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miércoles, 30 de abril de 2025

AUGE Y CAÍDA DEL DISPENSACIONALISMO ¿ES CIERTO?

 


Hace poco la Editorial Teología Para Vivir anunció la publicación del libro "Auge y Caída del Despensacionalismo" del autor Daniel G. Hummel agitando las aguas en las redes sociales. Algunos ya queremos tener y leerlo, y otros empiezan a  ponerse nerviosos. Pero, me pregunto ¿quién determina que un sistema teológico está en auge o caída? Se me ocurrió interactuar con la IA y me llevé algunas sorpresas...

Le pregunté sobre el dispensacionalismo. Este es el Pront consultado: “Qué opiniones encuentras en los teólogos, pensadores, críticos y opinólogos acerca del dispensacionalismo ¿es cierto que tuvo un auge pero que ahora está en caída? ¿Qué puntos suponen su auge y cuáles su caída?”

Respuesta de la IA

La historia del dispensacionalismo ha sido una montaña rusa teológica: nació como una novedad escatológica en el siglo XIX, tuvo un gran auge en el siglo XX —especialmente en contextos evangélicos de EE.UU.— y actualmente muchos teólogos y críticos lo consideran en declive. A continuación, te presento un resumen del pensamiento de teólogos, críticos, pensadores y opinólogos sobre este sistema teológico, incluyendo razones de su auge y de su caída.

¿Por qué tuvo auge el dispensacionalismo?

  1. Sistema claro y esquemático
    • El dispensacionalismo, especialmente el clásico, ofrecía una estructura ordenada de la historia bíblica (siete dispensaciones) que parecía dar sentido a la complejidad de la Biblia.
    • Teólogos como Lewis Sperry Chafer y C.I. Scofield lo sistematizaron en seminarios y Biblias de estudio, lo que ayudó a su difusión masiva.
  2. Influencia de la Biblia Scofield (1909)
    • Este recurso fue clave en el auge del dispensacionalismo. Sus notas promovían ideas como la distinción radical entre Israel y la Iglesia, el rapto pretribulacional, y una escatología futurista, y fue ampliamente usado en seminarios y púlpitos evangélicos.
  3. Escatología apocalíptica atractiva
    • En un mundo convulso (dos guerras mundiales, la Guerra Fría), la promesa del inminente rapto y el regreso de Cristo atrajo a millones. Libros como Late Great Planet Earth (Hal Lindsey) y Left Behind (Tim LaHaye) impulsaron esta visión.
  4. Influencia en el evangelicalismo estadounidense
    • Seminarios como Dallas Theological Seminary y predicadores populares (como John Walvoord y Charles Ryrie) lo promovieron ampliamente, en especial durante el siglo XX.

¿Por qué hoy se dice que está en declive?

  1. Críticas académicas y exegéticas
    • Muchos estudiosos, incluso dentro del evangelicalismo, han cuestionado las bases hermenéuticas del dispensacionalismo (ej. la lectura extremadamente literal de profecías).
    • Teólogos reformados como Anthony Hoekema, R.C. Sproul o Michael Horton han sido críticos abiertos, argumentando que el dispensacionalismo impone un marco externo al texto bíblico.
  2. División entre Israel e Iglesia: poco sostenible
    • La distinción tajante entre Israel y la Iglesia ha sido desafiada por estudios exegéticos más recientes (ej. en Romanos 9–11 y Efesios 2). Muchos ven continuidad en el pueblo de Dios, no una doble agenda.
  3. Fracaso de predicciones escatológicas
    • El constante ajuste de fechas y señales proféticas (por ejemplo, guerras en Medio Oriente, fundación de Israel en 1948, etc.) ha producido escepticismo, incluso entre quienes antes lo aceptaban.
  4. Avance del pacto y de la teología bíblica
    • En seminarios y círculos académicos, el enfoque bíblico-teológico y pactal ha ganado terreno. Obras como las de Geerhardus Vos, Graeme Goldsworthy, Greg Beale y N.T. Wright ofrecen una visión más unificada de la historia redentora.
  5. Cambio generacional
    • Las nuevas generaciones evangélicas tienden a estar menos interesadas en esquemas escatológicos complejos y más centradas en la ética, la justicia social, y el reino de Dios en el presente.

¿Qué piensan hoy los teólogos?

  • John MacArthur sigue siendo un defensor del dispensacionalismo, aunque ha adoptado una versión más refinada llamada dispensacionalismo progresivo.
  • Michael Vlach, Craig Blaising y otros han intentado actualizar el sistema, evitando algunos excesos del modelo clásico.
  • Alister McGrath o Kevin Vanhoozer no adhieren al dispensacionalismo y prefieren una teología bíblica más narrativa y centrada en Cristo.
  • En Latinoamérica, algunos seminarios conservadores aún enseñan dispensacionalismo (especialmente los que tienen conexiones con EE.UU.), pero hay un movimiento creciente hacia el pactismo, especialmente en círculos reformados.

Conclusión

Sí, es cierto que el dispensacionalismo tuvo un auge fuerte en el siglo XX, pero sufre actualmente un declive significativo en influencia académica y teológica. Aun así, no está muerto: sigue vivo en muchas iglesias evangélicas populares, especialmente en contextos pentecostales y fundamentalistas.

Con la misma curiosidad, se me ocurrió preguntarle por la Teología Reformada. Este es el Pront consultado: “Qué opiniones encuentras en los teólogos, pensadores, críticos y opinólogos acerca de la Teología Pactual ¿Es cierto que tuvo un auge pero que ahora está en caída? ¿Qué puntos suponen su auge y cuáles su caída?”

Respuesta de la IA

La Teología Pactual (o Teología del Pacto) es una de las corrientes más influyentes en la historia del pensamiento cristiano, especialmente dentro del protestantismo reformado. A diferencia del dispensacionalismo —cuya influencia ha sido más reciente y localizada—, la teología del pacto tiene raíces históricas profundas y sigue vigente, aunque también enfrenta desafíos y críticas contemporáneas.

Vamos a ver qué dicen teólogos, pensadores, críticos y opinólogos sobre su auge, su vigencia y las razones que algunos proponen para hablar de una supuesta "caída".

¿Por qué tuvo (y tiene) un auge la Teología Pactual?

  1. Base histórica sólida en la Reforma
    • La Teología del Pacto fue desarrollada sistemáticamente por reformadores como Ulrico Zuinglio, Heinrich Bullinger y sobre todo Juan Calvino, aunque no con el mismo detalle que posteriormente.
    • En los siglos XVII y XVIII, teólogos como Herman Witsius, Johannes Cocceius y Francis Turretin la formalizaron como estructura teológica.
  2. Coherencia bíblica y teológica
    • A diferencia del sistema dispensacional, el pactismo ve una continuidad en la historia de la redención, centrada en tres pactos fundamentales:
      • Pacto de obras (con Adán),
      • Pacto de gracia (desde Génesis 3:15 y cumplido en Cristo),
      • Pacto de redención (entre el Padre y el Hijo en la eternidad).
  3. Unidad del pueblo de Dios (Israel e Iglesia)
    • El pactismo enfatiza que la Iglesia es la continuación de Israel, no un paréntesis o reemplazo. Esto armoniza con pasajes como Romanos 9–11, Hebreos y Gálatas.
  4. Sustento confesional
    • La teología del pacto está integrada en documentos como la Confesión de Fe de Westminster, los Tres Formulares de Unidad y otras confesiones históricas reformadas.
  5. Revalorización contemporánea por teología bíblica
    • Autores como Geerhardus Vos, Meredith Kline, O. Palmer Robertson y más recientemente Michael Horton, Ligon Duncan o Stephen Wellum, han demostrado que la teología pactual ofrece una lectura cristocéntrica y narrativa de toda la Biblia.

¿Está en caída la Teología Pactual?

La idea de que la Teología del Pacto está en "caída" no es ampliamente compartida entre académicos serios, aunque sí se observan ciertos fenómenos que la desafían o limitan su expansión:

  1. Desafíos desde otras corrientes evangélicas
    • El auge del dispensacionalismo en el siglo XX (especialmente en EE.UU.) hizo que el pactismo quedara reducido a círculos reformados. Sin embargo, eso ha comenzado a revertirse.
  2. Críticas desde el movimiento progresivo o postevangélico
    • Algunos opinólogos o teólogos más liberales critican que la teología del pacto presupone estructuras rígidas y una lectura demasiado sistemática de la Escritura, que no dialoga con la diversidad cultural ni con lecturas contemporáneas (feministas, poscoloniales, etc.).
  3. Complejidad para la cultura contemporánea
    • En una época donde se privilegia lo experiencial, práctico y emocional, el pactismo —al ser un sistema denso y doctrinal— puede parecer distante o irrelevante para creyentes no instruidos.
  4. Debates internos
    • Dentro de la misma tradición reformada hay debates entre "pactistas clásicos" (como Westminster) y "pactistas bíblicos" (como Meredith Kline), e incluso entre teología del pacto y teología bíblica (aunque muchas veces son complementarias).

¿Qué dicen hoy los teólogos?

  • R.C. Sproul, Michael Horton, Ligon Duncan, Kevin DeYoung, entre muchos otros, han sido defensores contemporáneos de la teología del pacto.
  • Peter Gentry y Stephen Wellum, aunque no se identifican como pactistas clásicos, desarrollan una teología del reino centrada en los pactos bíblicos (ver su libro Kingdom through Covenant), lo cual muestra que el pacto sigue siendo clave para entender la Biblia.
  • N.T. Wright, aunque no pactista confesional, afirma que los pactos son esenciales para entender el plan redentor de Dios, aunque reinterpretados desde su lectura de Segunda Templo.

Conclusión

A diferencia del dispensacionalismo, la Teología del Pacto no muestra signos de caída, aunque enfrenta desafíos culturales y académicos. Sigue siendo la columna vertebral del protestantismo reformado, con un crecimiento renovado gracias a la teología bíblica, la literatura reformada contemporánea y su coherencia teológica.

Su "auge" actual no es tanto por moda, sino por la solidez bíblica, histórica y pastoral que ofrece para entender la redención centrada en Cristo.


COMENTARIO

Es sorprendente cómo la inteligencia artificial, al ser alimentada con información pertinente y bien estructurada, puede utilizar sus algoritmos y modelos de lenguaje para poner en evidencia qué sistemas teológicos son lógica y racionalmente consistentes, y cuáles no lo son. En este sentido, me gustaría conocer tu opinión: ¿estás de acuerdo con el análisis que la IA hace del Dispensacionalismo en contraste con la Teología Pactual?

Aguardo tus comentarios!

 

lunes, 10 de junio de 2024

"EL DEFECTO FATAL" POR JEFFREY JONSON (CONTRA EL PAIDOBAUTISMO)

 






REFUTADO:

"EL DEFECTO FATAL, POR JEFFREY JONSON CONTRA EL PAIDOBAUTISMO".

A continuación, analizo dos o tres argumentos más de Jeffrey Johnson contra el paedobautismo en su obra “The Fatal Flaw of the Theology Behind Infant Baptism”.

El objetivo del autor es mostrar las diferencias entre circuncisión y bautismo, con el fin de destruir el fundamento de las inferencias en las que, según él, se basa el paedobautismo.

La primera diferencia que Johnson señala es la exclusividad masculina en la circuncisión y, por lo tanto, pregunta: “Si el bautismo de bebés reemplazó a la circuncisión infantil, ¿no debería restringirse el bautismo de bebés a los niños? En ninguna parte de las Escrituras, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento, se ordena a la iglesia bautizar a sus hijas” (São Paulo: O Estandarte de Cristo, 2018, p. 70).

A continuación, Johnson presenta el argumento a favor de la ciudadanía judía, diciendo: “La circuncisión, no la fe, era el requisito para obtener la ciudadanía en la comunidad de Israel. Aunque Dios requería fe, nunca fue un requisito para ser ciudadano de Israel. La membresía en el pueblo nacional de Dios en el Antiguo Pacto nunca se basó en la fe salvadora. [...] incrédulos podían entrar y permanecer en el pacto de por vida. Incluso sus hijos entrarían en el pacto, no basándose en su fe o incluso en la fe de sus padres, sino en virtud de su árbol genealógico y su circuncisión” (op. cit., p. 71).

Finalmente, en este análisis, señalo el argumento de Johnson sobre los adultos incrédulos, que explica de la siguiente manera: “Los bebés no fueron los únicos incrédulos a los que se les encargó la circuncisión. “Todo varón entre vosotros será circuncidado” (Génesis 17.10-14). Esto implica que los hombres incrédulos de todas las edades deben ser circuncidados” (op. cit., p. 71).

En cuanto al primer argumento, Johnson parece olvidar que la revelación bíblica es progresiva. El hecho de que Dios restringiera cierta cosa en un momento determinado no significa que no pudiera expandirla a medida que avanzaba la revelación.

Tampoco parece entender el motivo de la exclusividad masculina. Es extraño que un teólogo que pretende escribir en el campo de la teología bíblica no pueda discernir por qué Dios restringió la circuncisión al género masculino. Y esta restricción está ligada al propósito redentor de Dios anunciado en Génesis 3:15, al anuncio de la descendencia de la mujer que aplastaría la cabeza de Satanás. El pacto que Dios hizo con Abraham consistió en que éste le prometiera descendencia, lo cual se ve en las Escrituras tanto desde una perspectiva individual como colectiva. Desde un punto de vista individual, Pablo nos explicó: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.”. (Gálatas 3.16). 

La simiente de Abraham es Cristo, la simiente de la mujer. Como la circuncisión se estableció como una señal, como un símbolo de la promesa de la descendencia, y la descendencia sería del género masculino, así quedó restringida al varón. Pero desde un punto de vista colectivo, la descendencia de Abraham está formada por todos los redimidos por la descendencia, por Cristo, incluidas las mujeres. Pero hasta que naciera el descendiente mismo, la circuncisión se mantenía para expresar la promesa del descendiente en el sentido individual, en el sentido de aquel que fue prometido en el Edén. Después de la venida de la descendencia, la señal de la alianza pudo ser cambiada, ya que ahora el foco pasó a ser la descendencia como tronco de la descendencia en un sentido colectivo (“Yo soy la vid, vosotros sois los pámpanos”, (Juan 15.5) 

La descendencia así considerada incluye a las mujeres. La promesa de levantar una descendencia a Abraham aún está vigente, dado que sólo se consumará cuando se agreguen a la iglesia los últimos escogidos de Dios, por lo que aún falta la señal. aplicarse como símbolo, como expresión simbólica, de la promesa de la descendencia, ya no es suficiente para simbolizar la nueva etapa de cumplimiento de la promesa hecha al patriarca. Si hay un defecto fatal, es la progresión de la misma. El propósito redentor de Dios por parte de Jeffrey Johnson.

Respecto al segundo argumento, el de la ciudadanía judía, pregunto: ¿no eran las mujeres parte del pueblo del antiguo pacto? Ciertamente lo hicieron. ¿Estaban circuncidados? No. Entonces, dado que Johnson afirma que la ciudadanía judía estaba definida por el árbol genealógico y la circuncisión, tiene que admitir que eran parte del pueblo de Dios porque estaban representados por los hombres en su circuncisión, es decir, estaban representados por la circuncisión. de los hombres. Ahora bien, si las mujeres estuvieron representadas, ¿por qué los niños no pueden estar representados por sus padres en cuanto al bautismo infantil?

Pero hay que decir que la expresión “pueblo de Dios” referida al antiguo Israel debe entenderse en dos sentidos, exterior, visible, e interior, invisible. Desde un punto de vista visible, todo descendiente biológico de Abraham que recibió la circuncisión (varón) era parte del pueblo. Sin embargo, desde un punto de vista invisible, sólo Los circuncidados de corazón eran parte del pueblo redimido de Dios. El Nuevo Testamento deja esto muy claro: “... no todos los de Israel son, en verdad, israelitas” (Romanos 9:6), “Porque no es judío el que lo es sólo en apariencia, ni es circuncisión el que sólo lo es en apariencia” uno en la carne. Pero judío es el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no según la letra, y cuya alabanza no viene de los hombres, sino de Dios” (Romanos 2.28-29). ¿Qué piensa Johnson, que la definición de Pablo de quién era verdaderamente judío se refiere sólo a los judíos de los tiempos del Nuevo Testamento? ¿No se refiere a los judíos del Antiguo Testamento? Ciertamente lo hace. La revelación bíblica deja claro que Dios siempre ha considerado judíos sólo a los que estaban circuncidados de corazón, sólo al remanente de la gracia, sólo a los elegidos regenerados. La verdadera ciudadanía judía siempre ha sido definida por la circuncisión del corazón.

Esto queda muy claro en la acción de Dios respecto al pueblo que salió de Egipto. Los que sólo estaban circuncidados en la carne no entraron a la tierra prometida. Sólo los circuncidados de corazón, Josué y Caleb, entre los que salieron de Egipto, entraron en Canaán. La promesa de la tierra fue hecha a los descendientes de Abraham, pero no a los descendientes incrédulos. Al impedir que los incrédulos que salieron de Egipto heredaran la tierra, Dios demostró inequívocamente a quiénes siempre consideró parte de su pueblo redimido: “Así vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad”. (Hebreos 3.19). Puede verse, por tanto, que el argumento de Johnson de que la fe no era un requisito para la circuncisión colapsa por completo. Dios simplemente nos enseñó con el ejemplo de impedir que la generación incrédula heredara su promesa de que la fe siempre ha sido un requisito esencial para quienes pertenecen a su pueblo.

Pero debido a la imposibilidad del hombre de conocer el corazón, Dios tiene que tratar con el pueblo en su conjunto. Por eso Dios tiene un pueblo externo, con el que trata como si todos le pertenecieran. Dios no le dio al hombre el poder de conocer lo más íntimo de cada miembro de su pueblo, por eso sus funcionarios (sacerdotes, profetas, reyes en el AT, y presbíteros y diáconos en el NT) no pueden discriminar entre una persona y otra a menos que basarse en los frutos presentados. Pero cada árbol tiene su tiempo adecuado para producir frutos, hasta entonces nadie puede decir que tal o cual miembro no es parte del pueblo de Dios. Debido a que los funcionarios que ministran entre el pueblo de Dios no pueden distinguir quién es verdaderamente circuncidado de corazón, Dios tiene un pueblo externo, ya que todos los que son parte del pueblo en la forma en que Dios les ha determinado que lo hagan, deben, hasta que se pruebe en el por el contrario, ser considerados miembros del pueblo de Dios. Pero Dios conoce a los que son suyos.

La distinción entre el pueblo de Dios visible e invisible también existe en el Nuevo Testamento. Hay paja entre el trigo, pero esta paja sólo será separada cuando venga nuestro Señor Jesucristo. Un caso u otro resultará en la exclusión del pueblo a través del ejercicio de la disciplina eclesiástica, pero el hecho, establecido por las Escrituras, es que la paja sólo será separada del trigo con la venida de Cristo. Johnson parece olvidar esto, que la iglesia del Nuevo Testamento es similar a la iglesia del Antiguo Testamento, que existe el pueblo de Dios en un sentido formal y externo, y el pueblo de Dios como el aspecto interno de la regeneración. Así, en la iglesia del Nuevo Testamento hay innumerables miembros a quienes Dios, formalmente, considera parte de su pueblo, pero que, desde un punto de vista soteriológico, no los considera sus hijos. 

Tanto es así que existe una disposición para la excomunión de estos incrédulos (Mt 18.17) y sólo pueden ser excluidos precisamente porque son formalmente parte del pueblo de Dios. Y el bautismo es el rito que da la bienvenida formal a cada miembro del nuevo pacto como miembro del pueblo de Dios. Por lo tanto, Johnson no pretende distinguir entre el antiguo y el nuevo pacto. Hubo y hay no creyentes que reciben el signo de pertenencia al pueblo de Dios. ¿Es algo así tan difícil de entender? Alguien que se dice maestro, que es rector de un seminario, ¿no puede entender cosas tan simples? ¿O simplemente actúas como si no entendieras?

Además, la ciudadanía judía no solo estaba definida por el nacimiento, por el árbol genealógico, ya que cualquier gentil que se convirtiera al Dios de Abraham y recibiera la circuncisión sería considerado miembro del pueblo y podría participar en la celebración de su redención, la Pascua: “ Pero si algún extranjero se queda con vosotros y quiere celebrar la Pascua del SEÑOR, que se circuncida todo varón; y entonces se acercará y lo observará, y será como natural de la tierra; pero ningún incircunciso comerá de él” (Éxodo 12.48). El mismo hecho de que Dios ordenara a Abraham circuncidar lo que no era de su linaje, lo que se compraba con su dinero, ya apuntaba al hecho de que el pueblo de Dios sería multirracial, multinacional, que no sería la biología la que definiría su identidad. Por lo tanto, cualquier gentil que tuviera fe y recibiera la circuncisión llegaría a ser parte de la pueblo de Israel, esta fue la predicción divina desde el principio, desde el establecimiento del pacto abrahámico. Si Johnson y los innumerables teólogos que piensan como él no fueran tan ciegos, lo verían fácilmente.

En cuanto a la declaración de Johnson de que “los incrédulos podrían entrar y permanecer en el pacto de por vida. Incluso sus hijos entrarían en el pacto, no sobre la base de su fe o incluso la fe de sus padres, sino en virtud de su árbol genealógico y su circuncisión”, debe estar leyendo otra Biblia, porque la Palabra nos dice que el ramas incrédulas “Por su incredulidad fueron quebrantados” (Romanos 11.20) y esto significa que ninguna rama incrédula heredó ni heredará las promesas hechas a Abraham, promesas hechas en el marco de un pacto en el que se estableció la circuncisión como su señal. y sellar. Entonces, la única razón por la que las ramas incrédulas fueron apoyadas como miembros formales del pacto es para que “se acumule sobre ellos la ira para el día de la ira y la revelación del justo juicio de Dios” (Romanos 2.5). 

El enfoque es que Dios trata, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, con un pueblo de manera formal, exteriormente, considerándolo como su pueblo, aunque él mismo no considera a todos estos miembros como sus hijos redimidos. Esto es lo más obvio en este mundo, que tanto en el antiguo pacto como en el nuevo, los incrédulos recibieron y reciben la señal del pacto, que resume la promesa de Dios de ser el Dios del pueblo y el pueblo siendo su pueblo. Pero el sacramento de la alianza no es sólo una señal, es también un sello, y como sello sólo sella la promesa de Dios a sus elegidos. Aunque los incrédulos recibieron y continúan recibiendo la señal del pacto, el sacramento no los sella con la promesa de vida eterna. Esto era cierto bajo el antiguo pacto y sigue siendo cierto bajo el nuevo pacto. Por lo tanto, la distinción forzada que Johnson pretende hacer es un argumento ilógico e irracional, fuera de sintonía con la verdad bíblica.

Al intentar responder al segundo argumento de Johnson, también he respondido al tercero. Cuando Dios dijo: “Todo varón entre vosotros será circuncidado” es un mandamiento de que la señal del pacto se aplicaría a cada varón, pero esto no significa que cada varón sería sellado con el sacramento, ya que el sellamiento depende de fe.

La circuncisión fue establecida para ser señal y sello de la justicia de la fe, como nos enseñó Pablo: “Y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que tenía cuando aún era incircunciso; para ser padre de todos los creyentes, aunque no estén circuncidados, para que les sea imputada justicia” (Romanos 4.11). La circuncisión fue establecida, por tanto, para ser señal, pero no sólo para esto, sino también para ser “sello de la justicia de la fe” y este sellado sólo lo reciben los que creen. Entonces, desde el principio, Dios estableció una señal y sello de su promesa de pacto, y aunque la señal se aplicó a todos los que, a través de la forma que Dios estableció para ser parte de su pueblo externo, la recibieron, el sellado solo fue efectivo en aquellos a quienes Dios mismo regeneró. Así fue en el antiguo pacto, y así continúa siendo en el nuevo pacto. 

Abraham recibió la señal de la circuncisión como “sello de la justicia de la fe que tenía cuando aún era incircunciso”. La circuncisión se estableció para señalar la existencia de la fe y sellar la fe verdadera, contrariamente a lo que dijo Johnson, que Dios ordenó que los adultos incrédulos fueran circuncidados. Dios ordenó a personas en quienes había una presunción de fe que fueran parte del pueblo que prometió formar desde Abraham. Así, cuando Dios ordenó que incluso los siervos/esclavos de Abraham fueran circuncidados es porque realizó su obra de salvación entre ellos también, porque si la circuncisión de Abraham fue precedida por la fe, indicando que Dios lo había regenerado, ¿por qué debía suponer? ¿Que Dios no obró también la regeneración entre sus esclavos como preanuncio de su obra entre los gentiles? Como mínimo, la circuncisión de los esclavos de Abraham debe entenderse como un signo de la obra que Dios haría entre los gentiles, llevándolos a formar parte de la gran familia abrahámica. El sello, sin embargo, sólo es efectivo sobre los elegidos. Aunque Esaú recibió la misma señal que Jacob, sólo ésta fue sellada para la herencia de la promesa del pacto, pues el sellamiento es una obra exclusivamente divina mientras que la administración de la señal fue concedida al hombre.

Como conclusión... tenemos que los argumentos de Jeffrey Johnson respecto de la exclusividad masculina, la ciudadanía judía y la administración del sacramento a adultos incrédulos resultan de su mala comprensión del propósito redentor de Dios y del significado múltiple, es decir, diverso, del pacto. sacramento. Johnson aún no ha comprendido la distinción entre el papel simbólico y señalizador del sacramento y su aspecto sellante, destinado únicamente a los herederos de la promesa. No entendió que Dios siempre supo que la señal se aplicaría incluso a los incrédulos como una indicación general de su obra redentora, pero que el sellamiento La herencia, obra exclusiva de Yahvé, se haría sólo a los hijos de la promesa, a los generados por el Espíritu de Dios.

Lamentablemente y con gran tristeza digo que los argumentos de Jeffrey Johnson son lamentables, son pura expresión de ignorancia bíblico-teológica, a pesar de que se suponga lo contrario debido a su formación académica.

—Célio Lima.

jueves, 28 de octubre de 2021

LIBERTAD CON LIMITACIONES



¿Por qué Dios liberó a Israel de la mano de un rey opresor que los tenía de esclavos, y ahora ellos son vasallos de un nuevo Rey más poderoso que no les da algunas libertades como "creer en el dios que deseen"? ¿Israel era una nación sin "libertad de religión"?

¿Qué es la "libertad de culto" o "libertad de religión"?
La "libertad de culto" o "libertad religiosa" es un derecho fundamental que se refiere a la opción de cada ser humano de elegir libremente su religión, de no elegir ninguna (irreligión), o de no creer o validar la existencia de un Dios (ateísmo y agnosticismo) y ejercer dicha creencia públicamente, sin ser víctima de opresión, discriminación o intento de cambiarla a la fuerza.

¿Se ha preguntado por qué las "Leyes de Moisés" llamaban idolatría a la adoración a un dios o ídolo por parte de los israelitas (vasallos de Dios) y era castigado con la pena capital?

¿Por qué Dios OBLIGA a través de sus leyes que Jehová sea creído y adorado por Israel como el "único" Dios, y nadie más?

"Estado laico" dirían muchos hoy en día, incluyendo cierto sector de "cristianos" (liberales y progresistas de hecho). Pero quizá estemos pensando teológicamente (y no está mal) y diríamos: "Jehová Dios es el único Dios verdadero, y sólo Él es digo de alabanza y adoración", y este pensamiento está correcto, pero las leyes expuestas en el Decálogo y dadas a una nación no eran meras imposiciones religiosas o dogmas teológicos. Dios ahora es el Rey de los Israelitas.

Entendemos esto si entendemos la historia de las naciones antiguas e imperios. En Egipto por ejemplo faraón era un dios, o al menos pretendía ser reconocido como un dios. este patrón se repite en casi todas las naciones antiguas. El rey de los caldeos por ejemplo, hasta se erigió una estatua a la cual exigía pleitesía. Y los cesares o emperadores romanos exigían adoración cual dios. Así que la nación israelita fue comprada por Dios para que sea su nación, por lo tanto, ellos tenían que adorarlo a Él solamente. El asunto aquí es que , Él sí era Dios verdadero, los demás eran simples creaciones humanas inspiradas por demonios.

Dios los ha salvado, rescatado, liberado, pero ahora son suyos. Antes eran del faraón egipcio, ahora son de Jehová. Antes le debían lealtad a faraón, ahora le deben lealtad a Jehová. Antes tenían que cumplir las leyes de faraón sino acarreaban serias consecuencias. Ahora tienen un conjunto de leyes dadas por Dios, de lo contrario también acarrearían serias consecuencias. ¿Cuál es la diferencia entonces entre que antes eran vasallos de faraón y ahora lo son de Dios?

Claramente la diferencia está en las ofertas de bendición y el plan que Dios tenía para esta "nación de Dios" que había nacido. Por eso Dios mismo les dice:

"Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí." - Éxodo 19.4

Dios libera a Israel, ahora convertido en "una nación", y ¿acaso no es Dios un Rey más poderoso que Faraón? A peleado contra Egipto, ha vencido a catorce dioses egipcios, el semidios faraón no ha podido defender a su pueblo, ni a su propio primogénito. Dios es un Rey más fuerte que la joven nación de Israel, a la que ha liberado en una cruenta batalla y ella es "su botín de guerra".

Israel ahora se debe a Dios. Le debe la vida. Eran esclavos, y ahora son libres. Pronto serían introducidos a una tierra. No solo serían una nación, sino que llegarían a ser un "reino de sacerdotes". ¿Notas la diferencia?

Esta historia se resumen en este Credo Israelita:

"...Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa; y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión; y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel." - Deuteronomio 26.5-9

Bajo un antiguo tratado de vasallaje, los israelitas no podían sino adecuarse a las leyes de su nuevo Señor y Rey, después de todo es quien los ha comprado (liberado).

Podemos decir entonces que los israelitas creen y adoran a Jehová no solo porque Dios es el único y verdadero Dios, creador y soberano de todas las cosas; sino que lo hacen porque es su amo, su Rey; quien los ha comprado para sí.

Al entrar Israel en Pacto con Dios, ellos han firmado un tratado de vasallaje en donde juran no adorar a otro Dios, porque nadie más los ha liberado de Egipto como lo hizo Jehová. Y, las bendiciones por cumplir este pacto son abrumadoras, pero el incumplimiento también es colosal.

Esto ayuda a entender las leyes de Moisés, que no eran dogmas para imponer y dejar "sin libertad de culto" a los israelitas. No era un humano estableciendo leyes "de su religión" en una nación. Dios ahora es su Rey, su Amo y Señor, quien ha establecido las condiciones del Pacto en las cuales habrían de vivir.

Yendo un poco más allá en este asunto, me atrevo a exponer mi razón por la que estoy seguro que el Moderno Estado de Israel no es "el pueblo escogido de Dios", simplemente porque es una nación "que no está en Pacto con Dios". De estarlo, las leyes de Moisés estarían vigentes, y sus ciudadanos estarían "obligados por ley" a creer y adorar SOLO A JEHOVÁ. Pero la realidad no es así.

Los primeros cristianos entendieron que no debían adorar al Cesar, y como dice Boer "la iglesia no permitía a sus miembros la adoración al emperador". La iglesia primitiva entendió que ella estaba en Pacto con Dios, y que nadie más sino Jesucristo era su Kurios, su Señor. Y nadie más, por ello los primeros cristianos fueron brutalmente perseguidos.

Los israelitas no tenían libertad religiosa, habían sido comprados para adorar a Jehová, lo cual implica que el no hacerlo era idolatría, y la idolatría en Israel era un delito que se pagaba con la pena capital.
La Iglesia tiene un Rey, y un día todas las naciones lo reconocerán como tal.

jueves, 22 de julio de 2021

TEOLOGÍA DEL CUMPLIMIENTO, NO TEOLOGÍA DEL REEMPLAZO

 



Un postulado contrario a la teología bíblica sugiere que la Iglesia es un paréntesis en el plan de Dios, mientras que un mal entendimiento de la teología ortodoxa en el uso de sus términos nos puede llevar a otros errores sin que se tenga la intención de tenerlos.

Pablo abarca en muchas citas de sus cartas afirmaciones que no permiten ni afirmar que la iglesia es una improvisación de Dios, ni que su plan haya fallado y por ende sea necesario reemplazar a Israel por la Iglesia. Lo que la Biblia enseña es que la Iglesia es el verdadero Israel de Dios, la cual es una comunidad de judíos y gentiles creyentes en Cristo.

Pablo en su carta a los hermanos Gálatas (3.7): 
“Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham”. ¿Saber qué? ¿Qué el pueblo de Dios está conformado por descendientes étnicos de Abraham? ¿Que Dios se ha desentendido de los israelitas y los ha reemplazado por gentiles? No, Pablo les dice una verdad: que “los hijos de Abraham son en realidad los de la fe”.
Ya que Abraham fue hecho justo por la fe y no por obras, por lo tanto, Abraham es el padre de todo el que cree en Dios y es considerado justo. Por un lado, vemos pues que, esto alerta de no judaizar, ya que hay judíos-cristianos que exigen judaizarse, pero no por ser descendiente étnico ni por practicar el judaísmo que uno se hace hijo de Dios.

Pablo dice que el eslabón más importante de Abraham no es el vínculo de la genética, ni el vínculo de las obras de la ley, sino el vínculo de la fe.

Ahora esto, aunque se torna en un consuelo para los cristianos gentiles, de no entender la revelación se puede caer en el otro extremo: la teología del reemplazo, la idea de que Dios ha terminado con el pueblo de Israel como una nación o de un grupo étnico distinto, y que la Iglesia gentil hereda espiritualmente todas las promesas hechas a Israel, pero no dando respuesta de ¿Y qué de los judíos que creen en Jesucristo? Pero Pablo dice: “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:29).

Ser “hijos de Dios” en Cristo Jesús implica su inclusión entre los herederos de las bendiciones prometidas a Abraham, específicamente la presencia vivificadora del Espíritu Santo.

Aquí, los que creen y se identifican con Cristo son “descendientes de Abraham”, es decir, el Verdadero Israel, porque Cristo es la “descendencia de Abraham”. Entonces no hay un reemplazo, ni un paréntesis. Las promesas siguen vigentes, se cumplirán en los verdaderos descendientes de Abraham: los “hijos de la fe”.

Conceptos Erróneos en relación a la Telogía del Pacto o Teología Reformada.

El Dr. Lingon Duncan habla sobre algunas de las objeciones más comunes acerca de la teología del pacto o también teología reformada:

En ocasiones escucho a las personas decir que la teología del pacto impone un marco alrededor de los textos en las escrituras que no está allí realmente. A veces los escucho decir que la teología del pacto no interpreta la Biblia de manera literal. En otras ocasiones, dicen que esta es una teología del reemplazo. Permítame hablar sobre cada una de ellas un poco.

LA TEOLOGÍA DEL PACTO RECONOCE EL MARCO DE LAS ESCRITURAS

En primer lugar, cuando la gente dice que la TEOLOGÍA DEL PACTO impone un marco a las Escrituras, muy a menudo no se refieren a los pactos bíblicos. Reconocerán que la Biblia habla de un pacto con Noé y un pacto con Abraham, un pacto con Moisés y un pacto con David y un nuevo pacto que se establece con Jesucristo. Pero cuando lees sobre un Pacto de Obras y un Pacto de Gracia y un Pacto de Redención pre-temporal, se sienten incómodos con eso porque creen que eso está imponiendo un marco a las Escrituras.

Ahora, aquí está la cuestión: la TEOLOGÍA DEL PACTO histórico simplemente trata de hacer justicia al hecho de que hay un plan singular de Dios que se revela desde Génesis hasta Apocalipsis en las Escrituras. Está muy claro, especialmente en el Nuevo Testamento y especialmente en los escritos del apóstol Pablo, que ese plan en realidad fue planeado desde antes de la fundación del mundo. De eso se trata Efesios 1; el plan de Dios en la creación y la redención no es algo que se le ocurrió sobre la marcha. Es algo que planeó desde antes de que existiera el mundo.

En tercer lugar, los teólogos del pacto quieren que comprenda que la Biblia hace una gran distinción entre la relación del hombre con Dios, antes de la caída de Adán y Eva y después de la caída de Adán y Eva. La idea del Pacto de Redención desde antes del tiempo, el Pacto de Obras con Adán en el Huerto y el Pacto de Gracia desde Génesis 3:15 hasta el final del Libro de Apocalipsis, todo surge de esas ideas bíblicas. En otras palabras, el marco proviene de la teología de la Biblia misma y nos ayuda a leer mejor la Biblia.

LA TEOLOGÍA DEL PACTO INTERPRETA LA BIBLIA DE LA MANERA EN QUE LA BIBLIA SE INTERPRETA A SÍ MISMA

¿Qué pasa con "la TEOLOGÍA DEL PACTO no lee la Biblia literalmente"? 
Lo que muchas veces la gente quiere decir con eso es que si las profecías del Antiguo Testamento que dicen que Israel será restaurado como nación no se cumplen en Israel siendo restaurado como nación, entonces no estás leyendo esas profecías literalmente. Pero lo que los teólogos del pacto señalaron es simplemente esto: tienes que ver cómo el Nuevo Testamento interpreta esas profecías. Amós 9 es un pasaje que C. I. Scofield dijo que es el pasaje más importante en toda la Escritura para el sistema dispensacional. Se trata de la restauración del templo caído, la cabaña caída de David. Hechos 15 dice que ese pasaje se cumple al traer a los gentiles a la iglesia, no al reconstruir el templo, sino al traer a los gentiles a la iglesia. Entonces, los teólogos del pacto dicen que solo tienes que interpretar la profecía del Antiguo Testamento a través de la exposición del Nuevo Testamento de cómo se cumple.

TEOLOGÍA DEL CUMPLIMIENTO, NO TEOLOGÍA DEL REEMPLAZO

La TEOLOGÍA DEL PACTO no es teología de reemplazo, es teología del cumplimiento. Hay promesa y cumplimiento. Por supuesto, lo mismo ocurre con el tema de la teología del reemplazo. A menudo escuchará a la gente decir: "La teología del pacto es la teología del reemplazo porque dice que Israel fue reemplazado por la iglesia". Bueno, esa no es una descripción precisa de la teología del pacto. La teología del pacto no es teología de reemplazo, es teología del cumplimiento. Hay promesa y cumplimiento. Las promesas de Dios a Israel se cumplen tanto en el hecho de que los judíos y los gentiles sean parte del único pueblo de Dios en los propósitos de la redención de Dios.

Piense en la frecuencia con la que los Salmos hablan de todos los pueblos que vienen al monte Sión para adorar a Dios, hablan de todas las naciones que adoran al único Dios verdadero. El pueblo de Dios en el Antiguo Testamento anhelaba el día en que todas las naciones vendrán a adorar a Dios y serían parte del pueblo de Dios. Eso está escrito en el Pacto de Abraham en Génesis 12:3. La teología del pacto cree que, no es que Israel sea reemplazado, sino que existe este cumplimiento donde los gentiles son injertados en el antiguo pueblo de Dios, y el único pueblo de Dios alcanza un florecimiento internacional, mundial, más allá de lo experimentado en el Antiguo Testamento. 

No es un reemplazo, es el cumplimiento.

¡Pensemos en esto!

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Ligon Duncan (MDiv, Seminario Teológico Covenant; PhD, Universidad de Edimburgo) es el Canciller y Director Ejecutivo del Seminario Teológico Reformado, el Profesor John E. Richards de Teología Sistemática e Histórica, y el Presidente de RTS Jackson. Es autor, coautor, editor o colaborador de numerosos libros.