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martes, 14 de abril de 2020

La Controversia Por el Nombre: Pentecostales Solo Jesús (1)


¿Por qué el libro de Lucas registra que los apóstoles bautizaron "en el nombre de Jesucristo", "en el nombre del Señor Jesús" y "en el nombre de Jesús"; mientras que Jesús ordenó que el bautismo fuera "en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo"?

El bautismo como ordenó Jesús

  • "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;” (Mateo 28.19) 

El bautismo narrado por Lucas en Hechos de los Apóstoles
  • Pedro a los judíos de la fiesta de Pentecostés: "en el nombre de Jesucristo" (Hechos 2.38)
  • Felipe bautiza samaritanos: "en el nombre de Jesús" (Hechos 8.16)
  • Pedro a los gentiles de la casa de Cornelio: "en el nombre del Señor Jesús" (Hechos 10.48)
  • Pablo a los discípulos de Juan el Bautista: "en el nombre del Señor Jesús" (Hechos 19.5)

¿Se contradice Mateo con Lucas? ¿Los apóstoles fueron desobedientes? ¿Es lo mismo la formula trinitaria para el bautismo que bautizar en el nombre de Jesús, de Jesucristo o del Señor Jesús? ¿En el nombre de quién se bautizó el eunuco (Hechos 8.38)? ¿Fueron bautizados los cerca de cinco mil varones de Hechos 4.4? ¿En el nombre de quién fue bautizado Pablo? ¿En el nombre de quién fue bautizada Lidia y su familia (Hechos 16.15)? ¿En el nombre de quién fue bautizado el carcelero de Filipos y su familia (Hechos 16.33)?

Los pentecostales unicitarios, los unitarios y en general muchos anti-trinitarios aluden que dicho texto de Mateo 28.19 fue adulterado, o que es una interpolación.


¿Hay respuesta a esta acusación?
Decir que es una adulteración es uno de los caminos más fáciles a seguir. Pero no hay evidencia. Lo que es más, existe un "Mateo de Shen Tov" que ha editado ese versículo y dice solamente "vayan ustedes", esto en absurdo. Dicen que la frase "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" que encontramos actualmente en los más de cinco mil manuscritos griegos del Nuevo Testamento no son parte del manuscrito original, es decir que Mateo no escribió eso. Afirman, no sabemos basados en qué, que es una inserción tardía de un copista bien intencionado que quería apoyar a la doctrina de la Trinidad ¿En qué se basan?

Estos individuos anti-trinitarios que apelan a esta opción se apoyan en lo dicho por Eusebio de Cesarea, el historiador del siglo IV, quien citaba Mateo 28,19 escribiendo “Haced discípulos a todas las gentes, bautizándolos en mi nombre” y luego usó el texto como lo conocemos hoy. Esto sería una “prueba” de que el texto fue interpolado. Pero resulta que esas citas de las escrituras no son textuales (citas textuales con comillas y referencia bibliográfica), pues tenemos evidencia de documentos antes de Eusebio donde se lee la f´rmula trinitaria: "…bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".

Vamos con la Evidencia Patrística: Documentos antiguos previos a Eusebio (325 d.C.)

La Didaché (años 65-80 d.C.) 
"En cuanto al bautismo, éste es el modo de bautizar: habiendo previamente dicho todo esto, bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva. Si no tienes agua viva, bautiza en otra agua. Si no puedes en (agua) fría, (bautiza) en caliente. Si, empero, no tienes ni una ni otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Antes del bautismo, el que bautiza y el que ha de ser bautizado, ayunen, y asimismo otros que puedan hacerlo. Mandas ayunar al bautizando uno o dos días antes." (1)

Pero de manera muy curiosa, la Didaché tiene un enunciado así en el IX.4:
"Pero nadie coma ni beba de vuestra Eucaristía, sino (únicamente) los que están bautizados en el nombre del Señor. Porque también de esto el Señor ha dicho: "¡No deis lo santo a los perros!"
¿Notan que los que escribieron la Didaché no tuvieron problema alguno con la fórmula Trinitaria descrita en el VII.1,3? es decir, la Didaché afirma que el bautismo en la fórmula trinitaria es el bautismo "en el nombre del Señor".

Justino Martir (años 100 – 168 d.C.) 
“Luego los conducimos a sitio donde hay agua, y por el mismo modo de regeneración con que nosotros fuimos también regenerados son regenerados ellos, pues entonces toman en el agua el baño en el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, y de nuestro Salvador Jesucristo y del Espíritu Santo. Y es así que Cristo dijo: Si no volvieres a nacer, no entrareis en el reino de los cielos.”(2)

Ireneo de Lyon (años 130 – 202 d.C.) 

En su tratado contra las herejías escribió: 
“Y así mismo, al dar a sus discípulos el poder de regenerar para Dios les decía “«Id y enseñad a todas las gentes, y bautizadlas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”(3)

Y en su Epideixis (o Explicación de la doctrina apostólica) escribió: 
“Nuestro nuevo nacimiento, el bautismo, se hace con estos tres artículos, que nos conceden la gracia del nuevo nacimiento en Dios Padre, por medio de su Hijo, en el Espíritu Santo”(4)

Tertuliano (160 - 220 d.C.) 
“Ahora bien, esta ley del bautismo ha sido impuesta, y su forma fue prescrita: «Id - dijo el Señor a los apóstoles- enseñad a todas las naciones, bautizadlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo»”(5)
“Esto no quiere decir que es en el agua donde recibimos el Espíritu Santo, sino que, purificados por el agua, somos preparados por el ministerio del ángel a recibir el Espíritu. Aquí todavía la figura precede a la realidad, al igual que Juan fue el precursor del Señor preparando sus caminos, igualmente el Ángel que preside en el bautismo traza los caminos para la venida del Espíritu Santo, borrando los pecados por la fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Porque si toda palabra de Dios se apoya en tres testigos, con mucha mayor razón su don. En virtud de la bendición bautismal tenemos como testigos de la fe a los mismos que son garantes de la salvación. Y esta trilogía de nombres divinos es más que suficiente para fundar nuestra esperanza. Y puesto que el testimonio de la fe y la garantía de la salvación tienen como fundamento las Tres Personas, necesariamente la mención de la Iglesia se encuentra incluida. Porque allí donde se encuentran los Tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo, allí se encuentra la Iglesia que es el cuerpo de los Tres”(6)

Orígenes (185 - 254 d.C.) 
“Así también el bautismo de agua, es símbolo de purificación del alma, que lava toda mancha de pecado, sin que por eso deje de ser principio y fuente de los dones divinos para aquél que se entrega a sí mismo al poder divino de las invocaciones de la Trinidad adorable”(7)

Vemos que los testigos de la Trinidad desde la Didaché hasta Orígenes nos muestran que quien adulteró Mateo 28.19 también debió adulterar la Didaché, los escritos de Justino Mártir, de Ireneo de Lyon, de Tertuliano y de Orígenes, pero no fue así. La osadía de los que acusan de adulteración del Texto Sagrado para defender una doctrina es directamente proporcional a su ignorancia de la historia de nuestra Iglesia.

¿Hay serias complicaciones en que Lucas narre que los discípulos hayan bautizado en la autoridad del nombre del Señor Jesús mientras que Mateo narra que Jesús mandó bautizar en la fórmula trinitaria? Al parecer no. Pero aunque éste artículo trata sobre una acusación de adulteración del Texto, de manera particular los pentecostales unicitarios tienen una respuesta basada en una imaginación fértil que lo veremos más adelante.


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CITAS BIBLIOGRÁFICAS: 

(1) Didaché 7,1-4;  
(2) Justino, Apología I,16, 
(3) Ireneo de Lyon, Adversus Haereses, III, 17, 1, 
(4) Ireneo de Lyon, "Epideixis" , 7,  
(5) Tertuliano, "Sobre el bautismo", 13;  
(6) Tertuliano, "Sobre el bautismo", 6, 1-2;  
(7) Orígenes, "Comentario sobre el evangelio de S. Juan", 6, 165-168

lunes, 2 de octubre de 2017

¿Creían en la Trinidad los Primeros Cristianos?


La Santísima Trinidad en los primeros cristianos
¿Evolucionan los dogmas en la Iglesia? Teniendo en cuenta el desarrollo histórico de la Iglesia, podríamos decir que si bien no evolucionan en cuanto a su contenido (la verdad es la misma ayer, hoy y mañana), se desarrollan en cuanto a la conciencia que de ellos va adquiriendo la Iglesia. Así, el tiempo ha permitido que la terminología vaya enriqueciéndose para expresar de forma más precisa, lo que la Iglesia ha creído siempre.

Los padres de la Iglesia primitiva ya utilizaban el término “Trinidad”
Respecto al dogma sobre la unidad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, ya en los primeros cristianos surge el término “Trinidad”, como una forma de definir el misterio de que hay un solo Dios en Tres Personas distintas que tienen una misma naturaleza o sustancia.

Aunque algunas personas defienden que la doctrina Trinitaria fue “inventada” bajo la influencia del paganismo sobre el cristianismo, nada mejor que estudiar el testimonio de los primeros cristianos anteriores al Concilio de Nicea (año 325) para conocer cuál fue el verdadero desarrollo de la doctrina Trinitaria a lo largo de la historia.


El Testimonio de los primeros cristianos

1. La Didaché (70 al 150 d.C. aproximadamente)
La Didaché es un excelente testimonio del pensamiento de la Iglesia primitiva, y lo mencionamos por incluir un testimonio de cómo la fórmula bautismal Trinitaria era utilizada por la Iglesia Primitiva.

“Acerca del bautismo, bautizad de esta manera: Dichas con anterioridad todas estas cosas, bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva.”   (Didaché, VII, 1)

 2. El Martirio de Policarpo (155 d.C.)
Es una carta de la Iglesia de Esmirna a la comunidad de Filomeno donde se narra el martirio de Policarpo, discípulo directo del apóstol Juan y obispo de Esmirna. Es uno de los escritos apostólicos que hace uso de las bellas doxologías Trinitarias que expresan tan claramente el dogma Trinitario.

“A Él [Jesucristo] sea la gloria con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.” (Martirio de Policarpo, XXII, 3)

3. Arístides de Atenas (mitad del siglo II)
Dejó una apología de la fe dirigida al emperador Adriano César. En dicha apología Arístides utiliza la fórmula Trinitaria mencionando a las tres Personas Divinas.

“Este tuvo doce discípulos, los cuales, después de su ascensión a los cielos, salieron a las provincias del Imperio y enseñaron la grandeza de Cristo, al modo que uno de ellos recorrió nuestros mismos lugares predicando la doctrina de la verdad, pues conocen al Dios creador y artífice del universo en su Hijo Unigénito y en el Espíritu Santo, y no adoran a ningún otro Dios fuera de éste.” (Arístides, Apología XV, 2)

4. Atenágoras de Atenas (178 d.C.)
Atenágoras aún sin usar el término Trinidad es bastante explícito al definirla. He aquí su forma de explicar la Trinidad:

“Así, pues, suficientemente queda demostrado que no somos ateos, pues admitimos a un solo Dios increado y eterno e invisible, impasible, incomprensible e inmenso, sólo por la inteligencia a la razón comprensible… ¿Quién, pues, no se sorprenderá de oír llamar ateos a quienes admiten a un Dios Padre y a un Dios Hijo y un Espíritu Santo, que muestran su potencia en la unidad y su distinción en el orden?” (Atenágoras de Atenas, Súplica en favor de los cristianos)

5. Ireneo de Lyon(140 d.C.- 202 d.C.)
Ireneo en su célebre tratado “Contra las Herejías” expresa con claridad la fe Trinitaria de la Iglesia en un Solo Dios Padre, un Solo Señor Jesucristo y en el Espíritu Santo. Jesucristo es para los cristianos “Señor y Dios y Salvador y Rey”. Particularmente importante es el testimonio de San Ireneo sobre que dicha doctrina es predicada y creída por todas las Iglesias del orbe, cual si tuvieran una sola boca o un solo corazón, ya que este testimonio es bastante anterior al concilio de Nicea.

“Que el Verbo, o sea el Hijo, ha estado siempre con el Padre, de múltiples maneras lo hemos demostrado. Y que también su Sabiduría, o sea el Espíritu estaba con El antes de la creación.”  (Ireneo de Lyon, Contra las herejías IV,20,3)

6. Teófilo de Antioquía (180 d.C.)
Así como Tertuliano sería el primero en utilizar el vocablo latino Trinitas, San Teófilo sería el primero en utilizar la palabra griega Τριας (trinitas) para expresar la unión de las tres Divinas Personas en Dios.

“Los tres días que preceden a la creación de los luminares son símbolo de la Trinidad, de Dios, de su Verbo y de su Sabiduría.”
“Teniendo, pues, Dios a su Verbo inmanente en sus propias entrañas, le engendró con su propia sabiduría, emitiéndole antes de todas las cosas. A este Verbo tuvo El por ministro de su creación y por su medio hizo todas las cosas….Este se llama principio, pues es Príncipe y Señor de todas las cosas por Él fabricadas.”  (Teófilo de Antioquia, Ad Autolycum, II,15)

7. Tertuliano(160 – 220 d.C.)
Fue el primero en aplicar el vocablo latino Trinitas (Trinidad) a las tres divinas Personas. En “De pudicitia” escribe:

“..Para la misma iglesia es, propiamente y principalmente, el Espíritu mismo, en el cual es la Trinidad de Una Divinidad – Padre, Hijo y Espíritu Santo.”  (Tertuliano, Sobre la modestia, 21)
En “Adversas Praxean” da una explicación de la doctrina Trinitaria aún más completa.  Afirma que el Hijo es “de la substancia del Padre”: Filium non aliunde deduco, sed de substantia Patris, y el Espíritu es “del Padre por el Hijo”: Spiritum non aliunde deduco quam a Patre per Filium.

“Si la pluralidad en la Trinidad te escandaliza, como si no estuviera ligada en la simplicidad de la unión, te pregunto: ¿cómo es posible que un ser que es pura y absolutamente uno y singular, hable en plural: “Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”?
Tertuliano se sirve del término “persona” para explicar que la Palabra (lógos) es distinto del Padre en “en el sentido de persona, no de substancia, para distinción, no para división” y la cual aplica también al Espíritu Santo a quien llama “la tercera persona”.

8. Orígenes(185 – 254 d.C.)
Orígenes utiliza frecuentemente el término Trinidad y que el Hijo procede el Padre, y dado que Dios es eterno, sigue que este acto de generación es también eterno, por lo que el Hijo no tiene principio y no hubo un tiempo en que Él no existiera.

De este modo, se opone con antelación a la herejía del arrianismo que afirmaría posteriormente lo opuesto: que hubo un tiempo en que el Hijo no existía.

9. Justino Mártir(165 d.C.)
En su primera apología distingue claramente y por orden a las Tres Personas Divinas:

“Y luego demostraremos que con razón honramos también a Jesucristo, que ha sido nuestro maestro en estas cosas y que para ello nació, el mismo que fue crucificado bajo Poncio Pilato, procurador que fue de Judea en tiempo de Tiberio César, que hemos aprendido ser el Hijo del mismo verdadero Dios y a quien tenemos en segundo lugar, así como al Espíritu profético tenemos en el tercero.” (Justino Mártir, Apología I, 13,3)

10. Cipriano de Cartago(205 – 258 d.C.)
Nació hacia el año 205, probablemente en Cartago. Se dedicó en su juventud a la retórica. En 248, San Cipriano fue elegido obispo de Cartago.

Cipriano de Cartago declara la divinidad de Cristo numerosas veces, y afirma que quien niegue que Cristo es Dios no puede ser templo de Dios.

“Después de la resurrección, cuando el Señor envió los apóstoles a las naciones, Él les ordenó bautizar a los gentiles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Cristo mismo ordenó que las naciones sean bautizadas en la completa y unida Trinidad.”  (Cipriano de Cartago, Carta 73,18)

11. Dionisio de Roma (Siglo III)
Siendo Papa desde el 259 al 268 combatió el modalismo y el subordinacionismo. En la carta a Dionisio de Alejandría el Papa dice “Es necesario, sin embargo, que la palabra divina [Jesucristo] esté unida con Dios del Universo; y el Espíritu Santo debe respetar y morar en Dios. Por tanto la Trinidad Divina debe ser reunida en Una, una cumbre, como si fuera – quiero decir, el Dios Omnipotente del Universo.”
“Ni entonces podemos dividir en tres cabezas divinas la maravillosa y divina monarquía, ni desacreditar llamando “obra” la dignidad y excelente majestad de nuestro Señor, pero debemos creer en Dios, el Padre Todopoderoso, y en Jesús su Hijo , y en el Espíritu Santo, y sostenemos que a el Dios del universo la Palabra está unida.”  (Carta a Dionisio de Roma a Dionisio de Alejandría)


Conclusión

Después de haber estudiado los principales testimonios patrísticos anteriores al Concilio de Nicea (325 d.C.) no es difícil darse cuenta que la doctrina Trinitaria no es ninguna novedad y mucho menos un invento del paganismo. La Iglesia fue fiel en reconocer que hay un solo Dios, siendo el Padre Dios, el Hijo Dios, y el Espíritu Santo Dios, y esta verdad era comprendida y enseñada con mayor o menor claridad en la Iglesia de los primeros cristianos.

Es claro también que la mayoría de ellos rechazaban abiertamente tanto el arrianismo (que afirmaba que Jesucristo era un dios menor creado subordinado al Padre y que alguna vez no existió) y el modalismo (que afirmaba que había una sola Persona Divina en Dios, siendo el Hijo el Padre y viceversa, pero manifestados de manera diferentes).

Ciertamente algunos padres no comprendieron en su totalidad el misterio Trinitario, cosa totalmente comprensible en una materia de tanta complejidad. Han sido precisamente conflictos tan graves como el arrianismo y otras herejías, las que han dado oportunidad a la Iglesia para profundizar en estas verdades de fe.

¡Piensa cristiano!