¿Qué tan pronto?
El debate escatológico entre preterismo y futurismo suele girar en torno al significado de ciertas expresiones temporales presentes en el Nuevo Testamento: “pronto”, “cerca”, “en breve”. Desde la perspectiva del preterismo parcial, defendida por teólogos como Kenneth L. Gentry Jr., estas expresiones deben tomarse con seriedad dentro de su contexto histórico.
Esta postura sostiene que gran parte de las profecías del Nuevo Testamento —especialmente las relacionadas con el juicio sobre Jerusalén— se cumplieron en el año 70 d.C., cuando el Imperio romano destruyó la ciudad y el templo. Sin embargo, el preterismo parcial mantiene también la esperanza futura de la segunda venida de Cristo, la resurrección final y la consumación del reino de Dios.
En este marco interpretativo, el testimonio del profeta Jeremías ofrece un antecedente significativo para entender el lenguaje profético de “pronto” y “cerca”.
Jeremías y la naturaleza de la verdadera profecía
El libro de Jeremías contiene severas advertencias contra los falsos profetas que prometían una restauración inmediata del pueblo judío durante el exilio babilónico. En particular, el profeta denuncia a quienes decían:
“No escuchéis las palabras de vuestros profetas… que dicen: He aquí, los utensilios de la casa del Señor volverán pronto de Babilonia” (Jer 27:16).
La crítica de Jeremías no se dirige simplemente al uso de la palabra “pronto”, sino a la falsedad del mensaje que contradecía la revelación divina. Dios había declarado claramente que el exilio duraría setenta años (Jer 25:11-12; 29:10).
El punto central es que la profecía verdadera debe concordar con el tiempo determinado por Dios. Los falsos profetas proclamaban una liberación inmediata, cuando en realidad el cumplimiento estaba fijado para varias décadas después.
Este principio demuestra que el lenguaje temporal en la profecía bíblica no es arbitrario, sino que guarda relación con los acontecimientos históricos que Dios ha decretado.
El lenguaje de inminencia en el Nuevo Testamento
Cuando llegamos al Nuevo Testamento, encontramos expresiones similares aplicadas a las profecías de juicio y vindicación del pueblo de Dios.
En Apocalipsis se afirma desde el comienzo:
“Las cosas que deben suceder pronto” (Ap 1:1).
“El tiempo está cerca” (Ap 1:3).
“He aquí, vengo pronto” (Ap 22:7).
Para el preterismo parcial, estas expresiones deben entenderse dentro del contexto del primer siglo. La evidencia interna demuestra que Apocalipsis fue escrito antes del año 70 d.C., durante el período de creciente tensión entre Roma y Judea. En este escenario, el mensaje profético anunciaba el juicio inminente contra Jerusalén apóstata y la vindicación de la iglesia.
Este enfoque encuentra un paralelo importante en el discurso profético de Jesús en Mateo 24:1-34, donde Cristo predice la destrucción del templo y declara:
“Esta generación no pasará hasta que todo esto acontezca”.
La caída de Jerusalén en el año 70 d.C. marcó el fin del antiguo orden del pacto, confirmando el juicio divino sobre la nación que rechazó al Mesías.
Apocalipsis y el cumplimiento histórico
Desde la perspectiva preterista parcial, la mayor parte de las visiones de Apocalipsis —especialmente hasta el capítulo 20— describen simbólicamente los acontecimientos que culminaron en la destrucción de Jerusalén y la transición histórica hacia la plena expansión del reino de Cristo en el mundo.
Las imágenes de tribulación, persecución y juicio reflejan:
- La persecución de la iglesia primitiva
- La apostasía del Israel del primer siglo
- El juicio de Dios sobre el sistema del antiguo pacto
En este sentido, la Gran Tribulación se relaciona con los eventos que rodearon la guerra judía y la caída de Jerusalén.
La esperanza futura del reino consumado
Sin embargo, el preterismo parcial no sostiene que toda la escatología bíblica ya se haya cumplido. A partir de Apocalipsis 21–22, el texto dirige la mirada hacia la consumación final de la historia, cuando Cristo regresará en gloria para traer:
- La resurrección de los muertos
- El juicio final
- La creación de nuevos cielos y nueva tierra
Esta esperanza coincide con la enseñanza apostólica presente en todo el Nuevo Testamento.
Conclusión
La lectura preterista parcial propone que el lenguaje de inminencia: ¡Vengo pronto! en el Nuevo Testamento debe interpretarse a la luz del contexto histórico del primer siglo. El juicio sobre Jerusalén en el año 70 d.C., que no es otra cosa que la "Venida en Juicio de Cristo contra Jerusalén", representó un momento decisivo en la historia redentora: el cierre definitivo del antiguo sistema del templo y la confirmación del reino mesiánico inaugurado por Cristo.
Sin embargo, la historia aún se dirige hacia su culminación final. La iglesia continúa esperando la manifestación gloriosa del Señor, cuando el reino inaugurado será plenamente consumado en la nueva creación.
Así, el mensaje escatológico bíblico mantiene una tensión entre cumplimiento histórico y esperanza futura, recordándonos que el Señor gobierna la historia y llevará su plan redentor hasta su perfecta consumación.
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