jueves, 20 de julio de 2017

Feminización del Pastorado



Algunos me acusaran de machista, otros me acusaran de discriminación, otros dirán que no tengo amor y que estoy creando división. Todos esos argumentos nacen a raíz de un mal entendimiento de lo que la Palabra de Dios afirma acerca de cual debe ser la función de la mujer en el hogar familiar y en el contexto de la iglesia local y su gobierno bíblico establecido por Dios.

Estas mujeres (Yesenia Then, Awilda Mota, Ana Méndez, Wanda Rolon, Ana Maldonado, Johana Tomala, Yadira Tavares y Nancy Amancio) representan el grupo más influyente de predicadoras que ha circulado y que continúan circulando dentro de muchos círculos del cristianismo postmoderno.

Estas mujeres han introducido un vocabulario no bíblico que está transformando la mente de muchas mujeres en miles de Iglesias locales en todo Latinoamérica. Sólo basta escuchar algunas de sus "exposiciones" para ver a simple vista que estas mujeres no predican el evangelio bíblico de nuestro Señor Jesucristo.

Es muy común escuchar a estas mujeres decir cosas como; "Este es el año de tu propósito", "Hay una nueva dimensión de gloria para tu vida", "Estás entrando a una temporada de aceleramiento profético", "Eres una mujer de transiciones de gobierno", "Hay un sueño apostólico dentro de ti", "Arrebátale al diablo lo que te quitó", "Tienes una unción de rompimiento", etc......

Estas mujeres están promocionando un feminismo cristiano que atenta directamente contra Dios y su diseño. Sus predicaciones, palabras y decretos proféticos promueven una especie de cristianismo mutado que está totalmente carente de las verdades bíblicas fundamentales del Evangelio que pueden salvar y transformar a los que están muertos espiritualmente.

Estas mujeres operan bajo el mismo espíritu de Jezabel. Al hacer esta afirmación no estoy hablando de maquillaje, pantalones, joyas, prendas o pelos pintados. Estas mujeres operan bajo el espíritu de Jezabel, porque están llevando al pueblo de Dios a la fornicación espiritual, ya que estas mujeres sirven al dios del dinero, a Mamón.

Sus "predicaciones" están saturadas de un alto contenido de avaricia, prepotencia financiera y manipulación emocional. Estas mujeres son especialistas en manipular las emociones de mujeres débiles en la fe que carecen de fundamentos bíblicos para poder discernir el veneno doctrinal que sale de la boca y de la mente de estas mujeres.

Siempre andan en busca de algo nuevo, de una palabra fresca, de una nueva unción. Se la pasan en guerra con el diablo y los demonios en todo momento. Estas mujeres promueven una supuesta guerra espiritual que está llena de misticismo y superstición. Mientras que la Palabra de Dios habla de sujeción, de modestia y prudencia, estas mujeres promueven un feminismo que incita a las mujeres a la rebelión contra cualquier autoridad que este por encima de ellas.

Estas mujeres han usurpado un oficio y una plataforma que nos les corresponde. Son promotoras de un cristianismo femenil que ha convertido a muchas congregaciones en nada más y nada menos que centros de matriarcados compulsivos.

Estas mujeres ya no son siervas del Señor, ahora son leonas que rugen contra el diablo y creen que al utilizar este lenguaje foráneo a las Escrituras, le están haciendo la guerra al diablo. Sus seguidoras en la mayoría de los casos son mujeres con baja autoestima que caen presa fácil ante las afirmaciones y promesas engañosas que estás mujeres ofrecen.

Pero lo más triste de todo esto, es ver a hombres que caen hipnotizados ante los hechizos manipuladores de estas pitonisas. Hombres que en vez de guiar e instruir a sus esposas e hijos en las Escrituras, van corriendo y caen rendidos ante las manipulaciones emocionales de estas neófitas.

En 50 años más el cristianismo en muchos sectores del mundo será un cristianismo afeminado que carecerá de la masculinidad bíblica necesaria para edificar familias e iglesias locales que muestren el diseño y el gobierno de Dios.

Hago un llamado a los Pastores, a los hombres y padres de hogares a que tomemos en serio la responsabilidad bíblica que Dios nos ha dado. Tenemos que frenar de alguna forma este tipo de feminización anti bíblica del cristianismo por el bien de nuestros hijos e hijas.

No tengamos miedo de exponer la mentira, cueste lo que nos cueste. Así tengamos el rechazo de familiares, amistades y otros hermanos en la fe, que están conscientes de los daños que este tipo de mujeres están causando a la fe cristiana y que por cobardía o conveniencia no se atreven a denunciar el engañó que tienen frente a sus ojos.

Gracia y Paz,

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