viernes, 13 de febrero de 2015

Tu Media Naranja Cristiana





Hay un craso error que se enseña en muchas iglesias acerca de ¿Cómo encontrar pareja? Yo he escuchado tantas cosas… aquí les presento lo que escuché decir en varios años de creyente:

  • Dios ya tiene tu idónea (o), debes orar para que Dios guarde y cuide a tu idónea (o).
  • No debes preocuparte en orar por una pareja, Dios ya tiene la tuya “desde antes de la fundación del  mundo”.
  • No te aflijas por esa “chica” si es la voluntad de Dios, así tu estés en la China y ella en la Conchinchina” se tienen que juntar.
  • ¿Te dejó esa chica? No te preocupes, es que no era la voluntad de Dios.
  • No pierdas el tiempo en esa relación, pues tú no sabes si es la voluntad de Dios.
  • ¿Así que ya son pareja? "Sí… lo hemos dejado todo en las manos de Dios”.
  • Debes tener varias parejas sentimentales hasta que encuentres cual es la que Dios a elegido para ti.
  • Si se van a poner de novios, deberían orar y ponerlo en las manos de Dios para descubrir si es la voluntad de Dios.
  • Esta pareja se ama tanto que continuarán en el cielo…


Recuerdo claramente a una amiga que “el tren la dejaba” y le preguntábamos siempre, qué había pasado con su vida sentimental, por qué no había iniciado una relación. Nos dijo que “se mantenía firme orando y creyendo para que Dios le revelara con quién se tenía que casar...”

Se dice en muchas iglesias que Dios en su soberana voluntad ha determinado con quien te tienes que casar. Por ello un soltero(a) sólo debe “orar y esperar” hasta que Dios le revele el idóneo(a), hasta que Dios dé una señal. Muchos en el afán de dar un argumento bíblico han citado la historia de Isaac y Rebeca. Cito aquí el acontecimiento narrado en la Biblia en Génesis 24. 12-14.

“Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor (Abraham).”

La oración del siervo de Abraham es tomada por muchos y oran pidiendo una señal para identificar “quién es la pareja” que Dios ha destinado para ellos.

No sé si es tu caso, pero conozco a muchos que se han quedado solos esperando tener un sueño, una revelación, una visión, una palabra profética, etc. para saber “con quién se van a casar”.

¿Que tanto daño hace este error a los “solteros cristianos”? ¡Mucho daño!

Ahora les quiero contar dónde nace esa idea de que Dios ya ha destinado con quien te vas a casar, es decir que Dios ya tiene “tu media naranja”. Es muy sencillo, nace en la historia mítica que da origen a la común idea que hay en el mundo, que todos tienen su “media naranja”, su “alma gemela”, “su otro yo”, etc.

El Mito de la Media Naranja
El origen del mito de la media naranja lo tenemos que buscar en Platón y su obra El Banquete. En ella, Platón mostraba las enseñanzas de Aristófanes, quien explicaba cómo al principio la raza humana era casi perfecta: "Todos los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisonomías unidas a un cuello circular y perfectamente semejantes, una sola cabeza, que reunía estos dos semblantes opuestos entre sí, dos orejas, dos órganos de la generación, y todo lo demás en esta misma proporción". Estos seres podían ser de tres clases: uno, compuesto de hombre y hombre; otro, de mujer y mujer; y un tercero, de hombre y mujer, llamado 'andrógino'. Cuenta Aristófanes que "los cuerpos eran robustos y vigorosos y de corazón animoso, y por esto concibieron la atrevida idea de escalar el cielo y combatir con los dioses". Y ante aquella osadía, Júpiter, que no quería reducir a la nada a los hombres, encontró la solución, un medio de conservar a los hombres y hacerlos más circunspectos, disminuir sus fuerzas: separarlos en dos y esparcirlos por el mundo. El problema surgió después: "Hecha esta división, cada mitad hacía esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con ardor tal que, abrazadas, perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra".
Esta idea está entrelazada en las mentes de muchos cristianos. La idea que Dios ya ha determinado con quien te vas a casar, absolutamente e irremediablemente; que pase lo que pase se hará. No importa el tiempo y la distancia, tienes que encontrar a tu media naranja.

¿Es peligrosa esta idea?

El apóstol Pablo nos dejó varios pasajes de la Biblia que nos orientarán respecto de este tema.

“En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.” 1 Corintios 7:1-2

Noten que Pablo no entra en muchos detalles a la hora de dar las alternativas para evitar que los solteros se enreden en pecados sexuales: “la solución es casarse”.

“Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando” 1 Corintios 7:1-2

La mejor interpretación para este versículo es sin duda: “Pero si no eres capaz de abstenerte, cásate, pues es mejor casarse que estar ardiendo de deseos sexuales…”

No encontramos una regla, una norma para establecer una relación de noviazgo (enamoramiento) en la Biblia. En el contexto cultural de la época los padres arreglaban entre ellos el destino de los hijos, de con quién se tenían que casar. El pensamiento oriental al respecto es tal que “la mujer pasaba de la tutela del padre a la tutela del marido”, por ello hasta hoy las mujeres adoptan el apellido del marido. El matrimonio es para la continuidad de la familia, de la sociedad,  de la humanidad, y para ejercer amor el uno con el otro y con los hijos. En el contexto oriental, el amor no es un sencillo sentimiento romántico que produce mariposas en el estomago, es más bien un deber. Por ello la Biblia les va a decir a los maridos: “amad a vuestras mujeres”. Mientras que a las mujeres les dice: “las casadas estén sujetas a sus maridos, como al Señor”. En el contexto occidental, cada uno tiene la libertad de “elegir” con quien se quiere casar, y se hace en una relación que inicia con sentimientos de atracción entre un hombre y una mujer solteros. Por ello también el apóstol Pablo da una advertencia, ante esa libertad que tenemos de “elegir” con quien casarnos. Esto lo deja reflejado en 2 Corintios 6:14 donde dice: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”. No sólo se trata de elegir una pareja soltera de tu fe cristiana; se trata también de varios aspectos que tienen que ver con ciertos detalles como por ejemplo, no puedes unirte con alguien que tiene un llamado diferente al tuyo, o con alguien que llamándose cristiano, tiene una vida desordenada, o no se ha realizado como persona. Les dejo una lista de argumentos que son útiles a la hora de elegir una pareja. Le denomino “Las cinco Ps”:

  1. Padre Celestial. El primer requisito ya lo mencionó el apóstol Pablo. A tu Padre Celestial no le agradará nunca que pongas tus ojos en un incrédulo. No se trata de hacerse la pregunta ¿Qué haría Jesús? Eso es una invención escapista, Jesús no se haría la pregunta ¿Qué haría Jesús?, para eso nos ha dejado su Palabra llena de principios, mandamientos, consejos y ejemplos a seguir. Antes de iniciar una relación asegúrate que esa persona es de agrado de Dios, que es un cristiano genuino.
  2. Padres. Tus padres ¿Están de acuerdo? Su opinión vale mucho, y los padres de la otra persona también cuentan a la hora de dar un visto bueno y consentir la relación. Nunca desestimen la opinión de los padres, así ellos no sean cristianos, su experiencia en la vida y la “vida como matrimonio” que han llevado es un claro patrón para evaluar si deseo seguirlo.
  3. Pastor. Otra opinión importante es la de tu pastor o mentor. Como consejero y ejerciendo el papel de guía espiritual que Dios le ha encargado, es muy importante que cuentes con su aprobación y visto bueno.
  4. Pares. En Perú decimos, tus “patas”, es decir tus pares o tus amigos. ¿Qué dicen tus amigos cristianos respecto de la persona a la que quieres elegir como pareja sentimental? ¿Están de acuerdo contigo? ¿Aprueban a la otra persona?
  5. Pareja. Finalmente esta la misma pareja, a la que se quiere elegir. ¿Es maduro y espiritual? Si tú eres una mujer y estás poniendo los ojos en algún hombre ¿Ha demostrado ser potencialmente capaz de sostener una familia y convertirse en un proveedor y protector? Y si tú eres un varón, ¿Has visto en ella una mujer capaz de dedicarse a su familia, al cuidado de sus hijos y administrar el hogar?
No podemos anhelar establecer una relación sentimental de noviazgo y no tener amigos ante todo. Los creyentes somos personas sociables, es imposible que entre el pueblo de Dios no se encuentre alguien con quien pasar el resto de la vida en matrimonio. Si un soltero no tiene un círculo de amigos, difícilmente encontrará pareja, pero no es una regla. Mientras más amigos tengas, más posibilidades de encontrar a esa persona que te cautivará con su mirada.

Los solteros que son muy jóvenes y que aun no han cortado el cordón umbilical de papá y mamá, aquellos que aun no se han realizado en la vida, los que no tienen claro lo que van hacer con su vida deben abstenerse de iniciar una relación sentimental de noviazgo (enamoramiento), pues lo único que harán es “jugar” con sus sentimientos y emociones y entrarán en un círculo vicioso del que no podrán salir fácilmente.

Nuestro consejo a los solteros es que, en lugar de andar pidiendo a Dios que mande una señal del cielo, deberían estar creciendo espiritualmente y realizándose, a la par que cultivan amistades sinceras y genuinas. Quien camina en la voluntad de Dios fácilmente encontrará a alguien que también quiere agradar a Dios. Pero no deje pasar mucho tiempo, tome riesgos y anímese a iniciar una relación seria, con propósitos de matrimonio, y siga las preguntas a cada una de las cinco Ps.

¡Dios los bendiga!


Jesús Paredes

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