La proclamación del juicio del Hijo del Hombre en el testimonio de Esteban y su cumplimiento histórico (70 d.C.)
Introducción
El martirio de Esteban constituye uno de los episodios más decisivos para comprender la escatología del Nuevo Testamento y, particularmente, la naturaleza del anuncio cristiano primitivo sobre la “venida del Hijo del Hombre”. Lejos de ser una muerte aislada o meramente política, la ejecución de Esteban debe leerse como consecuencia directa de su fidelidad al mensaje de Jesucristo: el anuncio del juicio inminente sobre Jerusalén y el Templo, símbolo central del orden mosaico.
Este estudio sostiene que el mensaje de Esteban —y de la iglesia primitiva— proclamaba una venida judicial del Hijo del Hombre, en continuidad con el lenguaje profético veterotestamentario, y que dicha venida se cumplió históricamente en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Esta interpretación se inscribe dentro del preterismo parcial reformado, distinguiéndose claramente de la Segunda Venida final, corporal y gloriosa de Cristo.
1. El motivo de la condena de Esteban
Los cargos presentados contra Esteban revelan con claridad el contenido de su predicación:
“Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres que nos dio Moisés” (Hch 6:13–14).
La acusación no gira en torno a una doctrina abstracta, sino a la reiteración de la profecía de Jesús acerca de la destrucción del Templo (Mt 24:2). En este sentido, Esteban es ejecutado por reafirmar que el orden del pacto mosaico estaba llegando a su fin. Como señala F. F. Bruce, “la ofensa de Esteban consistía en aplicar la profecía de Jesús al presente histórico de Israel” (Bruce, The Book of Acts).
2. “Los últimos tiempos” en la escatología judía del siglo I
En la mentalidad judía del Segundo Templo, la expresión “los últimos tiempos” no se refería al fin del cosmos, sino al fin de una era histórica: el cierre del orden mosaico y la inauguración de la era mesiánica. Esta transición fue marcada por:
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La venida de Cristo.
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El derramamiento del Espíritu en Pentecostés.
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El juicio sobre Jerusalén y el Templo.
El autor de Hebreos sitúa a su generación en este marco cuando afirma que Dios “en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo” (Heb 1:2). Así, la destrucción del Templo no fue un accidente político, sino un acto judicial de Dios que confirmó la entronización del Mesías.
3. El Hijo del Hombre “viniendo en las nubes”: lenguaje profético de juicio
El anuncio de que el Hijo del Hombre vendría “sobre las nubes” debe entenderse a la luz del lenguaje profético del Antiguo Testamento. En múltiples pasajes, Dios “viene” en juicio sin un descenso físico literal:
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Isaías 19:1 describe a Yahvé “montando sobre una nube” para juzgar a Egipto.
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Nahúm 1:3 presenta a Dios marchando en la tempestad contra Nínive.
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Éxodo 14–19 muestra a Yahvé manifestándose en nube y fuego para salvar a su pueblo y juzgar a sus enemigos.
En Daniel 7:13, el Hijo del Hombre no desciende a la tierra, sino que asciende al Anciano de Días para recibir dominio y reino. Jesús retoma este lenguaje para anunciar su vindicación y autoridad judicial. Como afirma R. C. Sproul, “la venida en las nubes en Mateo 24 es una venida en juicio, no la Segunda Venida final” (The Last Days According to Jesus).
4. La inminencia del juicio anunciada por Jesús
Jesús fue explícito en situar este acontecimiento dentro de la generación de sus oyentes:
“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino” (Mt 16:28).
Asimismo, advirtió a sus discípulos:
“No acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre” (Mt 10:23).
Estas declaraciones carecen de sentido si se refieren a un evento dos milenios posterior, pero encajan perfectamente con el juicio histórico del año 70 d.C., tal como lo defiende Kenneth L. Gentry (Before Jerusalem Fell).
5. Testimonio histórico: Josefo y la burla involuntaria del juicio
Flavio Josefo registra que, durante el asedio romano, los judíos observaban las piedras lanzadas por las catapultas romanas y advertían su llegada gritando “¡viene la piedra!” (Josefo, Guerras, V.6.3). La tradición cristiana ha señalado la ironía histórica de que esta advertencia fuera fonéticamente cercana a la expresión hebrea ha-ben (“viene el hijo”), reflejando la burla hacia la proclamación cristiana del juicio venidero.
Aunque esta asociación debe presentarse con cautela filológica, ilustra de manera vívida el clima de tensión escatológica que rodeó la caída de Jerusalén y la conciencia pública del anuncio cristiano.
6. Esteban y la culminación del juicio del pacto
El discurso de Esteban culmina con una acusación directa:
“¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo” (Hch 7:52).
Esteban muere porque recuerda a Israel que ha rechazado al Mesías y que, conforme a la historia del pacto, el juicio es inevitable. Su muerte anticipa el destino de la ciudad que rechazó al Hijo.
Conclusión
El testimonio bíblico y extrabíblico converge en afirmar que el anuncio cristiano primitivo de que “viene el Hijo” se refería, en primer lugar, a la venida judicial de Cristo contra Jerusalén y el Templo, cumplida en el año 70 d.C. Esta venida confirmó la autoridad mesiánica de Jesús, cerró definitivamente la era mosaica y vindicó a la iglesia naciente.
No obstante, esta interpretación no niega la esperanza cristiana futura. El mismo Cristo que vino en juicio histórico vendrá nuevamente de forma corporal, visible y gloriosa para consumar el Reino y entregar todas las cosas al Padre (1 Co 15:24–28).
Así, la fe cristiana confiesa con sobriedad bíblica:
El Hijo vino en juicio en el siglo I; reina ahora por medio de su Iglesia; y vendrá al final de la historia para la resurrección y la consumación eterna.
¡Piensa en esto cristiano!


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