Una Exégesis Histórica de Mateo 24:23–26 y una Refutación al Dispensacionalismo Futurista
Resumen
Mateo 24:23–26 ha sido interpretado por el dispensacionalismo clásico como una advertencia sobre un engaño escatológico futuro asociado con un “anticristo mundial” previo al fin del cosmos. Este artículo sostiene que dicha lectura es históricamente anacrónica y exegéticamente insostenible. Desde una perspectiva preterista parcial, se argumenta que Jesús describe un contexto específico del siglo I, anterior a la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C., caracterizado por la proliferación de falsos movimientos mesiánicos y engaño religioso intenso. Asimismo, se demuestra que el pasaje no enseña la posibilidad de que los escogidos pierdan su salvación, ni anticipa un anticristo universal futuro, ni exige milagros sobrenaturales auténticos como credenciales del engaño. Finalmente, se refutan explícitamente las interpretaciones de C. I. Scofield, Charles C. Ryrie y John F. Walvoord, mostrando que dependen de supuestos teológicos externos al texto bíblico.
Introducción: el problema interpretativo de Mateo 24:23–26
El Discurso del Monte de los Olivos (Mateo 24–25) constituye uno de los pasajes más debatidos del Nuevo Testamento. En particular, Mateo 24:23–26 ha sido utilizado como base para construir una escatología futurista caracterizada por un engaño global, un anticristo personal final y una tribulación universal previa a la Segunda Venida. Sin embargo, estas interpretaciones rara vez consideran de manera coherente el contexto histórico inmediato, la audiencia original y la delimitación temporal explícita del discurso (“esta generación”, Mt 24:34).
Este estudio propone que Mateo 24:23–26 debe interpretarse como una advertencia pastoral dirigida a los discípulos del siglo I, destinada a protegerlos del engaño religioso durante el período caótico que precedió al juicio divino sobre Jerusalén. Esta lectura no solo armoniza con el contexto literario y la historia del período, sino que preserva la fidelidad profética de Cristo y la coherencia de la doctrina reformada de la perseverancia de los santos.
Delimitación histórica y literaria del pasaje
Mateo 24:23–26 se encuentra dentro de una unidad claramente delimitada (Mt 24:4–34), enmarcada por dos referencias temporales inequívocas:
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El juicio inminente sobre el templo (24:1–3)
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La afirmación: “no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (24:34)
Como subraya Kenneth L. Gentry, “ninguna interpretación responsable puede aislar los versículos 23–26 de su marco temporal explícito sin violentar la intención original del discurso”¹.
Jesús habla a discípulos concretos, sobre peligros que ellos enfrentarían, y utiliza lenguaje geográfico y situacional incompatible con un escenario global y futurista.
“Engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos”: ¿pérdida de salvación?
Análisis gramatical
La frase griega εἰ δυνατὸν (ei dynatón) introduce una condición hipotética irreal, no una posibilidad real. Su función retórica es enfatizar la intensidad del engaño, no la vulnerabilidad final de los escogidos.
El texto no afirma que los escogidos puedan ser engañados, sino que el engaño sería tan severo que lo haría, si tal cosa fuera posible.
Implicaciones teológicas
Desde una perspectiva reformada, esta lectura armoniza con textos como Juan 10:28 y Romanos 8:30. Jesús no está advirtiendo que los escogidos podrían perderse, sino asegurando implícitamente que no lo harán.
Gentry concluye:
“Cristo no está expresando incertidumbre sobre la perseverancia de los elegidos, sino afirmando su seguridad mediante una forma retórica de imposibilidad”².
¿Quiénes son los “escogidos”?
En el Evangelio de Mateo, el término ἐκλεκτοί se refiere consistentemente a los verdaderos discípulos de Cristo (Mt 22:14; 24:22, 31). No existe base contextual para identificar a los escogidos con Israel étnico incrédulo.
Históricamente, fueron los cristianos —no los judíos rebeldes— quienes obedecieron las advertencias de Jesús y huyeron antes del asedio final, tal como lo registra Eusebio de Cesarea (Historia Eclesiástica, III.5.3).
Falsos Cristos y anticristos: una categoría histórica, no futurista
Jesús advierte sobre “falsos Cristos”, no sobre un Cristo falso final. Esta advertencia encuentra su paralelo directo en 1 Juan 2:18:
“ya han surgido muchos anticristos”.
Juan no proyecta la figura del anticristo al futuro, sino que la identifica como una realidad presente en su generación. Por tanto, los falsos Cristos de Mateo 24 y los anticristos de Juan pertenecen al mismo fenómeno histórico: líderes religiosos que usurpan el lugar de Cristo y engañan al pueblo.
No existe en el Nuevo Testamento una doctrina explícita de un anticristo universal escatológico. Tal figura surge del desarrollo teológico dispensacional del siglo XIX y XX, no del texto bíblico.
¿Milagros reales o prodigios engañosos?
Mateo 24:24 habla de “señales y prodigios”, sin especificar su naturaleza. En la Escritura, tales términos pueden referirse a actos engañosos, ilusiones o manipulaciones religiosas (cf. Dt 13:1–3).
No se afirma que estos falsos Cristos sanen enfermos o resuciten muertos. El énfasis del texto recae en el engaño, no en la autenticidad divina de sus actos.
Refutación explícita del dispensacionalismo clásico
C. I. Scofield
Scofield sostiene que Mateo 24:23–26 describe eventos del “fin de la era” inmediatamente anteriores a la Segunda Venida³. Sin embargo, ignora la referencia explícita a “esta generación” y traslada arbitrariamente el pasaje a un futuro indefinido.
Charles C. Ryrie
Ryrie afirma que los falsos Cristos corresponden a un engaño mundial futuro bajo el anticristo⁴. No obstante, no ofrece evidencia textual de que Jesús esté hablando de un escenario global, ni explica por qué las advertencias son geográfica y temporalmente locales.
John F. Walvoord
Walvoord interpreta el pasaje como parte de una tribulación futura sin precedentes⁵. Sin embargo, su lectura presupone un sistema escatológico previo que se impone sobre el texto, en lugar de derivarse de él.
Como observa R. C. Sproul:
“Un Cristo que se equivoca acerca del tiempo de sus propias profecías no puede ser el Cristo bíblico”⁶.
Conclusión
Mateo 24:23–26 no enseña la posibilidad de que los escogidos pierdan su salvación, no anticipa un anticristo universal futuro, ni describe milagros auténticos realizados por impostores escatológicos finales. Jesús advierte a sus discípulos del siglo I sobre un período real de engaño religioso previo a la destrucción de Jerusalén. La interpretación preterista parcial no minimiza la escatología cristiana, sino que la ancla firmemente en la historia, preservando la fidelidad profética de Cristo y la coherencia de la teología bíblica.
¡Piensa en esto cristiano!
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Notas
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Kenneth L. Gentry, Before Jerusalem Fell (Tyler, TX: ICE, 1998), 219.
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Ibid., 221.
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C. I. Scofield, The Scofield Reference Bible (Oxford: OUP, 1909), nota a Mateo 24:23.
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Charles C. Ryrie, Basic Theology (Chicago: Moody Press, 1999), 558.
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John F. Walvoord, Matthew: Thy Kingdom Come (Chicago: Moody Press, 1974), 190.
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R. C. Sproul, The Last Days According to Jesus (Grand Rapids: Baker, 1998), 158.
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