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martes, 20 de abril de 2021

"Cristiano" NO ES sinónimo de "Regenerado"

 


Usamos el término "regenerado" para referirnos únicamente a los que "han nacido de nuevo", a los que son "elegidos" por Dios y que son herederos de la vida eterna. Estos, aunque son miembros de la Iglesia Visible vendrían a ser los únicos y verdaderos miembros de la Iglesia Invisible, la comunidad de todos los santos redimidos que vivirán por la eternidad con Dios.

No usamos el término "cristiano" -como exclusivo para un regenerado- porque es un término genérico que designa a "un seguidor de la Religión Cristiana", pero no designa a un "regenerado" en el significado específico de este último término: "nacido de nuevo".

Originalmente se usó para referirse a "los seguidores de Cristo" generalmente hablando, y observe aquí que esto incluía a "padres con sus hijos". Los discípulos de Cristo recibieron este sobrenombre por diferentes motivos, algunos más providentes que otros que quizá lo usaron en tono peyorativo.

Por cierto, fueron los paganos los que usaron el término "cristiano" para referirse a los discípulos de Cristo, y notablemente los judíos no lo usaron porque de hacerlo habrían aceptado que "Cristo sí era el Ungido o el Mesías". Sabemos que Cristo es Ungido y que en hebreo se entiende como "Mesías" y ellos no estaban dispuestos a reconocer a Jesús de Nazaret como "El Mesías" (el Cristo- cristianos: seguidores del Cristo).

Los diferentes términos que los autores del Nuevo Testamento usaron para referirse a ellos mismos fueron:

► “creyentes en el Señor” (Hch 5:14)
► “hermanos” (Hch 6:3)
► “discípulos” (Hch 15:10)
► “escogidos” (Col 3:12)
► “fieles” (1Ti 4:12)
► “esclavos de Dios” (Ro 6:22)
► “esclavos de Cristo Jesús” (Flp 1:1)
► “santos” (Hch 9:13)
► “congregación de Dios” (Hechos 20:28)
► “los que invocan al Señor” (1Co 1:2; 2Ti 2:22).

Estos términos, de significado netamente doctrinal, se usaban internamente. Los que miraban el cristianismo desde afuera preferían usar:

► Los del “Camino” (Hch 9:2; 19:9, 23; 22:4),

Y sus opositores (los judíos) les llamaban:

► “la secta de los nazarenos” o solo “esta secta”. (Hch 24:5; 28:22)
En la actualidad, el término "cristiano" designa de manera general a alguien que "sigue la religión Cristiana".

En la actualidad, "cristiano" es un término genérico que no necesariamente expresa lo que algunos evangélicos quieren darle por significado.

En latín "christiānus" que vino del griego χριστιανός (christianós) es un adjetivo que pertenece o se usa de forma relativa a la religión de Cristo. Esta religión hasta antes del año 1054 era una sola, si usted estudia un poco sobre los Cismas encontrará que la Religión Cristiana era una sola pero que luego se fue fragmentando.

Con la Reforma Protestante se buscó, valga la redundancia, reformar la Iglesia, pero rápidamente apareció un sinnúmero de denominaciones "cristianas". Para el siglo XIX con la aparición de las sectas apocalípticas y el pentecostalismo se dio lugar al "fenómeno evangélico" que ha devenido en hoy una suerte de toda clase de iglesias evangélicas (y sectas evangélicas) como bodegas de barrio.

En ese sentido, todas estas "nuevas agrupaciones cristianas" se siguen suscribiendo a lo que define genéricamente "cristiano":

► Sigue la Fe Cristiana (según su credo)
► Se bautiza (de niño o adulto)
► Comulga, se congrega
► Hace un profesión pública de su Fe, o
► Hace una Confirmación de su Fe
► Está comprometido con su iglesia cristiana con su tiempo y dinero.

¿Dónde está el problema en el uso del término?
El problema, creo yo, yace en que la mayoría de evangélicos reclama el término como exclusivo de quienes "han hecho una profesión de fe pública, se han bautizado de adultos y consideran que esta es la verdad, siendo entonces que los demás están en error"; por ello no reconocen a nadie más como cristiano.

De esta forma, es mi opinión, dejan fuera a los católicos-romanos, ortodoxos griegos, episcopales, coptos, cristianos orientales, etc., fuera de la exclusividad del término "cristiano" afirmando que los antes mencionados 'no son cristianos' (o quizás algunos suavemente les llamen "falsos cristianos").
Aquí se pone sería la cosa, muy seria; porque en aras de darle exclusividad al término "cristiano" (que es genérico) para uso dentro de los evangélicos, se dan cosas como cuando el Estado Islámico asesino a unos "cristianos coptos" y algunos evangélicos dijeron que "bueno, los han matado injustamente, pero no eran cristianos..." o como el caso de Amy Coney Barrett, la magistrada de la Corte Suprema de los EEUU de quien se dice que es cristiana, por ende conservadora, y muchos evangélicos salieron a decir que, "como era católica-romana (entonces) no es cristiana". Ese es el problema de hacer de un término genérico, de origen bíblico (pero genérico) una exclusividad para un "nacido de nuevo" un "regenerado".

Por eso entran en conflicto cuando decimos (en este blog) que "La Iglesia están conformada por cristianos regenerados y cristianos no regenerados".

Pero eso es lo que la Biblia muestra, que tanto en la Iglesia del Antiguo Testamento como en la del Nuevo Testamento hay gente que forma parte de ella que no es regenerada, no han nacido de nuevo. Y nosotros no tenemos conflicto con llamar "cristiano" a un católico-romano, a un cristiano copto, o aun pentecostal unicitario, por más que estén en el error o la herejía.

Guardamos el término técnico de "regenerado" para uso exclusivo de quienes son miembros de la Iglesia Invisible, por la que nuestra sincera oración es que seamos parte de ella, usted y yo que estamos leyendo.

La palabra “regeneración sólo se encuentra dos veces en la Biblia (Tito 3:5; Mateo 19:28). La palabra griega traducida “regeneración” es “palingenesia”, que, cuando es dividida en sus partes, significa “nacido de nuevo” (“palin”=otra vez; genesia= “nacimiento”). En tanto que nunca se encuentra el término nuevo nacimiento, varias veces se encuentran palabras relacionadas, tales como “nueva creación”, “nacido de nuevo”, y “nuevo hombre”.

¿Qué es la regeneración?¿Quién es un regenerado?
La regeneración es una experiencia que se vive una sola vez al recibir nueva vida en Cristo, cuando es comenzada la obra de la nueva creación y el proceso de santificación es puesto en marcha.

El hombre regenerado ya no es el hombre que una vez fue. En virtud de la obra del Espíritu Santo, la nueva vida (creada a imagen de Dios) ha venido al alma de los hombres. Esta nueva naturaleza tiene sus propios deseos, afectos e intereses – todos ellos son espirituales, enraizados en Cristo, y centrados en Dios. “Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”; la nueva naturaleza es espiritual, porque participa de la naturaleza de Aquel que la imparte.

El creyente ha llegado a ser “participante de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4). Sin embargo, la vieja naturaleza permanece en el creyente, luchando contra la nueva.

La diferencia que hacemos es que, obviamente, en el mundo existen solamente dos tipos de personas: no-regenerados y regenerados. Pero aun dentro del cristianismo afirmamos que hay: "cristianos no regenerados" y "cristianos regenerados". ¿Y quién sabe cuál cristiano es o no regenerado?

El objeto de este artículo no está en establecer qué cristiano sí es regenerado y qué cristiano no lo es, quizá al final de todo, cuando Cristo venga al final de la era a entregar el reino a su Padre recién sabremos qué cristianos eran verdaderamente regenerados y cuáles no. Mientras tanto, la base para nuestro juicio estará supeditado según nuestra interpretación de la Biblia. En nuestro caso, creemos que todos los cristianos de nuestra iglesia que profesan fe en Cristo son regenerados hasta que sus hechos demuestren todo lo contrario.

CONCLUSIÓN
-Todo regenerado es un cristiano, pero no todo cristiano es un regenerado-.

jueves, 26 de noviembre de 2020

Cristianismo Cultural Y La Agenda Globalista







Hemos visto que un cristiano cultural es un tipo muy ocupado en sí mismo, en su “tranquilidad personal”. Es alguien que cree que Dios le debe tranquilidad y prosperidad como demostración de su amor. Un cristiano cultural todavía está negociando si el día domingo debe congregarse o ver fútbol o ir a la playa en familia. La forma en que un cristiano cultural gasta su dinero no tiene diferencia con la de un no cristiano. Un cristiano cultural no tiene reparos en endeudarse con tal de obtener posesiones para impresionar a sus vecinos. Y un largo etcétera.

Hoy quiero llamar su atención en la historia de tres hombres que su Fe fue puesta a prueba ¿Ha sido puesta a prueba tu fe alguna vez? 

Estos tres hombres eran judíos. Los judíos no adoran a otro Dios sino solamente a Jehová, y no comen cualquier comida. En su país, la idolatría era castigada con la pena capital. Eran extranjeros en el país de Babilonia y estaban sujetos a las leyes de ese país.

Pero en Babilonia tenían permiso de ejercer su religión libremente, o de adorar a los dioses que mejor les parezca. Ellos aprovecharon esta “libertad religiosa” para ejercer su Fe libremente, pero un día las cosas se pusieron difíciles.

El Rey Nabucodonosor había dado una ley de que “todos los habitantes de su reino” debían adorar una estatua de oro que él había hecho.

No era una ley que prohibía a los judíos que ejerzan su religión o que dejen de adorar a su Dios. Era una ley que los obligaba a ser idolatras, a mezclar su fe con sincretismo pagano. En otras palabras, corromper su religión. Por supuesto, la historia trata de que estos hombres judíos se negaron a obedecer esa ley, y la pena capital vino sobre ellos: el horno de fuego.

Cuando desobedecieron, fueron llevados al Rey y este resolvió echarlos al horno por desacatar sus órdenes reales.

Daniel 3.16-18
"Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: -No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado."

¿CUÁL ERA EL PROBLEMA?


Mezclar su religión con el paganismo o morir. No era una Privación de la Libertad Religiosa, los estaban Obligando a Adorar a otros dioses. Si se rehusaban, eran sentenciados a muerte.


CONTEXTO

Para los babilonios, existían varios dioses. Entonces Jehová sería un Dios más, el “Dios de los judíos” (un Dios que sus adoradores habían sido exiliados y llevados cautivos debe ser un “dios chiquito” con poco poder). Pero los babilónicos no tienen poblema que los judíos adoren a su Dios, el problema de los babilonicos es que el negarse a adorar al dios del rey Nabucodonosor era señal de que “su Dios era más poderoso” y eso era una afrenta.


“los dioses vencedores son más poderosos que los dioses de pueblos vencidos”.


“Nabucodonosor no pretendía prohibir que los judíos tengan su culto a su Dios y lo adoren. No era una persecución religiosa. Lo que buscaban era que adoren a Jehová al lado de los dioses de Babilonia”. 


La adoración particular de esta estatua también circunscribe la idea de “unificar todas las religiones” en el reino babilonio. Porque estaba permitido que cada uno adore al dios que desee, pero estaban obligados a adorar todos a un mismo dios: la estatua.


¿Qué es peor, que te obliguen a adorar a tu Dios juntamente con otros dioses: idolatría; o que te prohíban adorar públicamente a tu Dios?


LA ACUSACIÓN
  • No te han respetado, tus leyes nacionales no han acatado.
  • No sirven (no adoran) a los dioses de Babilonia, los dioses del Rey.
  • No adoran la estatua que has levantado.
LA RESPUESTA:

“No necesitamos darte una respuesta”: NTV: “16 Sadrac, Mesac y Abed-nego contestaron: —Oh Nabucodonosor, no necesitamos defendernos delante de usted.”

Esta respuesta no es arrogancia, ni evasión. No necesitan siquiera DELIBERAR sobre el asunto: Reflexionar antes de tomar una decisión, considerando detenidamente los pros y los contras o los motivos por los que se toma. Los jóvenes amigos de Daniel no tienen que pensar en excusas sobre su desacato.

Su conciencia no les permite obrar de otro modo. ¿Hay otra manera de obrar en este caso? ¿Hay algo para negociar?

Es cierto que la historia trata de los amigos de Daniel, pero surge una pregunta ¿eran solo Daniel y sus tres amigos los únicos judíos que no adoraron a la estatua?¿Y los demás, sí se postraron? La adoración pública es un acto esencial de la Fe. Nadie puede adorar a Dios en la clandestinidad, a menos que estés en un país sin libertad religiosa. Por lo tanto, cuando en los países no cristianos se llega a conocer a una comunidad cristiana se la persigue, porque el acto público se hace evidente.


LO QUE NO RESPONDIERON
  • El rey Nabucodonosor es una autoridad, y toda autoridad ha sido impuesta por Dios, tenemos que obedecerle.
  • El rey nos ha dado un buen puesto, debemos devolverle el favor. 
  • Después de todo ¿Qué problema hay con doblar la rodilla…?
  • Estamos en un país extranjero, sigamos sus tradiciones, Dios nos comprenderá.
  • Solo nos arrodillaremos aquí ante esta pieza de oro, no estamos siendo tan idolatras…
  • No estamos haciéndole daño a nadie.
  • Hay que obedecer, sino el rey tomará represalias contra nuestro pueblo.

LAS CONSECUENCIAS

“Dios, si quiere nos salva, o si quiere pereceremos… pero igual no vamos a desobedecerle”. Esto, aunque en otro contexto pareciera fanatismo religioso, en este caso es OBEDIENCIA a Dios.

EL LOBBY GAY NO QUIERE DESAPARECER EL CRISTIANISMO, QUIERE CORROMPERLO.


APLICACIONES

“Si Dios siempre rescataría a los suyos, entonces ya no necesitamos fe”

“La dignidad y la decencia humana nos muestras que hay principios que no pueden ser abandonados jamás y entes del mal ante ante los que bajo ningún concepto resulta lícito inclinarse”

Lobies Gays contra libertades esenciales (Delitos)
  1. Delito: NO contratar personas gays en instituciones religiosas (colegios, universidades, institutos), a pesar de ir en contra de sus principios bíblicos?
  2. Delito: que las Escuelas ayuden con “consejería especializada” a las personas que luchan con su identidad sexual a encontrar paz con su propia biología.
  3. Delito: Que las universidades y/o colegios religiosos rechacen a estudiantes o personal administrativo o profesores abiertamente gays, casados (homosexuales) o solteros basados en la explícita postura bíblica que lo rechaza.
  4. Sanción: se retirará la acreditación a escuelas y universidades que siendo religiosas rechacen (se nieguen a admitir) alumnos o profesores gays.
  5. Sanción: Quitar por ley, todos los beneficios económicos estatales a las instituciones religiosas que se nieguen a contratar profesores y/o tener alumnos abiertamente gays.
  6. Delito: Ayudar a una persona que desea abandonar la homosexualidad ya sea desde una iniciativa personal o de alguna institución religiosa o civil.
  7. Obligación: Emplear homosexuales, incluso en la planilla de la Iglesia.
  8. La promulgación de leyes que reconozcan a los homosexuales y miembros de la comunidad LGBT+ como una “etnia” o como un “grupo culturalmente diverso”. Entonces ¿puedes referirte a ellos como “pecadores”?¿Si eres pastor puedes negarles el matrimonio, el bautismo o la Santa Cena en tu parroquia?
  9. Delito por Discurso de Odio: decir que la homosexualidad es pecado.

CONCLUSIÓN
El rey pagano no estaba persiguiendo a la Iglesia de Sadrac, Mesac y Abed-negó; la quería corromper. En Babilonia, como en el resto de imperios, había "libertad religiosa" ¿lo sabías? En cambio, en Israel NO LO HABÍA. En las leyes de Jehová, la idolatría era castigado con la pena capital. El rey pagano estaba colocando a los judíos contra la pared: "o corrompen su religión, o morirían".

Hoy, no creas que habrá persecución al cristianismo ortodoxo, "la iglesia no será perseguida" (al menos no en Occidente). SERÁ PEOR. Los reinos de este mundo obligarán por conducto legal "corromper nuestra religión". Nos obligarán a mezclar lo santo con lo profano, a renunciar a nuestras tradiciones cristianas y costumbres morales basadas en las Sagradas Escrituras, y si no las obedecemos, seremos sancionados con multas, sanciones administrativas, cierres de negocios, cancelación de licencias o con cárcel.

El futuro que se avecinan es similar al de los judíos en Babilonia. Pero así como los amigos de Daniel respondieron al rey pagano, así tendrá que ser nuestro nivel de convicción respondiendo a la Agenda Globalista: “Dios, si quiere nos salva, o si quiere pereceremos… pero igual no vamos a desobedecerle”.

¿Te vas a inclinar ante la estatua del rey pagano?

¿QUÉ TIPO DE CRISTIANO ERES?





El Peligro del Cristianismo Cultural

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.”
—Mateo 15:8

En nuestros días, uno de los mayores desafíos para la iglesia no proviene de fuera, sino de dentro: es el fenómeno del cristianismo cultural. Se trata de una forma de fe superficial, vacía de compromiso real con Cristo, que se acomoda más a los valores del mundo que al llamado radical del Evangelio.

¿Qué caracteriza a un cristiano cultural?

  1. Vive por valores distorsionados.
    Persigue la comodidad y la prosperidad por encima de la justicia, la santidad y la verdad (Amós 6:1; Mateo 6:33).

  2. Se acercó al cristianismo como una solución rápida.
    Creyó que Dios arreglaría sus problemas si hacía “una oración” o se bautizaba, sin comprender el llamado a negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir a Jesús (Lucas 9:23).

  3. Tiene una fe transaccional.
    Cree que Dios le debe tranquilidad y bendiciones materiales como prueba de su amor, y se frustra cuando las dificultades llegan (Juan 16:33; 1 Pedro 4:12-13).

  4. Minimiza el señorío de Cristo.
    Está dispuesto a aceptar a Jesús como Salvador, pero no como Señor de su vida (Romanos 10:9; Lucas 6:46).

  5. Lucha por decidir entre el fútbol o la playa y la adoración dominical.
    La comunión con los santos es negociable, no una prioridad (Hebreos 10:25).

  6. Muestra una fe sin raíces o sin fruto.
    Como en la parábola del sembrador, cree por un tiempo, pero abandona la fe ante la prueba o es ahogado por las preocupaciones y placeres del mundo (Lucas 8:13-14).

  7. No se distingue del mundo en su administración del dinero.
    Gasta como todos, se endeuda sin reflexión, y da poco o nada al avance del Reino (Mateo 6:21; 2 Corintios 9:6-8).

  8. Sujeta la Escritura a su juicio personal.
    Vive por interpretaciones subjetivas y emociones momentáneas más que por convicciones bíblicas claras (2 Timoteo 4:3-4).

  9. Es indiferente ante la decadencia moral.
    Guarda silencio frente a temas como la ideología de género, el aborto o la corrupción, temiendo parecer “intolerante” (Efesios 5:11; Isaías 5:20).

  10. Tiene una mentalidad consumista.
    Piensa que Dios debe adaptar su “producto” a sus necesidades, y la iglesia, a sus preferencias (2 Timoteo 3:1-5).

  11. Relativiza la verdad.
    Considera que las antiguas enseñanzas bíblicas deben evolucionar con los tiempos y ser aprobadas por la mayoría (Isaías 40:8; Romanos 12:2).

  12. Cuestiona la Palabra en lugar de someterse a ella.
    Decide qué partes de la Biblia son aceptables según su juicio y contexto cultural, en vez de dejarse moldear por ella (Salmo 119:105; 2 Timoteo 3:16).


El diagnóstico de Cristo

Jesús fue claro y directo con los creyentes tibios de Laodicea. Su mensaje sigue vigente para los cristianos culturales de hoy:

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente... te vomitaré de mi boca... Porque dices: ‘Soy rico, y me he enriquecido, y de nada tengo necesidad’; y no sabes que eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.”
—Apocalipsis 3:15–17

El cristianismo cultural no es una forma débil de cristianismo verdadero, sino una falsificación peligrosa. Es un engaño del corazón que puede llevar a muchos a creer que están en el camino de la salvación, cuando en realidad han construido su fe sobre arena (Mateo 7:21–23).


¿Qué hacer entonces?

La respuesta no es legalismo ni condena, sino arrepentimiento y reforma personal y eclesial. Necesitamos volver a la Palabra, al discipulado intencional, a una adoración centrada en Dios y no en nuestras emociones o preferencias. Como dijo Leonard Ravenhill: “La Iglesia primitiva oraba por diez días, predicaba por diez minutos y miles se convertían. Hoy oramos por diez minutos, predicamos por diez días, y pocos se arrepienten.”

Es tiempo de despertar.

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.”
—2 Corintios 13:5


https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2020/11/que-tipo-de-cristiano-eres.html

lunes, 15 de agosto de 2016

Romanos 8.1 y la “pérdida de la salvación”





Recientemente escuché a un predicador decir que “si alguien anda conforme a la carne, puede acarrear condenación”, es decir alguien que una vez creyó y se rindió al señorío de Jesucristo, podría ser condenado si en lugar de “andar en el espíritu” vacía su vida “andando en la carne…”. Es decir, puede perder su salvación.

El problema viene de la lectura de Romanos 8.1 que al hacerla fuera de contexto, es decir sin considerar los versos que lo acompañan, y en sí todo el mensaje del libro; podría convertir a la afirmación “los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” en una condición para evitar la condenación (otra vez a pesar de haber creído);  en lugar de una conclusión sobre el estado de los creyentes nacidos de nuevo.

Veamos la comparación de dos versiones de la Biblia en el mismo pasaje:
Romanos 8.1-4 Versión Biblia Textual - 4°
“1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en CRISTO JESÚS, 2porque la ley del Espíritu de vida en CRISTO JESÚS te libertó de la ley del pecado y de la muerte, 3porque lo imposible para la ley (ya que era impotente a causa de la carne), Dios, habiendo enviando de sí mismo al Hijo en semejanza de carne de pecado y por el pecado, condenó al pecado en la carne, 4para que la exigencia de la ley fuera cumplida en nosotros, los que no andamos según la carne, sino según el espíritu.” (BTX-4°)

Romanos 8.1-4 Versión Reina Valera 1960
“1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
La Nota Especial de la Biblia Textual dice:
“Al final del v. 1 el Textus Receptus introduce la expresión del v. 4 en dos etapas: los que no andan conforme a la carne, y la misma clausula seguida por sino conforme al Espiritu. La lectura más corta, que hace la declaración mucho más apropiada sin la calificación que es únicamente aplicable en el v. 4, está fuertemente respaldada por antiguos representantes de los tipos de texto Alejandrino y Occidental. Desde el punto de vista de las consideraciones internas, esta errónea inserción en el texto desvirtúa el propósito doctrinal de la epístola al trasladar del v. 4 una clausula conclusiva, y volverla condicional en el v. 1. ”
Es decir, la afirmación que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu es la conclusión de estos cuatro pasajes, de los que Pablo está hablando del v. 1-4 de Romanos capítulo 8. Si consideramos que esta frase no es conclusiva sino condicional  el texto sufriría un problema interno, puesto que Pablo primero les estaría diciendo que la condición para salvarse de la condenación sería el “no andar conforme a la carne, sino conforme al espíritu”. Pero surge la pregunta ¿Cómo logra el hombre ya no andar conforme a la carne? Si esa es la condición para que el hombre se salve, cómo logra eso.

En los demás versos encontramos la respuesta. En los versos anteriores encontramos a un Pablo que dice, sobre su condición pecaminosa: “Así que ya no soy yo el que hace eso, sino el pecado que mora en mí.” (Ro 7.17), entonces la condición del hombre es un estado de pecado, no una enfermedad temporal sino una muerte. Luego, cuando el hombre ha nacido de nuevo, es decir es regenerado, adquiere una nueva naturaleza: “Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios, pero veo otra ley en mis miembros, que combate contra la ley de mi mente, y me encadena a la ley del pecado que está en mis miembros.” (Ro 7.22-23), Pablo reconoce que hay un hombre interior (hombre espiritual) que se deleita en Dios, en su ley; aunque su carne sea pecaminosa.

Luego en el v. 24 (del cap. 7) no tiene otra opción que decir: “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?”; y creo firmemente que es la misma pregunta que se hace cada creyente genuino que desea agradar a Dios, y que encuentra una lucha entre su carne que lo tira hacia el pecado, y que combate en su mente contra esa nueva naturaleza, la que adquirió en el nuevo nacimiento por la regeneración de su espíritu. Acaso esa vieja naturaleza, de ese hombre caído, ¿nos condena? El creyente nacido de nuevo, ciertamente aun tiene un cuerpo pecaminoso, entonces ¿ese cuerpo pecaminoso lo condena?¿sus pecados aun lo condenan?

Si tenemos una pregunta, entonces ¿cuál es la respuesta?, la respuesta está en el texto:
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Jesús el Mesías” (Ro 8.1)
Ésta es la respuesta, es la nueva condición del nuevo creyente, del hombre regenerado por Dios ¿Quién está en Jesucristo sino aquellos que han nacido de nuevo? Por lo tanto, esto es una afirmación acerca del estado del hombre que ha creído en Jesús como Señor y Salvador, que ya no hay condenación para él. En el v. 2 dice que “…la ley del Espíritu de vida en Jesús el Mesías te ha librado de la ley del pecado y de la muerte”, ya no hay más esclavitud, el Espíritu los ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Son afirmaciones conclusivas.

Luego en  el v. 3 continúa diciendo: “Porque lo que no pudo hacer la ley, ya que era débil por causa de la carne, lo hizo Dios enviando a su propio Hijo en semejanza de nuestra carne pecaminosa, y por el pecado, condenó al pecado en la carne…”. Lo que la ley no pudo lograrlo, ahora se puede lograr ya que Jesús tomó el lugar de cada creyente en la cruz. Jesús es el pago por nuestros pecados, Jesús es el sustituto por el pecado, la propiciación. Los que están en Jesús ya están justificados, su deuda con el pecado y la justicia de Dios ya está pagada en la cruz. Jesús, Dios hecho hombre, adoptó un cuerpo semejante al nuestro, pero no pecó, y con su muerte logró salvarnos.

Por esto, en el v. 4 Pablo afirma que Jesús logró que nosotros “cumpliéramos la exigencia de la ley”, y esto no podría ser posible si no se dice de nosotros “que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu”. No andamos en la carne porque ya somos espirituales, pues hemos nacido del Espíritu.

Esto se complementa con las verdades que Pablo les dice a los creyentes romanos en los siguientes versos, donde hace una comparación entre el hombre natural (no regenerado) y el hombre espiritual (nacido de nuevo):

  • v. 5: “Porque los que viven según la carne (el hombre no regenerado), tienen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven según el espíritu (nacido de nuevo), en las cosas del Espíritu.

  • v. 6: “Porque la manera de pensar (del hombre no regenerado) de la carne es muerte, pero la manera de pensar (del nacido de nuevo) del espíritu, es vida y paz;

  • v. 7: “porque la manera de pensar (del hombre no regenerado)de la carne es enemistad contra Dios, pues no se sujeta a la ley de Dios, porque tampoco puede.

  • v. 8: “Así que, los que están en la carne (del hombre no regenerado) no pueden agradar a Dios.

  • v. 9: “Pero vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, por cuanto el Espíritu de Dios vive en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu del Mesías, éste no es de Él.”
Note como el v. 9 afirma lo mismo que el v. 4: “no estamos en la carne”. Por ello, el creyente genuino cada vez que peca, siente pesar en su corazón porque está dañando su relación con Dios, y contrista el Espíritu Santo, por eso se arrepiente y cambia de camino, se aparta del pecado, ya no practica el pecado. En cambio, un falso creyente cada vez que peca, simplemente no tiene ni remordimiento por el pecado, lo disfruta y se vuelve a él las veces que desee. Entonces a estos Pablo les va a decir que si aun vive conforme a la carne  y no conforme al espíritu, es porque “no es de Cristo, pues no tiene el Espíritu Santo” que produce en el creyente nacido de nuevo todo lo antes descrito.

Conclusión
Cuando leemos Romanos 8.1 que dice “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”, no está hablando de una condición para no volver a ser condenados (lo que muchos interpretan como "perder la salvación"), se está refiriendo al nuevo estado del creyente nacido de nuevo, del hombre regenerado, que de verdad ya no anda conforme a la carne, pues al haber adquirido una nueva naturaleza espiritual, ahora anda conforme al espíritu, es decir es un hombre espiritual, alguien en quien habita el Espíritu Santo.

Por lo tanto, Si el Espíritu de Dios está en usted, usted ya no debe amar el pecado ni practicarlo, pero si usted peca constantemente, “examínese a usted mismo si está en la fe. Pruébese a usted mismo si es o no nacido de nuevo. Quizá no reconozca a Jesús, pues si Jesús no está en usted ¿Cómo reconocerá a alguien que no ha conocido antes? Considere entonces que quizá usted, simplemente, no es un verdadero creyente.” (2 Corintios 13.5 parafraseado)

Dios lo bendiga