sábado, 4 de noviembre de 2017

¿Son Bíblicas las Canciones de tu Iglesia?


Por Renato Vargens

Lamentablemente buena parte de las canciones entonadas en los cultos evangélicos están repletas de serios desvíos teológicos y en algunos casos de graves herejías. En realidad, basta con participar en algunas de las reuniones para llegar a la triste conclusión de que las letras escritas por los compositores ghospel además de desprovistos de inteligencia están repletas de grabes errores. 

Un ejemplo de ello es la canción "Arde otra vez" de Thalles Roberto, cuyas estrofas están repletas de errores bíblicos y teológicos, veamos por ejemplo el estribillo: 



De brazos abiertos, quiero recibirte,
Hijo, Yo estaba esperando por ti,
Tú eres para mí todo lo que un día Yo soñé,
Yo te amo, con los brazos abiertos, quiero recibirte,
Hijo, Yo estaba esperando por ti, Tú eres para mí todo lo que un día Yo soñé, Te amo.

Pero antes de que alguien me apedree diciendo que estoy atacando al famoso cantante ghospel, vale la pena resaltar que mi crítica se debe a la música por él compone, a continuación expongo por lo menos tres errores de la canción arriba citada: 
  1. La canción es extremadamente antropocéntrica, sacando a Dios del centro y colocando al hombre en el foco central del mensaje.
  2. La canción trae la idea de un Dios fragilizado, que desesperadamente anhela por el pecador hasta el punto de soñar con él. 
  3. La canción es pobre y débil doctrinal y teológicamente, lo que demuestra claramente el nivel de desconocimiento bíblico del compositor que trae el concepto de un Dios que es tan pequeño que anhela la conversión de una criatura adonde de cierta forma, Él, Dios, podrá encontrar satisfacción. 
Lo peor es todo lo que varios pastores, no ven problema en canciones de este tipo, lo que es comprensivo ya que son débiles bíblicamente y desprovistos de conocimiento teológico saludable. A diferencia de las canciones y enseñanzas neo-pentecostales, cuyo fundamento es semi-pelagiano, Dios es pleno en sí mismo y no necesita nada ni nadie para completar su satisfacción y alegría. 

Además, las Escrituras no nos enseña un evangelio antropocéntrico, humanista y enfocado en la satisfacción humana, antes al contrario, la inerrante Palabra de Dios nos revela que el Señor es Soberano y que Él es glorificado en todas las cosas, incluso en la reprobación del pecador. 

Concluyo con una frase del reformador Martín Lutero que debe hacernos pensar: 
"La música necesita ser un sermón sincero."

- Renato Vargens
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