Mostrando entradas con la etiqueta segunda venida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta segunda venida. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de diciembre de 2025

Versículos de la Segunda Venida

Desde la perspectiva del preterismo parcial, es fundamental distinguir cuidadosamente entre:

  1. Las “venidas” de Cristo en juicio histórico (especialmente contra Jerusalén en el año 70 d.C.), y

  2. La Segunda Venida final, corporal, visible y gloriosa de Jesucristo, aún futura.

El preterismo parcial no niega la Segunda Venida; al contrario, la afirma con claridad, pero rechaza identificarla con los textos del juicio del año 70.

A continuación, te presento los pasajes que el preterismo parcial reconoce como referencias directas a la Segunda Venida final.

1. Pasajes clave que enseñan la Segunda Venida futura

🔹 Hechos 1:9–11

“Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”

Claves preteristas parciales:

  • Venida personal

  • Venida visible

  • Venida corporal

  • No es lenguaje simbólico de juicio histórico

👉 Este texto no puede referirse al año 70.

🔹 1 Tesalonicenses 4:15–17

“El Señor mismo con voz de mando… descenderá del cielo… y estaremos siempre con el Señor.”

Claves:

  • Resurrección corporal de los muertos en Cristo

  • Transformación de los vivos

  • Consumación definitiva, no un evento local

👉 El preterismo parcial entiende que aquí no hay dos venidas, sino la única Venida final.

🔹 1 Corintios 15:22–26, 51–54

“En la venida de Cristo… los muertos serán resucitados incorruptibles.”

Claves:

  • Resurrección universal

  • Derrota final de la muerte

  • Transformación gloriosa del cuerpo

👉 Nada de esto ocurrió en el año 70.

🔹 2 Tesalonicenses 1:7–10

“Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo… en llama de fuego.”

Claves:

  • Manifestación pública

  • Juicio final

  • Retribución eterna

👉 No encaja con un juicio limitado a Jerusalén.

🔹 Tito 2:13

“La esperanza bienaventurada: la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.”

👉 Esperanza futura de la Iglesia universal.

🔹 Hebreos 9:28

“Aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación.”

👉 Lenguaje explícito de segunda aparición, no juicio tipológico.

🔹 Mateo 25:31–46

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria… y todas las naciones.”

Claves:

  • Trono glorioso

  • Juicio universal

  • Destinos eternos

👉 Distinto del lenguaje profético de Mateo 24.

🔹 Apocalipsis 20:11–15

“Vi un gran trono blanco… los muertos fueron juzgados.”

👉 Juicio final y definitivo.

🔹 Apocalipsis 22:12, 20

“He aquí, yo vengo pronto
—Amén; sí, ven, Señor Jesús.”

👉 El preterismo parcial entiende aquí una expectativa escatológica abierta, no agotada en el siglo I.

2. ¿Qué textos NO aplica el preterismo parcial a la Segunda Venida?

El preterismo parcial no identifica como Segunda Venida final:

  • Mateo 24:1–34

  • Marcos 13

  • Lucas 21 (en su núcleo)

  • “Venidas” en nubes en lenguaje profético (Is 19:1; Mt 24:30)

👉 Estos textos son interpretados como venidas judiciales, no parusía final.

3. Principio hermenéutico clave

Kenneth L. Gentry resume bien la postura:

“El preterismo parcial sostiene una clara distinción entre la venida de Cristo en juicio contra Jerusalén (70 d.C.) y la futura venida corporal de Cristo al final de la historia.”
(He Shall Have Dominion)

R. C. Sproul afirma:

“Negar la Segunda Venida es herejía; ubicar erróneamente los textos del juicio histórico como si hablaran del fin del mundo es mala exégesis.”
(The Last Days According to Jesus)

4. Conclusión

✔ El preterismo parcial afirma sin ambigüedad la Segunda Venida futura
✔ La entiende como:

  • corporal

  • visible

  • gloriosa

  • universal

  • acompañada de resurrección y juicio final

✔ Rechaza confundirla con el juicio del año 70

viernes, 5 de diciembre de 2025

VENIDA EN JUICIO EN EL 70 Y SEGUNDA VENIDA

 



A continuación encontrarás una exégesis completa, ordenada y rigurosa, bajo la perspectiva preterista parcial, que muestra:

  1. Los pasajes del NT que hablan claramente de la “venida en juicio” del Hijo del Hombre contra Israel apostata (cumplida en el año 70 d.C.)

  2. La manera en que estos textos se distinguen de la Segunda Venida física, corporal y gloriosa de Cristo al final de la era.

Esta exégesis combina análisis textual, contexto histórico, paralelos proféticos y categorías bíblicas establecidas.

I. LA “VENIDA EN JUICIO” DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL AÑO 70 d.C.

1. El uso bíblico de “venidas” no físicas sino judiciales

En la Biblia, Dios “viene” en juicio muchas veces sin una aparición corporal visible:

  • Isaías 19:1: “Jehová viene sobre Egipto montado sobre nube ligera” (juicio mediante Asiria).

  • Miqueas 1:3–4: Dios “desciende” y “los montes se derriten”, lenguaje judicial.

  • Salmo 96:13: Jehová “viene a juzgar la tierra”.

Estas “venidas” son teofanías judiciales, no encarnaciones visibles. Jesús usa el mismo lenguaje profético respecto de Israel.

II. PASAJES DEL NT QUE ANUNCIAN LA VENIDA EN JUICIO CONTRA ISRAEL (70 d.C.)

1. Mateo 10:23 – El Hijo del Hombre “vendrá” en vida de los apóstoles

“No acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre.”

Exégesis:

  • No puede referirse a la Segunda Venida (aún no ocurrida).

  • Debe referirse a una venida judicial dentro de la generación apostólica.

2. Mateo 16:27–28 – Venida en juicio antes que algunos discípulos murieran

“Hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

La mayoría de intérpretes reformados y preteristas parciales (Sproul, Gentry, Chilton, Kik) observan:

  • La frase “de los que están aquí” indica un cumplimiento inmediato.

  • No puede referirse a la Segunda Venida.

  • Se refiere a la destrucción del templo y el juicio sobre Israel, lo cual fue la señal histórica del establecimiento visible del reino mesiánico.

3. Mateo 21:40–45 – El juicio sobre los labradores malvados

Jesús dice que el dueño de la viña vendrá y destruirá a esos labradores (los líderes de Israel).

“Al oír esto los principales sacerdotes… entendieron que hablaba de ellos.”

Cumplimiento:

  • Esta es una profecía directamente cumplida en el 70 d.C. cuando Roma destruyó a la aristocracia sacerdotal.

4. Mateo 22:1–7 – El rey envía sus ejércitos y destruye su ciudad

Parábola de las bodas:

“El rey… envió sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas y quemó su ciudad.”

Exégesis:

  • El rey = Dios.

  • Sus ejércitos = Roma (llamada “ejército de Jehová” como Babilonia lo fue en Jer 25:9).

  • Su ciudad = Jerusalén.

Jesús predice explícitamente la destrucción del año 70.

5. Mateo 23:35–38 – “Vuestra casa os es dejada desolada”

Jesús declara juicio inminente sobre el Israel apóstata:

“Todo esto vendrá sobre esta generación… Vuestra casa os es dejada desolada.”

“Casa” = templo.
“Desolada” = término técnico de juicio.

Cumplimiento: 70 d.C.

6. Mateo 24:1–34 – La venida del Hijo del Hombre contra Jerusalén

Este es el corazón de la exégesis preterista parcial:

“De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.” (v. 34)

El pasaje contiene:

  • Abominación desoladora (v. 15)

  • Jerusalén rodeada por ejércitos (Lc 21:20)

  • Tribulación sin igual (v. 21)

  • Venida del Hijo del Hombre “sobre nubes” (v. 30)

  • Ángeles recogiendo a los escogidos (v. 31)

Exégesis:

  • El lenguaje de “nubes”, “ángeles” y “trompetas” es técnico del AT para juicios históricos, no necesariamente físicos (Is 19; Jer 4; Dan 7).

  • En Daniel 7, el Hijo del Hombre “viene” no hacia la tierra, sino al Padre, para recibir su reino (Dn 7:13–14).

  • Jesús aplica esto a su entronización, manifestada históricamente en el juicio del año 70.

7. Lucas 21:20–22 – Jesús identifica el cumplimiento

“Cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos… entonces sabed que su desolación ha llegado… porque estos son días de venganza para que se cumpla TODO lo escrito.”

Este texto no admite futurismo:
Jesús identifica una señal visible: el asedio de Jerusalén en el 70.

8. Apocalipsis 1:7 – Juicio contra los que traspasaron a Cristo

“He aquí viene con las nubes… y los que le traspasaron le verán.”

Los únicos que podían ver ese juicio eran los judíos del siglo I.

9. Apocalipsis 11:1–2 – El templo aún en pie

El templo es medido:

“porque ha sido entregado a los gentiles… y ellos pisotearán la ciudad santa cuarenta y dos meses.”

Esto exige fecha anterior al 70 d.C.

III. ¿CÓMO DISTINGUE EL NT LA “VENIDA EN JUICIO” DEL 70 d.C. DE LA SEGUNDA VENIDA FINAL?

Carácter de la venida del año 70 (preterista parcial)

CaracterísticaVenida en juicio (70 d.C.)
Contra quién            Jerusalén y el Israel apóstata
Naturaleza            Judicial, teofánica, simbólica
Manifestación            A través del ejército romano
Tiempo               “Esta generación” (Mt 24:34)
Señales            Guerras, falsos mesías, sitio militar
Resultado            Fin del templo y del orden mosaico

Carácter de la Segunda Venida final

CaracterísticaSegunda Venida final
Contra quién                      Toda la humanidad (juicio universal)
Naturaleza                      Física, visible, corporal
Manifestación                      Cristo apareciendo en gloria
Tiempo                      Desconocido (Mt 24:36)
Señales                      Resurrección general, fin del mundo
Resultado                      Nuevo cielo y nueva tierra

IV. TEXTOS QUE SE REFIEREN A LA SEGUNDA VENIDA FINAL

1. Hechos 1:9–11

“Este mismo Jesús… vendrá de la misma manera que le habéis visto ir.”

Es corporal y visible.

2. 1 Tesalonicenses 4:16–17

La resurrección de todos los creyentes no ocurrió en el 70 d.C.

3. 2 Tesalonicenses 1:7–10

Jesús vendrá “con llama de fuego” a “dar retribución” a todos los impíos.

4. Mateo 24:36–51 (después del v. 35)

En contraste con los versículos previos:

  • “No pasará esta generación” (v. 34)

  • “Pero del día y la hora nadie sabe” (v. 36)

Aquí comienza la enseñanza de la Segunda Venida futura e imprevisible.

CONCLUSIÓN

El Nuevo Testamento presenta dos venidas distintas:

(1) Una venida redentora-judicial del Hijo del Hombre contra Israel (70 d.C.)

  • Fue profética, histórica y simbólica.

  • Cumplió la destrucción del templo, el fin del judaísmo mosaico y la transición al reino mesiánico universal.

  • Ocurrió dentro de la generación apostólica, tal como Jesús afirmó.

(2) Una Segunda Venida literal, corporal y universal al final de los tiempos

  • Es futura, gloriosa e imprevisible.

  • Implica la resurrección final, el juicio de vivos y muertos, y la renovación cósmica.

La confusión surge cuando ambas venidas se mezclan. La claridad llega cuando seguimos la progresión del texto, el contexto histórico y el lenguaje profético heredado del AT.


¡Piensa en esto cristiano!

lunes, 18 de septiembre de 2023

¿ESTÁ CERCA EL ARREBATAMIENTO?




Desde los días de Jesús, personas han afirmado que los eventos del fin de los tiempos ocurrirían en sus días.

A mediados de los 1800, un erudito bíblico llamado William Miller afirmó que Jesús regresaría el 21 de marzo de 1844. No ocurrió. La primavera vino y se fue sin señal de Jesús. Miller determinó que sus cálculos habían sido erróneos, y afirmó que era una demora divina, parte del plan de Dios. Eventualmente estableció otra fecha, en octubre de 1844, que de nuevo resultó incorrecta. Sus seguidores fueron ridiculizados. Algunos sufrieron dificultades al abandonar sus trabajos para dedicarse a difundir la noticia acerca del inminente retorno. Algunos agricultores dejaron sus plantíos sin cosechar; otros regalaron sus posesiones. De las profecías fallidas de Miller (llamadas “la gran desilusión”) surgió el Adventismo del Séptimo Día.

Avancemos hasta 1988. Edgar Whisenant, un ex ingeniero de cohetes de la NASA, escribió un folleto titulado 88 razones por las que el Rapto será en 1988, en el cual afirmaba que Jesús regresaría en un día del 11 al 13 de septiembre, y que la Tribulación comenzaría al atardecer el 3 de octubre. Dos millones de copias del folleto circularon en los años previos a 1988. Algunas personas en el sur de los Estados Unidos abandonaron sus empleos, vendieron sus casas, y se entregaron completamente a la oración antes de la fecha prevista. Y septiembre de 1988 pasó tranquilamente. El sol se puso el 3 de octubre y se levantó de nuevo el 4 de octubre, sin señal de la tribulación. Whisenant recalculó, esta vez pensando que el final vendría en septiembre de 1989, luego en 1993, y luego en 1994. Murió en el 2001.

Y así la lista sigue y sigue. Es fácil burlarse de estas predicciones fallidas, pero hay una tendencia relacionada y más ampliamente aceptada entre los cristianos evangélicos que Graham Beynon ha llamado el “establecimiento implícito de la fecha”. Aunque no fijamos una fecha específica para el regreso de Jesús, muchos afirman que estamos viviendo el final de la historia, y apoyamos esta afirmación al hacer coincidir los acontecimientos actuales con algunas profecías bíblicas en específico. Se estima que un tercio de los evangélicos americanos (unos 20 millones de personas) creen que vivirán para ver el fin del mundo. Como pastor, hay cristianos que a menudo me dicen que creen que Jesús volverá en esta generación.

¿Cómo responder a las determinaciones explícitas e implícitas de una fecha?

Debemos empezar por reconocer el aspecto positivo de los intentos equivocados que buscan discernir la fecha del regreso de Jesús: inspiran y promueven una expectativa ansiosa del retorno de Jesús. Podemos aplaudir ese deseo por Jesús. Si somos honestos, admitiremos que no nos sentimos suficientes en nosotros mismos. Sin embargo, muchos de estos intentos ignoran las palabras y el espíritu de lo dicho por Jesús en Mateo 24:36, “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre”. Por 2000 años, las fechas del retorno de Jesús han estado equivocadas, así que las palabras de Jesús han comprobado ser ciertas.


TRES PROBLEMAS CON PONER FECHAS

Además, los intentos por establecer la fecha (de manera explícita o implícita) socavan el enfoque bíblico de esperar a Jesús, y lo hacen de tres maneras significativas.

1. Establecer fechas estimula un tipo de inquietud por el fin de los tiempos que desalienta la paciencia. Cuando los autores del Nuevo Testamento gritan: “¡Ven, Señor Jesús!”, es siempre con la perspectiva de que Jesús solo vendrá cuando Dios lo quiera, y que no sabemos exactamente cuándo será eso. Nuestra ignorancia de la fecha del regreso de Jesús requiere una mezcla de expectación ansiosa y paciencia humilde. Pero esa humildad y paciencia se quebrantan cuando los cristianos creen que han “descubierto” que vivimos en la última generación.

2. Establecer una fecha desalienta la vida productiva. Cuando los carismáticos líderes que fijan fechas convencen a sus seguidores de alguna fecha específica, a menudo los seguidores se vuelven muy improductivos. En el pasado dichos seguidores han vaciado sus cuentas bancarias, abandonado sus empleos, y gastado recursos que podrían haber sido mejor aprovechados para el reino.

Jesús apunta a lo contrario. Al final de su gran sección en Marcos 13 en la que enseña el fin de los tiempos, Jesús cuenta una historia que justifica la productividad. Dice que un hombre se fue de viaje, dejó a sus criados a cargo y le dijo al portero que se quedara despierto. Jesús entonces ordena a sus discípulos que permanezcan despiertos, porque no saben cuándo regresará. En este contexto, permanecer despierto no significa averiguar cuándo Jesús volverá, sino seguir adelante con nuestras responsabilidades en esta vida, “mientras tanto”, hasta que Él regrese.

3. Fijar una fecha es un intento de tomar el control. Esperar un evento cuando no sabemos cuándo sucederá puede ser incómodo y exigente. Parece que Jesús quiere que sintamos este malestar porque quiere que estemos siempre preparados para su venida. La conclusión de la parábola de las diez vírgenes es la siguiente: “Velen, pues no saben ni el día ni la hora” (Mt. 25:13). Como dijo el teólogo G. C. Berkouwer una vez, no fuimos llamados a contar el tiempo que falta para el regreso de Jesús, sino llamados a contar con ese tiempo, para que pueda dar forma y fruto a nuestras vidas en el presente.

Esperando a Jesús

Esa espera basada en fijar la fecha explícita o implícitamente es nuestro intento humano de tomar el control del tiempo de la venida de Jesús. Al establecer una fecha, ya sea exacta o aproximada, se elimina la incómoda incertidumbre de no saber cuándo volverá Jesús. Pero Dios quiere que esperemos a Jesús no porque tengamos confianza en una fecha, sino porque confiamos en la promesa de Dios. El apóstol Pedro le dijo a sus lectores cómo debían esperar: “Pero, según Su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia” (2 Pe. 3:13).

Cuando nuestra espera de Jesús se basa en la promesa de Dios, obtenemos nuestra confianza de quien ha hecho la promesa. Es una buena noticia para los cristianos porque el Dios de la promesa es el Señor soberano de la historia, y por lo tanto es totalmente confiable. Nuestra certeza surge de la confiabilidad del carácter de Dios, no de la precisión de nuestros cálculos. El regreso de Jesús no es un enigma a descifrar, sino una promesa de Dios en la que podemos confiar.

La espera basada en la promesa de Dios produce humildad y esperanza. Humildad, porque este tipo de espera nunca puede huir de Dios para encontrar la certeza del retorno de Jesús en un código, o una pista escondida, o en alguna correlación de eventos modernos en separación de Dios mismo. La seguridad de que Jesús regresará solo puede obtenerse apoyándose en la promesa de Dios, lo que significa apoyarse en Dios mismo. Esto nos lleva a una conciencia más profunda de que no podemos hacer que suceda; depende totalmente de Dios. Esto nos humilla.

Pero esperar a Jesús en base a la promesa de Dios también produce esperanza, porque significa que el fundamento de nuestra espera no es meramente un deseo; es una certeza basada en el carácter de Dios mismo. En Hechos 1:10-11, dos ángeles prometen que Jesús regresará del cielo. Esa promesa produce gran esperanza dentro de nosotros cuando nos aferramos a ella y construimos nuestras vidas sobre ella. Produce una sólida esperanza bíblica de que no seremos condenados en el último día, porque Jesús nuestro defensor nos salvará de la ira venidera (1 Tes. 1:10).

Publicado inicialmente con el título de "NO LE PONGAS FECHAS A JESÚS" por el pastor en Desiring God y  Traducido por Sergio Paz.




martes, 1 de enero de 2019

“¡Ha-Ben! ¡Viene el Hijo!”



La proclamación del juicio del Hijo del Hombre en el testimonio de Esteban y su cumplimiento histórico (70 d.C.)

Introducción

El martirio de Esteban constituye uno de los episodios más decisivos para comprender la escatología del Nuevo Testamento y, particularmente, la naturaleza del anuncio cristiano primitivo sobre la “venida del Hijo del Hombre”. Lejos de ser una muerte aislada o meramente política, la ejecución de Esteban debe leerse como consecuencia directa de su fidelidad al mensaje de Jesucristo: el anuncio del juicio inminente sobre Jerusalén y el Templo, símbolo central del orden mosaico.

Este estudio sostiene que el mensaje de Esteban —y de la iglesia primitiva— proclamaba una venida judicial del Hijo del Hombre, en continuidad con el lenguaje profético veterotestamentario, y que dicha venida se cumplió históricamente en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Esta interpretación se inscribe dentro del preterismo parcial reformado, distinguiéndose claramente de la Segunda Venida final, corporal y gloriosa de Cristo.

1. El motivo de la condena de Esteban

Los cargos presentados contra Esteban revelan con claridad el contenido de su predicación:

“Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres que nos dio Moisés” (Hch 6:13–14).

La acusación no gira en torno a una doctrina abstracta, sino a la reiteración de la profecía de Jesús acerca de la destrucción del Templo (Mt 24:2). En este sentido, Esteban es ejecutado por reafirmar que el orden del pacto mosaico estaba llegando a su fin. Como señala F. F. Bruce, “la ofensa de Esteban consistía en aplicar la profecía de Jesús al presente histórico de Israel” (Bruce, The Book of Acts).

2. “Los últimos tiempos” en la escatología judía del siglo I

En la mentalidad judía del Segundo Templo, la expresión “los últimos tiempos” no se refería al fin del cosmos, sino al fin de una era histórica: el cierre del orden mosaico y la inauguración de la era mesiánica. Esta transición fue marcada por:

  1. La venida de Cristo.

  2. El derramamiento del Espíritu en Pentecostés.

  3. El juicio sobre Jerusalén y el Templo.

El autor de Hebreos sitúa a su generación en este marco cuando afirma que Dios “en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo” (Heb 1:2). Así, la destrucción del Templo no fue un accidente político, sino un acto judicial de Dios que confirmó la entronización del Mesías.

3. El Hijo del Hombre “viniendo en las nubes”: lenguaje profético de juicio

El anuncio de que el Hijo del Hombre vendría “sobre las nubes” debe entenderse a la luz del lenguaje profético del Antiguo Testamento. En múltiples pasajes, Dios “viene” en juicio sin un descenso físico literal:

  • Isaías 19:1 describe a Yahvé “montando sobre una nube” para juzgar a Egipto.

  • Nahúm 1:3 presenta a Dios marchando en la tempestad contra Nínive.

  • Éxodo 14–19 muestra a Yahvé manifestándose en nube y fuego para salvar a su pueblo y juzgar a sus enemigos.

En Daniel 7:13, el Hijo del Hombre no desciende a la tierra, sino que asciende al Anciano de Días para recibir dominio y reino. Jesús retoma este lenguaje para anunciar su vindicación y autoridad judicial. Como afirma R. C. Sproul, “la venida en las nubes en Mateo 24 es una venida en juicio, no la Segunda Venida final” (The Last Days According to Jesus).

4. La inminencia del juicio anunciada por Jesús

Jesús fue explícito en situar este acontecimiento dentro de la generación de sus oyentes:

“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino” (Mt 16:28).

Asimismo, advirtió a sus discípulos:

“No acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre” (Mt 10:23).

Estas declaraciones carecen de sentido si se refieren a un evento dos milenios posterior, pero encajan perfectamente con el juicio histórico del año 70 d.C., tal como lo defiende Kenneth L. Gentry (Before Jerusalem Fell).

5. Testimonio histórico: Josefo y la burla involuntaria del juicio

Flavio Josefo registra que, durante el asedio romano, los judíos observaban las piedras lanzadas por las catapultas romanas y advertían su llegada gritando “¡viene la piedra!” (Josefo, Guerras, V.6.3). La tradición cristiana ha señalado la ironía histórica de que esta advertencia fuera fonéticamente cercana a la expresión hebrea ha-ben (“viene el hijo”), reflejando la burla hacia la proclamación cristiana del juicio venidero.

Aunque esta asociación debe presentarse con cautela filológica, ilustra de manera vívida el clima de tensión escatológica que rodeó la caída de Jerusalén y la conciencia pública del anuncio cristiano.

6. Esteban y la culminación del juicio del pacto

El discurso de Esteban culmina con una acusación directa:

“¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo” (Hch 7:52).

Esteban muere porque recuerda a Israel que ha rechazado al Mesías y que, conforme a la historia del pacto, el juicio es inevitable. Su muerte anticipa el destino de la ciudad que rechazó al Hijo.

Conclusión

El testimonio bíblico y extrabíblico converge en afirmar que el anuncio cristiano primitivo de que “viene el Hijo” se refería, en primer lugar, a la venida judicial de Cristo contra Jerusalén y el Templo, cumplida en el año 70 d.C. Esta venida confirmó la autoridad mesiánica de Jesús, cerró definitivamente la era mosaica y vindicó a la iglesia naciente.

No obstante, esta interpretación no niega la esperanza cristiana futura. El mismo Cristo que vino en juicio histórico vendrá nuevamente de forma corporal, visible y gloriosa para consumar el Reino y entregar todas las cosas al Padre (1 Co 15:24–28).

Así, la fe cristiana confiesa con sobriedad bíblica:

El Hijo vino en juicio en el siglo I; reina ahora por medio de su Iglesia; y vendrá al final de la historia para la resurrección y la consumación eterna.


¡Piensa en esto cristiano! 

viernes, 16 de febrero de 2018

…Y Entonces Vendrá El Fin


“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” - Mateo 24:14 (RV60)

Cinco Argumentos de que Mateo 24.14 se Cumplió antes del año 70

Yo ya escuché a hermanos sinceros decir que si aceleramos la evangelización al “mundo entero”, por una cuestión de causa efecto, aceleraríamos la “segunda venida” y por ende “el fin”. De verdad que esto pareciera tener esa lógica. Una lectura simple de la profecía de Jesús pareciera que nos está diciendo eso.

Pero una lectura correcta nos hará entender que Jesús no estaba hablando del “mundo que hoy conocemos” con sus cinco continentes, y con sus más de 7.5 billones de habitantes. Así mismo, la “proclamación del Evangelio” que manda Jesús no es una condicionante para “acelerar” su venida. Jesús hablaba de la “proclamación del Evangelio en su generación a todo el imperio romano”, a todas las etnias dentro del imperio romano.

La Palabra “mundo” se refiere al “mundo habitado de aquel entonces”, al Imperio Romano.
El primer argumento es la palabra usada para “mundo” en el contexto de Mateo 24. El versículo en griego es como sigue:

καὶ κηρυχθήσεται τοῦτο τὸ εὐαγγέλιον τῆς βασιλείας ἐν ὅλῃ τῇ οἰκουμένῃ εἰς μαρτύριον πᾶσιν τοῖς ἔθνεσιν, καὶ τότε ἥξει τὸ τέλος. – Mateo 24.14 Greek New Testament (SBLGNT)

El término usado para mundo es οἰκουμένῃ: “oikoumene”. La mejor y correcta traducción en el contexto de Mateo 24.14 para “oikoumene” es “tierra habitada”. De esta manera el texto diría así:
“Y será proclamado este evangelio del reino en toda la tierra habitada para testimonio a las naciones y entonces vendrá el fin.”
Por metonimia, el texto debería entenderse así:
“Y será proclamado este evangelio del reino en todo el imperio romano para testimonio a las naciones y entonces vendrá el fin.”
Según W.E. Vine(1), en el Nuevo Testamento, se utiliza “oikoumene” para referirse algunas veces a “La tierra habitada”, o “todo el mundo habitado”, y “por metonimia, a sus habitantes”. También nos dice que se usaba frecuentemente “del imperio romano”. Principalmente era común cuando alguien escribía o hablaba y desde su perspectiva se refería a “todo el mundo”, pero en realidad estaba hablando del “mundo que el escritor conocía” y, esto casi siempre era al referirse del “imperio romano”, y nuevamente por metonimia, “de los habitantes del imperio romano”.

Ejemplos:
“Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo (oikoumene) fuese empadronado.” -Lucas 2.1 
“Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada (oikoumune); la cual sucedió en tiempo de Claudio.” -Hechos 11.28 
“Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo (oikoumene), y cabecilla de la secta de los nazarenos.” -Hechos 24.5 

Segundo Argumento: Jesús lo advirtió a sus apóstoles que verían la Venida del Hijo del Hombre
“Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre” –Mateo 10.23
Jesús mismo dijo a sus apóstoles que ellos estarían haciendo la labor de proclamar el Evangelio del Reino a “todas” las ciudades, cuando serían sorprendidos por la Venida del Hijo del Hombre. Esta “Venida del Hijo del Hombre” es un eco de las palabras de Daniel 7.13: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él”. Esta venida es de Jesús o “del Hijo del Hombre” es “la visita de Dios a su pueblo infiel en la destrucción de Jerusalen” del año 70 A.D. (2)

Tercer Argumento: El Evangelio Sí se predicó en “todo el imperio romano” antes del 70.
Antes del 70, que Vino el Hijo del Hombre en juicio contra el Israel Apóstata, el evangelio sí se predicó en “todo el mundo entero”, es decir en todo el “oikoumene”, en todo el imperio romano y más. Vea las siguientes citas:
“Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero (οἰκουμένη) también han venido acá.” -Hechos 17.6
“Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo (οἰκουμένη), y cabecilla de la secta de los nazarenos.” -Hechos 24.5
“Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra (γῆν) ha salido la voz de ellos, Y hasta los fines de la tierra (οἰκουμένη) sus palabras." -Romanos 10.18
Ver otras citas: Romanos 10.18; 16.26; Colosenses 1.5-6, 1.23; 2 Timoteo 4.17

Cuarto Argumento: Todo esto aconteció en la generación de Jesús
Jesús dijo que estas cosas acontecerían en el tiempo de su generación, ver Mateo 24.34:
“De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.”
Sin duda alguna, en el contexto de Mateo 24, el cumplimiento de la “Proclamación del Evangelio del Reino a todo el mundo” se cumpliría en la generación de Jesús. La última generación de judíos, de Jerusalén y del Templo que fueron destruidos en el 70. Destrucción que significó el cumplimiento de las profecías de Jesús, al mismo tiempo que cesaron los sacrificios, y el sacerdocio humano-levítico, para dar lugar al Sacerdocio de Jesucristo y el sacerdocio universal de los creyentes.

De esta manera podemos comprender que este pasaje no habla de un evangelismo misional para hoy que aceleraría la "Segunda Venida de Jesucristo". Este pasaje habla del "fin" de la era judía y del templo en aquella generación.

Quinto Argumento:
Pablo en sus cartas afirma que el Evangelio, de hecho llegó a todo el "κόσμῳ". Es decir, el Evangelio traspasó las fronteras del οἰκουμένη, los limites del imperio romano, del mundo conocido, de la tierra habitada.

"...ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo (κόσμῳ), y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad." -Colosenses 1.5-6 RV60 
"...si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro." -Colosenses 1.23
"Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo (κόσμῳ)." -Romanos 1.8 

Si has leído el libro de John Fox, descubrirás que los apostoles que no se emncionan en el Nuevo Testamento, salieron a diferentes regiones incluido la India. Llevando el Evangelio a todo el mundo. Todo esto se cumplió antes del año 70'.



De esta manera podemos comprender que este pasaje no habla de un evangelismo misional para hoy que aceleraría la "Segunda Venida de Jesucristo". Este pasaje habla del "fin" de la era judía y del templo en aquella generación.

¿Significa que Jesús ya vino de forma visible en lo que llamamos "Segunda Venida"?
No. Esta interpretación que parece novedosa para algunos, en realidad es la interpretación histórica de la Iglesia, aunque poco enseñada en la mayoría de iglesias evangélicas.

Prueba de que esta interpretación no afirma que Jesús ya vino por "Segunda Vez" (como enseña la herejía del preterismo total) son los credos de la Iglesia, los cuales hablan de nuestra esperanza.

Sobre la Segunda Venida de Jesucristo, El Credo Apostólico (siglos III-IV) dice:
"Creo en Jesucristo, su unico Hijo, nuestro Señor; quien fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de la Virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos..."(3)
El Credo Niceno (325 A.D. y revisado en Constantinopla en el 381 A.D.) dice sobre la "Segunda Venida" de Jesucristo lo siguiente:
"...Y vendrá otra vez con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendrá fin."(3)
Así también tenemos el Credo de Atanasio (siglo IV-V) el cual confirma la misma doctrina ortodoxa y agrega sobre los acontecimientos que acompañarán esa "Segunda Venida", ver los Artículos 39°-40°-41-42-43:
"Ascendió al cielo, se sentó a la diestra del Padre, Dios Todopoderoso. De donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Y a su venida todos los hombres se levantarán con sus cuerpos, y darán cuenta por sus obras. Y los que hicieron lo bueno irán a la vida eterna, y los que hicieron lo malo a fuego eterno."(4)

Las Confesiones Protestantes confirmaron esta doctrina histórica acerca de la Segunda Venida

Los Artículos de la Religión, de la Iglesia de Inglaterra (1571) dice al respecto:
"Cristo ...subió al cielo, y allí está sentado, hasta que vuelva a juzgar a todos los hombres en el último día."(5)
La Confesión de Fe de Westminster, obra máxima de la Fe Reformada (1643) dice respecto del Día del Señor, que es el día de su "Segunda Venida":
"Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia por Jesucristo... El propósito de Dios al establecer este día es la manifestación de la gloria de su misericordia en la salvación eterna de los elegidos, y la de su justicia en la condenación de los reprobados que son malvados y desobedientes. Pues entonces los justos entrarán a la vida eterna y recibirán la plenitud de gozo y refrigerio que vendrá de la presencia del Señor; pero los malvados que no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio de Jesucristo, serán arrojados al tormento eterno y castigados con perdición perpetua, lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder. Así como Cristo quiso que estuviésemos ciertamente persuadidos de que habrá un día de juicio, tanto para disuadir a todos los hombres de pecar, como para el mayor consuelo de los piadosos en su adversidad; así también mantendrá ese día desconocido para los hombres, para que se desprendan de toda seguridad carnal y estén siempre vigilando porque no saben a qué hora vendrá el Señor; y estén siempre listos para decir: Ven, Señor Jesús; ven pronto. Amén."(6)

Conclusión
De esta manera podemos confirmar que Mateo 24.14 se cumplió antes del años 70, y que la "venida del Hijo del Hombre" no es la "segunda venida" del Señor ("última venida"), sino una visitación de Dios en juicio contra el Israel apóstata, contra "los labradores malvados", contra "la gran ramera" del Apocalipsis, contra "los que mataron a los profetas", Jesucristo vino a cobrar la sangre de los justos "desde Abel hasta Zacarías hijo de Berequías". Este juicio se cumplió en el 70 con la destrucción del Templo judío y Jerusalén.

Por otro lado, al citar los Credos históricos del a Iglesia y las más importantes Confesiones  de Fe Protestantes sobre el tema de la "Segunda Venida" de Cristo, abrigamos la esperanza que desde la ascensión del Señor Jesús los cristianos han sostenido. Como dice Herman Ridderbos:
"...la esperanza en la Venida de Cristo es la marca distintiva de la vida cristiana. Como quien habrá de aparecer. Cristo es la "esperanza de gloria" o simplemente "nuestra esperanza". Cuando cristo se manifieste, la iglesia se manifestará junto con Él. Es esta gloria que, una y otra vez, se le promete a la iglesia que se encuentra en sufrimiento y tribulación. En esta gloria tiene la iglesia centrada su esperanza."(7)

¡Aguardamos su Venida!

---------------------------------

Citas Bibliográficas:
1. VINE, W. 1999, Diccionario Expositivo de Palabras de Antiguo y Nuevo Testamento Exhaustivo, Nashville-TN: Editorial Caribe. Pág. 576
2. Pie de página de Mateo 10.23 de la “Biblia de Jerusalen” 1976, Pág. 20
3. GRUDEM, W.2009, Teología Sistemática, Miami FL: Editorial Vida. 1232
4. Ibid. Pág. 1233
5. Ibid. Pág. 1235
6. Ibid. Pág.1266
7. RIDDERBOS, H.2000, El Pensamiento del Apóstol Pablo, Edit. Libros Desafío. MI-USA. Pág. 633


Metonimia: del griego μετ-ονομαζειν met-onomazein 'nombrar allende', es decir, "dar o poner un nuevo nombre") La metonimia o trasnominación es un fenómeno de cambio semántico por el cual se designa una cosa o idea con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación semántica existente entre ambas. Son casos frecuentes las relaciones semánticas del tipo causa-efecto, de sucesión o de tiempo o de todo-parte. Se sustituye un término por otro, autor-obra o contigüidad: "Se tomó tres aguas". https://es.wikipedia.org/wiki/Metonimia


miércoles, 10 de enero de 2018

“Uno será tomado y otro será dejado”


¿Rapto secreto o juicio histórico?

Una exégesis de Lucas 17:34–36 y Mateo 24:39–41

“Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.” - Lucas 17:34-36 RV60
Yo ya escuché a varios decir que “el que es tomado” es un creyente que se fue con el Señor Jesús en el Rapto, y el que es “dejado” se queda a sufrir la Gran Tribulación...

Introducción: el problema interpretativo

Uno de los textos más utilizados para sostener la doctrina del llamado “rapto secreto” de la Iglesia es Lucas 17:34–36, donde Jesús afirma que “uno será tomado y otro será dejado”. Con frecuencia se enseña que el “tomado” es el creyente arrebatado al cielo, mientras que el “dejado” es el incrédulo que permanece para sufrir la gran tribulación.

Sin embargo, una lectura cuidadosa del contexto literario, del paralelo sinóptico, del lenguaje original y del marco histórico del siglo I muestra que esta interpretación no solo es innecesaria, sino contraria al sentido del pasaje.

El propósito de este estudio es demostrar que Lucas 17 y Mateo 24 no describen un rapto previo a la tribulación, sino un acto de juicio divino, históricamente cumplido en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.

1. El texto bajo consideración

Lucas 17:34–36 (RV60):

“Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.”

Este pasaje tiene un paralelo directo en Mateo 24:39–41:

“…y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado…”

Cualquier interpretación responsable debe considerar ambos textos conjuntamente, pues describen el mismo evento.

2. El contexto inmediato: los días de Noé y de Lot

En Lucas 17:26–30, Jesús establece explícitamente el marco interpretativo:

“Como fue en los días de Noé… vino el diluvio y los destruyó a todos.
Asimismo como sucedió en los días de Lot… llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.”

El patrón es claro:

  • Los “tomados” en los días de Noé fueron los destruidos por el diluvio.

  • Los “tomados” en los días de Lot fueron los consumidos por el juicio.

  • Los “dejados” (Noé y Lot) fueron preservados.

Por tanto, el propio contexto define el significado de “tomar” como remover mediante juicio, no como rescatar.

3. Análisis léxico: “tomado” y “dejado”

El verbo griego traducido como “tomado” es παραλαμβάνεται (paralambánō). Aunque puede usarse en contextos neutrales o positivos, también aparece en escenarios coercitivos o judiciales (cf. Mt 27:27; Jn 19:16).

El verbo “dejado” es ἀφίεται (aphíēmi), que significa permitir permanecer, dejar intacto.

El contraste no es entre “salvación celestial” y “abandono”, sino entre:

  • Ser removido por juicio

  • Ser preservado del juicio

Este uso concuerda perfectamente con Mateo 24:39, donde el diluvio “se los llevó a todos”, lenguaje inequívoco de destrucción.

4. El error de la lectura dispensacional

La interpretación dispensacionalista asume, sin demostración contextual, que:

  • “Tomado” = arrebatado al cielo

  • “Dejado” = abandonado para sufrir

Pero esta lectura invierte el sentido del ejemplo de Noé y Lot, y además introduce un evento (rapto secreto) ausente del pasaje.

Incluso reconocidos expositores premilenialistas no dispensacionalistas lo admiten. J. Vernon McGee afirma:

“Esta no es una referencia al rapto de la Iglesia… Los que fueron llevados en los días de Noé fueron llevados en juicio.”

John MacArthur escribe:

“ ‘Uno será tomado’, es decir, tomado en juicio… Esto no es una referencia al arrebatamiento de los creyentes.”
(Biblia de Estudio MacArthur, Mt 24:39–41)

5. Marco histórico: el año 70 d.C.

Desde una perspectiva preterista parcial, el pasaje describe el juicio del Hijo del Hombre contra Jerusalén, anunciado repetidamente por Jesús (Mt 23:36; 24:34).

En el año 70 d.C.:

  • Muchos judíos fueron “tomados” por muerte, esclavitud y deportación.

  • Los cristianos que obedecieron la advertencia de Jesús huyeron (cf. Lc 21:20–22).

  • Los creyentes fueron literalmente “dejados”, es decir, preservados.

Eusebio de Cesarea confirma que los cristianos escaparon a Pella antes del asedio, cumpliendo las palabras del Señor (Historia Eclesiástica, III.5).

6. Juicio histórico y Segunda Venida: una distinción necesaria

Este pasaje no niega la Segunda Venida futura, visible y gloriosa de Cristo (Hch 1:11; 1 Tes 4:16–17). Simplemente no habla de ella.

Mateo 24 y Lucas 17 describen un acto histórico de juicio covenantal, no la consumación final del cosmos. Confundir ambos eventos es una de las causas principales del error interpretativo.

Conclusión teológica y pastoral

Lucas 17:34–36 y Mateo 24:39–41 enseñan que:

  • Los “tomados” son los removidos en juicio.

  • Los “dejados” son los preservados por gracia.

  • El evento descrito se cumplió históricamente en el año 70 d.C.

  • El texto no enseña un rapto secreto previo a la tribulación.

Desde una perspectiva reformada, este pasaje proclama una verdad constante: Dios juzga la apostasía y preserva a su pueblo fiel. Cristo reina ahora, ha venido en juicio en la historia, y vendrá nuevamente al final de los tiempos para consumar su reino.

La exhortación no es a especular sobre escapismos, sino a velar, obedecer y confiar en la palabra de Cristo, tal como lo hicieron los creyentes del primer siglo.