domingo, 1 de noviembre de 2015

¿Pueden ser maldecidos los cristianos?


Recientemente escuché una enseñanza de que los cristianos debemos estar orando constantemente y “quebrantando y cancelando” toda maldición proferida contra “nosotros los cristianos” para que no surja efecto.

Pero, quienes enseñan estas cosas no están tomando en cuenta la obra de Jesús el Mesías sobre los creyentes, y mucho menos, no están considerando los tiempos en los cuales vivimos los creyentes. Son maestros sin Biblia, haciendo doctrinas de las experiencias y pseudo-revelaciones de exbrujos .

Encontramos en la Biblia, que Dios maldijo a la serpiente, a la mujer, al hombre y a la tierra a causa del hombre. Y cada una de esas maldiciones están registradas en el libro de Génesis 3:

Maldición a la serpiente.
“(14) ¡Maldita tú entre todos los animales y entre todas las bestias del campo! Sobre tu vientre andarás, Y polvo comerás todos los días de tu vida. (15) Y pondré enemistad entre ti y la mujer, Y entre tu descendiente y su descendiente. Él te aplastará la cabeza cuando tú hieras su calcañar.

Maldición a la mujer.
“(16) Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces, Con dolor parirás los hijos, Y tendrás deseo de tu marido, pero él te dominará.

Maldición a la tierra (por causa del hombre).
“(17) ¡Maldita sea la tierra por causa tuya! (18) Espino y abrojo te brotará…”

Maldición al hombre.
“Con fatiga comerás de ella todos los días de tu vida, (18) Espino y abrojo te brotará y Comerás hierba del campo. (19) Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que retornes a la tierra, Porque de ella fuiste tomado, Pues polvo eres y al polvo volverás.”

Por lo antes expuesto, vemos que la consecuencia del pecado trajo consigo una raza pecadora, una tierra maldecida que produciría “espinos y abrojos”, un arduo trabajo para los hombres para que pudiera conseguir el sostén para su familia; las mujeres tendrían problemas con los embarazos y con el parto. Y, ni que hablar de la serpiente, se decretó sobre ella la maldición de ser derrotada, aplastada y aniquilada por el mismo Jesús el Mesías. En conclusión, la tierra y los humanos están bajo maldición. Toda maldad humana, desastre natural y enfermedades tienen origen en esta verdad: estamos bajo la maldición del pecado.

Pero, encontramos que Dios traza un plan, en el que por gracia libraría a los suyos de las consecuencias de esa maldición.

Algunos ejemplos
Tenemos que en Números 23.8, Balaam tenía miedo “maldecir a quien Dios ha bendecido”, y lo dijo así: “¿Cómo podré maldecir a quien Dios no ha maldecido? ¿Cómo podré execrar a quien YHVH no ha execrado?” (BTX). Hasta un profeta pagano sabía que lo que Dios bendice, nadie lo puede maldecir.

En el libro de Hechos de los Apóstoles encontramos un relato en el que los enemigos del Evangelio y de Pablo “juraron bajo maldición” que matarían a Pablo. Pero ellos no lo mataron. Pablo murió como mártir por Jesús el Mesías en otras circunstancias permitidas por Dios:

“(12) Cuando se hizo de día, los judíos tramaron un complot, y se juramentaron bajo maldición, diciendo que no habían de comer ni beber hasta que mataran a Pablo. (13) Y los que hicieron esta conspiración eran más de cuarenta,” Hechos 23.12-13 (BTX)

Así mismo, para el mismo Jesús el Mesías, pareciera que las maldiciones no lo movían, pues al contrario, a sus discípulos les dio una fórmula: “si los maldicen, bendíganlos”. Veamos: “(27) Pero a vosotros, los que estáis oyendo, digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, (28) bendecid a los que os maldicen, orad por los que os maltratan.” Lucas 6.27-28 (BTX)

También encontramos que Pablo, nunca hizo oraciones para quebrantar las maldiciones en su contra, ni canceló ni declaró sin efecto, él simplemente dijo “Bendecid a los que os persiguen, bendecid y no maldigáis.” (Romanos 12.14-BTX)

Y, finalmente; la maldición de la Ley ha sido desecha con el sacrificio de Jesús el Mesías en la cruz. Sí, puesto que había una maldición por incumplir la Ley, en Cristo somos libres de esa maldición de la Ley. Veamos lo que nos aseguró Pablo en Gálatas 3.10-14:

“(10) Porque todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición. Porque está escrito: Maldito todo el que no permanece en todas las cosas que han sido escritas en el libro de la ley, para hacerlas. (11) Y es evidente que por la ley nadie es declarado justo delante de Dios, porque: El justo vivirá por la fe. (12) Pero la ley no es por fe, sino: El que las haga, vivirá por ellas. (13) El Mesías -nos libertó de la maldición de la ley-, hecho maldición por nosotros (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), (14) para que la bendición de Abraham llegara a los gentiles por Jesús el Mesías, a fin de que por medio de la fe recibamos el Espíritu prometido.”

¿Hay alguna otra maldición de la que Dios no pueda librarnos?
Él es el único que puede proferir maldición, y en la historia bíblica vemos que Él permitió que algunos hombres profirieran maldición. Está más que claro en el ejemplo de Josué en el 6.26 donde profirió la siguiente maldición: “En aquel tiempo Josué les impuso un juramento, diciendo: ¡Maldito delante de YHVH el hombre que se levante para reedificar esta ciudad de Jericó! ¡Al precio de su primogénito eche sus cimientos y al de su hijo menor ponga sus portones!”. Y esta maldición se cumplió en 1 Reyes 16.34 que dice: “(34) En ese tiempo Hiel de Bet-’El reedificó Jericó: a costa de Abiram su primogénito puso los cimientos, y a costa de Segub su hijo menor levantó sus puertas, conforme a la palabra que YHVH había hablado por medio de Josué ben Nun.”

Quienes están seducidos con este tema de las maldiciones generacionales, y enseñan que los cristianos, luego de haber nacido de nuevo, todavía necesitan de “oraciones”, “rituales”, “encuentros de liberación”, o lo que fuere. Y, más aún, enseñan que los cristianos pueden ser maldecidos por otras personas, desconocen las Escrituras. Sí, las desconocen, y creo que lo hacen intencionalmente. Ya que en el evento de Josué, quien profiere una maldición sobre la reedificación de Jericó, en el libro de 1 de Reyes se nos confirma que –no fue Josué quien maldijo- sino Dios a través de Josué. Lo cual respalda que es Dios quien tiene el pleno control de todo lo que sucede en este mundo, y nada pasa sin que Él lo sepa, ni lo toma por sorpresa. Se olvidan que “Las suertes se echan en el regazo, Pero la decisión es de YHVH.” (Proverbios 16.33). Se olvidan que “¿Acaso no se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.” (Mateo 10.29). Desconocen que “Cual gorrión que aletea y golondrina que vuela, Así la maldición sin causa no se cumple.” (Proverbios 26.2). Los cristianos ya no estamos bajo la Ley, ya no hay ninguna causa para sufrir maldición alguna.

Los cristianos tenemos un Dios que tiene tal cuidado que sus hijos que “hasta los cabellos de nuestra cabeza los tiene contados”, entonces como puede haber maestros enseñando que “tienes que orar para discernir si no hay una maldición sobre tu vida”.

Si los miles de seguidores de los falsos maestros modernos tuvieran a las Escrituras como regla máxima, como autoridad escritural; estarían realmente libres de maldición. Pero tal parece que sus frutos muestran que aun no han nacido de nuevo.

¡Oremos! Son tiempos de “gran apostasía”.


Jesús Paredes

viernes, 28 de agosto de 2015

Legalismo disfrazado de "Súper Santidad"




¿Se ha dado cuenta que la mayoría de reglas con respecto a la apariencia externa en las iglesias legalistas está ensañado contra las mujeres, y nada o muy poco tiene que ver con los varones? No es necesario ser de la filosofía feminista pera llegar a la conclusión de que las mujeres sufren más que los hombres en las iglesias legalistas. La mujer, en muchas comunidades evangélicas el día de hoy, no puede ser femenina ni buscar embellecimiento, que es una característica tan notable en el desarrollo de la feminidad. Algunas son tan carentes de adornos y arreglos femeninos que parecen varoniles. En una ocasión me preguntaron si era pecado que las mujeres usen maquillaje, y respondí con una dosis de humor diciendo que no; no creo en absoluto que sea pecado que las mujeres usen maquillaje, antes creo firmemente que sí es pecado que algunas mujeres salgan de su casa sin algún arreglo, embellecimiento o maquillaje.

Me contaron que en un culto de una iglesia legalista donde una mujer, literalmente, estaba siendo juzgada por sus líderes porque se había cortado las puntas de su cabello (esto es común hacerse cuando el cabello largo tiene cierto deterioro en los extremos). Uno tras otro hablaba contra ella delante de todos, mientras ella aguardaba con la boca cerrada la disciplina que le impondrían. Los líderes que subieron al púlpito, entre ellos el esposo de la mujer, sólo argumentaban que la "pecadora" debía ser disciplinada. Uno de los miembros de la iglesia que se levantó contra esta mala acción diciendo que no había base bíblica para semejante “ignorancia” fue criticado por la mayoría de los hombres y mujeres en la asamblea. Al final, la mujer fue disciplinada por el pecado grave de “cortar las puntas de su cabello”.

¿Cuál es el error en estas congregaciones legalistas?

Es casi una regla inquebrantable. Afirman que las mujeres cristianas no deben usar maquillaje, ni joyas, ni pintarse ni recortarse el cabello, ni mejorar su aspecto con un traje elegante; es decir no deben “adornarse” porque es pecado y no le agrada a Dios. Para afirmar estas falsedades utilizan textos de la Biblia que nada tienen que ver con la apariencia y la feminidad de las hermanas, por las cuales Jesús el Mesías ha pagado un precio, tan igual que por los hombres.

En una ocasión conversando con un líder de una de estas iglesias legalistas me demostró con un texto de Isaías, en donde según él, Dios ha castigado a las mujeres, por lo tanto deben hacer lo que las Escrituras dicen. Aquí cito el texto:
“Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos, y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados.” Isaías 3:16-23 (RVR1960)
En el contexto de esta cita de los primeros capítulos del libro de Isaías encontramos que no hay un enfoque doctrinal o teológico respecto a “cómo deben vestirse las mujeres cristianas”. Por el contrario encontramos que los primeros capítulos son de juicio contra Judá, (ver Isaías 1.1-12.6). Isaías profetizó durante la crisis causada por la expansión del Imperio Asirio. Isaías sirvió en los años del 740–760 a.C. Ejerció su ministerio en Jerusalén (7.1–3; 37.2) desde el año de la muerte del gran rey Uzías (740 a.C.), y a lo largo de los reinados de Acaz y Ezequías (1.1; 6.1; cf. 2 R 15–20; 2 Cr 26–32). En el contexto de Isaías 3:16-26, Dios establece un castigo contra su pueblo, figuradamente representado en las hijas de Sión, en los varones que van a la guerra (y caen sin fuerza), así como también en la ciudad que caerá en manos de los enemigos ya que “sus puertas se entristecerán y enlutarán”. Según Isaías, Dios castiga a su pueblo, a Judá; y figuradamente le quita todo aquello que representa lo hermoso, lo alegre, los vestidos de fiesta, las joyas y perfume. Y en lugar de todo esto lo deja pobre, maloliente y desarreglado. Esto de ninguna manera es el trato que Dios da a las cristianas hoy en día. Por ello no es de ninguna manera una base bíblica para imponer estas reglas arcaicas sobre las mujeres, evitando que se vean femeninas.

Otros argumentan diciendo que el uso de arreglos y de joyas (sean reales o de material de fantasía) como aretes, pendientes, brazaletes, etc. son mencionados en la Biblia de manera metafórica. Cito el siguiente pasaje mal utilizado.
“En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.” Isaías 61:10 (RV1960)
En este pasaje, los que lo utilizan para decir que se menciona de manera metafórica, cometen un gran error de interpretación. El escritor está expresando gozo y alegría por un favor recibido de Jehová. El escritor está usando como ejemplo la costumbre de la forma como se ataviaba un novio o novia para casarse: con joyas y adornos de embellecimiento. La metáfora es la comparación que hace de los atavíos con las vestiduras de la salvación y el manto de justicia; pero el ejemplo o la figura lo está tomando de una costumbre real, no es metáfora que los novios y novias se ataviaban y hermoseaban con adornos y joyas, era (y es) real. Quienes interpretan así cometen serios errores de hermenéutica.

También han utilizado el pasaje de Ezequiel 16.9-14 para aseverar que sólo es “metáfora”, y aquí lo cito:
“Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite; y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor.”
Es cierto que este texto es una completa metáfora, de ninguna manera, todo el pueblo de Israel no es solo una mujer, pero Israel representa a una mujer en este pasaje, y metafóricamente el mismo Dios describe como la adopta por amor y la va embelleciendo. Utiliza una serie de costumbres y acciones que se daban en esos tiempos. Era la única manera de poder hablarle a su pueblo y de que entienda. Ahora, qué significa por ejemplo la frase que dice “Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino”, esto representa un cambio de estado que sufre Israel al ser adoptado por Dios, al ser nuevamente tomado por Dios. No significa que Dios le puso aretes, diademas, vestidos lujosos, etc. eso viene a ser la metáfora; pero lo que es cierto en este pasaje es que sí se utilizaba estos adornos para embellecer a las mujeres, y si Dios no ve problema en usarlo como figura de una bendición sobre su pueblo; mucho menos no es de ninguna manera ni pecado ni está prohibido que las mujeres lo usen. Hay una muy mala interpretación de la Biblia de los teólogos de estas iglesias legalistas.

¿Dónde se origina esta mala teología?
El origen de todo esto es, por supuesto, una falsa teología. Muchos cristianos, conscientes o no, le asignan a las mujeres un papel de constante tentación a hacer pecar a los varones. Es como si cada mujer fuera una Eva ofreciendo el fruto prohibido. Ahora, se olvidan de que la razón de la tentación no es la mujer, ni Dios, ni siquiera la serpiente; sino el corazón que es muy codicioso. La Biblia dice:
"sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte." Santiago 1:14-15 (RVR1960)
Es decir, algunos hombres como tienen dificultades de abstenerse de sus impulsos pecaminosos, entonces buscan una especie de chivo expiatorio. Esto no es del todo nuevo, el mismo Adán le dijo a Dios, que no fue su culpa sino que “la mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí." Génesis 3:12

Tertuliano y las mujeres
Por desgracia, esta mala popularidad de las mujeres como atractivo para el pecado ha sido objeto de un importante Padre de la Iglesia, el apologista Tertuliano de África (160 d. C.-220 d. C.). Tertuliano dedicó un libro directamente a la audiencia femenina, una obra cuyo título es De Cultu Feminarum, en español: “La Ropa de las Mujeres”(1) , y entre los principales argumentos trata sobre el vestido, el maquillaje, los adornos y el comportamiento de las mujeres. Tertuliano teologiza sobre las mujeres y exagerando la retórica como era típico de los escritores de la época, dice:“la mujer introdujo la muerte en el mundo y su propia condenación de Jesús Cristo”. También dice: "¡Mujer! Tú eres la puerta del diablo. Persuadiste a aquel a quien el diablo no se atrevía atacar de frente. Fue gracias a ti que el Hijo de Dios tuvo que morir. Tú siempre debes ir vestida de luto y harapos".

Tertuliano luchó con todas sus fuerzas contra el uso de joyas y maquillaje. Para él, el embellecimiento de la mujer es vista como un medio de atracción para el mal. La preocupación del apologista fue especialmente todo lo que sale de la "naturalidad". Él escribió:
“Deseo que tomes consciencia del origen pecaminoso y satánico de la joyería, maquillaje y pinturas. Todo lo que significa lujo, oro, plata, piedras preciosas y joyas no son más que una señal de ambición que se contrapone con la humildad, esencia misma del buen cristiano; en este caso, una buena cristiana. Los cuidados de pies, cabello, etc., es costumbre de (mujeres) prostitutas antes que de (mujeres) castas.”
Afortunadamente, la teología de Tertuliano para la vestimenta de las mujeres, no es hegemónica en nuestros días, y tal vez, nunca lo fue en la historia del cristianismo. Básicamente, el oponerse contra el embellecimiento tiene su origen en la malicia de un corazón caído. Lejos de expresar la santidad, el legalismo es la manifestación de la sexualidad desenfrenada, que busca recursos humanos para detenerlo ineficazmente. El cristianismo ha desarrollado una teología de la belleza, que es un gran contrapunto al legalismo malicioso e iconoclasta de los herederos de Tertuliano.

En una forma muy sencilla podemos decir que el legalismo consiste en tratar de ganar el favor de Dios a través de nuestra obediencia a un conjunto de reglas inventadas por los hombres. El problema del legalista es que no descansa plenamente en la obra de Cristo para ser aceptado por Dios o para ser bendecido por Él, sino en su propia conformidad a un estándar de conducta previamente establecido. Mientras el evangelio nos mueve a la obediencia por el hecho de haber sido aceptados por Dios de pura gracia, el legalismo nos dice que debemos obedecer para ser aceptados. En el evangelio la aceptación delante de Dios viene primero y la obediencia después. En el legalismo es a la inversa: la obediencia viene primero para lograr ser aceptados. Todo gira en torno a lo que hacemos o a lo que dejamos de hacer. Y para sustentar estas doctrinas utilizan textos fuera de contexto.

El apóstol Pablo nos advierte contra todo este tipo de exabruptos teológicos cuando le habla a los colosenses y les dice literalmente que todas estas reglas legalistas “no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”:
“Si habéis muerto con el Mesías a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos: No uses, ni comas, ni toques (según mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que están todas destinadas a perecer con el uso? Tales cosas tienen en verdad cierta reputación de sabiduría en una religión impuesta por uno mismo, y en una falsa humildad y severo trato del cuerpo, pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.” Colosenses 2.20-23 (BTX)
No olvide lo que mencioné al comienzo, de ninguna manera es pecado que las mujeres se embellezcan, al contrario; usando el sentido del humor, es muy probable que no encaje en algunas reuniones si las mujeres no van arregladas correctamente, y aunque esto no es pecado, sí es muy mal visto. Si desea agradar a Dios, tan solamente recuerde las palabras del apóstol Pablo en la carta a Timoteo:
“Quiero que las mujeres se vistan de una manera modesta. Deberían llevar ropa decente y apropiada y no llamar la atención con la manera en que se arreglan el cabello ni con accesorios de oro ni con perlas ni ropa costosa. Pues las mujeres que pretenden ser dedicadas a Dios deberían hacerse atractivas por las cosas buenas que hacen." 1 Timoteo 2:9-10 (NTV)
Querida hermana, viva con modestia, pero viva en libertad. No deje que nadie le robe la libertad que Dios ya le ha dado.


Que Dios los bendiga.
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Bibliografía Citada:
(1)(http://biblehub.com/library/tertullian/on_exhortation_to_chastity/index.html)

martes, 21 de julio de 2015

¿El Pecado de Sodoma era la Inhospitalidad?




Se dice que el "gran pecado" de Sodoma no era la "perversión sexual", sino que eran otros, entre lo que más resalta está la inhospitalidad. Pero revisemos el texto de Génesis 19.1-11:
“Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la casa: jóvenes y ancianos, toda la población, hasta el último. Y gritando a Lot, le dijeron: ¿Dónde están los varones que han venido a ti esta noche? ¡Sácalos para que los conozcamos! Entonces Lot, saliendo a ellos a la entrada, cerró la puerta tras de sí, y exclamó: ¡Por favor, hermanos míos, no hagáis este mal! Mirad, os ruego, tengo dos hijas que no han conocido varón, voy a sacarlas a vosotros ahora y haced con ellas como bien os parezca, pero no hagáis nada a estos varones que han venido a cobijarse bajo mi techo. Pero respondieron: ¡Quítate de ahí! Y añadieron: Es el único que ha venido como forastero, ¿y pretende erigirse en juez? ¡Ahora te trataremos peor que a ellos! Y arremetiendo violentamente contra Lot, intentaban forzar la puerta.” - Génesis 19.4-9 BTX
Aquí hay una misma palabra usada dos veces, una vez por los “varones” sodomitas y otra por Lot. Esa palabra es “conocer”. Éste término hebreo es “yada” (Strong 3045) y tiene dos significados que se entrelazan. Uno de los significados es (1) saber por observación y reflexión, y (2) saber por experiencia.

En tiempos de Lot, la gente utilizaba este término para referirse a las “relaciones sexuales”. Es como el lenguaje que usamos hoy en día para decir “tener relaciones sexuales” sin decirlo explícitamente. Por ejemplo para los recién casados, no decimos “tuvieron su primera relación sexual”, decimos “consumaron su matrimonio”, “tuvieron su luna de miel”, “su primera noche”. Y esto se debe al segundo uso del término “yada”. Saber por “experiencia” implica una vivencia personal, nadie te puede “dar a conocer como sabe una porción de dulce de leche”, tú tienes que “conocerla” personalmente probándola con tu propia boca.

Así de simple es la explicación de porqué decimos que el pecado de los sodomitas era en extremo la fornicación, el adulterio y la “gran inmoralidad” no era otra cosa sino la "homosexualidad activa", ya que querían "conocer" a los huéspedes, por la fuerza; es decir querían violarlos. Y esta práctica estaba generalizada en todos en aquella ciudad (¿incluyendo lesbianas?), note que en el verso 4 dice:
“Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas (varones de Sodoma), rodearon la casa: jóvenes y ancianos, toda la población, hasta el último.”
El autor de Génesis quiere expresar en este párrafo, que el deseo de “tener relaciones sexuales por la fuerza”, es decir “violar” a los huéspedes sería un show público, como las actuales marchas del “colectivo LGTBTI...”, pero peores. Dice que no sólo los varones de Sodoma, sino que los jóvenes, ancianos y toda la población, hasta el último; se agolpó contra la casa de Lot, pidiendo que saque a los varones de Dios, para dar rienda suelta a su gran inmoralidad: violarlos.

Noten en el v. 5 que los varones piden “conocer” a los forasteros. Mientras que Lot les ofrece a sus hijas para que las “conozcan” a ellas. Pregunto, ¿Acaso los varones sodomitas no eran vecinos de Lot, y por consiguiente también vecinos de sus hijas? Las hijas de Lot eran parte de la sociedad de Sodoma, tenían sus prometidos, es decir estaban de novias con varones sodomitas. Entonces ellas sí estaban familiarizadas con aquellos varones, todos; desde los más jóvenes hasta los más viejos. El v. 14 dice:
“Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar a sus hijas, y les dijo: ¡Levantaos! ¡Salid de este lugar, porque YHVH va a destruir esta ciudad! Pero a sus yernos les pareció que bromeaba.”
Ahora hay algo más aquí, porque Lot hace hincapié en que sus hijas “no han conocido varón”, es decir Lot les está diciendo que sus hijas “son vírgenes”. Aunque tenían “novios”. La traducción mejor para entenderlo nosotros que somos occidentales sería “novios” y no “yernos”, pues aun no se había casado, solamente estaban desposadas (comprometidas).

La "homosexualidad activa" se manifiesta por el deseo de los sodomitas de “conocer” a los varones forasteros. En realidad le dijeron a Lot, “Sácalos, para que tengamos -relaciones sexuales- con ellos”. Y lo que Lot les responde es “He aquí ahora yo tengo dos hijas que -no han tenido relaciones sexuales- con varón, haced con ellas como bien os pareciera”.

Teólogos liberales de hoy en día tratan de “negar” lo que dice la Biblia, desacreditándola y afirmando que está manipulada y hecha al antojo de los religiosos. Aun los teólogos liberales argumentan que el pecado de los sodomitas no era la "homosexualidad", sino "inhospitalidad" manifestada en un maltrato a los huéspedes, ya que rechazaban a Lot por ser un forastero (inmigrante) que llegó y habitó entre ellos, y porque en el pasaje leído, nadie hospedó a los “varones” (ángeles) sino Lot. Pero están negando que los sodomitas depravados querían violar a los huéspedes. Juzgue usted a la luz de las Escrituras. Vuelva a leer el texto en su contexto y saque sus conclusiones.

El apóstol Pedro diría lo siguiente:
"Y condenó a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas como ejemplo para los que iban a vivir impíamente; pero libró al justo Lot, cuando estaba atormentado por la conducta pervertida de los perversos (porque este justo, que vivía entre ellos, día tras día atormentaba su alma justa por los hechos inicuos de lo que veía y escuchaba)." - 2 Pedro 2.6-8 BTX
Vaya perversión ¿la inhospitalidad? ¡No! Su pecado era la "perversión sexual" en su expresión antinatural de la homosexualidad, y más perversa aun por ser "homosexuales activos". Desde el más joven, hasta el más anciano, toda la población, hasta el último. El pecado de Sodoma era la homosexualidad. Nada dista de nuestra realidad respecto a la agenda global progresiva del movimiento gay.

La Biblia es inerrante e infalible. Quien diga lo contrario nada tiene que ver con Dios. Así tenga una Biblia en la mano y esté parado detrás de un púlpito.

Dios los bendiga.