sábado, 9 de mayo de 2015

La sombra de Pedro y los paños de Pablo ¿Sanaban?



Durante mis años de miembro de una iglesia carismática, un domingo por la mañana, me percaté que la “pastora” invitada, mientras predicaba, guardaba sus pañuelos de papel que los iba usando para secarse el sudor, en una especie de recipiente, y al final cuando oró por la congregación; a algunos les daba sus pañuelos para que se los llevaran a sus casas con ellos, y les dijo que los podían usar para “sanar a sus enfermos”.

El denominado "Profeta TB Joshua" tiene una "Agua Sanadora" que la promocionan en su página web en español. Aquí escribí algo al respecto: http://textosfueradecontexto.blogspot.pe/2016/07/el-agua-de-la-manana-de-tb-joshua.html


Pero... ¿Qué dicen la Escrituras al respecto?
Lucas en el libro de los Hechos 15.12-16 narra un acontecimiento histórico de lo que sucedía "por manos de los apóstoles":
"Los que creían en el Señor aumentaban más, gran número de hombres y de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles y los ponían en camas y camillas para que, al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos."
Este pasaje me hace acordar el evento de Marcos 2.4 (otro hecho histórico) en donde dice “Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, quitaron parte del techo de donde estaba Jesús y, a través de la abertura, bajaron la camilla en que yacía el paralítico.”

La similitud en estos dos hechos históricos es que los necesitados tenían impedimento para llegar al que hacía los milagros, en el caso de Marcos la multitud en la casa impedía que los amigos del paralítico ingresaran donde estaba Jesús para que lo sanara; y en el caso de Hechos, “muchos más creyentes en el Señor eran añadidos: multitud de hombres y mujeres”(v.14). Éstos, como consecuencia de creer en Jesús, y en las señales y prodigios hechas por los apóstoles, “sacaban a los enfermos a las calles y los ponían en catres y camillas”, ya que al haber muchos necesitados había impedimento de llegar hasta Pedro, Juan u otro apóstol para que le imponga las manos u orase personalmente por los enfermos, entonces la “iniciativa” de la gente fue esperar que “al menos su sombra cubriera alguno de ellos”.

Del contexto podemos deducir que eran muchos los enfermos porque el escritor se esfuerza en decir que hasta de las “ciudades circunvecinas de Jerusalén concurría la multitud, trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos”. Lucas no especifica que la sombra de Pedro los haya sanado. Solamente dice que la gente esperaba que la sombra cayera sobre los enfermos. Hacer una doctrina a partir de este hecho histórico, y a partir de ahí establecer una práctica como poner a los enfermos en una fila echados y poner luz para que al pasar un pastor “ungido” les caiga esa sombra y esperar que se sanen. Es como querer hacer un hueco en cada casa, local o iglesia para meter por allí a un enfermo y esperar que se sane.

Al final del verso 16 (Hechos 5.16) dice “y todos eran sanados”. El poder de Dios obrado a través de los apóstoles era lo que sanaba a los enfermos. En otras palabras, que la gente haya esperado un milagro de la sombra de Pedro, no nos autoriza para hacer lo mismo hoy.

Hay otro hecho histórico que entra en esta categoría de “milagros extraordinarios” me refiero a “los paños o delantales” de Pablo.
“Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que hasta los pañuelos o delantales que habían tocado su cuerpo eran llevados a los enfermos, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.” Hechos 19.11-12
Dios usó de manera extraordinaria y soberana a sus apóstoles en estos eventos. El resultado: gente sanada. Pero no hay registro aparte en el cual se exprese que a partir de estos “hechos históricos” se estableció una práctica o doctrina de “como orar por los enfermos”. Pedro ya no está, por lo tanto ya no tenemos más su sombra. Y Pablo tampoco está, así que todas las prendas de Pablo ya no podemos usarlas para llevarla donde los enfermos y esperar sanidad.

En ambos eventos se suscitó circunstancialmente un modo en donde Dios obró extraordinariamente, y Lucas lo “asevera” cuando dice “milagros extraordinarios por mano de Pablo.”

Termino diciendo que mientras que en los eventos de Pedro y Pablo narrados por Lucas se registra un acontecimiento histórico que SUCEDIÓ. Vemos que unos años más tarde Santiago nos va a decir cómo orar por los enfermos, allí en el seno de una iglesia donde ya no están ni Pedro ni Pablo:
“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados.” - Santiago 5.14-15
No es la sombra ni los paños. El que sana es el Señor. Así que no se deje engañar, ni manipular. Ni mucho menos no permita que alguien le ofrezca algún artículo usado por algún "pastor importante" a cambio de dinero con la promesa de poder usarlo para sanar enfermos. Tampoco acepte elementos adicionales a lo que las Escrituras nos enseñan. Hagamos como lo indica Santiago, oremos por los enfermos y dejemos que Dios haga su perfecta voluntad.


Dios nos guarde!

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