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viernes, 11 de abril de 2025

¿CUÁNDO ES VÁLIDO UN BAUTISMO? Examinando el testimonio bíblico e histórico



La pregunta sobre la validez del bautismo ha sido objeto de debate a lo largo de la historia de la Iglesia. En particular, durante el siglo XVI, surgió un movimiento que desafió con firmeza las prácticas bautismales establecidas: los anabaptistas. Estos afirmaban que el bautismo infantil (paidobautismo) era inválido, y que, por tanto, todo creyente debía bautizarse nuevamente tras una confesión personal de fe. Tal postura les ganó el apodo de “rebautizadores”, término despectivo utilizado por quienes defendían la validez del bautismo recibido en la infancia.

Este debate no es meramente histórico; plantea una cuestión teológica y pastoral profunda: ¿cuándo puede considerarse válido un bautismo? ¿Depende de quién lo administra? ¿Del entendimiento doctrinal del sacramento? ¿De la edad del bautizado? En este artículo, abordaremos dos objeciones típicas de los anabaptistas y ofreceremos una respuesta desde la teología reformada, buscando no solo claridad doctrinal, sino también aplicación para la vida cristiana.

Primera objeción: 

"El bautismo debe ser administrado por un ministro santo y digno; por tanto, los sacramentos oficiados por curas católicos romanos son inválidos."

Esta objeción apela a la integridad moral del oficiante como criterio de validez sacramental. Sin embargo, esta postura fue refutada en el siglo IV durante la controversia donatista. Los donatistas sostenían que los sacramentos administrados por clérigos caídos o indignos eran nulos. San Agustín respondió con claridad que la eficacia del sacramento no radica en la dignidad del ministro, sino en el nombre de Cristo, en cuyo poder se administra.

El argumento de Agustín sigue vigente: los sacramentos son actos de Dios, no del hombre. El apóstol Judas Iscariote participó del ministerio apostólico y es probable que haya bautizado durante el ministerio terrenal de Cristo. Sin embargo, no se menciona en ninguna parte del Nuevo Testamento que aquellos bautismos hayan sido invalidados tras su traición. Si la gracia sacramental dependiera de la santidad del ministro, ningún creyente podría tener plena seguridad respecto a su bautismo, pues solo Dios conoce plenamente el corazón humano.

Esto nos conduce a una reflexión necesaria: muchos creyentes se inquietan al recordar que fueron bautizados por ministros cuya doctrina posterior consideraron errónea, o cuya vida resultó escandalosa. Pero el consuelo de la Escritura es claro: nuestra seguridad descansa en la obra de Dios, no en la perfección del hombre.

Segunda objeción: 

"El bautismo practicado por la Iglesia católica romana es inválido porque creen en la regeneración bautismal."

Esta crítica se enfoca en la interpretación doctrinal del sacramento. Los anabaptistas sostenían que si una iglesia enseñaba que el bautismo confiere automáticamente regeneración, su práctica debía considerarse inválida. No obstante, esta lógica conduce a una fragmentación eclesiológica insostenible.

Incluso dentro del protestantismo, hay diversas interpretaciones sobre el bautismo. Los luteranos creen en un tipo de regeneración bautismal, mientras que los reformados ven el bautismo como un medio de gracia que confirma, pero no confiere automáticamente, la regeneración. Los bautistas lo consideran un símbolo público de fe. A pesar de estas diferencias, todas estas tradiciones coinciden en bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y reconocen el bautismo como una institución divina.

Juan Calvino defendía que la diversidad de interpretaciones, mientras no comprometa doctrinas fundamentales (como la suficiencia de Cristo o la justificación por la fe), no debe ser causa de ruptura. Si invalidáramos los sacramentos por diferencias secundarias, también tendríamos que rechazar la Cena del Señor celebrada por iglesias con teologías diferentes. El criterio clave no es la comprensión perfecta del rito, sino su conformidad con el mandato de Cristo.

Fundamentos para una comprensión reformada de la validez bautismal

Desde una perspectiva reformada, la validez del bautismo depende de tres factores esenciales:

  1. Forma correcta: que se realice con agua y en el nombre del Dios trino, según el mandato de Cristo en Mateo 28:19.

  2. Intención adecuada: que se administre como un acto de obediencia al Evangelio, no como un rito mágico ni como un simple rito cultural.

  3. Sujeto legítimo: que el bautizado esté dentro del pacto, sea por confesión personal de fe o por inclusión en la comunidad del pacto.

Esto significa que el bautismo católico romano puede ser reconocido como válido si se realizó en el nombre del Dios trino, a pesar de diferencias teológicas secundarias. Negar su validez equivale a restringir el poder de Dios a la ortodoxia perfecta del oficiante, lo cual sería arrogante e infundado bíblicamente.

Aplicación práctica y pastoral

  1. No caigas en la inseguridad sacramental: Si fuiste bautizado en una iglesia que hoy no compartes, pero lo hiciste en nombre del Dios trino y con fe sincera, no necesitas rebautizarte. Confía en la promesa de Dios más que en la perfección de tu experiencia religiosa.

  2. Evita el sacramentalismo y el ritualismo: La seguridad de la salvación no radica en haber recibido un rito perfecto, sino en confiar en Cristo. El bautismo es importante, pero no es un talismán. Su poder proviene de la Palabra y del Espíritu, no del agua en sí misma.

  3. Examina tu corazón y tu fe: Como dice 2 Pedro 1:10: "Procurad hacer firme vuestra vocación y elección". La verdadera confirmación del bautismo es una vida transformada por el Evangelio, no la repetición de rituales.

Conclusión

La validez del bautismo no depende de la santidad del ministro ni de una comprensión perfecta del sacramento, sino de la fidelidad a la institución de Cristo. La gracia de Dios no está limitada por las debilidades humanas. Como enseña el apóstol Pablo: “Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo” (Efesios 4:5). Esta verdad nos llama a la unidad, a la confianza y a la acción: unidad con los verdaderos creyentes, confianza en la obra de Dios, y acción evangelizadora para extender la gracia del Evangelio a todos los pueblos.

Que el Señor nos conceda discernimiento, humildad y gozo al contemplar la grandeza de su gracia, visible también en el sacramento del bautismo.

¡Piensa en esto cristiano!


miércoles, 22 de julio de 2020

¿"Baptizo" Significa Necesariamente "Sumergir"?




Un análisis bíblico, lingüístico e histórico sobre el modo del bautismo cristiano

Introducción

En ciertos sectores del cristianismo contemporáneo se sostiene que el término griego βαπτίζω (baptizo) significa exclusivamente “sumergir”, y que, por lo tanto, el bautismo cristiano solo es válido si se realiza por inmersión total. Esta afirmación descansa en una identificación directa entre el significado léxico del verbo y el modo obligatorio del sacramento.

La tesis que defendemos en este artículo es distinta: “baptizo” no significa necesariamente “sumergir”, sino que posee un campo semántico más amplio relacionado con el lavamiento o purificación; por consiguiente, el Nuevo Testamento no exige un único modo exclusivo de administración del bautismo cristiano.

El significado léxico de “baptizo”

En el griego koiné, el verbo baptizo puede incluir la idea de inmersión, pero no se limita a ella. Su uso en contextos judíos del período del Segundo Templo muestra que frecuentemente se asocia con purificaciones rituales.

Marcos 7:4

“Y cuando vienen de la plaza, a no ser que se laven, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los bautismos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.”

Aquí “bautismos” describe lavamientos ceremoniales de objetos diversos. El énfasis del pasaje no está en el modo técnico (sumergir o rociar), sino en el acto de purificación ritual. Algunos objetos podían sumergirse; otros, por su tamaño o naturaleza, probablemente eran lavados mediante vertido o aspersión.

El contexto demuestra que baptizo puede referirse al acto de purificar, sin precisar necesariamente inmersión total.

Lucas 11:38

“El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese bautizado antes de comer.”

Aquí baptizo describe el lavamiento ritual previo a la comida. Evidentemente no se trata de una inmersión corporal completa, sino de un acto ceremonial de purificación.

Uso en literatura intertestamentaria

Eclesiástico 34:25 afirma:

“Si uno toca a un muerto, se bautiza, y vuelve luego a tocarlo, ¿de qué le sirve el haberse lavado?”

Este texto del período intertestamentario muestra que baptizo era empleado en el sentido de purificación ritual posterior a contaminación ceremonial. El paralelo conceptual con el lavamiento es evidente.

Esto confirma que, en el entorno judío del siglo I, el término no estaba restringido a inmersión física, sino que estaba ligado al concepto de purificación.

Uso tipológico en el Nuevo Testamento

1 Corintios 10:2 declara:

“...y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar.”

El pueblo de Israel no fue sumergido en el mar; de hecho, cruzaron en seco. Pablo utiliza “bautizados” en sentido representativo e identificatorio. Esto demuestra que el término puede emplearse teológicamente más allá de un acto físico de inmersión.

Distinción necesaria: significado léxico y significado sacramental

Es fundamental distinguir entre:

  1. El significado lingüístico de baptizo, que puede incluir inmersión pero también purificación ritual.

  2. El significado teológico del bautismo cristiano, que es un sacramento de unión con Cristo y señal del lavamiento de pecados.

El bautismo cristiano no es definido por la acción física en sí misma, sino por lo que significa: la aplicación visible de la promesa divina de purificación y unión con Cristo.

Como se ha definido en la tradición reformada:

"El bautismo es la unión con Cristo y con el Dios trino por medio del lavamiento del pecado, mediante la aplicación de agua." (1)

El elemento esencial es el agua como señal visible del lavamiento espiritual, no la cantidad o modalidad específica de su aplicación.

Evidencia histórica: la Didaché (c. 80 d.C.)

La Didaché, uno de los documentos más antiguos de la iglesia postapostólica, enseña:

“Bauticen en agua corriente… Pero si no tienen agua corriente, bauticen en otra agua… Y si no tienes suficiente, vierte el agua tres veces sobre la cabeza en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” (2)

Este testimonio demuestra: Preferencia por agua abundante (probable inmersión). Permiso explícito para derramamiento cuando no fuera posible. Flexibilidad litúrgica desde el siglo I.

La iglesia primitiva no absolutizó un único modo.

Conclusión teológica

A la luz de la evidencia bíblica, lingüística e histórica, podemos afirmar:

  • Baptizo puede incluir inmersión.

  • Baptizo puede referirse más ampliamente a purificación ritual.

  • El Nuevo Testamento no define explícitamente un único modo obligatorio.

  • La iglesia primitiva mostró flexibilidad en circunstancias prácticas.

Por lo tanto, la discusión no debe centrarse exclusivamente en el significado léxico del término, sino en cuestiones más fundamentales como la teología del pacto, el significado sacramental del bautismo, la continuidad con las purificaciones del Antiguo Testamento y la práctica apostólica en su contexto histórico.

El centro del bautismo cristiano no es la cantidad de agua, sino la promesa divina que el agua significa: el lavamiento del pecado por la sangre de Cristo y la obra regeneradora del Espíritu Santo.

Reducir el sacramento a una cuestión estrictamente modal es empobrecer su riqueza teológica.


¡Piensa en esto cristiano!

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(1) G.I. Williamson, "La Confesión de Fe de Westminster para Clases de Estudio". Pág. 308
(2) https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2020/04/la-didaje.html
 

viernes, 8 de septiembre de 2017

El Bautismo del Apóstol Alberto Santana


¿Si no te bautizas en un Río entonces tu bautismo no es válido?

A continuación partiremos desde las declaraciones del apóstol Alberto Santana para responder a la pregunta ¿Si no te bautizas en un Río entonces tu bautismo no es válido? Partiremos desde la teología de este pastor peruano para ver que muchos creyentes están cayendo en errores recurrentes, por falta de un estudio sistemático de las Escrituras, y por falta de conocimiento de nuestra historia cristiana.

Me atrevo a decir que entre los pastores pentecostales peruanos, Alberto Santana es uno de los que más ha patinado. Su teología es inconsistente, pero no parece a un pentecostal clásico, antes tiene una mezcla en las formas externas de pentecostal fundamentalista con una mezcla de carismático. Son muchos los temas que aborda y predica a cientos de oyentes que creen que dice “toda la verdad”. Tiene una canal de TV: AS Televisión. Me llamó mucho la atención un vídeo viral sobre sus afirmaciones de que el bautismo debe ser en un río, o no es aceptado por Dios.

Veamos a partir de sus declaraciones, si esto es cierto. Si la Biblia ordena bautizar exclusivamente en un río y/o prohíbe el bautismo en otra fuente de agua. Según el apóstol Santana, el bautismo debe realizarse en un rio, esta es su afirmación extraída de YouTube (https://www.youtube.com/watch?v=J-wdh-T5-UQ):
“Es importante querido hermano que usted se bautice correctamente, si usted se ha bautizado en bautismerio, en piscina, en el mar (o) en cilindro; hoy usted tiene oportunidad, bautícese… pero bautícese como Dios ha mandado, en aguas corrientes, en aguas que corran; en río; bautícese en río; y usted entonces cumplirá la  palabra de Dios …Hay personas que quizás pregunten, pastor pero yo ya me bautice pero fue en bautismerio, fue en cilindro, ¿qué puedo hacer? Bien, reafirme su bautismo, hágalo correctamente conforme a las Escrituras; dígale a su pastor: pastor yo quisiera bautizarme en el río, pastor yo quisiera que usted me bautice pero esta vez en el rio… conforme a las Escrituras.” -Apostol Alberto Santana
Vi todo el vídeo y NUNCA PRESENTÓ las bases escriturales del EXCLUSIVO bautismo en río para los creyentes candidatos al bautismo.


Según al Apostol Alberto Santana, no se debe bautizar en un bautisterio, cilindro, piscina o en el mar y estas son sus afirmaciones:
“(Los) Bautismerios en sus iglesias son aguas estancadas, viene uno se bautiza, deja todas sus inmundicias. Viene otro y se bautiza y deja sus inmundicias…”
“En un cilindro se bautizan veinte personas…la inmundicia que ha dejado uno recibe el otro.”
“No está bien bautizar en una piscina, no es correcto bautizar en una piscina. ¿Cuántas personas se están bautizando en piscina? ¿Cuántas personas están haciendo eso? Los bautismos los están realizando en aguas estancadas, luego ingresa otro, y luego ingresa otro; en aguas contaminadas vuelven a bautizar… el pecado de uno pasa al otro, pasa al otro… y eso es lo que no debe hacerse”
“¿Qué simbolismo tiene el mar? El mar tiene un mal simbolismo, (el mar) simboliza el mundo; no se puede bautizar en el mar porque es un mal simbolismo, representa al mundo… El río representa al Espíritu Santo, como usted ya lo sabe, el río tiene un buen simbolismo, no el mar… ”
¿Bautismerio o bautisterio?
Los Baptisterios. Y no “bautismerios” como dice Santana, fueron usados desde los primeros cristianos, y tenemos registros históricos desde el siglo IV. Al respecto Justino Mártir  (100-168) y Tertuliano (160 – 220) los primeros cristiano no tenían más baptisterios que las fuentes, los ríos, los lagos o la mar que estuviesen más cerca de su habitación y como muchas veces la persecución no les permitía bautizar en medio del día, acudían de noche o conferían el bautismo en sus casas. Esto significa que para cuando estos hombres de Dios ejercieron su oficio, ya existían bautisterios.

El uso del agua es inherente al ritual de lavamiento. Así lo atestiguan Ireneo de Lyon (130-202) en su obra Adversus Haereses I:21 y Tertuliano (160-220) en su obra De Baptismo I al oponerse a los herejes que sostenían que no era necesario el uso del agua en el ritual, pero la expresión más clara está en Agustín de Hipona (354-430): «¿Qué es el bautismo? Es una ablución de agua con la Palabra. Quita el agua y ya no hay bautismo…» (De su Comentario al evangelio de Juan Tratado 15:4).

En la Didaché (capítulo VII)​ se habla de una celebración con inmersión en agua, pero también de un rito por el que se derramaba tres veces agua sobre la cabeza del candidato. La Didaché es un documento datado entre la década del 70 d. C y mediados del siglo II mayoritariamente aceptado por los cristianos. Hipólito de Roma (?-253) habla de una celebración que seguía al candidato al bautismo y que tras oraciones y preguntas, sometían al candidato a una inmersión en el agua.

Sin embargo, es difícil que incluso en la Iglesia primitiva se hayan dado casos de bautismo por inmersión EXCLUSIVAMENTE. Si según los Hechos de los apóstoles, tras la predicación de Pedro fueron tres mil las personas que se bautizaron resulta muy difícil pensar que todos se hayan arrojado al agua. Según Cipriano de Cartago (200 - 258), algunos enfermos eran bautizados seguramente por aspersión o infusión (echar agua sobre el que se bautiza, generalmente en la cabeza).

El Testimonio de La Didaché
“En cuanto al bautismo, éste es el modo de bautizar: habiendo previamente dicho todo esto, bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva. Si no tienes agua viva, bautiza en otra agua. Si no puedes en (agua) fría, (bautiza) en caliente. Si, empero, no tienes ni una ni otra, derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” - Didaché, VII
Noten la NO RELEVANCIA de que el ritual del bautismo sea por aspersión o afusión de agua sobre el candidato. De haber un mandamiento en el Nuevo Testamento de que sea EXCLUSIVAMENTE por inmersión en las aguas corrientes de un río, la Didaché tendría otra directriz acorde al mandamiento. Pero no es así. El bautismo puede ser por inmersión en una fuente de agua como el mar, un río, o un bautisterio; pero también puede ser por aspersión o afusión sobre la cabeza del candidato.

Tenemos el testimonio de algunos padres apostólicos como Justino Mártir  (100-168),  que en su obra Apología en Defensa de los Cristianos (I, 61) trata el asunto del bautismo y hace hincapié de que al candidato al bautismo, los que administran el ritual “lo conducen a un lugar donde hay agua” para bautizarlo. Noten que no especifica que la orden sea exclusivamente un río de aguas corrientes.

Así también, Hipólito de Roma en su obra Sermón sobre la Teofanía (2, 6-8) dice que el creyente candidato al bautismo “…se sumerge con fe en este baño de regeneración…” y luego hace mención de “salir del bautismo” no como saliendo de las aguas de un río, sino como saliendo del “ritual del bautismo”. Tampoco podemos inferir de sus escritos de un bautismo por inmersión exclusivo en un río.  

Lavamientos y Rituales de Purificación en la Antigüedad
El lavamiento del cuerpo con agua para representar la purificación espiritual y la consagración, era un símbolo natural que existía entre todas las naciones orientales de la antigüedad, tales como los persas, brahamanes, egipcios, griegos y romanos, y, de un modo especial entre los judíos. El autor de Hebreos describe sumariamente el antiguo ceremonial como consistiendo "en comidas, bebidas y en diversos bautismos (lavamientos)", Hebreos 9.10.

La idea del lavamiento o limpieza ceremonial, aparece repetidamente en las leyes mosaicas de purificación (Éxodo 29.4, 17; 30.17-21; 40.12, 30, Levítico 1.9, 13; 6.27; 9.14; 11.25; 14.8, 9, 47; 15.5-27; 16.4-28; 17.15, 16; 22.6; Números 8.7; 19.7-21; 31.23, 24; Deuteronomio 21.6; 23.11). La Biblia Septuaginta (LXX) usa la palabra baptizo dos veces en 2 Reyes 5.14 e Isaías 21.4. El judaísmo posterior incorporó este significado de limpieza y purificación a su idea de la relación del nuevo pacto y usó el bautismo como un rito de iniciación, como se refleja en la secta del Qumrán y las comunidades de los Rollos del Mar Muerto.

Cuál es la Teología del Bautismo del Nuevo Testamento
El bautismo es un lavamiento con agua, aunque indiferente en el modo del lavamiento, No debe carecer de la formula bautismal trinitaria: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y por su puesto por un ministro varón legalmente ordenado para tal oficio. El modo del lavamiento, nada tiene que ver.

La palabra baptizo clásicamente se usó para referirse a mojar introduciendo en el agua, humedecer, purificar, empapar, lavar. En Daniel 4.33, se dice que Nabucodonosor fue mojado (bou-tizado) con el rocío del cielo. En el Nuevo Testamento, baptizos se usa equivalentemente con niptos que sólo significa lavar. En Marcos 7.2-8 leemos del bautismo de las copas, ollas, vasos de bronce y mesas (lechos sobre los que varias personas se reclinaban en la mesa.) Estos objetos no podían ser sumergidos, se lavaban como lo hacemos hoy sin sumergir objetos en el agua y en lugar de ello los ponemos bajo el chorro de un grifo o le aplicamos agua con una manguera (cómo cuando lavas un auto). El objeto de todo este servicio no era sepultar sino purificar.

En I Corintios se dice que los israelitas que escapaban de Egipto y Faraón fueron bautizados con Moisés "en la nube y en el mar" (Éxodo 14.19-31), pero los egipcios que fueron sumergidos no fueron bautizados, y ¿los israelitas que fueron bautizados no fueron sumergidos? En 1 Pedro 3.20- 21, se dice que el bautismo era el antitipo de la salvación de las ocho personas en el arca. Lo curioso aquí es que no fueron sumergidos en las aguas del diluvio.

Sabemos que los primeros convertidos al cristianismo eran judíos, y tanto los judíos creyentes como los apóstoles estaban acostumbrados a purificarse por la inmersión, el rociamiento y la afusión. Tanto lo uno como lo otro no era una práctica a ser realizada  exclusivamente en las aguas corrientes de un río.

Finalmente, los ejemplos clásicos en las escrituras nos cuentan que:
  • Las grandes multitudes de creyentes bautizados que narran Hechos en aquel tiempo, sumado a la conocida escasez de agua en Jerusalén y por el modo general como se habla de ello, es una evidencia de que haya sido imposible que se haya realizado exclusivamente en un río.
  • El Eunuco fue bautizado a la orilla del camino en un lugar desierto, el pasaje no especifica que se detuvieron en un río de aguas corrientes.
  • Tres mil nuevos creyentes fueron bautizados en un solo día en Jerusalén, una ciudad desértica, donde se necesita reunir en tanques y en cisternas el agua de la lluvia para poder aprovecharla debido a la escasez ¿Fueron todos a un río buscando aguas corrientes sin contaminar?
  • El carcelero bautizado a media noche en la prisión ¿En qué momento bajaron a un río?
  • Pablo fue bautizado junto a su lecho, Ananías le dijo: "Levántate y sé bautizado", y "levantándose Pablo fue bautizado" Hechos 9.18 no los vemos de camino a un río a efectuar su bautizo.

Conclusión
¿Si no te bautizas en un Río entonces tu bautismo no es válido? FALSO! No hay mandamiento ni prohibición sobre el modo del bautismo, respecto a que sea EXCLUSIVAMENTE en aguas corrientes de un río o en cualquier otra fuente.

Sobre el asunto de que “bautizarse en aguas estancadas te contamina con los pecados del candidato que te antecede”, y de que “no te puedes bautizar en el mar porque tiene un mal simbolismo” por lo contrario “es correcto de que los bautismos sean en un río porque el río simboliza el Espíritu Santo…” son conclusiones del señor Santana que nada tienen que ver con la Biblia y la Teología, son producto de su imaginación. Son el resultado de introducir conceptos a las Escrituras basados en ideas preconcebidas, antes que el resultado de una exegesis correcta.

Podríamos decir que el señor Alberto Santana debe tomar clases de hermenéutica urgente, y también de Homilética. Sobre la doctrina de re-bautizar que sostiene Santana, eso es una herejía antigua que amerita un estudio aparte (completo y delicado).

Terminaremos con la ya conocida frase: “Cristiano, Jesucristo murió para quitar tu pecado, no tu inteligencia.”


¡Dios nos guarde!