viernes, 2 de enero de 2026

“Si aquellos días no fuesen acortados”:

 

Mateo 24:22 entre el juicio histórico del año 70 d.C. y la crítica al dispensacionalismo futurista

Mateo 24:22 constituye uno de los textos más debatidos del Discurso del Monte de los Olivos. Mientras que el dispensacionalismo clásico interpreta este pasaje como una referencia a una futura “Gran Tribulación” global, acompañada incluso por alteraciones cósmicas del tiempo, el preterismo parcial sostiene que Jesús describe un juicio histórico concreto: el asedio y destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Este artículo argumenta que la lectura preterista parcial ofrece una interpretación más coherente desde el punto de vista contextual, léxico, histórico y teológico. Asimismo, se refutan las propuestas de Walvoord, Ryrie y Scofield, mostrando que sus conclusiones dependen de supuestos hermenéuticos ajenos al texto.

Introducción: el problema hermenéutico de Mateo 24:22

Mateo 24:22 declara:

“Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.”

Este versículo ha sido tradicionalmente utilizado por la escatología futurista para sostener la existencia de una tribulación futura de alcance mundial, tan severa que requeriría una intervención sobrenatural que incluso alteraría la duración normal de los días. Sin embargo, tal lectura plantea serias dificultades exegéticas: ignora el contexto inmediato, desatiende el uso bíblico del lenguaje profético y desconecta el texto de su cumplimiento histórico verificable.

El presente estudio sostiene que Mateo 24:22 se refiere exclusivamente a la crisis del siglo I y que su correcta interpretación confirma —y no contradice— la fidelidad profética de Jesucristo.

“Aquellos días”: delimitación temporal y contexto inmediato

El sintagma “aquellos días” debe interpretarse en continuidad directa con Mateo 24:15–21. Jesús habla de:

  • Judea (v.16),

  • azoteas y campos (vv.17–18),

  • mujeres encintas (v.19),

  • invierno y sábado (v.20).

Estas referencias son inequívocamente locales y situacionales, no universales ni cósmicas. Como señala Gentry, “el lenguaje de Jesús está anclado firmemente en la geografía, el calendario y las realidades sociales del siglo I”¹. Proyectar estos “días” a un futuro indeterminado rompe la coherencia del discurso.

Walvoord, en contraste, afirma que Mateo 24:22 “describe la severidad de la futura tribulación mundial”², pero no ofrece una explicación de por qué Jesús utiliza instrucciones prácticas irrelevantes para un escenario global.

“Nadie sería salvo”: el sentido histórico de σῴζω (sōzō)

Un punto clave del debate radica en el significado del verbo “salvar”. El dispensacionalismo suele asumir automáticamente que se trata de salvación eterna. Sin embargo, el uso neotestamentario de σῴζω demuestra un rango semántico más amplio, que incluye la preservación de la vida física (cf. Mt 8:25; 27:40; Hch 27:20).

Gentry argumenta que, en Mateo 24:22, “la salvación tiene un sentido claramente histórico: la supervivencia durante una catástrofe nacional”³. El contexto no aborda la justificación, la fe o la vida eterna, sino la destrucción masiva causada por guerra, hambre y asedio.

Ryrie, por el contrario, insiste en que el versículo “se refiere a la salvación de personas durante la tribulación futura”⁴, pero no demuestra por qué el término debe entenderse soteriológicamente cuando el contexto inmediato es físico e histórico.

“Los días serán acortados”: análisis léxico y refutación de la lectura cósmica

Algunos intérpretes futuristas populares han sugerido que “acortar los días” implica que los días dejarán de tener 24 horas. Esta idea, aunque llamativa, carece de respaldo exegético.

El verbo griego κολοβόω (koloboō) significa “recortar”, “truncar” o “reducir”. En ningún contexto bíblico significa alterar la estructura del tiempo cósmico. En Romanos 9:28, Pablo utiliza el mismo concepto para describir un juicio abreviado, no una distorsión temporal.

Scofield, en su famosa Biblia anotada, sugiere que Mateo 24:22 podría implicar “una intervención sobrenatural en el orden natural”⁵, pero no ofrece base textual ni paralelos bíblicos que sustenten tal afirmación. Esta lectura parece responder más a una expectativa apocalíptica moderna que al pensamiento judío del siglo I.

Desde la perspectiva preterista parcial, “acortar los días” significa que Dios limitó providencialmente la duración e intensidad del asedio, permitiendo la huida de los creyentes y evitando una aniquilación total. Los registros históricos de Josefo y el testimonio de Eusebio confirman que el sitio tuvo interrupciones decisivas antes de su fase final.

¿Quiénes son “los escogidos”?

Otra divergencia importante concierne a la identidad de “los escogidos”. El dispensacionalismo tiende a identificarlos con Israel étnico, particularmente con un remanente judío futuro. Sin embargo, en el Evangelio de Mateo el término ἐκλεκτοί se aplica consistentemente a los seguidores de Cristo (cf. Mt 22:14; 24:24, 31).

Gentry subraya que “los escogidos no son el objeto del juicio, sino aquellos preservados en medio de él”⁶. Históricamente, fueron los cristianos —judíos creyentes y gentiles— quienes escaparon de Jerusalén antes de su destrucción. El Israel incrédulo, en cambio, fue el destinatario del juicio.

Crítica metodológica al dispensacionalismo clásico

Las interpretaciones de Walvoord, Ryrie y Scofield comparten ciertos supuestos problemáticos:

  1. Descontextualización histórica: separan el discurso de Jesús de la destrucción del templo que motivó las preguntas de los discípulos.

  2. Lectura hiper-literal selectiva: literalizan elementos secundarios (como “acortar los días”) mientras espiritualizan o desplazan los marcadores temporales (“esta generación”).

  3. Proyección futurista: introducen escenarios (templo reconstruido, tribulación mundial) sin necesidad textual.

Como advierte R. C. Sproul, “un Cristo que se equivoca acerca del tiempo de sus propias profecías no puede ser el Cristo bíblico”⁷.

Conclusión

Mateo 24:22, leído en su contexto histórico, lingüístico y teológico, no describe una catástrofe futura global ni una alteración cósmica del tiempo. Jesús anuncia un juicio real, localizado y limitado, que se cumplió en el año 70 d.C. La expresión “acortar los días” se refiere a la misericordiosa intervención de Dios para preservar a su pueblo en medio del juicio.

La interpretación preterista parcial no debilita la esperanza cristiana ni niega la segunda venida futura de Cristo. Por el contrario, afirma con fuerza que Jesús es un profeta verdadero cuyas palabras se cumplieron con precisión histórica. Frente a las lecturas futuristas especulativas, esta exégesis devuelve a Mateo 24:22 su anclaje histórico y su poder teológico original.


Notas

  1. Kenneth L. Gentry, Before Jerusalem Fell (Tyler, TX: ICE, 1998), 215.

  2. John F. Walvoord, Matthew: Thy Kingdom Come (Chicago: Moody Press, 1974), 187.

  3. Gentry, Before Jerusalem Fell, 218.

  4. Charles C. Ryrie, Basic Theology (Chicago: Moody Press, 1999), 557.

  5. C. I. Scofield, The Scofield Reference Bible (Oxford: Oxford University Press, 1909), nota a Mateo 24:22.

  6. Gentry, The Olivet Discourse Made Easy (Powder Springs, GA: American Vision, 2010), 97.

  7. R. C. Sproul, The Last Days According to Jesus (Grand Rapids: Baker, 1998), 158.

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