sábado, 11 de abril de 2020

... Entonces Vendrá el Fin

Un análisis exegético e histórico de Mateo 24:14 a la luz del cumplimiento del año 70 d.C.

Texto base

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”
(Mateo 24:14, RV60)

Introducción

Mateo 24:14 ha sido tradicionalmente interpretado, dentro de la escatología futurista, como una condición misionológica para la consumación final de la historia: una vez que el evangelio sea proclamado a todos los pueblos del planeta, entonces ocurrirá la Segunda Venida de Cristo y el fin del mundo. Sin embargo, una lectura atenta del texto dentro de su contexto histórico, literario y lingüístico revela que esta interpretación no corresponde al significado original de las palabras de Jesús.

El presente estudio sostiene que Mateo 24:14 se cumplió antes del año 70 d.C., y que el “fin” al que Jesús se refiere no es el fin del cosmos, sino el fin de la era del templo, del sistema sacrificial mosaico y del orden judío centrado en Jerusalén. Esta interpretación se enmarca dentro del preterismo parcial reformado, el cual afirma tanto el cumplimiento histórico de muchas profecías del discurso del Monte de los Olivos como la futura Segunda Venida física y gloriosa de Cristo.

I. El significado de “todo el mundo” (οἰκουμένη)

El término griego utilizado en Mateo 24:14 para “mundo” es οἰκουμένη (oikouménē), no κόσμος (kosmos). Léxicamente, oikouménē significa “la tierra habitada” y, en el uso común del siglo I, se empleaba frecuentemente para referirse al Imperio Romano.

W. E. Vine señala que oikouménē es usada en el Nuevo Testamento para describir “el mundo habitado, especialmente el Imperio Romano” (Vine, Expository Dictionary of New Testament Words). Esta acepción se confirma por numerosos pasajes bíblicos:

  • Lucas 2:1: “que todo el mundo (οἰκουμένη) fuese empadronado”, refiriéndose claramente al edicto romano de Augusto.

  • Hechos 11:28: una hambruna que afectaría “a toda la tierra habitada”, cumplida bajo el emperador Claudio.

  • Hechos 24:5: Pablo es acusado de provocar disturbios “por todo el mundo”, es decir, dentro del ámbito imperial.

Por tanto, Mateo 24:14 no alude al planeta entero en sentido moderno, sino al mundo conocido y gobernado por Roma.

II. La proclamación del evangelio dentro del marco generacional

El discurso escatológico de Mateo 24 está explícitamente delimitado por una referencia temporal clara:

“De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (Mt 24:34).

La palabra γενεά (geneá) en los Evangelios siempre designa a la generación contemporánea de Jesús, sin excepción. Cualquier intento de redefinirla como “raza” o “era indefinida” carece de respaldo léxico y contextual.

Además, Jesús había advertido previamente a sus discípulos:

“No acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre” (Mt 10:23).

Esta “venida” remite al lenguaje de Daniel 7:13, donde el Hijo del Hombre viene al Anciano de Días, no a la tierra, en un acto de entronización y juicio. Diversos estudiosos —incluida la Biblia de Jerusalén— reconocen que este pasaje apunta a la visita judicial de Dios sobre Jerusalén, culminada en el año 70 d.C.

III. Evidencia neotestamentaria del cumplimiento previo al 70 d.C.

El Nuevo Testamento afirma de manera reiterada que la proclamación del evangelio ya había alcanzado el ámbito universal esperado dentro del marco del oikouménē:

  • Hechos 17:6: “Estos que trastornan el mundo entero…”

  • Romanos 10:18: “Por toda la tierra ha salido la voz de ellos”.

  • Colosenses 1:6: “el evangelio… está llevando fruto en todo el mundo”.

  • Colosenses 1:23: “el evangelio… que se predica en toda la creación debajo del cielo”.

Estos textos emplean lenguaje representativo y teológico, común en la literatura judía y grecorromana, para indicar una expansión real y efectiva del mensaje cristiano más allá de Judea, alcanzando el mundo gentil antes de la caída de Jerusalén.

Kenneth L. Gentry afirma:

“El Nuevo Testamento enseña explícitamente que el evangelio del reino ya había sido proclamado en todo el mundo habitado antes del juicio del año 70” (Before Jerusalem Fell, p. 143).

IV. El significado de “el fin”

El término τέλος (télos), traducido como “fin”, no implica necesariamente el fin del cosmos, sino la consumación o culminación de un orden específico. En Mateo 24, el contexto inmediato es la destrucción del templo (Mt 24:1–3), evento que marcó el fin definitivo del antiguo pacto en su forma ceremonial.

La destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. significó:

  • el fin del sacerdocio levítico funcional,

  • el cese irreversible de los sacrificios,

  • y la confirmación histórica del nuevo orden inaugurado por Cristo.

Como señala R. C. Sproul:

“El ‘fin’ del que habla Jesús es el fin del sistema del templo judío, no el fin del mundo” (The Last Days According to Jesus, p. 99).

Conclusión

Mateo 24:14 debe ser interpretado dentro de su contexto histórico, lingüístico y literario. La evidencia bíblica demuestra que:

  1. “Todo el mundo” se refiere al oikouménē, el mundo habitado del siglo I.

  2. La proclamación del evangelio ocurrió efectivamente antes del año 70 d.C.

  3. El “fin” anunciado por Jesús fue el fin de la era del templo y del orden mosaico, no la consumación final de la historia.

Este pasaje, lejos de ser un mandato para “acelerar” la Segunda Venida mediante estrategias misioneras globales, es una confirmación de la fidelidad profética de Cristo. Jesús anunció un juicio histórico concreto, delimitado temporalmente, y dicho juicio ocurrió tal como Él lo declaró.

Desde una perspectiva pastoral, esta verdad fortalece la confianza de la iglesia en la autoridad de Cristo: el Señor de la historia cumple su palabra con precisión absoluta. La misión de la iglesia hoy no es provocar el fin, sino proclamar con fidelidad al Rey que ya ha sido vindicado y que volverá, en su debido tiempo, para la consumación final de todas las cosas.


¡Piensa en esto cristiano! 

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