domingo, 19 de noviembre de 2017

Maratón de Reflexiones sobre el “Pastorado Femenino”



Sin dudas que es un tema muy espinoso, pero es necesario que reflexionemos sobre este asunto.

A los que se tomen la molestia de leer estos artículos, mucho les agradeceré se sirvan enviarme sus comentarios y sustentos bíblicos refutando nuestra postura a los siguientes correos:



Les estaré muy agradecido si me recomiendan algún buen libro que explique y sustente con bases bíblicas e históricas de la continuidad del “pastorado femenino” o en todo caso, el “por qué debemos aceptarlo hoy”.

A continuación les dejo una lista de los artículos publicados sobre el tema:







¡Gracias por su atención!

“Acordaos de los que os dirigen, quienes os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe… Dejaos persuadir por quienes os dirigen y sed dóciles, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que hagan esto con gozo, y no quejándose; porque esto no sería provechoso para vosotros.”
– Hebreos 13.7,17 BTX-4°

 El autor de la Carta los Hebreos nos deja un gran mandamiento.


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¿Conferenciante de temas femeninos o "Pastora"?



Cada vez que afirmamos que el pastorado femenino es un ministerio no reconocido por la Biblia ni practicado por la Iglesia a través de la historia, y más bien es una práctica contemporánea, propia de iglesias y grupos que poco a poco se fueron desligando de las Iglesias post-Reforma; surgen una serie de cuestionamientos y somos objetados en algunos puntos que sería bueno mencionar:

  1. Se confunde el «oficio» de un «pastor ordenado» a dicho ministerio, con el de un predicador, o evangelista, o maestro de la Biblia. Por ejemplo, Elsie Anne McKee es autora de varios libros y profesora en Princeton Theological Seminary, pero eso no la convierte en "pastora"; mucho menos no fue ordenada para este oficio de "pastora". Algo a resaltar aquí es el hecho de que, en nuestros medio tenemos hermanas que visitan cárceles y hospitales, y "predican" el Evangelio allí, pero ese servicio tampoco las convierte en "pastoras", mucho menos les otorga "autoridad eclesiástica". También podemos citar a "evangelistas itinerantes"; hermanos sinceros y piadosos que ya sea en una plataforma, en un mercado o plaza, o en una calle con megáfono anuncian el Evangelio, eso no los convierte en pastores. El "oficio de pastor" tiene que ver con la administración y gobierno de la Iglesia. Luego, predicar es una tarea de todos.
  2. Se cree que quienes sostenemos que el "pastorado femenino" no es bíblico, estamos en contra de que las mujeres sirvan a Dios predicando y/o enseñando. Bien, creemos que desde la antigüedad las mujeres han ejercido un rol más que importante en la vida del pueblo de Israel y en la Iglesia. Por ejemplo, creo que entre los casos que más resaltan en el Nuevo Testamento tenemos a Priscila, quien según Lucas, junto a Aquila su esposo, "instruyeron" por el camino correcto a Apolos. Priscila, sí una mujer. Pero no hay registro alguno de que Priscila haya ejercido un ministerio pastoral con labores de oficiar la Santa Cena y administrar el bautismo; nunca fue ordenada para tal oficio. pero fue una sobresaliente líder en la iglesia primitiva.
  3. Se cree que toda esposa de un pastor recibe por vía marital el mismo oficio (porque dicen que son "una sola carne"), de allí que en muchos grupos evangélicos a la esposa del pastor se le llama "pastora"; PERO LA ESPOSA DEL PASTOR NO ES PASTORA, es la "hermana esposa del pastor". En todo caso, el llamado de la esposa del pastor es a asistir a su esposo en todo lo que la Biblia manda como "ayuda idónea" para que su esposo cumpla con fidelidad su ministerio.
  4. También se nos dice, de manera muy mal, que somos machistas, o que la cultura bíblica es machista y por lo tanto no respetamos que "ante Dios todos somos iguales". Y lo que es peor, que estamos en contra del desarrollo de la mujer académicamente, intelectualmente o ministerialmente (servicio). Para esto hay una respuesta sencilla: ¡No! ...Pues, hay ministerios de mujeres en la Biblia que demuestran que esto de ninguna manera es así. Líneas arriba mencioné a Elsie Anne McKee y a Priscila, tanto la una como la otra son mujeres que demostraron realización en sus ministerios, y sin obstáculo alguno... pero no son pastoras.

En la Iglesia del Señor hay mucho para hacer, toda la iglesia es llamada servir. Pero el oficio de "anciano", "obispo" o "pastor" está reservado para los varones.

¡Piensa cristiano!
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Errores y Confusiones del anti-bíblico "Pastorado Femenino"


A menudo, los creyentes que creen que el "pastorado femenino" es bíblico, confunden el oficio de "pastor", "presbitero", "anciano" y "obispo" que estuvo ordenado para varones (cabezas de hogar), y que en las cartas paulinas se mencionan "requisitos" para dicho nombramiento y ordenación; con algunas acciones sobresalientes y heroicas de mujeres tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Por ejemplo, casi siempre que se debate sobre el asunto, traen como ejemplos a Débora, profetiza y jueza de Israel en la época de los "jueces"; época en la que el mismo autor del libro de los Jueces dice "En esos días, Israel no tenía rey; cada uno hacía lo que le parecía correcto según su propio criterio." (17.6 y 21.25 NTV).


También mencionan a Esther, la reina que sustituyó a Vasti. En el Nuevo Testamento mencionan a Priscila, Lidia, Febe, Dorkas, etc.

El asunto aquí es que si bien es cierto todas las mujeres mencionadas en las Escrituras que hicieron notables proezas, y que son dignas de mención e imitación como lo hace el autor de Hebreos: "Hubo mujeres que recibieron otra vez con vida a sus seres queridos que habían muerto." (11.35 NTV); no hay registro alguno de que hayan sido "ordenadas" como pastoras.

No vemos ejemplos en la Biblia ni en los registros históricos de la Iglesia, a mujeres que hayan sido ORDENADAS para el oficio pastoral, no vemos en el Antiguo Pacto mujeres sacerdotisas ofreciendo sacrificios, quemando incienso, manteniendo encendido el fuego del candelabro, derramando libaciones, circuncidando niños, administrando bautismos, ni enseñando la Ley de Moisés. Tampoco en el Nuevo Pacto vemos mujeres oficiando la Cena del Señor, Administrando el Bautismo, Encargadas del Ministerio de la Palabra, ni dirigiendo una iglesia local.

Entonces, vemos que el problema en muchos es que se desconoce la Neotestamentaria práctica de la "ordenación" de ancianos y obispos al ministerio. Hoy en día, cada quien se autodenomina "pastor" o "pastora", sin que una iglesia respalde su llamado y sin un presbiterio ordenándolo al santo ministerio. Y en las iglesias que se "ordenan pastoras" al ministerio respetamos su práctica pero lamentamos que lo haga pasándose por encima de las Sagradas Escrituras.

Si usted cree que todas las mujeres sobresalientes y heroínas de la Biblia merecen ser imitadas, hágalo. Pero no diga que usted se convertirá en "pastora" porque siente de parte de Dios que debe levantarse como una "Débora". Ni Débora, ni Esther, ni Priscila, ni Febe, ni ninguna otra mujer en la Biblia fueron "pastoras".

¡Pensemos en esto!