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miércoles, 19 de junio de 2019

¿PUEDE UNA MUJER SER PASTORA?



Respuesta corta: Sí, sí puede. PERO, ¿Debería ser pastora? Ah, esa es la pregunta adecuada.

Tratando de ser fiel a las Escrituras, no es mi intención ofender a nadie ni mucho menos atacar a alguien en particular. Como muchos otros temas, este es un tópico muy debatido en el cuerpo de Cristo, sin embargo, aunque no es una doctrina esencial o del mismo peso que la Trinidad o Deidad de Cristo, el entendimiento de este tema nos ayudará, no solo a los hombres, sino a las mujeres a funcionar de manera efectiva en la iglesia.

Bueno, hay unos que dicen que si es permitido y lo aprueban mientras que otros más, dicen que no. En sí, no se trata de quien tiene razón ya que, a final de cuentas, el confiar en la opinión del hombre no es lo adecuado... por otra parte, debemos ver que es lo que enseña la Biblia enseña sobre esto:

“Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia. Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. Porque Adán fue creado primero, después Eva. Y Adán no fue el engañado, sino que la mujer, siendo engañada completamente, cayó en transgresión.”
‭‭1 Timoteo‬ ‭2:11-14‬ ‭

Algunas objeciones a este pasaje es que Pablo habla específicamente a la iglesia de Éfeso, que posiblemente las mujeres en ese entonces no eran muy educadas, o que era algo cultural y no aplica hoy día.

Otros argumentos a favor del pastorado de mujeres mencionan a Miriam, Débora y Hulda. Aunque las tres tenía posiciones de liderazgo, por decirlo así, Miriam lideraba a otras mujeres pero después pecó contra Dios al hablar mal de su hermano diciendo “¿acaso Dios no nos habla a nosotros también?” (Núm. 12.1-2) 

Débora nunca estuvo en la guerra sino Barac. Ella tenía mas relación con Dios por ser profetisa. De hecho, en Jueces 5.6-7 ella misma se identifica como “madre en Israel” debido a las circunstancias por las que el pueblo pasaba. Nunca se identifica como guerrera, jefa, etc.

Hulda solamente es mencionada brevemente en 2 Reyes 22 y 2 Crónicas 34 como profeta. 

Aunque suenan fuertes estos argumentos, hay que considerar algo, no son normativos para la función y estructura de liderazgo en la iglesia de Cristo en el Nuevo Testamento. 

Ahora, otros argumentos a favor del pastorado de las mujeres son usados del Nuevo Testamento-

Febe era diaconisa- Romanos 16:1, pero no hay indicaciones en el texto de que enseñara a los hombres o sea pastora.

Priscila y Aquila- aunque en el griego el primer nombre mencionado muestra liderazgo (como Bernabé y Pablo resalta el liderazgo de Bernabé al principio), debemos notar que ambos le enseñaron y fue en privado, no en público.

Las hijas de Felipe eran profetizas- Hechos 21.9 solamente menciona que profetizaban sin especificar que decían o si lo hacían enfrente de los hombres. De hecho, lo que si registra Lucas es que Agabo, otro profeta, fue a ver a Pablo para profetizarle. Las hijas de Felipe no lo hicieron.

En 1 Timoteo 2.11-14, Pablo no habla en base a la cultura del momento, al contrario, Pablo da una razón muy importante que está basada en lo ocurrido en el Edén: “Adán fue creado primero y después Eva”, y: “Adán no fue engañado, la mujer fue engañada completamente y cayó en transgresión.” 

Este verso debería aclarar la controversia pero sigamos. La Biblia, en conjunto, nos enseña varias cosas:

  • Dios crea primero a Adán, le da instrucciones a el antes que Eva fuera creada (Gen 2.7)
  • Dios llama a Abraham y no a Sara (Gen. 12.1-5)
  • Dios llama a Moisés y no a su esposa (Ex. 3.1-2)
  • Dios llama a sus discípulos (todos hombres)
  • Dios es revelado como Dios Padre
  • Jesús es revelado como su Hijo
  • Cuando envía ángeles, todos usan nombres masculinos.

Dios ha demostrado un papel de liderazgo masculino y a la mujer la llama “ayuda idónea”. Esto no significa que la mujer “sea menos”. Al contrario, la mujer tiene un papel muy importante en la Iglesia:

  • Enseñar a mujeres mas jóvenes (Tito 2.4)
  • Enseñar a los niños (2 Tim. 1.5)
  • Ser ayuda a sus maridos (Gen. 2.18)
  • Presentar un Evangelio mas exacto cuando se requiere (Hechos 18.24-26)

El liderazgo (pastorado) del hombre no es una posición de “privilegio” sino una responsabilidad primaria de parte de Dios. En aquel día, Dios pedirá cuentas a cada pastor por lo que hizo con sus ovejas. 

Entonces:

  1. El hombre y la mujer fueron creados a la imagen de Dios (Gen. 1.26-27)
  2. La distinción en los roles de hombres y mujeres fue ordenado por Dios (1 Cor. 11.7-9)
  3. El señorío de Adán fue establecido desde antes de la caída (Gen. 2.16-18)
  4. El orden establecido por Dios es: “... Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” (‭‭1 Corintios‬ ‭11:3)‬ ‭

En conclusión: basados en lo que enseña la Biblia, el pastorado es reservado exclusivamente para los hombres. Este “rol” es, en corto, funcional. En la Trinidad vemos esto: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, uno se somete al otro. No es que haya desigualdad, ya que en esencia son iguales, sino que en función trabajan de distintas formas.

Debemos enfocarnos mas en lo que la mujer puede hacer en la Iglesia y no tanto en lo que no puede hacer, después de todo: “... para nosotros los cristianos, ni la mujer existe sin el hombre, ni el hombre existe sin la mujer. Es verdad que a la primera mujer Dios la sacó del primer hombre, pero también es verdad que ahora todos los hombres nacen de una mujer. Pero tanto el hombre como la mujer, y todo lo que existe, han sido creados por Dios.”
‭‭1 Corintios‬ ‭11:11-12


 Simon Villalobos
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lunes, 15 de abril de 2019

Pastoras y Biblia




A considerar:


1. En la creación, Dios estableció al hombre como cabeza y la mujer como auxiliar (Gn 2,18). La enseñanza presupone autoridad;

2. Siendo el marido "la cabeza de la mujer" (Ef 5.23) no puede la mujer, en la iglesia, ser cabeza del marido;

3. Los sacerdotes eran responsables de enseñar la Ley al pueblo (Lv 10.11, Ml. 2.7) y nunca hubo sacerdotisas en Israel;

4. Las mujeres fueron profetisas en la Biblia, pero la predicación y la profecía son dones diferentes (Rm 12.6,7, 1Co 12.28,29 y Ef. 4.11). En la Profecía Dios coloca las palabras en la boca del profeta (Dt 18.18 y 1Co 14.30). Él es tomado por la profecía (1Co 14.25). Hasta Saúl profetizó (1Sm 10.10);

5. Las mujeres profetizaron, pero la enseñanza autoritativa fue reservada a los hombres (1Tim 1.12, 3.2, Tt 1.6);

6. Débora (Jc 4.6), Miriam (Éx 15.20,21) y Hulda (2Rs 22.14) profetizaron, pero no ejercieron enseñanza autoritativa ante el pueblo;

7. Débora fue juez en Israel a causa de la omisión masculina. Sin embargo, ella no convocó al pueblo para la batalla, pero alentó a Barac a hacerlo (Jn 4,6,10);

8. Cuando Barac insistió en la presencia de Débora, ella le reprendió para que él asumiera su función de cabeza (Jc, 4.9);

9. En la historia de Débora, la palabra "juzgaba" (shaphat) no significa gobernar ni enseñar, sino decidir controversias;

10. Los hijos de Israel subían a Débora para juicio. Ella no estaba gobernando o enseñando un grupo, sino juzgando cuestiones del pueblo bajo una palmera (Jc. 4,5);

11. Débora no lideró la batalla. Barac lo hizo. Por eso, él es recordado en el futuro y Débora omitida (1Sm 12.11, Hb 11.32);

12. Los niños y las mujeres como cabezas son el juicio de Dios sobre su pueblo (Is 3.12);

13. Por muy seguido por mujeres que lo servían (Mt 27.55), Jesús sólo escogió apóstoles hombres;

14. Siendo Jesús exento de cualquier preconcepto, podría haber elegido a una mujer para ser apóstola, pero no lo hizo porque el liderazgo del pueblo de Dios fue asignado a hombres;

15. Los apóstoles siguieron la misma orientación sometiendo a Dios la elección de Matías en lugar de Judas (Hch 1.23);

16. En la elección de los diáconos, no pensaron en las mujeres (Hch. 6.3);

17. Priscila, junto con Aquila, enseñaron a Apolo en el particular, no en el público: "lo tomaron consigo" (Hch 18.26);

18. Pablo enseñó a los corintios el patrón bíblico: el marido es la cabeza del hogar, los pastores son los cabezas de sus iglesias locales, Cristo es la cabeza de la Iglesia global y Dios Padre es la cabeza de Cristo (1 Cor. 11.3)

19. El argumento que sostiene que la mujer puede predicar si está bajo la autoridad del pastor es falaz. Pastores no pueden autorizar a nadie a desobedecer la Biblia (Gal 1,8);

20. Cuando Pablo escribe a los Gálatas diciendo que en Cristo, "no puede haber judío ni griego; ni esclavo ni liberado; ni hombre ni mujer "(Gal. 3.28) está tratando de salvación, no de predicación o de oficio;

21. El propósito de Dios con la Biblia fue el de alcanzar a todas las generaciones de su pueblo. La Biblia sigue presente y en ella Dios no dejó orientaciones a las pastoras, sino sólo a los pastores (1Tm 3 y Tt 1);

22. Las mujeres deben aprender en silencio, con toda la sumisión (1Tm 2.11);

23. El obispo o presbítero, que debe ser, entre otras cosas, "apto para enseñar" debe ser "esposo de una sola mujer", luego, hombre (1Tim 3.2);

24. Aquellos que deben afligirse en la palabra y en la enseñanza son presbíteros, hombres (1Tm 5.17);

25. Las instrucciones en cuanto al procedimiento en el trato con las ovejas - ser blando para con todos, apto para instruir, paciente, disciplinando con mansedumbre a los que se oponen - se les da a hombres (2Tm 2.24,25);

26. Las mujeres ancianas son llamadas por Dios para enseñar "a las jóvenes recién casadas a amar al marido ya sus hijos" (Tt 2,3,4);

27. El sacerdocio universal de los creyentes no se refiere a la enseñanza autoritativa de la iglesia, sino al acceso de todos los creyentes a Jesucristo (Hb 10.19-22);

28. Los ángeles de las cartas del Apocalipsis eran pastores, hombres. Los pronombres están todos en el masculino (Ap 2.1,8,12,18, 3.1,7,14);

29. En la Biblia, la única mujer que explícitamente enseña con autoridad es Jezabel, una impía (Ap. 2.20);

30. No hay libro bíblico escrito por mujer y en los tres primeros siglos de la Iglesia no encontramos ninguna mujer siendo ordenada o siendo responsable de la enseñanza de la iglesia, excepto en el Montanismo, herejía del siglo II.

viernes, 13 de abril de 2018

La mujer, ¿puede ser pastora?



Introducción
El propósito de este artículo no es menoscabar ni menospreciar el trabajo y el ministerio de la mujer dentro la iglesia. Pero es importante dejar en claro cuál es el rol que la mujer cumple en la congregación. Mucho se ha escrito sobre este tema, y no es mi intención el crear polémica sino más bien analizar a la luz de las Escrituras qué nos dice el Señor acerca de esto.

Antes que nada, creo que la mujer cumple un papel muy importante dentro de la iglesia, de hecho, las mujeres son parte primordial del cuerpo de Cristo. Sus virtudes y cualidades complementan la obra del Señor. Pero, de un tiempo a esta parte se ha visto una tendencia muy fuerte en muchas iglesias con relación a mujeres que sirven el ministerio pastoral, es decir son “pastoras”. No puedo dejar de expresar mi preocupación por este hecho, pues la Biblia es muy clara al respecto.

¿Existe apoyo bíblico para la ordenación de mujeres al pastorado?
Las Escrituras nos enseñan claramente que el oficio pastoral es exclusivamente para el varón. Sin embargo, he visto a algunos argumentar que para los ojos del Señor somos todos iguales, basándose en pasajes como Gálatas 3:28: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Si bien es cierto, todos somos iguales ante Dios, no todos tenemos las mismas funciones y oficios en el cuerpo de Cristo (Efe.4:11)

También algunos van más allá diciendo que fue a las mujeres a quienes Cristo apareció en primer lugar después de resucitado (Jn.20:16-17), y que fueron ellas las que llevaron las buenas nuevas a los discípulos de la resurrección, pues Jesús se las encomendó, pero el hecho de que hayan sido las mujeres quienes fueron a anunciar la resurrección a los demás discípulos, no apoya el "ministerio pastoral" femenino.

Otros argumentan que así como algunas mujeres en el Antiguo Testamento, tales como Débora (Jueces 4-5), María (Éx.15:20-21), y entre otras, fueron profetisas (2 Reyes 22:14), da un fundamento para que las mujeres puedan ejercer el oficio pastoral el día de hoy. Pero estos razonamientos son muy débiles ya que, en ningún momento estos pasajes apoyan la ordenación de la mujer en el ministerio.

¿Qué dice la Biblia al respecto?
De la misma manera que Dios estableció en el Edén un orden en la familia, el varón como cabeza del hogar, así también lo estableció para su iglesia. El apóstol Pablo entiende muy bien esta estructura, por lo que escribió así en 1 Timoteo 2:12-13:
“Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva”.
Los defensores del pastorado femenino objetan que esto es un asunto cultural de la época, pero Pablo estaba hablando de algo doctrinal.

Lo que este texto nos está diciendo es que la mujer no puede estar en posición de autoridad sobre el varón, porque de la misma manera en que ella se sujeta a su esposo en el hogar, lo debe hacer dentro la congregación (2 Tim.2:11). Pablo prohíbe que las mujeres tomen el oficio pastoral, debido a que si lo hacen estarán torciendo el orden establecido por Dios.

Luego de ese pasaje, él escribe acerca de los requisitos para los obispos (pastores, supervisores) de la iglesia (1 Tim.3:1-7). Este texto nos describe claramente que este oficio es para el varón, ya que menciona “marido de una sola mujer” (v.2), y en ninguna otra parte implica lo contrario, es decir, “esposa de un solo hombre”. De igual manera, escribe lo mismo en Tito 1:5-9 cuando escribe los requerimientos para los ancianos y obispos.

De igual manera en 1 Corintios 14:34, Pablo escribe: “Las mujeres guarden silencio en las iglesias, porque no les es permitido hablar, antes bien, que se sujeten como dice también la ley”. (LBLA). El apóstol recalca cual es el orden en los cultos y cuál es la manera en que estos se deben desarrollar, e incluye que las mujeres no pueden enseñar a la congregación. Pablo explica más y dice: “porque no es correcto que la mujer hable en la iglesia” (v.35). El hecho de desobedecer esta enseñanza, hará que todo en la congregación sea contrario a lo que dice en el v.40: “Pero que todo se haga decentemente y con orden”. Es decir, permitir a la mujer enseñar y tener autoridad en la iglesia como “pastora” es un desorden a los ojos del Señor.

La mujer y su rol dentro de la iglesia
Ahora, si la mujer, según hemos visto en las Escrituras, no puede ejercer el oficio pastoral, ¿cuál es su rol dentro la iglesia? ¿podrá hacer algo? Como mencioné al principio, las mujeres complementan la obra del Señor en la iglesia. Así como la mujer es ayuda idónea del varón en la relación marital, de la misma manera lo es en la iglesia.

El hecho de que la mujer no pueda enseñar a la congregación, no implica que no pueda enseñar en absoluto. Cuando Pablo escribe a Tito, le menciona que las mujeres pueden enseñar a otras mujeres con un propósito:
“Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”.
Es decir, las mujeres en las iglesias, pueden cumplir un ministerio muy importante, el poder instruir a las más jóvenes sobre sus roles como esposas, madres y de cómo comportarse de acuerdo a la Palabra. Es importante notar que dice que el propósito de esta enseñanza es para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.

También la Biblia nos muestra que la mujer puede ejercer el diaconado, en Romanos 16:1-2, Pablo menciona a Febe, como “diaconisa de la iglesia en Cencrea”. Más adelante en los requisitos para los diáconos en 1 Timoteo 3:8-13, menciona de igual manera los requerimientos de las mujeres que quieran ejercer el diaconado. Más específicamente en el v.11 dice: “Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo”. Es importante recalcar que el diaconado no está en una posición de enseñanza en la iglesia sino más bien de servicio. En Hechos 6:2 dice que los diáconos deberían “servir a las mesas”, es decir esto indicaba la benevolencia y la alimentación de las viudas y los más necesitados dentro la congregación.

Conclusión
El hecho de que muchas iglesias hoy “ordenen” mujeres para el ministerio pastoral es un indicativo de cómo están sus púlpitos: carentes de doctrina. Muchos se han volcado a lo “sobrenatural” por encima de las Escrituras, por lo tanto, existe un analfabetismo bíblico sobre muchas doctrinas fundamentales. Y es lamentable observar como muchas iglesias tradicionales, han retrocedido en este aspecto.

Como hemos observado, de la misma manera en que Dios nos muestra un diseño familiar también lo hace para su iglesia, ¡qué importante es que lo podamos entender y aplicar en nuestras congregaciones! La mujer cumpliendo su ministerio en el lugar que le corresponde según la Palabra honra a Dios y a su esposo.

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Por Arnaldo Achucarro, M.Div
Pastor, plantador de iglesias y profesor. Actualmente sirve en Iowa, anteriormente ha servido en el ministerio en Missouri y Utah. Obtuvo su Maestría en Divinidades en el Midwestern Baptist Theological Seminary de Kansas City, Missouri (USA) y actualmente es candidato al doctorado en el mismo seminario. Es paraguayo y está casado con Mabel Kostenko, tienen tres hijos. Puede visitarlo en: https://www.facebook.com/graciasobregracia116/

Publicado incialmente en: https://graciasobregracia116.blogspot.pe/2018/04/la-mujer-puede-ser-pastora-introduccion.html

domingo, 26 de noviembre de 2017

4 Razones Fundamentales por la que Algunas Iglesias Neo-Pentecostales NO PUEDEN LLAMARSE “Cristianas”




No todo el que dice “Señor, Señor”, o que usa el nombre de Cristo en sus reuniones, puede ser considerado “cristiano”. En verdad, pienso que buena parte de las iglesias esparcidas por todos lados, pecan gravemente contra las doctrinas fundamentales a la fe cristiana, es decir, pecan en cada una de las herejías difundidas, predicadas y enseñadas por sus pastores.

Por esto, pensando en ayudar a aquellos que tienen dudas sobre algunas iglesias neo-pentecostales, presento cuatro motivos fundamentales de porqué algunas de estas iglesias no pueden ser consideradas evangélicas, veamos:

1. Exclusivismo Salvífico. 
Aunque estas iglesias digan que "sólo Jesús salva", condicionan la salvación a sus prácticas y creencias, a través de la "posesión de elementos salvíficos".

2. Liderazgo espiritual, absoluto, incuestionable e indisoluble. 
En cualquier estructura de liderazgo evangélico, cualquier denominación, independiente si es reformada o no, las “distorsiones teológicas” siempre acompañan de la mano a apóstoles, pastores y líderes que han caído (en pecado). Lamentablemente en instituciones como algunas iglesias neopentecostales donde la palabra pronunciada o dictada por el líder primado es incuestionable, se comenten aberraciones teológicas.

3. Distorsiones básicas sobre la fe. 
Las doctrinas de algunas de las iglesias neopentecostales son sincréticas. Aunque afirmen su fe en la Palabra de Dios, su práctica doctrinal demuestra otra cosa, se suma al hecho de que relativizan la gracia de Dios, predicando conceptos paganos y absolutamente contrarios a las Sagradas Escrituras. 

En esta perspectiva, "comercializan" las bendiciones del Señor. Para empeorar la situación, su soteriología es pelagiana, su neumatología es manipuladora, y su fe es maniqueísta. Además, encontramos en ellas la práctica de la simonía, de la venta de indulgencias, y por su puesto de la distorsión teológica.

4. Niegan con sus prácticas y creencias la suficiencia de Cristo.
Además niegan con estas creencias y practicas la infalibilidad de las Escrituras, porque colocan en su soteriología elementos mágicos que corroboran la salvación del fiel, negando mediante sus experiencias la inerrancia y suficiencia de la Palabra de Dios. 

En las iglesias neopentecostales se sostiene una doctrina en la que un individuo puede ser regenerado pero al mismo tiempo estar "atado" a Satanás. Dicen que una evidencia de esto es la "sequedad" del creyente, algunos sufren "posesiones demoniacas", otros padecen "enfermedades" y mientras "no rompan esos pactos" no pueden ser liberados de estos males. Algunos pastores neopentecostales dirán que un creyente que no ha roto esos pactos "sí se salva" pero "vive toda una vida infeliz".

Por lo tanto, no tengo la menor duda en afirmar que iglesias con estas características no pueden ser consideradas como cristianas.

¡Piensa en esto cristiano!
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domingo, 19 de noviembre de 2017

«Pastorado Femenino I»



Consideraciones Teológicas y Bíblicas sobre el Pastorado Femenino

Introducción

El debate en torno al llamado “pastorado femenino” ha cobrado renovada relevancia en sectores del cristianismo evangélico contemporáneo. Si bien la Escritura afirma de manera inequívoca la igualdad ontológica y dignidad espiritual entre el hombre y la mujer (Gn. 1:27; Gá. 3:28), la cuestión que se discute no es la del valor humano o espiritual, sino la del orden funcional establecido por Dios en la familia y en la Iglesia.

La tradición reformada histórica ha sostenido de forma consistente que el oficio pastoral, en cuanto ministerio de enseñanza autoritativa y gobierno eclesiástico, está reservado a varones calificados conforme a la Escritura. Este artículo busca exponer y defender dicha convicción desde una perspectiva bíblica, teológica e histórica, en diálogo crítico con los argumentos comúnmente presentados a favor del pastorado femenino.

Igualdad en dignidad, distinción en funciones

La teología reformada afirma sin ambigüedad que hombre y mujer son igualmente creados a imagen de Dios y coherederos de la gracia de la vida (Gn. 1:27; 1 P. 3:7). Sin embargo, la igualdad ontológica no implica identidad funcional. La Escritura distingue roles específicos tanto en la estructura familiar como en la eclesial.

El Nuevo Testamento asigna a la mujer responsabilidades propias —particularmente en el ámbito del hogar y en la instrucción de otras mujeres y niños (Tito 2:3–5)— sin presentar un mandato paralelo que coloque a la mujer en el oficio de gobierno pastoral sobre la congregación.

El testimonio explícito de las Epístolas Pastorales

Los textos de 1 Timoteo 2:11–15 y 1 Corintios 14:34–35 constituyen el núcleo neotestamentario de la discusión. En ellos, el apóstol Pablo prohíbe explícitamente a la mujer enseñar o ejercer autoridad sobre el hombre en el contexto de la asamblea congregacional.

Lejos de fundamentar esta instrucción en factores culturales temporales, Pablo apela al orden de la creación (1 Ti. 2:13–14), lo cual confiere a su argumento un carácter universal y normativo. Esta misma lógica se refuerza en 1 Timoteo 3 y Tito 1, donde los requisitos del pastorado (presbíteros/obispos) se expresan consistentemente en términos masculinos, incluyendo la condición de ser “marido de una sola mujer”.

La insuficiencia de las reinterpretaciones hermenéuticas modernas

Algunas defensas contemporáneas del pastorado femenino recurren a reinterpretaciones lingüísticas altamente especulativas, particularmente en torno al verbo griego authenteō (1 Ti. 2:12), sugiriendo que Pablo solo prohíbe un tipo de autoridad abusiva o violenta. Sin embargo, esta lectura carece de apoyo contextual, histórico y académico sólido, y no ha sido adoptada por comités responsables de traducción bíblica ni por la exégesis clásica de la Iglesia.

Asimismo, el argumento de que Pablo combatía una herejía gnóstica específica no invalida la prohibición apostólica, ya que el texto no presenta la instrucción como circunstancial, sino como teológicamente fundamentada.

El patrón bíblico del liderazgo masculino

Desde Génesis hasta el Nuevo Testamento, la Escritura presenta un patrón consistente de liderazgo masculino en los oficios representativos y de gobierno del pueblo de Dios. Cuando mujeres como Débora o Huldá aparecen en funciones proféticas, lo hacen en contextos excepcionales y nunca en un oficio sacerdotal o pastoral regular.

Este patrón se refleja también en la relación entre familia e Iglesia. Pablo establece que quien no sabe gobernar bien su casa no puede gobernar la Iglesia de Dios (1 Ti. 3:5), mostrando que el orden doméstico y el eclesial están teológicamente conectados.

Consideraciones históricas y confesionales

Durante aproximadamente diecinueve siglos, la Iglesia cristiana —incluyendo su magisterio reformado— entendió de manera unánime que el pastorado corresponde al varón calificado. Afirmar que la Iglesia estuvo en error hasta el surgimiento de movimientos socioculturales modernos plantea serias dificultades para una eclesiología que confiesa la guía providencial de Cristo sobre su Iglesia (Mt. 16:18).

Si bien la tradición no es normativa en sí misma, su testimonio unánime refuerza la lectura histórica de los textos bíblicos.

El llamado de Dios y la autoridad de la Escritura

Todo llamado ministerial auténtico debe ser probado a la luz de la Palabra de Dios. La Escritura no reconoce llamados que contradigan sus mandamientos explícitos. Por tanto, una experiencia subjetiva de “llamado” al pastorado no puede anular la enseñanza clara del Nuevo Testamento sobre el orden eclesial.

Esto no niega la amplia y valiosa participación de la mujer en la vida y misión de la Iglesia, sino que reconoce los límites establecidos por Dios para el oficio pastoral.

Conclusión

La oposición al pastorado femenino, desde la perspectiva reformada histórica, no surge de prejuicios culturales ni de una subvaloración de la mujer, sino de una sumisión consciente y reverente a la autoridad de la Escritura. La Iglesia está llamada a reflejar el orden sabio y bueno establecido por Dios, incluso cuando este contradice las sensibilidades de su tiempo.

Defender la distinción de roles no es resistir la obra del Espíritu, sino honrar el diseño del Dios que distribuye dones, oficios y responsabilidades conforme a su perfecta voluntad, para la edificación de su Iglesia y la gloria de su nombre.

“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Jn. 14:15).


¡Piensa en esto cristiano! 




Maratón de Reflexiones sobre el “Pastorado Femenino”



Sin dudas que es un tema muy espinoso, pero es necesario que reflexionemos sobre este asunto.

A los que se tomen la molestia de leer estos artículos, mucho les agradeceré se sirvan enviarme sus comentarios y sustentos bíblicos refutando nuestra postura a los siguientes correos:



Les estaré muy agradecido si me recomiendan algún buen libro que explique y sustente con bases bíblicas e históricas de la continuidad del “pastorado femenino” o en todo caso, el “por qué debemos aceptarlo hoy”.

A continuación les dejo una lista de los artículos publicados sobre el tema:







¡Gracias por su atención!

“Acordaos de los que os dirigen, quienes os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe… Dejaos persuadir por quienes os dirigen y sed dóciles, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que hagan esto con gozo, y no quejándose; porque esto no sería provechoso para vosotros.”
– Hebreos 13.7,17 BTX-4°

 El autor de la Carta los Hebreos nos deja un gran mandamiento.


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¿Conferenciante de temas femeninos o "Pastora"?



Cada vez que afirmamos que el pastorado femenino es un ministerio no reconocido por la Biblia ni practicado por la Iglesia a través de la historia, y más bien es una práctica contemporánea, propia de iglesias y grupos que poco a poco se fueron desligando de las Iglesias post-Reforma; surgen una serie de cuestionamientos y somos objetados en algunos puntos que sería bueno mencionar:

  1. Se confunde el «oficio» de un «pastor ordenado» a dicho ministerio, con el de un predicador, o evangelista, o maestro de la Biblia. Por ejemplo, Elsie Anne McKee es autora de varios libros y profesora en Princeton Theological Seminary, pero eso no la convierte en "pastora"; mucho menos no fue ordenada para este oficio de "pastora". Algo a resaltar aquí es el hecho de que, en nuestros medio tenemos hermanas que visitan cárceles y hospitales, y "predican" el Evangelio allí, pero ese servicio tampoco las convierte en "pastoras", mucho menos les otorga "autoridad eclesiástica". También podemos citar a "evangelistas itinerantes"; hermanos sinceros y piadosos que ya sea en una plataforma, en un mercado o plaza, o en una calle con megáfono anuncian el Evangelio, eso no los convierte en pastores. El "oficio de pastor" tiene que ver con la administración y gobierno de la Iglesia. Luego, predicar es una tarea de todos.
  2. Se cree que quienes sostenemos que el "pastorado femenino" no es bíblico, estamos en contra de que las mujeres sirvan a Dios predicando y/o enseñando. Bien, creemos que desde la antigüedad las mujeres han ejercido un rol más que importante en la vida del pueblo de Israel y en la Iglesia. Por ejemplo, creo que entre los casos que más resaltan en el Nuevo Testamento tenemos a Priscila, quien según Lucas, junto a Aquila su esposo, "instruyeron" por el camino correcto a Apolos. Priscila, sí una mujer. Pero no hay registro alguno de que Priscila haya ejercido un ministerio pastoral con labores de oficiar la Santa Cena y administrar el bautismo; nunca fue ordenada para tal oficio. pero fue una sobresaliente líder en la iglesia primitiva.
  3. Se cree que toda esposa de un pastor recibe por vía marital el mismo oficio (porque dicen que son "una sola carne"), de allí que en muchos grupos evangélicos a la esposa del pastor se le llama "pastora"; PERO LA ESPOSA DEL PASTOR NO ES PASTORA, es la "hermana esposa del pastor". En todo caso, el llamado de la esposa del pastor es a asistir a su esposo en todo lo que la Biblia manda como "ayuda idónea" para que su esposo cumpla con fidelidad su ministerio.
  4. También se nos dice, de manera muy mal, que somos machistas, o que la cultura bíblica es machista y por lo tanto no respetamos que "ante Dios todos somos iguales". Y lo que es peor, que estamos en contra del desarrollo de la mujer académicamente, intelectualmente o ministerialmente (servicio). Para esto hay una respuesta sencilla: ¡No! ...Pues, hay ministerios de mujeres en la Biblia que demuestran que esto de ninguna manera es así. Líneas arriba mencioné a Elsie Anne McKee y a Priscila, tanto la una como la otra son mujeres que demostraron realización en sus ministerios, y sin obstáculo alguno... pero no son pastoras.

En la Iglesia del Señor hay mucho para hacer, toda la iglesia es llamada servir. Pero el oficio de "anciano", "obispo" o "pastor" está reservado para los varones.

¡Piensa cristiano!
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Errores y Confusiones del anti-bíblico "Pastorado Femenino"


A menudo, los creyentes que creen que el "pastorado femenino" es bíblico, confunden el oficio de "pastor", "presbitero", "anciano" y "obispo" que estuvo ordenado para varones (cabezas de hogar), y que en las cartas paulinas se mencionan "requisitos" para dicho nombramiento y ordenación; con algunas acciones sobresalientes y heroicas de mujeres tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Por ejemplo, casi siempre que se debate sobre el asunto, traen como ejemplos a Débora, profetiza y jueza de Israel en la época de los "jueces"; época en la que el mismo autor del libro de los Jueces dice "En esos días, Israel no tenía rey; cada uno hacía lo que le parecía correcto según su propio criterio." (17.6 y 21.25 NTV).


También mencionan a Esther, la reina que sustituyó a Vasti. En el Nuevo Testamento mencionan a Priscila, Lidia, Febe, Dorkas, etc.

El asunto aquí es que si bien es cierto todas las mujeres mencionadas en las Escrituras que hicieron notables proezas, y que son dignas de mención e imitación como lo hace el autor de Hebreos: "Hubo mujeres que recibieron otra vez con vida a sus seres queridos que habían muerto." (11.35 NTV); no hay registro alguno de que hayan sido "ordenadas" como pastoras.

No vemos ejemplos en la Biblia ni en los registros históricos de la Iglesia, a mujeres que hayan sido ORDENADAS para el oficio pastoral, no vemos en el Antiguo Pacto mujeres sacerdotisas ofreciendo sacrificios, quemando incienso, manteniendo encendido el fuego del candelabro, derramando libaciones, circuncidando niños, administrando bautismos, ni enseñando la Ley de Moisés. Tampoco en el Nuevo Pacto vemos mujeres oficiando la Cena del Señor, Administrando el Bautismo, Encargadas del Ministerio de la Palabra, ni dirigiendo una iglesia local.

Entonces, vemos que el problema en muchos es que se desconoce la Neotestamentaria práctica de la "ordenación" de ancianos y obispos al ministerio. Hoy en día, cada quien se autodenomina "pastor" o "pastora", sin que una iglesia respalde su llamado y sin un presbiterio ordenándolo al santo ministerio. Y en las iglesias que se "ordenan pastoras" al ministerio respetamos su práctica pero lamentamos que lo haga pasándose por encima de las Sagradas Escrituras.

Si usted cree que todas las mujeres sobresalientes y heroínas de la Biblia merecen ser imitadas, hágalo. Pero no diga que usted se convertirá en "pastora" porque siente de parte de Dios que debe levantarse como una "Débora". Ni Débora, ni Esther, ni Priscila, ni Febe, ni ninguna otra mujer en la Biblia fueron "pastoras".

¡Pensemos en esto!

Cosas para IGNORAR a fin de Aceptar el "Pastorado Femenino"



Para aceptar el «pastorado femenino» hay que creer algunas de las siguientes cosas:

  1. Que la mujer y el hombre no solo son iguales en dignidad (cosa que es completamente cierta a la luz de textos como Gn. 1.27 y Gál.3.28) sino también en funciones.
  2. Que estas funciones son iguales a pesar de que Dios ha ordenado a la mujer cosas que ordinariamente sólo la mujer puede cumplir y no el hombre: engendrar hijos y alimentarlos con su pecho (1 Ti. 2.15), así como ser físicamente más delicadas (1 P. 3.7) y poseer un sentido de la belleza personal más desarrollado (1 P. 3:3–6; 1 Ti. 2:9–10).
  3. Que estas funciones son iguales a pesar de que la Biblia no dice que los hombres deban ser «cuidadosos del hogar» y «sumisos a sus esposas», pero sí lo ordena explícitamente para la mujer (Tito 2:4–5; Ef.5:22–24; 1 P. 3.1).
  4. Que estas funciones son iguales incluyendo el ejercicio de la autoridad en el pastorado a pesar de que la Biblia no reconoce ningún pastorado de ninguna mujer sino que explícitamente lo prohíbe en 1 Ti. 2:11–15 y 1 Co.14:34–35.
  5. Que no es exegéticamente correcto sostener la prohibición del pastorado femenino en uno o dos textos de la Biblia, sin explicar cuántos versículos son necesarios ni de qué escuela de interpretación han obtenido semejante novedad, e ignorando que hay doctrinas cristianas para las cuales hay pocos versículos explícitos disponibles; por ejemplo, en el caso de la doctrina de la Trinidad no hay ninguno sino que resulta de un cúmulo de inferencias. Lo mismo en el caso del bautismo de infantes y la Teología del Pacto aceptada por las Confesiones de fe históricas presbiterianas y bautistas. Y para el caso del dispensacionalismo hay un solo texto que trata el asunto de un reinado milenario sobre el cual se ha construido tanta teología como es posible encontrar. En todos estos casos -y otros- la sana inferencia nos guía. Si así pasa en estos tópicos, cuanto más debería de guiarnos no una inferencia sino pasajes explícitos que prohíben el «pastorado femenino». Además, en toda la Biblia hay un patrón sumamente consistente de liderazgo masculino. Cuando la mujer aparece guiando es en casos excepcionales (Athalia, Débora…), y en ninguno de ellos se da de forma sacerdotal. Débora y Huldá profetizaron en privado y no en asambleas públicas como pretender hacerlo las «pastoras» de hoy.
  6. Que cuando Pablo apela a la creación en 1 Ti. 2:11–15 estaba corrigiendo un error gnóstico que colocaba a Eva como iluminadora de Adán, lo cual es una interpretación casi invisible e irrelevante en la Academia cristiana que aunque fuera cierta en nada afectaría la orden del apóstol de prohibir la pastoral de la mujer; explícitamente se lee allí que la mujer debe ocuparse de su familia y no de la enseñanza pastoral, e inmediatamente después se nos enseña que los pastores (del griego masculino presbiteros) deben cumplir ciertos requisitos, entre ellos, el ser «maridos de una sola mujer» (1 Ti. 3.2). Si Pablo hubiera querido incluir a la mujer en los requisitos del pastorado este hubiera sido el mejor lugar para hacerlo escribiendo: «esposas de un solo marido», y el peor lugar para indicar que la mujer no debe enseñar al hombre, como en efecto lo hizo. En el texto paralelo de Tito 1 el apóstol sigue el mismo patrón de pensamiento, sin incluir a las mujeres en el pastorado.
  7. Que en 1 Ti. 2: 11–15 la palabra traducida como «autoridad» del griego authenteo no significa todo tipo de autoridad sino una autoridad impuesta por la fuerza. De manera que Pablo quiso decir: «no permito que la mujer arrebate por la fuerza el pastorado, sino de forma santa y pacífica», lo cual es una exégesis muy arriesgada. Proceder así es hacer teología no de uno o dos versículos ni de la sana inferencia sino de un solo verbo griego que en todo el Nuevo Testamento sólo aparece aquí. Ni el contexto, ni la Academia cristiana, ni la historia de la Iglesia apoyan semejante conclusión. Ningún traductor o Comité responsable de traducción de las Escrituras tampoco a traducido ni aún parafraseado dicho versículo de esta manera. Los requisitos del pastorado ya mencionados (1 Ti. 2:16 y ss.,) también exterminan la posibilidad de una lectura semejante, como ya lo demostramos. Si la mujer podía ser pastora Pablo debió incluirla: «los obispos y obispas deben…» (o utilizar un verbo neutro), pero consistente como era no lo hizo.
  8. Que a pesar de todo lo anterior, al leer el pasaje de 1 Ti. 2:11–15 se puede reconciliar exitosamente la antítesis «no permito que la mujer enseñe al hombre..» y el ficticio «yo permito que la mujer sea pastora».
  9. Que ser «cabeza de la mujer» (Ef. 5:22–24) no significa ejercer autoridad sino ser origen o fuente, ignorando que, entre otras razones, según la Escritura la sumisión de la mujer al hombre debe ser la misma que la de la Iglesia a Cristo, y si fuera el caso de que se trata de algo en el que la autoridad está ausente la doctrina del señorío de Cristo se tornaría totalmente extraña a la enseñanza bíblica sobre el tema, misma que ha sostenido la Iglesia a lo largo de los siglos. Dios hizo primero a Adán. Es verdad que antes hizo a los animales pero estos no fueron hechos «a su imagen y semejanza»; además, Dios hizo a Eva para Adán, y no al revés (Gn. 2.18; cfr. 1 Co. 11.9), Adán nombra a Eva ejerciendo un derecho sobre su persona (Gn.2.23), Dios nombra a la raza humana «hombre» y no «mujer», y durante la tentación en el huerto Satanás va tras Eva para intentar revertir los papeles y que ella asumiera el liderazgo. La historia es más clara cuando Dios llama a Adán, no a Eva, para que le rindiera cuentas(Gn.2: 15–17, 3.9). El representante de la raza humana fue Adán y no Eva aunque ella pecó primero. Todo esto sirve para concluir que el liderazgo original, antes de la caída, era del hombre y no de la mujer, aún cuando son iguales en dignidad. Atreviéndome a especular por puro afán retórico, el esposo de una mujer «pastora» será llamado por Dios primero para rendir cuentas por la desobediencia de su esposa.
  10. Que Ef. 5.21 implica que la sujeción es mutua e indistinta entre hombre y mujer en el matrimonio, a pesar de que en los siguientes versículos no se manda que el esposo se someta a la esposa pues el contexto del pasaje citado se refiere en realidad a la sumisión de todos los cristianos a las autoridades de la Iglesia. En esta tesitura, los hijos deben sujetarse a los padres y los esclavos a los amos, y no los padres sujetarse a los hijos y los amos a los esclavos. Hay quienes han enseñado que la sumisión de la mujer sólo es para el matrimonio pero no aplica en el liderazgo eclesiástico. No existe evidencia alguna en la Biblia que sostenga este error exegético. En la Biblia los patrones de liderazgo de la familia reflejan los patrones en la vida de la Iglesia. Así se entiende que Pablo diga a Timoteo que el varón que no sabe gobernar bien su casa no podrá gobernar bien la Iglesia (1 Ti. 3.5). Por eso presumimos que los que así piensan han obtenido sus ideas de las vanas filosofías del mundo y sus huecas sutilezas (Col. 2.8) y no de la Palabra de Dios.
  11. Que 1 Co.14:34–35 no debe interpretarse como una prohibición al pastorado femenino sino como una prohibición a interrumpir la profecía o predicación. Si bien es cierto que las mujeres profetizaban en Corinto también lo es que la Biblia hace una distinción entre el ministerio de profetas y maestros (Ef.4. 11). En todo caso, profetizar -como Huldá- no es lo mismo que enseñar en el oficio pastoral. Este pasaje debe interpretarse a la luz de 1 Ti. 2.12 para concluir que la mujer no debe pastorear en las iglesias «porque no está bien visto» (1 Co.14.35, cfr., 1 Ti. 2:11–15 para las razones de la creación), pero sí puede evangelizar y enseñar aparte del pastorado y de las asambleas solemnes, especialmente a otras mujeres y niños (1 Ti.5.16; Tito 2:3–4), siempre que estén sometidas al gobierno de los ancianos, como el resto de los varones que no son oficiales.
  12. Que casos como el de Priscila comprueban que la mujer puede ser pastora, ignorando que Priscila era parte de la Iglesia de Éfeso a la cual Pablo le escribió enseñándole que la mujer debía estar en silencio y no enseñar a los hombres en las reuniones congregacionales (1 Ti. 2:11–15). Ni aún Priscila podía ser pastora a pesar de su preparación en las doctrinas cristianas. La falta de educación no es la razón por la cual no podía pastorear sino el orden de la creación como ya hemos mencionado. Creer que la educación es la que determina si pueden o no pastorear las mujeres es lo mismo que decir que el dinero que tenga un hombre es lo que determina si puede tener una o más mujeres por esposas.
  13. Que Jesús solo escogió a hombres para que fueran sus apóstoles porque la situación cultural lo obligó a ello, pero olvidan que nuestro Señor jamás comprometió una sola verdad en aras de ser culturalmente correcto: habló con una samaritana, limpió el templo, sanó en sábado, comió con pecadores, etcétera. Elegir mujeres no hubiera sido un problema para él, pero el orden de Dios Padre era el orden que seguiría Dios Hijo. Otros alegan que la mujer de entonces no estaban preparada pero además de que eso es mentira -pues las mujeres tenían acceso a las Escrituras- ninguno de los apóstoles fue gente preparada, con excepción de Pablo.
  14. Que durante alrededor de 1900 años la Iglesia del Nuevo Pacto — todo su magisterio- estuvo en un error al prohibir el pastorado de la mujer, y que por fin, a la par del movimiento de la liberación femenina a mediados del siglo pasado, Dios obró «iluminándola» para que la mujer pudiera acceder al liderazgo pastoral.
  15. Que todos los que se oponen al pastorado femenino no lo hacen sobre la base de una sana interpretación de la Biblia sino de un prejuicio contra la mujer. En este tenor, el que no acepta el planteamiento referido alberga un resentimiento, abierto o secreto, contra las hijas de Adán.
  16. Que no es feminismo el pelear por el pastorado de la mujer pero sí es machismo el combartirlo como ajeno a la revelación.
  17. Que lo que los hombres no hacen por negligencia lo tienen que hacer las mujeres, y Dios lo aprueba.
  18. Que la única manera de ser tenidos por hombres respetuosos y amantes de las mujeres es apoyar el «pastorado femenino».
  19. Que la preparación académica de la mujer la hace merecedora de ocupar el pastorado como una especie de premio a su esfuerzo personal de superación.
  20. Que la mujer no se realizará plenamente en la Iglesia hasta que acceda a los mismos oficios eclesiásticos que los hombres.
  21. Que la lucha secular por los derechos humanos de las mujeres está precedida por Dios, y lo que sus agencias dicen acerca de la mujer en la Iglesia es lo que él dispone en la actualidad, y no lo que ya está revelado.
  22. Que una cosa es el "pastorado femenino" y otra la aceptación de la práctica de la homosexualidad en la Iglesia, ignorando que ambas cosas son propias de la agenda LGTB, y que ambos siguen los mismos patrones de mala interpretación bíblica. Deben recordar que uno de los primeros planteamientos de los homosexuales que quieren vivir su homosexualidad en la Iglesia es que «no se puede sostener una doctrina en pocos versículos aislados» en referencia a los que en la Biblia condenan dicha práctica. La exégesis feminista y homosexual es la misma. Así que la lucha que libra la mujer que quiere ser pastora es de cierto modo un abono a favor de la lucha por la aprobación de la homosexualidad dentro del cristianismo. En esta cadena todos quieren hacer leña del árbol caído: aún las asociaciones de pedófilos en el mundo están ya exigiendo que los mismos derechos que se le están otorgando a los homosexuales se le deben dar a ellos, porque eso «es lo justo». Si la «pastora» pudo lograr una interpretación bíblica a su favor ¿Por qué no lo lograrían los homosexuales y pedófilos?
  23. Que si Dios llama a una mujer ningún ser humano debería impedirle ser «pastora», pero hay que recordar que cualquier llamado que afirmemos tener de parte de Dios debe sostenerse con las Santas Escrituras. Por ejemplo, yo puedo decir que Dios me llamó a robar un banco. Es fácil descartar este llamado como espurio pues Dios manda no robar. Así también si una mujer dice ser llamada al ministerio pastoral debería de cuestionar su anhelo porque Dios prohíbe en la Biblia a la mujer ejercer este ministerio.



Aunque ha algunos les cueste trabajo creerlo, todo lo escribo en el temor de Dios y el amor de Cristo, por su Iglesia y mis hermanas en la fe.

Por Juan Paulo Martinez
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jueves, 2 de noviembre de 2017

¿Pueden las Mujeres ser Pastoras?




Por. Renato Vargens

En mi perspectiva la ordenación de mujeres al pastorado es una significativa distorsión teológica. Lamentablemente he visto en los últimos años innumerables iglesias consagrando a mujeres al ministerio pastoral. En este sentido, quisiera de forma práctica y objetiva alcanzar 07 motivos porque no creo en mujeres pastoras:

  1. Las Escrituras no refrendan la ordenación de las mujeres al ministerio pastoral. No veo en la Biblia ningún texto que apoye la ordenación femenina al presbiterato.
  2. Jesús no llamó “apóstolas” entre los doce. Todos los apóstoles escogidos por Jesús eran hombres.
  3. Las Escrituras no defienden el Igualitarismo y sí el Complementarismo. Igualitarismo. Esta corriente, afirma que Dios originalmente creó al hombre ya la mujer iguales; y que el dominio masculino sobre las mujeres fue parte del castigo divino a causa de la caída, con consecuentes reflejos socioculturales. Según los igualitaristas mediante el advenimiento de Cristo, ese castigo y reflejos fueron removidos; proporcionando consecuentemente la restauración al plan original de Dios en cuanto a la posición de la mujer en la iglesia. Por lo tanto, ahora, las mujeres tienen igual derecho a los hombres de ocupar “cargos de oficio” de la Iglesia. Además de los igualitaristas, encontramos a los Complementarismo, que a su vez entienden que desde la creación -y por lo tanto, antes de la caída- Dios estableció papeles distintos para el hombre y la mujer, ya que ambos son peculiarmente diferentes. La diferencia entre ellos es complementaria. Es decir, el hombre y la mujer, con sus características y funciones distintas se completan. La diferencia de funciones no implica una diferencia de valor o en inferioridad de uno en relación al otro, y las consecuentes diferencias socioculturales no siempre reflejan la visión bíblica de la funcionalidad distinta de cada uno. El hombre fue hecho cabeza de la mujer - ese principio implica en diferente rol funcional del hombre, que es el de liderar.
  4. Pablo no habla de “presbíteras”, “obispas”, mucho menos de “pastoras”. Las referencias a estas vocaciones en las Escrituras siempre están relacionadas con los hombres. No es necesario mucho esfuerzo para percibir que no existían pastoras en las iglesias del Nuevo Testamento.
  5. Los padres de la Iglesia y los reformadores no defendieron nunca el ministerio pastoral femenino.
  6. Los apóstoles determinaron que los pastores debían ser marido de una sola mujer y que debían gobernar bien su casa, obviamente ellos tenían en mente a hombres cristianos (1Tim 3.2,12; Tt 1.6).
  7. La mujer no tiene autoridad sobre el marido. (1 Tim. 2:12) Pues, si ella es pastora y su marido no, ella quebranta el principio de autoridad de la Biblia, haciéndose líder del marido.

Estimado lector, cuando afirmo que las mujeres no pueden ser pastoras lo hago en la perspectiva de gobierno. El gobierno de la iglesia junto con los oficiales que la rigen son eminentemente masculinos. En la Biblia no ve ni tampoco encuentra a mujeres que gobiernan la iglesia. Todas las recomendaciones Paulinas en cuanto a presbíteros son para hombres. Sin embargo, el hecho de que las mujeres no gobiernen la iglesia, no impide que predicen o enseñen la palabra de Dios ¿entendieron? El gobierno de la iglesia es masculino y no femenino. Las mujeres pueden servir a Dios, pero gobernar es una prerrogativa masculina.

¡Piense en eso!


jueves, 19 de mayo de 2016

¿Feminismo en la Iglesia de hoy?



¿Es acaso una intromisión del movimiento feminista en el evangelicalismo el hecho de que se nombren como oficiales de gobierno de la Iglesia a mujeres hoy en día?

Hay muchas preguntas que deben ser respondidas, mientras tanto hay verdades en las Escrituras que no deben ser pasadas por alto:
“La mujer aprenda con tranquilidad, con toda sujeción; pero no permito a la mujer enseñar ni dominar al varón, sino estar tranquila, Porque Adán fue formado primero, después Havah (Eva). Y no fue engañado Adán, sino que la mujer, siendo completamente engañada, ha incurrido en transgresión, pero será salvada mediante el Nacimiento, si permanecen en fe, amor y santificación, con sensatez.” -1 Timoteo 2.11-15 (BTX-4°)
¿Solo eran lineamientos a Timoteo y no a la iglesia universal?
Las cartas a Timoteo, aunque son cartas personales, eso no significa que sólo sean indicaciones para él, o para la iglesia de Éfeso, en todo caso, la directiva que la mujer “no enseñe ni ejerza autoridad sobre el varón” ¿Estaría restringida su aplicación sólo a Éfeso y no a las demás iglesias? Es increíble, pero hay muchos que están interpretando así, mire un ejemplo:
“… Pablo está aquí tratando con una única situación que existe en Éfeso. Si Pablo hubiera dado una regla universal para el orden de la iglesia en este pasaje, habría utilizado la palabra común del Nuevo Testamento que se significa “autoridad”… Este punto de vista se ve confirmado por el hecho de que hay un cambio del plural al singular, y luego de vuelta al plural en este pasaje. En los vers. 9-10 de cap. 2, Pablo se refiere a “las mujeres” en plural. Pero cuando se trata de la advertencia restrictiva de vers. 11-12, que cambia al singular y se refiere a “una mujer”. Después, en vers. 15, regresa de nuevo para el plural. Esto puede indicar que, al escribir este pasaje, Pablo tenía a una mujer en particular en mente, que era la principal responsable de la difusión de la falsa enseñanza en Éfeso. Sea como fuere, Pablo, en este pasaje, está, obviamente, abordando una situación única, que sucedía en la ciudad de Éfeso.”(1)
Así lo dice Eddie L. Hyatt, y otros autores más, que las cartas a Timoteo no aplican más que para la iglesia de Éfeso, por ello se pasan por alto esta ordenanza sobre el orden establecido por Dios y se apoyan en otros pasajes y argumentos como la diaconiza Febe, el liderazgo de Priscila y Junias. Es aquí cuando en el afán de sostener una práctica no bíblica, se relega la autoridad de las Escrituras a un simple manual de principios que los puedo usar a mi antojo. Es en las mismas cartas de Pablo a Timoteo donde se le dice:
“Fiel es la palabra: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Es necesario, pues, que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospitalario, apto para enseñar, no adicto al vino, ni pendenciero, sino amable, apacible, no avaro, que cuide bien su propia casa, que tenga a sus hijos en obediencia con toda dignidad (pues si alguno no tiene cuidado de su propia casa, ¿cómo acogerá a la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que, lleno de orgullo, caiga en acusación del diablo; debiendo tener también buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito o en trampa del diablo.” 1 Timoteo 3.1-7 (BTX)
Siguiendo la línea de interpretación de Eddie L. Hyatt, estos requisitos ¿eran solamente para los “obispos” de la iglesia que lideraba Timoteo? Se sabe que Timoteo fue obispo de todas las iglesias de Éfeso y no de una sola iglesia local, ¿Cómo se aplican las directrices entonces? ¿Hay requisitos para obispos aplicables solamente a las iglesias que dirigía Timoteo? Y cuando Pablo le escribe a Tito, ¿acaso no le da los mismos lineamientos sobre los obispos y ancianos, es decir sobre los pastores varones?
“Por esta razón te dejé en Creta: Para que pusieras en orden lo que faltaba y designaras ancianos (varones y en plural) en cada ciudad, como te ordené: El que sea irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes, que no estén acusados de libertinaje o rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios: No arrogante, ni iracundo, ni adicto al vino, ni pendenciero, ni codicioso de ganancias deshonestas; sino hospitalario, amante de lo bueno, prudente, justo, santo, dueño de sí mismo; que retenga firmemente la palabra fiel, conforme a la doctrina, a fin de que sea capaz de exhortar con sana enseñanza y de refutar a los que contradicen.” Tito 1.6-9 (BTX)
Esto es sólo un argumento, de ninguna manera no podemos decir que las cartas a Timoteo no son autoridad para nosotros y para todas las iglesias. Pablo va a decirle a Timoteo “esto encargan a hombres fieles que enseñen también a otros…”. Pablo mismo se está asegurando que estas directivas sean enseñadas a otros aparte de las iglesias de Éfeso. Además, le advierte que “vendrá un tiempo…” de apostasía, la pregunta sería que si seguimos la línea de interpretación de Hyatt, esa apostasía ¿es sólo para Éfeso, o es una advertencia para la iglesia universal?
“Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que sintiendo comezón de oídos, se acumularán para sí mismos maestros conforme a sus propias concupiscencias; y apartarán el oído de la verdad, y serán extraviados a las fábulas.” 2 Timoteo 4.3-4 (BTX)
¿Qué dice Pablo a Timoteo entonces?
Vean que Pablo recalca el principio bíblico de “quién es la autoridad en base al orden establecido por Dios: el hombre”, no hay otra manera. Por ello, la tarea de “enseñar a los varones y al mismo tiempo ejercer autoridad sobre ellos en la iglesia” es del varón no de la mujer, de un pastor y no de una "pastora". Por lo tanto, no se trata de que la mujer esté relegada en la iglesia de hoy, las mujeres pueden enseñar y servir en sus iglesias, pero “sin usurpar la autoridad y principio establecido por Dios.”

Por otro lado, es importante recalcar la labor de muchas “pastoras” que han llevado sobre sus hombros la carga pastoral y han dirigido las iglesias que les han encomendado. No las estamos criticando de “usurpadoras”, digamos que han ejercido ese ministerio basadas en una mala interpretación de las Escrituras. Pero alabamos el hecho que ahora muchas se están retractando.

Intentando responder a las preguntas iniciales
Hay evidencias que la labor de las mujeres en las iglesias de los años 1900 (nacimiento del pentecostalismo) era genuino, era la respuesta a una necesidad, era un “servicio” a Dios; no había intención de alterar el orden bíblico establecido por Dios, ya lo dijimos, era una mala interpretación de las Escrituras.

Muchos grandes hombres de Dios no hubieran logrado ejercer su ministerio sin el apoyo ya sea de su madre o esposa, ese es el verdadero servicio bíblico de la mujer, no el de ser “pastoras de una iglesia”. Pero en estas últimas décadas, hay un real abuso, habiendo entre los evangélicos, no solamente “pastoras”, sino también “apóstolas” y “profetas”. Todas con el título y cargo otorgado por sus iglesias u organizaciones.

¿En qué concluimos?
Otro de los textos usados para afirmar que en Cristo hay “igualdad” entre el hombre y la mujer y por consiguiente, tanto hombres como mujeres puedes ser oficiales en la iglesia es Gálatas 3.28. Es decir, no solamente habría “ancianos”, sino también “ancianas” así como “obispos” y “obispas”.
“No hay judío ni griego, no hay siervo ni libre, no hay varón ni hembra: porque todos vosotros sois uno solo en Jesús el Mesías.” Gálatas 3.28 (BTX)
Pero el contexto de Gálatas 3.28 no está hablando de igualdad para efectos de los roles del hombre y de la mujer, tampoco es un sustento para el pastorado femenino. El contexto claramente está hablando sobre la salvación y la justificación por la fe, en contraposición de los judaizantes quienes pretendían introducir en la iglesia las practicas de la ley, como un extra para tener salvación.

Usted puede revisar un sinnúmero de literatura que señala que Jesús marcó con su ministerio la "igualdad de género" para los oficiales de la iglesia, y añaden que Pablo en este pasaje devuelve el valor replegado de la mujer, del esclavo y del no judío. Y quedándonos con el asunto de la mujer, muchos establecen que aquí en Gálatas hay un sustento para que las mujeres gobiernen en la iglesia.

Si esto es así, si Jesús vino a marcar un hito en la historia del ministerio de la mujer, pregunto ¿Por qué no nombró seis apóstoles varones y seis mujeres apóstolas? O ¿Por qué no nombró seis esposos con sus esposas como sus apóstoles? ¿Si este pasaje de Gálatas lo vamos a usar para devolverle la posición a un esclavo o aun no judío, por qué Jesús no nombró como apóstoles a seis judíos y a seis griegos? ¿Negar el pastorado femenino es discriminación de género contra la mujer?

Jesús no tuvo ningún temor de romper las costumbres sociales cuando estaba en juego un principio moral: criticó públicamente a los fariseos, sanó en el sabat, limpió el templo, habló con una samaritana, comió con cobradores de impuestos y pecadores, y comió con manos sin lavarse. Si Jesús hubiera querido establecer un principio de igual acceso al liderazgo de la iglesia tanto por hombres como por mujeres, ciertamente lo habría hecho así al nombrar a sus apóstoles, y podría haberlo hecho así, a pesar de la oposición cultural, si eso hubiera sido el patrón que quería establecer en su iglesia. Pero no lo hizo así.

Quizá no todos estén de acuerdo conmigo en esto, pero bien podríamos estar frente a una intromisión del feminismo en la Iglesia de hoy. Las Sagradas Escrituras son más que claras. Pasarlas por alto puede tener un alto costo. Para algunos autores esto es un tema secundario, que las organizaciones ordenen "pastoras" al ministerio, es decir es un tema que no debe separar a las iglesias evangélicas.(2) Pero nuestra preocupación debe ir más allá, de estar alertas y prevenidos de filosofías humanas que se adentran sutilmente a las iglesias.


¡Seamos sobrios!
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Nota Bibliográfica:

1. Esto lo dice Eddie L. Hyatt, (http://www.devocionalescristianos.org/2014/09/quien-dice-que-las-mujeres-no-pueden-ser-pastoras.html) recuperado el 20 de mayo de 2016.
2. Keller, T, 2015, Jueces para ti, Medellín-Colombia: Poiema Publicaciones. Pág. 62-65 (Aquí puede profundizar sobre algunas perspectivas del ministerio de la mujer)