Mostrando entradas con la etiqueta Ryrie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ryrie. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de diciembre de 2023

¿Esperaba Pablo un “rapto secreto”?


Una evaluación crítica de la escatología paulina frente al dispensacionalismo moderno


Desde el siglo XIX, la teología dispensacionalista ha popularizado la idea de un “rapto secreto” previo a la parusía de Cristo, concebida como una primera fase invisible del retorno del Señor, seguida posteriormente por una venida visible y gloriosa. Este artículo examina críticamente dicha doctrina a la luz de la escatología paulina, particularmente en 1 Corintios 15 y 1 Tesalonicenses 4:13–18. Se argumenta que la concepción paulina de la parusía es un evento único, público y escatológicamente culminante, incompatible con una estructura bifásica del retorno de Cristo. El análisis exegético, léxico e histórico demuestra que el “rapto secreto” no forma parte del pensamiento del apóstol Pablo, sino que representa una innovación teológica ajena tanto al Nuevo Testamento como a la tradición cristiana histórica.


Introducción histórica y problema teológico

La doctrina del rapto pretribulacional, tal como es enseñada en amplios sectores del evangelicalismo contemporáneo, sostiene que Cristo regresará en dos etapas: primero, de manera secreta para arrebatar a la Iglesia al cielo, y luego, tras un período de tribulación, en una venida pública para juzgar al mundo. Esta formulación es históricamente reciente y se asocia principalmente con John Nelson Darby y el desarrollo del dispensacionalismo en el siglo XIX.

La pregunta central que este artículo aborda es la siguiente: ¿puede esta doctrina derivarse legítimamente de la escatología del apóstol Pablo? La respuesta propuesta es negativa. Un análisis cuidadoso de los textos paulinos revela una visión escatológica unificada, en la cual la resurrección de los creyentes, la parusía de Cristo y el juicio final convergen en un solo evento histórico-escatológico.


Resurrección y parusía: una unidad inseparable en Pablo

En 1 Corintios 15:22–23, Pablo declara:

“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida (παρουσία)”.

El texto establece una relación directa e inequívoca entre la resurrección de los creyentes y la parusía de Cristo. No se mencionan dos resurrecciones ni dos venidas, sino un solo clímax escatológico. Como observa Herman Ridderbos, “para Pablo, la parusía no es un evento preliminar, sino el acto final mediante el cual Cristo consuma su obra redentora y somete todas las cosas al Padre” (Paul: An Outline of His Theology, Eerdmans).

De manera similar, Geerhardus Vos subraya que la escatología paulina está estructurada alrededor de una “escatología ya–todavía no”, pero que culmina en un único acto final de revelación gloriosa de Cristo, no en una serie fragmentada de retornos (The Pauline Eschatology).

La doctrina del rapto secreto, al separar la resurrección de la parusía visible, introduce una discontinuidad que Pablo jamás articula.


“Salir a recibir al Señor”: εἰς ἀπάντησιν y su trasfondo histórico

Uno de los textos clave en el debate es 1 Tesalonicenses 4:17, donde Pablo afirma que los creyentes serán arrebatados “para recibir (εἰς ἀπάντησιν) al Señor en el aire”. El significado de esta expresión ha sido ampliamente estudiado en la literatura académica.

El término εἰς ἀπάντησιν era utilizado en el mundo grecorromano para describir la acción de salir al encuentro de una autoridad que llegaba a una ciudad, con el propósito de acompañarla en su entrada oficial. Gordon D. Fee señala que “la imagen no es la de una retirada del mundo, sino la de una procesión real en honor al Señor que llega” (The First and Second Letters to the Thessalonians, NICNT).

Esta lectura es compartida por N. T. Wright, quien afirma que Pablo describe “el encuentro del pueblo de Dios con el Rey que regresa, no una evacuación celestial, sino la inauguración pública de su reinado” (Surprised by Hope).

Por tanto, el lenguaje de 1 Tesalonicenses 4 apunta a una bienvenida real y pública, coherente con una parusía visible, no con un rapto secreto.


“En el aire” y “en las nubes”: lenguaje teofánico, no escapista

El texto paulino afirma que el encuentro con Cristo ocurre “en las nubes” y “en el aire”, no “en el cielo”. Pablo es preciso en su vocabulario: cuando desea referirse al “tercer cielo”, lo hace explícitamente (cf. 2 Corintios 12:2). Aquí, en cambio, emplea un lenguaje teofánico, común en las manifestaciones divinas del Antiguo Testamento.

Geerhardus Vos destaca que las “nubes” en la Escritura no indican un destino geográfico, sino la esfera de la manifestación divina y real de Dios en la historia. Este simbolismo refuerza la idea de revelación pública, no de ocultamiento.

El literalismo dispensacional, al insistir en una lectura estrictamente espacial del texto, pasa por alto la función simbólica y regia del lenguaje empleado por Pablo.


La parusía en la teología paulina global

Cuando se consideran otros textos paulinos —como 2 Tesalonicenses 1:6–10 o Romanos 8:18–25— emerge un patrón consistente: la parusía es el momento de juicio, vindicación, resurrección y renovación de la creación. Ridderbos resume esta visión afirmando que “la esperanza cristiana en Pablo no es la huida del mundo, sino su transformación bajo el señorío de Cristo”.

No existe evidencia textual de que Pablo haya concebido una parusía dividida en fases, ni mucho menos una venida secreta previa a un juicio posterior.


Conclusión

El análisis exegético, histórico y teológico de los textos paulinos conduce a una conclusión clara: el apóstol Pablo no enseñó ni anticipó un “rapto secreto” previo a la parusía. Esta doctrina surge de un sistema hermenéutico moderno que fragmenta artificialmente el retorno de Cristo y lo separa de la resurrección y el juicio final.

La escatología paulina, tal como la entienden Vos, Ridderbos, Fee y Wright, presenta una visión unificada, pública y gloriosa de la parusía. En consecuencia, el “rapto secreto” debe ser reconocido no como una enseñanza apostólica, sino como una innovación teológica del siglo XIX, ajena tanto al texto bíblico como a la tradición cristiana histórica.


¡Piensa en esto cristiano!

--------------------------------

Bibliografía 

  • Fee, Gordon D. The First and Second Letters to the Thessalonians. NICNT. Eerdmans.

  • Ridderbos, Herman. Paul: An Outline of His Theology. Eerdmans.

  • Vos, Geerhardus. The Pauline Eschatology. Baker.

  • Wright, N. T. Surprised by Hope. HarperOne.


domingo, 2 de diciembre de 2018

¿Cuerpos Corruptibles en un Reino Incorruptible?



Una crítica reformada al milenio literal dispensacionalista

A menudo formulo una pregunta a mis hermanos dispensacionalistas que, hasta ahora, permanece insatisfecha. Digo "insatisfecha" no porque falte una respuesta, sino porque la que se ofrece generalmente no se apoya en un testimonio bíblico claro, sino en una cadena de inferencias derivadas de una premisa ya inferida. La pregunta es la siguiente:

¿Con qué cuerpo ingresará al supuesto Reino Milenial una persona que no fue llevada en el Rapto, sobrevivió a los siete años de la Gran Tribulación, presenció la gloriosa Segunda Venida del Señor, y, en ese contexto, creyó sinceramente en Cristo y se convirtió en un verdadero cristiano?

El dispensacionalismo es un sistema teológico que interpreta la historia redentora en distintas etapas o "dispensaciones", cada una con sus propias características y exigencias. Esta escuela sostiene una escatología futurista y propone un reino milenial literal (Apocalipsis 20:1–6), que comenzará inmediatamente después de la Segunda Venida de Cristo. Según esta perspectiva, durante el Milenio cohabitarán santos glorificados con personas no regeneradas en cuerpos naturales. En este contexto, se argumenta que habrá aún pecado, muerte, y crecimiento poblacional en la tierra.

Charles Ryrie, uno de los exponentes más influyentes del dispensacionalismo, lo expresa así:

“Este reino no solo abarcará el reinado de Cristo con su pueblo, quienes entonces tendrán cuerpos resucitados, sino también el reinado de Cristo sobre las personas de la tierra, que tendrán cuerpos no resucitados. Si solo hubiese santos resucitados en el reino, entonces no habría muerte, ningún aumento de población, y ninguna diferencia de edad, de las cuales cosas hay indicios de que estarán presentes en el reino”
(RYRIE, Teología Básica, 1993, p. 559).

Desde la teología reformada o del pacto, esta propuesta presenta serias inconsistencias tanto teológicas como bíblicas. El teólogo Louis Berkhof cuestiona la posibilidad de una coexistencia entre dos humanidades escatológicas:

“Es imposible entender cómo una parte de la vieja tierra y de la humanidad pecadora pueden existir al lado de la otra parte de la tierra que ya se considera nueva y de una humanidad que está glorificada. ¿Cómo pueden los santos perfectos, con cuerpos glorificados tener comunión con pecadores en la carne?”
(BERKHOF, Teología Sistemática, 2005, p. 856).

Definiciones clave: ¿Qué entendemos por "Milenio" y "Reino"?

El término milenio proviene de Apocalipsis 20:1–6, donde se menciona un reinado de mil años. Mientras el dispensacionalismo interpreta este pasaje literalmente como un reinado terrenal futuro, la teología reformada suele entenderlo de manera simbólica como el período entre la primera y la segunda venida de Cristo, durante el cual Cristo reina desde el cielo sobre su Iglesia (posición amilenial).

En cuanto a reino, tanto Jesús como los apóstoles lo describen como una realidad ya inaugurada (cf. Mateo 12:28; Colosenses 1:13), en desarrollo (1 Corintios 15:25), y que se consumará en la venida final de Cristo (Mateo 25:31–34). Este marco escatológico integral es incompatible con la idea de un reinado provisional en la tierra que incluya muerte y pecado.

El concepto de secta, aunque no es central en este análisis, se reserva para grupos que se apartan de doctrinas cristianas esenciales. El dispensacionalismo, si bien se mantiene dentro del cristianismo evangélico, representa una desviación sustancial en su visión escatológica respecto de la tradición histórica reformada.

El argumento bíblico: ¿Habrá muerte después de la Segunda Venida?

El apóstol Pablo es claro en 1 Corintios 15:50–54:

“La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción... cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción... entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

Este texto subraya que la consumación del Reino implica el fin definitivo de la muerte. No hay espacio para un período posterior en el que la muerte persista, por más “milenial” que sea. La secuencia que Pablo establece en 1 Corintios 15:23–26 refuerza esta interpretación:

  1. Cristo resucita como primicia;
  2. Luego, “los que son de Cristo, en su venida”;
  3. Entonces viene el fin, cuando entrega el Reino al Padre;
  4. El último enemigo destruido es la muerte.

Anthony Hoekema, teólogo reformado, lo resume con claridad:

“No hay lugar en la enseñanza del Nuevo Testamento para un reino intermedio en el que algunos aún mueran mientras otros ya han sido glorificados”
(HOEKEMA, The Bible and the Future, 1979, p. 228).

Geerhardus Vos también sostiene que:

“La parusía no introduce una fase intermedia, sino la consumación misma del Reino. El reinado actual de Cristo desde el cielo es el cumplimiento del Salmo 110:1”
(VOS, The Pauline Eschatology, 1930, p. 52).

Además, textos como 2 Pedro 3:10–13 muestran que en la Segunda Venida el cosmos presente será destruido, dando lugar a “nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia”. No se menciona ningún período intermedio.

Objeciones dispensacionalistas y respuestas reformadas

Algunos defensores del milenio literal apelan a pasajes como Isaías 65:20 para sostener que aún habrá muerte en una era futura. Sin embargo, la interpretación reformada de tales textos reconoce el uso de lenguaje profético simbólico, que proyecta realidades espirituales y escatológicas en términos terrenales para la comprensión del pueblo de Israel.

Como afirma Meredith Kline:

“Las profecías del Antiguo Testamento sobre el futuro glorioso deben interpretarse a la luz del cumplimiento en Cristo, no como esquemas cronológicos literales”
(KLINE, The Structure of Biblical Authority, 1975).

La Escritura, leída a través del lente del Nuevo Testamento, enseña que no hay un regreso al mundo actual después de la venida gloriosa de Cristo. La muerte será abolida, no contenida ni suspendida.

Conclusión: Coherencia escatológica y consumación final

La propuesta dispensacionalista de un Milenio literal poblado por santos glorificados y personas aún caídas plantea una grave disyunción entre redención y consumación. La escatología bíblica, entendida desde la teología reformada, no admite la coexistencia de corrupción e incorrupción una vez que Cristo regrese en gloria.

La esperanza cristiana no apunta a un reino provisional en la tierra, sino a la resurrección final, el juicio definitivo y la nueva creación donde la justicia habita de forma permanente. En ese Reino, la muerte ya no existirá, y los redimidos gozarán de comunión perfecta con Dios, sin mediaciones terrenales, ni interrupciones temporales.


¡Piensa en esto cristiano!

---------

https://textosfueradecontexto.blogspot.com/2018/12/cuerpos-corruptibles-en-un-reino.html

Artículo mejorado con IA



miércoles, 18 de abril de 2018

El Templo del Milenio y sus Sacrificios





Una crítica reformada al premilenialismo dispensacionalista y a la interpolación editorial en Ezequiel 40–48

Resumen

La interpretación dispensacionalista de Ezequiel 40–48 sostiene que el profeta describe un templo literal futuro con sacrificios animales que serán restaurados durante un reino milenial posterior a la segunda venida de Cristo. Esta lectura ha sido popularizada mediante biblias de estudio y comentarios modernos, particularmente los de C. I. Scofield y Charles C. Ryrie. En el ámbito hispanohablante, dicha interpretación ha sido difundida, de manera problemática, por Francisco Lacueva a través de notas editoriales insertadas en la traducción del Comentario Bíblico de Matthew Henry. El presente artículo ofrece una crítica reformada a esta postura, demostrando su incoherencia hermenéutica, su incompatibilidad con la teología del Nuevo Testamento y la deshonestidad académica que supone atribuir a Henry una visión que él nunca sostuvo.


Introducción

Ezequiel 40–48 constituye una de las secciones proféticas más complejas del Antiguo Testamento. Su detallada descripción de un templo, un sistema sacerdotal y sacrificios ha generado múltiples interpretaciones a lo largo de la historia de la Iglesia. Sin embargo, la idea de un templo milenial literal con sacrificios animales posteriores a la obra redentora de Cristo no pertenece a la tradición patrística ni reformada, sino que surge en el contexto del premilenialismo dispensacionalista moderno (siglos XIX–XX).

El objetivo de este artículo es doble:

  1. evaluar críticamente la interpretación dispensacionalista de Ezequiel 40–48, y

  2. denunciar la interpolación editorial doctrinalmente sesgada realizada por Francisco Lacueva en la obra de Matthew Henry, la cual ha contribuido a una recepción distorsionada del pensamiento reformado clásico.


La interpretación dispensacionalista de Ezequiel 40–48

Autores como Charles C. Ryrie y C. I. Scofield sostienen que Ezequiel describe un templo literal que será erigido durante el milenio, después de la conversión nacional de Israel. Según esta lectura:

  • el templo será físico y geográficamente localizado en Jerusalén;

  • se restaurará el sacerdocio levítico;

  • se ofrecerán sacrificios animales de carácter “memorial”.

Esta interpretación descansa sobre un literalismo futurista aplicado selectivamente al texto, subordinado a un sistema escatológico previo.


El problema de los sacrificios “memoriales”

Uno de los puntos más problemáticos del dispensacionalismo es la afirmación de que los sacrificios del milenio no tendrán valor expiatorio, sino meramente conmemorativo. Esta categoría no existe en la Escritura y surge como una solución ad hoc para evitar el conflicto con Hebreos 9–10.

El teólogo reformado Anthony A. Hoekema formula una objeción decisiva:

“¿Qué sentido tendría volver a sacrificios animales como memorial de la muerte de Cristo, cuando el Señor mismo instituyó la Cena del Señor como memorial suficiente y perfecto?”

Además, Hoekema señala una inconsistencia metodológica insalvable:
si los sacrificios no deben interpretarse literalmente, no existe justificación hermenéutica para insistir en la literalidad del templo.


La incoherencia del literalismo selectivo

El principio dispensacionalista de interpretación literal consistente se ve abandonado precisamente en el punto donde el Nuevo Testamento plantea mayores tensiones. Mientras el templo debe ser literal, los sacrificios se vuelven simbólicos; mientras el sacerdocio es restaurado, su función central es vaciada de contenido.

Esta selectividad hermenéutica revela que el sistema no emerge del texto, sino que es impuesto sobre él.


La deshonestidad editorial de Francisco Lacueva

Un aspecto particularmente grave, y pocas veces abordado críticamente, es la intervención editorial de Francisco Lacueva en la traducción al español del Comentario Bíblico de Matthew Henry (Editorial CLIE).

Lacueva introduce notas dispensacionalistas —citando a Ryrie y Scofield— como si fueran extensiones naturales del pensamiento de Henry, cuando en realidad:

  • Matthew Henry murió en 1714, más de un siglo antes del surgimiento del dispensacionalismo;

  • su teología era explícitamente pactual, no futurista ni dispensacional;

  • Henry interpretaba las profecías veterotestamentarias de manera cristocéntrica y tipológica.

Atribuirle indirectamente una doctrina que él jamás sostuvo constituye una falta de rigor académico y una deshonestidad editorial, pues confunde al lector y crea la falsa impresión de un respaldo histórico inexistente.

En términos académicos, esto equivale a una interpolación doctrinal anacrónica, inaceptable en una obra de referencia.


La lectura reformada de Ezequiel 40–48

Desde la teología reformada, Ezequiel describe el futuro glorioso del pueblo de Dios mediante símbolos cultuales comprensibles para una audiencia exiliada cuyo mundo religioso giraba en torno al templo.

Esta visión debe entenderse:

  • tipológicamente, no arquitectónicamente;

  • cristológicamente, no nacionalistamente;

  • canónicamente, a la luz del Nuevo Testamento.

El libro de Apocalipsis retoma imágenes clave de Ezequiel (el río de vida, la sanidad de las naciones), pero declara explícitamente:

“No vi en ella templo alguno, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo” (Ap 21:22).

Este dato canónico invalida definitivamente la idea de un templo literal eterno o milenial.


Conclusión

La doctrina dispensacionalista del templo y los sacrificios en el milenio carece de fundamento bíblico sólido, contradice la teología del sacrificio consumado de Cristo y se sostiene mediante una hermenéutica inconsistente. Más grave aún, su difusión en el mundo hispanohablante ha sido facilitada por prácticas editoriales cuestionables que atribuyen a autores reformados clásicos posiciones que nunca defendieron.

Desde la teología reformada, Ezequiel 40–48 no anuncia un retorno al antiguo sistema cultual, sino la consumación de la comunión entre Dios y su pueblo, realidad plenamente realizada en Cristo y definitivamente establecida en la nueva creación.

La Iglesia no espera un nuevo templo ni nuevos sacrificios, porque el Cordero ya fue inmolado una vez y para siempre, y en Él la morada de Dios con los hombres ha sido asegurada eternamente.


¡Piensa en esto cristiano!

-----------

Bibliografía

  • Henry, M. Comentario Bíblico.
  • Hoekema, A. A. La Biblia y el Futuro.
  • Ryrie, C. C. Teología Básica.
  • Scofield, C. I. Biblia Anotada de Scofield.
  • Kline, M. G. The Structure of Biblical Authority.
-------------------------
http://textosfueradecontexto.blogspot.com/2018/04/el-templo-del-milenio-y-sus-sacrificios.html?m=1

domingo, 3 de septiembre de 2017

Profecía Escatológica o Ciencia Ficción


Charles C. Ryrie (1925 - 2016) en su libro de Teología Básica dice referente al don de profecía que “fue dado para fundar la iglesia, innecesario después de este periodo y después que el Apocalipsis fue escrito en el Nuevo Testamento”(1). Es decir, según la teología de Ryrie, ya no hay ni profetas ni profecías, ya no hay “nuevas revelaciones”; y esto incluye revelaciones que nos lleven a re-interpretar las Escrituras, como el sueño de Margaret MacDonald (1815-1840).

Es decir, ya no hay más revelación canónica de la que el Espíritu Santo inspiró la cual quedó plasmada en el Nuevo Testamento (profecía escritural). Pero, curiosamente, Ryrie en el mismo libro de Teología Básica lanza una serie de “predicciones”de ¿cómo será la Gran Tribulación? cual profeta escatológico, argumenta y vaticina cómo serán los últimos días, lealo usted mismo:
“La Tribulación no comienza necesariamente el día que la iglesia sea llevada para encontrarse con el Señor en el aire. Aunque yo creo que el Rapto precede al principio de la Tribulación, en realidad nada se dice en las Escrituras tocante a si habrá o no algún tiempo (o cuánto tiempo) entre el Rapto y el comienzo de la Tribulación. La Tribulación, en realidad, comienza con la firma de un pacto entre el líder de los “Estados Federados de Europa” y el pueblo judío. Este acuerdo pondrá en marcha los eventos de la septuagésima semana (o siete años) de la profecía de Daniel. Hay un intervalo de duración indeterminada entre las primeras sesenta y nueve semanas de siete años cada una y la última o septuagésima semana de siete años.”(2)
Es tan pero tan extraño esta lectura, pues Jesús mismo dijo que “La Gran Tribulación” sería experimentada por SU GENERACIÓN, por gente que fue testigo de su ministerio. Así quedó plasmada cada una de sus palabras en las líneas del Nuevo Testamento:

Mateo 23.38 (RV60)
"He aquí vuestra casa os es dejada desierta."
Se refiere a "su templo". Los discípulos de Jesús le estaban mostrando la hermosura de su templo, Jesús les dijo a ellos que ese templo será destruido.

Mateo 24.2 (RV60)
"Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada."
Nuevamente Jesús hablando de la destrucción del templo de Herodes.
Mateo 24.34-35 (RV60)
"De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán."
¿Cuando sucedería esa tribulación, Gran Tribulación?
Jesús mismo dice que en los días de esa misma generación. Sus oyentes lo entendieron así. La expresión “Esta generación” aparece 14 veces en las páginas de los evangelios y siempre se aplica para todos y cada uno de los contemporáneos de Jesús, tanto los que lo escucharon como los que lo ignoraron. Esa Tribulación sucedió en el año 70' A.D. (un 30 de agosto). Jerusalén fue destruida junto con el templo judío que fue incendiado en una campaña militar dirigida por el general romano Tito.

Sorprendentemente el historiador judío Flavio Josefo hace referencia que “el mismo día en que el templo anterior había sido destruido por el rey de Babilonia”(3) , el segundo templo también sucumbió en manos de gentiles y paganos.

De esta manera se dio cumplimiento a los juicios determinados por Jesús cuando sus discípulos le mostraron el orgullo israelita y “le hablaban acerca del templo, cómo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas”, Jesús les recalcó:
“…De estas cosas que contempláis, vendrán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.” (Lucas 21.5-6 BTX)

Este juicio estaba anunciado contra la “esposa infiel”, contra los “labradores malvados”. Contra esa Jerusalén que Jesús mismo dijo:
“¡Jerusalem, Jerusalem, que matas a los profetas, y apedreas a los que te han sido enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos bajo las alas, y no quisisteis! He aquí vuestra casa os es dejada desolada.”(Mateo 23.37-38 BTX) 
Fue un horrendo día anunciado en que tanto judíos como gentiles, creyentes y no creyentes verían la señal, que “…cuando veáis a Jerusalem rodeada de ejércitos…” entonces ese día es el cumplimiento del juicio divino:
“Y cuando veáis a Jerusalem rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción está cerca. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes, y los que estén en medio de ella, salgan de la región, y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que han sido escritas.”(Lucas 21.20-22 BTX) 
Fue un día calamitoso del cual el mismo general Tito se negó a aceptar una corona de laureles (condecoración militar romana) alegando que "no hay mérito en vencer a unas gentes abandonadas por su propio Dios".(4)



En dicha fecha el Apocalipsis hizo eco de una de sus profecías ya cumplidas:
“Y me fue dada una caña semejante a una vara, diciendo: Levántate y mide el santuario de Dios, el altar, y a los que adoran en él; pero el atrio del santuario déjalo fuera y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, y ellos hollarán la ciudad santa durante cuarenta y dos meses.”(Apocalipsis 11.1-2 BTX) 
En ese día recordamos los “días de venganza” que Dios mismo se tomó contra un pueblo que le fue infiel. Así como corroboramos que Jesús es realmente divino y que sus profecías se cumplieron tal como las anunció. Es un día de lamento para quienes rechazaron a su Mesías anunciado y prometido.

Esa Gran Tribulación ya ocurrió en el año 70' y la generación que vio a Jesús fue testigo del cumplimiento de su profecía. Esa generación son todos y cada uno de los que vivieron en la época de Jesús, romanos y griegos, los que lo ovacionaron en la entrada triunfal a Jerusalén diciendo "¡Hosana al Hijo de David!"y también los que gritaban "¡Crucifícale!", Los que lo vieron sanar enfermos, y los que lo vieron colgado del madero. Los más de quinientos que presenciaron su ascención, así como los ciento veinte del aposento alto que fueron llenos del Espíritu Santo en Pentecostés.

Escritos como los de Charles C. Ryrie deben ser leídos con sumo cuidado.

----------------------
Notas Bibliográficas:

  1. RYRIE, Charles C., 1993, “Teología Básica”, Edit Unilit: Florida-USA. Pág 426
  2. Ibid. Pág 532
  3. Paul L. Maier,1988, “Josefo: Los Escritos Esenciales”, Edit Portavoz: Grand Rapids, MI. Pág. 346: Tito se retiró entonces a la torre Antonia, con la intención de atacar durante la siguiente madrugada con toda su fuerza, y abrumar a los defensores del templo. Pero aquel día –el décimo de Lous (30 de agosto)- el edificio estaba sentenciado; era el mismo día en que el templo anterior había sido destruido por el rey de Babilonia.
  4. “Vida de Apolonio de Tiana” 6.29. Hay un texto en inglés, en la siguiente página web: http://www.sacred-texts.com/cla/aot/laot/laot32.htm (Cáp. XXVIII). Un intento por traducirlo al español dice así: "Después de que Tito había tomado Jerusalén, y cuando el país estaba lleno de cadáveres, las razas vecinas le ofrecieron una corona; pero él se negó a tal honor, diciendo que no era él mismo quien había logrado esta hazaña, sino que simplemente había prestado sus brazos a Dios, que había manifestado así su ira; y Apollonius elogió su acción, porque allí mostró una gran cantidad de juicio y comprensión de las cosas humanas y divinas, y mostró gran moderación de su parte que rechazó ser coronado porque había derramado sangre". Esta evidencia es digna de ser analizada por todo estudiante genuino de la historia.