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lunes, 25 de mayo de 2026

LAS 10 DOCTRINAS MÁS INEXACTAS DEL ADVENTISMO

 

Un análisis teológico desde la perspectiva del cristianismo histórico reformado

Introducción

La Iglesia Adventista del Séptimo Día surgió en el siglo XIX dentro del contexto del movimiento millerita en los Estados Unidos. Aunque comparte con el protestantismo histórico varias doctrinas fundamentales —como la inspiración de las Escrituras, la deidad de Cristo y la importancia de la vida moral—, también desarrolló enseñanzas distintivas que han sido objeto de fuerte crítica por parte de teólogos reformados, bautistas, presbiterianos y evangélicos históricos.

El propósito de este artículo no es caricaturizar ni atacar personalmente a los creyentes adventistas, muchos de los cuales manifiestan un sincero amor por Cristo y las Escrituras. Más bien, el objetivo es evaluar críticamente ciertas doctrinas adventistas a la luz de: la exégesis bíblica, la teología reformada clásica, la cristología histórica, y el consenso doctrinal del protestantismo histórico.

La preocupación principal radica en que algunas doctrinas adventistas parecen introducir elementos que afectan: la suficiencia de la obra de Cristo, la seguridad de la salvación, la suficiencia de las Escrituras, y la doctrina de la gracia.

1. El Juicio Investigador (1844)

La doctrina adventista

El adventismo enseña que en 1844 Cristo entró al Lugar Santísimo del santuario celestial para iniciar una fase final de juicio conocida como “Juicio Investigador”, mediante la cual se examinan los registros de los creyentes antes de la segunda venida.

Esta doctrina se basa principalmente en: Daniel 8:14, Hebreos 8–9, y el principio profético “día-año”.

Crítica reformada

Desde la teología reformada histórica, esta doctrina presenta serios problemas cristológicos y soteriológicos.

Hebreos enseña claramente que Cristo: “entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención” (Heb. 9:12).

La expiación fue consumada definitivamente en la cruz: “Consumado es” (Jn. 19:30).

La justificación del creyente no queda suspendida a una revisión celestial futura: “El que oye mi palabra… no vendrá a condenación” (Jn. 5:24).

Anthony Hoekema, antiguo adventista y teólogo reformado, escribió:

“La doctrina del juicio investigador compromete la certeza de la salvación y socava la suficiencia de la obra consumada de Cristo.” (Anthony A. Hoekema, The Four Major Cults, Eerdmans, 1963)

Diferencia con el cristianismo reformado

Adventismo   Cristianismo reformado
La fase final del juicio comenzó en 1844   Cristo consumó plenamente la expiación en la cruz
El juicio celestial revisa creyentes   El creyente ya está justificado por fe
Salvación vinculada al juicio final investigativo   Salvación asegurada en Cristo

2. La naturaleza caída de Cristo

La doctrina adventista

Diversos autores adventistas históricos afirmaron que Cristo asumió la naturaleza humana caída posterior a Adán.

Problema cristológico

La ortodoxia histórica siempre sostuvo que Cristo: asumió verdadera humanidad, pero sin corrupción moral interna. La Confesión de Calcedonia (451 d.C.) enseña que Cristo fue:

“semejante a nosotros en todo, excepto en el pecado”.

Louis Berkhof afirma:

“Cristo asumió una naturaleza humana real, pero no una naturaleza pecaminosa.” (Systematic Theology, Eerdmans)

El peligro consiste en confundir: humanidad caída física, con corrupción moral heredada.

Hebreos 7:26 declara: “Santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores”.

3. El sueño del alma y el aniquilacionismo

La doctrina adventista

El adventismo enseña: inconsciencia de los muertos, y destrucción final de los impíos.

La crítica histórica

La tradición cristiana histórica sostuvo: conciencia posterior a la muerte, y castigo eterno consciente.

Jesús habló del rico y Lázaro (Lc. 16:19–31), y afirmó: “Estos irán al castigo eterno” (Mt. 25:46).

Juan Calvino escribió contra el mortalismo:

“El alma no duerme, sino que vive delante de Dios.” (Psychopannychia)

Asimismo: Filipenses 1:23, 2 Corintios 5:8, apuntan a comunión consciente inmediata con Cristo.

4. El sábado como sello de Dios y el domingo como marca de la bestia

La doctrina adventista

El adventismo tradicional sostiene que: el sábado será la señal final de fidelidad, y la observancia dominical llegará a ser la marca de la bestia.

Crítica reformada

El Nuevo Testamento jamás identifica el domingo con la marca de la bestia. Colosenses 2:16–17 enseña: “Nadie os juzgue… en cuanto a días de reposo”.

La teología reformada entiende que: el sábado ceremonial mosaico apuntaba a Cristo, y halló su cumplimiento en Él.

La observancia dominical cristiana surge: de la resurrección, del Día del Señor, y de la práctica apostólica (Hch. 20:7; Ap. 1:10).

5. La autoridad funcional de Elena G. de White

El problema central

Aunque oficialmente el adventismo afirma la Sola Scriptura, en la práctica: Elena White funciona como autoridad interpretativa. George Knight, historiador adventista, reconoce:

“El adventismo sería impensable sin el ministerio profético de Elena White.” (A Search for Identity, Review and Herald)

Crítica reformada

2 Timoteo 3:16–17 enseña que la Escritura es suficiente para equipar completamente al creyente. La Reforma sostuvo: Sola Scriptura. Ninguna revelación posterior puede funcionar como interpretación normativa universal de la Biblia.

6. El papado como cumplimiento exhaustivo de Apocalipsis 13

Evaluación equilibrada

Muchos reformadores sí identificaron al papado como anticristo en sentido histórico: Lutero, Calvino, Knox. Sin embargo, el adventismo desarrolló un sistema extremadamente rígido que convierte casi toda la escatología en una polémica anticatólica.

La exégesis reformada contemporánea suele ser más cuidadosa y reconoce: dimensiones históricas, simbólicas, y futuras en Apocalipsis.

7. Legalismo dietético

La doctrina

El adventismo promueve: abstención de carnes inmundas, dietas especiales, y principios alimenticios levíticos.

La crítica bíblica

Jesús declaró limpios todos los alimentos (Mr. 7:19). Pedro escuchó: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (Hch. 10:15). Romanos 14 enseña libertad de conciencia alimentaria. El problema surge cuando: la dieta se convierte en medida espiritual, o en criterio implícito de santidad.

8. La doctrina del “remanente”

La enseñanza adventista

El adventismo suele identificarse como: el remanente fiel de Apocalipsis 12:17.

Problema eclesiológico

Históricamente esto produjo tendencias exclusivistas: “Babilonia” para otras iglesias, superioridad doctrinal, sectarismo funcional. La Iglesia verdadera, según la Reforma, está compuesta por todos los regenerados unidos a Cristo por la fe.

9. El perfeccionismo antes de la segunda venida

La doctrina

La llamada “Last Generation Theology” sostiene que una generación alcanzará victoria total sobre el pecado antes del retorno de Cristo.

Crítica reformada

1 Juan 1:8 declara: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos”. La santificación: es progresiva, nunca perfecta en esta vida. La esperanza cristiana descansa: en la justicia imputada de Cristo, no en perfección moral absoluta previa a la glorificación. B. B. Warfield llamó al perfeccionismo:

“uno de los errores recurrentes más peligrosos de la historia cristiana.” (Perfectionism)

10. Daniel 8:14 y las 2300 tardes y mañanas

El fundamento del 1844

La cronología adventista depende de: principio día-año, reconstrucciones históricas debatidas, y reinterpretaciones posteriores al fracaso millerita.

Problemas exegéticos

Muchos eruditos consideran que Daniel 8 se relaciona primariamente con: Antíoco IV Epífanes, profanación del templo, contexto helenístico. La interpretación adventista es considerada altamente especulativa por numerosos comentaristas. 

Gleason Archer afirma:

“No existe evidencia concluyente de que Daniel 8:14 apunte a 1844.”
(Daniel, Expositor’s Bible Commentary)

Conclusión pastoral

El propósito de este análisis no es alimentar hostilidad contra adventistas sinceros. Muchos de ellos aman profundamente a Cristo y desean honrar las Escrituras. Sin embargo, la sinceridad no basta para garantizar exactitud doctrinal. La preocupación central del cristianismo reformado es que varias doctrinas adventistas: oscurecen la suficiencia de Cristo, introducen incertidumbre respecto a la salvación, y desplazan funcionalmente la autoridad suprema de las Escrituras.

El Evangelio bíblico proclama que: Cristo ya consumó perfectamente la redención, el creyente es justificado únicamente por fe, y la seguridad descansa completamente en la gracia soberana de Dios. La invitación pastoral al creyente adventista es sencilla: vuelva una y otra vez a Cristo mismo. No a 1844. No a sistemas proféticos complejos. No a una profetisa moderna. No al temor constante del juicio.

Sino a Cristo crucificado y resucitado, suficiente para salvar completamente a todos los que por Él se acercan a Dios (Hebreos 7:25).

¡Piensa en esto cristiano!

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Bibliografía

  • Archer, Gleason. Expositor’s Bible Commentary: Daniel. Zondervan.
  • Berkhof, Louis. Systematic Theology. Eerdmans.
  • Calvino, Juan. Psychopannychia.
  • Hoekema, Anthony A. The Four Major Cults. Eerdmans, 1963.
  • Knight, George R. A Search for Identity. Review and Herald.
  • Warfield, B. B. Perfectionism. Oxford University Press.
  • White, Ellen G. El Conflicto de los Siglos. Asociación Publicadora Interamericana.
  • Canale, Fernando. Seventh-day Adventist Theology. Andrews University Press.

domingo, 19 de julio de 2020

Elena G. de White ¿Era Realmente Profeta de Dios?



Elena G. de White

Elena Gould Harmon nació el 26 de Noviembre 1827 en una pequeña granja cerca del pueblo de Gorham, en Maine. Solo unos pocos años después de su nacimiento, sus padres Robert y Eunice Harmon abandonaron la agricultura para mudarse a la ciudad cercana de Portland, donde su padre se convirtió en un fabricante de sombreros. Cuando tenía nueve años, ella fue permanentemente desfigurada cuando un compañero de estudios maliciosamente la golpeó en la cabeza con una roca. La roca la puso en un coma que duró varias semanas y le obligó a perder mucho tiempo de escuela. 

Cuando Elena tenía 12 años, ella y su familia asistieron a una reunión del campamento metodista de Buxton en Maine, y allí tuvo una experiencia religiosa en la que profesó fe en Jesucristo. En 1840 y 1842, ella y su familia asistieron a reuniones adventistas y se convierten en devotos de William Miller. Miller se había dedicado al estudio de la profecía bíblica y estaba convencida de que Cristo regresaría el 22 de octubre 1844. Cuando Cristo no regresó, un evento fallido que se conocería como La Gran Decepción, la mayoría de la gente abandonó el adventismo. Pero en medio de la confusión resultante, Elena afirmaba tener visiones recibidas que pronto fueron aceptadas como revelación dada por Dios. El pequeño movimiento adventista que quedaba estaba dividido por muchas diferencias y muchas luchas internas, pero Ellen creía que tenía un don que podría reunir y guiar al movimiento. Sus sueños y visiones continuaron, y ella rápidamente se convirtió en una líder entre ellos.

En 1846, Elena se casó con un joven predicador adventista llamado James White, y juntos viajaron extensamente difundiendo la fe adventista a Nueva Inglaterra y más allá. 12 meses más tarde dio a luz a un hijo, uno de los cuatro hijos que daría a luz, pero enseguida dejó al niño con su familia para continuar viajando, predicando y escribiendo.

En 1855, la familia White se mudo a Battle Creek, en Michigan, lugar que se convirtió en el centro del Adventismo. Cinco años más tarde, los representantes de cada congregación adventista se reunieron allí y determinaron que desde ese momento serían conocidos como Adventistas del Séptimo Día. Poco después se organizó formalmente como una denominación.

A lo largo de este tiempo Elena continuó recibiendo sueños proféticos y visiones —cerca de 2,000 durante su vida— y a través de ellos guió y formó la iglesia. Durante su vida, los Testimonios para la Iglesia fueron expandidos desde unas meras 16 páginas a nueve volúmenes completos. En 1863 recibió una visión sobre la salud humana y sus seguidores pronto adoptaron sus normas de salud como parte de su práctica, entre ellas el rechazo de la carne, el rechazo al café y el uso de recursos naturales en lugar de la medicación.

El movimiento adventista continuó expandiéndose y los Whites estaban en gran demanda en todo Estados Unidos. Viajaron constantemente, dirigiéndose a grandes congregaciones y reuniones de gente. Después de que James murió en 1881, Elena viajó aún más, pasando dos años en Inglaterra y casi nueve años en Australia. Pasó la mayor parte de los últimos 15 años de su vida en Elmshaven, California, y fue consumida en gran parte por la escritura y la organización de la denominación en crecimiento. Ella murió el 16 de julio de 1915, a la edad de 87. Durante su vida ella había predicado innumerables veces y había escrito unos 5,000 artículos y 40 libros. En el momento de su muerte, los Adventistas del Séptimo Día en todo el mundo tenían una membresía de casi 140,000 personas.
Su falsa enseñanza

En muchos aspectos, Elena de White aparentaba creer en la fe cristiana histórica. Ella creía en el regreso corporal inminente de Cristo; ella sostuvo la inspiración y la autoridad de la Biblia; y ella enseñó que somos salvos por la justicia de Cristo y no la nuestra. Pero en medio de esa verdad estaban algunas enseñanzas falsas y peligrosas. Me enfocaré en solo dos de ellas.

La falsa enseñanza más obvia fue la que dio a la Iglesia Adventista su nombre: la opinión de que el día correcto de adoración es el sábado y no el domingo. Poco después de que James y Elena se casaron, estudiaron un tratado escrito por Joseph Bates titulado “Reposo del Séptimo” y se convenció de que debían guardar el sábado como el día de reposo. Seis meses más tarde, Elena tuvo una visión en la que vio a la ley de Dios con un halo de luz que rodeaba el cuarto mandamiento. Ella y su marido tomaron esto como prueba de que su nueva comprensión era correcta. Ellos elevaron esto a una doctrina de primera importancia.

De mucha mayor importancia son las posturas aberrantes de los Whites sobre la muerte, el infierno y el castigo eterno. Los adventistas enseñan que Dios no atormenta eternamente a los pecadores, sino que los muertos entran en un sueño del alma hasta la segunda venida y el juicio final. Y en ese momento el castigo para los pecadores será que dejan de existir.

White sostuvo que un Dios de ira eterna no puede ser compatible con un Dios de amor y bondad. En el libro “El Conflicto de los Siglos”, escribió, “Qué repugnante a cada emoción del amor y la misericordia, e incluso a nuestro sentido de la justicia, es la doctrina de que los muertos impíos son atormentados con fuego y azufre en un infierno que arde eternamente; que por los pecados de una breve vida terrenal están sufriendo la tortura eterna”.

Ella también creyó que Dios simplemente aniquilaría a las almas de aquellos que no lo siguieran. “Pero vi que Dios no los encerraría en la miseria sin fin del infierno, ni se les llevará al cielo; por que al ponerlos en la compañía de los puros y santos los haría sumamente miserables. Pero Él los destruirá por completo y hará como si no hubieran sido; entonces su justicia estará satisfecha. Él formó al hombre del polvo de la tierra, y lo impío y desobediente será consumido por el fuego y volverá al mismo polvo”.
Seguidores y adherentes modernos

El Adventismo casi llegó a su fin en los días siguientes a la Gran Decepción. Pero Elena G. de White le dio nueva vida a este movimiento y una nueva voz. A través de la constante predicación, la enseñanza y la evangelización, ella y sus seguidores habían hecho crecer el movimiento a casi 140.000 antes de su muerte en 1915. Hoy se estima que hay 18 millones de Adventistas del Séptimo Día en el mundo. Sus creencias individuales varían tanto que algunos cristianos los consideran una secta, mientras que otros no lo hacen. (Nota del editor: en Latinoamérica es posible encontrar grupos adventistas mucho más apegados a la fe histórica, mientras otros grupos están aún más desviados que lo que leemos en este escrito).

Los Adventistas del Séptimo Día han seguido evolucionando. Ellos siguen considerando a Elena de White como alguien que tuvo un don especial dado por Dios, el de la profecía. Ellos continúan manteniendo el día de reposo y su énfasis en la alimentación saludable. Ellos siguen negando tanto la inmortalidad del alma y la realidad del infierno como un tormento eterno y consciente. Los sucesores de Elena G. de White también han desarrollado la distintiva y preocupante doctrina del Juicio Investigador. (El Ministerio de Investigacion y Apologetica Cristiana enumera sus afirmaciones, negaciones y enseñanzas más preocupantes y ofrece este consejo: “Hay demasiados problemas dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día como para recomendarla como una iglesia segura. Aunque hay grupos adventistas que están dentro de la ortodoxia, hay muchos de ellos que no lo están”).
¿Qué dice la Biblia al respecto?

La Biblia contradice gran parte de lo que Elena G. de White enseñó y lo que su iglesia enseña hoy en dia.

En el asunto del día de reposo, el Nuevo Testamento muestra claramente a cristianos adorando juntos el domingo en lugar del sábado. No solo eso, sino que Romanos 14 enseña que cada persona debe estar convencido en su propia mente sobre el día que observan como el día del Señor; si el sábado fuese determinante para todos los cristianos de hoy, este pasaje no tendría sentido.

En contraste con la enseñanza de White sobre el destino eterno de aquellos que no conocen al Señor, la Biblia enseña que el infierno es real, que es eterno, y que en el infierno la ira de Dios es derramada con un castigo eterno consciente. Juan el Bautista habló de Jesús, diciendo: “Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará” (Mt. 3:12). Jesús mismo habló del infierno diciendo: “Si tu mano te hace pecar, córtala. Es mejor entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no se apaga” y ademas dice “irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mr. 9:43, Mt. 25:46 ). Y en las epístolas, Pablo advirtió, “Ellos sufrirán el castigo de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Ts. 1:9). Solo al torcer deliberadamente las Escrituras alguien puede negar la realidad aterradora que el infierno es real y que los que no conocen al Señor estará allí para enfrentarse a su ira para siempre.

Artículo publicado en Coalición Por el Evangelio

miércoles, 16 de enero de 2019

¿Constantino Cambió el Sábado por el Domingo?



A la fecha existen en el mundo muchos grupos cristianos que aun "guardan el sábado" como Día de Reposo. Los "Adventistas del Séptimo Día" son quizá el principal, aparte de numerosas sectas. Elena G de White en su libro "Testimonios" Vol III, pág. 397 dice:
"La ley de guardar el primer día de la semana es producto de un cristianismo apóstata. El domingo es hijo del papado. Aceptado por encima del sagrado Día de Reposo de Dios. "

Dicen que Constantino Inventó al Religión Católica y que cambió el Día de Reposo judío que es el Sábado por el domingo "Día del Sol". ¿Pero esto es de verdad así?

La verdad que es importante revisar tanto la Biblia como la historia para no caer en semejante exabrupto. Tanto la Biblia como los primeros cristianos nos han dejado evidencias de que la Iglesia se reunía en Domingo y no en sábado.

El Día Domingo en Tiempos Apostólicos-Bíblicos:
1.- Cristo resucitó el primer día de la semana, en domingo.
2.- El primer día de la semana fue el día especial de las manifestaciones de Jesucristo resucitado. Él se manifestó por lo menos cinco veces el primer domingo, y una vez más el domingo siguiente.
3.- El Espíritu Santo fue derramado el Día de Pentecostés un día Domingo.
4.- Los cristianos en tiempos apostólicos acostumbraban reunirse los domingos para celebrar la Cena del Señor, Predicar y traer sus ofrendas al Señor. Hechos 20.7, 1 Corintios 6.1-2

El Día Domingo en Tiempos Post-Apostólicos:

1.- Carta de Bernabé, del año 100 A.D.
"Nosotros celebramos el Primer Día con regocijo en el cual Jesús resucitó de la muerte y después de haber aparecido subió a los cielos."

2.- Ignacio de Antioquía, en el año 107 A.D.
"Ya no sean engañados con doctrinas extrañas y con fábulas viejas que no son provechosas, pues si todavía vivimos de acuerdo a la ley judía reconoceríamos que no hemos recibido la gracia. Por lo tanto aquellos que fueron educados de acuerdo a la antigua orden de cosas y  alcanzaron una nueva esperanza, no más deben observar el sábado mas deben vivir en obediencia del Día del Señor en el cual también nuestra vida revivió por Él y por su muerte."

3.- Carta a los Magnesianos por Ignacio de Antioquía, del año 110 A.D.
"El cristiano deja ya esa vieja orden, ya no guarda más el sábado sino el domingo, día en que también amaneció nuestra vida por gracia de nuestro Señor en Merito a su muerte."

4.- Justino Martir, en el año 145 A.D.
"En el día llamado domingo, todos los que están en la ciudad o en el campo nos reunimos en un lugar, leemos las memorias de los apóstoles y profetas; parten el pan y el vino dando gracias, el que preside ora y el pueblo responde amén. Todos nosotros hacemos reuniones comunitarias los domingos porque es el primer día de la semana en el cual Dios formó el mundo y porque  en ese día nuestro Señor y Salvador Jesucristo resucitó de entre los muertos."

5.- Dionicio de Corinto, (en el año 170 A.D.) en su "Comentario a las Cartas Paulinas", en el primer capítulo afirma que la Iglesia había pasado a guardar el primer día de la semana.

6.- Bardesanes de Edesa, en el año 180 A.D.
"En cierto día, el primero de la semana, nosotros nos reunimos y leemos y nos abstenemos de alimentación". Ayunaban en domingo Día del Señor.

7.- Orígenes, en el año 255 A.D.
"Nosotros acostumbramos guardar ciertos días como por ejemplo el Día del Señor que es el primer día de la semana."

8. Anatolio de Laodicea, en el año 270 A.D.
"La fiesta solemne de la resurrección de nuestro Señor debe ser conmemorada en el Día de nuestro Señor."

9.- Constituciones Apostólicas del III Siglo
"El día de la resurrección de nuestro Señor, esto es en el Día del Señor (domingo) no dejemos de reunirnos dando gracias a Dios"

10.- Cipriano de Cartago, en el III Siglo
"Cuando Cristo Vino, todo en verdad fue cumplido por la razón del octavo día, esto es el primer día después del sábado sería aquel que el Señor habría de resucitar y darnos la circuncisión de nuestro espíritu, así también el octavo día es llamado Día del Señor." (El domingo)

11.- Pedro de Alejandría, en el año 306 A.D.
"Nosotros guardamos el primer día como el día de alegría por causa del aquel que en ese día resucitó"


Se puede citar cientos de testimonios que demuestran que decir que "Constantino cambió el sábado por el domingo" es falso. Como podemos ver las citas de los primeros siglos. Antes de que aparezca en escena Constantino la Iglesia ya se congregaba el domingo y el sábado había quedado relegado a una "sombra que ya cumplió su fin".

¡Piensa cristiano!

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Tomado de Augustus Nicodemus, minuto 50: 50:


domingo, 2 de diciembre de 2018

Jesús Heredó el Pecado Original



¿Jesús Heredó el Pecado Original?

Doctrinas Polémicas de los Adventistas

#CreenciasQueEsclavizan
#DoctrinasQueManipulan

Una de las doctrinas más polémicas de la Iglesia Adventista del Septimo Día dice que "Jesús tenía una naturaleza pecaminosa". Aunque no es conocido o difundido por los pastores y teologos adventistas, entre los escritos de la señora Elena G. de White hay afirmaciones sobre que Jesús "heredó la misma naturaleza caída del hombre". Aquí cito a los "Primeros Escritos" de la profeta Elena de White:

"Los ángeles se prosternaron ante él. Ofrecieron sus vidas. Jesús les dijo que con su muerte salvaría a muchos, pero que la vida de un ángel no podría pagar la deuda. Sólo su vida podía aceptar el Padre por rescate del hombre. También les dijo que ellos tendrían una parte que cumplir: estar con él, y fortalecerlo en varias ocasiones; QUE TOMARÍA LA NATURALEZA CAÍDA DEL HOMBRE, y su fortaleza no equivaldría siquiera a la de ellos; que presenciarían su humillación y sus acerbos sufrimientos; y que cuando vieran sus padecimientos y el odio de los hombres hacia él se estremecerían con profundísimas emociones, y que por lo mucho que le amaban iban a querer rescatarlo y librarlo de sus verdugos; pero que de ningún modo deberían intervenir entonces para evitar nada de lo que presenciasen; que desempeñarían una parte en su resurrección; que el plan de salvación estaba ya trazado y que su Padre lo había aprobado. " (1)

Aunque usted encontrará diversos escritos modernos de los adventistas en donde hacen "malabares teológicos" y enredos para negar que eso creía la co-fundadora del adventismo, lo cierto que esta es una de las doctrinas más polémicas de ese grupo religioso.


Qué Dice la Biblia al Respecto ¿Tenía Jesús la misma naturaleza caída del hombre?
Si hay un sólo hombre que no heredó la naturaleza caía de Adán, ese fue Jesucristo. Sin lugar a dudas. Su nacimiento virginal constituye que no hubo la intervención de un hombre para su nacimiento. Esto le hizo que Jesús viniera a nuestro mundo pasando por alto la maldición transmitida de Adán: el Pecado Original. 


Jesús vivió una vida sin pecado de absoluta perfección. 
Él era el "santo y justo" Hechos 3:14:
"Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida"
No conoció pecado 2 Corintios 5:21:
"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él"
Jesús fue sacrificado en la cruz como nuestro perfecto sustituto: "un cordero sin mancha y sin contaminación" 1 Pedro 1:19:
"sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación"
Jean Cauvin dijo de Cristo "Ciertamente, Cristo es mucho más poderoso para salvar que lo que fue Adán para destruir". Es a través de Cristo que nacemos de nuevo. "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" (Juan 3:6). Cuando nacemos de Adán, heredamos su naturaleza de pecado; pero cuando nacemos de nuevo en Cristo, heredamos una nueva naturaleza: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17).

El pastor Augustus Nicodemus nos dice que "el Jesús de los adventistas no es el Jesús de las Escrituras, la Biblia en Lucas 1.35 dice el angel dijo de Jesús que "el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios", eso significa que no sería un hombre con una naturaleza caída. (minuto 21.50 del vídeo)

Jesús no tuvo una naturaleza caída, si alguien dice otra cosa, no es bíblico.
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(1) Elena G. De White, "Primeros Escritos" 150.1 (https://m.egwwritings.org/es/book/215.806?hl=naturaleza+ca%C3%ADda+de+jesus&ss=eyJ0b3RhbCI6MjUsInBhcmFtcyI6eyJxdWVyeSI6Im5hdHVyYWxlemEgY2HDrWRhIGRlIGplc3VzIiwidHlwZSI6ImJhc2ljIiwibGFuZyI6ImVzIiwibGltaXQiOjIwfSwiaW5kZXgiOjh9#806)


Minuto 21:50