miércoles, 31 de diciembre de 2025

“El principio de dolores” (Mateo 24:8):


 

Análisis comparativo entre la interpretación dispensacionalista y la refutación preterista parcial

Mateo 24:8 —«Y todo esto será principio de dolores»— ha sido tradicionalmente interpretado por el dispensacionalismo como el inicio de una Gran Tribulación futurista de alcance global. Sin embargo, la exégesis preterista parcial, representada por autores como Kenneth L. Gentry, R. C. Sproul, Herman Ridderbos y otros, sostiene que dicha lectura impone categorías ajenas al contexto histórico y lingüístico del texto. Este artículo examina críticamente ambas posturas, argumentando que el “principio de dolores” debe entenderse como lenguaje profético–pactual que describe los eventos previos al juicio histórico sobre Jerusalén en el siglo I, y no como señales del fin del cosmos.

1. Introducción

El Discurso del Monte de los Olivos (Mateo 24–25) constituye uno de los pasajes más debatidos del Nuevo Testamento en materia escatológica. En particular, Mateo 24:8 ha sido interpretado como un punto de inflexión cronológico dentro de los esquemas futuristas, al ser entendido como el comienzo de una secuencia de catástrofes globales que culminarían en la segunda venida de Cristo. No obstante, esta lectura plantea serias dificultades exegéticas cuando se analiza el texto en su contexto histórico, literario y canónico.

La presente investigación tiene como propósito evaluar el significado de la expresión «principio de dolores» (ἀρχὴ ὠδίνων) desde dos marcos hermenéuticos contrastantes: el dispensacionalismo clásico y el preterismo parcial reformado. Se argumentará que la interpretación futurista no surge del texto mismo, sino de un sistema teológico previo, mientras que la lectura preterista parcial ofrece una explicación más coherente con el lenguaje profético veterotestamentario, el contexto del siglo I y las declaraciones temporales explícitas de Jesús.

2. La interpretación dispensacionalista de Mateo 24:8

2.1 El “principio de dolores” como inicio de la Gran Tribulación

El dispensacionalismo, desarrollado sistemáticamente a partir del siglo XIX por John Nelson Darby y popularizado por la Biblia de Referencia Scofield, interpreta Mateo 24:8 como el inicio de la llamada “Gran Tribulación”. Según este enfoque, los fenómenos descritos en Mateo 24:4–8 (guerras, hambres, terremotos y engaños religiosos) constituyen señales escatológicas universales que preceden al fin del mundo y al retorno visible de Cristo.

Autores dispensacionalistas como John F. Walvoord y Thomas Ice sostienen que estos “dolores” funcionan como contracciones de parto progresivas, cuya intensificación puede observarse en los eventos geopolíticos y naturales de la era moderna. En esta lectura, Mateo 24 se proyecta principalmente hacia un futuro aún no realizado, desvinculando el texto de la generación contemporánea de Jesús.

2.2 Supuestos hermenéuticos del dispensacionalismo

Esta postura se apoya en varios supuestos:

  1. Que Mateo 24 se refiere mayoritariamente a eventos posteriores a la era apostólica.

  2. Que el lenguaje apocalíptico debe interpretarse de forma literal cuando sea posible.

  3. Que existe una separación radical entre Israel y la Iglesia en el plan escatológico divino.

Sin embargo, estos supuestos no son explícitos en el texto mismo, sino que derivan de un sistema teológico desarrollado con posterioridad al período patrístico y reformado.

3. La refutación preterista parcial

3.1 Análisis léxico de ἀρχὴ ὠδίνων

Desde la perspectiva preterista parcial, la clave interpretativa radica en el uso bíblico de la metáfora de los “dolores de parto”. En el Antiguo Testamento, esta imagen se emplea recurrentemente para describir juicios históricos e inminentes sobre naciones específicas (cf. Isaías 13; Jeremías 4; Miqueas 4). En ningún caso se utiliza para anunciar la destrucción literal del cosmos.

Gentry observa que «los dolores de parto no apuntan al fin del universo, sino al colapso de un orden histórico bajo el juicio de Dios» (Gentry, Before Jerusalem Fell).

3.2 El contexto inmediato: “pero aún no es el fin”

Un elemento decisivo es la declaración de Jesús en Mateo 24:6: «pero aún no es el fin». Para el preterismo parcial, esta afirmación excluye explícitamente la posibilidad de que los “dolores” sean el inicio del fin del mundo. Más bien, se trata de eventos preliminares que conducirán a un fin específico ya definido en el versículo 3: «el fin del siglo (αἰών)», entendido como el cierre de la era del pacto mosaico centrado en el templo.

3.3 Confirmación histórica (30–70 d.C.)

La literatura neotestamentaria y extrabíblica confirma que los fenómenos mencionados por Jesús ocurrieron efectivamente en el período previo a la destrucción de Jerusalén:

  • Guerras y rumores de guerras: las revueltas judías contra Roma.

  • Hambres: documentadas en Hechos 11:28.

  • Terremotos: registrados por historiadores romanos en Asia Menor y Judea.

  • Falsos cristos y profetas: ampliamente atestiguados por Flavio Josefo.

Estos datos refuerzan la afirmación de que Mateo 24:8 describe una realidad histórica inmediata para la generación apostólica.

3.4 Dimensión teológica: juicio pactual, no cataclismo cósmico

R. C. Sproul subraya que el error común consiste en leer el lenguaje profético judío como si fuera descripción científica moderna. Para el preterismo parcial, los “dolores” culminan en el juicio pactual del año 70 d.C., que marca la transición definitiva del antiguo pacto al orden del Reino inaugurado por Cristo.

4. Evaluación comparativa

AspectoDispensacionalismoPreterismo parcial
Marco temporalFuturo indeterminadoSiglo I
Naturaleza de los “dolores”Señales globales del fin del mundoJuicios históricos pactuales
Contexto históricoSecundarioDeterminante
Lectura del lenguajeLiteralistaProfético–simbólica
Relación con Mt 24:34ReinterpretadaLiteral

5. Conclusión

El análisis exegético, histórico y teológico de Mateo 24:8 muestra que la interpretación dispensacionalista depende de una lectura anacrónica que proyecta el texto hacia un futuro lejano, desconectándolo de su audiencia original. En contraste, el preterismo parcial ofrece una explicación coherente con el uso veterotestamentario del lenguaje profético, con las declaraciones temporales de Jesús y con los hechos históricos del siglo I.

Lejos de debilitar la esperanza cristiana, esta lectura confirma la fidelidad profética de Cristo y establece un fundamento sólido para comprender la escatología del Nuevo Testamento como una realidad enraizada en la historia redentiva, no en la especulación apocalíptica moderna.

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Bibliografía selecta

  • Gentry, Kenneth L. Before Jerusalem Fell. Tyler, TX: Institute for Christian Economics.

  • Sproul, R. C. The Last Days According to Jesus. Grand Rapids: Baker.

  • Ridderbos, Herman. The Coming of the Kingdom. Phillipsburg, NJ: P&R.

  • France, R. T. The Gospel of Matthew. NICNT. Grand Rapids: Eerdmans.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Mateo 24:29 y el Lenguaje Cósmico del Juicio

 

Una refutación preterista parcial al futurismo dispensacionalista

Introducción

Mateo 24:29 constituye uno de los textos más controvertidos del llamado Discurso del Monte de los Olivos. El pasaje afirma:

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.”

El dispensacionalismo futurista ha interpretado tradicionalmente este texto de manera literal-cósmica, postulando fenómenos astronómicos globales —eclipses, meteoritos, colapso estelar— como señales inmediatas del fin del mundo. Sin embargo, tal lectura presenta serios problemas hermenéuticos, contextuales y teológicos. El preterismo parcial, en continuidad con la tradición reformada histórica, sostiene que Mateo 24:29 emplea lenguaje profético-apocalíptico simbólico, propio del Antiguo Testamento, para describir el juicio histórico de Dios sobre Jerusalén, cumplido en el año 70 d.C.

1. El error metodológico del literalismo futurista

El futurismo dispensacional incurre en un literalismo selectivo: lee literalmente las imágenes cósmicas, pero ignora el marco literario profético del que Jesús depende. Como observa R. T. France:

“El lenguaje de oscuridad cósmica pertenece a la imaginería profética estándar para describir la caída de naciones y órdenes políticos, no a predicciones astronómicas.”
(France, The Gospel of Matthew, NICNT, 2007, p. 916)

Además, la lectura literal conduce a un absurdo físico: una estrella literal (ἀστήρ) es inmensamente mayor que la tierra. Como señala N. T. Wright:

“Tomar este lenguaje como una descripción literal del colapso del universo es desconocer completamente cómo funcionaba el lenguaje profético judío.”
(Wright, Jesus and the Victory of God, 1996, p. 361)

2. El trasfondo veterotestamentario del lenguaje cósmico

Jesús no introduce un lenguaje nuevo. Está citando y reapropiando un idioma profético bien establecido.

Isaías 13:9–10 — Juicio contra Babilonia

“El sol se oscurecerá… las estrellas no darán su luz.”

Isaías 34:4 — Juicio contra Edom

“Todo el ejército de los cielos se disolverá…”

Ezequiel 32:7–8 — Juicio contra Egipto

“Cubriré los cielos y haré entenebrecer sus estrellas…”

En ninguno de estos casos el universo literal fue destruido. Cayeron reinos, no galaxias. Geerhardus Vos explica:

“El lenguaje cósmico en los profetas describe la desintegración de un orden histórico-teocrático, no el fin del cosmos material.”
(Vos, Biblical Theology, 1948, p. 330)

3. El significado bíblico de “sol, luna y estrellas”

En la simbología bíblica:

  • Sol → autoridad suprema (rey, templo, centro del orden)

  • Luna → autoridades subordinadas

  • Estrellas → príncipes, gobernantes, líderes (cf. Gén 37:9; Dan 8:10)

Herman Ridderbos afirma:

“La conmoción de los cielos es una metáfora del juicio divino sobre estructuras de poder terrenales.”
(Ridderbos, The Coming of the Kingdom, 1962, p. 505)

En Mateo 24, el Templo —centro cósmico del judaísmo— es el verdadero referente simbólico.

4. El factor temporal: “inmediatamente después”

Jesús es explícito:

“Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días…”

Kenneth L. Gentry subraya:

“El texto no permite una brecha de miles de años. ‘Aquellos días’ se refieren inequívocamente a la tribulación asociada con la destrucción de Jerusalén.”
(Gentry, Before Jerusalem Fell, 1998, p. 148)

Introducir un paréntesis de dos mil años entre la tribulación y los eventos cósmicos es una violación del texto.

5. La interpretación apostólica: Hebreos 12

Hebreos 12:26–28 reapropia este lenguaje:

“Aún una vez conmoveré no solo la tierra, sino también el cielo…”

El autor interpreta la conmoción como la remoción del orden antiguo para establecer el reino inconmovible. Sproul comenta:

“El cielo y la tierra que fueron sacudidos representan el sistema del Antiguo Pacto, no el universo físico.”
(Sproul, The Last Days According to Jesus, 1998, p. 64)

6. Mateo 24:29 y el juicio del año 70 d.C.

Desde la perspectiva preterista parcial:

  • La tribulación = la guerra judía (66–70 d.C.)

  • La oscuridad cósmica = el colapso del orden del Antiguo Pacto

  • La conmoción de los cielos = la caída definitiva del sistema templo-sacerdocio

Gentry concluye:

“Mateo 24:29 describe el lenguaje profético del juicio histórico de Dios sobre Israel, no una catástrofe astronómica futura.”
(Gentry, He Shall Have Dominion, 2009, p. 346)

Conclusión

La lectura futurista dispensacionalista de Mateo 24:29:

  1. Ignora el trasfondo profético del Antiguo Testamento

  2. Viola el contexto inmediato del discurso

  3. Introduce supuestos científicos ajenos al texto

  4. Rompe la continuidad hermenéutica bíblica

El preterismo parcial, en cambio, ofrece una lectura:

  • bíblicamente coherente

  • históricamente verificable

  • teológicamente reformada

  • fiel al lenguaje profético judío

Mateo 24:29 no anuncia el fin del universo, sino el fin del mundo del Antiguo Pacto.

No Hollywood.
No ciencia moderna proyectada hacia atrás.
Biblia interpretando Biblia.


¡Piensa en esto cristiano!

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martes, 23 de diciembre de 2025

La consternación de Jerusalén ante el nacimiento del Rey mesiánico

 

Un análisis histórico-teológico de Mateo 2:1–3

Introducción

El evangelio según Mateo afirma que el nacimiento de Jesús en Belén provocó turbación no solo en Herodes el Grande, sino también en “toda Jerusalén” (Mt 2:3). Esta reacción colectiva debe interpretarse dentro del marco histórico, político y escatológico del judaísmo del Segundo Templo. Como señala Herman Ridderbos, la cristología mateana presenta a Jesús no meramente como un maestro religioso, sino como el cumplimiento escatológico de las promesas del Antiguo Testamento, cuya irrupción necesariamente confronta al orden vigente¹.

Herodes y la crisis de legitimidad real

Herodes fue proclamado “rey de los judíos” por el Senado romano (40 a. C.), careciendo tanto de linaje davídico como de legitimidad teocrática. R. T. France observa que Mateo presenta deliberadamente a Herodes como un rey ilegítimo enfrentado al verdadero Rey prometido, estableciendo desde el inicio del evangelio un conflicto entre el poder político impuesto y la soberanía mesiánica de Dios².

La pregunta de los magos —“¿Dónde está el que ha nacido Rey de los judíos?”— no solo amenaza la estabilidad política, sino que reactiva las expectativas proféticas relacionadas con el reino davídico. En este sentido, la turbación de Herodes es una reacción racional ante la posibilidad real del cumplimiento de dichas promesas.

“Toda Jerusalén con él”: reacción corporativa y expectativa escatológica

La expresión “toda Jerusalén” debe entenderse de manera representativa, refiriéndose principalmente a la élite religiosa y administrativa de la ciudad. N. T. Wright subraya que Jerusalén funcionaba como el epicentro simbólico del proyecto nacional-religioso judío; por tanto, cualquier anuncio mesiánico tenía implicaciones inevitables de juicio, restauración o ambos³.

La consternación no se debía únicamente al temor político, sino a la conciencia de que la llegada del Mesías implicaría el fin de ciertas estructuras religiosas, especialmente aquellas asociadas al Templo y a su liderazgo.

Cumplimiento profético y testimonio fiel

Mateo conecta explícitamente el nacimiento de Jesús con Miqueas 5:2, reforzando la continuidad entre promesa y cumplimiento. Geerhardus Vos destaca que el cumplimiento profético en el Nuevo Testamento no debe entenderse como mera repetición literal, sino como consumación orgánica del plan redentor de Dios⁴.

Los testimonios de Simeón y Ana (Lc 2:25–38) confirman esta lectura. Simeón reconoce en el niño a la “salvación” preparada por Dios “en presencia de todos los pueblos”, integrando tanto la dimensión israelita como la universal del Mesías. Ridderbos señala que este lenguaje anticipa la transición escatológica de la economía mosaica a la era mesiánica⁵.

Dimensión celestial y significado redentor

La doxología angélica (Lc 2:13–14) revela que el nacimiento de Cristo tiene un alcance cósmico. Wright observa que los evangelios presentan el nacimiento de Jesús como el verdadero “evangelio” que desafía los anuncios imperiales de paz y salvación romana⁶. La paz proclamada por los ángeles no es política, sino redentora; no es impuesta, sino concedida por gracia.

Este evento inaugura el ministerio de aquel que, décadas después, cumplirá su misión mediante la cruz, consumando la obra de salvación prometida desde el principio.

Conclusión teológica

La reacción dividida ante el nacimiento de Jesús —temor en Herodes y la élite, gozo en los fieles expectantes— anticipa el patrón que recorrerá todo el evangelio. Cristo es simultáneamente revelación y juicio. Como afirma Vos, la historia de la redención avanza mediante crisis decisivas donde Dios irrumpe soberanamente en el curso de la historia humana⁷.

La Navidad, por tanto, no es solo un recuerdo devocional, sino la proclamación histórica de que el Reino de Dios ha irrumpido en el mundo, exigiendo una respuesta de fe, arrepentimiento y adoración.


¡Feliz Navidad Cristiano!


Referencias bibliográficas

  1. Ridderbos, Herman. The Coming of the Kingdom. Philadelphia: Presbyterian and Reformed, 1962.

  2. France, R. T. The Gospel of Matthew. New International Commentary on the New Testament. Grand Rapids: Eerdmans, 2007.

  3. Wright, N. T. Jesus and the Victory of God. Minneapolis: Fortress Press, 1996.

  4. Vos, Geerhardus. Biblical Theology: Old and New Testaments. Grand Rapids: Eerdmans, 1948.

  5. Ridderbos, Herman. Redemptive History and the New Testament Scriptures. Phillipsburg: P&R Publishing, 1988.

  6. Wright, N. T. Simply Jesus. New York: HarperOne, 2011.

  7. Vos, Geerhardus. The Pauline Eschatology. Grand Rapids: Eerdmans, 1930.

“Donde esté el cadáver, allí se juntarán las águilas”

 



Una refutación preterista parcial del futurismo apocalíptico

Mateo 24:28

“Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.”

Introducción

Dentro del discurso escatológico de Mateo 24, este dicho de Jesús ha sido frecuentemente arrancado de su contexto histórico y convertido en una pieza más del imaginario futurista: una gran tribulación global, caótica y cinematográfica, al estilo de Hollywood. Sin embargo, una lectura cuidadosa del texto, atendiendo al lenguaje profético bíblico y al marco histórico inmediato, muestra que Jesús no está describiendo un evento mundial futuro, sino un juicio histórico localizado, coherente con la teología del pacto y cumplido en el siglo I.

Desde la perspectiva del preterismo parcial, representada de manera consistente por teólogos reformados como Kenneth L. Gentry, Mateo 24:28 funciona como un proverbio judicial, no como una predicción apocalíptica global.

1. El “cuerpo” (πτῶμα): muerte pactual, no humanidad global

El término griego ptōma (“cuerpo”, “cadáver”) se usa en la Escritura para describir muerte real y visible, y en un contexto profético puede señalar muerte espiritual y pactual. En Mateo 23–24, Jesús acaba de declarar que la “casa” de Israel queda desierta (Mt 23:38) y que sobre esa generación recaerá la sangre de los justos (Mt 23:36).

El “cadáver”, por tanto, no es la humanidad en general ni un mundo entero corrompido al final de la historia, sino Israel apóstata, particularmente Jerusalén, el centro del culto que había rechazado al Mesías. La imagen presupone culpabilidad localizada, no decadencia universal.

2. Las “águilas” (ἀετοί): agentes históricos del juicio

El término aetoí puede referirse a aves de rapiña en general, pero en el contexto del siglo I tiene una connotación histórica ineludible: el águila era el emblema de las legiones romanas.

La imagen no es mística ni futurista; es concreta. Así como las aves acuden naturalmente a un cadáver, Roma acudiría inevitablemente a Jerusalén una vez que la corrupción pactual alcanzara su plenitud.

Gentry observa que Jesús no anuncia un juicio arbitrario, sino uno moralmente necesario:

el cadáver explica la presencia de las aves; el juicio es la consecuencia, no la sorpresa.

3. La función del dicho dentro del discurso de Mateo 24

En el paralelo de Lucas 17:37, los discípulos preguntan: “¿Dónde, Señor?”
Jesús responde con este proverbio. La pregunta no es cuándo será el fin del mundo, sino dónde ocurrirá el juicio del que acaba de hablar.

La respuesta de Jesús es clara:
    el juicio ocurre donde está el cadáver.

Esto descarta de raíz la idea de una gran tribulación global, indistinta y planetaria. Si el juicio fuera mundial, la pregunta “¿dónde?” carecería de sentido.

4. Continuidad con el lenguaje profético del Antiguo Testamento

La imagen de aves devorando cadáveres como símbolo de juicio divino es común en los profetas:

  • Deut 28:26: "Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante."

  • Jer 7:33: "Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra..."

  • Ezq 39:17–20: "Di a las aves de toda especie, y a toda fiera del campo: Juntaos, y venid; reuníos de todas partes a mi víctima que sacrifico para vosotros, un sacrificio grande sobre los montes de Israel; y comeréis carne y beberéis sangre."

Jesús habla como profeta del pacto, anunciando las maldiciones de Deuteronomio sobre una nación específica que había violado el pacto. No introduce un nuevo esquema escatológico global, sino que consuma la historia del pacto mosaico.

5. Refutación del futurismo “apocalíptico” moderno

El futurismo popular sostiene que Mateo 24 describe:

  • una tribulación mundial,

  • sin precedentes cósmicos,

  • con destrucción planetaria,

  • previa a una segunda venida inminente.

Sin embargo, esta lectura:

  1. Ignora la delimitación temporal explícita de Jesús (“esta generación”, Mt 24:34).

  2. Desconecta el texto de su trasfondo veterotestamentario.

  3. Importa categorías modernas y sensacionalistas ajenas al texto bíblico.

  4. Convierte un juicio histórico concreto en un mito escatológico perpetuo.

El resultado es una escatología del miedo, no de la redención; del espectáculo, no del pacto.

Conclusión

Mateo 24:28 no enseña una gran tribulación global, futura y catastrófica. Enseña un principio judicial histórico:

donde hay muerte pactual, allí llega el juicio de Dios.

En el siglo I, el “cadáver” fue Jerusalén apóstata; las “águilas”, Roma. El juicio fue real, devastador y definitivo, pero limitado en alcance y propósito. No fue el fin del mundo, sino el fin de una era.

La lectura preterista parcial no minimiza la seriedad del juicio; la sitúa correctamente. Y al hacerlo, libera a la Iglesia de vivir esperando catástrofes globales, para vivir proclamando un Reino que ya fue vindicado en la historia y que avanza, no con terror apocalíptico, sino con el evangelio de Cristo.


¡Piensa en esto cristiano!


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¿Es la higuera de Mateo 24:32 una profecía sobre Israel moderno?

 

Una evaluación exegética de la propuesta dispensacionalista

Introducción

Dentro del marco dispensacionalista moderno, es común afirmar que la parábola de la higuera (Mateo 24:32) constituye una profecía directa sobre la restauración nacional de Israel en 1948. Según esta lectura, el “brotar de la higuera” simbolizaría el renacimiento del Estado judío y marcaría el inicio de la generación final antes de la Segunda Venida de Cristo.

El preterismo parcial, en cambio, considera que esta interpretación no surge del texto bíblico, sino de un sistema teológico posterior impuesto sobre él. El objetivo de este artículo es examinar exegéticamente Mateo 24:32 en su contexto literario, histórico y canónico, y responder críticamente a la identificación dispensacionalista de la higuera con Israel nacional.

1. El contexto inmediato de Mateo 24

Mateo 24 forma parte del Discurso del Monte de los Olivos, donde Jesús responde a una pregunta concreta de sus discípulos:

“¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?” (Mt 24:3)

El referente inmediato del discurso es la destrucción del templo anunciada en Mateo 24:2. Como señala Kenneth L. Gentry, todo el pasaje debe interpretarse a la luz de ese anuncio inicial, pues “el discurso está unificado por la pregunta sobre el destino del templo y Jerusalén, no por eventos geopolíticos distantes” (Before Jerusalem Fell, p. 141).

La parábola de la higuera aparece hacia el final del discurso (Mt 24:32–34) y funciona como conclusión pedagógica, no como una nueva profecía simbólica independiente.

2. La higuera como ilustración, no como símbolo nacional

El texto dice:

“De la higuera aprended la parábola: cuando ya su rama está tierna y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca” (Mt 24:32).

Nada en el pasaje identifica explícitamente a la higuera con Israel. Más aún, el paralelo lucano es decisivo:

“Mirad la higuera y todos los árboles” (Lucas 21:29).

Como observa R. C. Sproul, este añadido de Lucas “elimina cualquier intento legítimo de absolutizar la higuera como un símbolo exclusivo de Israel; el punto de la parábola es la observación de señales, no la identidad botánica del árbol” (The Last Days According to Jesus, p. 54).

El ejemplo agrícola funciona analógicamente: así como las hojas anuncian el verano, las señales anunciadas por Jesús indicarían la cercanía del evento profetizado.

3. El anclaje cronológico: “esta generación”

La interpretación dispensacional enfrenta una dificultad insalvable en Mateo 24:34:

“De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.”

La palabra griega γενεά (geneá), en los Evangelios, designa consistentemente a la generación contemporánea de Jesús, no a una raza étnica ni a un período indefinido. Así lo demuestra el uso del término en Mateo 11:16; 12:41–42; 23:36.

Herman Ridderbos afirma que “no existe base lingüística sólida para extender ‘esta generación’ más allá del horizonte histórico del ministerio de Jesús” (The Coming of the Kingdom, p. 495).

Por tanto, trasladar el cumplimiento de la parábola a 1948 rompe el marco temporal explícito impuesto por el propio Cristo.

4. El problema histórico-teológico del año 1948

Un aspecto frecuentemente ignorado es que ningún intérprete antiguo —ni patrístico, ni medieval, ni reformado— entendió Mateo 24:32 como una profecía sobre un futuro Estado judío.

Como señala Geerhardus Vos, la escatología bíblica debe leerse en términos de historia redentora, no como una sucesión de predicciones políticas (Biblical Theology, p. 370). La lectura de 1948 surge únicamente dentro del dispensacionalismo del siglo XIX, especialmente tras John Nelson Darby, y no de la exégesis histórica de la Iglesia.

5. La lectura preterista parcial

Desde la perspectiva preterista parcial, la parábola de la higuera enseña que cuando los discípulos vieran las señales descritas (persecuciones, guerras locales, la abominación desoladora, el sitio (cerco) de Jerusalén), debían reconocer que el juicio estaba “a las puertas” (Mt 24:33).

Gentry concluye:

“La parábola no pretende identificar a Israel, sino advertir sobre la inminencia del juicio que recaería sobre Jerusalén dentro de aquella generación” (He Shall Have Dominion, p. 347).

Este juicio se consumó históricamente en el año 70 d.C., sin negar por ello una Segunda Venida futura, corporal y gloriosa, claramente enseñada en otros pasajes del Nuevo Testamento (Hechos 1:11; 1 Cor 15; 1 Tes 4).

Conclusión

La identificación dispensacionalista de la higuera con el Israel moderno carece de fundamento exegético, contextual e histórico. La parábola de Mateo 24:32 no apunta a 1948, sino que cumple una función didáctica dentro del discurso de Jesús: enseñar a discernir la cercanía del juicio anunciado.

El preterismo parcial sostiene que este pasaje se cumplió coherentemente en el siglo I, respetando el lenguaje de Jesús, el marco temporal de “esta generación” y la unidad del Discurso del Monte de los Olivos.

En consecuencia, leer el Estado moderno de Israel en la parábola de la higuera no es exégesis, sino eiségesis, una importación de presupuestos modernos sobre un texto antiguo que ya tenía un significado claro para su audiencia original.


¡Piensa en esto cristiano!


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lunes, 22 de diciembre de 2025

El Israel de Dios y la Iglesia: una respuesta reformada al sionismo cristiano


 

Uno de los debates más sensibles en la teología contemporánea gira en torno a la relación entre Israel, la Iglesia y las promesas del pacto. En particular, el llamado sionismo cristiano sostiene que el Israel étnico contemporáneo continúa siendo, en sentido teológico y redentor, el pueblo del pacto de Dios, con un rol profético distinto y paralelo al de la Iglesia. Desde una perspectiva reformada clásica, esta afirmación requiere una evaluación bíblica cuidadosa.

1. La identidad del pueblo de Dios según el Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento redefine consistentemente la identidad del pueblo de Dios en términos cristológicos y pactuales, no étnicos. El apóstol Pablo es explícito al afirmar:

“Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham” (Gálatas 3:7).

Aquí, la filiación abrahámica se establece sobre la base de la fe, no de la descendencia biológica. De manera similar, Pablo sostiene que la verdadera identidad judía es interior y espiritual:

“No es judío el que lo es exteriormente… sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu” (Romanos 2:28–29).

Estos textos no eliminan la realidad histórica de Israel como nación, pero sí niegan que la consanguinidad étnica, por sí sola, otorgue estatus pactual o salvífico bajo el Nuevo Pacto.

2. El “Israel de Dios” y la nueva creación

En Gálatas 6:15–16, Pablo afirma que lo decisivo ante Dios no es la circuncisión ni la incircuncisión, sino la nueva creación, y aplica esta regla al “Israel de Dios”. La mayoría de la tradición reformada ha entendido esta expresión como una referencia a la comunidad del Nuevo Pacto, compuesta por judíos y gentiles unidos en Cristo.

Desde esta perspectiva, la Iglesia no es un “plan alternativo” ni un paréntesis en la historia de la redención, sino el cumplimiento orgánico de las promesas hechas a Abraham, tal como Pablo desarrolla extensamente en Gálatas 3 y Romanos 4.

3. Romanos 9–11: continuidad, juicio y esperanza

Una teología reformada equilibrada no puede ignorar Romanos 9–11. Pablo reconoce con dolor la incredulidad mayoritaria de Israel según la carne (Rom 9:1–5), afirma que no todos los descendientes físicos son el Israel verdadero (Rom 9:6), y declara que Israel tropezó por buscar la justicia por obras y no por fe (Rom 10).

Sin embargo, Pablo también niega que Dios haya desechado a su pueblo de manera absoluta (Rom 11:1) y anticipa una futura obra de gracia entre judíos, entendida no como la restauración de un privilegio étnico independiente, sino como su injerto nuevamente en el mismo olivo, que es Cristo (Rom 11:17–24).

Así, Romanos 11 no enseña dos pueblos de Dios ni dos programas redentores, sino una sola raíz, un solo pacto y un solo Salvador.

4. Apocalipsis y el lenguaje polémico

Los textos de Apocalipsis 2:9 y 3:9, que hablan de quienes “se dicen ser judíos y no lo son”, deben leerse en su contexto histórico y pastoral del siglo I, donde ciertas autoridades judías perseguían activamente a la Iglesia. Estas expresiones no autorizan una condena indiscriminada del judaísmo como fenómeno histórico posterior, sino que denuncian una pretensión religiosa que rechaza al Mesías y persigue a su pueblo.

Una lectura responsable distingue entre crítica teológica y desprecio étnico o cultural, algo que la tradición reformada ha procurado mantener.

5. Evaluación del sionismo cristiano

Desde esta base bíblica, el sionismo cristiano resulta problemático porque:

  1. Reintroduce una distinción pactual que el Nuevo Testamento ha superado en Cristo.

  2. Otorga significado redentor a categorías nacionales y políticas que el Evangelio no sacraliza.

  3. Oscurece la suficiencia de Cristo como cumplimiento final de la Ley, el Templo y el Sacerdocio.

El Nuevo Testamento no apunta a un retorno a las sombras del Antiguo Pacto, sino a la realidad plena inaugurada en Cristo y consumada en su venida final.

Conclusión

Desde una perspectiva reformada, el verdadero Israel de Dios está constituido por todos aquellos —judíos y gentiles— que han sido unidos a Cristo por la fe. El rechazo del sionismo cristiano no implica hostilidad hacia el pueblo judío, sino fidelidad a la enseñanza apostólica de que “no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

La Iglesia no sustituye arbitrariamente a Israel; más bien, Israel alcanza su plenitud en Cristo, y fuera de Él no existe continuidad pactual salvífica. Esta convicción no nos conduce al desprecio, sino a la proclamación humilde y perseverante del Evangelio “al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16).


¡Piensa en esto cristiano!

martes, 16 de diciembre de 2025

Versículos de la Segunda Venida

Desde la perspectiva del preterismo parcial, es fundamental distinguir cuidadosamente entre:

  1. Las “venidas” de Cristo en juicio histórico (especialmente contra Jerusalén en el año 70 d.C.), y

  2. La Segunda Venida final, corporal, visible y gloriosa de Jesucristo, aún futura.

El preterismo parcial no niega la Segunda Venida; al contrario, la afirma con claridad, pero rechaza identificarla con los textos del juicio del año 70.

A continuación, te presento los pasajes que el preterismo parcial reconoce como referencias directas a la Segunda Venida final.

1. Pasajes clave que enseñan la Segunda Venida futura

🔹 Hechos 1:9–11

“Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”

Claves preteristas parciales:

  • Venida personal

  • Venida visible

  • Venida corporal

  • No es lenguaje simbólico de juicio histórico

👉 Este texto no puede referirse al año 70.

🔹 1 Tesalonicenses 4:15–17

“El Señor mismo con voz de mando… descenderá del cielo… y estaremos siempre con el Señor.”

Claves:

  • Resurrección corporal de los muertos en Cristo

  • Transformación de los vivos

  • Consumación definitiva, no un evento local

👉 El preterismo parcial entiende que aquí no hay dos venidas, sino la única Venida final.

🔹 1 Corintios 15:22–26, 51–54

“En la venida de Cristo… los muertos serán resucitados incorruptibles.”

Claves:

  • Resurrección universal

  • Derrota final de la muerte

  • Transformación gloriosa del cuerpo

👉 Nada de esto ocurrió en el año 70.

🔹 2 Tesalonicenses 1:7–10

“Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo… en llama de fuego.”

Claves:

  • Manifestación pública

  • Juicio final

  • Retribución eterna

👉 No encaja con un juicio limitado a Jerusalén.

🔹 Tito 2:13

“La esperanza bienaventurada: la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.”

👉 Esperanza futura de la Iglesia universal.

🔹 Hebreos 9:28

“Aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación.”

👉 Lenguaje explícito de segunda aparición, no juicio tipológico.

🔹 Mateo 25:31–46

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria… y todas las naciones.”

Claves:

  • Trono glorioso

  • Juicio universal

  • Destinos eternos

👉 Distinto del lenguaje profético de Mateo 24.

🔹 Apocalipsis 20:11–15

“Vi un gran trono blanco… los muertos fueron juzgados.”

👉 Juicio final y definitivo.

🔹 Apocalipsis 22:12, 20

“He aquí, yo vengo pronto
—Amén; sí, ven, Señor Jesús.”

👉 El preterismo parcial entiende aquí una expectativa escatológica abierta, no agotada en el siglo I.

2. ¿Qué textos NO aplica el preterismo parcial a la Segunda Venida?

El preterismo parcial no identifica como Segunda Venida final:

  • Mateo 24:1–34

  • Marcos 13

  • Lucas 21 (en su núcleo)

  • “Venidas” en nubes en lenguaje profético (Is 19:1; Mt 24:30)

👉 Estos textos son interpretados como venidas judiciales, no parusía final.

3. Principio hermenéutico clave

Kenneth L. Gentry resume bien la postura:

“El preterismo parcial sostiene una clara distinción entre la venida de Cristo en juicio contra Jerusalén (70 d.C.) y la futura venida corporal de Cristo al final de la historia.”
(He Shall Have Dominion)

R. C. Sproul afirma:

“Negar la Segunda Venida es herejía; ubicar erróneamente los textos del juicio histórico como si hablaran del fin del mundo es mala exégesis.”
(The Last Days According to Jesus)

4. Conclusión

✔ El preterismo parcial afirma sin ambigüedad la Segunda Venida futura
✔ La entiende como:

  • corporal

  • visible

  • gloriosa

  • universal

  • acompañada de resurrección y juicio final

✔ Rechaza confundirla con el juicio del año 70

sábado, 13 de diciembre de 2025

¿Enseña 1 Tes 4 un “arrebatamiento” como un evento separado de la Segunda Venida?

 


"El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor."1 Tesalonicenses 4:16–17

1) El problema: ¿un “evento aparte” o la descripción misma de la Parusía?

1 Tesalonicenses 4:13–18 es, ante todo, un pasaje pastoral: Pablo consuela a una iglesia afligida por la muerte de creyentes, asegurando que los que durmieron en Cristo no “se pierden” la venida del Señor, sino que serán los primeros en participar de la resurrección y del encuentro con Cristo.

El texto, sin embargo, contiene el verbo “arrebatados” (gr. harpazō, 4:17), y de allí proviene el debate:
¿Pablo está describiendo un “rapto” separado (antes, durante o después de una tribulación), o está describiendo la secuencia de eventos que ocurren en la única venida final de Cristo?

La lectura más sólida del pasaje (por contexto y por su lenguaje) es que Pablo no introduce dos venidas, sino una sola Parusía descrita con imágenes públicas, audibles y triunfales.

2) Exégesis del texto: una secuencia continua, no dos episodios

Observa cómo Pablo ordena los hechos:

  1. “El Señor mismo… descenderá del cielo” (4:16).
    No se trata de una “venida secreta”: hay clamor, voz de arcángel y trompeta de Dios.

  2. “Los muertos en Cristo resucitarán primero” (4:16).
    Pablo centra la esperanza en la resurrección corporal, no en una simple “evacuación” de la iglesia.

  3. “Luego nosotros… seremos arrebatados juntamente con ellos” (4:17).
    El arrebatamiento es el movimiento de los creyentes vivos (transformados, cf. 1 Co 15:50–53) para unirse a los resucitados.

  4. “Para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (4:17).
    El propósito explícito es el encuentro (apantēsis) con Cristo y la comunión final con Él.

La pregunta decisiva es: ¿qué clase de “encuentro” está describiendo Pablo?

3) “Recibir al Señor” (apantēsis): el trasfondo de una recepción real

El sustantivo griego ἀπάντησις (apantēsis) (“recibir / salir al encuentro”) aparece también en Hechos 28:15, cuando los hermanos salen a recibir a Pablo y acompañarlo.

En el griego de la época, muchos estudios señalan que apantēsis puede funcionar como una especie de término técnico para la acción cívica de salir a recibir a un dignatario y acompañarlo en su llegada (la “comitiva de recepción”). Esta observación aparece repetidamente en estudios léxicos y discusiones académicas sobre el trasfondo social del término.

Eso encaja con la lógica del pasaje: los santos no “interrumpen” la venida de Cristo para cambiar el plan, sino que salen a su encuentro en una recepción real, para pertenecer a su triunfo.

4) ¿De dónde viene la idea de “rapto” como evento separado?

Es importante distinguir:

  • Que haya “arrebatamiento” (4:17) es indiscutible: el verbo está ahí.

  • Lo discutible es si ese arrebatamiento constituye un evento separado de la venida final.

Históricamente, la formulación popular del rapto pre-tribulacional (como sistema escatológico) se asocia al desarrollo del dispensacionalismo en el siglo XIX, especialmente en el contexto anglosajón.
(Esto no “refuta” por sí solo una postura, pero sí nos recuerda que no es la lectura dominante en la historia cristiana ni la conclusión necesaria del texto.)

5) Objeciones típicas y respuesta breve desde el texto

Objeción A: “El arrebatamiento ocurre antes del juicio, por eso es otro evento”

El pasaje no menciona tribulación, anticristo, siete años, ni un retorno “en dos fases”. Pablo está respondiendo otra pregunta: ¿qué pasa con los creyentes muertos cuando Cristo venga?
La respuesta es: resucitan primero y se unen al encuentro con Cristo.

Objeción B: “Pero ‘en el aire’ suena a ‘irse al cielo’”

Pablo dice “en el aire” porque está describiendo el punto de encuentro con el Rey que viene. El texto no añade: “y luego Cristo se devuelve y pasan X años”. Esa separación debe ser importada desde fuera del pasaje.

6) Conclusión: ¿qué enseña 1 Tesalonicenses 4:13–18?

Sí: enseña un arrebatamiento (seremos “arrebatados”).
No: no enseña claramente que ese arrebatamiento sea un evento separado de la Venida final.

Lo que Pablo describe es una única escena completa:

  • Cristo desciende,

  • los muertos resucitan,

  • los vivos son transformados/arrebatados para unirse a ellos,

  • y todos reciben al Señor en una recepción triunfal,

  • para estar siempre con Él.

Y Pablo remata con la aplicación correcta:
“Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (4:18).
No para alimentar cronogramas especulativos, sino para sostener al creyente frente a la muerte con la esperanza de la resurrección y la victoria pública de Cristo.


¡Piensa en esto cristiano!

viernes, 5 de diciembre de 2025

VENIDA EN JUICIO EN EL 70 Y SEGUNDA VENIDA

 



A continuación encontrarás una exégesis completa, ordenada y rigurosa, bajo la perspectiva preterista parcial, que muestra:

  1. Los pasajes del NT que hablan claramente de la “venida en juicio” del Hijo del Hombre contra Israel apostata (cumplida en el año 70 d.C.)

  2. La manera en que estos textos se distinguen de la Segunda Venida física, corporal y gloriosa de Cristo al final de la era.

Esta exégesis combina análisis textual, contexto histórico, paralelos proféticos y categorías bíblicas establecidas.

I. LA “VENIDA EN JUICIO” DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL AÑO 70 d.C.

1. El uso bíblico de “venidas” no físicas sino judiciales

En la Biblia, Dios “viene” en juicio muchas veces sin una aparición corporal visible:

  • Isaías 19:1: “Jehová viene sobre Egipto montado sobre nube ligera” (juicio mediante Asiria).

  • Miqueas 1:3–4: Dios “desciende” y “los montes se derriten”, lenguaje judicial.

  • Salmo 96:13: Jehová “viene a juzgar la tierra”.

Estas “venidas” son teofanías judiciales, no encarnaciones visibles. Jesús usa el mismo lenguaje profético respecto de Israel.

II. PASAJES DEL NT QUE ANUNCIAN LA VENIDA EN JUICIO CONTRA ISRAEL (70 d.C.)

1. Mateo 10:23 – El Hijo del Hombre “vendrá” en vida de los apóstoles

“No acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre.”

Exégesis:

  • No puede referirse a la Segunda Venida (aún no ocurrida).

  • Debe referirse a una venida judicial dentro de la generación apostólica.

2. Mateo 16:27–28 – Venida en juicio antes que algunos discípulos murieran

“Hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

La mayoría de intérpretes reformados y preteristas parciales (Sproul, Gentry, Chilton, Kik) observan:

  • La frase “de los que están aquí” indica un cumplimiento inmediato.

  • No puede referirse a la Segunda Venida.

  • Se refiere a la destrucción del templo y el juicio sobre Israel, lo cual fue la señal histórica del establecimiento visible del reino mesiánico.

3. Mateo 21:40–45 – El juicio sobre los labradores malvados

Jesús dice que el dueño de la viña vendrá y destruirá a esos labradores (los líderes de Israel).

“Al oír esto los principales sacerdotes… entendieron que hablaba de ellos.”

Cumplimiento:

  • Esta es una profecía directamente cumplida en el 70 d.C. cuando Roma destruyó a la aristocracia sacerdotal.

4. Mateo 22:1–7 – El rey envía sus ejércitos y destruye su ciudad

Parábola de las bodas:

“El rey… envió sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas y quemó su ciudad.”

Exégesis:

  • El rey = Dios.

  • Sus ejércitos = Roma (llamada “ejército de Jehová” como Babilonia lo fue en Jer 25:9).

  • Su ciudad = Jerusalén.

Jesús predice explícitamente la destrucción del año 70.

5. Mateo 23:35–38 – “Vuestra casa os es dejada desolada”

Jesús declara juicio inminente sobre el Israel apóstata:

“Todo esto vendrá sobre esta generación… Vuestra casa os es dejada desolada.”

“Casa” = templo.
“Desolada” = término técnico de juicio.

Cumplimiento: 70 d.C.

6. Mateo 24:1–34 – La venida del Hijo del Hombre contra Jerusalén

Este es el corazón de la exégesis preterista parcial:

“De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.” (v. 34)

El pasaje contiene:

  • Abominación desoladora (v. 15)

  • Jerusalén rodeada por ejércitos (Lc 21:20)

  • Tribulación sin igual (v. 21)

  • Venida del Hijo del Hombre “sobre nubes” (v. 30)

  • Ángeles recogiendo a los escogidos (v. 31)

Exégesis:

  • El lenguaje de “nubes”, “ángeles” y “trompetas” es técnico del AT para juicios históricos, no necesariamente físicos (Is 19; Jer 4; Dan 7).

  • En Daniel 7, el Hijo del Hombre “viene” no hacia la tierra, sino al Padre, para recibir su reino (Dn 7:13–14).

  • Jesús aplica esto a su entronización, manifestada históricamente en el juicio del año 70.

7. Lucas 21:20–22 – Jesús identifica el cumplimiento

“Cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos… entonces sabed que su desolación ha llegado… porque estos son días de venganza para que se cumpla TODO lo escrito.”

Este texto no admite futurismo:
Jesús identifica una señal visible: el asedio de Jerusalén en el 70.

8. Apocalipsis 1:7 – Juicio contra los que traspasaron a Cristo

“He aquí viene con las nubes… y los que le traspasaron le verán.”

Los únicos que podían ver ese juicio eran los judíos del siglo I.

9. Apocalipsis 11:1–2 – El templo aún en pie

El templo es medido:

“porque ha sido entregado a los gentiles… y ellos pisotearán la ciudad santa cuarenta y dos meses.”

Esto exige fecha anterior al 70 d.C.

III. ¿CÓMO DISTINGUE EL NT LA “VENIDA EN JUICIO” DEL 70 d.C. DE LA SEGUNDA VENIDA FINAL?

Carácter de la venida del año 70 (preterista parcial)

CaracterísticaVenida en juicio (70 d.C.)
Contra quién            Jerusalén y el Israel apóstata
Naturaleza            Judicial, teofánica, simbólica
Manifestación            A través del ejército romano
Tiempo               “Esta generación” (Mt 24:34)
Señales            Guerras, falsos mesías, sitio militar
Resultado            Fin del templo y del orden mosaico

Carácter de la Segunda Venida final

CaracterísticaSegunda Venida final
Contra quién                      Toda la humanidad (juicio universal)
Naturaleza                      Física, visible, corporal
Manifestación                      Cristo apareciendo en gloria
Tiempo                      Desconocido (Mt 24:36)
Señales                      Resurrección general, fin del mundo
Resultado                      Nuevo cielo y nueva tierra

IV. TEXTOS QUE SE REFIEREN A LA SEGUNDA VENIDA FINAL

1. Hechos 1:9–11

“Este mismo Jesús… vendrá de la misma manera que le habéis visto ir.”

Es corporal y visible.

2. 1 Tesalonicenses 4:16–17

La resurrección de todos los creyentes no ocurrió en el 70 d.C.

3. 2 Tesalonicenses 1:7–10

Jesús vendrá “con llama de fuego” a “dar retribución” a todos los impíos.

4. Mateo 24:36–51 (después del v. 35)

En contraste con los versículos previos:

  • “No pasará esta generación” (v. 34)

  • “Pero del día y la hora nadie sabe” (v. 36)

Aquí comienza la enseñanza de la Segunda Venida futura e imprevisible.

CONCLUSIÓN

El Nuevo Testamento presenta dos venidas distintas:

(1) Una venida redentora-judicial del Hijo del Hombre contra Israel (70 d.C.)

  • Fue profética, histórica y simbólica.

  • Cumplió la destrucción del templo, el fin del judaísmo mosaico y la transición al reino mesiánico universal.

  • Ocurrió dentro de la generación apostólica, tal como Jesús afirmó.

(2) Una Segunda Venida literal, corporal y universal al final de los tiempos

  • Es futura, gloriosa e imprevisible.

  • Implica la resurrección final, el juicio de vivos y muertos, y la renovación cósmica.

La confusión surge cuando ambas venidas se mezclan. La claridad llega cuando seguimos la progresión del texto, el contexto histórico y el lenguaje profético heredado del AT.


¡Piensa en esto cristiano!