios aquí en este mundo, mencionado en Marcos 3.22-30. En consecuencia, no es correcto usar la Biblia como base para tratar a homosexuales como los peores pecadores de todos, que estarían más allá de la posibilidad de salvación y que, por lo tanto, serían merecedores de odio y desprecio. Es lamentable y triste que esto haya ocurrido en el pasado y se esté repitiendo en el presente. El mensaje de la Biblia es éste: "Todos pecaron y carecen de la gloria de Dios", según Romanos 3.23. Todos necesitamos arrepentirse de nuestros pecados y someternos a Jesucristo, el Salvador, por la fe, para recibir el perdón y la vida eterna.

Recordemos que los autores bíblicos siempre tratan de la práctica homosexual junto con otros pecados. El capítulo 20 de Levítico prohíbe no sólo las relaciones entre personas del mismo sexo, sino también el adulterio, el incesto y la bestialidad. Los sodomitas y efeminados aparecen al lado de los adúlteros, impuros, ladrones, avaros y maldicientes, cuando el apóstol Pablo enumera a aquellos que no heredarán el Reino de Dios (1 Corintios 6.9-10). Pero, al igual que en las iglesias cristianas adúlteros y prostitutas que se habían arrepentido y cambiado de vida, mediante la fe en Jesucristo, también habían efeminados y sodomitas en la lista de aquellos que fueron perdonados y transformados.

COMPASIÓN
Es fundamental, aquí, hacer una importante distinción. Lo que la Biblia condena es la práctica homosexual, y no la tentación a esta práctica. No es pecado ser tentado a la homosexualidad, de la misma manera que no es pecado ser tentado al adulterio o al robo, desde que se resista. Las personas que sienten atracción por otras del mismo sexo deben recordar que tal deseo es resultado del desorden moral que entró en la humanidad con la caída de Adán y que en Cristo Jesús el segundo Adán pueden recibir gracia y poder para resistir y vencer, siendo justificados ante Dios.

Hay varias causas identificadas comúnmente para la atracción por personas del mismo sexo, como el abuso sexual sufrido en la infancia. Muchos gays provienen de familias disfuncionales o han tenido experiencias negativas con personas del sexo opuesto. También hay algunos que actúan deliberadamente por promiscuidad y tienen deseo de contactar con otros. Otro factor a tener en cuenta son las tendencias genéticas a la homosexualidad, cuya existencia no está comprobada hasta ahora y ha sido objeto de intensa polémica. Sin embargo, desde el punto de vista bíblico, la homosexualidad es el resultado del abandono de la gloria de Dios, de la idolatría y de la incredulidad por parte de la raza humana, conforme a Romanos 1.18-32. Por lo tanto, no es posible para quien cree en la Biblia justificar las prácticas homosexuales bajo la alegación de compulsión incontrolable e inevitable, aunque los que sufren con ese tipo de impulso deben ser objeto de compasión y ayuda de la Iglesia cristiana.

Es necesario también repudiar toda manifestación de odio contra los homosexuales, de la misma forma que lo hacemos en relación a cualquier persona. Esto jamás nos debería impedir, sin embargo, declarar con sinceridad y respeto nuestra convicción bíblica de que la práctica homosexual es pecaminosa y que no podemos concordar con ella, ni con leyes que la legitimizan. Ante la existencia de dispositivos legales que permiten que una persona deje o transfiera sus bienes a quienes él quiera, aún en vida, no hay necesidad de leyes legitimizando la unión civil de personas del mismo sexo - basta la simple manifestación de voluntad, registrada en notario, civil, en forma de testamento o acuerdo entre las partes implicadas. El reconocimiento de los derechos de la unión homoafetiva valida la práctica homosexual y abre la puerta para el reconocimiento de un nuevo concepto de familia. En Brasil, el reconocimiento de la unión civil de personas del mismo sexo para fines de herencia y otros beneficios se produjo al basarse de lo que dice la Constitución: "Para efecto de la protección del Estado, se reconoce la unión estable entre el hombre y la mujer como entidad familiar, debiendo la ley facilitar su conversión en matrimonio "(Art. 226, § 3º).

Los cristianos que reciben la Biblia como la palabra de Dios no pueden estar a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, ya que sería la validación de lo que las Escrituras, claramente, tratan como pecado. El matrimonio está en el ámbito de la autoridad del Estado y los cristianos están orientados por la Palabra de Dios a someterse a las autoridades constituidas; sin embargo, la misma Biblia nos enseña que nuestra conciencia está sumisa, en última instancia, a la ley de Dios y no a las leyes humanas - "Es importante obedecer a Dios que los hombres" (Hechos 5.29). Si el Estado legitimiza aquello que Dios considera ilegítimo y obliga a los cristianos a ir en contra de su conciencia, ellos deben estar dispuestos a vivir, de manera respetuosa y pacífica en oposición sincera y honesta, cualquiera que sea el precio a ser pagado.


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martes, 12 de diciembre de 2017

¿Es la Inerrancia una Doctrina Fundamental?,



Por Daniel Caballero

Recientemente en una conversación con un amigo, escuche decir a alguien más: “Yo no creo en la Doctrina de la Inerrancia de las Escrituras, debido a que fue una Doctrina inventada por teólogos americanos como reacción al liberalismo alemán, y fue traído a nosotros por misioneros”. Al inicio pensé que estaba bromeando. Luego me di cuenta que estaba hablando en serio. El punto es que se puede decir exactamente lo mismo de casi cualquier afirmación teológica, ¡incluida ese misma! “Yo no creo en Justificación por Sola Fe, debido a que fue una Doctrina inventada por teólogos alemanes en la Reforma como reacción al Catolicismo Romano, y fue traída a nosotros por misioneros.”, etc. ¡Se puede afirmar lo mismo acerca de casi cada doctrina evangélica! Es un argumento tan ‘de paja’ y ‘ad hominen’ que me cuesta creer que lo usen, pues no resiste un escrutinio, ni histórico, ni lógico.

De hecho, es una tautológica, un oxímoron en sí mismo, pues el mismo argumento se podría usar en su contra: “Yo no creo en la Doctrina de la No-Inerrancia de las Escrituras, debido a que fue una Doctrina inventada por teólogos alemanes en reacción a la Alta-Ortodoxia Continental, y les fue enseñada por misioneros”, o dicho de una manera más clara: “Yo no creo en la Doctrina de la Errancia[1] de las Escrituras, debido a que fue una Doctrina inventada por teólogos alemanes en reacción a la Alta-Ortodoxia Continental, y te fue traída por misioneros”. Se contradice a sí mismo, es como decir “No creo en mentiras verdaderas”.

¿Se inventaron la Inerrancia hace 100 años?
Lo mismo se puede afirmar de cualquier doctrina, ¡exactamente de la misma manera! Toda doctrina tuvo una formulación histórica, la misma que en cada caso fue una reacción a algo, y la misma que en cada caso fue traída a nosotros por una influencia externa. Lo que más me llama la atención es que dicha critica en contra de la Inerrancia sea tomada de manera axiomática, sin un espíritu crítico, justamente por aquellos que se jactan de tener un espíritu crítico. Contradictorio, pero cierto.

Alguien dirá: “!Pero el termino Inerrancia fue acuñado hace 100 años, no se encuentra por ejemplo, en los Padres Apostólicos!” – Cierto. Tampoco el término ‘Trinidad’, ‘Justificación por Sola Fe’, etc.; y eso no los convierte en falsos. En adición a esto, si bien es cierto que el termino no se encuentra, el concepto sí. Este argumento es tan absurdo que es como si alguien el día de hoy acuñara, en una defensa contra el homosexualismo, el término ‘Homo-Ortodoxia’, y alguien dentro de 100 años diga que en el 2017 se ‘inventaron’ la creencia de que las Escrituras condenan la homosexualidad. Absurdo.

Desde un punto académico, hay muy buenos libros en contra de la Inerrancia de las Escrituras, con argumentos buenos y complejos en contra de la Inerrancia Bíblica, por ejemplo, Peter Enns,[2] o también, aunque recientes los ya clásicos de Bart Ehrman.[3] Pero ciertamente el argumento de “no lo creo porque se lo invento un teólogo gringo hace 100 años” es sinceramente entre los más pobres.

¿Pero entonces, se la inventaron la Inerrancia o no?
Ahora bien, el hecho de que un argumento sea pobre y mal estructurado no quiere decir necesariamente que sea falso. Es como cuando mi madre me decía de niño: “Daniel baja abajo, para que los abarrotes me los subas arriba”. Es una contradicción lógica pleonástica, pero entiendo lo que quiere decir. ¿Es ese el caso con este argumento? No. ¿Es cierto que alguien hace 150 años se inventó que la Biblia era Inerrante? No. Es un hecho indisputable en académica que el concepto de Inerrancia era el mismo en Norteamérica así como en Europa durante el siglo XIX entre los Evangélicos Conservadores.[4]

No fue algo que creían uno o dos teólogos solamente en Princeton, USA. Pero no solo en el siglo XIX, sino también en la era Patrística,[5] hasta Orígenes quien fue quizá el más controversial de los padres afirmaba indudablemente la Inerrancia de las Escrituras.[6] Pero esta no solo era la vista mayoritaria de los Padres de la Iglesia, sino también en la era Medieval, [7] la Reforma y la Post-Reforma[8] específicamente en la era Puritana, los Estándares de Westminster y la Ortodoxia Reformada.[9] Esta ha sido, indiscutiblemente, la creencia sostenida por la Iglesia durante toda su existencia: Las Escrituras son libres de error y contradicción interna.

¡STOP! Dos aclaraciones sobre esto:
Primero. Lo que muchos rechazan en la actualidad en relación a la Inerrancia no es la postura clásica, sino más una visión distorsionada de la misma que se acerca más aun ‘Biblicismo Literalista’ que confunde ‘Sola Scriptura’ (La Escritura Supremamente) con ‘Nuda Scriptura’ (La Escritura Únicamente). En otras palabras, confunden Hermenéutica con Inerrancia. Por ejemplo, el debate en torno al ‘Día Literal’ o ‘Día Periodo’ en Génesis 1, pertenece al área de la Hermenéutica y no de la Inerrancia. Dos teólogos pueden estar comprometidos con la Inerrancia Bíblica, y llegar a diferentes interpretaciones sobre este punto.[10] Es decir lo que se discute aquí no es la Inerrancia del Texto en sí, sino el significado del mismo. El concepto de algunos de Inerrancia el día de hoy sería considerado errado, ¡Justamente por aquellos que defendían la Inerrancia!

Segundo. Aunque tienen mucho en común, existe variaciones entre los que afirman la Inerrancia Bíblica. Quizá la definición más conocida se la Declaración de Inerrancia de Chicago de 1978.[11] Sin embargo, aunque esta tiene mucho en común con la postura de Inerrancia (o Confiabilidad) sostenida por ejemplo por B.B. Warfield, y en general los Teólogos de la generación de Princeton, también existen pequeñas diferencias entre los mismos,[12] y entre estos con la varios teólogos a lo largo de la historia antes de dicha declaración.[13] Al mismo tiempo, aunque no concuerdo con los mismos, hay variaciones al esquema general de Inerrancia representados mayormente por las posturas de Kevin Vanhoozer[14] y Michael Bird.[15]

Sin embargo, el hecho de que haya variaciones en este respecto, no significa de ninguna manera que no haya habido un consenso general a lo largo de toda la historia de la Iglesia con el postulado más central y básico de la Inerrancia: Las Escrituras, en los manuscritos originales están libres de error y falsedad y cuando son interpretadas correctamente no se contradicen a sí mismas.[16] Una vez más lo que se debe ver aquí es el concepto, y no el uso de la palabra. Alguien dirá: “!Calvino usa la palabra Infalibilidad, y no Inerrancia, en relación a las Escrituras!” Sí. Pero él, de ninguna manera usa el término Infalibilidad como lo usan aquellos que no aceptan la Inerrancia, sino más bien de manera similar al concepto de Inerrancia.[17] El mismo B.B. Warfield, usa la palabra ‘Confiabilidad’ en sus Escritos,[18] para defender el mismo concepto que una generación más tarde sería acuñado como ‘Inerrancia’. [19]

¿Es la Inerrancia lo mismo que la Infalibilidad?
No. No es lo mismo. La Infalibilidad está más relaciona con la veracidad del propósito de las Escrituras, la Inerrancia con el contenido.[20] Afirmar la Inerrancia implica la afirmación de la Infalibilidad, más lo opuesto no es cierto: Uno puedo afirmar la Infalibilidad y creer en una Biblia con errores de todo tipo: Históricos, Cronológicos, Arqueológicos, Geográficos, etc. Me es difícil conciliar lógicamente la afirmación de Infalibilidad mientras que se niega la Inerrancia. No tiene sentido.

Ahora bien, no todo aquel que cree en la Infalibilidad pero no la Inerrancia es Liberal Teológicamente. Pero si todo Liberal/Modernista niega la Inerrancia. De la misma manera, no todo aquel que afirma la Infalibilidad afirma también la Inerrancia; pero si, todo aquel que afirma la Inerrancia afirma también la Infalibilidad. Son cosas diferentes. ¿Si alguien afirma la Infalibilidad pero no el concepto de la Inerrancia, lo convierte en Liberal? No necesariamente, pero no se le puede llamar Ortodoxo en el sentido histórico, quizá Neo-Ortodoxo o alguna variante.

¿Es la Inerrancia una ‘Doctrina Fundamental’?
Gresham Machen en su libro ‘El Cristiano y el Liberalismo’ define los cinco pilares de la Ortodoxia Cristiana, los mismos que eran negados por la Teología Liberal/Modernista:

  1. La Inerrancia de la Biblia.
  2. El nacimiento virginal de Cristo
  3. La expiación vicaria sustitutiva de Cristo para satisfacer la justicia divina.
  4. La resurrección física de Cristo.
  5. Los milagros de nuestro Señor, como “doctrinas esenciales de la Palabra de Dios”. [21]
Estas han sido históricamente las doctrinas que han separado Teólogos Ortodoxos y Liberales. Creo que sin Machen estuviera vivo el día de hoy diría: “La afirmación del matrimonio heterosexual”. El concepto de Inerrancia si es una doctrina fundamental.

Puedes llamarme Fundamentalista, mente cerrada, obtuso, ignorante supino, intolerante, etc., pero si no afirmas estos puntos, no eres ‘Ortodoxo’. No estoy diciendo aquí que no sea salvo, o incluso que no sea piadoso, pero si que no se le puede llamar ‘Ortodoxia Evangélica’. Ahora bien, si alguien niega los puntos 2,3,4 y 5, ni siquiera se le puede llamar ‘Cristianismo’. Esto deja fuera a casi todos los teólogos liberales. No es Cristianismo, es Paganismo. No soy para nada Ecuménico, pero un Teólogo Católico Romano esta mucho más cerca de la Ortodoxia que un Teólogo Liberal. Hasta un Testigo de Jehová lo está.

Conclusión.
Cuando hablamos de Inerrancia hablamos más de un concepto que de una palabra. Nuestro Seminarios e Instituciones Teológicas en Latinoamérica están plagados de Teología Liberal, al menos en Perú desde donde escribo estas líneas es el caso. Si eres un estudiante de Teología, no tengas temor de preguntar a tus profesores, ‘¿Cree usted en la Inerrancia de las Escrituras?’. Has preguntas, a tus profesores, ‘teólogos de facebook’, maestros ‘famosos’, quizá en más de un caso te lleves una sorpresa. (Una vez mas, para verificar los afirmaciones de este ensayo, ver las notas).

Daniel Caballero.

Notas Bibliográficas:
[1] Esta palabra ‘Errancia’, en esta forma no existe en el diccionario, es solo para propósitos ilustrativos como lo opuesto a Inerrancia. Con ‘Errancia’ me refiero a la creencia de que las Escrituras contienen contradicciones y errores.
[2] Un muy buen libro, reciente en contra de la Inerrancia es Peter Enns, Inspiration and Incarnation: Evangelicals and the Problem of the Old Testament, second ed. (Grand Rapids, Michigan: Baker Academic, an imprint of Baker Publishing Group, 2015).
[3] Una de los mejores ataques contra la Inerrancia es el clasico: Bart D. Ehrman, Misquoting Jesus: The Story Behind Who Changed the Bible and Why, harpercollins pbk. ed. (New York: HarperSanFrancisco, 2007).
[4] Jason B. Hunt, “Bavinck and the Princetonians on Scripture: A Difference in Doctrine or Defense?,” Journal of the Evangelical Theological Society 53, no. 2 (2010): 317-333.
[5] Charles Hill, “The Truth above all demostrations”: Scripture in the Patristic Period to Augustine, en ‘The Enduring Authority of the Christan Scriptures’, editado por D.A. Carson (Grand Rapids: Eerdmans 2016), 43-88.
[6] Michael W. Holmes, “Origen And The Inerrancy Of Scripture,”Journal of the Evangelical Theological Society 24, no. 3 (1981): 220-231.
[7] Carl F. H. Henry, ‘The Historic Church and Inerrancy’, en God, Revelation, and Authority, vol. 4 (Wheaton, IL: Crossway Books, 1999), 373-375.
[8] W. Robert Godfrey, ‘Biblical Authority in the Sixteenth and Seventeenth Centuries: A Question of Transition’ en Scripture and Truth, editado por D. A. Carson and John D. Woodbridge (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1992), 225-234.
[9] John Allen Delivuk, “Inerrancy, Infallibility, and Scripture in the Westminster Confession of Faith,” Westminster Theological Journal 54, no. 2 (1992): 349-355.
[10] Hugh Ross, A Matter of Days: Resolving a Creation Controversy (Colorado Springs, CO: NavPress, 2004), 9.
[11] Carl F. H. Henry, God, Revelation, and Authority, vol. 4 (Wheaton, IL: Crossway Books, 1999), 211.
[12] Kevin Vanhoozer, “Response to R. Albert Mohler Jr., “When the Bible Speaks, God Speaks: The Classic Doctrine of Biblical Inerrancy,” in Five Views on Biblical Inerrancy, ed. J. Merrick, Stephen M. Garrett, and Stanley N. Gundry, Zondervan Counterpoints Series (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2013), 73.
[13] Michael F. Bird, “Response to R. Albert Mohler Jr., “When the Bible Speaks, God Speaks: The Classic Doctrine of Biblical Inerrancy,” in Five Views on Biblical Inerrancy, ed. J. Merrick, Stephen M. Garrett, and Stanley N. Gundry, Zondervan Counterpoints Series (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2013), 66.
[14] Kevin J. Vanhoozer, “Augustinian Inerrancy: Literary Meaning, Literal Truth, and Literate Interpretation in the Economy of Biblical Discourse,” in Five Views on Biblical Inerrancy, ed. J. Merrick, Stephen M. Garrett, and Stanley N. Gundry, Zondervan Counterpoints Series (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2013), 199-235.
[15] Michael F. Bird, “Inerrancy Is Not Necessary for Evangelicalism Outside the USA,” in Five Views on Biblical Inerrancy, ed. J. Merrick, Stephen M. Garrett, and Stanley N. Gundry, Zondervan Counterpoints Series (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2013), 145-173.
[16] John M. Frame, Systematic Theology: An Introduction to Christian Belief (Phillipsburg, NJ: P&R Publishing, 2013), 597.
[17]Roger Nicole, “John Calvin and Inerrancy”, Journal of the Evangelical Theological Society 25, no. 4 (1982): 423-442.
[18] Benjamin B. Warfield, The Works of Benjamin B. Warfield: Revelation and Inspiration, vol. 1 (Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2008), 396.
[19] Robert L. Reymond, A New Systematic Theology of the Christian Faith (Nashville: T. Nelson, 1998), 70-72.
[20] Carl F. H. Henry, God, Revelation, and Authority, vol. 4 (Wheaton, IL: Crossway Books, 1999), 243-253.
[21] Alan D. Strange, “INTRODUCCIÓN A CRISTIANISMO Y LIBERALISMO POR J. GRESHAM MACHEN,” in El Cristianismo Y El Liberalismo, trans. Valentín Alpuche Martínez, 1a ed. (San José, Costa Rica: CLIR, 2013), 15.

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Sobre el autor:
Daniel Caballero nació en Lima, Perú. BSc. Universidad Nacional Agraria La Molina. BA, Seminario Teológico Bautista (Lima); Postgrado en Teología, The London Theological Seminary (Londres), ThM-Teologia Histórica., Westminster Theological Seminary (PA-USA). Esta por iniciar estudios doctorales en Inglaterra sobre Historia de la Reforma (siglo XVI) y Post-Reforma (siglo XVII). Especialización en John Owen y Puritanismo ingles. Daniel ha escrito numerosos artículos sobre puritanismo, teología bíblica y cultura. Su campo de especialización es en estudios de la Reforma y Post-Reforma (Puritanismo). Ha vivido por casi siete años en Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de profundizar estudios Teológicos. Es misionero enviado de Inglaterra para el servicio en desarrollo de educación teológica en Perú. Actualmente vive en Lima, Peru. Tiene experiencia desde muy joven en educación teológica.


domingo, 8 de enero de 2017

Los Padres de la Iglesia y Las Sagradas Escrituras



“Habéis escudriñado las Escrituras, que son verdaderas, las cuales os fueron dadas por el Espíritu Santo y sabéis que no hay nada falso o fraudulento escrito en ellas”.
- Clemente de Roma (¿?-100), Primera de Clemente, 45

“Puesto que estoy plenamente convencido de que ningún texto de la Escritura contradice a otro […] procuraré persuadir a aquéllos que creen que las Escrituras son contradictorias para que piensen como yo”
-Justino Mártir (100-165), Diálogo con Trifón, 65

“Hay que creer la Escritura por su nobleza y por la confianza en Aquél que la envía. La palabra de verdad es enviada por Dios […] Ya que ha sido enviada con autoridad, no hace falta preguntarse por pruebas acerca de lo que afirma puesto que no hay otra prueba más allá de sí misma, la cual es Dios.”
-Justino Mártir (100-165), Fragmentos de la obra de Justino Mártir sobre la Resurrección, 1

“El día llamado del sol [el domingo], se reúnen todos en un lugar, lo mismo los que habitan en la ciudad que los que viven en el campo, y según conviene, se leen los tratados de los apóstoles y los escritos de los profetas, según el tiempo permita. Luego, cuando el lector termina, el que preside se encarga de amonestar, con palabras de exhortación, a la imitación de cosas tan admirables.”
-Justino Mártir (100-165), Primera Apología, 67

“Esta es su teoría [la de los herejes gnósticos], que ni los profetas anunciaron, ni el Señor enseñó, ni los apóstoles transmitieron. Y, sin embargo, ellos se glorían de haber recibido de estas cosas un conocimiento más elevado que todas las demás personas. Todo el tiempo citan textos que no se hallan en las Escrituras y, como se dice, fabrican lazos con arena. Y no les preocupa acomodar sus doctrinas de una manera confiable, sea las parábolas del Señor, sea los dichos de los profetas, sea la predicación de los apóstoles. Lo único que tratan de hacer es que sus creaciones no parezcan carecer de pruebas. Por eso enredan el orden y el texto de las Escrituras, y en cuanto pueden separan los miembros (del cuerpo) de la verdad. Transponen y transforman todo, y mezclando una cosa con otra, seducen a muchos mediante la fantasiosa composición que fabrican a partir de las palabras del Señor.”
- Ireneo (130-202), Contra Herejías, 1.8.1

“Las Escrituras son perfectas porque fueron habladas por la Palabra de Dios y su Espíritu.”
-Ireneo (130-202), Contra Herejías, 2.28.2

“De este modo toda la Escritura que Dios nos ha dado nos parecerá congruente, concordarán las interpretaciones de las parábolas con expresiones claras, y escucharemos las diversas voces como una sola melodía que eleva himnos al Dios que hizo todas las cosas.”
-Ireneo (130-202), Contra Herejías, 2.28.3

“Nosotros no hemos conocido la economía de nuestra salvación sino por aquellos a través de los cuales el Evangelio ha llegado hasta nosotros [los apóstoles]: ellos primero lo proclamaron, después por voluntad de Dios nos lo transmitieron por escrito para que fuese columna y fundamento (1 Timoteo 3:15) de nuestra fe.”
-Ireneo (130-202), Contra Herejías, 3.1.1).

“Las afirmaciones de la Sagrada Escritura nunca estarán en descuerdo con la verdad.”
- Tertuliano (155-240), Tratado del Alma, 21

“Nadie debe establecer una doctrina a partir de un libro que no forme parte de la Escritura canónica” (Comentario sobre Mateo, 26). “No hay que consultar otra fuente [más allá del Antiguo y el Nuevo Testamento] para conceder autoridad a cualquier conocimiento o doctrina.”
- Orígenes (185-254), Homilía sobre Levítico, 5

“Aceptamos todo aquello que se puede probar mediante las enseñanzas de la Sagrada Escritura.”
- Dionisio de Alejandría (¿?-264), Citado en Historia eclesiástica de Eusebio, Libro 7

“Algunos piensan que las Escrituras no son congruentes o que Dios, quien dio el mandamiento, es falso. Pero no hay ninguna discrepancia. Tampoco podría el Padre, el cual es la verdad, mentir porque es imposible que Dios mienta”
- Atanasio (296-373), Carta pascual, 19.3

“Estos libros son la fuente de la salvación de modo que los sedientos se puedan saciar con las palabras vivas que contienen. Se proclama la doctrina de la piedad en estos libros. Qué nadie añada ni quite nada de lo que está escrito en esos libros”
- Atanasio (296-373), Carta pascual, 39.6

“Las sagradas e inspiradas Escrituras son suficientes para declarar la verdad.”
- Atanasio (296-373), Contra los Paganos, 1.3


“Acerca de los divinos y santos misterios de la fe, no debe transmitirse nada sin las Sagradas Escrituras, ni deben aducirse de modo temerario cosas simplemente probables y apoyadas en argumentos construidos con palabras artificiosas. Y no creas, pues, que voy a proceder de este modo, sino probando por las Escrituras lo que te anuncio. Pues esta fe, a la cual debemos nuestra salvación, no recibe su fuerza de los comentarios y las disputas, sino de demostración por medio de la Sagrada Escritura.”
- Cirilo de Jerusalén (313-386), Catequesis, 4.17

“Aquellos que son instruidos en las Escrituras deberían examinar lo que dicen los profesores, recibiendo todo lo que está en conformidad con la Escritura y rechazando lo que se opone a ella; y deberían evadir a los profesores que persisten en enseñar semejantes doctrinas [falsas].”
-Basilio de Cesárea (330-379), Las moralia y regulae, 72

“Las Escrituras son el canon de todos los dogmas. Fijemos nuestros ojos en ellas y solamente aceptemos las enseñanzas que pueden armonizar con ellas.”
- Gregorio de Nisa (335-395), Sobre el alma y la resurrección, 5

“No sigáis las tradiciones de la filosofía ni a aquéllos que dan la apariencia de buscar la verdad con el fin de engañar por medio del arte de la persuasión. Por el contrario, aceptad, de acuerdo a la regla de la verdad, lo que se afirma en las palabras inspiradas de Dios.”
- Ambrosio (340-397), Seis días de la creación, 2.1.3

“Tu palabra es verdad, es decir, no hay falsedad en ella y todo lo que se dice en ella se tiene que cumplir”
- Juan Crisóstomo (349-407), Homilía sobre Juan, 17:17

“Es necesario establecer todos los argumentos a partir de la Escritura y así demostrar con precisión que no son un invento del razonamiento humano, sino el mismísimo veredicto de la Escritura. Así todo lo que decimos tendrá más credibilidad y se profundizará más en vuestra mente”
- Juan Crisóstomo (349-407), Homilía sobre los estatutos, 1.14

“Opino que es deletéreo creer que en los libros santos se contiene mentira alguna, es decir, que aquellos autores por cuyo medio nos fue otorgada la Escritura hayan dicho alguna mentira en sus libros. Una cosa es preguntarse si un hombre bueno puede en algunas circunstancias mentir, y otra cosa muy distinta es preguntarse si pudo mentir un escritor de la Sagrada Escritura. Mejor dicho, no es otra cuestión, sino que no hay cuestión. Porque, una vez admitida una mentira por exigencias del oficio apostólico en tan alta cumbre de autoridad, no quedará defendida partícula alguna de los libros. Por la misma regla deletérea podrá siempre recurrirse a la intención y obligación del autor mentiroso, según a cada cual se le antoje, cuando un pasaje resulte arduo para las costumbres o increíbles para la fe.”
- Agustín (354-430), Cartas 28.3

“Porque quien recurre a tal engaño [diciendo que las Escrituras contienen errores y contradicciones], prefiere que le crean a él, y obra así para que no creamos en la autoridad de las divinas Escrituras.”
- Agustín (354-430), Cartas 28.4

“Confieso que a tu caridad que sólo a aquellos libros de las Escrituras que se llaman canónicos he aprendido a ofrendar esa reverencia y acatamiento, hasta el punto de creer que ninguno de sus autores se equivocó al escribir. Si algo me ofende en tales escritos, porque me parece contrario a la verdad, no dudo en afirmar o que el códice tiene una errata, o que el traductor no ha comprendido lo que estaban escrito, o que yo no lo entiendo.”
- Agustín (354-430), Cartas 82.3

“La verdad de las divinas Escrituras es por todas partes segura e indiscutible, puesto que los mismos apóstoles, y no cualesquiera otros, la encomendaron a nuestra memoria para edificar nuestra fe; por esa razón fue asimismo recibida en la cumbre canónica de la autoridad.”
- Agustín (354-430), Cartas 82.7

“Te digo, sin embargo, algo que necesariamente ha de ser verdadero o falso […] sólo te queda el creerlo o el no creerlo. Si va garantizado por una autoridad neta de las Sagradas Escrituras, de aquellas digo que se llaman canónicas en la Iglesia, sin duda alguna hay que creerlo.”
- Agustín (354-430), Cartas 148.4

“No puede suceder que esta autoridad de las Escrituras diga mentira por parte alguna.”
- Agustín (354-430), Cartas, 148.14

“A mí no me has de creer como a Ambrosio, de cuyos libros puse testimonios tan grandes. Y si crees que a ambos nos has de creer con iguales motivos, ¿acaso podrás compararnos con el Evangelio o igualarás nuestros escritos con las Escrituras canónicas? Si eres recto en tus juicios, verás que estamos muy distantes por debajo de aquella autoridad. Yo estoy todavía muy lejos, pero, sea lo que quiere lo que opines de nosotros dos, no podrás compararnos en modo alguno con aquella excelencia.”
- Agustín (354-430),  Cartas, 148.39

“¿Quién ignora que la santa Escritura canónica, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, está contenida en sus propios límites, y que debe ser antepuesta a todas las cartas posteriores de los obispos, de modo que a nadie le es permitido dudar o discutir sobre la verdad o rectitud de lo que consta que está escrito en ella?”
- Agustín (354-430), Tratado Sobre el Bautismo, 2.3.4

“La Escritura es santa, es veraz, es irreprensible. […] Nada hay de qué acusar a la Escritura si tal vez nosotros, no habiéndola entendido, nos desviamos en algo. Cuando la comprendemos, somos rectos cuando no entendiéndola, estamos torcidos, la dejamos a ella recta; pues, aunque nos torzamos nosotros, no la torcemos a ella; al contrario, ella se mantiene recta, para que volviendo a ella, nos hagamos rectos.”
- Agustín (354-430), Sermones 23.3

“Dios, hablando por los profetas primero, luego por sí mismo, y después por los apóstoles, es el autor de la Escritura llamada canónica, que posee la autoridad más eminente. En ella tenemos nosotros la fe sobre las cosas que no debemos ignorar, y que nosotros mismos no seríamos capaces de conocer.”
- Agustín (354-430), Cuidad de Dios, 11

“Se ha establecido la distinción entre los libros de los autores posteriores y la excelencia de la autoridad canónica del Antiguo y Nuevo Testamento, que afianzada desde los tiempos apostólicos […] se ha establecido como en cierta sede, a la que ha de servir toda inteligencia fiel y piadosa. […] En las obras de autores posteriores, contenidas en innumerables libros, pero que en ningún modo pueden equipararse a la excelencia sacratísima de las Escrituras canónicas, aunque se encuentre en cualquiera de ellas la misma verdad, su autoridad es muy distinta.”
- Agustín (354-430), Réplica a Fausto,11.5

“Por la doctrina conocemos lo que debemos hacer. ¿Y yo qué te podrá enseñar sino lo que leemos en el apóstol? Porque la Sagrada Escritura ha fijado las normas de nuestra doctrina para que no osemos saber más de lo que conviene saber […] No voy, pues, a enseñarte otra cosa sino a exponerte las palabras del doctor apostólico.”
- Agustín (354-430), Sobre la bondad de la viudez, 2

“Algunos han dicho que no todos los salmos son de David, pero que son productos de otros autores. No tengo ninguna opinión al respecto. ¿Qué importa si son los salmos de David o si son obra de otros autores cuando está claro que todos son fruto de la inspiración del Espíritu Santo?”
- Teodoreto de Ciro (393-460), Prefacio a los Salmos

CONCLUSIÓN
"Sola Scriptura" no fue un invento de los reformadores protestantes.

Leer más:

http://protestantedigital.com/magacin/41181/%E2%80%98Sola_scriptura%E2%80%99_en_la_epoca_patristica

martes, 21 de julio de 2015

¿El Pecado de Sodoma era la Inhospitalidad?




Se dice que el "gran pecado" de Sodoma no era la "perversión sexual", sino que eran otros, entre lo que más resalta está la inhospitalidad. Pero revisemos el texto de Génesis 19.1-11:
“Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la casa: jóvenes y ancianos, toda la población, hasta el último. Y gritando a Lot, le dijeron: ¿Dónde están los varones que han venido a ti esta noche? ¡Sácalos para que los conozcamos! Entonces Lot, saliendo a ellos a la entrada, cerró la puerta tras de sí, y exclamó: ¡Por favor, hermanos míos, no hagáis este mal! Mirad, os ruego, tengo dos hijas que no han conocido varón, voy a sacarlas a vosotros ahora y haced con ellas como bien os parezca, pero no hagáis nada a estos varones que han venido a cobijarse bajo mi techo. Pero respondieron: ¡Quítate de ahí! Y añadieron: Es el único que ha venido como forastero, ¿y pretende erigirse en juez? ¡Ahora te trataremos peor que a ellos! Y arremetiendo violentamente contra Lot, intentaban forzar la puerta.” - Génesis 19.4-9 BTX
Aquí hay una misma palabra usada dos veces, una vez por los “varones” sodomitas y otra por Lot. Esa palabra es “conocer”. Éste término hebreo es “yada” (Strong 3045) y tiene dos significados que se entrelazan. Uno de los significados es (1) saber por observación y reflexión, y (2) saber por experiencia.

En tiempos de Lot, la gente utilizaba este término para referirse a las “relaciones sexuales”. Es como el lenguaje que usamos hoy en día para decir “tener relaciones sexuales” sin decirlo explícitamente. Por ejemplo para los recién casados, no decimos “tuvieron su primera relación sexual”, decimos “consumaron su matrimonio”, “tuvieron su luna de miel”, “su primera noche”. Y esto se debe al segundo uso del término “yada”. Saber por “experiencia” implica una vivencia personal, nadie te puede “dar a conocer como sabe una porción de dulce de leche”, tú tienes que “conocerla” personalmente probándola con tu propia boca.

Así de simple es la explicación de porqué decimos que el pecado de los sodomitas era en extremo la fornicación, el adulterio y la “gran inmoralidad” no era otra cosa sino la "homosexualidad activa", ya que querían "conocer" a los huéspedes, por la fuerza; es decir querían violarlos. Y esta práctica estaba generalizada en todos en aquella ciudad (¿incluyendo lesbianas?), note que en el verso 4 dice:
“Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas (varones de Sodoma), rodearon la casa: jóvenes y ancianos, toda la población, hasta el último.”
El autor de Génesis quiere expresar en este párrafo, que el deseo de “tener relaciones sexuales por la fuerza”, es decir “violar” a los huéspedes sería un show público, como las actuales marchas del “colectivo LGTBTI...”, pero peores. Dice que no sólo los varones de Sodoma, sino que los jóvenes, ancianos y toda la población, hasta el último; se agolpó contra la casa de Lot, pidiendo que saque a los varones de Dios, para dar rienda suelta a su gran inmoralidad: violarlos.

Noten en el v. 5 que los varones piden “conocer” a los forasteros. Mientras que Lot les ofrece a sus hijas para que las “conozcan” a ellas. Pregunto, ¿Acaso los varones sodomitas no eran vecinos de Lot, y por consiguiente también vecinos de sus hijas? Las hijas de Lot eran parte de la sociedad de Sodoma, tenían sus prometidos, es decir estaban de novias con varones sodomitas. Entonces ellas sí estaban familiarizadas con aquellos varones, todos; desde los más jóvenes hasta los más viejos. El v. 14 dice:
“Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar a sus hijas, y les dijo: ¡Levantaos! ¡Salid de este lugar, porque YHVH va a destruir esta ciudad! Pero a sus yernos les pareció que bromeaba.”
Ahora hay algo más aquí, porque Lot hace hincapié en que sus hijas “no han conocido varón”, es decir Lot les está diciendo que sus hijas “son vírgenes”. Aunque tenían “novios”. La traducción mejor para entenderlo nosotros que somos occidentales sería “novios” y no “yernos”, pues aun no se había casado, solamente estaban desposadas (comprometidas).

La "homosexualidad activa" se manifiesta por el deseo de los sodomitas de “conocer” a los varones forasteros. En realidad le dijeron a Lot, “Sácalos, para que tengamos -relaciones sexuales- con ellos”. Y lo que Lot les responde es “He aquí ahora yo tengo dos hijas que -no han tenido relaciones sexuales- con varón, haced con ellas como bien os pareciera”.

Teólogos liberales de hoy en día tratan de “negar” lo que dice la Biblia, desacreditándola y afirmando que está manipulada y hecha al antojo de los religiosos. Aun los teólogos liberales argumentan que el pecado de los sodomitas no era la "homosexualidad", sino "inhospitalidad" manifestada en un maltrato a los huéspedes, ya que rechazaban a Lot por ser un forastero (inmigrante) que llegó y habitó entre ellos, y porque en el pasaje leído, nadie hospedó a los “varones” (ángeles) sino Lot. Pero están negando que los sodomitas depravados querían violar a los huéspedes. Juzgue usted a la luz de las Escrituras. Vuelva a leer el texto en su contexto y saque sus conclusiones.

El apóstol Pedro diría lo siguiente:
"Y condenó a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas como ejemplo para los que iban a vivir impíamente; pero libró al justo Lot, cuando estaba atormentado por la conducta pervertida de los perversos (porque este justo, que vivía entre ellos, día tras día atormentaba su alma justa por los hechos inicuos de lo que veía y escuchaba)." - 2 Pedro 2.6-8 BTX
Vaya perversión ¿la inhospitalidad? ¡No! Su pecado era la "perversión sexual" en su expresión antinatural de la homosexualidad, y más perversa aun por ser "homosexuales activos". Desde el más joven, hasta el más anciano, toda la población, hasta el último. El pecado de Sodoma era la homosexualidad. Nada dista de nuestra realidad respecto a la agenda global progresiva del movimiento gay.

La Biblia es inerrante e infalible. Quien diga lo contrario nada tiene que ver con Dios. Así tenga una Biblia en la mano y esté parado detrás de un púlpito.

Dios los bendiga.