sábado, 28 de julio de 2018

¿En la Segunda Venida hay "dos" sub-venidas?



¿Enseña la Biblia sobre el Rapto? ¿Enseña el Rapto, Pablo, en 1 Tesalonicenses 4.15-17 cuando dice: “seremos arrebatados”? ¿La Venida del Señor será en “dos eventos” separados por un espacio de tiempo de siete años? 

Sí leemos en el contexto del verso 17, o si le prestamos atención siquiera a los títulos que los editores de las Biblias le han puesto al pasaje, veremos que inicia en el verso 13 con el título: “La Venida del Señor”. Luego, en el desarrollo del pasaje que Pablo habla a la Iglesia de Tesalónica, les afirma que LOS QUE QUEDARÍAN VIVOS HASTA LA VENIDA DEL SEÑOR… SERÁN ARREBATADOS. No dice que "serán arrebatados" y después será "la venida del Señor". Esto significa solo una cosa: no hay sub-venidas sino una sola, no son dos eventos sino uno solo.

La Mayoría de versiones de la Biblia en sus diferentes ediciones tienen como título: “La venida del Señor”. Usted lo puede ver en la aplicación Biblegateway en la versión RV1960 inicia en el verso 13, así también la LBLA, la NTV lleva de título “La Esperanza de la Resurrección”, también desde el verso 13. 

Versiones antiguas como Nacar-Colunga en el verso 13 lleva de título “La Resurrección de los Muertos y la Parousia”, así también la Traducción en Lenguaje Actual dice “El Regreso del Señor”. La Reina-Valera de 1977 lleva de título en el verso 13: “La Venida del Señor”. 

Aquí les copio el texto: 
La Venida del Señor 
“(13) Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. (14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (15) Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. (16) Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. (17) Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. (18) Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.” - 1 Tesalonicenses 4.13-18

El asunto es que cuando lees una versión dispensacionalista, como la Biblia De Estudio Scofield, te encuentras con los siguientes títulos: 
Título en el versículo 1 del capítulo 4:
“La Vida Modelo y la Esperanza del Creyente”
Título en el versículo 13 del capítulo 4:
“La Revelación del Arrebatamiento de la Iglesia” 

Este es un claro ejemplo de como se ha inducido a generaciones completas de creyentes por más de un siglo a leer que “el Rapto" es un evento distinto o aparte de la Segunda Venida, o Venida Final de nuestro Señor Jesucristo. Esta lectura inducida fuerza a concluir que se mencionan “dos eventos” en este pasaje. Pero no es así. Esto es ignorar de manera forzosa que no hay ninguna secuencia que mencione dos tipos de descensos de Cristo en el mismo pasaje. Por el contrario, existen pasajes donde la secuencia de los acontecimientos indican UNA SOLA VENIDA pública en la que "los creyentes son arrebatados" en pasajes como los siguientes: 
“(6) Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, (7) y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, CUANDO SE MANIFIESTE EL SEÑOR JESÚS DESDE EL CIELO CON LOS ÁNGELES DE SU PODER, (8) en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; (9) los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, (10) cuando VENGA EN AQUEL DÍA para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).” - 2 Tesalonicenses 1:6-10 RV60 
“(1) Pero con respecto a LA VENIDA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, Y NUESTRA REUNIÓN CON ÉL, os rogamos, hermanos, (2) que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que EL DÍA DEL SEÑOR está cerca. (3) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, (4) el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. (5) ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? (6) Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. (7) Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. (8) Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de SU VENIDA.” 2 Tesalonicenses 2.1-8 RV60 

La lectura dispensacionalista tiene un método inverso que da preferencia a lo implícito para reinterpretar lo explícito. Lo anterior fue un claro ejemplo. Así mismo, su método inverso da preferencia a las diferencias antes que a las semejanzas. 

La teología cristiana se caracteriza por diversos tipos de lenguajes de la Biblia así como a la personalidad, destino y propósito de los escritores y las cartas los cuales dan como resultado variados tipos de explicación de un mismo evento o doctrina. De ahí que tenemos 4 evangelios que narran hechos muchas veces de distintas formas, por ejemplo los 4 tienen una inscripción semejante pero distinta del letrero que se puso en la cruz de Cristo. 

La hermenéutica común lo que hace es basarse en la semejanza para argumentar que se trata del mismo evento en vez de buscar las diferencias para afirmar que son diversos eventos diferentes. La doctrina del Rapto hace exactamente lo contrario, busca las diferencias entre pasajes, las cosas que mencionan uno que otro no mencionan y las afirmaciones aparentemente contrarias entre diversos pasajes (lo pasajes en que Cristo viene "con" su pueblo y los que viene "por" su pueblo) en vez de buscar las semejanzas entre ellos, incluso a pesar de que múltiples pasajes hablan del evento en que los creyentes son arrebatados con características dadas solo a la Segunda Venida. 

La Biblia menciona diversos pasajes en los cuales el versículo en el que los creyentes son arrebatados tiene características atribuidas a la Segunda Venida. Ejemplo, Según Hebreos 9.28 la aparición visible y física de Cristo (Segunda Venida) es para salvar a los que le esperan (los que son arrebatados). 
“…así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y APARECERÁ POR SEGUNDA VEZ, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” – Hebreos 9.28 RV60 
Según Tito 2.13 se nos dice que debemos ESPERAR la bendita esperanza (en la que los creyentes serán arrebatados) y la manifestación (pública y) gloriosa del Señor Jesús (en su Segunda Venida). 
“…aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.” – Tito 2.13 RV60 
En 1 Tesalonicenses 3.13 se menciona que debemos tener nuestros corazones afirmados para la VENIDA del Señor "CON TODOS SUS SANTOS", el pasaje dice que la reunión de Cristo con nosotros (en la que seremos arrebatados) es precisamente en la Venida CON SUS SANTOS (Segunda Venida). 
“(12) Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, (13) PARA QUE SEAN AFIRMADOS vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, EN LA VENIDA de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.” 
Una vez más, 1 de Tesalonicenses 4.13-17 habla de un único evento: “La Venida del Señor”, en la que “LOS QUE QUEDARÍAN VIVOS HASTA LA VENIDA DEL SEÑOR… SERÁN ARREBATADOS.” 

Por dos mil años los cristianos han leído y encontrado un solo evento en la Segunda Venida y más específicamente en 1 Tes 4.15-17, en el que no hay forma de separar en dos sub-venidas separadas cada una de ellas por siete años (el Rapto y la Segunda Venida). 

No fue sino hasta que apareció la nueva revelación darbynista (que fue difundida principalmente por la Biblia de Estudio Scofield) que rompió la armonía de leer este y otros pasajes de las Sagradas Escrituras como la ortodoxia lo ha hecho en la historia de la Iglesia Cristiana por veinte siglos.

Y tú ¿Cómo lee las Sagradas Escrituras?

¡Piensa en esto cristiano!

jueves, 26 de julio de 2018

Doctrinas y prácticas inferidas de las Escrituras





Doctrinas y prácticas inferidas de las Escrituras

La Iglesia cristiana a lo largo de su historia ha sostenido diversas doctrinas y prácticas que no siempre aparecen formuladas en la Biblia mediante una afirmación explícita. Sin embargo, esto no significa que dichas doctrinas carezcan de fundamento bíblico. Muchas de ellas se derivan legítimamente de las Escrituras mediante lo que la tradición reformada ha llamado “buena y necesaria consecuencia”, principio afirmado por la Confesión de Fe de Westminster.

Esto significa que algunas verdades teológicas se obtienen al considerar el testimonio completo de la Escritura, comparando pasajes y entendiendo su coherencia interna. De esta manera, la Iglesia ha reconocido doctrinas y prácticas que, aunque no siempre estén expresadas en un solo versículo de forma directa, surgen naturalmente del conjunto de la revelación bíblica.

A continuación se presentan algunos ejemplos.

1. La Santísima Trinidad

La Biblia no utiliza de manera explícita la palabra “Trinidad”. Sin embargo, esta doctrina fundamental del cristianismo se deriva del testimonio total de las Escrituras. Aunque el término no aparezca literalmente en el texto bíblico, la doctrina central de la Iglesia acerca de la Trinidad surge del estudio cuidadoso y completo de la revelación bíblica.

Alguien podría preguntar cómo es posible creer en la Trinidad si la Biblia no menciona ese término de forma directa. No obstante, debemos recordar que la propia Biblia tampoco se denomina a sí misma “Biblia”. Este nombre proviene del griego biblos, que significa “libros”, y se utiliza para referirse al conjunto de escritos que componen las Sagradas Escrituras. El uso de este término no introduce una idea ajena al texto bíblico, sino que simplemente describe de manera adecuada la colección de libros inspirados.

De manera similar, el término “Trinidad” es una formulación teológica que busca expresar una verdad revelada en la Escritura: que Dios es uno en esencia y que existe eternamente en tres personas —Padre, Hijo y Espíritu Santo—. Así, la doctrina de la Trinidad no es una invención posterior, sino una forma de resumir y explicar fielmente la enseñanza bíblica acerca de la plena divinidad del Hijo, su comunión eterna con el Padre y la realidad personal del Espíritu Santo.

La Biblia afirma claramente tres verdades:

  1. Existe un solo Dios.
  2. El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios.
  3. Estas tres personas son distintas entre sí.

Al considerar estas afirmaciones juntas, la Iglesia formuló la doctrina de la Trinidad para expresar fielmente lo que la Biblia enseña.

Por ejemplo, en Mateo 28:19 leemos:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”

Asimismo, en el bautismo de Jesús vemos a las tres personas divinas manifestándose simultáneamente (Mateo 3:16–17).

Por tanto, aunque el término “Trinidad” no aparezca en la Biblia, la doctrina misma surge necesariamente del conjunto de su enseñanza.

2. El bautismo como señal de entrada a la iglesia visible

En el Nuevo Testamento se observa un orden ordinario en la vida de la iglesia: aquellos que creían en el evangelio eran bautizados y, posteriormente, se integraban plenamente a la comunidad cristiana. Este patrón muestra que el bautismo funcionaba como la señal pública de fe y de incorporación visible al pueblo del pacto.

A partir de este principio, la iglesia ha entendido que la participación en la Cena del Señor corresponde a quienes ya han sido bautizados, es decir, a aquellos que han hecho una profesión pública de fe y han recibido la señal del pacto como miembros de la familia de Dios. Aunque la Escritura no establece esta norma mediante un mandato explícito, la práctica se deriva de una inferencia legítima basada en el orden que el propio Nuevo Testamento presenta para la vida y comunión de la iglesia.

Hechos 2:41–42 muestra este patrón:

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados… y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

A partir de este patrón, muchas iglesias han entendido que el bautismo es la señal pública de incorporación a la comunidad del pacto, lo que normalmente precede a la participación plena en la vida sacramental de la iglesia, incluyendo la Cena del Señor.

3. El domingo como Día del Señor

El Antiguo Testamento estableció el sábado como día de reposo dentro del pacto mosaico. Sin embargo, en el Nuevo Testamento observamos que la iglesia primitiva comenzó a reunirse el primer día de la semana, en estrecha relación con la resurrección de Cristo.

Aunque no encontramos un mandato explícito que ordene congregarse el domingo en lugar del sábado, el testimonio del Nuevo Testamento muestra con claridad que los cristianos se reunían en el primer día de la semana para el culto, la enseñanza apostólica y el partimiento del pan. Por ello, la iglesia ha entendido que el llamado “Día del Señor” surge como una práctica fundamentada en una inferencia bíblica, basada en el patrón que presentan las Escrituras sobre la vida y adoración de la comunidad cristiana.

Por ejemplo:

Hechos 20:7 dice:

“El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba…”

1 Corintios 11.20 dice:

          "Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena dominical (del Señor)."

Y en 1 Corintios 16:2 leemos:

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo…”

Además, en Apocalipsis 1:10 se menciona el “Día del Señor”.

A partir de estos testimonios, la iglesia histórica entendió que el día de reunión cristiana pasó a ser el domingo, como celebración de la resurrección de Cristo.

4. La participación de toda la iglesia en la Cena del Señor

Cuando Jesús instituyó la Cena del Señor, el grupo presente estaba compuesto por los apóstoles. Sin embargo, el Nuevo Testamento muestra que este sacramento pertenece a toda la iglesia.

En 1 Corintios 11:26 el apóstol Pablo escribe a la congregación de Corinto:

“Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

El contexto muestra que Pablo se dirige a la iglesia como comunidad, sin hacer distinción entre hombres y mujeres en cuanto a la participación en el sacramento. Por ello, la Iglesia ha entendido correctamente que la Cena del Señor es para todos los creyentes que forman parte del cuerpo de Cristo.

5. Ofrendas y generosidad cristiana

El Antiguo Testamento establecía el diezmo dentro del sistema de Israel. En el Nuevo Testamento, en cambio, la enseñanza apostólica enfatiza principalmente la generosidad voluntaria y gozosa.

El apóstol Pablo enseña en 2 Corintios 9:7:

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

Muchos cristianos han adoptado el diezmo como una guía práctica para su generosidad, pero el Nuevo Testamento pone el énfasis en la libertad, la gratitud y la disposición del corazón, evitando cualquier forma de manipulación o presión económica.

6. El bautismo de los hijos de creyentes

Dentro de la tradición reformada, muchos cristianos sostienen la práctica del bautismo de infantes basándose en la continuidad del pacto de Dios a lo largo de las Escrituras.

En el Antiguo Testamento, los hijos de los creyentes recibían la señal del pacto mediante la circuncisión. En el Nuevo Testamento, el bautismo aparece como la señal del nuevo pacto.

Colosenses 2:11–12 establece una conexión entre ambos:

“En él también fuisteis circuncidados… sepultados con él en el bautismo.”

Asimismo, en Hechos 2:39 Pedro declara:

“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos…”

También encontramos varios ejemplos de bautismos familiares en el libro de los Hechos (Hechos 16:15; 16:33; 1 Corintios 1:16).

A partir de estas evidencias, muchas iglesias han entendido que los hijos de creyentes también deben recibir la señal del pacto. No obstante, es importante reconocer que esta práctica ha sido debatida entre cristianos fieles a la Escritura.

Conclusión

La teología cristiana no se construye únicamente a partir de afirmaciones explícitas aisladas, sino también mediante una lectura cuidadosa y sistemática de toda la Escritura. Algunas doctrinas surgen de manera directa de textos claros; otras se derivan legítimamente de la armonía y coherencia del mensaje bíblico.

Por ello, cuando la Iglesia formula doctrinas o establece prácticas basadas en inferencias bíblicas sólidas, no está añadiendo algo a la Escritura, sino procurando expresar fielmente lo que la Palabra de Dios enseña en su conjunto. De esta manera, la fe cristiana busca permanecer siempre sujeta a la autoridad suprema de las Sagradas Escrituras.


¡Piensa en esto cristiano!





martes, 3 de julio de 2018

¿Cuándo Fue Escrito el Apocalipsis? I



«Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo.» ~ Apocalipsis 17.9-10 RV1960
Las siete cabezas representan una situación política en la que cinco reyes han caído, el sexto es, y el séptimo aún está por llegar y permanecerá por un breve periodo de tiempo.

Ciertamente no es ningún accidente que Nerón fuese el sexto emperador de Roma, quien reinó después de la muerte de sus cinco predecesores y antes del breve gobierno del séptimo emperador.

Flavio Josefo, el judío contemporáneo de Juan, señala claramente que Julio César fue el primer emperador de Roma y que fue seguido en sucesión por Augusto, Tiberio, Cayo, Claudio y Nerón (Antigüedades 18;19). Descubrimos esta enumeración también en otros contemporáneos cercanos a Juan: 4 Esdras 11 y 12; Los Oráculos Sibilinos libros 5 y 8; La Epístola de Bernabé 4; Suetonio, en  Vida de los Doce Césares; y la Historia Romana 5 de Dio Casio.

El texto del Apocalipsis dice de los siete reyes «cinco han caído». Los primeros cinco emperadores están muertos para cuando Juan escribe. Pero el versículo continúa diciendo «uno es». Es decir, el sexto está «entonces reinando» incluso cuando Juan escribió. Ese sería Nerón César, quien asumió el poder imperial a la muerte de Claudio en octubre de 54 d.C., y permaneció como emperador hasta junio del 68 d.C.

De modo que, vemos que mientras Juan escribía, Nerón estaba vivo y que Galba se hallaba aún en el futuro cercano. El Apocalipsis no podía haber sido escrito después de junio de 68 d.C., de acuerdo a la evidencia política interna.

Kenneth L. Gentry 


¿Será acaso el Apocalipsis ese "oráculo" del que habla Eusebio de Cesarea?
"La Iglesia de Jerusalén recibió el mandato de cambiar de ciudad antes de la guerra y de vivir en otra ciudad de Perea (la que llaman Pella), por un oráculo transmitido por revelación a los notables de aquel lugar. Así pues, habiendo emigrado a ella desde Jerusalén los que creían en Cristo, como si los hombres santos hubieran dejado enteramente la metropoli real de los judíos (Jerusalén) y toda Judea, la justicia de Dios vino sobre los judíos por el ultraje al que sometieron a Cristo y a sus apóstoles, e hizo desaparecer totalmente de entre los hombres aquella generación impía." (Eusebio de Cesarea, «Historia Eclesiástica» III.5.3)

¿Fue escrito en una fecha posterior a la destrucción del Templo y Jerusalén o antes como lo propone K. Gentry?